Cuando aprende a jugar al ajedrez la mayor parte de la gente mueve las piezas un poco aleatoriamente, sin ton ni son, sin obedecer a un plan u objetivo. Después, los malos jugadores siguen moviendo las piezas, con mucho cuidado de hacerlo dentro de lo que les permite las reglas del juego, pero sin tener una idea clara de qué es lo que quieren conseguir con esos movimientos. Por eso, en cuanto ven la posibilidad de capturar una pieza del contrincante se lanzan a por ella sin mirar más allá, basándose generalmente en un simplista y primario análisis del valor de esas piezas: un peón vale lo mismo que otro peón, pero menos que un caballo, que vale lo mismo que un alfil pero menos que la dama (por cierto; dama, no reina: cualquier amante del ajedrez te taladrará con su mirada de desprecio si mancillas el nombre de la dama concediéndole un, ni ganado ni deseado, título de la realeza).

Lo que pasa es que, ocultos para un novicio, en el ajedrez hay otros factores que son tan importantes o más que el valor de una pieza; los tiempos, la posición general en el tablero y el orden en que se producen las capturas pueden ser tanto o más importantes que el valor de las piezas en sí, y a veces hay que hacer sacrificios, no siempre de peones, para conseguir una ventaja estratégica que te pueda llevar a la victoria.

Sin embargo, en su incomprensión del juego, un mal jugador acudirá a todos los intercambios de material que quieras proponerle, y además te los propondrá él a ti, pues un tablero con demasiadas piezas le resultará, habitualmente, demasiado complicado, con excesivas variables, y tratará en la medida de lo posible de simplificar las cosas hasta un punto que se haga entendible a su limitado talento.

La analogía entre los (malos) jugadores de ajedrez y los responsables de la política económica en nuestro país es ahora evidente: desde el principio de la crisis, desde antes incluso de que esta se manifestase en todo su esplendor, los responsables económicos de uno y otro signo no han hecho más que mover las piezas, sin un plan o una visión general de que es lo que se quería conseguir a medio plazo con esos movimientos; entre otras cosas porque nunca ha existido un plan, nunca se ha sabido a dónde se quería llegar.

Por eso, cuando te tratan de vender ahora como victoria cualquier pírrica caída en el número de desempleados, uno no sabe si le están tomando el pelo o es que simplemente no se enteran del problema. Porque el problema no es si ya hemos tocado fondo o no; el problema es que, cuando lo hagamos, no tenemos un plan para salir del hoyo.

El gran problema de la economía española es que, una vez caída la construcción, no tiene un modelo productivo que le permita ocupar al 30% de la población que está en el paro y nadie, ni desde el gobierno ni desde la oposición, se atreve a proponer gambitos o sacrificios temporales de material (quizá en forma de una menor recaudación de forma temporal) para reactivar la economía e incentivar la creación de empresas. Nuestros responsables de economía se limitan a dar tumbos por el tablero intercambiando piezas con la Comisión Europea y se olvidan de que el objetivo del Ajedrez no es comer peones, sino ganar la partida.

Y esta partida, la partida de una economía sostenible, solo se gana cambiando de modelo productivo.

El modelo productivo hacia el que dirigirse es evidente, llevan años repitiéndolo unos y otros desde que alguien se lo chivó en Davos: tecnologías de la información, industrias de alta tecnología y empresas que generen productos y servicios de alto valor añadido. Y si es tan evidente, y llevan tantos años repitiéndonoslo, ¿qué es lo que ocurre?¿Por qué no se incentivan ese tipo de proyectos? ¿Por qué las cotizaciones a la Seguridad Social siguen suponiendo de media más del 35% del salario bruto?¿Por qué sigue resultando tan difícil montar una empresa, cualquier empresa, pero específicamente este tipo de empresas?

Nos dicen que cambiar de modelo productivo no es tan fácil,  que un alto porcentaje de los millones de parados en España sabe cómo se levanta un muro, pero no serían capaces de hacer una página web y, ante la dificultad de la tarea, para intentar salir de la crisis y evitar el jaque en que se han metido solos, se ponen a aplicar recetas dictadas desde la Unión Europea y el FMI; unas de contención del gasto (de falsa contención, pues este no deja de aumentar) y otras para tratar de ganar competitividad vía devaluación interna. Lo malo es que aplicar recetas, sin tener un conocimiento profundo de lo que se está haciendo en realidad, como es el caso, es muy peligroso.

Porque el camino hacia la recuperación no está en seguir bajando los salarios para hacernos competitivos en los sectores en los que, no se sabe por cuánto tiempo, aún podemos pelear. Aplicar recetas para hacer más barata la mano de obra no cualificada que perpetué un modelo productivo obsoleto, mientras dejan escapar a una generación de jóvenes preparada para incidir en el cambio de ese modelo es sacrificar nuestra dama a cambio de un peón. La generación que se está dejando escapar está preparada: sabe hacer páginas web, entiende de e-commerce y sabe lo que es una pila de combustible. Es en esa generación en la que se debería de apoyar el país para acceder a la economía del futuro, pero esa generación va a ser sacrificada en esta partida, aún no sabemos con qué fin.

Garry Kasparov, pese a que ahora no es rival para Putin en el Gran Juego de la política rusa, fue durante muchos años el mejor jugador de ajedrez del mundo, y es según muchos el mejor jugador de la historia. Para él, según cuenta en uno de sus libros, uno de los secretos de su éxito fue siempre ser un gran escéptico: no creerse nada y sobre todo, no actuar nunca simplemente siguiendo recetas o los pasos que había memorizado, aprendido de jugadas anteriores, sin antes comprender de forma profunda la motivación de los mismos. Él, que era famoso por tener un conocimiento enciclopédico de las aperturas y por haber memorizado miles de partidas, agradecía a su maestro, Mijail Botvinnik, haberle enseñado a cuestionar los movimientos de los grandes maestros, haciéndole ver que, si bien era cierto que detrás de esas jugadas solía haber una idea, esta idea casi siempre se podía mejorar.

Nuestro ministro de economía debería tomar nota y dejar de seguir las recetas que aprendió, o las que le dictan, recetas que en muchos casos nunca han funcionado, y empezara buscar, dentro de los movimientos que hace, el concepto que pueda llevarnos a ganar la partida.

7 comentarios

7 Respuestas a “SACRIFICAR LA DAMA A CAMBIO DE UN PEÓN”

  1. Adam Smith dice:

    Recién leía a alguien que escribió una nota sobre el 11-M alegando que el acto terrorista no fue el resultado de una acción intencional de una o más personas sino consecuencia de fuerzas invisibles. Una nota muy en la onda del artículo de F. Reinares en El País pero con la pretensión de que la explicación del 11-M había que buscarla en la espontaneidad de esas fuerzas, como si se tratara de algo que tiene que ver con las ideas de Mandeville, Adam Smith y Hayek sobre la generación del orden social. Un error porque Hayek dejó bien explícito que la evolución cultural o sea la espontaneidad del orden social no implicaba negar la importancia de la razón en la acción individual.

    En este post, Raúl comete el pecado inverso. Usa el ajedrez, juego de racionalidad extrema, para definir la tarea de construir una nueva economía. Raúl cree que algunos (supongo los políticos ungidos gobernantes) pueden a través de su acción racional generar un nuevo modelo económico. Discrepo y afirmo que no importa cuantas acciones individuales cada uno de los políticos tomen con el propósito de cambiar el modelo, lo más probable es que cualquier cambio importante que se produzca será consecuencia no-intencional de esas acciones. Ya Mao probó que sus muchas acciones individuales cambiarían algunas cosas pero no construirían el paraíso que prometía. Y Fidel en su cárcel cubana nos ha mostrado que puede hacer y deshacer muchas cosas con la ayuda generosa de sus cómplices extranjeros pero sin construir ningún legado. En lugar de soñar con Mao y Fidel, España debería liberalizar como lo hizo Deng Xiao Ping, esto es, desmontar las restricciones a la libertad económica que siguen impidiendo a los españoles buscar su propio camino.

    Sí, unos pocos individuos fueron responsables del 11-M pero ningún individuo podrá construir un nuevo modelo económico para España.

    1. Ulmo dice:

      Pedir una mayor liberalización de la economía, con todos mis respetos, nos llevaría a una sociedad de lunáticos. De hecho, a escalas elevadas y en la mayor parte de la economía ya no hay ningún tipo de control real. El gran capital hace lo que quiere, donde quiere y cuando quiere. Liberalizar más, sería otorgar el derecho de pernada u la organización de torneos de gladiadores entre empleados. Esa huída hacia delante, es casualmente propuesta por los mismos psicópatas que hunden economías, emplean a niños en sus fábricas, financian milicias para controlar la extracción de materias primas y crean enfermedades para vender fármacos. Estos son los grandes vencedores de la liberalización de la economía. El último obstáculo que les queda, aunque está a punto de caer, es dejar esa pequeña franja de democracia a las sociedades, en forma de parlamentos corrompibles y sobornables. Todo lo demás, ya es absoluta libertad. La libertad del capital, del poderosos, del que menos escrúpulos tiene.

      Lo que es difícil entender para la contaminada mente de un economista, es que las leyes que aprendió en su carrera universitaria, en el MBA y en su puesto de trabajo, han dejado de ser válidas. Nunca lo fueron, pero antes se disimulaban mejor sus errores. Dar libertad al capital es meter al zorro en el gallinero. Tenemos a la vuelta de la esquina la mayor crisis energética y de materias primas de la historia, de la que no se podrá salir. La «libertad» que dice: Me invento otra materia prima a través del capital, ya que todo es cuestión de costes. De este absurdo pensamiento surgen por arte de magia nuevas soluciones como el shale gas, el hidrógeno, la fusión, los decubrimientos en el ártico, etc. La ilusión dura muy poco, ya que la vida no se guía por las mismas leyes que la economía. Mejor dicho, las fantasiosas leyes de la economía no se basan en ninguna ley natural. En consecuencia, nos gobiernan siguiendo los postulados de una pseudociencia, que no soluciona ningún problema, sino los crea. Démoles más libertad a estos pseudocientíficos, si lo que queremos es hundir a toda la especie humana.

  2. Lucas Montes dice:

    Pasamos del ajedrez a la economía y buscamos un paralelismo imposible. La economía es ciertamente poco racional, los popes que desde el FMI o la UE nos dicen continuamente que nos apretemos el cinturón, no tienen un conocimiento científico de la realidad (ni ganas) y hablan para creyentes, con el mismo valor e ignorancia que un obispo hablando de aborto. El problema es que la democracia se nos fue de las manos y los que mandan no se presentan -para qué- a las elecciones, el problema es que todos hablan del bien común o bien de la mayoría pero esas palabras no designan nada. Es más terrible de lo que parece…

  3. MP dice:

    Creo que es generalizado, me parece muy buen artículo y mira Raúl lo que encontré hoy también:

    Noam Chomsky utiliza como ejemplo su propio país, EE.UU.
    «Cómo arruinar una economía en tres sencillos pasos»

    Durante un simposio de economía en Boston, grabado en video y publicado en YouTube, Noam Chomsky explicó «cómo arruinar una economía y una sociedad» en tres sencillos pasos, poniendo como ejemplo el modelo de EE.UU. conducido por «líderes suicidas».
    «Supongamos que por alguna razón perversa estamos interesados en arruinar una economía y una sociedad […] y para hacerlo más interesante, seleccionemos la sociedad más rica y poderosa de la historia, una con ventajas incomparables, una que tengamos a mano, concretamente, la nuestra propia», comenzó Chomsky su intervención.

    El actual clima económico que vive EE.UU., se debe, en su opinión, a factores como los recortes en la financiación federal en investigación y desarrollo y la creciente brecha entre el 1% más rico del país y todos los demás ciudadanos. «El sistema es tan disfuncional», explica, que ya no puede asignar el trabajo que es necesario hacer a las personas que están deseosas de hacerlo, usando los recursos disponibles, tal como sería posible «si la economía estuviera diseñada para cubrir las necesidades humanas».

    «Esto no sucede [repentinamente] como un tornado, sino que es el resultado de políticas deliberadas desarrolladas durante aproximadamente la última generación», denuncia. En su opinión, se trata de políticas diseñadas para «asegurarse de que EE.UU. y otras economías caigan» arrastrando a una abrumadora mayoría de la población.

    ¿Pero cómo se arruina una economía tan poderosa como la estadounidense? En tres simples pasos, explica el profesor.

    1. Recortando gastos en la investigación y el desarrollo dinámico patrocinado por el Estado que posibilita los avances en la tecnología de la información y la medicina.

    2. Socavando la salud económica del país fomentando el crecimiento de las instituciones financieras, «dándoles rienda suelta a través de la desregulación y utilizando el poder del Estado para subestimar los riesgos».

    3. Convenciendo al público de que los comportamientos alentados por las instituciones financieras son «racionales», y no tienen ningún impacto en el futuro.

    Los dirigentes de EE.UU. están llevando a cabo «políticas que ascienden [a la categoría] de suicidio económico», advirtió.

  4. Manu Oquendo dice:

    Buenos días.

    Provocador artículo. Al igual que muchos otros artículos en este blog. Por ejemplo el último de M. Bautista sobre la bondad –o la maldad– del fomento del consumo desde gobiernos elegidos con los procedimientos que llamamos democráticos. Interesantes como siempre los comentarios de Adam Smith y tantas otras aportaciones incluso cuando son de Chomsky remachando uno de los últimos libros de Stiglitz.
    Incluso el símil del ajedrez es interesante cuando explica cómo el maestro de Kasparov consiguió enseñar a su pupilo esa nefanda manía de preguntar por qué permanentemente.
    El caso es que, por resumir, las cosas nunca son exactamente lo que a simple vista parece y puestos a buscar culpables hay que recordar que cada vez que apuntamos con el dedo índice, tenemos tres dedos que apuntan hacia nosotros mismos.

    Este es un asunto complejo que es muy fácil trasladar a metáforas emocionales sin haber llegado al fondo de las cuestiones. Por eso es presa fácil de todo tipo de empresa política que aspire a ascender por las paredes del Poder para instalarse con la promesa de arreglarlo….para a renglón seguido, agravarlo.

    Yo diría que para comenzar a entender la complejidad y algunos de los motores de esto que hoy nos sucede habría que repasar, entre otras cosas:

    1. El libro IV de «Democracia en América» de Alexis de Tocqueville para ver cómo ya entonces se predice buena parte de «esto».
    2. El último librito de Ferrajoli, Luigi. «Poderes Salvajes».
    3. «Utopia», de Tomás Moro.
    4. Las bases que usa David Ricardo para proponer el «free trade» como remedio universal y preguntarnos si hoy podría decir lo mismo.
    5. Cómo, por ejemplo, Raymond Barre, explicaba en su libro de texto la «relación real de intercambio» para que fuera mutuamente beneficiosa.
    6. Un libro que explique cómo, de verdad, somos los seres humanos a la hora de usar nuestras capacidades intelectuales y las emocionales y por qué somos tan básicamente instintivos e irracionales. Valen Le Bon, Trotter, Adler o Maslow, entre otros.

    Al estudiar estas cosas(a veces tenemos que hacerlo para entender lo que sucede y no nos resulta fácil) se va viendo que las respuestas

  5. Manu Oquendo dice:

    Perdón, el comentario anterior se me escapó si terminar.

    Decía que….

    Al estudiar estas cosas(a veces tenemos que hacerlo para entender lo que sucede y no nos resulta fácil) se va viendo que las respuestas no son intuitivas y que hay muchas cosas muy importantes que requieren ajustes de gran calado paro que nunca nos cuestionamos.

    ¿Por qué no se cuestionan?

    Saludos

  6. Alicia dice:

    Donges: “No hay ninguna garantía de que España cumpla tras la prórroga”

    Lo he escuchado esta mañana que lo entrevistaba Carlos Herrera.

    No sé si encaja del todo con el tema porque ahora no leo el artículo entero. Pero como la etiqueta es «economía» pues allá que va.

    http://www.cope.es/player/donges-no-hay-ninguna-garantia-de-que-espana-cumpla-tras-la-prorroga&id=2016052009490001&activo=10

    Y si estamos así qué podrá pasarnos si gobiernan los que dicen que vienen a salvarnos.

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