¿ES COMPATIBLE LA ROBOTIZACIÓN CON EL ACTUAL MODELO ECONÓMICO?

Todo el mundo coincide en que el proceso de robotización en las empresas es imparable. Sencillamente, porque hay muchas tareas que una máquina puede hacer igual o mejor que una persona con un coste sustancialmente menor.

Así que habrá que pensar que, a medida que vaya habiendo cada vez más máquinas capaces de hacer bien nuevas tareas, las empresas querrán sustituir a las personas que realizaban esas tareas por tales máquinas, porque eso les permitirá ganar productividad (es decir, producir más a menos coste) y mejorar su ventaja competitiva frente a las demás empresas del mundo.

Actualmente casi la mitad de los robots industriales instalados en España trabajan en el sector del automóvil y más de un 16% en el de alimentos y bebidas. No puede decirse, por tanto, que a día de hoy la robotización esté muy extendida. Sin embargo, las previsiones apuntan a que en pocos años se expandirá por sectores de actividad que ahora nos resultan inimaginables.

En estas condiciones es difícil prever las implicaciones que tendrá la expansión de la robótica. De hecho, un reciente informe del Parlamento Europeo, considerado como la mejor reflexión sobre este asunto hecha por las instituciones europeas, apenas ofrece respuestas a la multitud de cuestiones que se plantean.

La primera de ellas, la de su impacto en el empleo, suscita opiniones para todos los gustos. Hay quienes vaticinan que los nuevos empleos que surgirán, asociados a estas nuevas tecnologías, serán más que los que se pierdan. Sin embargo, parece que son mayoría los pesimistas. Por ejemplo, la OCDE, en su informe El riesgo de automatización de los trabajos en los países de la OCDE, publicado en junio de 2016, estima en un 12% los trabajos en riesgo en España. En cambio, el último informe del McKinsey Global Institute, de enero 2017, señala que, aunque sólo el 5% de los empleos actuales puede ser enteramente automatizado, hay un 60% en los que al menos un 30% de las tareas las podría hacer una máquina. Es más, según esta consultora, el 48% del tiempo de trabajo en España se dedica a labores que pueden ser automatizadas con la tecnología actual. Y este tiempo equivaldría a ¡8,7 millones de empleos!

Si asumimos como hipótesis que la robotización implicará una reducción de varios millones de personas en la población ocupada de España, en 10 o 15 años, las consecuencias para la economía general del país son evidentes.

Habrá que suponer, para empezar, que se produciría una importante reducción del nivel adquisitivo per cápita de la población. Ya que, aunque se implantara esa renta básica de la que tanto se habla, u otro tipo de subvenciones o ayudas públicas, es obvio que las personas afectadas no recuperarían, ni de lejos, los niveles que tenían cuando trabajaban. Simplemente porque el Estado no podría financiar ese coste. Solo esto tendría ya dos efectos claros.

Por una parte el consumo medio se reduciría y, con ello, la economía general. Según el INE, el consumo total fue de casi 600.000 M€ en el año 2013, un 58,2% del PIB. Es, por tanto, el principal componente de la economía nacional. Así que, si el consumo se redujera en un 10%, por decir algo, el impacto sobre las empresas sería enorme: venderían menos, parte de sus empleados se irían al paro, etc., etc. Para hacernos una idea de lo que podría suponer basta recordar que la crisis del 2008, de la que todavía no nos hemos recuperado en España, implicó una reducción del PIB del 9% y un montón de empresas cerradas y gente sin trabajo.

Por otra parte, y como consecuencia de lo anterior, los ingresos del Estado también caerían en una cantidad importante. Hay que tener en cuenta que más de un 70% de lo que recauda por impuestos se debe al IRPF y al IVA, impuestos que están muy relacionados con el salario medio y con el consumo. Por no hablar del impacto en las cotizaciones sociales, la otra gran fuente de ingresos públicos, que lógicamente también sería elevado.

Si el impacto sobre el consumo fuera superior al 10% que he tomado como ejemplo, las consecuencias para la economía de todos los países afectados podría ser enorme. Sorprende, por tanto, que cuando se habla de las perspectivas que se perfilan para el futuro a cuenta de la robotización, se hable mucho de la renta básica y apenas se mencionen estas consecuencias. Como si lo primero pudiera evitar lo segundo.

Hay quienes apuntan, como solución, compensar esa pérdida de recaudación fiscal con un impuesto adicional a las empresas en función del número de robots que tengan. Se olvida que, en un mundo globalizado donde las empresas españolas compiten con las del resto del mundo, imponerles una carga fiscal significativa significaría lastrar su capacidad competitiva. Por tanto, esta solución solo podría tener alguna utilidad si se diese alguno de los dos escenarios siguientes, a cual más difícil de imaginar en la práctica.

Un cierre de fronteras que limitase el mercado de las empresas robotizadas al interior de España. Algo parecido a lo que ha esbozado Donald Trump. Un escenario que, si ya resulta difícil de creer que pueda llevarse a cabo en el caso de los Estados Unidos, por el enorme coste que tendría para sus empresas multinacionales y, por tanto, para el conjunto de su economía, mucho más lo sería en el caso de España, por su elevada dependencia económica (y política) de la Unión Europea y por su relativamente pequeño mercado interior.

El otro escenario sería que todos los gobiernos de los países económicamente más potentes acordasen aplicar las mismas cargas fiscales a las empresas robotizadas, de manera que esa pérdida de competitividad se produjera en todas por igual. Pero eso sería irreal porque, además de ignorar que los gobiernos también están interesados en que sus empresas ganen cuota de mercado, para que así tiren más de sus respectivas economías, supone creer que los robots se pueden identificar y clasificar de un modo homogéneo a nivel mundial, lo cual no es así. De hecho, una de las dificultades que apunta el informe del Parlamento Europeo, al que me he referido antes, es precisamente esa: que en muchos casos no es posible saber exactamente qué es un robot y qué no es; es difícil distinguir cuándo hablamos de un proceso de producción robotizado y cuándo se trata de proceso ayudado por un programa de ordenador.

Ante este panorama, muchos analistas coinciden en que es fundamental que los gobiernos actúen en el campo educativo, promoviendo la formación de los jóvenes en las tecnologías y aplicaciones asociadas a la robotización. De este modo se supone que, cuando lleguen al mercado laboral, serán más los que se beneficien de los nuevos empleos que surgirán que los que se vean perjudicados por los trabajos que desaparecerán. No obstante, aun siendo eso necesario, topa con el problema de que, tal como aseguran diversos expertos, muchos de los empleos que surgirán hoy ni nos los imaginamos. Además de que esa medida no es aplicable a los que ya están en el mercado laboral.

En todo caso, ante la envergadura de este desafío, se entiende que el Parlamento Europeo pida a la Comisión que haya una agencia europea, dotada con expertos en robótica e inteligencia artificial, para apoyar con sus conocimientos técnicos la labor de los actores públicos. Algo similar tendría que hacer el Gobierno español si quiere preparar del modo más adecuado a la sociedad. Y, desde luego, tal como ha hecho el Parlamento Europeo, el español tendría que estar tomando cartas en el asunto, analizando y debatiendo lo que hay que hacer.

Esperemos que unos y otros sean capaces de asumir su responsabilidad.

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Sobre Manuel Bautista Pérez

Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid. En la Administración Pública ha sido Director General de Aviación Civil (2004-2009), Director General del Instituto Nacional de Meteorología (actual Agencia Estatal de Meteorología) (1986-1996) y Asesor del Ministro de Transportes, entre otros puestos. En el sector privado ha trabajado en el Grupo Anaya, como Director General de la División de empresas multimedia, y en la empresa Multimedia Resources como Director General. En el ámbito internacional ha sido Vicepresidente de la Organización Meteorológica Mundial, miembro del consejo de administración de organismos como el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático), Eumetsat, Eurocontrol, etc., y ha trabajado para varios Gobiernos de América Latina como consultor del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, en temas de desarrollo estratégico.

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10 Respuestas a ¿ES COMPATIBLE LA ROBOTIZACIÓN CON EL ACTUAL MODELO ECONÓMICO?

  1. Loli 26 Abril, 2017 at 10:27 #

    Desde la ignorancia, y una visión, por tanto, muy generalizada de nuestro sistema productivo, tengo la impresión de que el proceso de investigación y de la introducción de la robótica en el entramado de su maquinaria, se produce en un entorno socieconómico determinado.

    Es decir, un entorno que necesita de la oferta y la demanda, y por lo tanto de un modelo social basado en el consumo, para mantenerse.

    Dentro de ese modelo estaría configurado el tipo de necesidades básicas en las que se mueve la población que vive en ese modelo.

    Pero está claro, creo, que es un modelo económico que implica una globalidad también económica.

    De modo que todo tipo de modelo social, independientemente de su capacidad adquisitiva, independientemente de su mercado, de su riqueza, y su potencial y posibilidad de distribución, se ve involucrada en ese esquema global de mercado.

    Nuestro modelo de mercado favorece y acomoda una forma de organización social donde el indicador mínimos para hablar de cubrir necesidades básicas o vida digna no es el mismo que el otras sociedades u otros pueblos, que, sin embargo, también están involucrados y directamente afectados por la característica global de esa forma de mercado.

    Ni siquiera en las sociedades desde las que se impone esa forma económica de funcionar, desde donde parece que se originan las configuraciones más desarrolladas de organización social, hay una homogeneidad en el reparto de la riqueza “generada”.

    Así, podemos hablar de población “empleada”, pero eso no exime de “pobreza”.

    Y aquí ya, en estas sociedades “desarrolladas”, la pobreza no está implicando la no capacidad de consumo, sino de siquiera de alcanzar cotas de “supervivencia”.

    Con lo cual nos encontramos con que se realizan estudios a nivel “macro” (social, económico…etc.), en base a datos estadísticos que cada vez pueden perder más su fiabilidad, pues la diversidad de desigualdades que se dan en los entornos referenciados son cada vez mayores y más rápidos.

    Tengo la impresión de que para poder abordar y acercar los intereses entre la necesidad de registrar beneficios de las entidades involucradas en las grandes empresas, esas que serían las que promocionan y pueden impulsar la investigación y puesta en marcha de los avances tecnológicos, y una distribución más justa de la riqueza generada (teniendo en cuenta que ahí ya, la globalización también cuenta, es decir, ya se ha de contar con que en este entramado de economía mundial, participa el mundo entero, y el diseño de nuevos modelos sociales, es muy posible que lo deba de tener en cuenta), requiere de una pormenorización mucho más exhaustiva de cómo están funcionando las sociedades.

    En ese aspecto, parece que, en las que nos denominamos “desarrolladas”, el nivel de crecimiento y de riqueza se sigue midiendo a través de los parámetros de “necesidad” y “consumo”.

    Quizás sea el momento de volver sobre esos dos términos de manera seria y con voluntad de analizarlos en profundidad.

    Quizás, también, en algún momento se podría abordar el por qué de esa asociación de “trabajo” que genere riqueza para solventar “carencias” a través del “consumo” de productos que en el fondo, no responden al calificativo de “necesarios”.

    No me parece un trabajo fácil, y no solo porque nuestro sistema económico esté basado en ello, sino porque las poblaciones que estamos asentadas cómodamente en esa creencia de “bienestar es igual a capacidad de consumo”, no nos lo ponemos fácil a la hora de desgranar lo que significa, a lo que nos lleva, y a lo que nos impide acceder.

    Es posible que estemos en un entorno donde, plantear directamente “una renta básica”, pueda ser origen de muchos problemas o actitudes no demasiado dinámicas, pero es un escenario al que podemos vernos abocados, y sería importante empezar a realizar un esfuerzo importante de reflexión a nivel de sociedad civil, pues, también tengo la impresión de que ya nada de lo que se haga a ningún nivel, va a poder dejar de lado ni despreciar u obviar el resto del mundo, de pueblos y países que lo pueblan.

  2. pasmao 26 Abril, 2017 at 16:52 #

    En los estudios sobre robotización se suele “olvidar”, y no creo que sea casual:

    1/El factor fiscal sobre el coste del empleo. Me temo que con la robotización se dará la paradoja de que el coste “oficial” de la mano de obra para los resquicios donde no hayan entrado los robots, se disparará, poruq el “Estao” con la excsa de subvencionar esa renta básica disparará los impuestos sobre el trabajo humano.

    Paradoja terrible pero me temo que cierta.

    Probablemente quien quiera hacer una reforma en su casa (algo muy poco robotizable), o que sus mayores o hijos estén atendidos, por poner casos domésticos y no lo quiera hacer en B lo llevará claro.

    Lo mismo para ámbitos de la producción y servicios que a priori por su especiicidad no sean estandarizables (mantenimientos varios…) , pero que si tengan un nicho de mercado. Se acabrá con ellos por la vía de exprimir la teta por los montoros de turno, esos que si serían muy fácilmente robotizables, o sustitibles con ordenadores.

    2/La segunda son las economías de escala.

    Me temo que habrá que viabilizar si o si el tema de los robots. Los amos de la cosa así lo exigiran.

    Ergo en vez de tener que adpatarse los robots a nosotros, seremos nosotros los que nos adaptaremos a ellos. Para eso existen los reglamentos y las normativas, muy bien tutelados por esa parasitocracia que nos exprime.

    Los robots exigirán unas condiciones de funcioncionamiento homogéneas que sérán las que hagan que tengan sentido su producción a gran escala, y si eso implica que el lanar ceda, pues cederá.

    Un caso grotesco de lo cómo se hacen las cosas lo hemos visto hace poco con el tema de los estibadores.

    No hay nada mas susceptible de ser robotizado y llevado por ordenadores que el tema de la estiba de los buques.

    No hay nada mas normalizado que los contenedores que ab en los buques. A partir de su tamaño se diseñan los barcos, las grúas, todo. Todo pivota sobre algo mas que normalizado perfectamente gestionable por ordenadores y robots, lo mas manual sería decirle a los camioneros donde tiene tiene que dejar las plataformas portacontenedores, en que raya deteners, y olvidarse de todo. Si fuera en ferrocarril ni les cuento.

    Y olvidarnos de todo ese colectivo mafioso que en el caso de España no llega a las 5.000 personas reales.

    No hay nada mas parecido a como manejar la carga en un puero de China, qe en uno de España, Filadelfia, o Brasil. Y sabiendo eso vemos a nuestros representantes tocando el violón.

    un cordial saludo

  3. RBCJ 26 Abril, 2017 at 18:41 #

    Pienso que no hay que precipitarse.Todavía es tiempo de observar , tomar notas e ir sacando conclusiones.

    De Izabella Kaminska en Financial Times.
    The relative disadvantages of using robots over humans becomes apparent.

    Robots require far more energy to perform the same range of tasks that humans do.
    Robots don’t have the same capacity (as yet) to think creatively or to adapt flexibly to unexpected scenarios.
    Robots are made from expensive rare materials (unlike humans who are made from hugely abundant materials like carbon, oxygen and hydrogen).
    Robots are not equipped to confront contradiction or paradox, increasing the risk of a HAL 9000-style mental breakdown. They also can’t defy their programming, even if it’s having grave consequences on their surroundings or human beings.
    Robots are not self-maintaining or self-powering; robot owners would be responsible for both powering and maintaining a robot fleet.
    Robots need downtime, recharge and maintenance time just as much as humans do.
    Robots’ working lifespans are likely to be shorter than those of humans, and they’re more at risk of becoming obsolescent.
    If robots are structurally designed to be task-specific they may not be able to be as easily repurposed to new tasks as humans.
    Robots have to be manufactured while humans reproduce organically.
    Robots can be programmed to destroy value (terminator etc) much more easily than humans (who have skin in the game).
    Robots run the risk of becoming conscious one day, creating a robot revolution and/or robot rights risk for their owners. If and when robotic rights are achieved, we’re back at square one anyway.

    Interesante también
    Who Needs Factories Anyway?
    https://www.bloomberg.com/view/articles/2016-06-08/trump-s-wasting-time-trying-to-save-factory-jobs

    Saludos, JCB

  4. Inés 26 Abril, 2017 at 18:49 #

    No. No lo sabe todo el mundo. Siete billones y medio de seres humanos somos todo el mundo. A nadie nos han preguntado.
    Se ha perdido completamente la perspectiva. El sentido consciente de cómo va el mundo.
    El mundo de las fantasías de cuatro, que se empeñan en intentar permear en la realidad de los que aún tenemos conciencia.
    No digo que no lo intenten con todo su gran aparato de poder medíatico, pero sus estadísticas, lo que ya intentan hacer con la connivenia de la propaganda que controlan, no está basado en absoluto en ningún conocimiento riguroso ni de la fisiología ni de la psicología ni humana ni superhumana ( infrahumana en realidad).
    ¿porqué? porque las teorías piscópatas kurweilianas que hablan de la inmortalidad en términos de dólares,
    https://www.youtube.com/watch?v=BUExzREe9oo
    que saben que lo de los robots será un leasing donde ellos controlarán las patentes y cuando – pues la tierra y su geología no tiene materias primas ni energía para que ninguna maquinita siga rulando…para entonces, los que se hayan creído el engaño sólo tendrán la chatarra inservible en la que se gastaron lo único que tenían.
    Libres son los que recomienden seguir a un conocimiento sin bases físicas. Se quedarán enredados entre bits y habrán perdido la capacidad, que no la certeza, de sentir lo que son.

  5. Loli 27 Abril, 2017 at 8:35 #

    El hecho de que ya sea el mundo entero el participante de un entramado global de la economía, no implica la consciencia de ello….claro.

    Pero aún así, es curioso que ya, desde los grupos sociales más reaccios a adquirir una visión integradora del cómo y porqué nuestro modelo de convivencia y económico es el que es (me refiero en gran parte a esa clase media que finalmente, se ha convertido en el sostén humano de esta forma de organización social), ya no nos sea posible obviar la realidad de que todo lo que conforma a nivel de mercado en un país, responde a cómo se ha realizado en el resto del mundo, y que todo ello ha tenido unos efectos determinados y unas repercusiones en el tiempo, de tarde o temprano nos ha de afectar también.

    A lo mejor el hecho de que millones de personas estén pensando empezar a llamar a otras puertas, responda a unas leyes mucho más consecuentes que en las que nos hemos enredado aquí en los países “desarrollados”….

    De algún modo, es algo que ha de ser tenido en cuenta al pensar en estrategias económicas a corto y largo plazo, incluyendo el hecho de que, si que es verdad que el principio de la denominada robotización del trabajo, en un contexto aún de tantos intereses carentes de sentido global humano, y centrados aún en ingenierías financieras y búsqueda de rentabilidades varias, sin una clara finalidad más allá de seguir manteniendo como un valor el ser capaz de acumular riqueza, en forma de billetes, y en otras posibilidades, puede, y seguramente lo hará, provocar en sus comienzos situaciones injustas, y aún más desajustes sociales.

    Sin embargo, también creo que el desarrollo tecnológico es algo que no depende únicamente de la necesidad de aumentar los beneficios de los mercados.

    Es posible que responda, sobre todo, a un avance en el desarrollo del ser humano, y que además sea algo que se producirá de todas formas.

    Por eso, y como el desarrollo humano no es algo que esté delimitado a una parcela del mundo, sino que implica a todos, se produce en todos los seres humanos aún no están descubiertas las leyes que enmarcan esa evolución, quizás sí parcelas inconexas de las mismas que solemos denominar ya como definitivas hasta que algún cambio no contemplado en los modelos realizados, cambia totalmente lo que se creía conocido, por eso, repito, creo que esa incidencia de la tecnología sobre lo que hasta ahora denominamos “trabajo”, es imparable.

    También habría, muchas veces, que determinar a qué llamamos “trabajo”, y a qué llamamos “productivo”.

  6. EB 27 Abril, 2017 at 10:34 #

    Manuel, cualquiera que haya trabajado más de 50 años sabe de los muchos cambios que se han estado produciendo y del mucho ruido que algunos han hecho sobre cambios aparentemente extraordinarios por sus consecuencias. Hoy cuando miramos hacia atrás no podemos menos que reírnos de todos esos que hicieron ruido, no por que sus pronósticos no se cumplieron, sino por la cantidad de tonteras que dijeron para llamar la atención y ganarse la vida. Hoy la robotización es uno de esos cambios y si el ruido no es fuerte es simplemente porque varios otros temas hacen más ruido (sí, hay muchos que quieren llamar la atención y ganarse la vida haciendo ruido aprovechando el mucho tiempo libre que la gente hoy tiene gracias a su bienestar económico). Debiera causar risa que los mismos que no pueden explicar la historia y los mismos que no pueden hacer algo para solucionar problemas simples, hoy nos pretendan vender sus pronósticos y sus urgencias por más intervenciones de políticos que no pasan de vulgares payasos fracasados.

    Insisto en que sabemos poco (sobre el futuro poquísimo) y lo poco que sabemos no lo usamos o lo usamos mal. Y aunque sea poco lo que sabemos, cada uno de nosotros jamás podrá saber más que una pequeña fracción de ese poco. Si vamos a aprovechar lo poco que sabemos, mejor enseñar que hacer ruido.

  7. EB 27 Abril, 2017 at 11:02 #

    Manuel, quizás tenga dudas sobre si publicar mi comentario anterior pero leyendo el título de su post no pude menos que reírme. ¿De qué modelo económico está usted hablando? Me gustaría que usted describa ese modelo así por lo menos los lectores sabemos de qué está usted hablando. Mejor todavía, luego presente un modelo alternativo –ojalá uno que haya existido– que genere bienestar sin que tengamos que hacer sacrificios mayores que los que hoy debemos hacer para nuestro alto bienestar. Sí, comparemos modelos.

  8. EB 27 Abril, 2017 at 13:28 #

    Manuel, gracias por publicar los dos comentarios anteriores, algo que los editores de otros blogs españoles no habrían hecho.

    Respeto que a usted y otros editores de este blog no les guste que critique en mis comentarios posts publicados en otros blogs españoles y artículos publicados en medios masivos españoles. Pero me parece un error porque hoy los conflictos sociales se intentan resolver más por la retórica que por la guerra. La eficacia de la retórica depende mucho del grado de confianza en la información y la argumentación, y bien sabemos que en este momento esta confianza está en un nivel muy bajo (ver https://thelibertyzone.us/2017/04/26/a-matter-of-trust/ ).

  9. O'farrill 27 Abril, 2017 at 14:37 #

    Creo que los “modelos económicos” están dentro del tipo (o modelo) de sociedad que tengamos. Si nos basamos en los modelos conocidos con sus estructuras ya superadas, probablemente no veamos una salida al túnel del futuro por el que vamos a toda velocidad.
    Cada dia, cada momento nos confirma la “incertidumbre” en que nos movemos y cómo nos va a costar salir de las “tutelas” (si lo conseguimos) de quienes hasta ahora nos han llevado como pastor a rebaño. Son tiempos de reflexión y análisis (y esto justifica en mi opinión el artículo) pero, tales cosas, no se pueden quedar y esconder en las redes. Es necesario un nuevo diálogo social y político que trasciende fronteras, culturas y religiones para entender qué somos y cual es nuestro modesto papel en lo que nos aguarda. Si seguimos confiando en que otros lo hagan por nosotros, estaremos a su merced y lo habremos merecido. Un saludo.

  10. Alicia 27 Abril, 2017 at 18:43 #

    Parece que resulta inevitable que, en un plazo más o menos largo, todo cuanto puedan hacer las máquinas dejen de hacerlo las personas. Y también parece razonable porque, ¿es justo que el ser humano, con todas las capacidades y posibilidades de que está dotado, permanezca indefinidamente anclado en unos quehaceres que nada, o muy poco, requieren de su inteligencia ni de su sensibilidad ni de su creatividad?
    Sin embargo, todo el que vislumbra la posibilidad de verse liberado de la esclavitud de ser tan sólo una pieza insignificante dentro del engranaje de una especie de cadena de montaje, en vez de celebrarlo pone el grito en el cielo. Y se asusta o se indigna. Y se agarra con desesperación a su condición de “objeto”.
    Se me dibuja en mente la frase bíblica “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Pero eso – aunque me sé muy mal la Biblia – creo que lo dijo Dios cuando sus criaturas hubieron cometido un error, o pecado, cuya culpa hubieran de purgar, y no antes. Lo que me hace pensar que el “para qué” que en un principio tuviese Dios en su cabeza de la creación del Hombre es algo que todavía no se nos ha pasado por las nuestras.
    Queremos imaginar el futuro, pero la herramienta que utilizamos es nuestra imaginación presente.
    Y a lo mejor resulta que – aquí me acude a la memoria un chascarrillo que algunos habréis oído – no es tan fiero el león como el lopintan.

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