Carl Friedrich Gauss 1840 by Jensen

Si quieres luego discutimos lo que es la inteligencia, pero de momento voy a empezar presentándote a un tipo muy inteligente (el del retrato que encabeza el artículo) con una historia que da idea de lo listo que puede llegar a ser un ser humano.

La historia empieza en 1784, con un maestro rural en un pueblecito perdido de lo que hoy es Alemania, en un aula con docenas de niños de edades diversas. Una escuela en la que seguro que no utilizaban el método Montessori y donde no se preocupaban demasiado por los sentimientos de los chavales ni por desarrollar sus talentos; era suficiente con formarlos lo bastante como para que pudiesen entender instrucciones simples y así poder ser carne de cañón útil cuando formasen parte de los ejércitos del Emperador de turno.

Este profesor, un día, buscando un rato de descanso, puso a sus alumnos una tarea sencilla pero engorrosa, más que nada para mantener a la gente ocupada y que le dejasen respirar un rato: tenían que obtener el resultado de sumar los cien primeros números naturales: 1+2+3…+100. Los chavales se pusieron rápidamente y en silencio a la tarea –diligentemente, por la cuenta que les traía, en aquella época los castigos corporales eran “él no va más” en métodos didácticos-, y el profesor se dispuso a pasar un ratito de tranquilidad mientras los niños hacían chirriar sus tizas sobre las pizarras de mano en busca de la respuesta.

Para sorpresa del afortunado profesor –afortunado, sí; no sé cuántos genios conoces tú, pero si tienes la suerte de conocer a alguno te aconsejo que atesores el momento: hay muy pocos- lo único que chirriaban no eran las tizas, también lo hacían las conexiones neuronales de un chaval de 7 años que levantó la mano diciendo “ligget se” (ya está, en bajo alemán). Sorprendido, el primer instinto del profesor fue agarrar la vara y, aplicando escrupulosamente los métodos didácticos antes mencionados, demostrar al niño que no era conveniente reírse de un adulto, pero este profesor en concreto debía de ser un poco más “siglo XXI” de lo habitual en su tiempo y dejó que el niño se explicara.

– A ver Gauss -le dijo- ¿Cómo puñetas sabes en segundos que la suma de los 100 primeros números naturales es 5.050?

– Porque me he dado cuenta –respondió el niño– que si sumo el primer número (1) y el último (100) el resultado es el mismo (101) que si sumo el segundo (2) y el penúltimo (99) o el tercero (3) y el antepenúltimo (98) …, así que he decidido que era más rápido y menos cansado multiplicar 101 por 50 que pasarme la tarde sumando numeritos de uno en uno. No me gusta trabajar en balde, señor profesor.

El chaval, a sus tiernos siete años, había descubierto, él solito y sin ninguna formación previa, la fórmula para la suma de una sucesión aritmética: alta matemática ahora, algo al alcance de muy poquitos en su época.

El joven Gauss tuvo suerte. Muchos profesores, a lo largo de la historia, no le habrían dado ni la oportunidad de explicarse, pero este profesor reconoció entre sus alumnos a un genio: uno de los grandes, ya que Carl Friedrich Gauss está en el ranking de genios de la historia, justo por debajo de Newton, probablemente por encima de Maxwell o Einstein, y lejísimos de la mayoría de los que presentan como “un genio” en lo suyo cuando salen por la tele…

Entre las muchísimas aportaciones de Gauss se encuentra la distribución normal (o de Gauss), que es la que sirve para modelizar un enorme número de cosas en la naturaleza: la estatura de la gente, los errores en un proceso de fabricación o el cociente intelectual.

Normal Distribution PDF

Y es a este último concepto al que me quiero referir hoy, a la medida de la inteligencia y a como, parece ser, esta está cayendo, y por primera vez en muchos años los niños de hoy son menos inteligentes que sus padres. Vale, ya lo sé: los test de inteligencia no miden la inteligencia y todo eso, pero lo cierto es que son menos inteligentes en el tipo de inteligencia que miden los test de inteligencia, y eso ya es como para preocuparse, ¿verdad?

Estoy de acuerdo con todo aquel que me diga que no se sabe lo que es la inteligencia -los creadores de uno de los test la definen como “lo que mide mi test”-, pero de un modo u otro generalmente se intenta cuantificar mediante la realización de unas baterías de cuestiones, y las puntuaciones brutas se “normalizan” siguiendo una curva de Gauss y ajustándolas a una distribución normal se sitúa a cada sujeto en relación a la población objeto del estudio.

