NASSIM HARAMEIN Y LA WIKIPEDIA

Nassim Haramein es un físico teórico suizo sin titulación oficial que lo certifique. Se trata de un personaje conocido gracias a Internet, en particular gracias a los vídeos de sus conferencias. Porque, ante todo, es un gran comunicador. Sin embargo, con estos antecedentes, quien no lo conozca y quiera averiguar algo sobre su biografía y sus teorías, no lo va a encontrar en Wikipedia; en ninguna de sus versiones, sean estas en inglés, alemán o castellano.

Investigando en la propia Wikipedia, puede averiguarse que ha habido algunos intentos de incorporar esta entrada, pero ha sido eliminada por considerarse una biografía poco relevante. Este filtro se introduce, quiero suponer, para evitar que cada cual se incluya a sí mismo, o a su empresa, en la enciclopedia. Pero, en Wikipedia se pueden encontrar múltiples ejemplos de biografías de personajes menos conocidos que el que nos ocupa.

Si el criterio empleado es que se trata de un charlatán que no merece incluirse en este compendio, lo mismo debería aplicarse para otros charlatanes probados. Aunque solo fuera para indicar que lo son, ya que han alcanzado cierta relevancia.

Al introducir Nassim Haramein en el buscador de Google, se obtienen 727.000 resultados; mientras que al buscar “pequeño Nicolás” los resultados son 320.000;  y estos resultados no solo se refieren a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, sino también al personaje de los libros de Sempé y Goscinny. Ambos Nicolases tienen su correspondiente entrada en Wikipedia.

Para la ortodoxia, las teorías de Nassim Haramein podrían incluirse en el mismo saco que la homeopatía, el biomagnetismo, la Numerología, la Teoría de los campos mórficos, el Diseño inteligente y otros temas que cuestionan, con fundamento o sin él, las verdades oficiales. Algo no probado por la ciencia y, en consecuencia, a combatir. Sin embargo, la mayoría de estos temas sí aparecen en Wikipedia, generalmente para denostarlos o ponerlos en duda. Para la homeopatía, por ejemplo, ya se advierte al principio de la entrada de que se trata de un sistema de medicina alternativa y una pseudociencia y se argumenta, a lo largo del artículo, sobre su verosimilitud y eficacia no probadas científicamente.

No quiero decir con esto que haya una conspiración mundial para excluir a Haramein de la Wikipedia, por la inconveniencia de sus ideas, pero no deja de llamarme la atención su ausencia en un medio en el que, supuestamente, todos pueden incorporar, debidamente documentado, aquello que consideran de interés general. Y me llama la atención no tanto por este caso particular, sino por el funcionamiento y la fiabilidad de la Wikipedia en sí. No podemos olvidar que se trata de un referente muy poderoso, de una fuente de información con impacto universal. Basada, eso sí, en el criterio y el consenso de la mayoría.

La idea original con la que nació Wikipedia, la que todavía comparten la gran mayoría de sus usuarios y el público en general, es que se trata de una enciclopedia colaborativa, elaborada por todos aquellos que quieren participar en ella y que se regula a sí misma. Pero esto no es así. Como en cualquier enciclopedia convencional, hay algún tipo de selección y de censura.

Aunque todo el mundo puede editar cualquier artículo, no todos los que colaboran en Wikipedia tienen el mismo peso, los mismos privilegios y la misma capacidad de decisión. Para evitar actos de vandalismo, ataques personales, guerras de edición… y para garantizar que la Wikipedia tenga cierta coherencia en cuanto a su presentación, estilo… hay personas que realizan tareas de mantenimiento. Como es lógico, estos colaboradores tienen ciertas facultades de las que carece el resto. Son los “bibliotecarios”, que son los únicos que pueden llevar a cabo ciertas acciones; por ejemplo, borrar páginas, revertir cambios en ellas o bloquear usuarios.

Para ser elegido bibliotecario, hay que presentar una candidatura, o ser propuesto por un tercero, y someterse a una votación, en la que pueden participar los usuarios registrados que cumplan ciertos requisitos. Revisando las votaciones, encuentro que el último bibliotecario de la Wikipedia en español ha sido elegido por 99 votos a favor y ninguno en contra. No parece una votación masiva.

