CONFLICTO

El estudio a fondo del conflicto como fenómeno grupal, psicológico y social, tiene apenas 50 o 60 años, pero desde entonces no ha dejado de ofrecer visiones y teorías, tan variopintas como sugestivas, para explicar sus principales claves. Igualmente, su importancia viene reflejada en el hecho de que algunos de sus más destacados estudiosos han sido galardonados hasta con algún premio Nobel.

Lo cierto es que para acercarse a esta realidad es necesario partir de que éste forma parte intrínseca del devenir humano, tanto en la esfera individual como en la colectiva. Menos conocidos en los medios públicos son los aspectos relativos a la lucha interna que un sujeto tiene consigo mismo, si bien están en la génesis de algunas de las grandes catástrofes vividas el siglo pasado. La profunda personalidad acomplejada de Hitler, o la manifiesta paranoia galopante de Stalin, son dos buenos ejemplos de cómo la identidad colectiva se encarna en un individuo –el primero de los casos–, o cómo una identidad individual salpica con su patología a todo un conjunto –el segundo de ellos–.

El análisis del conflicto social manifiesto nos permite contemplar las particularidades de esa sociedad en cuanto a las temáticas que preocupan, y también, y principalmente, en las formas en que se expresan, pues de ella se concluyen tanto las cuestiones que tienen importancia (valores) para ese colectivo, como el devenir futuro que adoptará.

No deja de ser paradójico que la principal teoría de los conflictos sociales, se extraiga de la teoría de los juegos, en los que tanta participación tienen los aspectos relacionados con la estadística como el azar, como forma en que lo racional y lo irracional se combina, para dar lugar a que el conflicto aparezca en una tipología dentro de las tres grandes categorías en la que es clasificado.

Desde esta perspectiva clasificatoria, sintetizando, habría un primer grupo en el que el conflicto se presenta simplemente como una confrontación, es decir que este se lleva a cabo por el mero impulso de que se produzca, algo así como algo inevitable por la tensión interna que se aloja dentro de la/s persona/s o colectivos inmersos en una determinada dinámica. De carácter eminentemente emocional, es especialmente explosivo, frontal y con un importante potencial destructivo. La liberación de la insoportable tensión interna, justifica por si misma su expresión, y su satisfacción no guarda relación alguna con la posible solución, sino con el hecho mismo de dar salida al caudal emocional que contiene.

Los otros dos tipos de conflictos solo se diferencian por la intención y el manejo que se hace de ellos. El segundo grupo recoge aquellos en los que a un conflicto sobrevenido le subyace un propósito de rehacer y reconstruir la relación de fuerzas, poderes y posiciones, en los que las partes están sometidos antes de que se produzca. Estos son los clásicos a los que estamos acostumbrados y son los típicos en la relaciones de pareja, por ejemplo.

Y el tercero, simplemente es la generación forzada del desacuerdo con el único objetivo de forzar una negociación que previamente se da por sabida. Estos últimos son característicos de los conflictos laborales en la actualidad. Aunque, por desgracia, cada vez se ven más en el ámbito político, parlamentario y electoral, donde prevalece una intención estratégica, provocadora y mediática, y poco o ningún propósito de resolver la cuestión que da lugar el problema.

Cada vez más nos estamos acostumbrando al primer tipo de conflicto, que no deja de ser algo parecido a los estilos de “reality show” en el espacio colectivo y común en el que se mueve nuestra sociedad. La marcada ausencia de propuestas realistas en la solución de los problemas que se muestran, el abierto sentido de agitación que adquieren en su dinámica, la frontalidad visceral que manifiestan, los eslóganes impactantes con los que se simbolizan las posiciones de las partes en conflicto, la superficialidad argumental con la que se plantean sus posturas, y, especialmente el enorme caudal de emociones negativas que arrastran, ponen de manifiesto que se trata de poco más que de “poder echar espuma por la boca a mandíbula batiente” contra el enemigo al que se ha designado como causante de todos los males que se arrastran.

Llama especialmente la atención la enorme frivolidad que estas expresiones traen consigo, su falta de empatía, la desconsideración implícita o explícita hacia los otros, y la absoluta desacreditación del daño producido, al amparo de un estilo tribal y grupal que se asemeja a épocas de las que nos sentimos muy orgullosos de haber dejado atrás incluso milenariamente.

No cabe duda de que una buena parte de ellos, singularmente en su génesis y en sus inicios, responden a maniobras planificadas desde estancias del poder establecido, con objetivos y fines de muy dudosa naturaleza, pero si adquieren la dimensión con las que las contemplamos es porque el terreno está muy adecuadamente abonado para que fructifiquen esas semillas.

Desde hace mucho tiempo, diferentes personalidades han hecho hincapié en el malestar que arrastran las sociedades modernas, que con todos los avances y ventajas que ofrecen respecto a otras, se ven impotentes para resolver diferentes encrucijadas que van surgiendo a medida que siguen desarrollándose, problemas de salud importantes relativas a la ansiedad y la depresión, el incremento constante del suicidio en diferentes sectores de población, comportamientos autodestructivos constantes de las capas más jóvenes, amplios niveles de adicción de sustancias legales, ilegales o bajo receta médica. El aumento del tipo de conflicto referido, no deja de ser otra muestra más de ese mismo malestar, si bien se hace más peculiar por la amplitud que adquiere y el eco que nos hacemos de él.

Lo que se denomina redes sociales presta un flaco favor a esta realidad, al dimensionarlo y extenderlo en múltiples direcciones. La alegría por la muerte de un cargo político, o por un torero, o por una figura del espectáculo, por poner algunos ejemplos, denotan como el sustrato bárbaro, cruel e insensible, que aún domina en muchos espacios, sigue más que presente entre nosotros, y que en vez de remitir cada vez aumenta más.

Es este, el de las redes sociales, un liderazgo mediocre, sucio e impío, que está teniendo la virtud de dar un protagonismo cobarde y simple a ese infinito número de anónimos, que nunca se plantearán un desarrollo individual desde la conquista, el trabajo y el conocimiento, y que llenan el enorme hueco creado por la ausencia de auténticos líderes sociales, políticos e intelectuales.

Y es que estas sociedades, tan complacientes consigo mismas, están permanentemente impidiendo que los conflictos puedan emerger, cegando los poros por los que la insatisfacción personal pueda abrirse camino en las relaciones sociales, y condenándonos con ello a juegos viscerales y de odio, en clave colectiva de delirio y enfrentamiento, que se cobraron la muerte de millones de vidas humanas, las de aquellos que, si no hubiera sido por ello, ahora es cuando les hubiera correspondido morir. ¿Es posible no ser hoy otra cosa que un antisistema?

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Sobre Carlos Peiró Ripoll

Licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Fue director del IMFEF, y ha ocupado distintos puestos de responsabilidad en áreas dedicadas a la salud mental y la Psicología como Director de Psicologías y Terapias del Centro Asistencial Santa Teresa de Arévalo, del Gabinete de Psicología de la Empresa CTO, y de la Unidad de Orientación Familiar de la Comunidad de Madrid. Coordina programas de formación en las que destaca el de “Redes Familiares para la prevención” del Plan Nacional de Drogas. Mediador Social y Familiar.

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10 Respuestas a CONFLICTO

  1. Clotilda 22 noviembre, 2017 at 18:19 #

    Me disculpen….. Cada día me pongo un diferente apodo…

    Por que me da la real gana…

    Y es que, entre lo del Manuel Bartual y lo de la tierra plana, me quedo con el zumo de naranja!! Sí, con el zumo de naranja… (joer- que a ésta se les fue la olla).

    Recuerdo aquello que nos decían, si te tomas el zumo de naranja nada más hacerlo la vitamina C no se pierde y si es en oscuras mejor!

    Y ahí tomando el zumo sin luz y rapidito para el mejor beneficio del cuerpo / alma/ emoción…
    Y bien…. Va pasando el tiempo y te las van dando dobladas, planas y cuadradas..
    Hasta que ya decides ir contra ti mism@…en un ir-yendo y viniendo a ninguna parte…

    Y… Cuando ya todo esté fabricado por robots, decidido tecnologica-mente y.. A aquellos que decían “gestionar nos” ya no les hagamos falta para nada… Se ha pensado que se va a hacer? Con las poblaciones?, o ya será la tecnocracia la que Dictamine??

    O cómo siempre fué, aquellos que manejen los cotarros lo harán al estilo “juegos del hambre” etc..??… Las sombras del Grey…?

    Llegará un momento en que las sociedades estén muy envejecidas con el Alzheimer y demencias en auge…
    Y donde el trabajo apenas exista y apenas de beneficio económico…

    Entre infinidad de otros “asuntos sociales”, se ha pensado en ello?.. O va a pasar cómo con la naranja : o se tramitan pronto asuntos de Calado Social.. O cómo ya ocurre, el beneficio para la gente es inexistente.