El caso es que a través del estudio de los datos de las poblaciones en las que se hacen de forma generalizada este tipo de test, generalmente a varones antes de empezar el servicio militar, se aceptaba como válida la llamada Ley de Flynn, que decía que cada década aumentaba tres puntos el cociente intelectual.

Ahora, según este estudio, parece ser que la tendencia ha cambiado y que las nuevas generaciones –el efecto empieza a notarse con los nacidos en 1975 y va a más- son cada vez menos inteligentes (peores en los test de inteligencia que las que les precedieron).

Se me acaba el espacio para el post y aún no he expuesto mi tesis: con todo lo discutibles que sean los test de inteligencia convencionales, y lo poco adaptados que estén a una sociedad digital y tecnológicamente cada vez más avanzada, algo falla cuando las nuevas generaciones giran figuritas en el espacio, adivinan qué numero falta en la serie o no saben cuál el número que no aparece en la cara del cubo que se refleja en el espejo peor que sus padres (ejemplos todos ellos de preguntas típicas de este tipo de cuestionarios).

Cada vez necesitamos usar menos la mente, y cada vez se nos pide menos que la usemos. El sistema educativo trata de potenciar otras cosas (con más o menos éxito) dando cada vez menos importancia a habilidades como las matemáticas o la lectura, que mantienen en forma nuestro cerebro; y luego, tanto la formación universitaria como el mundo laboral, cada vez exigen menos esfuerzo intelectual. No te hagas el guay ahora con lo interesante que resulta tu trabajo: me da igual de qué trabajes, salvo cuatro científicos, dos astronautas, un artista y algún poeta los trabajos de la mayor parte de la gente, por “creativos” que puedan parecer no son más que repetición.

La inteligencia se entrena y nuestra sociedad es cada vez más vaga.

Algo habrá que hacer…

6 comentarios

6 Respuestas a “¿Somos cada vez menos inteligentes?”

  1. Estimado Raúl,

    En relación al final de su post. Me parece que hasta hoy, nuestra sociedad, se basa en simples repeticiones; o como mucho, en intenciones de mejorar dichas repeticiones.
    Es por ello, que resulta extraño el cambiar la estructura y la organización socio-político-económica, a pesar de que ahora mismo está causando contaminación generalizada, cambio climático, desigualdad extrema en el reparto de recursos, etc.
    Desde hace milenios, el fundamento básico de la sociedad ha sido el mejorar o facilitar los procesos y quehaceres existentes. Algunas revoluciones, sí han servido para cambiar algunos aspectos organizativos, pero básicamente también han engendrado modelos productivos y organizativos que de igual manera, se basan en aspiraciones de continuidad.

    Por ello, gran parte de la educación y mundo laboral se basan en dotar/utilizar herramientas cognitivas y procedimientos, que serán utilizados como instrumentos en el continuismo-desarrollo de los procesos e inercias ya puestos en marcha.

    Tomando en cuenta esto, los aparentes cambios revolucionarios que ahora se tratan de poner en marcha, no son más que un parche que busca garantizar la continuidad del resto de procesos productivos y organizativos.
    Por ejemplo: La lucha contra el cambio climático, contaminación, etc., no se hace como parte de un “hasta aquí” a la civilización tal cual y como la conocemos, sino se hace como una lucha desesperada para ver cómo cambiamos todo lo demás, para que el resto de nuestras actividades continúe sin cambio.

    En este mismo sentido, acotamos el uso de la inteligencia a eso, a repetir y encontrar la manera de repetir mejor y de solucionar los problemas que ponen en riesgo la costumbre de repetir. Fomentamos una inteligencia en extremo analítica y especializada, mientras que obviamos una inteligencia sintética y global. A quién cuestiona los procesos establecidos, se nos enseña a considerarle rebelde, pérdida de tiempo, actividad ociosa o filosófica sin aplicación real, etc.

    Justo ahora, ante tantos riesgos globales, ambientales, políticos, económicos, energéticos, etc., tenemos que entender que la inteligencia también es un proceso de cuestionamiento creativo de todo lo establecido, de transformación del status quo sin precedentes.
    La inteligencia también es la capacidad cuestionar y poner en duda todo lo construido, mientras se ejecuta el acto de construir.

    Saludos,

  2. Un breve añadido,

    Puede que seamos menos inteligentes o no, pero lo realmente riesgoso es que estamos siendo cada vez menos inteligentes, en la manera en la que utilizamos/fomentamos la propia inteligencia. El declive de la meta inteligencia o de lo inteligentes que somos con la propia inteligencia, es lo realmente preocupante.

    Saludos,

  3. pasmao dice:

    Apreciado Rául

    Lo que no sabemos es el resultado de esos test desglosado por paises, áreas de influencia.

    No me extrañaría que en China, India, Indonesia.. pasara exactamente lo contrario, pero la media ponderada (porque se le habría añadido la troupe Uropea, Useña, y aledaños) nos diera un resultado tan deprimente. Son simples pajas mentales mías.

    Pero le puedo asegurar que si el resultado fuera el opuesto y se pudiera “culpar” del bajón a terceros, en vez de mirar la viga en ojo propio, ya lo sabríamos.

    ¿Cuantos Gauss se habrán perdido porque no hubo un maestro que supiera reconocer su potencial?
    Y cuantos Gauss se estrán perdiendo en nuestro ombligo cultural mientras si se los reconoce en otros sitios, mas atentos y necesitados de un talento que sirva de ejemplo e inspiración a quienes no les llegamos ni a la suela de los zapatos a los verdaderos genios.

    Newton, Maxwell, Einstein, además de Gauss, todos ellos fueron de aquí. ¿De donde serán los siguientes?

    Un muy cordial saludo

  4. Manu Oquendo dice:

    https://www.youtube.com/watch?v=ghCpDBZDrTA

    Ayer una cadena de TV dio una versión subtitulada.
    Se entiende incluso sin sonido y explica el actual problema que no es ni excepcional ni accidental. Es un problema estructural de los principios pedagógicos que deliberadamente se han ido sembrando en las escuelas occidentales invadidas por el estado y convertidas en aparcamientos de larga duración para aligerar las colas del paro y el subempleo y en laboratorios de ingeniería social para producir buen rollito y masas manipulables.

    Saludos

  5. O'farrill dice:

    De eso se trata estimado Raul. Que la inteligencia natural desarrollada por el conocimiento sea sustituida por las “apps” hasta el punto de hacernos totalmente dependientes de los artilugios tecnológicos. Hace unos días, una amiga madrileña acostumbrada a conducir desde hace muchos años, no sabía ir a la glorieta de Bilbao porque le habían robado el “GPS”. De pronto, esa persona se convertía en insegura y necesitaba que un retrógrado tecnológico como yo, le resolviese la cuestión. Podría entenderlo en alguien que no conociera la ciudad, pero ella nació y vivió en Madrid durante buena parte de su vida. ¿Qué había pasado? Que su inteligencia natural (que es mucha) se había relajado y no tenía respuesta para salir del apuro. Como ocurre con cualquier órgano de nuestro cuerpo que no se usa, éste queda atrofiado e incapaz de funcionar cuando se le necesita. La inteligencia se construye a base de trabajo, experiencia y conocimiento. Unas cosas que van siendo cada vez menos habituales en una sociedad que cree que todo consiste en ver la “tele” y llevar en la mano la pequeña máquina que le indicará lo que hacer en cada momento porque ha tomado posesión de nuestras vidas. Nada es inocente o casual, sino que obedece a designios o intereses determinados que buscan la sumisión.
    Algunos, los retrógrados o rebeldes (según se mire)intentamos no ser engullidos y manejados en nuestra voluntad, atrincherados todavía en la lectura de libros de papel, de esos que van desapareciendo subrepticiamente de las librerías o manteniendo la bandera de la libertad amenazada por la sutil dependencia tecnológica.
    Un saludo. .

  6. Paz dice:

    Un ejemplo tonto: hace 30 años empezaron a generalizarse los microondas. Yo era adolescente. Acababamos de comprarnos uno en casa. Meses despues cuando, como cada verano, fuimos a casa de mis abuelos, donde no habia microondas y cuando iba a prepararme el desayuno le dije a mi abuela ¡¿y como vamos a calentar la leche?! Y me dijo: como siempre, en el cazo. Y nos echamos a reir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies