KAFKA RESUCITA EN CATALUÑA

La nación de Jumilla desea estar en paz con todas las naciones extranjeras y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si ésta se atreve a desconocer nuestra autonomía y a traspasar nuestras fronteras, Jumilla se defenderá, como los héroes del 2 de mayo…, y no dejará en Murcia piedra sobre piedra”.

Jumilla es una ciudad del norte de la región de Murcia que hoy cuenta con unos 25.000 habitantes y es famosa por sus vinos. En 1873, con la anterior declaración, Jumilla culminó el esperpento en el que murió la breve primera República española. El cantonalismo llegó a tal nivel de despropósito que, por ejemplo, la ciudad de Cartagena se dirigió al Presidente de los Estados Unidos, Ulysses S. Grant, para solicitar la adhesión de la ciudad a la Unión.

Sin llegar a ese grado de locura, lo cierto es que en Cataluña se están viviendo tiempos bastante estrambóticos, que, con la perspectiva de los años, se contemplarán con cierto sonrojo. Tras la activación por el Gobierno del artículo 155 de la Constitución, se oyen proclamas políticas que sorprenderían a alguien tan de vuelta de todo como el mismísimo Kafka.

Desde 2015, la Generalidad catalana se ha declarado en rebeldía a la Constitución española, al Estatuto de Autonomía de Cataluña y a toda la legalidad que emana de esas dos normas institucionales. El Parlamento de Cataluña, en la resolución de 9/11/2015, que dio inicio al proceso de secesión, ordenó al Gobierno de la Generalidad -curiosa orden, dado que ese Gobierno controla con mano de hierro al Parlamento- que solo obedeciera las normas que emanaran de esa Asamblea autonómica, ignorando cualquier norma o resolución judicial del Estado, particularmente, las resoluciones del Tribunal Constitucional.

Todo esto, que en cualquier lugar serio del mundo se entendería como un golpe a la democracia misma, dado que no hay democracia sin ley, los separatistas catalanes lo están vendiendo –con sorprendente éxito- como un ejercicio de democracia y libertad.

Hay que recordar que, en las elecciones autonómicas catalanas de 2015 que dieron lugar al actual Gobierno de la Generalidad, la suma de todos los separatistas (Junts Pel Si y la CUP) solo supuso el 47,8% de los votos y eso les dio para alcanzar 72 de los 135 escaños del Parlamento. También es importante recordar que los catalanes, en su norma de autogobierno, es decir, el Estatuto de Autonomía de 2006, aprobado por ellos en referéndum, consideraron que esa mayoría ni siquiera bastaba para reformar el propio Estatuto, exigiéndose para ese fin una mayoría de 2/3 del Parlamento catalán (90 diputados). Si los catalanes consideraron necesaria tal mayoría para acordar una simple modificación del Estatuto de Autonomía ¿cómo es posible que 72 diputados se hayan arrogado la facultad de derogar la Constitución, su Estatuto de Autonomía y toda la legislación estatal y autonómica? ¿Cómo es posible que 72 diputados se hayan autoatribuido la potestad de situarse por encima del poder judicial, desobedeciendo las resoluciones de este? Y lo peor: ¿cómo puede ser que todo esto a algunos les parezca normal?

Estas aberraciones, que en cualquier Estado con una más sólida tradición democrática serían inconcebibles, resulta que han dado lugar a que los partidos políticos se hayan situado en un discurso del mundo al revés. Así, vemos al Presidente del Gobierno y al PSOE con una actitud poco firme en la exigencia del retorno a la legalidad y a la democracia. Oímos al populista Podemos afirmar que la aplicación del 155 de la Constitución es un ataque a la democracia y una ruptura de los pactos constitucionales de 1978. Y, en fin, los separatistas catalanes han llegado a decir que la aplicación del artículo 155 de la Constitución supone un golpe de Estado (sic) en esa Comunidad. Como si la aplicación de un artículo constitucional pudiera ser algo de eso.

