¿SON NECESARIOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS?

Si hiciéramos esta pregunta, probablemente una parte importante de los encuestados intuitivamente respondería que “no”, dada la visión peyorativa que en los últimos tiempos ha surgido alrededor del concepto.

Y los que diesen una respuesta afirmativa lo harían con poca convicción, aceptando que los partidos son una especie de mal necesario, que debemos tolerar si consideramos que la democracia es la mejor forma de gobierno conocida. Es decir, no creo que entre la mayoría de los encuestados hubiera un gran fervor hacia los partidos políticos.

Algo grave está pasando si tenemos en cuenta que sólo un 4% de los electores está afiliado a una de estas organizaciones, cuando supuestamente los partidos son el cauce para la participación política de los ciudadanos en la democracia representativa.

Últimamente se ha generalizado la idea de que los partidos o la partidocracia son los responsables del deterioro institucional en el que vivimos, con lo que surgen partidarios de la democracia directa, en la que el ciudadano tome directamente las decisiones sin intermediarios; o incluso de lo que se ha venido en llamar la expertocracia o tecnocracia, en la que, el ciudadano, consciente de la complejidad de la vida pública, prefiere dejar las decisiones en manos de técnicos o expertos.

¿Está este rechazo a los partidos justificado o es simplemente fruto del contagio de un descrédito institucional generalizado? Para esta reflexión he recuperado un artículo de Simone Weil, escrito en 1940 y publicado después de su muerte por Albert Camus.

El punto de partida no puede ser otro que el siguiente: que los partidos existan desde hace tiempo no es un motivo para conservarlos. Solo merece la pena mantenerlos si realmente puede afirmarse que hay en ellos algo de bueno, es decir, si su presencia contribuye a mejorar la calidad de la democracia, del debate público y de las decisiones que se adoptan.

Si no hay nada de esto en los partidos, por mucho que lleven tiempo existiendo y que su nacimiento sea prácticamente coetáneo al de las democracias representativas, no habría ningún argumento para su mantenimiento, ya que la inercia no significa nada si estamos persuadidos de que el modelo debe ir continuamente perfeccionándose en una especie de proceso evolutivo.

No puede abordarse la reflexión sobre los partidos sin señalar la confusión habitualmente existente entre medios y fines. La mayoría de las cosas normalmente consideradas como fines son únicamente medios. Se pueden citar todos los ejemplos que queramos, como poder, dinero, Estado y, por supuesto, la democracia o los propios partidos. En una concepción humanista, el único fin real sería lograr el Bien y la Justicia sociales, y a través de ellas la mayor evolución intelectual, cultural y espiritual del ser humano.

Que la democracia y los partidos solo son un medio para conseguir ese Bien social es fácilmente ilustrable: si en lugar de Hitler, hubiera sido la república de Weimar la que hubiera decidido, a través de vías rigurosamente parlamentarias, el exterminio de los judíos, esta decisión no hubiera tenido un átomo más de legitimidad.

Pues bien, el primer pecado de los partidos es que tienden a terminar considerando que el único fin es su propio crecimiento. En principio, el partido solo debería ser un instrumento para la realización de una cierta concepción del Bien social. Sin embargo, mientras que ese Bien es algo intangible y su discernimiento requiere de un arduo proceso de reflexión y debate, el partido es algo real y tangible. Además, los partidos pronto se persuaden de que solo poseyendo el suficiente poder pueden servir eficazmente a la consecución del Bienestar social.

Por todo ello, es lógico que el partido tienda a aparcar la honesta búsqueda de las políticas que contribuyan a ese Bien, difícilmente aprehensible, y se ocupe de ir aumentando su propio poder. De esta forma el crecimiento del partido termina por convertirse en el único criterio que permite medir la bondad o maldad de las cosas. Además, esa vocación de crecimiento no tiene límites: el partido siempre tiene la sensación de que su poder es insuficiente para hacer todas aquellas cosas que querría hacer y la tendencia natural es a ir extendiéndose hasta donde pueda. Incluso si llegara a tener un gran poder en el país, aún tendría la sensación de que las instancias internacionales le imponen cortapisas excesivas. Es fácil comprender así que, si no hubiera límites eficaces, los partidos tenderían al poder absoluto. En la exageración totalitaria, decía Trotski, “un partido en el poder y los demás a la cárcel”.

El segundo pecado es que, tal y como están, los partidos no contribuyen a un debate inteligente, sino más bien a lo contrario. La búsqueda y el diseño de las mejores políticas para lograr ese Bien, difícilmente alcanzable, requieren de un continuo ejercicio de inteligencia y del cuestionamiento de los propios conceptos previos.

El partido político es todo lo opuesto a esto: tiende a prohibir que sus militantes realicen ese esfuerzo, no vaya a ser que cometan el pecado de llegar a expresar un punto de vista personal contrario al del partido. Simone ponía el siguiente ejemplo: si un hombre hace cálculos numéricos complejos sabiendo que le azotarán si obtiene como resultado un número impar, tenderá a hacer algún arreglillo en los cálculos para sacar siempre un número par e intentará ver pares donde no los haya.

El tercer pecado partidista es que necesita de la propaganda como instrumento para llegar al fin último de aumentar su poder. La propaganda agita las pasiones de las gentes, simplifica las cuestiones y elimina la posibilidad de un debate inteligente sobre las distintas alternativas. Esto lo sabe todo el mundo, incluidos los partidos, pero asumen el marketing como una necesidad para el objetivo del crecimiento de la estructura.

Con esta carga pecaminosa, volvemos al inicio ¿son realmente necesarios los partidos? En esa pregunta todos nos quedamos paralizados.

Macron ha llegado a ser Presidente de la República francesa y recientemente ha ganado la primera vuelta de las elecciones legislativas, con un 32,2%, sin contar con la rígida estructura de un partido clásico. Su experiencia ha agitado la crítica contra los partidos tradicionales, reforzada ahora por el argumento adicional de que ni siquiera podrían considerarse como un mal necesario.

Sin embargo, en las democracias representativas, es indudable que hacen falta organizaciones intermedias entre el electorado y el candidato, que den a este el apoyo que necesita para elaborar un programa de gobierno, pensar el modelo de sociedad al que pretende llegar y acceder al poder para conseguir ese cambio. Llámense partidos políticos, asociaciones o cualquier otra denominación que se nos ocurra, pero alguna organización intermedia será necesaria.

Si nos ponemos a hacer la carta a los Reyes Magos ¿cómo deberían ser esas organizaciones para conseguir que la gente se involucrara y participara en la vida política? Está claro que deberían ser muy distintas de los actuales partidos. Quizá su principal diferencia debiera ser que se tratara de organizaciones abiertas en las que la gente pudiera inscribirse y trabajar en grupos, por ejemplo, de educación, sanidad, tributación… En los que se pudiera debatir libremente y sin sujeción a un credo, elaborando textos y propuestas que pudieran nutrir un programa político. Sin miedo a que el resultado fuese par o impar. Esto no solo enriquecería al partido sino a la vida política en general, creando una base social más formada e involucrada en lo público. Inicialmente no solucionaría ni el pecado de la obsesión por el poder ni el de la propaganda; pero estos se irían suavizando a medida que la población aumentara en su cultura política y se fuera concienciando de que el único sentido de todo este tinglado es llegar a una sociedad lo más justa posible.

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Sobre Isaac Salama Salama

Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE, E-3). En 1996 ingresa en el cuerpo de Abogados del Estado y, desde entonces, ha desempeñado diversos puestos como Abogado del Estado: la Delegación del Gobierno de Madrid, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y los diversos Comités de Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos. En el período 2000-2004 formó parte del gabinete del Presidente del Gobierno. En situación de excedencia voluntaria desde octubre de 2013.

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24 Respuestas a ¿SON NECESARIOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS?

  1. EB 18 junio, 2017 at 12:12 #

    Hola Isaac, para explicar por qué su pregunta está mal planteada, le recomiendo leer esta columna de FJL publicada hoy

    http://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/la-espana-del-psoe-plurinacional-unisoberana-y-esquizofrenica-82506/

    que me parece excelente. La primera parte (los primeros cuatro párrafos) es esencial para definir el problema de todos los estados-nación, es decir, cómo se accede a su poder coercitivo legítimo. El resto de la columna explica cómo dos fuerzas (o movimientos o partidos o cualquier otro nombre que usted quiera darles) se enfrentan hoy para acceder al poder del Estado español. Sí, en todo estado-nación se accede al poder o recurriendo a la violencia o recurriendo a la persuasión para lograr una mayoría absoluta o relativa entre quienes aceptan algunos principios y normas. Ambas opciones se dan y usan en muchas variedades y en algún grado terminan coexistiendo porque no son excluyentes (ni el rey absoluto puede dejar de invocar algún principio para consolidarse en el poder, ni el presidente legalista puede ignorar la existencia de sus fuerzas armadas). Por lo tanto, la pregunta pertinente es cómo se accede al poder en un estado-nación cuando la competencia está condicionada a la aceptación de algunos principios y normas.

    • EB 18 junio, 2017 at 15:09 #

      Y para contestar la pregunta pertinente cuando la competencia está condicionada a la aceptación de principios y normas de las democracias constitucionales, uno tiene que tener presente algo esencial que muchos charlatanes (dentro y fuera de la academia) se niegan a reconocer y que justamente hoy en este post

      http://cafehayek.com/2017/06/quotation-of-the-day-2107.html

      su autor nos recuerda.

  2. RBCJ 18 junio, 2017 at 18:04 #

    Veremos cómo resulta la experiencia “Macron” sin duda refrescante, Estoy de acuerdo que son necesarias estructuras intermedias, Pero lo más importante es conseguir una cultura social , política , económica en los ciudadanos que les lance a participar y a competir en circunscripciones electorales.Esto no es inmediato. También reconozcamos que el modelo “Macron” ha sido posible porque fue Ministro de Economía porque aportaba valores personales y profesionales fuera de la política y que además saltó a la cúspide gracias a las oportunidades que da la República en Francia. Este modelo en RU resultaría mas difícil de prosperar y en EEUU la compleja campaña electoral americana financieramente hablando también hubiera supuesto una rémora.
    Luego volvemos…. educación , cultura…y reformas políticas y electorales.

  3. O'farrill 19 junio, 2017 at 0:37 #

    La necesidad de los partidos depende de su utilidad real (no ficticia) a la sociedad. Si son representación genuina (por mandato imperativo y concreto) de los ciudadanos, ésta es (o debe ser) siempre temporal y, por tanto, “no profesional”.
    Cuando las ideologías son pura mascarada y no están en el corazón de las gentes sino en los lugares de donde procedan sus ingresos, está claro que el servicio a los demás, se transformará en servicio a los que pagan.
    Que yo sepa, el debate político no es algo que ocupe o preocupe a las masas (más allá de la barra del bar) sino que, por el contrario, lo rechazan dejando que otros se ocupen de los asuntos públicos por lo tanto hacen dejación de su soberanía (si es que alguna vez la tuvieron).
    Estudios realizados en distintos momentos sonde la “desafección” partidaria, demuestran que el declive en el apoyo social es imparable. Por mucho que “prometan” en sus programas, cada vez menos gente se los cree. La política se ha convertido en una especie de circo de varias pìstas (una por partido) donde el ciudadano contempla las piruetas y juegos de prestidigitación en cada una de ellas, para “ilusionar” a los “ilusos” que aún puedan existir.
    Maquiavelo decía aquello de “los hombres cambian de señor creyendo mejorar, con lo que se engañan…”
    ¿Qué diferencia puede haber del nuevo presidente francés con el personaje que era anteriormente? Ninguna salvo el cambio de nombre en la coalición que lidera. ¿Es legítimo que imponga su voluntad a toda la nación si vemos la realidad del número de votos que lo apoyan de verdad y con una abstención de más de la mitad de los ciudadanos? Según las reglas (legalidad) sí, pero según la lógica y la racionalidad no.
    Aquel refrán de “los mismos perros con diferentes collares” nos debería hacer reflexionar sobre ese gran “trampantojo” de la democracia en que se ha convertido la política en general (salvo honrosas y poco duraderas excepciones) puesta al servicio de quienes pagan.
    Un saludo.

  4. Lucas Montes 19 junio, 2017 at 10:23 #

    Estimado EB, desconozco desde dónde escribe usted, tanto en el espacio como en el tiempo, pero si para usted es una referencia periodística de este pais un tipo como FJL, el más conspicuo representante de la caverna informativa, un señor que cree que lo que afirma vale porque lo dice él, sin necesidad de contrastarlo (cayó hace no tanto en una trampa que le puso Wyoming), un tipo que vive del insulto y los más bajos sentimientos viscerales de la gente sin criterio, un paranoico que sigue afirmando que el 11M hubo una tremenda conspiración, un tipo que comenzó su andadura en la extrema izquierda hasta que se cayó del caballo y vio la luz etc, etc, etc, apañados estamos!!

    • EB 19 junio, 2017 at 13:04 #

      No se preocupe que se muy bien quien es FJL. Yo me referí sólo a su columna y se la recomiendo porque quizás le ayude a entender lo que está pasando en la política española. Entiendo que usted quiera centrarse en las personas y no en las ideas porque la política es una cuestión de personas y no de ideas a pesar de las mentiras y la hipocresía de aquellos que piensan que la política y el gobierno se refieren a la búsqueda del bien común y la justicia social. Precisamente la gracia de la columna referida pone énfasis en las personas de los políticos y no en esa falsedad.

    • EB 19 junio, 2017 at 13:16 #

      Y respecto a lo que usted se refiere como caverna informativa, no le quepa duda que la podredumbre de los medios masivos españoles supera largamente las deficiencias de los medios más nuevos. Espero que sienta la misma repugnancia por El País, El Mundo o cualquiera de los medios masivos más viejos.

    • EB 19 junio, 2017 at 13:46 #

      Y para poner a prueba su preocupación por los buenos y los malos, le recomiendo que lea esta columna

      https://www.usatoday.com/story/opinion/2017/06/19/we-need-robert-mueller-resignation-or-second-special-counsel-glenn-reynolds-column/102990890/

      El autor, Glenn Reynolds, es bien conocido y podrá encontrar muchas referencias a su persona, su trabajo y sus ideas en internet. La columna se refiere al problema político mundial más interesante y preocupante de hoy día y permite entender por qué la política es sobre personas y sus acciones y no sobre sus ideas (por buenas o malas que sean).

      Nota. En los medios masivos españoles poco o nada encontrará sobre el tema de la columna de GR lo que se debe a la profunda podredumbre del periodismo español.

      • EB 22 junio, 2017 at 13:32 #

        Por la importancia del tema y dada su profunda preocupación por la honestidad, le recomiendo leer este artículo de un medio nuevo de EEUU

        https://pjmedia.com/news-and-politics/2017/06/21/former-dhs-secretary-dnc-states-were-resistant-to-hacking-help/?print=true&singlepage=true

        sobre el testimonio de un personaje principal durante la campaña electoral sobre la intervención rusa en esa campaña. Preste atención a la alta posición que esta persona tenía y a cómo se lava las manos por su pobre respuesta a esa intervención. Trate de entender quiénes se beneficiaban y perjudicaban por lo que estaba sucediendo los meses previos a la elección de noviembre. A mi no queda duda que el gran podrido fue y sigue siendo Barack Obama porque tenía que proteger lo que ahora está empezando a cosechar, es decir, millones de dólares (si Bill Clinton es un buen tipo al lado de semejante porquería).

  5. Loli 19 junio, 2017 at 12:31 #

    El denominado Movimiento 15 de Mayo (15M), que se produjo en el centro de Madrid, capital de un estado de la Unión Europea, de manera tan espontánea que, a mi entender, pilló desprevenidos a los partidos y organizaciones políticas del país, fue, quizás, un reflejo, un exponente de algo que en evolución, está empujando a las sociedades hacia un cambio de modelo.

    Esto es lo que en cierto modo parecía palpitar, en general, en las gentes.

    ¿Proyectado en desafección hacia el sistema de partidos, hacia los políticos siendo la baja calidad de los gestores gobernantes y los aspirantes a ello, no solo producto de una relajación intelectual o de una baja demanda ciudadana, sino también la consecuencia de “un impulso intrínseco a la propia evolución de las sociedades, propiciado por fuerzas más amplias que las meramente locales?.

    Algo nos llevó a salir y contar nuestra frustración, que por primera vez, no iba en contra de un partido determinado, ni contra un signo ideológico en concreto.

    Sin saber en qué materializarlo, se pedía “otra cosa”, “investigar otros modelos”, porque el pálpito indicaba que era posible, que dentro de los territorios aún no explorados de nuestras capacidades como personas, como sociedades, existían otras formas de relación, de organización.

    Pero lamentablemente fue algo enseguida fagocitado por las estructuras políticas e ideológicas “al uso”.

    Recuerdo episodios donde claramente se comprobaba cómo esos mismos grupos denostados, sindicatos, partidos, organizaciones políticas, a los que una y otra vez se les decía que no “nos representaban”, se quedaban en “rincones estratégicos”, acechando, esperando el momento de hacerse con las riendas….

    Finalmente lo hicieron.

    Y colocaron su vieja plantilla “organizativa”, suplantando y aniquilando la que incipientemente se estaba esbozando.

    Y cuando miro atrás y me pregunto porqué las cosas se desenvolvieron de ese modo, me da la sensación de que pronto se nos acabó “fuelle”, porque no fuimos capaces de mantener una situación de atención y compromiso con esa atención.

    Algo que hubiese llevado a esa parte de la “sociedad civil” a querer seguir profundizando en las causas que nos habían llevado a esa situación de “desencanto” con un sistema que parece vuelca toda posibilidad de avance dentro de los límites marcados por ideologías, que además han dejado de ser tales, y quieren un hueco en el término de “teologías”, para hacerse “eternas”…parece.

    Pero faltaba base, faltaba, quizás también, reconocer esa carencia y querer subsanarla.

    A veces se intentó, a través de las famosas Asambleas Populares, ahí se puso de manifiesto esa falta de base, aunque se producían, eso sí, en las primeras, un torrente de ideas, que demasiado rápidamente fueron reconducidas por las fuerzas políticas ya establecidas, que como he comentado antes, estaban prestas y al acecho para hacerse con las riendas de ese movimiento.

    Y fue demasiado rápido porque, si bien es cierto que todo movimiento de ese tipo necesita de unos cauces por donde poder empezar a concretarse, matizarse y ser funcionales, también necesitaba de gente dispuesta a querer aprender, a reconocer la “polis”, como resultado de su actuación en ella, y por tanto a comprometerse con una responsabilidad, que existe aunque no queremos ser conscientes de ella.

    Y a gente dispuesta, en su aprendizaje, a aumentar el círculo de su ignorancia…algo muy incompatible con las doctrinas.

    El ánimo que debía alentar ese compromiso, no parecía ser aún lo suficientemente extenso, y a la primera de cambio, no les fue nada difícil a las viejas alternativas, con sus aparatos de poder, sus aparatos de partido por tanto, colarse en las iniciativas recién nacidas, y quebrar su crecimiento.

    Hay que decir, que esta acción se produjo sin gran resistencia, por parte de aquella gran parte de gente se había entusiasmado ante la posibilidad de algo nuevo.

    ¿Y el por qué de ese desinfle…tan temprano?.

    Quizás existan varias repuestas para ello, mi impresión, es que uno de los factores pudo ser quizás….la pereza.

    Estamos tan adocenados a que la reflexión política, de cómo y porqué vivimos en un orden social que hemos pactado, es algo ajeno a nosotros, que, finalmente, son otros los que deben de hacerlo, al habernos ido cada vez más despegando del protagonismo, que a pesar de esa inconsciencia, existe sin que nos podamos desligar de ello, por el simple hecho de necesitar vivir en sociedad, la “polis”.

    Sin embargo nos resistimos a ver esa realidad.

    Posiblemente, a estas alturas, la existencia de “partidos políticos”, debería ser un profundo “anacronismo”.

    Pero las sociedades que deberíamos estar ya a una altura que nos permitiese dar un salto cualitativo en ese aspecto….nos adormecemos a la primera de cambio… la “nana” más decimonónica y vacía que oigamos, es suficiente para devolvernos a casa….y delegar la acción de pensar a los que, solo buscan las mismas fórmulas pensadas por otros, para repetirlas una y otra vez, porque el brillo de la creatividad, parece habernos abandonado.

    • Alicia 19 junio, 2017 at 14:28 #

      El 15M se movió por pasiones y movió muchas pasiones. Y creo que todo aquello a lo que, en cualquier aspecto de la vida, nos adherimos de forma pasional es inducido (por la propia vehemencia) a terminar asemejándose a lo que se quiere desterrar.
      Quizá si lo mirásemos todo con distancia, como si lo que nos quieren “colocar” no fuese directamente (en nuestros bolsillos y en nuestras carnes) a beneficiarnos o a perjudicarnos; como si fuéremos jueces imparciales del bien y del mal, las cosas funcionarían infinitamente mejor.

  6. Alicia 19 junio, 2017 at 13:57 #

    Si nos ponemos finos ocurre que todos los medios de comunicación, tanto escritos como hablados como televisados, todos tienen su chinita en su zapato, todos son sectarios y con todos dan ganas de ni verlos ni oírlos ni mirarlos.
    Hace tiempo que suelo seguir El Cascabel y La Marimorena en 13tv. Lo elijo como mal menor y porque, aun con reparos, es con lo que menos en desacuerdo estoy; y aun así me da nauseas muchas veces.
    No confío en ninguno. Todos están pagados por alguien y con más o menos elegancia arremeten y cargan las tintas contra “el enemigo”.
    ¿Pero qué otra forma hay de estar un poco al tanto de la actualidad?
    Y con la literatura, la seria, la de personas honestas y de solvencia que escriben sin personalismos ni rencores, también ocurre que tienen visiones muy distintas de una misma realidad.
    Ocurre en economía, política, filosofía…
    Siempre me acude a la cabeza el “todo es, nada cambia” y su contraposición “nada es, todo cambia”. Y ambas frases están dichas por filósofos. No estoy segura de los nombres, pero tengo idea de Demócrito y Heráclito. Igual de respetables y respetados uno que otro.

  7. Paz 20 junio, 2017 at 12:08 #

    Hay bastante mas gente que vive de la visceralidad aparte de FJL. De hecho, se han constituido recientemente en partido politico, y no naranja precisamente.
    FJL podra caer mejor o peor pero justamente el asunto del 11M lo ha tratado estupendamente, aunque solo sea por ir contracorriente. Por el mero hecho de que desguazaran los trenes casi inmediatamente se que la version oficial numca puede ser verdad.
    El articulo que menciona EB dice verdades como puños mal que nos pese.
    El 15M siempre me parecio mas falso que una moneda de 3 euros y lo que ha seguido me ha dado la razon.
    Mientras los partidos politicos se preocupen mas de su burocracia interna, que se lleva toda la energia y recursos de los integrantes y ciudadanos/subditos, y de estrategias para su propio beneficio no podre pensar otra cosa que son ladrones y bandidos con permiso legal, que no legitimo, para serlo.

    • Alicia 20 junio, 2017 at 15:21 #

      Eso es cierto, Paz. Es el único que siguió insistiendo – lo escribo en pasado porque hace tiempo que no lo escucho; me molesta cuando los directores de programas son muy críticos pero incorporan la publicidad como información, aunque todos lo hacen sin importarles que ello les reste credibilidad – con lo del 11M.
      Otros se desmarcaron y, aunque sin nombrarlo – Carlos Herrera, por ejemplo, que justo por eso dejé también de escucharlo -, pasaron a calificarlo de (no recuerdo la frase con exactitud) paranoico o algo así.
      Debe de ser que no conviene ponerse pesado y… Pelillos a la mar.

  8. Loli 20 junio, 2017 at 17:29 #

    La palabra pasión connota el concepto de “sufrimiento” y de “pasividad”, pero también el de emoción (que tiene que ver con movimiento), ligado al deseo, y también a la “ilusión” que despierta.

    Por lo tanto plantea la paradoja del sufrimiento que paraliza, ligada a la ilusión deseada, motivadora de esa “pasión”, y por lo tanto activa.

    Seguramente es esa dualidad que aún no hemos aprendido a resolver, pero a la que no nos podemos sustraer, porque, entiendo, que puede nacer de nuestra propia necesidad de activación y de romper la sensación de “estabilidad” contraria a nuestro propio funcionamiento vital.

    Todo cambio de modelo ha venido a través, en un momento u otro, de un estado “pasional”, que, debido a su naturaleza dual, si no viene precedido, entiendo, o con la vocación de trabajo y compromiso de todos, o al menos, de una importante mayoría de las personas que se implican en ello, pues inevitablemente cae hacia uno de sus lados, y es recogido por las viejas estructuras que se querían superar.

    Desde ese aspecto “dual”, que no deja de ser incierto, tan falso, o tan relista nos podría parecer cualquier manifestación en pro o en contra de cualquier aspecto de la vida social, todo dependería, en el actual modelo social, de la ideología con la que estamos juzgando el entorno.

    Pero por eso he puesto antes, que es algo que no es cierto, esa dualidad encierra, como “la pasión”, un tercer aspecto, que, aprovechado en su impulso, parece querer encontrar la nueva forma que en realidad encierra.

    El deseo impulsa el trabajo del encuentro con lo que rompa la inercia del péndulo, es lo que ilusiona, porque se presenta como un “descubrimiento”.

    Y de verdad pienso, que esa “ilusión”, si que existía en el “Movimiento del 15 de Mayo.

    Pero la inercia, o la falta de compromiso a de verdad explorar nuevas posibilidades (realmente esa exploración nos llevaría, seguramente, y como ya se ha apuntado otras veces en este foro, a cambiar nuestros conceptos de necesidades), nos ha colocado prácticamente al principio del camino.

    Las dos supuestas innovadoras formaciones políticas que se autoproclaman nacidas de ese Movimiento del 15 M, o al menos dicen “inspirarse” en él, finalmente se recogen y acogen en “las mismas viejas arquitecturas políticas” que dicen querer “renovar”.

    Así con más o menos toques “tecnócratas”, o “populistas”, se presentan con estructuras clónicas, y aún dentro de sus propias filas, ponen las mismas cortapisas a aquellos que aspiran a proyectar nuevas maneras de pensamiento.

    Es por eso por lo que pienso que no hemos sido capaces de “crear”, de pensar en otras posibilidades, y entonces lo que nace de esa incapacidad, son “re-nacidos”, pero nada nuevo.

  9. Manu Oquendo 23 junio, 2017 at 6:59 #

    Deberíamos ir cayendo en la cuenta de que los Sistemas Políticos llamados de “Democracia Representativa” han cumplido un ciclo histórico y que en esta coyuntura muchos de los problemas de nuestras sociedades son debidos, precisamente, a los fallos estructurales de este sistema de gobierno.

    A mi modo de ver los fallos más importantes tienen que ver con el hecho sorprendente de que pese a denominarse “Representativos” la mayor parte de las constituciones europeas continentales Prohíben el Mandato Imperativo (desde el primer momento con Sièyes).
    De este modo el sistema legislativo y el ejecutivo, una vez elegidos se desvinculan de sus electores y pueden ser capturados con facilidad por poderes facticos como vemos en la actualidad.

    Hoy mismo, el Lobby Gay y LGTBI han capturado tanto poder que han colado en el Parlamento Europeo la ley del 20 de Febrero de 2006 –en España ya la han adoptado 9 comunidades autónomas y esta semana sale al voto la Versión Podemos que consagra la muerte de la Libertad de Conciencia y Pensamiento, de Educación Expresión y Cátedra con sanciones administrativas, con inversión de carga de prueba y juicio inapelable con jueces “Ad hoc” y programas de educación obligatorios a ´todas las instituciones de un país.

    Aquí una versión de lo que está pasando.
    http://www.citizengo.org/hazteoir/pc/71547-ley-mordaza-lgtbi-una-ley-contra-ninos?m=5

    Realmente el sistema vigente ya nos ha introducido en auténticas Dictaduras Orwellianas.

    Es la etapa, advertida por Tocqueville, del “Despotismo democrático” Capítulo 4º de su obra sobre la Democracia en América.

    Los Partidos han sido instrumento central de este tránsito hacia el Totalitarismo.

    Se libran algo los sistemas que establecen una relación fuerte y directa entre Votantes y Electo (UK, USA, Suiza, etc) a través de demarcaciones individuales mayoritarias. Hay muchas razones para el Brexit.

    • EB 23 junio, 2017 at 13:48 #

      Hola Manu, sí, la institucionalidad de la política y el gobierno en las democracias constitucionales sigue siendo deficiente —sea en EEUU y GB, sea en el resto del mundo donde sus deficiencias son más notorias y graves. La historia de España nos enseña bien lo poco que se ha avanzado en los últimos 500 años —y recuerde que si hoy la violencia no es el recurso de primera instancia para resolver la competencia por el poder a nivel de estado-nación es simplemente porque (a) votar con los pies hoy es más fácil que nunca antes, (b) la tecnología de la guerra civil ha “progresado” mucho en su poder disuasivo, y (c) el cambio demográfico ha reducido mucho la importancia relativa de los adultos jóvenes. Pero uno no debe minimizar la importancia de ese poco, como bien lo prueba el rápido y extraordinario enriquecimiento de los españoles en los últimos 40 años a pesar de las tonteras que escuchamos y leemos diariamente (situación que también se ha dado en más de la mitad de la población mundial en los últimos 40 años). Si es poco, lo es relación a lo que pensamos que el mundo podría lograr. El problema de la desigualdad no es que unos pocos se hicieron muy ricos sino que muchos todavía están muy lejos de serlo y hoy esta situación es aprovechada por quienes han reconocido que aquella institucionalidad es deficiente pero más importante es oportunidad para que los ambiciosos “malos” se hagan con el poder coercitivo legítimo del estado-nación (mejor si además se crean estructuras supra-nacionales que facilitan el abuso de ese poder como bien lo ejemplifica la UE).

      Ante esa situación, y más allá de aquellos que no tienen ideas y sólo se lamentan por lo que podría haber sido, algunos todavía insisten cambiar la naturaleza humana como si fuera fácil (el debate sobre educación ha dejado en evidencia la ignorancia de los que proponen reformas) o más grotesco proponen más poder para ambiciosos “malos” que ya han mostrado su podredumbre repetidamente (el tipo de auto-selección que se da en la política se refleja en novatos como Sánchez, Iglesias y Rivera) o peor buscan al salvador que impondrá mano dura (algunos con la esperanza de que sólo calme el dolor pero otros con la nostalgia de servir fielmente a su amo). Si años atrás muchos éramos optimistas en cuanto a que lenta pero firmemente se seguiría perfeccionando la institucionalidad de la política y el gobierno en las democracias constitucionales, hoy es difícil seguir siendo optimista. No sabemos bajo qué condiciones ese perfeccionamiento volverá a ser probable, pero sí sabemos sobre algunas condiciones en que no es posible.

    • Loli 26 junio, 2017 at 9:21 #

      Seguramente no existe una mejor manera de asegurar el control de cualquier forma de manifestación que ponga en evidencia la singularidad de cada ser humano, que tratar de delimitar esas singularidades bajo la “norma” de una “ley.

      Me pregunto de qué nos podríamos sentir orgullosos en esta vida.

      Quizás se me ocurran algunas cosas, pero relacionadas con acontecimientos, y muy…muy contadas.

      Desde luego veo muy difícil, a no ser en un alarde de insensatez, orgullecernos, en general, de cómo vivimos y “utilizamos” nuestra capacidad energética ligada a la sexualidad.

      Y ante todo, por, lo que a pesar de la propaganda, y de las apariencias (y hasta ni siquiera eso), conocemos muy poco de ella, de su envergadura, de lo que supone y de todos los elementos que se ponen en juego en su dinámica.

      Y a pesar de que ese desconocimiento se pone de manifiesto en las frustraciones, y secuelas de carácter emocional, y hasta bioquímico, que la vulneración del cuidado y respeto que algo tan potente, y unido a fuerzas tan trascendentes y sutiles, como la del Amor, provoca, nos empeñamos en “vocear” que somos dueños de ese “misterio”.

      Fuerzas proyectadas en la vida biológica, pero de las cuales desconocemos casi todo.

      Aún así nos empeñamos en denominarlas, en ponerles etiquetas, y encima blindar con “leyes” el funcionamiento, la forma de acercarnos, de dirigirnos y de construir nuestros pensamientos y reflexiones….al respecto, algo que pertenece al ámbito del trabajo íntimo de crecimiento de hombre…

      Sabemos muy poco de nosotros mismos….como para intentar etiquetarnos individualmente, no digamos ya como “colectivos”.

      Se intenta legislar “la vida” y la “muerte”, desde una capacidad de sinapsis que en el mejor de los casos alcanza un siete por ciento de la capacidad real de nuestros circuitos neuronales.

      Ahora se intenta legislar el porqué, cómo y cuándo de una energía que nos mueve, que nos pide respeto en su acercamiento, porque está en relación con potencias desconocidas, como es, aún, el Amor.

      Y actúamos como si conociéramos todo de ella, esa energía que mana, o tiene una de sus manifestaciones más evidentes a nuestra aún incipiente capacidad perceptiva, en el acercamiento sexual, a la que solo tenemos acceso desde la parcialidad de los sentidos que hemos desarrollado.

      A pesar de ello, tenemos la osadía de declararla en nomenclatura y etiquetas, cuando me da la impresión de que es algo, hoy por hoy, imposible, porque no sabemos, creo, prácticamente nada de su naturaleza, y menos aún de sus manifestaciones….y eso nos hace llevarnos “sorpresas”.

      Pero entiendo que son las “sorpresas” del tirano ignorante y prepotente cuando se da cuenta de que no controla nada.

      Proclamar “orgullo” por ello, parece inadecuado.

      Proclamar que “legislar” algo es garantizar la “libertad” de ese algo, es una pura contradicción.

      Desde el momento que se hacen leyes, se están poniendo los límites que el modelo desea no se traspasen, en su propia seguridad.

      Y legislar un “orgullo”, suena a “venganza”, de quiénes se han visto atropellados y vulnerados como personas por el mismo modelo que ahora “juega” a su “protección” vía “decreto-ley”.

      Y la “venganza” es otra de las herramientas que un modelo utiliza para seguir existiendo.

      “Dos hombres, dos mujeres….se aman…..a pesar de la “Ley de Matrimonio homosexual”, o algo parecido contaba cierta vez un amigo.

      Porque, el Amor, es, quizás, una palabra demasiado grande para el estado en que nos encontramos, y desde el que pretendemos “atraparlo” cuando se nos insinúa en alguno de sus aspectos, pera meterlo dentro de una “ley” humana y pequeñita.

  10. Loli 24 junio, 2017 at 9:15 #

    Conocemos poco, y si lo poco que conocemos lo empleamos en función de nuestros deseos, entiendo que lo aplicamos o lo empleamos mal.

    Deseos e intereses, van de la mano, y su justificación argumentativa está muy desarrollada, pues su práctica es exhaustiva.

    Un trabajo nuevo, apasionante, del pensamiento, puede consistir en ese “discernimiento”.

    Entiendo que si sabemos poco de todo, tampoco tenemos los criterios suficientes, como para saber si se está haciendo bien o mal, en términos absolutos.

    Pero en términos relativos sí que tenemos consciencia, aunque muchas veces ninguneada, o sorteada, de la dirección en que dirigimos nuestras acciones, y pensar es una acción.

    Sabemos cuándo, esa acción está dirigida y vigilada por pre-juicios y deseos de que nuestros intereses primen.

    Y a lo poco que conocemos, se une la dificultad que nosotros mismos añadimos, disfrazada de razón, intelectualidad, especialización….para blindar ese “cachito” de supuesta sabiduría, y hacer como si la inmensidad de lo desconocido…no existiera, aunque tengamos la certeza de que eso no es cierto.

    Hasta ese punto llega nuestra “necedad”…de “negación”.

    La Ciencia, que nace de asumir la parcialidad con la que perciben los sentidos, sabe de esto, y se basa en hipótesis para avanzar, consciente de que ese avance depende de no blindar legislativamente las apreciaciones alcanzadas, sino de apoyarse en la propiedad que caracteriza esa hipótesis: cualquier nuevo elemento, puede cambiarla.

    El ser conscientes de lo poco que conocemos, amplía la ignorancia de lo desconocido.

    Parece que, ya de por sí, eso tendría que dar lugar, de manera natural a dos cosas:

    . La humildad en nuestras apreciaciones y juicios.

    . La necesidad de aventurarnos hacia esos horizontes desconocidos que nos indican posibilidades mucho mayores en todos los aspectos como seres humanos.

    Y uno de esos aspectos, es cómo no, el modelo social que pactamos en ese camino de desarrollo en el que nos encontramos.

    Los modelos sociales se “pactan”, lo cual no significa que su vocación sea de eternidad, sino que nacen “transitorios”, conscientes, como las hipótesis, de que aparecerán elementos nuevos que empujarán a su cambio.

    Esos elementos, se enfrentarán a fuerzas de inercia, de resistencia a ese cambio.

    Fuerzas acomodaticias….que dan de beber al concepto de “poder”, y que nacen de nuestra propia inmadurez aún como seres humanos.

    Su resolución solo parece depender de nuestra capacidad de crecimiento, que ya existe de por sí, pero que hay que ejercitarla.

    Y la valentía en la exploración de nuevas posibilidades, es una de las manifestación del deseo de crecer.

    Puede que haya parecido demasiado “derrotista”, en mis comentarios respecto a movimientos como los del 15 de Mayo en Madrid.

    Quisiera puntualizar que entiendo, que, a pesar de la inmadurez política en que aún estamos “presentes” en nuestra sociedad, ese movimiento expresó algo nuevo, que creo, afortunadamente, los viejos esquemas no han podido leer, porque no se encuentra en su desgastados alfabetos….

    Al nuevo, una nueva intención, actitud, que, sin embargo, nosotros, seguramente, sí que tangamos la obligación de seguir intentando encontrar.

  11. Manu Oquendo 24 junio, 2017 at 18:44 #

    Muchas gracias a EB y a Loli por sus comentarios anteriores que, como de costumbre, siempre merecen más de una lectura reposada.

    En este caso me gustaría que el Sr. EB aclarase dos de sus afirmaciones. No por discrepar de ellas sino para entenderlas bien.
    Se trata de las siguientes.

    Cito.

    (b) la tecnología de la guerra civil ha “progresado” mucho en su poder disuasivo, y

    (c) el cambio demográfico ha reducido mucho la importancia relativa de los adultos jóvenes.

    Fin de cita

    ———–

    La primera de ellas, pienso, quizás no sea tanto guerra civil como mecanismos de control social por parte del poder. Hoy son inmensos. Como nunca en la historia.

    A estos mecanismos quizás hay que añadir larguísimos años de Aparcamiento en instituciones escolares que son centros de ingeniería social para la sumisión y el adoctrinamiento al tiempo que fracasan clamorosamente en su principal función.

    Es inaudito, al tiempo, que desde la sociedad civil no se reclame la recuperación de la “Enseñanza por Libre” en la cual no es necesario escolarizarse y los títulos se otorgan por la superación de Exámenes Estatales.

    Esto existía en España en nuestra Infancia y Juventud sin el menor problema y “Baratísimo” para el Estado. Que no sea una exigencia ciudadana da idea de a qué nivel de Postración hemos llegado.

    ————–

    La segunda, derivada del gran alargamiento de la Esperanza de vida a lo largo del siglo XX (debido a Técnicas medico quirúrgicas, higiene, vacunas, anestesias, etc.) es comprensible pero, simplemente, la expongo para asegurar comprensión.

    Muchas gracias.

    • EB 24 junio, 2017 at 21:22 #

      Manu con gusto le aclaro. La primera se refiere a que las tecnología hoy disponibles para guerras intra- e inter-nacionales son más capital-intensivas que nunca antes y pueden imponer costos enormes a las partes. Se puede decir que hoy el único límite relevante al uso de esas tecnologías es el reconocimiento de que la parte agredida puede imponer un costo alto a la parte que decida comenzar una guerra. Sí, hoy cuando dos partes entran en conflicto es menos probable que antes que avance pronto hasta una declaración de guerra. Si algún gobierno o grupo rebelde quiere apoderarse de algo como Crimea o Malvinas lo tiene que hacer por sorpresa con éxito inmediato para negociar a partir de su ocupación del territorio en cuestión (puede apostar que las Malvinas jamás serán argentinas y Gibraltar jamás será español). Sí, los hipócritas alegan contra la producción y la tenencia de armas por quienes se dicen con vocación pacífica, pero su hipocresía queda en evidencia cuando nada hacen para contener a quienes tienen una vocación expansiva a cualquier precio. Estos hipócritas siempre han existido, pero por suerte también siempre han existido aquellos que reconocen el poder disuasivo de las armas (cualquier duda le recomiendo ver Wonder Woman).

      Usted hace referencia a mecanismos de control social, algo distinto a lo dicho antes. Sin duda, estos mecanismos existen en todas partes, pero los mecanismos tradicionales han perdido eficacia y si bien hoy algunos intentan volver a usarlos yo apuesto a que “nunca volverán a ser como antes”. El caso de la educación escolar (incluyendo universitaria) es un ejemplo clarísimo de esa pérdida de eficacia, y si bien uno puede asustarse por lo que está ocurriendo en algunas escuelas y universidades de EEUU, no puede ignorarse que ya hay una reacción fuerte contra esos intentos.

      El cambio demográfico es en parte consecuencia de la mayor esperanza de vida y en parte de la caída en las tasas de natalidad. Hoy relativamente hay pocos infantes, adolescentes y jóvenes y sus padres parecen mucho más predispuestos a invertir en ellos pero no para enviarlos a la guerra (por el contrario, un porcentaje importante no tiene padres que se preocupen por ellos y estos sí parecen algo más predispuestos a ganarse la vida en actividades donde el recurso a la violencia es común). Hoy los viejos no tienen a quiénes mandar a la guerra y para peor si intentaran hacerlo los jóvenes se resistirían como nunca antes (fíjese usted en el gran cambio de las fuerzas armadas de EEUU desde la guerra de Vietnam –hoy a ningún político se le ocurriría re-introducir la conscripción a pesar de las críticas al reclutamiento voluntario).

  12. EB 25 junio, 2017 at 1:43 #

    Hola Manu. Una manera de entender las deficiencias institucionales que mencioné en mi primera respuesta a su comentario es preguntarse qué opciones tienen los perdedores de una elección en una democracia constitucional. Lo siguiente está motivado primero y ante todo por lo que está ocurriendo en EEUU, donde la respuesta del Partido Demócrata a la derrota de noviembre pasado ha generado un conflicto que todavía puede agravarse a niveles que nadie imaginó el día antes de la elección. Por cierto, la respuesta del perdedor está condicionada por las reglas del juego, pero tratándose de política estas reglas no tienen mecanismos para forzar su cumplimiento y por lo tanto el cumplimiento queda librado a la buena voluntad del perdedor, o dicho de otra manera, a la expectativa de un beneficio claro en el futuro si hoy se cumplen. Esta expectativa es decisiva: por ejemplo, si los líderes del Partido Demócrata hubieran pensado que la derrota se debió a algo totalmente accidental como una fuerte lluvia en distritos claves sin afectar a los determinantes fundamentales de las decisiones de los votantes en futuras elecciones, entonces con probabilidad uno concluirán que sí conviene cumplir. Por el contrario, si durante la campaña electoral se habían dado condiciones favorables para un triunfo claro, la derrota puede llevar a cuestionar la probabilidad de que se vuelva a ganar. Con tanto ruido, no podemos y jamás podremos conocer la evaluación de los líderes del Partido Demócrata, pero la derrota hizo dudar sobre lo que podría ocurrir en el futuro y entonces se decidió cuestionar la legitimidad del triunfo del Partido Republicano (sí, el triunfo de Trump en la elección presidencial fue acompañado de un gran éxito del Partido en la elección del Congreso y en elecciones a nivel de estado). Este cuestionamiento tomó la forma de una denuncia de intervención de un gobierno extranjero en colusión (casi explícita) con Trump, lo que justificaría una acusación criminal que hasta ahora no se ha producido pero que todavía podría producirse. Aunque parece haber pruebas de una intervención extranjera (no necesariamente de un gobierno y en particular del gobierno ruso), no hay ninguna prueba de colusión entre el gobierno ruso y Trump, pero no puede ignorarse que la denuncia ha generado un conflicto grave que condiciona lo que el gobierno de Trump (junto a la mayoría absoluta del Partido Republicano en ambas cámaras del Congreso) puede hacer y al mismo tiempo motiva reacciones varias de ambas partes que hacen temer por un escalamiento hasta nivel de violencia.

    ¿Qué mecanismos podrían contener ese escalamiento? Si bien muchos buscan ideas en el texto de la Constitución y en la historia de la práctica constitucional, lo cierto es que la utilidad de cualquiera de esas ideas está condicionada a su aceptación por ambas partes y no se diferencian de ideas que podrían ser base de un acuerdo aunque no tengan fundamento alguno en la Constitución o en la práctica constitucional. Sí, mejor si tienen ese fundamento, pero lo que realmente importa es el acuerdo y el conflicto persiste y se agrava precisamente porque no hay acuerdo, y peor porque en este momento no hay indicio de alguna base para un acuerdo. El escalamiento del conflicto se puede contener sólo si algunos líderes de cada una de los dos partes cambia públicamente de posición. Por el lado del Partido Republicano, ese cambio puede ser impulsado por unos pocos senadores que claramente han estado rechazando a Trump por dos años y que son los que han hecho posible una investigación en el Senado. Estos senadores son los que podrían decir que llegaron a una conclusión como consecuencia de esa investigación, pero sólo si esta conclusión es favorable a Trump el conflicto podría contenerse (la probabilidad de que esto ocurra depende de los motivos por los que estos senadores han estado rechazando a Trump y no de su lealtad al líder de los senadores republicanos u otros líderes del PR). Por el lado del Partido Demócrata, algunos senadores parecen estar cediendo a presiones internas para cambiar la estrategia del Partido a partir del reconocimiento de que no hay evidencia contra Trump y que difícilmente la haya. Si unos pocos senadores del PD declaran que no hay evidencia para una acusación criminal el conflicto pronto disminuiría, pero es muy poco probable que esto ocurra porque esos senadores estarían arriesgando sus carreras (una de las cuestiones curiosas es que los senadores del PD han mostrado por mucho tiempo un grado altísimo de lealtad a su líder, algo que no se da en el PR). El conflicto difícilmente se resolverá por la vía de la investigación de Robert Mueller, el consejero especial designado por el Ministerio de Justicia, porque requiere evidencia legal contundente sobre un delito claramente tipificado (estrictamente la investigación de Mueller es la continuación de la investigación de contrainteligencia del FBI referida a la intervención del gobierno ruso en la elección y por lo tanto no es una investigación criminal).

    En principio, el conflicto generado por la denuncia del Partido Demócrata no tiene una solución pacífica (la situación es muy diferente al caso de Richard Nixon en 1973). Por más que uno quiera suponer que se resolverá pacíficamente, la teoría y la historia nos indica que no existe solución pacífica y que podría continuar por mucho tiempo hasta que se resuelva por la fuerza o por cambios extraordinarios en el contexto en que se da el conflicto. Las ideas del párrafo anterior sólo retardarán su “desarrollo natural”, conteniendo el escalamiento con la esperanza de una solución mágica. Los líderes del Partido Demócrata son viejos y no han sabido o podido manejar los varios cambios que se han producido en la masa de votantes, y para peor ahora han invertido mucho, muchísimo, en una estrategia que puede fracasar con un costo electoral muy alto en 2018 y 2020. En ese contexto, debe prestarse atención a “CalExit”, una alternativa posible aunque todavía poco probable. Sí, el análisis de lo que está pasando en California donde el PD ha conseguido una mayoría absoluta (con los vicios propios de quienes creen que esta mayoría será eterna) nos indica que como sucede en otros países (en particular en España) cuando los partidos “progresistas” y obsesionados con el control del estado-nación reconocen una gran dificultad para acceder al gobierno del estado-nación, la secesión de parte del territorio en una buena opción. Por ahora hacen ruido sólo a nivel de California, pero si el conflicto a nivel nacional persiste, otros estados de la Costa Oeste podrían seguirlo (mucho más difícil que esto ocurra en estados de la Costa Este). La reacción republicana a “CalExit” quizás sorprenda porque no pocos republicanos preferirán que se vayan, pero es prematuro afirmar que no se generará primero un conflicto interno en California y luego un conflicto con otros estados de la Unión. Más allá de lo que podría pasar con el PD, se debe analizar qué podría pasar con el PR porque sus divisiones internas son conocidas desde hace mucho tiempo y se han estado manifestando en los intentos fracasados de legislar en apoyo de las políticas prometidas por Trump en su campaña. No debe ignorarse la posibilidad de que se produzca un reagrupamiento radical de las fuerzas que han estado apoyando a los dos partidos en los últimos 25 años, quizás incluyendo por primera vez la aparición de un tercer partido importante en la política de EEUU.

    En el contexto de semejante conflicto, se hace difícil pensar en superar las viejas deficiencias de la institucionalidad de la política y el gobierno. Más bien uno debiera esperar que el conflicto nos enseñe por qué el perfeccionamiento de esa institucionalidad sigue siendo un gran desafío.

  13. EB 28 junio, 2017 at 3:54 #

    Hola Isaac, leyendo recién El País, me pregunto si un medio tan podrido es necesario para un Partido político, en este caso, el PSOE. Supongo que a esta altura de la vida de El País pocos españoles –aparte de los adictos al PSOE– siguen pagando algo para leerlo (a todos aquellos que tanto se llenan la boca con la transparencia de la política uno debe recordarles que estos medios partidistas no informan al público sobre su financiamiento). No creo que ningún editor o lector del post pueda justificar pagar algo por leer El País, pero me gustaría leer algún argumento que alguien considere razonable sobre cómo El País es de alguna utilidad al PSOE.

  14. EB 30 junio, 2017 at 12:54 #

    Hola Isaac, luego de leer que ayer el director de RAE anunció la inclusión del término posverdad –como sustantivo, no como adjetivo– en la nueva edición de RAE y dado que el contexto en que se justifica esa inclusión está íntimamente relacionado con la política y yo diría con su uso por políticos y charlatanes de la política, me pregunto si esa inclusión es necesaria. Lea usted cuidadosamente lo que dijo el director de RAE (para peor en una ceremonia con pretensiones serias) y compare su significado con el significado del adjetivo inglés post-truth (ver diccionario Oxford). A mí me parece una estupidez propia del partidismo que domina la política en las democracias constitucionales (uso la palabra partidismo como degeneración de la coexistencia de partidos, es decir, de organizaciones que compiten por el poder).

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