EL CHOQUE DE TRENES Y EL ARTÍCULO 155

La aprobación, el pasado 9 de noviembre, por el Parlamento de Cataluña de la llamada propuesta de resolución sobre el inicio del proceso político en Cataluña como consecuencia de los resultados electorales, presentada y apoyada por los grupos parlamentarios Junts pel Sí y Candidatura d´Unitat Popular (CUP),coloca a nuestro Estado social y democrático de Derecho en una encrucijada sin parangón en el reciente Derecho constitucional nacional o comparado.

Entre otros disparates, la referida moción “declara solemnemente el inicio del proceso de creación del Estado catalán independiente en forma de República”; “proclama la apertura de un proceso constituyente”; “reitera que este parlamento y el proceso de desconexión democrática no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional, al que considera deslegitimado y sin competencia”; e “insta al futuro gobierno a cumplir exclusivamente aquellas normas o mandatos emanados de esta Cámara”.

En los recursos de amparo de Ciudadanos y del PP se solicitó del Tribunal Constitucional la suspensión del acuerdo de la Mesa que había admitido a trámite una propuesta tan deliberadamente inconstitucional, de forma que no se celebrara el Pleno fijado para el 9 de noviembre. El Tribunal Constitucional la denegó, en cuanto “es a la propia Cámara autonómica a la que corresponde velar porque su actuación se desarrolle en el marco de la Constitución… sin perjuicio de que la última palabra… le corresponderá a este Tribunal Constitucional”, que ejercerá sus competencias “cuando proceda, con prudencia y determinación”.

El Pleno del 9 de noviembre se celebró con el resultado conocido y Junts pel Sí y la CUP han afirmado, alto y claro, que seguirán adelante con el proceso digan lo que digan las instituciones del Estado y, en particular, el Tribunal Constitucional.

El 11 de noviembre el Gobierno impugnó ante el Tribunal Constitucional la Resolución 1/XI del Parlamento de Cataluña por la que se aprobaba la referida propuesta y ese Tribunal en Pleno, el mismo día, admitió a trámite dicha impugnación, lo cual “produce la suspensión de la Resolución impugnada”.

El escenario previsible es que el Tribunal Constitucional declare lo evidente: que la propuesta premeditadamente inconstitucional, efectivamente lo es. Posiblemente, sin embargo, la Generalidad continúe con el proceso constituyente para la creación de una República independiente de Cataluña, con desconexión y desobediencia de lo que diga aquel Tribunal.

Esto nos coloca ante la tesitura de aplicar el artículo 155 de la Constitución, cuya sola mención, hasta ahora, ha provocado una especie de horror religiosum entre nuestros políticos.

Y no es para menos. Se puede encontrar un antecedente remoto de nuestro artículo 155 en el artículo 48 de la Constitución de Weimar, que preveía que, si un Land incumple los deberes que le incumben con arreglo a la Constitución o a las Leyes del Reich, el Presidente del Reich podía instárselo con auxilio de la fuerza armada. Por aplicación de este artículo, el 20 de julio de 1932, tuvo lugar lo que se conoció como primer golpe de Estado del Reich contra Prusia, por el que el Canciller del Reich, von Papen, asumió la Presidencia del Gobierno prusiano, sustituyendo al Gobierno de ese Land; desembocando finalmente, tras el acceso de Hitler a la Cancillería, el 30 de enero de 1933, en el segundo golpe en de Estado del Reich contra Prusia, convirtiéndose este en el primer Land unificado por la dictadura nazi.

En la posterior Ley Fundamental de la República Federal alemana se introdujo el vigente artículo 37, que ha inspirado a nuestro artículo 155, y que permite que, mediante la coerción federal, se adopten las medidas necesarias para instar a un Land al cumplimiento de sus deberes constitucionales. La doctrina alemana está de acuerdo en que su artículo 37 no permite el auxilio de las Fuerzas Armadas. Este artículo se entiende como un precepto de conservación y aseguramiento del propio Estado compuesto y, por tanto, al servicio del principio de unidad y del de descentralización.

