LAS PRIORIDADES DE CATALUÑA

No cabe duda que el independentismo catalán ha sido muy eficaz convenciendo a mucha gente de que una Cataluña independiente, liberada del “lastre de España”, sería perfectamente capaz de hacer frente a la crisis. En la lógica victimista que ha nutrido machaconamente su discurso desde hace décadas, España tiene la culpa de todo. Así que, muerto el perro se acabó la rabia. Pero, a poco que esa gente se parara a pensarlo tendría que cuestionar si esto es cierto.

Entre otras cosas porque cuando hablamos de “la crisis”, en singular, nos estamos refiriendo en realidad a varias crisis de naturaleza distinta que se están entremezclando y confundiendo, con lo que esto conlleva de dificultad añadida para establecer un diagnóstico correcto y una estrategia de solución acertada. No obstante, si pensamos un poco en algunas de sus causas más visibles, lo que desde luego no se ve por ninguna parte es que su solución vaya a ser más fácil para los catalanes si Cataluña se independiza. Más bien al contrario.

Empecemos por las causas de fondo, las que actúan más subterráneamente y dejarán sentir sus efectos a más largo plazo. Entre ellas, quizás la más peligrosa es la que se refiere al previsible hundimiento demográfico hacia el que nos encaminamos. En 50 años, en el 2066, la población española habrá pasado de los 46,5 millones actuales a 41. No parece tan alarmante, ¿verdad? Pero si a esto le añadimos que ahora los mayores de 65 años son el 18,7% de la población, y que dentro de 50 años serán el 34,6%, tendremos que concluir que, a medida que la franja en edad de tener hijos vaya disminuyendo, los nacimientos disminuirán aún más y, en consecuencia, la reducción de la población se irá acelerando.

La única solución que se le ve a esto es la inmigración. Salvo que se encuentre la fórmula para animar a nuestros jóvenes a procrear como conejos. Pero, si bien es cierto que la inmigración puede solucionar la despoblación y la caída de la natalidad, también es evidente que traerá consigo una creciente disolución de la identidad cultural en la sociedad de acogida. Porque es lógico suponer que, a medida que vaya creciendo la proporción de los inmigrantes de otras culturas en relación con la población local, aquellos se irán sintiendo más “fuertes” y seguros para desplegar sus costumbres, valores y referentes. Y un multiculturalismo pujante, junto con una población autóctona menguante y envejecida, es el caldo de cultivo menos idóneo para la expansión de ningún nacionalismo.

Así que, a largo plazo es difícil ver espacio para un nacionalismo como el que se ha desarrollado en Cataluña. No es que, manteniéndose dentro de España, este problema no vaya a existir, porque seguirá existiendo, el problema es que la tendencia que impulsa el independentismo catalán, con una componente identitaria tan fuerte, va en sentido contrario a lo que habría que hacer para preparar a la sociedad para que pueda contribuir eficazmente al tipo de convivencia multicultural que se avecina.

De todos modos, no hay que mirar tan lejos para ver los efectos del envejecimiento. A este fenómeno (junto a la mayor esperanza de vida) se debe, por ejemplo, el aumento imparable del gasto en pensiones y en sanidad. Este aumento, junto a la dificultad para incrementar sustancialmente los ingresos fiscales, es la principal amenaza que se cierne sobre nuestro Estado de Bienestar.

En la práctica, el desequilibrio crónico de las cuentas públicas se está traduciendo en un enorme endeudamiento del Estado al que no se le ve fin y que, al menos en la Europa del euro, nos aboca a ponernos cada vez más en manos de quienes financian esa deuda: los bancos y fondos privados, en gran medida.

Por esta y otras razones, la dependencia de los gobiernos occidentales respecto de los bancos se ha puesto crudamente en evidencia durante estos años, al ver cómo se sentían obligados a salvar de la quiebra a muchos de ellos, pese al enorme coste económico y político que les ha supuesto.

La debilidad de los países soberanos no sólo se pone de manifiesto con los bancos y demás instituciones financieras. También se aprecia, aunque de un modo menos explícito, ante las grandes empresas multinacionales. Un ejemplo muy claro es lo que le está costando a la Unión Europea hacer que los grandes gigantes tecnológicos de EE.UU. (Google, Microsoft, Apple o Amazon) paguen unos impuestos razonables por sus enormes beneficios.

Hace poco, nada menos que los ministros de economía de Francia, Alemania, Italia y España se quejaban de que “la eficiencia económica está en juego, así como la equidad fiscal y la soberanía” si no se conseguía que estas empresas paguen lo que les corresponde.

En realidad el problema es mucho mayor. La globalización está favoreciendo la concentración de empresas a nivel mundial en unas pocas multinacionales. Tanto es así que el valor total de las 10 multinacionales más potentes, por facturación, es mayor que la suma del PIB nacional de los 180 países más pequeños (incluidos, Israel, Indonesia, Irlanda, Colombia, Grecia y Sudáfrica). En estas circunstancias, los gobiernos tienen cada vez más dificultades para someter a esas empresas a sus criterios políticos.

Poco pueden hacer, por ejemplo, para evitar que se lleven su producción allí donde la legislación y los costes les sean más favorables, con el deterioro que eso produce en el tejido empresarial, el empleo y la economía en los países que abandonan. De modo que casi podemos hablar ya de un sometimiento de muchos de los gobiernos (casi todos, salvo los más potentes económicamente) a esas grandes multinacionales.

Debido a ello, no es en absoluto irrelevante el tamaño que tenga un país a la hora de enfrentarse a los principales desafíos que tiene ante sí Occidente. Su dimensión, desde el punto de vista económico y demográfico, es un factor decisivo para poder aspirar a ejercer con mayor eficacia su capacidad de decisión. No olvidemos que un gran volumen demográfico y económico significa tener un mercado doméstico y una capacidad de consumo elevadas, y que eso es lo que permite a las empresas locales empezar a crecer y coger músculo para poder competir internacionalmente.

De hecho, la Unión Europea no deja de ser un intento de los países europeos más grandes para aumentar en tamaño y alcanzar la masa crítica necesaria, a nivel político y económico, que les permita intervenir en las decisiones fundamentales a escala global. Si así lo ven países como Alemania o Francia, no digamos ya otros más pequeños (aunque económicamente fuertes) como Holanda, Dinamarca o Austria. Estos son muy conscientes de que sin el paraguas protector de la UE (en realidad de los socios más grandes) tendrían muy poco que hacer en este mundo tan globalizado.

Por eso, cuesta entender de dónde se han sacado los independentistas que a Cataluña le iría mejor tras su hipotética independencia. Desde luego, fuera de la UE les iría mucho peor que ahora. Y dentro de la UE (si alguna vez llegaran a ser admitidos), estarían abocados a ejercer el escaso margen de influencia que dejan los países grandes a los pequeños. En este caso, difícilmente sus intereses estarían más protegidos que ahora, como parte del 4º país más grande de la UE.

Hay que reconocer, no obstante, que el conjunto de los factores mencionados (a los que podríamos haber añadido algunos más como, por ejemplo, la robotización, la lucha por la competitividad o el medioambiente) dibuja un panorama muy poco halagüeño. Tanto para los españoles como para los franceses, alemanes, británicos e, incluso, para los estadounidenses. Es lógico que, ante un panorama así, cunda el pesimismo y la inseguridad entre la gente. Es lógico, por tanto, que en estas circunstancias muchos ciudadanos desconfíen de los referentes institucionales y políticos tradicionales (que les han traído hasta aquí) y estén dispuestos a apuntarse a líderes y proyectos políticos que les prometan empezar de nuevo, rompiendo con el pasado y haciendo “las cosas bien”. Y esta es, en mi opinión, la música de fondo que ha convertido a la causa del independentismo a tantos catalanes. Pero este tipo de proyectos políticos de alto voltaje emocional (de populismos, en definitiva) son un espejismo.

En realidad, no está nada claro por dónde aparecerá la solución a esta crisis. Ni siquiera si tendremos algo que merezca ese nombre. O si, por el contrario, nos va a tocar familiarizarnos con las crisis como un estado permanente, aceptando que la inestabilidad y la incertidumbre estén siempre presentes en el trasfondo habitual de nuestra existencia.

A decir verdad, y si somos honestos, ni siquiera está claro que formar parte de un país más grande o de una unión de países grandes, como la Unión Europea, sea una garantía fiable para encontrar el tipo de soluciones estructurales (y no meramente cosméticas) que reclama esta megacrisis. El tamaño, como he dicho, es una condición necesaria pero no es suficiente.

En cualquier caso, si hay algo que está meridianamente claro en este panorama de confusión generalizada es que los Estados nación son cada vez menos independientes y “soberanos”. A nivel político pero, sobre todo, a nivel económico, cada vez es mayor su dependencia respecto de lo que se cuece a nivel global. ¿Qué sentido tiene entonces un proyecto, como el del independentismo catalán, cuyo único leit motiv es lograr una cierta cuota de independencia, mientras que en casi todos los aspectos de su existencia se la están reduciendo?

Y, desde luego, lo que está clarísimo es que los problemas a los que habría que dedicar la mayor parte del tiempo y de las energías disponibles son, y solo en parte, los que hemos mencionado. Por eso sorprende que un pueblo, como el catalán, que tradicionalmente se ha vanagloriado de su pragmatismo y su sentido común, haya permitido que le distraigan con un cuento soberanista de lo que debieran ser sus auténticas prioridades: buscar la solución a los grandes desafíos que tanto ellos como los demás tenemos delante.

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Sobre Manuel Bautista Pérez

Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid. En la Administración Pública ha sido Director General de Aviación Civil (2004-2009), Director General del Instituto Nacional de Meteorología (actual Agencia Estatal de Meteorología) (1986-1996) y Asesor del Ministro de Transportes, entre otros puestos. En el sector privado ha trabajado en el Grupo Anaya, como Director General de la División de empresas multimedia, y en la empresa Multimedia Resources como Director General. En el ámbito internacional ha sido Vicepresidente de la Organización Meteorológica Mundial, miembro del consejo de administración de organismos como el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático), Eumetsat, Eurocontrol, etc., y ha trabajado para varios Gobiernos de América Latina como consultor del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, en temas de desarrollo estratégico.

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17 Respuestas a LAS PRIORIDADES DE CATALUÑA

  1. EB 29 octubre, 2017 at 2:53 #

    En los próximos meses Cataluña tiene dos prioridades. Primero, enterrar a sus payasos falsos que son muchos. Segundo, rezar para que se terminen de publicar tonteras sobre su pasado, presente y futuro.

  2. A.G.C. 29 octubre, 2017 at 7:45 #

    Uno de los mejores comentarios sobre la problemática catalano-española en el mundo actual.

  3. Julio 29 octubre, 2017 at 10:08 #

    Disculpas anticipadas por si me desvío un poco del tema.
    Uno de los mayores problemas de gran parte de las sociedades occidentales, y particularmente de España, es la incapacidad que tienen los Estados de afrontar los gastos comprometidos.Y para afrontar estos pagos no tienen otra solución que recibir préstamos, ésto es la Deuda adquirida.
    Este compromiso del pago de lo debido, reduce la capacidad de inversión en proyectos constructivos e hipoteca a las generaciones futuras.
    Para aminorar el problema, existen dos soluciones. Generar más ingresos ó reducir el gasto.
    En cuanto a la posibilidad de ingresar más, es de difícil arreglo por el alto grado de presión fiscal que ya se soporta.
    Y en la reducción del gasto, existen dos posibilidades. Reducir el gasto social ó disminuir drásticamente los gastos del funcionamiento de la administración.
    La disminución del gasto social, es complicado de asumir por los ” derechos adquiridos” y por la necesidad de afrontar los pagos derivados por el envejecimiento de la población.
    ¿Tendrán el coraje de reducir estos gastos del funcionamiento de la administración, cómo son ayuntamientos diputaciones y autonomías, muchos de ellos duplicados e ineficientes ?.
    Lo dudo, aunque creo que este momento ofrece una oportunidad de realizarse.
    Un saludo,

    • pasmao 29 octubre, 2017 at 12:40 #

      Julio, abundando en su comentario.

      La necesidad de los separatismos locales es la de que precisamente los estados nación concentren sus gastos en una parte, mientras nos endeudamos todos los demás.

      Y precisamente ahí hay que buscar el origen de esta última deriva. Debida a que los gobiernos locales se sentían incapaces de afrontar su cuota de recortes y era mucho mas práctico culpar a los de fuera.

      Eso comenzó en el 2010, cintinuó en el 11 con el 15M y lo de plaza Cataluña y su desalojo y posteriormente con el acoso al poder establecido en el Parlamento catalán en Junio 2011.

      La crisis de la prima de riesgo en 2012 es lo que les dio la ocasión, buscando el momento de debilidad, de comenzar su último arreón con aquella famosa diada.

      El resto es historia, y mal contada, aunque algunos se vayan enterando.

      un cordal saludo

      • pasmao 29 octubre, 2017 at 12:50 #

        Y por enlazar con Don Manuel

        dicho sueño separatista incluye el ser cómo esa Irlanda (nuevo caballo de Troya de la UE), donde se han instalado esas multinacionales que tanto mandan.

        Cómo si la UE estuviera
        1-por admitir a Cataluña
        2-para que fuera un caballo de Troya 2

        Y si además esas multinacionales fueran compatibles con un entorno dominado por CUPaires varios y además con una lengua residual y poco práctica.

        Recordemos que en Irlanda las a multinacionales la cosa del gaélico no creo que les suponga un plus, y lo del IRA y sus amigos pues menos.

        Per total por soñar…

        un cordial saludo también

  4. iiiiniiii 29 octubre, 2017 at 16:31 #

    Interesante reflexión desde el punto de vista económico.

    Yo añadiría que la corrupción sistémica y evidente en España es también un factor que hace que mucha gente prefiera cortar por lo sano y hacer un proyecto más pequeño y cercano que permita tener mayor control. Quizá yo vea este factor como contribuyente porque me gustaría que España se independizara de la corrupción, los intereses corporativistas y la intolerancia, al menos esa es la España con la que yo sueño 🙂 https://tangledpolitics.wordpress.com/2017/10/28/la-espana-que-sueno/

    • pasmao 29 octubre, 2017 at 18:34 #

      Apreciado iiiiiniiii

      El problema es que la percepción de que si el proyecto es mas pequeño necesariamente va a haber menos corrupción puede no ser cierto.

      Aquí muchas veces la esperanza es que te juzguen en Luxemburgo/Estasburgo.. cuanto mas lejos mejor, porque de la justicia local líbranos señor.

      En Colombia lo que mas temen los narcos de todo tipo (incluyendo paramilitares) es que los extraditen a USA.

      La ventaja de un proyecto grande, donde se fuerce a que el sistema se oree obligatoriamente, por ejemplo promoviendo la imposibilidad de hacer el doctorado donde uno estudió y la de de dar clase donde uno estudió y hizo el doctorado, parecido aplicado a jueces, fiscales policías de alto rango.. (debidamente compensados) es que es mas dificil atender a redes clientelares donde a mas conoces mas te puedes echar a temblar.

      Conozco a mas de un separatista de Lérida que me reconoce, en muy privado, que con Franco estaban mejor porque Franco ni se enteraba de que existían y ahora están hasta las narices de los recaditos que les llegan desde Barcelona.

      “si alguna vez me meto en lío que me juzguen en Madrid y que el juez sea de Lugo”

      Un cordial saludo

    • O,farrill 29 octubre, 2017 at 23:15 #

      Estimado amigo, el “conchaveo” de la corrupción empezó por aquello de “acercar la Administración a los ciudadanos”. Cuanto más cercanos están unos de otros más posibilidad de “acuerdos” en la sombra. Que se lo digan a los ayuntamientos. Si la UE hubiera sido una realidad, el asunto de Cataluña y sus propuestas de “diálogo” (más “conchaveo”) se habrían quedado en nada. Al debilitarse el estado-nación cediendo soberanía y no producirse en forma paralela una soberanía supranacional vinculante, el estado-nación queda debilitado entre algo que no es (UE) y algo que aprovecha la ocasión para ser (nacionalismo). De todo ello hay quien ha sacado buena tajada. No es difícil adivinar quien. Un saludo.

      • EB 30 octubre, 2017 at 10:40 #

        Hola O’farrill, aunque no comparto prácticamente nada de lo que dice pasmao, la posición suya de que la UE si efectivamente hubiera sido un estado supranacional, habría sido menos corrupta no tiene ni lógica ni evidencia.

        No tiene lógica porque en toda organización el control efectivo del poder delegado en sucesivos niveles de jerarquía está sujeto a un costo marginal creciente (entre estados-nación el caso más claro es la estructura jerárquica de China sometida a un partido único). Si se intentara una competencia interna para facilitar ese control, el problema entonces se volvería uno de lograr un alto grado de consenso en la toma de decisiones, pero en teoría esto ha probado ser imposible.

        En cuanto a evidencia, mi impresión es que todas las organizaciones jerárquicas han probado tener escalas (cuánto producir de X) y ámbitos (además de X qué otras cosas producir) limitados. La etapa final de cualquier organización que ha podido sobrevivir y crecer por algunos años empieza cuando sus controladores aumentan su escala o su ámbito más allá de lo que sus costos marginales aconsejan. Esta impresión es resultado de trabajar por décadas con todo tipo de organización estatal y también de organización privada.

        La UE de hoy no tiene fundamento teórico o histórico alguno como mecanismo eficiente para satisfacer demandas de su población.

        • pasmao 30 octubre, 2017 at 12:19 #

          Hola EB

          Se trata de quien tenga que juzgar tenga lo menos en común contigo y con tus enemigos. Es la mejor garantía de neutralidad. si al final vas a acabar dependiendo del ex de una novia que tenías cuando ibas al instituto, lo veo complicado.

          Eso es dificil cuando todo el mundo se conoce, o sabe de..

          Que existen costes. Por supuesto, pero la garantía de neutralidad o el temor a que no exista esa garantía pesa mucho al decidir una inversión.

          Por eso no se van todas las inversiones a Ruanda y otras acaban en Dinamarca. Y los daneses también saben que aunque sigan con las Coronas (y bien hacen) si les diera por un DanEXIT sus intereses estarían peor defendidos y con sus reclamaciones ..

          Ahora resulta que muchos en el sur de Italia reclaman un 155, yno creo que sea por casulidad y porque Nápoles, Calabria, o Sicilia se quieran independizar.

          un cordial saludo

          • EB 30 octubre, 2017 at 12:42 #

            Su posición me hace recordar a por qué la AFA (asociación del fútbol argentino) traía árbitros ingleses para los partidos de la liga nacional. Sí, se podían traer porque las reglas del fútbol eran iguales en Inglaterra y Argentina y los ingleses serían neutrales. Por supuesto, luego aparecieron los que alegaron que las reglas eran iguales pero no en todas partes se aplicaban igual (algo que sí es cierto).

            Cuando un juez convive en el mismo pueblo que la gente que debe juzgar, ese juez no puede ignorar a “su” gente que generalmente en cualquier caso que se presente estará dividida sobre los hechos y más importante sobre la calificación jurídica de cualquier hecho que haya sido probado.

            Peor, todos los jueces, incluyendo el juez de un pequeño pueblo, es parte del Poder Judicial de un estado-nación. Por pequeño que sea el estado-nación, usted puede apostar a que la organización jerárquica del Poder Judicial condiciona lo que el juez del pueblo hace. Además, en ningún estado-nación el Poder Judicial es independiente en el sentido de no ser influido –en el extremo de estar directamente controlado– por los políticos elegidos o auto-designados que legislan y gozan del poder coactivo del estado-nación.

            Nada de lo anterior implica que no puedan existir casos extraordinarios de jueces “justos”, pero estos casos son tan probables en un estado-nación pequeño como en uno grande.

        • O,farrill 30 octubre, 2017 at 19:16 #

          Estimado EB. Pocas cosas tienen lógica ni evidencia. Existe una realidad mutable permanentemente (de ahí la dificultad de previsiones) y otro foro distinto de teorías académicas que intentan explicar algo pero que, a veces tampoco tienen lógica y evidencia. Cuando se refiere a los sistemas de control supongo que se basa en la llamada “Ley de Ashby” que es otra teoría personal más o me nos acertada.
          El control de lo público siempre es más objetivo desde la distancia. Lo he vivido y conocido en servicios de inspección institucional desde el llamado centralismo y el localismo. Demasiadas relaciones de todo tipo en el entorno del inspector, han impedido actuaciones objetivas porque están contaminadas de los intereses personales y particulares de ese entorno.
          Los sistemas complejos muchas veces son así de forma interesada, pero también pueden simplificarse de forma adecuada si esa es la voluntad de quienes los crean. En las relaciones institucionales que conocemos es muy simple si cada uno se atiene a unas competencias claras y precisas y a unas responsabilidades subsiguientes. Cuando nadie está fuera del control respectivo en su entorno, es más difícil que haya tentaciones.
          Un saludo.

          • EB 31 octubre, 2017 at 1:21 #

            Discrepo con usted porque creo que muchas ideas tienen un fundamento lógico y pueden verificarse con hechos. Que sean pocas en relación a todo lo que querríamos saber, no quita que sean muchas, tantas que nadie puede conocerlas todas y por eso me gusta decir que para peor muchas veces las ignoramos.

            También discrepo con usted respecto a la objetividad de la distancia. Su experiencia personal ha sido muy diferente a la mía, no porque el estar cerca me de una ventaja significativa en muchos casos, sino porque la distancia ayuda poco a terceros que quieren o deben analizar y evaluar las interacciones humanas en cuestión. La distancia sí ayuda a participar y condiciona la participación en esas interacciones pero no a su análisis y evaluación.

  5. Manu Oquendo 5 noviembre, 2017 at 9:35 #

    Los niños Ana Frank. Nuestros escondidos.

    Hay un ángulo acerca del Nacionalismo autóctono que ocultamos por pudor y por vergüenza. Una suerte de Disonancia Cognitiva que arranca en los Gobiernos de España –y en las élites económicas y culturales– a la cual la ciudadanía desprotegida termina por plegarse al verse sola.

    Es el ángulo moral.

    El silencio ante la profunda indecencia moral de nuestros nacionalismos identitarios salta a la vista en prácticamente cualquier intercambio privado o público con ellos.

    El Nacionalismo Identitario no es compatible con un sistema que se pretende democrático para servir a Ciudadanos, que esperando ser Constitucionalmente Libres e Iguales, se ven obligados a someterse a Políticas –y a Identidades– que han sido repudiadas en la vieja Europa occidental tras la última guerra.

    Pretendemos ignorar un sistema político impresentable que perpetúa “judíos” autóctonos y que maltrata literalmente a millones de “niños Ana Frank” en sus sistemas de Enseñanza Obligatorios, Públicos o Privados.

    Esto, señores, son Crímenes de Lesa Humanidad–genocidio cultural según la UNESCO y la ONU– que se están rutinaria y masivamente cometiendo en Nuestras Escuelas. Y son tratados con sordina por todos los Gobiernos. Por no hablar del Maltrato Psicológico desde la Infancia.

    También por este gobierno –del 155– temeroso de que se levante en Armas el ejército ideologizado que se esconde desde poco antes de la Constitución en los Sistemas escolares autóctonos.

    ¿Qué es lo que vemos incluso sin mirar? Vemos cosas como estas.

    Tres casos que, entre cientos de miles, han salido en medios tímidamente las últimas semanas.

    1. Director de Instituto cesado por pedir que se le entregase por escrito –como es su derecho– una orden que suponía la comisión de un delito.

    Esto sucedió en Barcelona hace unos días como pasó en el Colegio Alemán de San Sebastián a los pocos días del Golpe de Hitler en 1933. Aquel director alemán tampoco tenía los apellidos correctos y para colmo era judío –murciano– , no comulgaba con el Putsch– y, como era su derecho, no calló.

    2. Una Madre, desde Barcelona, explicando en la Radio las lágrimas de su hija de 10 años para que no escribiese “en español” –lengua mayoritaria de los hogares de Cataluña– una nota al colegio para explicar una ausencia de la niña.

    Piénsenlo despacio porque tiene tela. La niña no quiere que se sepa que es “judía” y que está mal mostrarse como de verdad es. Su identidad está prohibida.

    3. Un colegio de Gerona que sugiere a los padres de una niña que “si van a insistir” en que la niña reciba parte de sus clases en español, como es su derecho, “deberían ir pensando en cambiarla de colegio”. Esto sucede al lado de Ampurias así que imaginen el cinismo del Colegio.

    Estos casos multiplicados por, literalmente, millones han sucedido durante los últimos treinta y cinco años en España. Y no hemos querido saber que estaba pasando.

    ¿Sorprende que España califique su sistema político con un 1.9 sobre 10?

    Hoy todavía es mayoritaria la población hispanoparlante que vive sometida a esta violencia y a este abuso institucional.

    Pero hay más.

    Dentro de la naturaleza del problema resulta que tenemos allí un régimen que replica muy malamente la Ley Habilitante de 1933 llevada a cabo por el “Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei”.

    Busquen Ley Habilitante de 1933 en la red y verán el perfecto paralelismo. Excepto que Puigdemont y Junqueras lo ejecutan peor que Hitler porque ni se molestan en producir una Ley Habilitante como hizo Adolfo. Tenemos réplicas disfrazadas de payasos criminales y se les venera.

    Están de moda las Políticas Identitarias.
    Está de moda lo Totalitario y es evidente porque lo primero que hacen es Imponer desde el Poder “Su” Identidad despreciando a la Identidad de aquellos ciudadanos que se salen del Molde y que en Cataluña son más de la Mitad y viven sabiendo que SON JUDÏOS SIN ESTADO.

    Este es el trabajo que hay que oponer al Nazionanismo. Enfrentarlos al espejo. Los paños calientes no sirven.

    Saludos

    • EB 7 noviembre, 2017 at 12:08 #

      Hola Manu, muy de acuerdo con usted sobre lo horrible que puede llegar a ser el adoctrinamiento y la persecución en las escuelas públicas –en España y en todo el mundo. Si bien tiempo atrás el adoctrinamiento –por lo general sin llegar a la persecución– fue una herramienta para consolidar estados-nación, hoy el adoctrinamiento y la persecución me parecen consecuencia de la desesperación socialista, sea o no con excusas nacionalistas (recuerde que entre los socialistas cosmopolitas y los socialistas nacionalistas sólo hay diferencias en estrategias). Aquí en Chile, los socialistas fracasados de Allende han intentado durante el segundo gobierno de la Sra. Bachelet –por suerte ya termina su mandato– de hacer lo que no consiguieron con Allende y no por nacionalismo sino por su profunda vocación totalitaria (sólo moderada por los beneficios económicos del poder).

      • Manu Oquendo 9 noviembre, 2017 at 17:05 #

        Gracias por su nota, EB. Lamentablemente creo que lleva usted razón y que es el espíritu jacobino del socialismo la que inspira muchas de sus políticas de dominación.

        En el caso de España y de esta Constitución es evidente que sin la labor de zapa del PSOE no estaríamos hoy con la fragmentación social y la opresión que existe en Cataluña y ya comienza en Valencia y en otros lugares.
        Abrazan cada política que pueda permitir el sometimiento del ciudadano. Sea políticas de género él ecologismo falsario del Global Warming u otras formas de políticas identitarias como el Nacionalismo Étnico exacerbado.

        Traigo aquí la resolución 2ª del Congreso de Suresnes de 1974. Aquella en la cual se consagró el “derecho de Autodeterminación de nacionalidades y regiones” a sabiendas de que solo era aplicable a colonias en proceso de emancipación.
        La bestia del Nazionanismo mamó a sus pechos y ha crecido.
        Lamentablemente.

        Nota: https://es.wikipedia.org/wiki/Congreso_de_Suresnes

  6. O,farrill 11 noviembre, 2017 at 0:16 #

    Estimado Manu: si miramos un poco más allá de lo que nos dejan, veremos cómo el diseño de ingeniería social creado para Europa a partir del final de la II Guerra Mundial, necesitaba de un socialismo “adaptable” a las reglas para cumplir unos objetivos como la eliminación, fracturación y debilitamiento de las naciones europeas con algo tan simple como la creación de “identidades” regionales/nacionales confrontadas entre sí. La vieja URSS era el objetivo y se cumplió, la antigua Yugoslavia se desmembró entre el dolor y la muerte, etc.etc. Los movimientos secesionistas además parecen estar bien “regados”…. Al igual que los movimientos y ONGs ¿ecologistas? que ahora están con el “cambio climático”. Todo en nombre del “nuevo orden” globalizado que anunciaba Orwell hace ya bastantes años. Sabemos por donde se mueven y cómo manipulan, dirigen y orientan sus intereses. En España, Felipe González traicionó al socialismo contrario a la OTAN y pasó a ser el “pupilo” de los Kissinger y Cía. Cuando “nos dirigieron” hacia la transición política, los que se cruzaban en el camino eran eliminados (de unas u otras formas), mientras los tentáculos mediáticos adoctrinaban y capturaban a una sociedad débil tras los desastres de la guerra. Los conflictos tienen siempre un origen y un programa. Incluso sus propias provocaciones. Lo sabía Brzenziski y lo descubría un asombrado alto mando militar en el Pentágono. Un dato: el 28 de julio de 1945 un bombardero B-25 con 12.000 kilos de peso se estrelló contra el piso 79 del Empire State. El boquete que hizo en la estructura tardó unos meses en ser reparado y causó 14 muertos y 26 heridos pero el edificio no se movió….
    Hasta las series y los programas de TV como “Masterchef” o el arte contemporáneo entran en el objetivo doctrinal. Lo llaman “armas silenciosas para guerras tranquilas”. Un verdadero sarcasmo cuando vemos los sufrimientos de poblaciones enteras desplazadas de sus tierras o directamente masacradas en ellas. ¿Alguien se ha preguntado por el papel de los grupos Bildeberg y similares en todo ello? ¿Porqué el Banco de Santander se hace con el Popular y cual era el verdadero valor de éste? ¿Porqué la formación morada no se mete con el Santander sino que lo defiende? ¿Porqué y cómo se están financiando los separatismos e incluso porqué la respuesta escasa a los mismos? La pregunta inocente es ¿quien es el último beneficiario? Un saludo.

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