Entre los méritos que se citan en una candidatura, se valoran “el trabajo global realizado por el candidato en Wikipedia, incluyendo artículos, páginas de enciclopedia, atención a otros usuarios, labores de mantenimiento, mediación, discusión de políticas, etcétera”. Como puede verse, en la anterior relación no hay ninguna mención explícita a la titulación académica, experiencia profesional, publicaciones y otros requisitos similares que podrían otorgar autoridad al candidato. Es más, ni siquiera es necesario saber su nombre verdadero.

En esta construcción colectiva, tiene mayor poder de decisión un bibliotecario anónimo que un premio Nobel, si es que llegara a editar el correspondiente artículo en el que se describe su trabajo. Es más, si insiste mucho, hasta se le puede vetar.

Esta carencia de las garantías que proporcionan los expertos es una de las principales críticas que pueden hacerse a Wikipedia y que le restan fiabilidad. También es una de sus virtudes, como argumentan sus defensores, ya que impide que los contenidos de la enciclopedia sean los que dictan la ortodoxia, los poderes establecidos y el statu quo. El ideal de Wikipedia es elaborar un compendio de los saberes de la humanidad, disponible para cualquier persona que tenga acceso a Internet, que no esté construido por las élites sino por los usuarios de todo el mundo.

En cuanto a su fiabilidad, en 2005, la prestigiosa revista Nature publicó un estudio en el que se comparaba la exactitud de Wikipedia con la de la Enciclopedia Británica. En este estudio, se seleccionaron 42 artículos científicos de ambas enciclopedias que fueron revisados por expertos que no conocían la procedencia de los artículos que revisaban. Las conclusiones fueron sorprendentes: no había grandes diferencias entre una enciclopedia y la otra. Aunque, claro está, solo se trataba de 42 artículos y, desde 2005, cuando la enciclopedia se encontraba en plena efervescencia y era capaz de entusiasmar y movilizar a gente de todo tipo, hasta la actualidad, las cosas han cambiado mucho.

Las barreras técnicas (el aprendizaje que requiere el uso correcto de las herramientas de edición, las normas de estilo…), la necesidad de constancia, las continuas correcciones que unos usuarios se hacen a otros en algunos temas controvertidos, el poder que tienen los bibliotecarios de decir la última palabra y de rechazar nuevos artículos, entre otras razones, han provocado, que el número de colaboradores y de colaboraciones vaya disminuyendo significativamente con el tiempo.

A esto hay que sumarle el interés que tienen las personas, las organizaciones y las empresas por aparecer en Wikipedia y, por tanto, situarse en los primeros puestos de los buscadores; junto con la capacidad de difamar o de imponer ideas que otorga un medio de información masivo; además de la vanidad personal y la necesidad de tener razón en discusiones, aunque sean por escrito y entre usuarios con seudónimo.

Wikipedia se ha convertido en un campo de batalla y su “punto de vista neutral”, si es que alguna vez lo tuvo, está siempre amenazado. Este es el motivo por el que los artículos, teóricamente, están vigilados: para reparar las acciones deliberadas de los vándalos y prevenir las acciones de los políticos, empresarios, organizaciones, corporaciones y demás particulares y grupos de poder que intentan dominarla. Pero, con todo el respeto a aquellos que aportan su trabajo de forma altruista, y que intentan ser honrados al hacerlo, la preparación, la labor y las decisiones de los bibliotecarios son tan cuestionables como las de los expertos.

Wikipedia es un magnífico experimento social, un ensayo empírico sobre la autogestión y el autogobierno. Pero es preocupante que se haya extendido tanto, que tenga tanta influencia y que no haya nada parecido a ella, gratuito y que cumpla la misma función. Es preocupante que no haya una alternativa. Parece que hubiera dos tipos de saberes, aquellos accesibles y destinados a las masas y los saberes de élite, difíciles de encontrar y reservados a unos pocos. 

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Sobre Enrique Sánchez Ludeña

Enrique Sánchez Ludeña, nacido en 1956, es licenciado en Ciencias Químicas, con la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular, por la Universidad Autónoma de Madrid. Durante diez años fue profesor de ciencias y matemáticas en el Colegio Ágora. Simultáneamente, y desde entonces, se ha dedicado a la elaboración y edición de textos escolares y otros materiales didácticos sobre ciencias experimentales, tecnología e informática. Ocasionalmente colabora en actividades de formación del profesorado.

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4 Respuestas a NASSIM HARAMEIN Y LA WIKIPEDIA

  1. Paco 3 Enero, 2017 at 0:38 #

    Los monopolios

    No conocía los detalles del funcionamiento de la Wikipedia y me ha parecido interesante la reflexión de Enrique.

    La preocupación por la falta de alternativas es ampliable a otras muchas herramientas que empleamos en el día a día. Por ejemplo una gran mayoría empleamos Google como buscador y cada vez somos más conscientes de la cantidad de información nuestra que estamos facilitando al gigante informático. Lo que quizás seamos menos conscientes es que en gran medida estamos mirando el mundo a través del color del cristal que nos están poniendo delante. Es conocido y público que Google, así como otras grandes empresas, filtran (censuran) la información que se ve en países como China. Es muy probable que nosotros seamos objeto de filtros más sutiles de los que no somos conscientes.

    Esto mismo ocurre en otras herramientas informáticas así como también ocurre con la prensa,La televisión, etc

    El que haya fuentes de información que sean alternativas reales es un buen antídoto para este problema. No es la solución completa, somos humanos e imperfectos, pero ayuda.

    Sería bueno tener una alternativa a Wikipedia, es cierto, pero tampoco la demonicemos. Wikipedia tiene la ventaja que, al estar hecha y revisada por múltiples personas, da una visión más plural del mundo que si fuera una persona o una línea editorial definida la que estuviera “mandando”.

  2. Alicia 3 Enero, 2017 at 12:58 #

    Un día, hace exactamente un mes escribí, y se puede ver literal en mi página de facebook con este enlace https://www.facebook.com/valentinalujan.es/?fref=ts en el 3 de diciembre. De todas maneras lo copio literal y entrecomillado:
    “Alicia Bermúdez Merino (Madrid, 26 de mayo de 1948) es una escritora cuya obra está íntegramente editada en internet y se lee sin costo alguno accediendo desde http://www.valentinalujan.es Utiliza, entre otros, los seudónimos “Afrodita”, “Estanislao” y “valentina Lujan”.”
    Como me había hecho tiempo atrás y no sé cómo las claves y contraseñas y atalajes para poder editar en Wikipedia – con el nombre de usuario “Bellamarcela”, el nombre de una de mis gatas – agarré yo muy seria y lo edité.
    Pues, oye, que un ratito estuvo, tal cual. Pero un ratito después que fui a mirar lo que me encontré fue https://es.wikipedia.org/wiki/Usuario_discusi%C3%B3n:Bellamarcela
    Me puse a mariposear por los enlaces a que podía llegar desde ahí y, en alguna parte, me regañaban y me explicaban que eso que yo había hecho estaba muy mal, y que se llama “página de vanidad”, y que me lo había borrado un bibliotecario, y que por favor no volviera a hacerlo nunca más.
    ¡Pero si todo lo que ponía es verdad!
    Y, además, en ningún momento puse que soy una escritora buenísima (aunque, que tampoco lo puse, es verdad que en mis escritos no hay sexo y eso ya puede quitarme méritos).
    Y, otro además, ¡¡¡gratis!!! Gratis en estos tiempos en los que lo que importa es ganar pasta.
    Y, por último – que es lo que de verdad me molestó – qué “vanidad”. Porque, digo yo, y me parece que con muy buen criterio y conocedora (creo) de la condición femenina, ¿qué mujer vanidosa escribiría su edad?
    Pero por si de verdad lo fuese – o a vosotros os lo pareciera – borradlo aunque sea, que no me mosquearé.
    Que ya me guardo yo una copia en una carpeta que tengo con el título “Personal”.

  3. Loli 13 Enero, 2017 at 8:29 #

    Hace poco aparecía en el periódico una noticia sobre un proyecto de investigación histórica, llevada a cabo por la Universidad de Oviedo, donde se aborda y se expone, entre otras cosas poco conocidas, o mejor, poco divulgadas fuera de los ámbitos especializados, las formas organizativa de los monasterios y conventos de los siglos XII y XVI en muchos lugares de la Península Ibérica.

    Destaca como “curiosidad” la existencia de “monasterios mixtos”, donde convivían hombres y mujeres.

    Hombres, mujeres y hasta familias enteras con sus sirvientes, inclusive con sus empleados.

    Sin embargo esta información no es tan “novedosa”, ni siquiera a nivel divulgativo.

    Hay ya estudios y libros escritos por expertos e historiadores, que están al alcance de todos en librerías (“Los monasterios dúplices en la Alta Edad Media en Galicia”, del historiador Héctor Rodríguez Castillo, por ejemplo, y avanzando por esa línea, se puede acceder, también, a bastantes otros ).

    Pero a veces, es la forma en que un determinado tema es expuesto a través de los medios de comunicación, puede ser el detonante, o no, para que una parte (en mayor o menor número) de gentes se interesen por algo, y acudan, de la forma más rápida y accesible a buscar información.

    Y ahí está Wikipedia.

    Y….salvada nuestra ignorancia.

    Ya nos podemos dar por conocedores de algo más.

    Una enciclopedia de tan fácil y rápido acceso, es muy útil, quizás hasta necesaria, pero requiere importantes matizaciones, o al menos, en su uso tener presentes ciertos cuestionamientos, me parece.

    Uno de ellos, podría ser el porqué de nuestro desconocimiento, y el por qué esa carencia, muchas veces, camina de la mano con una importante dificultad en la capacidad asociativa de nuestra mente, de las razones de una cierta incapacidad, asimismo, a la hora de abordar una “mirada global” del mundo, de lo que nos rodea, y de una carencia, igualmente, de “cultura”, aunque sea “general”, que encierre posibilidades de esa visión integradora en el escudriñamiento de la realidad.

    Otra, la necesidad de “inmediatez” tanto en la resolución de los conflictos y problemas enfrentados, como en la satisfacción de nuestras necesidades-deseos, a la que nos ha sometido un determinado modelo de funcionamiento social.

    Ambas cosas, me parece, pueden formar parte de las razones que favorecen la aparición de elementos informadores que cumplan los requisitos requeridos en esa dinámica, que no por ello no sean herramientas importante, pero que si no nos planteamos más que una eficiencia práctica y utilitarista, si ese “utilitarismo” se mantiene vigente y dirigiendo los “planes de estudio” de las sociedades, entonces sí que se corre el peligro de no plantearnos preguntas como la que se dibujan en el artículo de Enrique :“algo gratuito, rápidamente extendido, con mucha influencia, y sin que ninguna otra cosa parecida le haga sombra” ¿no debería, al menos, hacernos reflexionar?.

    ¿Cuántas fuentes, posibilidades de contraste, miradas distintas de la cultura, de la investigación, de nosotros mismos, nos estamos perdiendo, por no ser capaces de poder discriminar, matizar, pormenorizar y dudar, de la manera en que estructuramos lo que denominamos “nuestros conocimientos”?.

  4. Floreal Otegui 5 Junio, 2017 at 3:21 #

    Lo mío es muy cortito: el problema de wikipedia es, con perdón de la palabra, epsitemológico.
    Es el bendito problema de la fuente del conocimiento lo que hace que yo siempre sospeche de wikipedia.
    Para hacerla más cierta debería haber un “escrutador de fuentes”.
    Si hay algo para lo que no sirve internet es para justificarse a sí misma.
    En realidad, también es libre, en el caso de que ocurra, que alguien se tome el trabajo de rectificar una burrada si es que la ve. Pero ¿Y si no se toma el trabajo?
    Por ejemplo, en mi tema específico, contabilidad, wikipedia es completamente errónea.
    Pero nadie se toma el trabajo de decirlo y menos de probarlo.
    Yo confío mucho en wikipedia en las trivialidades.
    Pero en conocimientos más sustanciales… hay que ir a los libros y las fuentes comprobables.

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