Si no cambia radicalmente la tendencia que llevamos, este país se quedará literalmente vacío en ciento y pico años. Para evitarlo necesitamos políticas públicas que fomenten la natalidad. Con todo y con eso, es posible que no sea suficiente. Por tanto, habría que analizar y debatir a fondo este problema para ver hasta dónde estamos dispuestos a llegar en las alternativas disponibles.
¿Por qué no tenemos más hijos?

Probablemente el mayor problema que tiene España a largo plazo es su despoblación. Las cifras, desde luego, son pavorosas. Tanto que casi cuesta tomárselas en serio. Sin embargo, parece que hay pocas dudas al respecto.

Quizás la forma más impactante de resumir el problema es la que empleó Alejandro Macarrón, autor del libro “El suicidio demográfico de España”, al hacer su presentación en una ponencia de estudio del Senado, en marzo de 2015, tal como se recoge en el informe de esta ponencia. Macarrón afirmó que “si se mantuviese constante la natalidad en España, por cada 100 adultos jóvenes de hoy, en unos 32-33 años habría sólo 60 en la misma franja de edad, que serían 36 en 64-65 años, y apenas 22 dentro de un siglo”.

Es decir, si no cambia radicalmente la tendencia que llevamos, este país se quedará literalmente vacío en ciento y pico años. En realidad, no tendremos que esperar tanto para verlo porque gran parte del territorio español está casi en esa situación. De los 8.000 municipios que hay en España, 3.900 tienen menos de 500 habitantes y, de ellos, 1.286 no llegan ni a los 100. Más de la mitad del territorio español (el 53%) “depende” de solo el 16% de la población. Y teniendo en cuenta que hay amplias regiones, como Asturias, Castilla y León o Galicia, donde la edad promedio de sus habitantes ronda ya los 50 años, el despoblamiento se acelerará.

Los costes económicos, sociales y humanos son bastante evidentes. Por tanto, habría que hacer todo lo posible para revertir esta tendencia. Pero, ¿cómo? En una primera aproximación, las causas de este fenómeno están claras: la natalidad ha caído en picado y la gente se marcha de las zonas rurales.

Fijémonos en la natalidad. En los años 70, nacían 700.000 niños al año en España. Hoy nacen poco más de 400.000. Pero no es un problema solo nuestro. En Alemania, por ejemplo, desde 1972 hasta ahora murieron 5 millones de personas más de las que nacieron. Y lo de Rusia es peor porque, entre 1991 y 2011, han muerto 13 millones de personas más que las que han nacido. Podría decirse que, visto con perspectiva histórica, Europa está “desapareciendo”, en términos de población, frente al resto del mundo. Si en el año 1900, los europeos constituían casi el 25% de la población mundial, en 2015 ya sólo éramos el 10% y, según las previsiones, en 2100 apenas seremos el 6%.

Si en el año 1900, los europeos constituían casi el 25% de la población mundial, en 2015 ya sólo éramos el 10% y, según las previsiones, en 2100 apenas seremos el 6%

Por tanto, la cuestión se centra en qué hacer para que la juventud desee tener más hijos. Obviamente es una decisión estrictamente personal. Pero, desde un punto de vista político, se trata de crear las condiciones, el tipo de escenario, que facilite tomar esa decisión. ¿Qué medidas habría que aplicar?

En realidad, como se reconoce en el informe del Senado que hemos mencionado, nadie lo sabe con certeza. Es más, casi todo el mundo desarrollado tiene el mismo problema. Algunos países, sin embargo, son la excepción. Como Francia o Suecia, cuyas autoridades llevan muchos años fomentando la natalidad, que se han acercado mucho a la tasa de reemplazo de la población (2,1 hijos por mujer).

Una de las medidas que suelen proponerse es financiar a los padres una parte del coste de criar hijos. Según el informe del Senado, cada hijo viene a costar a sus padres, desde que nace hasta su emancipación, entre 50.000 y 300.000 euros. Se supone, por tanto, que, con desgravaciones fiscales, reducciones en las cotizaciones a la Seguridad Social, incrementos en las pensiones, guarderías cuasi gratuitas, etc., se les haría a los padres más fácil tomar esa decisión.

Otra medida de la que también se habla es extender los permisos de maternidad y paternidad, tras el parto. Y, sobre todo, la de que la conciliación familiar sea real; es decir, que los horarios laborales permitan de verdad que los padres lleguen pronto a su casa para estar con los hijos.

Sin embargo, uno de los mayores problemas que tenemos en España es que somos el país de Europa (y tal vez del mundo) en el que, junto con Italia, se tienen más tarde los hijos. En 2016, por ejemplo, las madres españolas dieron a luz su primer hijo a una edad media de 32 años. Y esto hace que, aunque luego se quieran tener más hijos, el período hábil para tenerlos se quede bastante reducido.

Naturalmente, esto tiene mucho que ver con el elevado paro, la precariedad en el empleo y los bajos niveles salariales que afectan a la juventud española. El paro entre los 15 y los 24 años es del 38,6%, más del triple de la media de la OCDE. Y entre los que trabajan, con menos de 30 años, el 56% tiene un contrato temporal. Es lógico, por tanto, que la edad media de abandono del hogar familiar sea de 29 años, frente a los 26 de los europeos. Y más lógico todavía que, en estas condiciones, los jóvenes no se sientan muy dispuestos a tener hijos hasta que no vean su futuro económico suficientemente despejado. Por tanto, para hacer frente a este problema no habría más remedio que tomar medidas sobre el mercado laboral con el fin de reducir el desempleo juvenil y la precariedad en el empleo.

entre las primeras cosas a hacer, el informe del Senado señala la de “estudiar en profundidad el problema y las posibles soluciones, con rigor y sin prejuicios partidistas/ideológicos/religiosos”

Todo esto, sin embargo, se refiere a medidas en las que podría actuar el gobierno. Medidas de índole económico y necesarias. Incluso, imprescindibles. Pero no es evidente que sean suficientes, que solo con ellas solucionáramos este problema. Es significativo, por ejemplo, que en la mayor parte del resto de Europa se han adoptado muchas de estas medidas, pero tampoco han conseguido resolver su baja natalidad.

Por eso, entre las primeras cosas a hacer, el informe del Senado señala la de “estudiar en profundidad el problema y las posibles soluciones, con rigor y sin prejuicios partidistas/ideológicos/religiosos”. Y lo señalan porque no ven claro que tengamos bien identificadas las causas del problema ni las principales teclas a tocar.

Parece evidente, por ejemplo, que una de las principales causas de la baja natalidad es la incorporación de las mujeres al mundo laboral. Se podría especular sobre los motivos que han hecho más atractiva para las mujeres su vida laboral que su maternidad. Pero, en mi opinión, esa incorporación al mundo laboral tiene mucho que ver con el deseo de garantizarse una independencia económica para que, si llegase el caso, les permitiese en el futuro liberarse de una relación matrimonial o de pareja no deseada. Algo completamente lógico, pero que ha supuesto una modificación esencial de la estructura familiar, sin que esté claro que las alternativas que han ido surgiendo sean satisfactorias y no creen importantes carencias.

En mi opinión, gran parte del problema tiene que ver con la enorme competitividad que ha ido calando hasta los tuétanos en nuestro modelo de sociedad, a partir de un sistema económico que ha hecho del continuo aumento de la capacidad competitiva de las empresas (y de las naciones) su razón de ser. Más aún con la globalización y la eliminación de las diversas protecciones aduaneras, reglamentarias o de otros tipos.

gran parte del problema tiene que ver con la enorme competitividad que ha ido calando hasta los tuétanos en nuestro modelo de sociedad

Para nutrir este sistema económico, metemos a nuestros hijos, desde su más tierna infancia, en una larga carrera para que se doten de las capacidades y conocimientos que mejor les sitúen en el mercado, cuando lleguen a adultos. Los padres, a su vez, se ven obligados a responder a los altos niveles de exigencia que se viven en el seno de las empresas. Por eso, las propuestas de conciliación familiar o de ampliación de los períodos de maternidad chocan, en principio, con el interés de las empresas por reclamar una plena dedicación laboral.

Naturalmente, casi nadie apunta en esta dirección porque cambiar el sistema económico, en este aspecto, se ve como algo prácticamente imposible. Entre otras razones, porque gracias a la dura competencia entre las empresas los consumidores nos beneficiamos de poder comprar a precios cada vez más bajos.

Visto así, parece que no nos quedaría otra opción que la de resignarnos a aceptar que este modelo económico, que tantas ventajas nos ha reportado históricamente (por lo menos, a los que vivimos en el mundo desarrollado), conlleva nuestra futura desaparición demográfica.

Sin embargo, también podríamos verlo como una razón más para plantearnos en serio la búsqueda de otro tipo de economía que estuviera más orientada a atender las necesidades reales del conjunto de la humanidad. Pero, para ello, las elites dirigentes e intelectuales tendrían que estar dispuestas a analizar a fondo los costes reales que conlleva este modelo económico a largo plazo, y plantear a la sociedad los cambios necesarios. ¿Por qué, por ejemplo, si se está debatiendo cómo hacer frente a los grandes problemas medioambientales, no se hace algo parecido con el enorme desafío demográfico que tiene ante sí gran parte del mundo?

17 comentarios

17 Respuestas a “¿Por qué no tenemos más hijos?”

  1. Paz dice:

    El deseo de tener hijos depende mas del contexto social que del economico.
    Hoy en dia cuando una mujer esta embarazada no sabe uno si darle el pesame o la enhorabuena.
    Antes, estaba claro: era una alegria. Menos cuando estaba soltera. Pero ese tabu ya no existe y aun asi el embarazo es como una “desgracia”.
    La barra libre de aborto tampoco ayuda. Porque si un test positivo en un embarazo buscado “asusta”, imaginaos uno s8n buscarlo.
    A mi me habria gustado tener 3 hijos y tengo 2. Basicamente porque conoci al que luego fue su padre a los 33 años y dos cesareas.
    Tenia menos de 40 cuando los tuve y hoy pienso que es tarde.
    La mujer siempre ha trabajado fuera de casa: en el campo, en la granja, en la mina. El mito de la mujer en casa es cosa del siglo xx y en un medio obrero-alto o casi burgues.
    Asi que no es ese el motivo.
    Lo que falta es compromiso, compromiso de una pareja con el proyecto comun de formar una familia, con madurez y amor.
    Porque lo que “mola” ahora es el Carpe Diem y la vida a todo trapo o simplemente que el standard de lo minimo imprescindible ha subido.
    Tampoco ayuda formar una familia lejos de los abuelos con una red de apoyo debil.
    No se trata de tener una docena de niños y criarlos de cualquier manera, ni de que
    el dinero venga del Estado (que no deja de ser nuestro propio dinero) sino de darse cuenta del bien y la esperanza que representa un niño y que tenga el correspondiente reconocimiento social, insisto, social.

    1. Loli dice:

      Supongo, Paz, que se refiere a “todos los niños”, “todos”, los que nacen en Europa, Africa, América, Asia, Nueva Zelanda, ….los que nacen o podrían nacer, si se les dejara, en cualquier parte del mundo….

      Sí, también estoy de acuerdo en que son un bien y una esperanza para el mundo, y que deberían, todos sin excepción, recibir el cobijo y la protección de la sociedad, de todos nosotros, que un bien de ese calibre se merece….

      ¿O solo son un bien y una esperanza si nacen dentro de unas determinadas fronteras, con unos determinados criterios?…..A que no…

  2. Iñaki dice:

    Implementación legal de los permisos de paternidad y maternidad iguales, intransferibles y pagados al 100 % y otro gallo cantaría.

  3. Insu dice:

    Libertad de inmigración y la península estaría habitada, en lugar del fondo del mediterráneo.
    Levantar las vallas de Trump, digo de Ceuta y Melilla, y la península estaría habitada.

    1. Alicia dice:

      Olé, Insu. A grandes males grandes remedios, que dice el dicho. Y ancha es Castilla – dice otro dicho – pero no tanto (ni toda Europa ni Occidente entero lo sería) como para poder digerir la avalancha de gentes con culturas y creencias tan diferentes de las nuestras que se nos vendría encima. Y no es una cuestión de racismos ni xenofobias sino de qué ellos sí, los que nos llegan por Ceuta y Melilla, tienen en su mayoría muy clarito que la verdadera fe es la suya y que hay que combatir a todas las demás fes y limpiar el mundo de infieles.
      Es de sentido común y muy deseable el evitar por todos los medios posibles que gentes mueran ni en la travesía del Mediterráneo ni en ninguna otra circunstancia traumática, pero debe de haber soluciones menos expeditivas que las que propones.
      Además, en el tema de la natalidad que el artículo trata, creo que conviene tener en cuenta que ellos sí que tienen hijos, y muchos, quién sabe si no en parte para disponer de “personal de reemplazo” para su Guerra Santa.
      Que acabo de desbarrar, y lo sé. Con lo que imagino que estaremos tu y yo de acuerdo en que las afirmaciones y los juicios emitidos con vehemencia tienen muchas aristas y encierran mucho margen de error.

  4. Paz dice:

    ¿Habitada por quien?
    Por barbaros que nos sustituirian.
    Que estan sustituyendonos.
    Que a este paso haran de la civilizacion occidental un palido recuerdo.

  5. pasmao dice:

    Vacía?

    Vacía de españoles. De hijos, nietos… españoles y pero por lo demás llena de personas que culturalmente no serán españoles y en unas condiciones muy parecidas a las que ahoira tienen sus paises de origen.

    Igual es que se trata de eso. De fomentar el desarraigo, acabando con la amilia y el Estado Nación para que devengamos en saber que, pero que pasa por el aro cabizbajo sin problemas.

    Por lo demás el hombre que se case ahora, incluso sin casarse, quiera tener hijos y llevar algo parecido a lo que antes se llamó una vida familiar se está exponiendo a algo mas peligroso que cualquier deporte de alto riesgo.

    Si la parienta te sale bien, pues estupendo. Pero cómo te salga mal, date por *odido por los siglos de de los siglos.. sobre todo si hay hijos.

    Está en la misma situación que una mujer que se case en Arabia Saudí o aledaños. Si le sale un marido decente, pues nadie niega que dentro de las costumbres de allí pueda llevar una vida digna, pero como le toque con un h.d.p. lo lleva claro.

    Sólo que allí se casan porque las casan.

    Aquí eso hemos ganado. Aunque la religión de lo políticamente correcto nos quiera hacer pasar a todos por culpables a priori.

    El remedio, para los mas very beatufully people, será endeudar aún mas nuestro PIB subvencionado con dinero publico que los/as/es elegidos/as/es por el sumo sacerdote local de lo políticamente correcto se vayan de alquiler de úteros a vaya usted a saber donde.

    Que todos/as/es deben (si el sumo sacerdote así lo decide) tener los mismos derechos que esas parejas o indivíduos que salen en las revistas del corazón ..

    Cualquier cosa puede ocurrirnos.

    Yo como tengo hijas estoy tranquilo. Si fueran hijos ya le habría dicho que mejor se la buscara bien lejos y se quedara a vivir allí.

    Rspecto a las medidas de promoción de la natalidad, pues si son para que quienes abominan de nuestra cultura sean quienes vivan de una subvención por ener 6-7 hijos, lo llevamos claro.

    Un cordial saludo. Sin acritu.

    1. Alicia dice:

      Tienes mucha razón, especialmente en celebrar la suerte de tener hijas; que al paso que lleva la cosa en muy poquitos años el ser varón en esta sociedad nuestra va a ser “profesión de alto riesgo”, ya que bastará que una mujer diga “ese me ha mirao torcido” para que al muchacho se le caiga el pelo.
      Que qué de esa ultima “moda” que se ha difundido hace pocos días de que en todo rifirrafe en el que estén involucrados individuos de distinto género, aunque ni se conozcan de antemano ni exista entre ellos relación alguna, el culpable, el malo será siempre el él por aquello de la violencia de género.
      ¿Por qué no salís todos los hombres a la calle, con pancartas, proclamando que es una tropelía?
      Si lo hacéis avisadme, que os acompañaré para apoyaros.
      Pero tened cuidado de no darme un pisotón, aunque sea sin querer, que si me pilla en un mal día se enterará el “agresor” de lo que vale un peine.

  6. Ligur dice:

    Hago otra pregunta; ¿por que en los países menos favorecidos y pobres hay más natalidad?.
    No creo que sea un tema estrictamente económico, sino más bien educacional y de otros valores del tipo que sea. ¿A quien le interesa que Europa se vaya al hoyo?, lo estamos viendo, con la aparición desmesurada cual setas en el monte de partidos políticos y grupos nacionalistas en todo el continente, que alimentados por “álguienes” buscan la desmembración de Europa.
    La inculcación, la imposición que existiría si gobernasen los que desean materializar sus ideas separatistas, provocarían aún más el descenso de la demografía en Europa.

    Cuantas veces hemos oído comentar a la pareja de turno: no nos casamos hasta que tengamos la casita amueblada de arriba abajo; o, primero tengo que pensar en divertirme y vivir la vida y lueeegooo veremos, porque aún soy muy joven.

    Que no Manolo, no creo que por muchos incentivos que el gobierno de turno de a las parejas sin hijos, esto se vaya a arreglar. Es más, creo que no debería ser así.

    Si miramos al continente africano, veremos la cantidad de desgracias que se ceban en sus pobladores, bien sea por enfermedad o por hambruna, ¿no creés que ya se podría haber hecho algo para subsanar el problema que dura decenios?, no interesa y no se hará; pero ahí están, pariendo como lepóridos y sin problemas demográficos. Y los tenemos, sirviendo de conejillos de indias con las vacunas que esterilizan a sus mujeres, vacunas que sobran en occidente para no se que, y que además están caducadas;
    que si la malaria, el sida, el dengue, oncocercosis, lehismania……………….
    (Sin mencionar, America latina, India) etc.

    Y aquí en Europa, tan felices, dando zarpazos y nadando contracorriente por mantener nuestro sistema de bienestar, preocupándonos de que nuestros pocos niños hagan muchas extraescolares, se diviertan en Halloween, que dicho sea de paso, es una fiesta importada de origen satanista, que trata de apartar otros valores y costumbres occidentales. Y como eso, muchas otras cosas.

    Nos la están metiendo con calzador, sin enterarnos, la mayoría con la sonrisa de oreja a oreja y encima sin descendencia.

    Buenas noches.

  7. Victoria dice:

    Si decrecemos demográficamente (por nacimientos y un número superior de éxitus) como país y la zona Europa y, sin embargo, la población mundial aumenta… parece que estamos repartidos geográficamente de otra manera. ¿A qué se debe? ¿Está la mayor parte en Asia? ¿Repoblarán Europa cuando no tengan un mínimo reducto? Aunque ya lo están haciendo hace mucho tiempo…

    No creo que sólo sea la incorporación de la mujer al trabajo por cuenta ajena lo que haya frenado el crecimiento, además de esa exigencia de pluscompetitivad empresarial, sino también que el hombre no se ha planteado seriamente que la paternidad no se puede separar en tareas/funciones como lo venía y viene haciendo todavía, priorizando su trabajo fuera de casa, y creyendo que su contribución al levantamiento de las cargas familiares es suficiente con la aportación económica. Si no es la mujer, “alguien o algo” hará el resto de tareas domésticas, no les resulta complicado pagarlo si es preciso.

    Mujeres solteras sin hijos, casadas y divorciadas, sin o con, ese plus de carga familiar, respecto de los hombres, es lo que disuade a la mujer, a la velocidad de la luz, a tenerlos, o demorar su traída al mundo hasta encontrar alguien que sea verdaderamente responsable e interiormente asumido -lo que también se parece a la ciencia ficción en los tiempos de hoy-, y no desde el reparto -no siempre equilibrado para ambos- de trabajos, cuando no se pueda delegar en una tercera persona, la doméstica o en los abuelos, a quienes creo que se les está faltando bastante el respeto hoy día, por abuso.

    Quizá me haya ido por peteneras, como coloquialmente se dice, pero creo que el déficit de equilibrio entre ambos progenitores en cuanto a la crianza y educación de los hijos -un proyecto a largo plazo- también influye negativamente en nuestra actual demografía.

  8. Ligur dice:

    Paz, nombre que no hace gala a su respuesta. Vaya joya …
    ¿De que tiene miedo, que cree que le van a quitar los que vienen a buscar otra vida mejor?. Mi abuelo se fue a La Argentina a trabajar y probar suerte;
    me contaron que contaba, que a pesar de la dureza del día a día, nunca se sintió rechazado ni criticado por nadie, es más, le agradecían su presencia por elegir su país para levantarlo y hacerlo mejor.

    Creo que le gustaría que todo estuviera bien fronterizado, para que solo pudiera salir usted cuando quisiera y que no pudiera entrar nadie más.
    Su falta de consideración hacia el prójimo es tan pálida y fría como su piel.

    Y Ud. Pasmao, ándese con tiento, por que si por algún Designio Divino, alguna de sus hijas la da por echarse un novio de Namibia o del bajo Orinoco, va a tener que meterlo en su casa hasta que el muchacho encuentre trabajo y se pueda emancipar.

    Buenas noches.

  9. Paz dice:

    Por alusiones, Ligur. No hace falta saber sumar dos mas dos para entender que aqui estamos hablando de la reproduccion de los españoles. De los españoles herederos de una cierta cultura, occidental, con unos valores, occidentales que estan mutando en “valores” que, de seguir asi, la llevaran a su desaparicion.
    Su abuelo de usted y muchos otros abuelos y tios se fueron a paises de America con los que compartian una manera de ver la vida. Y algunos serian buenos y otros malos, pero las normas eran iguales para todos.
    Yo en ningun momento me opongo a que la gente viva donde le parezca, lo que digo es que si viene una masa critica de personas con una forma de ver la vida radicalmente opuesta a la occidental, y la propia tolerancia occidental asi les anima, en no muchos años Occidente se convertira en una provincia de Arabia pero sin petroleo.

    1. Alicia dice:

      Como que el problema es el choque de culturas. Que del riesgo que Occidente corre gran parte de la culpa la tiene lo paternalistas y tolerantes que somos, en contraposición a la intolerancia de ellos. No es justo ni lógico recibir con los brazos abiertos a quienes sólo vienen a nosotros buscando solucionar sus problemas, pero que no pestañearán ni les temblará el pulso si entienden que su dios les manda que nos avasallen.

  10. pasmao dice:

    Insisto en que una cosa es la bajada de la natalidad y otra la inmigración.

    Aunque la alta de promoción de la bajada de natalidad vaya unida “casualmente” a la de promoción de la inmigración.

    Respecto la natalidad y su bajada está bastante ligada, digan lo que digan, al ataque a la familia, para ser sustituida por el Estado, como elemento de cohesión y amparo social. Fracamente no se si ampara mucho, me parece que en los kibutz lo tenían mas claro. Por hablar de un modelo alternativo a la familia.

    Estamos a lo mas parecido que ha habido en Uropa desde que Hitler montó esas granjas en busca y promoción del ario perfecto. Solo que esas granjas están ahora deslocalizadas en vientres de alquiler.

    Mientras tanto se promociona la inmigración. Y no se hace por motivos humanitarios ni de conservación de una cualtura en el territorio.

    1/si fueran motivos humanitarios se empezaría por no joderles en su lugar de origen, por ejemplo mediante esas primaveras variopintas. Lo de Libia e Irak es paradigamático. Y les “*oden” precisamente quienes nos dan lecciones de moral sobre lo malos que somos por no querer acogerlos. Los Clinton y la administración Obama.. por ejemplo

    2/si los motivos fueran mantener una cultura local y un aparato productivo que garantizara una cohesión y unas pensiones.. se habrían elegido para el caso de España personas de hispanomérica, previo filtro, y no eslavos o musulmanes.. lo peor es que las sevillanas, la jota o la rumba acabaran enmix con la salsa o o la cumbia.. y ciertas tendencias a las operaciones etéticas con volúmenes exajerados.. pero no mucho mas. Si se hacía bien.

    Por desgracia la inmigración responde mas a la necesidad de devaluar las condiciones familiares para aumentar el poder del Estado o de empresas egoistas que buscan en la desesperación del que viene la posiblidad de forrarse en poco tiempo.

    Respecto a la inmigración musulmana simplemente inisistir, sobre todo para el caso de los refugiados que vienen de Irak o Libia.. que tienen bien cerca y sin pasar los peligros de las travesías por mar, todos esas monarquías del golfo (Arabi Saudí, Quatar, Kuwait, EAU, Baherim..) y no hay manera de que vayan allí.

    Siendo culturas mucho mas parecidas y teniendo recursos holgados..

    El silencio al respecto de los medios y de los popes “kurturales” es bien explícito de por que las cosas suceden cómo suceden.

    Un cordial saludo

  11. Rocio dice:

    No he leído otros comentarios, pero como madre de edad tardía, puedo decir que gran parte del problema es que la era demócrata que me ha tocado vivir, se ha ocupado muy bien de borrar toda identidad femenina en esta sociedad, de hundir su orgullo y majeza, y de hacernos olvidar a las mujeres lo que somos… esto es lo más aberrante, más que la competitividad y el afán de “triunfo” individualista.

  12. Manu Oquendo dice:

    Hace unos días murió un buen amigo. Joven, casado y con seis hijos. Solo los dos mayores han terminado la universidad. Su primer hijo nación cuando su esposa y él andaban por los 25 o 26 años. La última, una niña, hace 10. Murió de un infarto al volver del trabajo. Descanse en paz y vamos a ver cómo salen ahora adelante los suyos.

    Su opción familiar no fue la cultura vigente porque todo en ella funciona como un Desincentivo a la natalidad autóctona mientras los sistemas de ayudas sociales funcionan como Incentivo para una alta natalidad de la población inmigrante.

    El sesgo político –y constitucional, añado– garantiza la muerte de la base demográfica autóctona mientras hay poderosísimos incentivos para que se reproduzcan las culturas inmigrantes y aquellas capas de la población autóctona tradicionalmente marginales.

    Por ejemplo, una joven soltera madre, en Francia –hablo de un caso real– recibe un buen piso gratis y una subvención superior a 1,500 euros por el niño. Esta mujer no necesita trabajar hasta que el niño tenga 24 o 25 años.
    Si entramos en las Oportunidades que este entorno ofrece para la poligamia islámica –qué tal una esposa y tres madres solteras– y la picaresca al uso en toda la cuenca mediterránea la cosa es de escándalo. En España es menos pero es. El Sr. Rumano que pide en la parroquia (cuatro horas cada semana) va sobrado entre ayudas incluyendo la energética reciente. Cuando hace años le preguntamos que por qué venían tantos a España con el paro que teníamos explicaba “Es que allí no nos dan subvención”

    El hecho es que lo autóctono siempre pierde en este sistema. Y lo hace por una triple vía:

    1. Es excluido del circuito de incentivos por tener algún bien o porque cuando le corresponde algo es ridículo (caso de bonificaciones IRPF por niño que son un insulto)
    2. De sus ingresos se detraen los impuestos que incentivarán las natalidades de las culturas importadas. Un contribuyente con un bruto de 33,000 euros –el contribuyente medio del IRPF– paga un 58% por todos los conceptos fiscales y se convierte en un Mileurista.
    3. Las redes clientelares de las ONGs y organizaciones que viven de ayudar a estas comunidades y que trabajan para proteger y expandir un sistema que quiso ser protector y hoy es EXTRACTIVO.

    ¿Algún medio de comunicación explica estas cosas? Ni uno.

    Hoy es más racional ser okupa o emigrante que tener un plan de vida de trabajo duro y consagrado a tu familia.

    ¿Algún partido en el horizonte puede resolver esto? Ninguno.

    Entre otras cosas porque “esto” es el resultado de su acción política durante 40 años. En la legislación y en las redes clientelares creadas durante dicho tiempo. Y lo peor es que entre ellos no hay mucha gente capaz de ni tan siquiera darse cuenta de ello.

    Hace 40 años, nos explica Elizabeth Warren, una familia con Un Sueldo salía adelante mejor con tres hijos que hoy una familia con Dos sueldos y un hijo y medio. Y sin deudas.

    No hablemos de la carnicería que suponen las actuales tasas de divorcio y el masivo empobrecimiento que producen.

    Decía Stafford Beer –un cibernético de los años 70– que los Verdaderos Objetivos de un Sistema se deben deducir de sus…………. Resultados.

    Buenos días

    1. Alicia dice:

      ¡Qué razón tienes, Manu!
      Si es justo y lógico prestar ayuda a quien está en problemas no lo es, sin embargo, que quien recibe la ayuda adquiera el derecho a convertirse en un problema del que, por añadidura, no es políticamente correcto quejarse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *