¿ES BANKIA LA PUNTA DEL ICEBERG?

La nacionalización de Bankia ha sido el estallido más ruidoso de la crisis financiera en España. La broma le va a costar una barbaridad al país, ya que a la inyección del dinero público que requerirá su saneamiento habrá que sumar el coste extra de la deuda pública, y privada, por el aumento de la prima de riesgo.

Este asunto ha evidenciado ante la opinión pública dos problemas: el primero, la forma en que los partidos han puesto al servicio de sus intereses la gestión de las cajas de ahorro, que en 2007 controlaban el 54% de nuestro mercado financiero; y el segundo, la incapacidad mostrada por el Banco de España para ejercer adecuadamente su papel de supervisor. Dada la merecida fama de esta institución por su buen hacer en ese papel, su fallo habrá inquietado a mucha gente. Por eso es una magnífica oportunidad para que nos paremos a pensar en cómo viene ejerciendo el Estado su función de supervisor en otras áreas, también importantes para la vida del país.

El Estado ejerce ese papel en sectores como el de la energía, los transportes, el medio ambiente, los medicamentos, los alimentos, las telecomunicaciones y muchos otros. Sea por razones de seguridad, para garantizar el buen funcionamiento del mercado o para velar por la calidad de determinados servicios públicos, es fundamental que haya autoridades supervisoras capaces de actuar eficazmente.

Pocos se refieren a esto cuando hablan del Estado de Bienestar, sin embargo esta es una función clave del Estado en una sociedad moderna. Y parece que solo nos damos cuenta cuando se produce una catástrofe. Supongo que a muchos españoles les habrá dado que pensar cuando se enteraron de los fallos del supervisor japonés para prevenir el accidente en la central nuclear de Fukushima. Y, sin llegar a ese extremo, cuando Antonio Tajani, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Industria, anunció en febrero de 2012 que la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos había elaborado el primer catálogo con las más de 100.000 sustancias químicas que se utilizan en la UE, algunas de las cuales entrañan riesgos graves para la salud de las personas, muchos se habrán preguntado si algún organismo, a nivel comunitario o al de cada Estado miembro, estará asegurándose de que esas sustancias sean retiradas del mercado y no sean sustituidas por otras igualmente peligrosas.

La lista de ejemplos podría continuar, pero en todos ellos se plantea la misma duda: ¿Disponen las Administraciones Públicas de organismos supervisores adecuadamente capacitados para realizar su labor con eficacia? ¿De qué depende que lo estén?

En mi opinión, y centrándonos en España, para que los organismos de supervisión fueran realmente eficaces se requerirían cambios de calado en las Administraciones Públicas. Fijémonos, por ejemplo, en la política de personal. Es evidente que un organismo con esta responsabilidad necesita disponer en su plantilla de un número adecuado de técnicos que estén muy familiarizados con las tripas del funcionamiento de las principales actividades que tiene que supervisar. Esos técnicos son los que deben proporcionar el conocimiento preciso para definir bien las normas a las que debe sujetarse la actividad de ese sector, para inspeccionar con eficacia (detectando los problemas en sus comienzos y no cuando están a punto de reventar), para indicar las mejoras que se requieran en cada caso y para sancionar adecuadamente cuando sea necesario.

Pero para disponer de esos técnicos hay que ficharlos directamente del sector, mediante un sistema de selección que prime sus conocimientos y experiencia, ofreciéndoles unas retribuciones que sean suficientemente atractivas y que incentiven el rendimiento. Complementado con un sistema que sancione las faltas en el desempeño, incluyendo la posibilidad del despido. Acompañado todo ello con un régimen de incompatibilidades que reduzca al mínimo los conflictos de intereses y el sometimiento al sector supervisado.

Eso significa que, para la mayoría de estos organismos, no sirve el habitual sistema de reclutamiento de la Administración, basado en las clásicas oposiciones en las que los aspirantes a funcionarios han de memorizar 200 temas teóricos, sin que se les valore su experiencia profesional previa; ni sirve el rígido, escuálido e igualitario régimen de retribuciones; ni vale el sistema de promoción, y de remoción, a los puestos; ni el inexistente sistema sancionador a la falta de rendimiento, ni tantas otras cosas que se siguen perpetuando en la Administración por los sucesivos Gobiernos. Muchas de estas cuestiones se resolverían si el Gobierno dotase a estos organismos de la fórmula jurídico-administrativa que tienen muchas empresas públicas, saliéndose del marco de la Administración pura y dura.