En España no hay experiencia sobre la aplicación de la coerción federal del artículo 155 de la Constitución. No ha sido aplicado en el régimen nacido con la Constitución de 1978 y la Constitución de 1931 no contenía un precepto similar. Así, la sublevación de la Generalidad de Cataluña de 6 de octubre de 1934 hubo de tratarse mediante la declaración del estado de guerra, equivalente al actual estado de sitio regulado en nuestro artículo 116 de la Constitución, que puede declararse en el caso de que en una Comunidad Autónoma se produzca, o amenace con producirse, “una insurrección o acto de fuerza” contra la soberanía, la independencia o la integridad de España o el ordenamiento constitucional.

Sin embargo, si observamos la historia de los Estados federales -en los que suele mirarse al espejo nuestro Estado autonómico- veremos cómo está salpicada de casos en los que la Unión debió defender su existencia frente a movimientos disgregadores por los remedios constitucionales en cada caso previstos.

En los EEUU la defensa de la indisolubilidad de la Unión se basó en la proclamation que firmó el Presidente Jackson, el 10 de diciembre de 1832, en la crisis de la nulificación, cuando una nueva tarifa aduanera llevó los legisladores de Carolina del Sur a declarar nula la ley federal y a afirmar su derecho a la secesión. En la proclamation se leía lo siguiente:

Decir que cualquier Estado puede separarse a capricho, es decir que los Estados Unidos no son una nación […] La secesión, como cualquier otro acto revolucionario, puede estar moralmente justificada por una opresión extrema; pero llamarla un derecho constitucional es confundir el sentido de los términos […] La Constitución de los Estados Unidos ha creado un gobierno no una liga. … Es un gobierno [el federal] que representa a todo el pueblo y que opera directa e individualmente sobre el pueblo y no sobre los Estados. … cada Estado, …, no puede poseer un derecho a separarse, porque esa secesión no rompe una liga de Estados sino que destruye la unidad de la Nación.

En la Confederación Helvética, desde su Constitución de 1848, la intervención federal ha sido aplicada 10 veces, normalmente nombrando uno o varios comisarios federales, que además de informarse, servir de mediadores entre las partes enfrentadas y redactar un informe, podían decidir el uso del ejército federal. En la República Argentina, hubo 148 intervenciones federales entre 1853 y 1976, es decir, una cada nueve meses.

En definitiva, todos los estados políticamente descentralizados han subsistido a las crisis secesionistas de una de sus partes mediante la utilización firme y serena de los remedios constitucionales previstos para tales situaciones.

En el artículo 155 de nuestra Constitución, si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le imponen o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, se habilita al Gobierno, previa aprobación de la mayoría absoluta del Senado, para adoptar “las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.

Sin embargo, lo cierto es que este artículo 155 presenta dudas sobre su aplicación. Así, es prácticamente unánime la tesis de que este artículo no permite la disolución o la suspensión, en su conjunto, del régimen de autonomía de una Comunidad, como en ocasiones se afirma. También está relativamente claro que el artículo sí permite la suspensión temporal de las competencias autonómicas precisas para afrontar la crisis o el cese temporal de los órganos autonómicos que fuera necesario y su sustitución por órganos estatales. Por ejemplo, cabría acordar la suspensión de la competencia autonómica en materia de policía y la sustitución de los órganos autonómicos de dirección de dicha policía por órganos estatales. Está también aceptado que el artículo 155 permite que el Estado dé instrucciones a autoridades y órganos autonómicos, designe delegados con poderes generales o especiales y, en su caso, con facultades de veto de decisiones autonómicas. Y, en fin, el artículo también habilita para la adopción de medidas económicas o financieras de presión, como sería la suspensión de cualquier asignación a la Comunidad Autónoma de fondos estatales. De hecho, la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad y Sostenibilidad Financiera, en la única mención legal artículo 155 CE, prevé que, en el caso de que una Comunidad comprometa su estabilidad presupuestaria y no adopte las medidas necesarias para su corrección, el Estado pueda activar el artículo 155 para restablecer esa estabilidad.

Más allá de esto, no hay acuerdo entre los constitucionalistas sobre si el artículo 155 permite la disolución o la suspensión, aunque sea temporal, de todo un Parlamento autonómico. Ni está claro que quepa el cese en pleno de un Gobierno autonómico.

En definitiva, España está viviendo, con el habitual retraso histórico, las relativamente frecuentes tensiones constitucionales, en los Estados federales, entre la Unión y los Estados descentralizados. De cómo seamos capaces de resolver estos conflictos, dependerá el futuro de nuestro régimen constitucional de libertades. Puede ser comprensible el vértigo que da la aplicación de un precepto hasta ahora inédito y sobre el que existen, por tanto, dudas sobre sus límites y sobre las consecuencias finales de su aplicación. También es lógico que se sopesen los efectos de la más que previsible utilización política por el independentismo catalán de la activación de este mecanismo constitucional. No obstante, “con prudencia y determinación”, resulta esencial activar todos los remedios constitucionales necesarios para dejar claro que una Comunidad no puede iniciar por sí un proceso constituyente, desvinculándose premeditada y unilateralmente de la Constitución que legitima su existencia. De cómo se resuelva esta crisis constitucional depende nada menos que nuestro futuro colectivo.

 

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Sobre Isaac Salama Salama

Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE, E-3). En 1996 ingresa en el cuerpo de Abogados del Estado y, desde entonces, ha desempeñado diversos puestos como Abogado del Estado: la Delegación del Gobierno de Madrid, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y los diversos Comités de Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos. En el período 2000-2004 formó parte del gabinete del Presidente del Gobierno. En situación de excedencia voluntaria desde octubre de 2013.

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14 Respuestas a EL CHOQUE DE TRENES Y EL ARTÍCULO 155

  1. Nico 25 noviembre, 2015 at 17:16 #

    ¡Excelente análisis, Isaac! Aportas datos históricos que llevo tiempo queriendo escuchar. No obstante concluyes con algo que creo no está argumentado y te agradecería que lo hicieras. Me refiero a (cito textualmente):

    “… una Comunidad no puede iniciar por sí un proceso constituyente, desvinculándose premeditada y unilateralmente de la Constitución que legitima su existencia.”

    ¿Por qué? ¿Sólo reconoces el derecho de autodeterminación para naciones oprimidas? ¿No puede un colectivo con identidad propia (no quiero usar el término nación) separarse de otro superior simplemente porque así lo decidan sus integrantes? Entiendo que no podemos abrir tanto el derecho de autodeterminación como para permitir que cualquier entidad territorial pueda “divorciarse” del Estado pero, en este caso, estamos hablando de las organizaciones territoriales inmediatamente inferiores al Estado… organizaciones a las que ya reconocemos cierta soberanía. ¿No crees que es legítimo que puedan ejercer el derecho a la autodeterminación y no depender de la opinión del resto del Estado?

    Gracias por el artículo y un saludo

    • Marta Vendrell 26 noviembre, 2015 at 9:56 #

      Se pueden tapar los ojos, no escuchar a la gente, intentar descalificarlos, pero es evidente que hay un problema. Cuando en la diada sale tanta gente a la calle y cuando alrededor de un 50 % de la población no se siente cómoda con su actual estatus.. hay un problema, por mucho que lo quieran tapar y ocultar.

      Y el problema de desafección suele a la larga terminar mal.. y no es ya si es un 50 o no lo es, o sobre si es la independencia o un pacto fiscal; El que no quiera ver esto, está muy ciego..

      • Juan Teruel 26 noviembre, 2015 at 21:09 #

        Sí es un problema.

        Un problema del 50% de una población tipo IKEA, con su estilo “La República independiente de mi casa”. Se reducirá a menos del 10% cuando un 40% de población manipulada se de cuenta de que ni es República, ni puede ser independiente, ni es “su casa”.

      • Remedios 26 noviembre, 2015 at 22:47 #

        Pues yo lo que creo Dña. Marta es que la mayoría de la gente que no se siente cómoda con su actual estatus, es porque los políticos manipuladores que nuestro país tiene les han hecho creer que en su incomodidad, y que la causa de ello es España.

        Solo por esas dos mentiras no merecen nada mejor de como están.

        • Alicia 27 noviembre, 2015 at 10:23 #

          Totalmente de acuerdo. Son esos políticos manipuladores los que con su obsesión por meter en las cabezas de tantos catalanes que España es su enemigo los han convencido. Y por añadidura han conseguido también que – de manera quizás injusta – bastantes españoles entre los que me cuento sintamos antipatía por todo lo catalán. Esta señora a la que usted ha respondido, nada más leer su apellido sospeché por dónde iba a ir su comentario. Y ahí estaba.
          Allá ellos, que como usted muy bien dice merecen estar como están.
          Que se independicen, y que les vaya muy bien, y que dejen de ser una sangría para esa España que según ellos les roba. Como si necesitaran más ladrones que sus propios mases y pujoles.

  2. Manu Oquendo 26 noviembre, 2015 at 10:46 #

    No voy a entrar en lo relativo a la Autodeterminación (limitada a descolonización y situaciones de genocidio cultural o real) ni en el inexistente “Dret a decidir” por que no tienen recorrido jurídico.

    En el caso catalán, además de muchísimas falsedades sin la debida respuesta desde el Estado, se produce el escarnio de que se plantea el “dret a decidir” de solamente los vecinos de los Áticos de la Piscina y vistas a la Platja mientras Excluyen a los vecinos de los bajos de la Riera con vistas al Suroeste.

    Esto es tan de tontos que solo en un país con una Izquierda Destructiva y Cómplice como la nuestra actual puede darse esta anómala situación.

    Me gustaría apuntar rápidamente dos asuntos.

    1. ¿Por qué?
    2. ¿Cómo podemos enfrentar esta situación?

    1. ¿Por qué?

    Vivimos desde la Postguerra en un entorno Imperial y repetidamente ignoramos al historiador Fernand Braudel en nuestros análisis.

    No es posible entender lo que sucede al nivel europeo ni español si olvidamos que ambos espacios forman parte de un gran Imperio. No es posible ignorar el hecho ni el entorno.

    Este imperio, al igual que todos los anteriores –y nosotros deberíamos saberlo muy bien– gestiona mejor un entorno fragmentario que uno homogéneo.

    Por lo tanto no debe sorprendernos que florezcan iniciativas de división mientras languidecen y mueren todas las de constitución de un espacio político grande y homogéneo.

    Esto es cierto en España y en Europa que ya es mayoritariamente resultado de un mosaico de nacioncitas irrelevantes.

    Lo dejo aquí pero os invito a responder vuestras propias e inevitables preguntas.

    2. ¿Cómo podemos enfrentar la Situación?

    En primer lugar no aceptándola y actuando en las pequeñas cosas contra ella.
    Si vemos esfuerzos sostenidos desde las estructuras de poder que intentan profundizar en Dividirnos…………….plantémosle cara a cualquier nivel de actuación a nuestro alcance.

    A veces basta con preguntar ¿Por qué? para que el ánimo perverso se vea en toda su extensión y en sus intencionalidades más elementales.

    Por ejemplo: Nuestro estado Autonómico es una Aberración Organizativa, con unos costes superfluos de por encima de 20,000 millones de euros años (sin tocar servicios).

    ¿A quién beneficia y por qué recibe apoyos mientras vemos que cualquier idea que fomente Igualdad y Libertad a escala Española y Europea pasa a segundo o tercer plano?

    Por ejemplo: ¿Cómo puede Europa siquiera plantearse ser un espacio de Ciudadanos Libres y con iguales derechos si ni siquiera hay la posibilidad de que estos ciudadanos tengan una lengua común porque esto no interesa?

    ¿Dónde existe un “Demos” que no puedan hablarse entre ellos y que el poder político destruya cualquier vestigio de lengua común –Latín o Esperanto lo son y fueron expulsados mientras se funden cantidades ingentes en Minilenguas que Fragmentan.

    Se puede hacer mucho simplemente hablando de ello y preguntando lo obvio. ¿Por qué?

    Saludos y gracias a Isaac por la oportunidad.

    • Jose Maria Bravo 27 noviembre, 2015 at 15:50 #

      Estimado Manu:

      Yo creo que tus preguntas son validas. Me encanta tu mencion a Braudel, perdona que mencione el por que. Porque en el libro de uno de los editores de esta Web, Manuel Bautista Perez, se cuestiona el “Capitalismo Social”, no quiero, desde luego hacer una mala interpretacion. En el caso de Bautista, lo hace desde una reflexion sobre Darwin. En el caso de Braudel es una de sus tesis politicas y/o sociologicas.

      Si extrapolamos esto a lo de “Imperialismo”. Yo creo que podriamos usar la “metodologia” de Braudel. Un “imperio” en el sentido de espacio multicultural, multireligioso, multietnico, es provechoso. Pero el asunto “agresivo” de expansion, de adoctrinamiento, de perdida de expresion nacional. De perdida del Derecho Natural, del Iusnaturalismo, creo que es nefasto. Y creo que es la base esencial de la confrontacion.

      Manu, se ha perdido la Cultura, el cultivo de nuestra percepcion humana. La Cultura, quizas, vuelvo a “mirar” el libro de Bautista, el lo que nos reconoce humanos. Las lenguas, el folclore, el cultivo, el Arte es el ambiente individual y colectivo.

      Tenemos que afontar ya no el “fin de las ideologias”. Si no, mas bien, el uso “inculto” de las tecnologias y su expansion desmedida.

  3. Jose Maria Bravo 26 noviembre, 2015 at 11:06 #

    El articulo es muy instructivo. Pero, creo, que evidencia un “vacio” constitucional. Es evidente que las Constituciones, como son constituvas tienen variadas interpretaciones. España esta “trufada” de naciones, reinos,culturas, etc. A pesar, como reseñaba en otro articulo Isaac Salama, que España en 1978 venia de una “unidad”, no ha sido, esa, lo habitual en su historia. Siempre ha habido tensiones territoriales. Y, de alguna manera se refleja en la Constitucion de 1978. No podia ser de otra manera, es algo que esta latente.

    Yo creo que, solo insinuar, el uso de la “Fuerza” abrira la puerta a “graves” tensiones. Aqui, creo yo, se necesita dialogo. Pero un Dialogo, no entre meros protagonistas del instante. Un Dialogo Constitucional.

  4. Manu Oquendo 27 noviembre, 2015 at 13:15 #

    Supongo que todos estamos al corriente de la dimensión real de la Corrupción en Cataluña y del Papel que en ella han jugado partidos nacionalistas. Lo del 3% es un chiste compasivo.

    No se puede hablar del independentismo sin entender este fenómeno que algunos hemos conocido y sufrido de cerca desde los años 80.

    Además ha habido tres fenómenos circunstanciales que han afectado a todos.

    1. La naturaleza estructural de la corrupción en nuestro sistema político autonómico. La supresión por el PSOE de funciones estatutarias de control preexistentes en Ayuntamientos y Autonomías (no así en el Estado central y por eso ha habido mucha menos corrupción). El PP pudo reinstaurarlas y tampoco lo hizo.

    2. El Proceso de Desindustrialización experimentado por España (y por esta región muy en particular) y propiciado en buena medida por dos decisiones políticas (entrada en la UE y Euro, una de las cuales no era necesaria como no lo fue para Suecia, Dinamarca Inglaterra, Polonia o Hungría)

    3. La creciente dependencia Empresarial del Sector Público como Cliente reforzada por la falta de alternativas fruto de la desindustrialización.

    La DEA y el FBI –en mayor medida que nuestras policías fragmentadas– saben bien lo que lleva sucediendo en Cataluña durante más de 30 años.

    Doy por sentado que todos está al tanto de estas dos cosas.

    1. http://www.eltriangle.eu/es/notices/2015/11/el-porque-de-todo-4737.php El autor tiene en You Tube intervenciones sobre este asunto en el Parlament.

    2. Una larga cita de Frank H. Knight que resumida dice, “El problema de evitar que se haga trampa es el más serio del orden social. No se ve una solución intelectual ENDÓGENA compatible con la sostenibilidad de la estructura social”

    En “Intellectual confusion on morals and economics”. Frank Knight fue profesor de algunos Premios Nobel.

    Saludos

  5. Marta Vendrel 8 diciembre, 2015 at 22:47 #

    No es cuestión bajo mi punto de vista de independencia.. nadie serio la puede querer. Pero otra cosa es el pacto fiscal. De hecho según dice el Presidente del Gobierno, Más “le amenazó” que sino había pacto fiscal habría plebiscito. Y al Sr. Más le votamos para que defienda los intereses de los catalanes, no de los ceutíes ni de los andaluces y no se engañen.. para los catalanes es más interesante un pacto fiscal y eso es lo que defiende.

    Tras cuarenta años de ser la segunda región que más aporta, yo creo que ya está bien no? Y por otra parte, difícilmente podemos entender como lo que para los navarros y vascos “está bien” y “no se va a meter en ese melón” (Como dice el propio Presidente) para los catalanes no…

    Pensar que la gente aquí es como en Andalucía, una patulea de incultos que no saben lo que votan porque les dan 600 euros para ir al bar (como dijo Durán una vez) es un poco obtuso no creen? Es negar la realidad…

    • Ines 9 diciembre, 2015 at 13:04 #

      No insulte , haciéndolo se pone la etiqueta…( madre mía, ese odio es innecesario..) Usted lo sabe; los más independentistas han salido de los que llegaron de otras regiones, y son además, señora, los que trabajaban el el tejido industrial dominado por sus oligarquías.
      Quedénse con su dinero, nadie de fuera de cataluña lo quiere, pero no vengan, ahora que se desmantelaron sus industrias, a esas otras “regiones” a retirarse o a degustar nuestra gastronomía, ni a bañarse en nuestras playas o ríos.
      Y no usen nuestra energía, señora, la que alimenta la pelea por su “pacto fiscal”.
      Desconstituyánse o reconstituyanse, pero las dos cosas no se pueden. ( que es lo que habéis tenido desde el 78, conciertos y parlamentarios al alimón en el congreso de esa españa a la que despreciáis y con la que alimentais los desacuerdos.

      • Marta Vendrel 9 diciembre, 2015 at 14:47 #

        ¿Qué problema habría para continuar en España como los navarros o los vascos? Cuyos datos de prosperidad objetivos (pib per capita, renta per capita, tasa de desempleo etc..etc..) son las mejores del país, y nadie discute que están “dentro de la Constitución”. A mi , y me consta que a muchísimos catalanes, les gustaría estar dentro de la constitución, del país, de Europa y todo eso, pero con un concierto fiscal que al menos, garantizara que todo lo que de aquí sale, se reinvierta aquí mismo. En eso el Estado no solamente es incongruente, sino injusto.

        Y no, no se ha desmantelado nada, tras 40 años recibiendo, sino han conseguido más que tener a Abengoa en el IBEX (y mire lo que ha pasado) y unos datos económicos más propios de países subdesarrollados, no es responsabilidad de nadie más que suya. Aún espero oir a Susana “la chacha” Diaz volver a hablar de la competitividad del “sector empresarial andaluz”… tras lo de Abengoa. Pero para pedir que el ICO o el Estado rescate a esa empresa si que ha salido.. en fin, cada vez es mas patente que a Cataluña no sólo le interesa, sino que es justo que tenga su pacto fiscal.. dentro de la constitución por supuesto.

        • Ines 9 diciembre, 2015 at 16:51 #

          ¿Cómo que no se ha desmantelado nada? vive usted fuera de Cataluña?
          Han cerrado cientos de fábricas, fábricas textiles las que más, han despedido a miles de personas en su comunidad-país, que ha pasado de ser “la pequeña alemania” a sufrir los recortes como las demás.
          Sólo que en algunas comunidades- afortunadamente- jamás ha invertido en fábricas e industrialización. Somos tan salvajes, que aún nos ponemos la lana de nuestras ovejas pa pastoreá mientras tocamos la zambomba — ya se van los pastores…
          Señora Vendrell, baje a tierra, que no queremos guerra sino alianza entre pueblos.

  6. Manu Oquendo 8 diciembre, 2015 at 23:46 #

    Hoy se han difundido partes del Libro Blanco de la enseñanza dirigido por Marina.

    Una de sus propuestas es formar un cuerpo Nacional de Profesores (como el que había antes de las Autonomías desde tiempos de la República con magníficos profesores hoy imposibles de hallar) con un examen a nivel nacional y un período de habilitación tipo Mir.

    Su Argumento es que así como en Enseñanza somos sin paliativos uno de los peores países en Sanidad sucede lo contrario y se atribuye a la intensa selección y rigurosa formación de los profesionales de la medicina pública.

    Me ha sonado bien y además las “Autonosuyas” no podrán oponerse porque –milagrosamente– todavía es competencia Estatal establecer los requisitos necesarios para ejercer la enseñanza.

    Marina es muchas cosas pero para mi, la mejor de todas, es que es Catedrático de Instituto. Como Machado, por ejemplo.

    Veremos qué es lo que ahora no les gusta.

    PD. La solución –timorata– de Marina está bien pero creo que o el Estado retoma cinco o seis competencias importantes o esto se va al carajo.
    La educación, por supuesto, es la primera que debe retomar.

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