Podíamos decir que los secesionistas catalanes o bien se han colocado premeditadamente fuera de la Constitución y de la ley, lo que les convierte en unos fuera de la ley; o bien pretenden situarse por encima de la Constitución, de la ley y del mismo poder judicial, lo que les tornaría en unos totalitarios que, como Franco, solo responden ante Dios y ante la historia.

No creamos que es exagerado hablar de totalitarismo. La teórica política Hannah Arendt caracteriza el totalitarismo por someter al Estado, entendido como organización política que garantiza los derechos individuales, a una idea superior que todo lo justifica, ya sea Religión, Raza, Nación… También por el desprecio del totalitario a los hechos, que son suplantados por falsedades solidificadas a través de la propaganda. El historiador John H. Elliott contaba estupefacto como un universitario catalán estaba empeñado en convencerle de que la Guerra Civil española había sido un conflicto de España contra Cataluña. Desprecio por los hechos. Al colocarse la Generalidad por encima de la Constitución, la ley y el poder judicial, ¿qué garantías tienen los ciudadanos de Cataluña frente a ese Poder absoluto? Si un catalán ve vulnerados sus derechos por la Generalidad y reclama ante los tribunales para obtener justicia ¿qué garantías tiene de que ese autoproclamado Poder no sometido a nada vaya a respetar la decisión judicial? El sometimiento de los poderes públicos a la ley es la única garantía del ciudadano; de no ser así, pierde esa condición de ciudadano y queda reducido a súbdito sujeto al capricho del gobernante.

Estas cosas deberían estar claras para todos los que tenemos un mínimo respeto por la democracia, como forma de gobierno dentro de la ley. Y desde luego deberían tenerlo diáfano los tres partidos políticos que están defendiendo la Constitución, esto es, PP, PSOE y Ciudadanos, que, ante la gravedad de la situación, deberían, de una vez por todas, olvidarse de sus cálculos electorales y formar un Gobierno de concentración que haga frente a esta crisis constitucional, evitando que los últimos 40 años de estabilidad y prosperidad queden como un paréntesis en nuestra convulsa historia constitucional.

La vuelta a la ley es imprescindible y, en ese sentido, el acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros el 21/10/2017 para aplicar el artículo 155 de la Constitución es un paso adelante. Sin embargo, su puesta en práctica deja dudas.

El acuerdo del Gobierno, que requiere de la previa aprobación por la mayoría absoluta del Senado, prevé el cese del Presidente y de todos los Consejeros del Gobierno de la Generalidad y su sustitución por “los órganos o autoridades creados o designados por el Gobierno de la Nación”. A partir de ahí se dispone que toda la monumental estructura que constituye la Administración autonómica catalana actúe “bajo las directrices” de esos órganos estatales. Es decir, los órganos o autoridades estatales, de los que todavía nada sabemos, tienen que hacerse con el mando de los más de 170.000 funcionarios autonómicos. El Consejero de Exteriores de la Generalidad ya se ha apresurado a decir que los funcionarios catalanes no seguirán las órdenes de Madrid.

Además, el acuerdo de aplicación del artículo 155 se refiere específicamente a tres áreas de las competencias autonómicas que considera esenciales para restablecer el orden constitucional: la policía autonómica, la hacienda y las telecomunicaciones, tecnologías de la información y comunicación audiovisual. En estas tres áreas de actividad, el acuerdo reafirma que las competencias de la Generalidad se ejercerán por los órganos o autoridades que designe el Gobierno de la Nación.

La pregunta es: ¿cómo se consigue el control efectivo de una Administración autonómica si los funcionarios y el personal de la misma continúan con la actitud rebelde de los dirigentes destituidos? Poco importa que el Presidente y los Consejeros de la Generalidad cesados se atrincheren en sus despachos si, una vez dejen de cobrar del dinero público, la Administración no sigue sus instrucciones y cumple con las del Gobierno de la Nación. El Presidente y los Consejeros quedarían como simples bufones lanzando soflamas sin importancia.

Pero ¿qué ocurre si una parte relevante de la Administración catalana sigue las directrices del Gobierno cesado y otra parte acata las instrucciones de la autoridad estatal? El acuerdo del 155 prevé que los funcionarios rebeldes sean sometidos a procedimientos disciplinarios por incumplimiento del deber de fidelidad a la Constitución y al Estatuto, sin perjuicio de las eventuales responsabilidades penales. Esta infracción se considera muy grave en el Estatuto del Empleado Público y puede llevar consigo la separación del servicio público o la suspensión de funciones de hasta 6 años. Pero la tramitación de cada procedimiento disciplinario lleva su tiempo (el plazo máximo para su resolución es de 6 meses). Puede que la tramitación de los primeros expedientes haga que la mayoría de los funcionarios decidan acatar la Constitución o puede que mantengan su resistencia. El riesgo de perder empleo y sueldo es un poderoso incentivo para respetar la legalidad.

En cualquier caso, la autoridad estatal va a aterrizar en una Administración autonómica moldeada durante años por los nacionalistas. Al principio va a tener difícil saber de quien se puede fiar y de quien no. Identificar a los colaboradores y a los rebeldes llevará su tiempo y más aún reunir los suficientes cargos contra quienes no sigan las instrucciones del Estado, instruir los correspondientes procedimientos e imponer eventuales sanciones. Es probable que la autoridad central tarde en aterrizar y le lleve tiempo y recursos dirigir efectivamente la Administración autonómica.

Sin embargo, el acuerdo de aplicación del 155 impone un plazo máximo de 6 meses, desde su aprobación por el Senado, para que el Presidente del Gobierno de la Nación convoque nuevas elecciones en Cataluña. Dependiendo de las resistencias, ese puede ser un plazo manifiestamente insuficiente para restablecer un orden constitucional tan dañado en la Comunidad catalana y para sacar a esta de la hipnosis en la que se encuentra bajo un Gobierno de tintes totalitarios. No obstante, el propio acuerdo prevé la posibilidad de adaptarse a las circunstancias que vayan surgiendo, lo que podría incluir la ampliación del plazo anterior, obteniendo la previa autorización del Senado.

En definitiva, una vez activado el 155 hay que llevarlo a buen puerto. De no ser así, la Constitución quedaría desprovista de su último mecanismo de defensa. Su aplicación puede chocar con dificultades múltiples difíciles de prever y resulta esencial que, para volver al Estado de Derecho, los partidos constitucionalistas se mantengan unidos durante todo el tiempo que requiera la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Una vez activado el mecanismo excepcional no se puede fallar en su ejecución. Nos jugamos una democracia a la que nos ha costado Dios y ayuda llegar.

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Sobre Isaac Salama Salama

Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE, E-3). En 1996 ingresa en el cuerpo de Abogados del Estado y, desde entonces, ha desempeñado diversos puestos como Abogado del Estado: la Delegación del Gobierno de Madrid, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y los diversos Comités de Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos. En el período 2000-2004 formó parte del gabinete del Presidente del Gobierno. En situación de excedencia voluntaria desde octubre de 2013.

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23 Respuestas a KAFKA RESUCITA EN CATALUÑA

  1. EB 25 octubre, 2017 at 2:34 #

    Hola Isaac, pregúntele a Donald cómo se gobierna cuando se tiene la oposición de algunos “ilustres” de su propio partido y de la gran mayoría de los burócratas (además de la oposición del partido perdedor controlado por gente muy podrida). O si prefiere pregúntele a Messi u otro gran delantero cómo se marca un gol cuando los once contrarios se cuelgan del travesaño. O pregúntele a cualquiera que debe ganarse la vida vendiendo servicios o bienes en competencia con muchos otros que pretenden vender algo igual o parecido o copia ilícita –incluyendo académicos que dicen buscar la verdad vendiendo sus ideas.

  2. Marga 25 octubre, 2017 at 11:36 #

    Muy ingenuo eso de intentar llevar el 155 a buen puerto, tanto como intentar que no se celebraran las elecciones el 1-O. ¿Y si no se consigue más que darles razones y publicidad a los independentistas, qué?¿otro siglo como el XIX de guerras? Sean un poco inteligentes y busquen una solución para el problema nacional, pero una solución realista, no quimeras irrealizables. Porque las naciones las hacen las personas, no las ideas y si se intenta gobernar como hace la derecha, sin tener en cuenta a las personas, sólo se consiguen independentismos.

  3. Remedios 25 octubre, 2017 at 14:08 #

    ¡Óle! “…las naciones las hacen las personas…”

    Y se habrá quedado muy a gusto la pobre.

    • O,farrill 28 octubre, 2017 at 0:34 #

      Un simple apunte a Remedios. Efectivamente, las naciones están constituidas por personas, no sólo por territorios. Un saludo.

  4. EB 25 octubre, 2017 at 17:45 #

    Hola Isaac, aunque el tema sustantivo de su post es común a muchas actividades sociales (algo que destaco en mi primer comentario), la intensidad de la competencia entre personas y por consiguiente la probabilidad de cada una de ellas de lograr lo que desea varía mucho dependiendo de las normas relevantes a cada competencia. En la competencia política –es decir, entre políticos que quieren ser los “dueños” del poder coactivo del estado-nación– esas normas son mínimas y en su mayoría no son normas jurídicas porque no hay órgano que las pueda hacer cumplir (lo que explica la violencia como opción de “casi última instancia” en las democracias constitucionales por oposición a su recurso de “casi primera instancia” en otros regímenes de gobierno). En la competencia burocrática –es decir, entre funcionarios elegidos y designados para hacer algo– las normas “internas” son muchas pero el cumplimiento de la gran mayoría queda supeditado a procedimientos internos controlados por unos pocos con poder “real” (que puede tener o no autoridad legal).

    En casos concretos y mucho más si no hay experiencias previas –como sería la intervención de Cataluña– es difícil anticipar qué podría ocurrir. El hecho de que la intervención será corta juega a favor de que muchos políticos y funcionarios opten por “quedarse quietos” y que sólo los audaces tontos (esos que toman riesgos con poca o ninguna información sobre su ocurrencia y consecuencias) intenten aprovechar lo que perciben como una buena oportunidad. Si Rajoy deja claro desde un principio la fecha y los términos de la elección, difícilmente algún político sea audaz tonto y sólo unos pocos funcionarios de segundo nivel sí lo sean. La elección introduce un elemento de alta incertidumbre sobre lo que puede ocurrir después de la intervención. Aunque uno crea que los independentistas no superarán un tercio de los votos emitidos, la nueva coalición gobernante incluirá varios grupos políticos con pocas ideas e intereses comunes sobre cómo debe continuar la comunidad autónoma.

    Nota. Hablo de la fecha y los términos de la elección. Sabemos que la fecha debe ser “lo más pronto posible” pero los términos son importantes porque seguramente dentro de la legalidad vigente hay margen para que Rajoy imponga condiciones para la participación de partidos viejos y la creación de partidos nuevos (me parece que la situación es tal que Rajoy debería facilitar la participación de todos los partidos viejos y la creación de partidos nuevos, lo que luego requeriría un largo proceso de formación de gobierno, proceso que serviría mejor a la continuidad de Cataluña como comunidad autónoma que cualquier imposición de Madrid).

  5. pasmao 25 octubre, 2017 at 22:55 #

    Interesante artículo Don Isaac

    Simplemente dos cosas.

    1/ Respecto el Estatut. Recordar que fue Zapatero en el mitin de cierre de campaña del PSC/PSOE las elecciones al Parlament del 2003 (13//11/2003) el que dijo «Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán»

    De esos polvos, de esas hambres de tocar poder como fuera después del shock de la mayoría absoluta de Aznar, estos lodos.

    El Estatut fue un invento del PSOE/PSC para tocar poder, que luego gracias al gobierno Tripartito (con Esquerra, que entonces pintaba muy poco) cogió vuelo. No interesaba nada a CiU, pero CiU era necesaria para llegar a esos 2/3 del parlamento.

    En 2005 tuvimos la famosa discusión del 3%
    https://www.youtube.com/watch?v=mjAEHYbmq5o
    https://elpais.com/diario/2005/02/25/espana/1109286001_850215.html
    en un debate sobre el hundimiento por las obras del metro del barrio del Carmelo

    Es obvio y se deduce de ello que para CiU el Estatut era un asunto menor. Era una simple moneda de cambio.

    Cuando por fin se aprueba en el Parlament catalán es porque hay una negociación personal muy intensa de Zapatero con Mas. Pasa a las Cortes (2006) (Congreso y Senado) y al afeitarlo se descuelga Esquerra, lo cual rompe el tripartito.

    Por ello cuando se somete a referendum en Junio 2006 la gente pasa de él y sólo va a votar el 49% (los no nacionalistas pasaban) y para muchos ese era el Estatut de Zapatero y del PSOE. Los Síes fueron un 73,9%, el voto en blanco 5,34% y los Noes un 20,73%.

    Ya le habría gustado al PP, el único que voto NO en el Parlament tener un 20,73% de los votos.

    Que el PP lo recurriese ante el Constitucional fue mas que lógico, y si el Constitucional tardó 4 años en decidirse fue porque el asunto quemaba y sólo emitió una sentencia muy light cuando Zapatero estaba en su mayor crisis después de ser vapuleado internacionalmente y verse obligado a tomar las medidas de recorte.

    Francamente invocar el Estatut, no lo digo por usted Don Isaac, y pretender que desde el gobierno central se le ha ofendido cuando lleva detrás semejante historia es para hacérselo mirar.

    2/Respecto al 155 no soy jurista.
    Pero me parece que el 155 y su aplicación no es tema de juristas, es un tema de PODER. Lo peor será aplicarlo con miedo cómo cuando un cirujano opera con miedo y le tiembla el pulso.

    Y francamente temo y mucho en su aplicación porque dudo y mucho de Rajoy y los suyos.

    un cordial saludo

  6. José María Bravo 26 octubre, 2017 at 1:19 #

    Estimado Isaac, respeto profundamente su sapiencia jurídica, muy especialmente, en el ámbito Constitucional.

    Desde el punto de vista filosófico, Arendt, quizás hubiera comprendido a Puigdemont. Pero eso, digamos, es anecdótico. Y lo afirmo como interprete, Puigdemont,de un sentimiento, de una emoción colectiva, equivocada o no.

    Pero voy a mis preguntas. El Artículo 155 es muy escueto, sanciona el incumplimiento de la ley de una Comunidad que atente gravemente al interés general. Claro que tiene envergadura pero, como todo es interpretable.

    Efectivamente si Cataluña se independizara atentaria gravemente al interés general. Digamos que eso no ha sucedido. Entiendo la tesis que lo intenta. La Constitución también es escueta y, quizás, algo ambigua en esto. Las Comunidades pueden convocar referéndums en su ámbito. Claro siguiendo los procedimientos acordados legalmente. Aquí, hay cierta rendija política.

    Creo que usted, Sr. Salama, tiene una interpretación no sólo jurídica si no, también, política del asunto. Y es en esto en lo que puede estriba el problema actual en Cataluña.

    Como ciudadano me parece grave para el país la “disgregación ” de Cataluña. Una Comunidad que aporta bastante a la riqueza de España. Que se se estén cambiando las residencias fiscales a otras autonomías no desdice que Cataluña haya sido motor de riqueza.

    Por lo que, para mí, el asunto político es muy importante. Y es aquí donde es importante no fallar. Y me parece que la aplicación del 155, ya usted lo señala, es muy compleja. Y puede ser que la precipitud evidencie intereses electorales que, al final, dañaran al país en general

    Cordialmente

  7. EB 26 octubre, 2017 at 15:59 #

    Hola Isaac, parece que la función de hoy en el circo supera todo lo esperado. No debe sorprender con tantos payasos falsos y tanta audiencia dispuesta a celebrar sus falsedades. A reírse porque todavía faltan varios actuaciones más. Espero la aparición de Sánchez porque ya está vestido de Judas (después de todo es tiempo de Halloween) y ansioso de cometer su traición.

    • EB 26 octubre, 2017 at 17:11 #

      Ja, ja. Puigdemont no convocará la elección “por falta de garantías”. Ahora es el turno de Judas: ¿qué hará?

      • EB 26 octubre, 2017 at 19:11 #

        Isaac, gracias por aprobar mi comentario de hoy a 17.11. Olvidó, sin embargo, de aprobar mi comentario previo de hoy a 15.59 sin el cual no tiene mayor sentido.

        En todo caso, supongo que se está entreteniendo mucho con los payasos falsos.

  8. EB 27 octubre, 2017 at 12:48 #

    Muy probablemente el lunes 30 el circo habrá terminado –a nadie le gusta que lo entierren un 31 de octubre y mucho menos un 1 de noviembre. Quedará probado que la juventud de hoy –a pesar de algunos idiotas dispuestos a sacrificarse por un Iglesias cualquiera y orgullosos de sus camisetas recordatorias de ese asesino que fue el Che– no está dispuesta a servir a los intereses de políticos “adultos”. Hoy la gran mayoría de la juventud –un segmento pequeño de la población total– es gorda, incapaz de ejercer la violencia, y para peor muy cuidada por los demás, sean sus parientes adultos o el Estado de Bienestar.

    Las revoluciones requieren líderes que movilicen a muchos jóvenes obligados o dispuestos a sacrificar “sus vidas”. Las fotos de los payasos falsos de Cataluña, sin embargo, muestran al resto del mundo que sus “líderes” con suerte causan risa. No hay necesidad de revisar la historia de Cataluña o de inventar teorías sobre la Independencia y la fundación del Estado-nación (sería bueno que muchos dejaran de repetir tonteras a favor y en contra de la independencia de Cataluña). Sólo ha habido un intento de aprovechar una coyuntura que parecía favorable por las fuertes divisiones entre los políticos de Madrid. Y una vez que ese intento se de por fracasado, esas divisiones volverán a primera página.

  9. O,farrill 28 octubre, 2017 at 0:30 #

    Lo más grave es que el esperpento no está sólo en Cataluña, sino también en acciones u omisiones de las instituciones del Estado (desde hace muchos años). Ellos sabrán porqué se ha dado un trato privilegiado a los nacionalismos incipientes (se les entregó la competencia educativa antes de que la C.E. se formalizara y por eso no aparece entre las competencias enumeradas en el texto constitucional). Ellos sabrán qué ramas puede agitar el Sr. Pujol y qué “pajaritos” pueden caer de los nidos (según dicho en su comparecencia en el parlamento catalán). Ellos sabrán porqué no se ha actuado muchísimo antes con ceses y destituciones de cargos públicos catalanes al amparo tan sencillo de la legislación sobre Función Pública (ya no sé si sigue en vigor la de Régimen Jurídico de las AA.PP.). Ellos sabrán porqué han dejado que los presupuestos públicos puedan haber alimentado intereses particulares, parciales o partidarios….
    Que no es cuestión de POLITICA (con mayúsculas) sino de “política” (con minúsculas). Un saludo.

  10. EB 28 octubre, 2017 at 13:47 #

    Hola Isaac, ya terminó. El intento fracasó –hasta el extremo de que el judas Sánchez nada ha podido hacer para cargarse a Rajoy (hoy parece que el único que se lo quiere cargar ya mismo parece ser FJS, ver su columna en LD). Yo ya apuesto a que la gran ganadora del 21 de diciembre será Inés Arrimadas, nueva presidenta de la Generalitat. Apuesto también a que los independentistas –sumando todos los partidos que así se definan– no sacarán más del 40% y que si la participación en la elección es baja ni siquiera sacarán un tercio.

    La pregunta para discutir en las fiestas de fin de año será entonces y ahora qué harán los independentistas. Si sus “líderes” fueran serios, trabajarían para el largo plazo en lugar de apostar al fracaso de Arrimadas y forzar una nueva elección en 2018. Pero hasta ahora no han sido serios y no hay razón alguna para esperar que cambien. Son simples oportunistas y desde la distancia no se observa ninguno que pueda calificar como joven y serio (todo lo contrario, lo más probable es que aparezcan Iglesias catalanes. Más importante que todos los payasos falsos que hoy se pelean por la pista principal del circo es si otras fuerzas se involucran en la política catalana para cambiar las alternativas más allá de lo que haga o no haga Arrimadas.

  11. EB 28 octubre, 2017 at 17:12 #

    Hola Isaac, mientras los españoles se entretenían con el circo, otras cosas ocurrieron, en particular en EEUU. Por supuesto, los medios españoles –siempre tan podridos– no han estado informando sobre esas cosas, o peor han estado intentando confundir a una audiencia pasiva al extremo con sus mentiras. Sí, nada nuevo, pero no se sorprenda si pronto ocurren cosas sobre las que no fueron informados oportunamente que podrían ocurrir.

  12. EB 29 octubre, 2017 at 20:06 #

    Hola Isaac, le agradeceré me indique un artículo publicado hoy domingo 29 sobre Cataluña que valga la pena leer. Yo no he encontrado ninguno y le aseguro que he leído muchos. Algunos causan tanta risa que me gustaría compartirlos con usted y otros lectores pero se que a usted no le gusta que use su blog para reírme de las tonteras que otros escriben.

    • EB 31 octubre, 2017 at 10:20 #

      Y sigo sin encontrar algo que agregue a entender lo que ha estado pasando. Recién leo

      https://elpais.com/elpais/2017/10/30/opinion/1509379450_514363.html

      escrito por el único politólogo serio de El País, aunque ya hace tiempo que no dice nada y ahora nos dice que los independentistas perdieron.

      Supongo que usted estará celebrando el final del circo. Sobre lo que puede pasar luego del 21 de diciembre, no se preocupe porque Cataluña no cambiará a pesar del ruido de los payasos falsos de toda España, en particular de Cataluña.

  13. EB 3 noviembre, 2017 at 11:40 #

    Hola Isaac, supongo que ha leído este post

    https://hayderecho.com/2017/11/02/un-auto-de-prision-poco-fundamentado/

    y espero que no se haya sorprendido. Más allá de que la posición de su autor es tan poco justificada como el auto de prisión que critica –siempre podemos argumentar que hay mucho o poco de algo esencialmente no mensurable, o que las intenciones de otros son buenas o malas– parece que la preocupación viene por sus consecuencias políticas ya que se deja claro que la prisión provisional sería un incentivo para la unidad de las Fuerzas del Mal. Entonces la pregunta es si el autor –un jurista hipócrita que siempre ha querido linchar a Rajoy– da algún argumento serio para sostener que sí sería un incentivo. Por supuesto, no da ninguno.

    Dejando de lado ese post, me pregunto si la estrategia de Rajoy debe ser tal que el 21D se produzca un enfrentamiento claro entre las tres fuerzas políticas que compiten por el poder catalán –PP+Cs, Socialistas no-independentistas, e Independentistas– o si por el contrario favorezca que en el futuro parlamento estén representados muchos partidos que luego deban negociar la formación de un gobierno. En todo caso, la realización de las alternativas no depende sólo de lo que pueda hacer Rajoy.

  14. EB 7 noviembre, 2017 at 10:31 #

    Hola Isaac, una vez más tenemos oportunidad de reírnos de los grotescos, esos que tantos abundan con sus grandes ideas. Si no ha leído todavía esta columna

    https://elpais.com/elpais/2017/11/06/opinion/1509998514_696039.html

    le recomiendo hacerlo porque se reirá y mucho. Escribiendo en El País, el autor denuncia la campaña contra España de parte de españoles y extranjeros que resucitan a Franco como excusa para apoyar a los independentistas y atacar a Rajoy. Sí, esa campaña es pura basura, pero es la misma basura que El País ha estado utilizando contra aquellos que considera sus enemigos en países tan o más democráticos que España, en particular contra Trump y los republicanos (El País como tantos socialistas grotescos gusta resucitar a Hitler para denunciar a cualquier republicano). Nada hay político peor que un socialista –pesado o liviano– porque hace mucho, muchísimo, tiempo que sus ideales probaron ser grotescos y desde entonces han debido apelar a los malos de la historia para denunciar a sus enemigos.

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