NOS VIGILAN

Sé que en este momento tengo al menos dos lectores: tú y alguna máquina de la CIA, del Mossad o del FSB (el heredero de la KGB). Si quiero ganar lectores lo único que tengo que hacer es escribir seguidas las palabras “matar” (mejor en inglés: kill) y “Obama” y casi con total seguridad esa máquina que me está leyendo hará saltar una alarma que atraerá a este link a un analista humano, que tratará de asegurarse de que no soy un peligro para el Sistema leyendo al menos un par de párrafos. También es posible que ligar solo esas dos palabras no sea suficiente como para dedicarme parte del valioso tiempo de uno de sus recursos “humanos”, pero no dudes que el link de este blog ya se lo han guardado. Si en el futuro yo o alguno de mis compañeros volvemos a mencionar a Obama, o nos da por hablar de fertilizantes (magnifica materia prima para bombas caseras, por cierto), casi con total seguridad el programa que nos vigila le dirá a alguien que eche una miradita por aquí, a ver qué es lo que se cuece.

Porque nos vigilan; no lo dudes. Ahora mismo hay mucha gente que te conoce más de lo que tú te crees: empresas como Google, Microsoft o Apple saben cuáles son tus aficiones, tus gustos y tus pasiones (públicas y privadas) mucho mejor que muchos de tus amigos, incluso que tu pareja (porque tu pareja no suele conocer tus pasiones privadas…). Saben los deportes que practicas, el tipo de ropa que te gusta y, a través de lo que compras, saben cuál es tu poder adquisitivo. Además, por si no has sido lo bastante explicito con tus búsquedas por internet y las páginas que visitas, ya te encargas tú de trabajar para ellos diciéndole, por ejemplo, a Facebook qué es lo que te gusta, lo que no y lo que recomiendas a tus amigos. De paso averiguan quiénes son tus amigos y cuáles son sus gustos, y a través de ellos y de sus gustos saben aún más sobre ti. Incluso las fotos que subes a la red les dicen mucho sobre quién eres en realidad. Todo ello sin olvidar, por supuesto, a Visa y American Express, que con el dossier que tienen sobre ti, basado en tus patrones de gasto, te dejarían con los ojos abiertos.

Y no son solo los gigantes americanos; también Telefónica, Orange o Vodafone saben dónde estás a cada momento y le pasan esa información a Google o a Facebook, para que te puedan enviar el anuncio personalizado que más se adapte a tus gustos. ¿Dónde estás?; te enviamos un cupón para comer, muy barato, en un magnifico restaurante a dos calles de donde te encuentras, junto a un sitio en el que, con este otro cupón, te puedes dar un fabuloso masaje a un precio irrisorio. Win-win; tú ganas y ellos ganan; solo pierde tu privacidad, esa por la que se encargan de velar las cámaras que vigilan cada esquina de una ciudad cualquiera.

Y lo que saben las empresas, la información que intercambian y se venden unas a otras sin que tú seas consciente de ello, es solo la punta del iceberg comparado con lo que el Estado sabe sobre tu persona: lo sabe todo. Sabe cuánto ganas y en qué te lo gastas, si te gusta conducir deprisa y cómo andas de salud. Lo sabe todo sobre ti.

Pero, ¿por qué ese ansia por saber? ¿Por qué tenernos vigilados? ¿Solo por nuestro bien?

Está claro por qué nos quiere tener vigilado el Estado; nos vigila para saber si somos buenos, si pagamos nuestros impuestos, si nos mantenemos dentro de la Ley. Nos vigila también por nuestra seguridad, y nos dice que lo hace siempre con las debidas garantías judiciales, y no nos importa, o por lo menos no nos importa demasiado, porque hemos visto como caían las Torres Gemelas o como estallaban los vagones de metro en Madrid, y pensamos que no está de más cederle al Estado parte de nuestra privacidad (o lo que es lo mismo; cederle parte de nuestra libertad), si eso ayuda a protegernos de atentados terroristas o de los delincuentes en general.

Respecto a que las grandes empresas manejen información sobre nosotros dudamos más, y tendemos a indignarnos por todo lo que saben de nosotros, a pesar de que, a diferencia de al Estado, les damos voluntariamente la información, aunque luego nos fastidie que la usen. ¿Quién es Google para leer mis correos? ¿Quién es Facebook para escudriñar mi perfil? ¿Para qué quiere Apple tener monitorizados mis movimientos a través del móvil?

Pero tanto en uno como en otro caso nos vigilan para tener poder sobre nosotros; porque siempre ha sido cierto, pero ahora lo es aún más: saber es poder. Y no me refiero solo a conocer por anticipado las posiciones de las delegaciones que acuden al G8, conocimiento que da, claramente, un poder inmediato al que lo tiene, o a que Hacienda conozca tus ingresos mucho mejor que tú mismo para que no engañes tus conciudadanos evadiendo impuestos.

Me refiero a que, a través de la agregación de datos aparentemente inocuos sobre ti: los que vas dejando por la red, los del agua que consumes o la hora a la que enciendes o apagas la televisión o la luz de tu habitación, los que tiene la compañía del gas y los que el Estado te exige que le des, te pueden conocer mucho mejor de lo que tú te crees.

Hay quien dice ¿Pero porque te importa tanto que te vigilen? ¿Acaso tienes algo que ocultar?

Por supuesto que todos tenemos cosas que ocultar: en nuestra vida privada elegimos a quien dejamos que nos conozca, porque sabemos que aquellos que de verdad nos conocen, de un modo u otro tienen poder sobre nosotros. En el cuento, la única forma de controlar a Rumpelstiltskin es conocer su verdadero nombre. Cuando alguien te conoce, cuando sabe el pie del que cojeas, lo que te gusta, en que inviertes tu tiempo o que te gustaría de verdad estar haciendo ahora, tiene un poder inmenso sobre ti. No me importa darle (parte) de ese poder a mi madre, incluso a mi pareja, pero ¿de verdad queremos que lo tenga el Estado o que lo tenga Google?

Uno dice que lo quiere “para protegerme” y el otro lo utiliza para “facilitarme la vida”, pero me controla aunque yo no quiera que me proteja, aunque yo no quiera que me facilite nada.

A ti no te importa que te vigilen, porque eres una persona de bien, no tienes nada que esconder y eres amante de la ley, un buen ciudadano, una persona de orden ¿Por qué te vas a tener que preocupar? Si es por tu bien… Los que se tienen que preocupar de que el Estado tenga muestras de su ADN son los violadores y asesinos, ¡tú no!; tú no vas a hacer mal a nadie porque, aunque alguna de tus búsquedas en Google pueda indicar lo contrario, tú eres una persona normal, que paga sus impuestos.

Pero la realidad es que cualquier funcionario de hacienda, cualquier policía o cualquier trabajador de Google puede, si quiere, conocer cosas sobre mí que desconocen incluso aquellos que creen conocerme, aquellos a los que voluntariamente doy poder sobre mí. Y resulta terrible que, por comodidad, aburrimiento o ignorancia, admitamos que esas personas puedan entrar en nuestras vidas del modo en que lo están haciendo.

Y te puede parecer que no tienes por qué preocuparte si crees que los que tienen acceso a tu información, los que nos gobiernan, los que nos vigilan, solo quieren lo mejor para nosotros; y tú, que eres un buen ciudadano, pacífico y amante de la ley, no has hecho nada malo, ni lo vas a hacer. Tú crees en el Sistema y el Sistema te protege.

Pero recuerda; si algún día dejas de creer en el Sistema, o dejas de ser lo que los que nos gobiernan, los que nos controlan y nos espían, consideran una persona pacífica y amante de SU ley, entonces tal vez descubras que ellos lo saben TODO sobre ti. Y entonces descubrirás que, a lo mejor, sí que tenías cosas que ocultar…

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Sobre Raúl Pérez Ponce

Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid y Licenciado en Economía por la UNED. Ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito de la Consultoría Estratégica y de Negocio, habiendo trabajado para diversas empresas multinacionales y para la Administración Pública como consultor externo.

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27 Respuestas a NOS VIGILAN

  1. Manu Oquendo 24 junio, 2013 at 11:16 #

    De acuerdo.

    Una de las ventajas de Internet (una tecnología que tiene más de 50 años y operativamente más de 30) es que permite no sólo conocer en detalle a cada conectado, incluyendo sus conversaciones –que son necesariamente digitalizadas– sino gestionar su opinión y sus actitudes tal y como Edward Bernays explicó en los años 20 y 30..

    Esto es sabido desde hace muchos años y funciona muy bien. Ayer mismo había por este blog un enlace a un video de Gangnam con más de 430 Millones de visitas.

    Al contrario de lo que temía Roy Batty (el replicante de Blade Runner) ni siquiera sus recuerdos de la puerta de Tannhauser se perderán. Su holograma perfecto queda digitalizado en algún Data Warehouse en varios lugares del mundo por orden, entre otros, de la propia UE.

    La pregunta es si vamos a hacer algo al respecto o si fichamos por “Feisbuk” y “Tu Iter” antes de que se pasen de moda.
    Tengamos o no tengamos nada que ocultar.

    Saludos y enhorabuena por un oportuno recordatorio de que estamos bajo el microscopio.

  2. Isi 27 junio, 2013 at 13:04 #

    Da miedo eso que dices, Raul. Sorprende que no haya mas comentarios al respecto. O no. Hay pocas cosas que añadir. Vendemos nuestra intimidad y lo peor de todo es que no podemos elegir si queremos hacerlo o no. Pero podemos elegir muchas otras cosas. Es ese libre albedrío que tanto trae de cabeza a los mercados y que tratan de encasillar nuestras acciones y pensamientos en racionales o irracionales. Quizás sea por eso que fallan más que una escopeta de feria. El poder, como la inmoralidad, tienen sus límites.

  3. Mario Costeja 27 junio, 2013 at 16:00 #

    Estoy de acuerdo con su árticulo, en realidad no lucho por mi sino por las generaciones que vienen y creen que internet es un juego y todo es bueno y maravilloso , en muchas ocasiones es un peligro.
    Le agradezco su apoyo, un saludo Mario Costejá

  4. Alicia Bermúdez 30 junio, 2013 at 0:39 #

    Pero al mismo tiempo son tantos los datos de tantos los que circulan por la red que se diluyen, como en la propia memoria de los cerebros verdaderos, que no se puede llevar tanto en la cabeza, y en un plazo bastante corto de tiempo uno no sabe ya qué vio ni dónde lo vio.
    Pues como en la vida que llamamos real, todos sabemos de alguien algo que a lo mejor otros no saben; si es importante o no, si es un secreto o no, si el revelarlo es o no es un atentado a la privacidad queda en manos de la subjetividad y de las subjetividades del revelado y del que revela. Y los secretos dejan de serlo dispersos en un marasmo de secretos, y la privacidad deja de ser un peculiar cúmulo de pequeñas (o grandes) dignidades o miserias porque quién no se reconoce, aunque nada más sea de refilón o en una diminuta faceta, tan digno o tan mísero como algún otro alguien a quien admira o detesta.
    Y, bueno, en la red como en la vida misma se terminan las realidades asentando; y el olvido, sin saber ni importarle si es un derecho o no lo es, se apropia a su propio ritmo su propio terreno.
    Este señor, por ejemplo, D. Mario Costeja, hace unos días oí hablar de él en un programa de radio, creo recordar que lo entrevistaban con motivo de sus reivindicaciones; sentí curiosidad (la verdad) y tecleé el nombre en google.
    Jamás antes había tenido noticia de su existencia; habría seguido sin tenerla de no ser por el eco que han tenido en los medios de comunicación sus afanes por ser olvidado.
    Así que sí, es verdad, todos estamos vigilados, pero quién es capaz de llevar cuenta de qué dato de quién encontró alguna vez, no recuerda ya porque, no se acuerda ya de dónde…
    Todo y nada terminan siendo lo mismo.
    Y la red y todas las redes sociales serán a la larga (o lo son ya) enormes museos que se patean con arrastrar de pies cansino y, a la salida, se da un suspiro de alivio, y misión cumplida y conocimientos ampliados, una cerveza fresquita y… a otra cosa.

  5. iiiiiniiiii 14 julio, 2013 at 20:25 #

    Subscribo totalmente cada punto mencionado.

    Yo cedo mi privacidad, como mucha gente, por temas de seguridad, pero el hecho de que yo lo haga no debería significar que se me espíe sin que yo lo sepa o que todo el mundo esté de acuerdo.

    Para mi gente como Snowden o Assange son fundamentales para poder mantener un poco a raya a los estados. Al menos sacan a la luz prácticas con poca ética que les hacen enrojecer (aunque debería conseguirse mucho más…)
    En mi opinión los chivatos son héroes no delincuentes http://wp.me/p2fW1E-jO

  6. pasmao 13 agosto, 2017 at 19:01 #

    Y lo que no saben se lo inventan, si (les) conviene. Y haber quien es el machito que dice que eso no fue.

  7. O'farrill 13 agosto, 2017 at 21:38 #

    “Saber es poder”. Creo que esa frase que se recoge en el artículo de Raul es la clave para entender lo que pasa. Mientras unos se dedican a “saber”, otros se dedican a “orientar” el conocimiento a cuestiones banales y producir una sociedad cómoda en su ignorancia y terriblemente infantil en el exhibicionismo personal.
    Hace unos años, buscando una información sobre arte, me apareció en la pantalla del ordenador las conversaciones telefónicas de una amiga con su familia y amigos. Menos mal que no pasaban de frivolidades, pero…. ¿y si hubieran sido distintas? La explicación: durante un tiempo mantuvo su “perfil” en las redes sociales con el consabido y absurdo “me gusta” circulando por su página sus vacaciones, sus excursiones con el marido, la comida que preparaba, etc.etc. con “amigos” y “seguidores” ficticios.
    No nos vigilan por nuestra seguridad, sino por la de “ellos”. He ahí la cuestión. Un saludo.

    • EB 14 agosto, 2017 at 3:54 #

      Hola O’farrill, lamento decepcionarlo, pero nadie lo vigila. Pregúntese por qué alguien lo vigilaría, qué tiene usted de especial para ser una persona de interés para alguien que se supone querría extorsionarlo o directamente imponerle un castigo para que no lo moleste (no imagino a usted viviendo en un barrio controlado por una mafia, donde quizás sí alguien podría pensar “mirarlo” de tanto en tanto). No. Tanto usted como yo y como el 90 por ciento de la población mundial no somos de interés para quienes buscan o gozan de poder y están dispuestos a incurrir en costos altos para acceder al poder o mantenerse en el poder. Muchos de los que tienen poder tratarán de sacarnos algo de lo que tenemos y de tanto en tanto nos recordarán de que pueden sacarnos algo más, pero no son tontos y saben que hay un límite a lo que pueden sacarnos, límite que sólo se conoce cuando se lo alcanza (Maduro en Venezuela es el último que se resistió a aceptar que había sobrepasado ese límite y ahora tiene que sufrir las consecuencias). Sí, la profunda ignorancia de lo poco que sabemos sobre política y gobierno facilita las especulaciones absurdas sobre los políticos y los gobernantes (y por supuesto, como dice Savater en https://elpais.com/elpais/2017/08/07/opinion/1502106655_576373.html , para no parecer de derechas agregan la complicidad de algunos ricos).

      • O'farrill 15 agosto, 2017 at 19:00 #

        Hola EB. Precisamente si no significamos nada, no es entendible el ansia de control sobre todas las personas. En el artículo se alude a muchas vías y “Pasmao” lo sintetiza en su comentario: “Primero te vigilan y luego deciden para qué”. Probablemente en la mayor parte de los casos no vaya a más el control, pero te han hecho ver qué pueden hacer contigo lo que quieran. Te han asustado y, por tanto, sometido. Dice un viejo refrán que “el miedo guarda la viña” y en esas estamos. La cuestión es cómo y desde conde se hace tal tipo de control y que connivencias interesadas hay en el mismo. Por ejemplo el sistema financiero y el sistema político. En España los bancos se han convertido en controladores de sus clientes, algo impensable hace unas cuantas décadas. Basta con “acordar” una norma que lo justifique y eso es muy fácil de hacer alrededor de una mesa de comedor. Un saludo.

        • EB 15 agosto, 2017 at 21:05 #

          Hola O’farrill, me alegro por su referencia a la relación entre “sistema financiero” y “sistema político” porque por muchos años he estado en el medio de esa relación que sirve de clarísimo ejemplo de lo equivocado que usted está. Podría referirme a mis experiencias personales durante más de 40 años en varios países como asesor de gobiernos y bancos, pero por tiempo y espacio me limito a afirmarle la gran lección que aprendí de esas experiencias. Jamás ha habido o habrá un sistema financiero independiente del sistema político por la simple razón que ningún gobierno puede prescindir de bancos y otros intermediarios para financiar sus gastos, en particular grandes gastos originados en emergencias, y por lo tanto cualquier político que prometa esa independencia miente, o peor no sabe de qué está hablando. Por si eso fuera poco, cualquiera sea el sistema político, el gobierno siempre tendrá algún interés “especial” en algunos proyectos o empresas privadas y querrá que el sistema financiero aporte a su financiamiento, y además siempre tendrá algún interés en intervenir bancos y otros intermediarios privados cuando tienen problemas serios de liquidez y mucho más de solvencia. Si uno estudia la historia de los sistemas financieros verá que esas tres razones explican su relación especial con gobernantes y con políticos que aspiran gobernar. Igualmente, si uno estudia la larga historia de los gobiernos en todo el mundo no puede ignorar cómo han financiado sus gastos y cómo sus fuentes de financiamiento han condicionado sus éxitos y fracasos.

          Si alguna vez alguien pensó que con el tiempo los sistemas financieros nacionales podrían independizarse de sus gobiernos se equivocó. Como argentino que a los 10 años aprendió lo que era una crisis fiscal derivada de la resistencia del gobierno a reducir sus gastos y que 40 años más tarde podía maravillarse de cómo el gobierno chino pretendía financiar la transformación de miles de grandes empresas estatales recurriendo a préstamos de los bancos estatales, siempre me he reído de quienes piensan que esa independencia llegará. La crisis iniciada en 2008 ha servido para ratificar la continuidad de una fuerte dependencia del sistema financiero en cada uno de los países desarrollados a las necesidades de financiamiento de sus gobiernos (en la zona del Euro, la participación del Banco Central Europeo en nada cambia esa dependencia). Y por supuesto en cada uno de los países menos desarrollados, la relación de dependencia ha estado cambiando para peor porque sus gobiernos no han podido reducir el déficit fiscal o el déficit ha aumentado fuerte por caída en los ingresos corrientes.

          Ese es el contexto de la relación entre “sistema financiero” y “sistema político”. Su naturaleza no ha cambiado aunque hoy su importancia cuantitativa es mayor que nunca antes, incluso que durante las dos guerras mundiales. Sí, los gobiernos controlan a bancos y otros intermediarios. Ese control, sin embargo, nada tiene que ver con la sospecha de que los bancos y otros intermediarios están siendo usados por sus gobiernos para vigilar a sus clientes. Los gobiernos quieren que la población deposite sus ahorros en los bancos privados para “financiarse mejor” (muchos gobiernos preferirían que la población deposite en bancos estatales “como en China” pero eso requeriría una historia reciente “como en China” —algo que le podría contar con mucho detalle por mi larga experiencia en China). Pero la población quiere protección para sus ahorros y entonces se trate de bancos privados o bancos estatales, los gobiernos deben dar algunas garantías de que sus ahorros estarán disponibles oportunamente. Sí, hoy la tecnología permite almacenar y procesar una gran cantidad de datos relacionados con los depósitos en los bancos y otros intermediarios, pero eso no significa que los gobiernos “vigilen” a los depositantes, entendiendo por vigilar la observación atenta y cuidadosa para un fin específico ajeno a los intereses de los depositantes. Lamentablemente la profunda ignorancia de lo poco que sabemos sobre sistemas financieros (incluyendo sistemas de pagos) y sobre sistemas políticos permite la circulación de sospechas grotescas sobre sus funcionamientos.

          • O'farrill 16 agosto, 2017 at 11:42 #

            Estimado EB: como siempre no puedo sino agradecer sus importantes aportaciones al debate desde una situación especial: su labor como “asesor” de bancos y gobiernos. Durante muchos años he vivido algo similar y al final me encontré con la realidad: los asesores sirven de coartada cuando conviene, nada más. Sé de muy pocos asesores que asistan a las reuniones decisorias trascendentales y desde luego, los actores principales, interpretarán su papel según les venga en gana o lo crean oportuno. Los asesores somos simples teloneros para arropar a quien nos ha designado así.
            Por otra parte no es nada nueva la simbiosis del dinero y la política. Es parte de las relaciones institucionales del estado y, su administración, siempre debería actuar desde la transparencia que debe a sus ciudadanos. También es lógico el interés del estado por su economía, pero esto no debe llevarlo a hipotecar sus decisiones en forma de deuda y menos aún a hipotecar a los demás.
            Sí es cierto que no sabemos demasiado sobre “sistemas financieros” y sus muchas ramificaciones, pero eso no significa que no estemos dispuestos a aprender y a conocer más. Desde luego no de las muchas y contradictorias teorías de los considerados “expertos” desde la opinión mediática o institucional (a la vista del resultado de sus predicciones). “Una cosa es predicar y otra dar trigo” dice otro refrán español. Una cosa es lo que se percibe sin salir del despacho y otra diferente lo que se percibe en la calle.
            Acabo con un par de cosas. Primero agradecer que me tranquilice sobre la cuestión de estar más o menos controlado, lo que me alegra en lugar de decepcionarme. Segundo, sobre las “sospechas grotescas” circulantes: la realidad muchas veces supera la ficción. Un saludo.

          • EB 16 agosto, 2017 at 13:11 #

            Hola O’farrill, si un asesor es telonero, lo es porque quiere serlo. Un buen asesor sabe que no puede y no debe estar en el comité que toma decisiones pero sí debe dejar claro a su asesorado sus alternativas y sus consecuencias. Un asesor cumple su tarea cuando ex post su asesorado lamenta no haberlo escuchado o celebra haberlo escuchado –y en cualquiera de las dos situaciones no se pavonea. Y si el asesorado ni se lamenta ni celebra, entonces el asesor poco o nada ha servido.

            En cuanto a los que toman decisiones, le recomiendo juzgarlos por los resultados de sus acciones y no por lo que usted habría hecho en su lugar. Aunque la transparencia es necesaria para juzgar –en particular, para distinguir claramente entre resultados intencionales y no-intencionales de las acciones– no olvide que lo importante es la responsabilidad que la autoridad debe asumir por sus acciones. Algo se ha avanzado en transparencia, pero muy poco en responsabilidad.

            En cuanto a la ignorancia, mi punto no es sobre lo poco que sabemos sino sobre lo mal que usamos ese poco que sabemos.

        • EB 16 agosto, 2017 at 10:49 #

          Hola O’farrill, en respuesta a sus especulaciones sobre vigilantes y conspiraciones —parecidas a las de Manu Oquendo— le recomiendo leer este artículo del Washington Post

          https://www.washingtonpost.com/graphics/2017/local/charlottesville-timeline/?utm_term=.3d065dce9f06

          y el análisis crítico del artículo que la profesora de derecho Ann Althouse hace en este post

          http://althouse.blogspot.cl/2017/08/recounting-day-of-rage-hate-violence.html

          (lea también los comentarios al artículo y al post; puede acceder al artículo pinchando This, la primera palabra del post, pero es difícil acceder a los comentarios). No me interesa darle pautas sobre lo que uno puede inferir leyendo sobre algo que se ha convertido en “causa célebre”, lo único que sugiero es leer cuidadosamente de distintas fuentes y jamás quedarse con las porquerías que publican El País y otros medios españoles.

          Sí, O’farrill, tenemos un problema. Y no solo usted y yo, todos lo tienen:

          http://quadrant.org.au/opinion/qed/2017/08/blessing-soviet-education/

          https://almatcboykin.wordpress.com/2017/08/15/the-blessings-of-a-soviet-education/

        • pasmao 16 agosto, 2017 at 11:36 #

          apreciado O’farrill

          Abundando en el razonamiento tenemos a nuestra “sacrosanta” Agencia Tributaria.

          Alguien duda a estas alturas del partido que si pueden, y sabiendo que lo hacen de manera ilegal te la “hunden” como dicen en otros sitios. Y no solo la AEAT, cualquier administracion con capacidad recaudativa (Taifas, Diputaciones, Ayuntamientos tiene derecho de pernada y da igual que pueda ser ilegal.

          Recordemos a la DGT con el no puedo conducir por ti pero si poner los radares que me apetezcan en los lugares mas inverosímiles .. el puro afan recaudatorio.

          Pues que se puede esperar de un Orden Mundial, con un grupo de empresas/corporaciones que funcionen de manera oligopolística. ¿Que velen por nuestro bien con el stock de información que acumulan?

          Primero estarán sus intereses y después sus intereses.

          Y funcionaran cómo esa AEAT pero a nivel global y con licencia para lo que sea menester.

          Y lo harán por “nuestro bien” porque esa es reverso de esa moneda. La ideología artificial que se nos está imponiendo, esa nueva religión, a la musulmana manera (confundiendo estado y religión de manera a exprofeso).

          La pregunta que debería hacerse todo el mundo es si la AEAT, la DGT, las agencias de las Taifas.. se comportan bien. La respuesta es NO.

          Y la pregunta es ¿cómo es que pudiendo portarse bien, porque sus incentivos a priori son otros, se portan así?

          Y la respuesta es: Porque pueden.

          Y esto es perfectamente extrapolable a niveles mucho mas altos.

          Un cordial saludo

  8. Mudarra 14 agosto, 2017 at 1:45 #

    Totalmente de acuerdo Raúl;
    Sin ánimo de ser conspiranoico, bueno un poco si que lo soy, te doy mi razón en lo que expones.
    Con solo utilizar la tarjeta de crédito, en restaurantes, en comercios, en billetes de avión etc. los que quieren saber, saben de que vas, no hay que ser un lince para entenderlo.

    ¿Y si la gente dejara de utilizar las chivatas tarjetas de crédito?

    Esto solo es el principio.

    • pasmao 14 agosto, 2017 at 18:36 #

      Apreciado Mudarra

      Se te ha ocurrido pensar porque esa ansia de acabar con el dinero físico y que tengamos que hacer todo con tarjeta. Pues uno de los motivos es exactamente ese que has pensado.

      Hay mas por supuesto.

      Por lo demás simplemente insistir en la principal “razón” por la que nos espían, hoy mas que ayer pero menos que mañana: Porque pueden. Primero te espío y después decido para que.

      La ambición de Poder es el motor del Poder.

      un cordial saludo

  9. Manu Oquendo 17 agosto, 2017 at 19:28 #

    Buenas tardes,

    El sistema funciona así:

    Se almacena todo………………….. “por si hiciera falta”. Cuando digo todo………es todo.

    Se guardan hasta las conversaciones telefónicas digitalizadas, es decir, convertidas en ceros y unos.
    Estos ceros y unos forman “paquetes” cortos, cada paquete lleva su identificador incluyendo contenido, destino, origen, orden temporal y otros datos que permitirán a los ordenadores próximos al “destino” reunir de nuevo todos los paquetes y presentar la conversación telefónica íntegra como si no hubiese sido partida en “paquetitos”.
    Como si no hubiese sido desmenuzada en pequeñas partículas según se iban produciendo.

    Es evidente que este proceso, para ser realizado, exige Ficheros (almacenes) intermedios y Ficheros de entrega que son los que se guardan, en algunos países por ley (Patriot Act en USA y otras análogas de la UE).
    Además de lo guardado por Operadoras de primer nivel (gestionan tráfico de Internet en enormes volúmenes) está lo guardado por servicios de policía, de defensa y de inteligencia.

    Dejo al margen las herramientas específicas dedicadas a seguir en directo a cualquier persona con o sin orden judicial. España tiene un excelente sistema para ello. Otros países también.

    Por haber hay hasta un mercado negro con precios bastante estándares a cambio de mensajería de números determinados, etc. De vez en cuando los pillan pero se vuelve a reconstruir. Depende del precio porque los datos existen, son accesibles y en informática tampoco hay seguridad absoluta.

    Amén de que el protocolo Internet no es determinista.

    Tenemos que acostumbrarnos a vivir en un mundo así. Un mundo donde el ámbito de lo privado es casi inexistente si se recurre a estos medios para cuestiones privadas y donde lo mejor es dar por sentado que cualquier cosa fiada a estos medios –conversaciones incluidas– se convierte en Pública y Eterna.

    Mucha gente ya actúa de este modo y lo sorprendente es que no haya muchos más.

    Para un servidor es un asunto importante y es necesario crear la conciencia política suficiente como para poner límites en este entorno que ya hoy se sustrae e los parlamentos.
    La tentación totalitaria –y la realidad– es mayor que nunca en la historia porque nunca ha habido tantos medios a disposición del poder y tan pocos protegiendo a las personas.

    Ya andan por ahí los angelicales cómplices de rigor defendiendo el dinero electrónico. Les llamo cómplices porque no se puede ser tan memo como para no caer en la cuenta de lo que significa.

    Saludos

    • EB 18 agosto, 2017 at 2:33 #

      Hola Manu, con observar a los funcionarios públicos españoles uno pronto se da cuenta de que aunque quisieran jamás podrían y por si fuera poco sus jefes están muy ocupados en mantener su poder porque la competencia por sus puestos es muy fuerte. Lo mismo vale para todos los demás países del mundo, excepto unos pocos en que el Partido único incurrió en el costo de eliminar esa competencia e imponer un sistema de funcionarios serviles que parecen que pueden hacer su trabajo pero cuya eficacia no supera a la de sus colegas españoles. Sí, algunos parecen guardar todo, pero también parece que pronto se olvidan dónde lo guardaron.

    • EB 18 agosto, 2017 at 11:04 #

      Hola Manu, lea esto

      Behind hue and cry over the alt-right/ctrl-left clashes lurks the big stakes game for control of the state.  Past tyranny operated through control of the state, via organs of censorship, surveillance, the criminal justice system and propaganda.  Without these it is merely an impotent spirit of malice, condemned to haunt little bookstores and beer gardens. Neither Nazism nor Bolshevism was possible with a small state. From the Third Reich to Maduro’s Venezuela amts, diensts and bureaus have been the true foot inside the boot in the human face.  Without Deep State actors ready to exploit it the Reichstag Fire would have just another alarm for the Berlin fire department.

      que es el primer párrafo de https://pjmedia.com/richardfernandez/2017/08/14/no-more-worlds-to-conquer-and-still-out-of-money/?print=true&singlepage=true

      y por supuesto ojalá lea todo el artículo.

  10. MJ 19 agosto, 2017 at 6:44 #

    Como lo guarden todo pobre de mí. Deben odiarme…

    Lo que digo yo a través de mi móvil a personas de confianza, a viva voz o con el whatsapp, de verdad que es mejor que no lo reproduzca…y que no dejo títere con cabeza, cualquier tema me sirve…. Jejeje…política, instituciones, medios de comunicación, los de aquí y los de allá, las promociones de “lo de hoy en día”, los engaños de la historia, personas y cosas….como guarden lo que digo…virgen santa!

    Pero la culpa la tienen ellos, porque ponen en nuestras manos estas nuevas tecnologías, y algunos que somos de gatillo fácil, pues nos hecha humo la lengua y los pulgares cuando nos encendemos. Y a mí ya me han hecho caer varias veces aprovechándose de estas debilidades mías.

    Esperemos que no vayan progresando las leyes en el sentido que van, porque sino cualquier día llaman a mi puerta, me sacan a empujones y me fusilan en el primer paredón que encuentren.

    Solo me queda rezar…¡ virgencita, virgencita, que me quede como estoy!
    …Y AMEN

    • EB 19 agosto, 2017 at 11:06 #

      Hola MJ, no se preocupe porque los vigilantes de Manu son muñecos que nos confunden pero ni sus dueños parecen saber bien para que los pusieron. Quizás su único propósito sea confundirnos para que sus dueños puedan vivir tranquilos, sin ser molestados por los que se niegan a ser sumisos y podrían cuestionarlos. Tome el caso de los muñecos que editan y escriben El País: nadie en su sano juicio puede prestar atención a las tonteras y falsedades que vomitan diariamente y que sólo pueden venderlas juntándolas con “información” sobre “cómo dormir bien”, “cómo terminó el partido de fútbol”, “cómo mirar al prójimo sin que se moleste”, “cómo abrir un frasco sin lastimarse”, etc. Sí, uno debe prestar atención al conjunto que se nos quiere vender. Muy raramente las cosas son lo que nos parece a primera vista y por eso debemos observar con mucha atención. Y por eso tanto nos cuesta entender lo que pasa, pero ¿quién quiere pasar su vida prestando atención a cada detalle?

  11. Alicia 19 agosto, 2017 at 15:06 #

    Nos vigilan, es verdad. Se nota en cosas tan inocentes como que, hace unos días, mariposeaba por internet buscando zapatos de una determinada marca, y también sombreritos de paja. Bueno, pues si luego entro en google, o en mi facebook, o donde sea, buscando cualquier otra información como pueda ser en qué cine ponen una película que quiero ver, me asaetean – no sé quien, una especie de Gran Hermano – con publicidad de zapatos y de sombreritos de paja…
    Pero me figuro que nada más será para invitarme a gastar. Después de todo que consumamos y gastemos es lo único que importa.
    No me preocupa demasiado que me inviten a gastar, a fin de cuentas suelo hacer lo que me da la gana y, como principio que me tengo impuesto como de obligado cumplimiento, suelo no comprar nada que esté publicitado, aunque es verdad que a veces me veo negra (ay, perdón, que me ha quedado racista), lo que quería decir es que me resulta difícil esquivar la publicidad.
    Lo que sí me intriga bastante es cómo a los yihadistas, que sin el menor rebozo se identifican en las redes sociales con sus perfiles y tan campantes, no se les tiene localizados para evitar sus masacres.
    ¿No resulta chocante?

  12. EB 19 agosto, 2017 at 17:44 #

    No, Alicia. Las leyes de Cipolla explican claramente por qué no es chocante.

    https://qz.com/967554/the-five-universal-laws-of-human-stupidity/

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