Abstención

Cuando, ante unas elecciones generales, no nos agrada nada de lo que se nos ofrece, tenemos tres formas de expresar nuestro disgusto: votar en blanco, el voto nulo o abstenernos. Cada una de ellas tiene una interpretación y unas consecuencias diferentes.

Votar en blanco significa que no nos convence ninguno de los partidos que se presentan, pero no cuestionamos el sistema electoral; es decir, que si hubiera un partido o un programa político que mereciera nuestra confianza le votaríamos. Sin embargo, cuando votamos en blanco, con la forma de contabilizar los votos y repartir los escaños de nuestro sistema electoral, estamos favoreciendo, querámoslo o no, a los partidos mayoritarios.

Según nuestra Ley Orgánica del Regimen Electoral General, para que un partido pueda optar al reparto de diputados debe tener al menos el 3% de los votos emitidos. Como el voto en blanco se cuenta como voto válido, resulta que cada uno de ellos incrementa el número total de votos y cuanto más elevado sea este número más difícil será traspasar la barrera del 3%. Por ejemplo, no es lo mismo el 3% de 50.000 que el de 60.000; si un partido minoritario tiene 1.600 votos pasará el filtro en el primer caso pero no en el segundo.

Así que, si queremos dejar claro que queremos votar pero no queremos perjudicar a los partidos minoritarios es mejor optar por el voto nulo; es decir, por introducir en el sobre electoral una imagen o un texto de nuestra elección, por ejemplo el dibujo de un corte de mangas o un mensaje del estilo “fumadores al poder”. De esta forma, quedará claro que hemos ido a votar pero nuestro voto se considerará no válido y, por lo tanto, no se tendrá en cuenta al contar el número total de votos.

La tercera opción, la abstención, ya no tiene una lectura y unas consecuencias tan claras como las otras dos. Sus motivos pueden ser muchos, desde la pereza, el desinterés o la imposibilidad de votar hasta la pérdida de confianza en el sistema de elecciones que tenemos e, incluso, en la democracia misma; al menos en aquello en lo que se ha convertido.

En algunos casos, los motivos de la abstención se pueden intuir; como pasa, por ejemplo, con los índices de abstención en las elecciones al Parlamento Europeo, que son, por lo general, notablemente más altos que los de las elecciones generales. Los europeos no acuden a las urnas porque consideran que los resultados no les van a afectar, porque piensan que su voto va a influir escasamente en los resultados, o porque no creen o no conocen la importancia de lo que sucede en Bruselas.

En otros, sin embargo, no se intuye tanto. Así, paradójicamente, en las elecciones locales la abstención es más elevada que en las generales. Y no debería ser así porque nuestro voto tiene más peso, es mayor el conocimiento que tenemos de los candidatos y deciden sobre asuntos más cercanos.

En cualquier caso, el aumento de la abstención es una tendencia general y sostenida en todas las democracias representativas en las que votar no es obligatorio. En Estados Unidos, por ejemplo, ha habido elecciones presidenciales en las que han acudido a votar menos de la mitad de los votantes.

En cuanto a sus consecuencias, como no hay votos que contar, se podría decir que numéricamente no influye de forma directa en el reparto de escaños; sin embargo, el que haya más o menos abstención sí puede influir en los resultados electorales. Muchos analistas coinciden en que el Brexit no se habría producido si todos los jóvenes hubieran ido a votar.

Suele decirse que la abstención beneficia a las derechas. Para que las izquierdas ganen necesitan que sus votantes potenciales se movilicen y vayan a votar. Y ponen como ejemplo reciente lo que ha sucedido en las elecciones andaluzas, y como ha aparecido Vox en el escenario electoral.

También hay estudios que parecen indicar que los más desfavorecidos son los que más se abstienen, tanto en nuestro país como en otros. El porcentaje de abstención en sensiblemente mayor en los barrios pobres que en los ricos. Si la abstención tiene un rasgo, es decir, si se concentra en un determinado sector de la población (los jóvenes, los más pobres, los inmigrantes…) queda claro que estos sectores no se consideran representados, ni confían en los políticos, ni en el sistema en general.

Lo que parece claro es que solo votan aquellos que tienen una motivación para hacerlo y que muchos de los que se abstienen podrían ser movilizados por un mensaje distinto. Y ante esto, la única estrategia que se les ocurre a las izquierdas o las derechas consolidadas es la de asustar, la de pedir el voto para que no gobiernen los otros, porque va a ser mucho peor. En vez de ilusionar y hacer propuestas creíbles, utilizan la estrategia del miedo.

muchos de los que se abstienen podrían ser movilizados por un mensaje distinto

En algunos países, como Grecia, Bélgica, Brasil o Méjico, votar es obligatorio; y son sancionados aquellos que no acuden a las urnas. Y, a pesar de ello, también en estos países son cada vez menos los ciudadanos que participan en las elecciones; lo que indica la desilusión creciente de los ciudadanos por la representación política.

Si la abstención no fuera del 30%, sino del 60 o el 70%, ¿qué lectura deberían hacer los políticos? Como poco, si la abstención fuera muy elevada se deberían anular las elecciones; pero esta situación no está contemplada en las leyes ni en las constituciones, y se formarían gobierno y parlamento, democráticos pero ilegítimos.

5 comentarios

5 Respuestas a “Abstención”

  1. EB dice:

    Enrique, usted dice «En Estados Unidos, por ejemplo, ha habido elecciones presidenciales en las que han acudido a votar menos de la mitad de los votantes.» El dato oficial es que 55,67% the la población relevante votó por un candidato a presidente (Trump y Clinton obtuvieron un 94% de esos votos, el resto un largo listado de candidatos). En el dato oficial no se incluyen votos en blanco o nulos (Blank, void, under and over votes are not included.). Ver el documento https://transition.fec.gov/pubrec/fe2016/federalelections2016.pdf

    En EEUU justamente esta semana la Corte Suprema está discutiendo si el nuevo censo de población debe incluir una pregunta sobre si la persona censada es o no ciudadana de EEUU. Solo los ciudadanos tienen derecho a votar en la elección presidencial. Debe tenerse en cuenta que hoy en EEUU hay un porcentaje alto de población que es residente legal pero sin ciudadanía o que directamente es residente ilegal. Estamos hablando de más de 20 millones de personas, quizás mucho más de 20 (respecto a la población adulta de la última elección estamos hablando de por lo menos un 10%). El Partido Demócrata ha hecho esfuerzos enormes para que «todos» puedan votar, lícita o ilícitamente. Un factor importante en el vuelco de California hacia el Partido Demócrata ha sido el alto porcentaje de residentes legales e ilegales sin ciudadanía que han votado y más importante que son tenidos en cuenta en las divisiones territoriales para formar districtos electorales para la Cámara de Representantes a nivel nacional.

    A lo anterior se agrega que los ciudadanos en prisión no tienen derecho a voto (una de las grandes últimas ideas de políticos podridos es que los presos puedan votar, por lo menos en la próxima elección y se acuerden gracias a quien pueden votar).

    Estrictamente no se puede saber cuántos se abstuvieron.

    1. EB dice:

      Una fuente importante de información sobre la Presidencia en EEUU es The American Presidency Project de la Universidad de California, Santa Bárbara. Vea usted este cuadro

      https://www.presidency.ucsb.edu/statistics/data/voter-turnout-in-presidential-elections

      con estimaciones de la tasa de participación en la elección presidencial. Verá usted que todavía no incluyen el año 2016, con la tasa mencionada en mi comentario anterior. No se extrañe que así sea porque este Project está manejado por demócratas que todavía no pueden aceptar que su querida Hillary perdió (si se toma el trabajo de revisar los contenidos del Project verá muestras claras de ese manejo).

      Un punto importante que no mencioné en el comentario anterior es que en EEUU los ciudadanos deben estar previamente registrados para votar (entiendo que solo en el estado de Dakota del Norte no se exige este registro). Verá en el cuadro adjunto que el número de ciudadanos registrados ha aumentado fuerte a partir de 1992 (el porcentaje de REG sobre VAP aumentó 10 puntos porcentuales en 12 años), lo que se debe a las presiones del Partido Demócrata para que se produzcan registros «automáticos» cuando se obtiene la licencia de conducir u otros documentos (todo esto es manejado a nivel de cada uno de 50 estados). Este aumento artificial implica que en relación la número de votantes registrados la tasa de participación ha disminuido.

      Recomiendo leer también la entrada https://en.wikipedia.org/wiki/Voter_turnout_in_the_United_States_presidential_elections

  2. O'farrill dice:

    «Quien hace la ley, hace la trampa». En eso consiste el sistema electoral vigente en España. Un sistema electoral desde la circunscripciones provinciales que recuerdan parte de la representación política del régimen anterior. Además con el Sr. D’Hont como sistema de discriminación del valor del voto de los votantes. Un sistema injusto, desproporcionado y con ciertas dosis de arbitrariedad, a lo que hay que añadir las listas cerradas partidarias y la inexistencia de mandato imperativo de representación política. Todo un conjunto de cosas que conduce inevitablemente al crecimiento de la abstención electoral y la desafección política. En efecto ¿puede considerarse legítimo un gobierno apoyado solamente por el 20/25% del censo electoral?
    Hay una novela de José Saramago en que se plantea la abstención general y provoca una crisis de gobierno. En el caso español ha debido removerse el rancio discurso de izquierdas y derechas para movilizar al personal. No se vota a favor de un proyecto, sino contra los demás sin pararse a pensar o a leer su contenido y rigor. Es un mundo sectario avivado por el voto del miedo al futuro o por la simpleza de la imagen de los candidatos.
    Un saludo.

  3. pasmao dice:

    Don Enrique, vendría bien comentar acerca de ESCAÑOS EN BLANCO un partido sui géneris que propone algo muy sencillo, que el VOTO EN BLANCO NO SE DESPERDICIE.

    Entendidos los tres escenarios que usted nos ha explicado de manera tan clara, con sus consecuencias ad hoc. Y visto que la alternativa de votar en blanco podría acabar usándose contra la idea intuitiva que tienen muchos de lo que es el voto en blanco surgió este partido.

    Lo que propone es que el voto en blanco se asilime al de un partido mas. Pero como no se vota a nadie en concreto, si no que debido a que se ejerce cómo manera de expresar una insatisfación con la oferta política existente, pero cómo a su vez también representa la necesidad de colaborar, lo que se debería de hacer es dejar (de alcanzar representación) ese escaño/puesto vacio.

    Es decir que si un partido que saca 50.000 votos tiene 2 escaños.. si hubiera 50.000 votos en blanco se deberían de dejar dos sillas vacías, con los umbrales de mayorías cómo antes. Es decir (por eejmplo) si había 11 puestos la mayoría absoluta seguiría siendo 6 y no bajaría a 5.

    En vez de proceder cómo hasta ahora.

    Mientras tanto, hasta que se modificase la Ley electoral que lo permitiera, se presentarían con unos «testaferros» de ese posible escaño vacio comprometiéndose (ante Notario) a no ir a ese escaño jamás y a no cobrar por ello. Excepto si un dia se diese la ocasion de votar esa reforma de la Ley, a la cual obviamente votarían si.

    Personalmente me parece una buena idea para quienes piensen votar en blanco pero por miedo a beneficiar a terceros mayoritaros acaben votando nulo, por ejemplo. Aunque no se si luego por mucho que se comprometieran acabarían corrompiéndose dado que el escaño es personal.. por muy ante notario que hayan prometido..

    Han tenido muchos problemas para presentar candidaturas, por ejemplo me parece que en Madrid de ahora no han conseguido el umbral mínimo de firmas, aunque posiblemente para las Europeas si lo consigan.

    Son odiados y temidos por el resto de los partidos.

    Pensé en que en su momento podrían haber acaparado el voto del 15M, pero visto para que se promovió el 15M desde arriba era muy complicado que se dejase (desde arriba) que su pontencial (traducido a votos) pudiera acabar dirigiéndose a una idea tan inovadora y peligrosa.