Naturalmente los problemas a resolver no acabarían ahí. Por ejemplo, habría que solucionar también el espinoso tema de la independencia de estos organismos. De poco nos vale un supervisor, por capacitado y dotado que esté, si luego se deja manipular en sus decisiones por los poderes políticos o por el propio sector supervisado. Y algo de esto ha debido suceder con Bankia y otras Cajas de Ahorro.

Este, como otros temas, forma parte de la reforma del sector público. Reforma que es apremiante pero que nadie tiene ganas de abordar. Al final es más cómodo dejar que las cosas sigan su curso y, cuando se produce una crisis, buscar un chivo expiatorio. Pero así no es como avanzan las sociedades que de verdad son maduras.

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Sobre Manuel Bautista Pérez

Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid. En la Administración Pública ha sido Director General de Aviación Civil (2004-2009), Director General del Instituto Nacional de Meteorología (actual Agencia Estatal de Meteorología) (1986-1996) y Asesor del Ministro de Transportes, entre otros puestos. En el sector privado ha trabajado en el Grupo Anaya, como Director General de la División de empresas multimedia, y en la empresa Multimedia Resources como Director General. En el ámbito internacional ha sido Vicepresidente de la Organización Meteorológica Mundial, miembro del consejo de administración de organismos como el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático), Eumetsat, Eurocontrol, etc., y ha trabajado para varios Gobiernos de América Latina como consultor del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, en temas de desarrollo estratégico.

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13 Respuestas a ¿ES BANKIA LA PUNTA DEL ICEBERG?

  1. José María Bravo 24 mayo, 2012 at 21:45 #

    El planteamiento de Bautista sobre Bankia, y otros, es muy interesante. En este articulo, como en otros del autor, hay que rebuscar en la “paja” el calado de lo que dice. Yo creo, y espero que me perdone lo reiterado de lo que digo al respecto, Bautista enuncia los problemas de tal manera que es difícil interpretar lo que quiere decir. En principio, uno puede pensar que se alinea con los que responsabilizan al Banco de España de la situación de Bankia. Y, entonces uno se pregunta quien pudo engañar a un directivo como su dimitido Presidente que ha sido, no solo, una figura nacional con grandes responsabilidades de gobierno sino que ha ocupado cargos de relevancia internacional. No, es difícil. Es muy difícil que un personaje de esa categoría sea víctima de una herencia “envenenada” sin su previo conocimiento.

    Por otra parte que la supervisión del Banco de España, concretamente la de su Gobernador, haya sido deficiente. Bueno, llamarla deficiente sería darle un nivel no apropiado. No estamos hablando de un funcionario de segundo o tercer nivel. El Gobernador, por “malo” que sea, sabe y sabía los riesgos que se corrían, no solo en Bankia. Perdone, Bautista, este asunto, como usted plantea es mucho más complejo. Es un problema del Sistema.

    Habla usted, también de remuneraciones. El dimitido Presidente de Bankia , hasta cuando se paso, muy recientemente, la nueva ley de remuneraciones para los presidentes de las cajas con ayudas publicas, un salario altisimo. Pero, además, que directivo más cualificado que el podía uno imaginarse. No, es difícil. Se que usted habla del salario del funcionario cualificado pero lo mismo pasaría con el. El problema es del Sistema

    Y cual es es Sistema?. El actual Ministro de Economía, tuvo, en su vida profesional reciente, una experiencia muy amarga. Nada menos que la quiebra del Sistema en los Estados Unidos. Prevenir en el “juego libre” de las Finanzas es muy difícil. Y, supervisar es, casi, como mirar de “reojo, las cartas de los jugadores.

  2. Manuel Bautista 26 mayo, 2012 at 18:07 #

    José Mª, en realidad no pretendía analizar el caso Bankia, sino solo utilizarlo como pretexto para llamar la atención sobre los demás organismos supervisores que existen dentro del sector público y, en su mayoría, en la Administración.

    Respecto a Bankia, a mí me parece evidente que han fallado los gestores del Banco, empezando por Rato, y el Gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez. Además de mucha otra gente. En este sentido, espero que alguien investigue lo que ha pasado y saque las enseñanzas correspondientes.

    El problema es que cualquier supervisor, como el Banco de España en este caso, pero también en otros sectores, lo tienen muy muy difícil cuando se enfrentan a las llamadas entidades “sistémicas”. ¿Qué haríamos cualquiera de nosotros si estuviéramos en el puesto del Gobernador del Banco de España y nos encontráramos con que hay que cerrar, por decir algo que me invento, a los dos primeros bancos del país, con todas sus consecuencias para el país? ¿Cuántos se atreverían a cerrarlos? ¿Sería eso lo realmente sensato?

    Por cierto, José Mª, cuando he hablado de sueldos, creo que era obvio que me refería a los de los funcionarios, no a los del Sr. Rato.

  3. José María Bravo 28 mayo, 2012 at 10:29 #

    M.B, muchas gracias por su respuesta. Yo creo, sinceramente, que la supervisión es técnicamente necesaria y que en su articulo le da relevancia a ese asunto. Es cierto que si hubiera realmente una Administración coherente se podrían evitar asuntos tan “escandalosos” y evidentes como los de Bankia. Pero usted mismo señala que esto es solo la punta del Iceberg. Y, yo solo me remito a aducir que es cierto que el problema es “sistemico”.

    Uno podría creer que si viviéramos en un país mas pequeño, con una banca menos gigantesca, etc., estas cosas serían más fáciles de controlar. Pero no, tenemos el ejemplo de Irlanda, con solo 5 millones de habitantes, y ha sido intervenida. Tampoco allí se pudo controlar o supervisar la “libertad financiera”

    Quizás sea que la Libertad, por nuestro sistema concebida, sea la “libertad” económica y que esto origine la incapacidad de regular el mercado o que haya una permivisidad coherente a esta definición. El problema es que se lleva por delante a poblaciones que quedan desprotegidas.

  4. Carlos Hernandez Guarch 29 mayo, 2012 at 2:02 #

    Sorprende su dubitativo tono en relación a la negligencia en el cometido del Banco de España y su connivencia con el supervisado. Debe saber que el Banco de España en cuatro años no ha iniciado más que 3 expedientes sancionadores en un sector como el financiero con centenares ( ahora decenas) de entidades financieras decenas de miles de oficinas y centenares de miles de empleados y eso después de que se haya intervenido unas cuantas entidades. Si eso no es complicidad… más que supervisión es superceguera.

  5. José María Bravo 29 mayo, 2012 at 22:59 #

    Yo quisiera comentarle, al Sr. Hernandez Guarch, que no es fácil personalizar el problema de la falta de supervisión en el Banco de España de los últimos cuatro años. Ya los inspectores, de ese Banco de España, le alertaron al anterior Gobernador del Banco, nombrado a propuesta del PP, D. Jaime Caruana, de los desequilibrios que se ocultaban en el Sistema Financiero.

    Y por ejemplo, las asociaciones en donde se agrupan los clientes de las Cajas de Ahorros, como Ausbanc, no se dieron cuenta de nada de lo que estaba pasando?

  6. Manuel Bautista 29 mayo, 2012 at 23:01 #

    Respondiendo a Carlos Hernandez, no creo haber mostrado un tono dubitativo respecto a la negligencia del Banco de España. Es obvio que esta institución ha fallado por completo en su papel de supervisor. Lo que no veo tan claro es en qué ha consistido el fallo, si ha sido en el sistema de inspecciones, no detectando la envergadura del problema a tiempo, o si lo que ha fallado ha sido la decisión al nivel del Gobernador. Pero, en cualquier caso, han fallado.

    La duda que a mí me plantea esta experiencia de Bankia (y las de Estados Unidos del 2008 donde la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro evidenciaron también su incapacidad como supervisores) es si, ante operadores demasiado grandes, los supervisores son incapaces de cortar por lo sano. Es una cuestión clave porque si es asi (como me temo) significa que los ciudadanos estamos vendidos, porque entonces es muy probable que, tras esta crisis, venga otra y otra y otra.

  7. José María Bravo 2 junio, 2012 at 1:24 #

    MB, en cierto sentido las últimas declaraciones del Sr. Rato, el informe a su Junta Directiva de Bankia, coincide con su aseveración que el coste de la operación, tal como el gobierno la ha planteado, le costara al país una barbaridad. Además que a Rato le parece, también, una barbaridad como se esta haciendo. Esto refuerza la tesis de que no es solo la parte técnica si no que, sobre todo, la parte política la que falla. Redunda esta tesis la indignación de la parte técnica, los inspectores, del Banco de España, por el desmerecimiento que se hace de su labor, no solo supervisora, si no previsora, de hace tiempo, sobre los riesgos de esta política financiera.

    Usted, en su articulo, aboga por que esta parte técnica, de supervisión, sea valorada, reforzada y bien remunerada. Quizás, también, aquí acierta. Seguramente un Inspector tendrá un sueldo infinitamente inferior al que estamos “descubriendo” que ganan los políticos que presiden las Cajas y en general los directivos del sector financiero.

    Quizás, esta sea la punta del Iceberg para que se tome consciencia que este Sistema, esta Política Financiera, se ponga en revisión.

    MB, humildemente, debo reconocer que ahora comprendo mejor su articulo.

  8. M. A. P. 5 junio, 2012 at 13:08 #

    “¿Disponen las Administraciones públicas de organismos supervisores de técnicos supervisores capacitados, independientes del organismo a supervisar?” Esa es una pregunta clave que se hace este artículo y que políticos, financieros, intelectuales deberían, prestar interés.

    De vez en cuando, como una serpiente de verano, aparece el viejo tema de la reforma administrativa: aligerar la Administración, engrasarla, sanear… Funcionariado inoperante, rigidez, inmovilidad del sistema, lentitud en el procedimiento. Un Estado, unas Autonomías, con desconfianza y encorsetados, que vigilan y se protegen con interminables concursos, donde cualquier partida del presupuesto lleva tras sí kilos de papel y convocatorias para llevarla a cabo. Una red marcada por la vigilancia para evitar malversaciones y actuar contra corruptelas. Curiosamente vigila la acción, pero casi nunca pone en marcha mecanismos de castigo para la mala acción. Lo normal es la permanencia en el puesto de trabajo de por vida.

    ¿Intentos de reforma? He conocido muchos. Los tecnócratas del Opus en la época de Franco se lo plantearon con seriedad. Posteriormente, Joaquín Almunia. Posteriormente… ¡ yo que sé! Sería interesante que se abordara ahora, pero supone desmontar mucho poder, supone trabajo y tiempo y largo plazo; supone, también, luchar con la endogamia instalada en muchos organismos. ¿Qué hacer con la banca, con las cajas, con los partidos, con los sindicatos? ¿Qué hacer, sobre todo, con ese cáncer de la corrupción?

    Cambio de tema, para decir que resulta interesante el contenido de este blog, cómo se abordan temas tan diversos con inteligencia y perspectivas distintas, y, sobre todo con honestidad, implicándose.

  9. jose bernal 8 julio, 2012 at 22:26 #

    Hola, aquí está el enlace de la noticia, que se encuentra facilmente en google.No encuentro que digan expresamente que algunos químicos sean nocivos, según el enfoque de esta agencia es que se podrán detectar si los hay. O sea que por primera vez a nivel Europeo toda esta información está disponible, y posiblemente no toda, solo se habla de la que se procesa de tres millones de informes que la agencia posee ahora mismo. Esto me parece muy positivo, pero la desconfianza por mi parte también incluye a las intituciones Europeas.Ojalá salga por algún lado gente honesta y se les apoye pero estos años la corrupción ha inundado a la política, ahora mismo el poder político y financiero han formado una pinza perfecta, pueden coger lo que quieran, el mundo es suyo, como las dos manos de un mismo ser. una oculta a la otra, o la apoya. si de destapase las ilegalidades de la banca arrastrarían parte del cuerpo político, dudo que eso pase.El futuro como siempre seguro que nos sorprende.

  10. jose bernal 8 julio, 2012 at 22:29 #

    Perdon el enlace:
    http://euroalert.net/news.aspx?idn=14667

  11. Manuel Bautista 8 julio, 2012 at 23:28 #

    A Jose Bernal,
    En el mismo enlace que facilitas te brindan la posibilidad de conectar con otras dos direcciones. La segunda de ellas te lleva a una información en la que se habla de que se está pudiendo construir un inventario con información sobre 100.000 sustancias peligrosas. Ellos mismos emplean ese adjetivo. Y estoy de acuerdo en que es un paso adelante disponer de esa información. Pero lo que yo pregunto es si hay alguien en las instituciones comunitarias o nacionales que, a partir de ahí, van a velar porque esas sustancias peligrosas no se utilicen desaprensivamente. En relación este tipo de reflexiones nos las podemos hacer en muchos ámbitos. Y esto es lo que yo trataba de indicar en mi artículo, que Bankia solo es la punta de un iceberg.

  12. francisco rodriguez 8 octubre, 2013 at 8:47 #

    “…pero así no es como avanzan las sociedades que de verdad son maduras.”
    Excelente e interesante punto de vista, aunque deba insistir en que la madurez procede de una actividad democrática libre con listas abiertas sin restricciones. Es la única manera de aprender al equivocarnos y corregir en vez de dejar la responsabilidad a otros que no tienen voz ni voto propio ante el poder de sus partidos…

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