    Dejo el link de su página web

    https://escanos.org/

  4. EB dice:

    Este domingo 28, ¿deben los españoles votar o abstenerse?

    Yo he votado por un candidato solo una vez en mi vida (la primera vez que pude por edad, en 1963, Argentina) y fue suficiente para desarrollar los criterios que luego me llevarían a abstenerme (votando en blanco porque el voto es obligatorio y debe justificarse la ausencia). Yo solo voto (a) por un candidato que considero claramente superior a los demás, o (b) contra el ganador con mayor probabilidad si considero que es claramente horrible en relación al segundo más probable. Raramente se da una de estas dos condiciones. En Argentina, nunca se dio una de ellas desde que tuve edad para votar (en 1963 cometí el error de votar por el perdedor que era tan malo como el ganador, aunque malos por motivos distintos).

    La aplicación de mis criterios a España requiere un ajuste porque tengo que considerar las posibles coaliciones que podrían formar gobierno. En principio este ajuste es sencillo porque las coaliciones probables son dos: (A) PP+Cs+VOX+UN PARTIDO MENOR, o (B) PSOE+POD+VARIOS PARTIDOS MENORES. Yo votaría por una alternativa si es claramente superior a la otra o contra una alternativa si es claramente horrible. El voto deja de ser sencillo porque si uno decide votar por (A) o por (B), debe elegir partido dentro de cada coalición, algo que determinará quién es Presidente y qué partido tiene mayor influencia dentro de la coalición. La situación es distinta según sea (A) o (B). Si fuera (B) no es complicado porque el PSOE tendría una probabilidad alta de liderar la coalición. Si fuera (A) parecería que los tres partidos tendrían probabilidades similares de liderar la coalición, lo que es un problema para que la coalición pueda ganar la elección y formar gobierno (por varias razones no parece que haya forma fácil de determinar por qué partido votar para que la coalición gane).

    Aunque yo considero a (B) horrible, la probabilidad de que (B) gane no es mayor del 50%. Si el sábado a la noche revisara esta probabilidad y concluyera que sí es bastante mayor que 50%, entonces no tendría duda de ir a votar por (A).

    Aunque yo considero a (A) menos mala que (B), no la considero claramente superior. Hay dos razones para no considerarla claramente superior. La primera es la personalidad de los tres líderes: por su juventud cualquiera de los tres puede resultar un Pedro Sánchez (algo fácil cuando la institucionalidad de la política y el gobierno es tan deficiente como en España). La segunda es la aparente igualdad de los tres partidos en la coalición y por lo tanto en la toma de decisiones, antes y después de formar gobierno (por el contrario, Pedro Sánchez podrá comprar barato el apoyo de Pablo Iglesias y otros).

    Si otra persona considera a (A) horrible, le recuerdo que la probabilidad de que (A) gane no es mayor del 50%, algo que podría cambiar en las próximas 48 horas. No imagino que tendría que ocurrir para que esta probabilidad aumentara por sobre 60%, pero mejor revisar otra vez la estimación el domingo por la mañana. Para muchos (A) se habría vuelto horrible por la inclusión de Vox, pero eso es gracias a que Pedro y Pablo hacen campaña inflando a Vox hasta convertirla en una amenaza existencial a “los buenos” como ellos y circulando la idea de que (A) tiene una probabilidad mayor de 50%.

    Si otra persona considera a (B) menos mala que (A), dificulto que pueda convencerme que (B) es claramente superior. Por supuesto, muchos tienen motivos para pensar que (B) es claramente superior porque se sienten “identificados” con algunos eslóganes, promesas y propuestas de los partidos de (B), “identificados” al extremo de ignorar la bajísima probabilidad de que las propuestas finales reflejen eslóganes y promesas de la campaña. No se debe extrapolar lo hecho por Pedro en los meses que lleva gobernando, cuando todo se hizo en función de postergar la elección lo más posible hasta estar seguro de ganarla. Lo que debe preocupar de Pedro es que las políticas adoptadas en esos meses fueron acompañadas de abuso de poder para beneficio personal (recomiendo leer en la página web de Transparencia Internacional la definición de corrupción política).

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