    • Alicia 23 noviembre, 2017 at 22:40 #

      Y qué muchísima razón que tienes, Clotilda, y cuantísimo me gusta cómo lo dices… Al menos en este comentario. Que a lo mejor si me metiese a opinar de otros saldríamos tarifando. Pero cómo no puedo comparar porque no sé quién eres…
      Pero eso suele pasar, que entre las personas y sus opiniones haya encuentros y desencuentros. Y creo que eso es bueno, que ensancha los límites, quita barreras a las convicciones que siempre encorsetan, y facilita empatizar con el género humano.
      Así que, te lo digo de verdad, muchísimas gracias.

  2. Clotilda 25 noviembre, 2017 at 21:26 #

    En realidad y creo que me salgo del artículo de Carlos lo que me atrevería a decir es, que, los que dicen gestionar nuestro/bien/bienes etc..
    A veces, o casi siempre no es tal!

    Aquello de las pensiones, por ahí por los 65años?…
    …era el promedio de mortandad entre los viej@s, hoy día “Mayores”…
    Los humanos!.. Que nos empeñamos en vivir y que cada vez hay más personas que están en los 90 y más, y físicamente bien aunque la cabeza no tire…

    Todo está /estuvo armado cómo desde arriba (élites) y claro! Todo se mueve en su “beneficio” que no sólo es bastante sino “exagerado”…

    La pregunta que deben tener en mente es que van a hacer con las personas en esta era tecno/digital.. Sobre todo con las que ni móvil utilizan… Que haberlos haylos…
    Qué programática van a desarrollar para que la gente acostumbrada a ciertas normas vea por donde ir!… (vital mente).. Se entiende..

    Los programas deberían ir desde lo más personal /familiar a lo socio-económico, ecológico, crear nuevas perspectivas para cuidados del planeta etc.. (en mi opinión)..

    Que la cosa dineraria no se tuviera tanto en más que para lo útil /darle utilidad y…
    Este desenfreno neo/esquizo/liberal desde una mirada “económica” parara algo ya!!

    Porque aparte de pasarse la vida entre pagos/facturas, harturas y demás..
    Tenemos los mares y el planeta/casa cómo un inmenso basurero que antes o después Nos terminaremos comiendo!!!

    Pero bueno… Claro.. Yo ya compré mi billete pa’marte que por ser black_friday me ha quedado ultrarebajado: el pago es a la vuelta!!
    Erratas?… Lo que sale sale..

  3. Andres Andres 30 noviembre, 2017 at 9:17 #

    Estimado Carlos,

    Gracias por el post,
    Me parece muy curioso que seamos una sociedad inmersa en el conflicto y sin embargo, no queramos verlo, ni conocer los procesos conflictivos, ni cómo participamos en ellos, ni cómo nos vemos arrastrados, voluntaria o involuntariamente en ellos.

    Me parece también, que es importante mencionar que no existe división entre conflictos colectivos y los personales. Uno y otro están entrelazados. Si estamos acostumbrados al enfrentamiento, seguramente hagamos lo mismo interiormente y viceversa. Pero es un círculo vicioso, solucionable, sin duda.

    Lo importante es transformar las actitudes de convencimiento, por unas de cuestionamiento. Lo comento porque la raíz de todo conflicto es el convencimiento en una u otra ideología o sistema de reacción.
    Es imposible que yo me oponga conflictivamente a alguen sin antes estar convencido de algo, sea de que yo tengo la razón o de que usted no la tiene.

    Ir creando una cultura colectiva y personal del cuestionamiento, es la solución al conflicto. Entonces, dos grupos, personas o ideas se encuentran, no con el fin de enfrentarse, sino con el fin de sintetizarse en un proceso abierto de interés mutuo al cuestionar al otro y a uno mismo, de manera simultánea.
    Es como cuando en química, dos o más sustancias se encuentran. No se enfrentan conflictivamente; por el contrario, se sintetizan químicamente, en un proceso dinámico, creando algo que tiene naturaleza diferente.

    De allí, surje lo nuevo .

    Un saludo.

  4. Loli 30 noviembre, 2017 at 10:36 #

    Hace unos días se ha puesto en marcha, en una zona de Madrid de alta afluencia de viandantes en estas fechas, una “normativa” que regula el sentido en el que se debe “marchar”, “andar, no pudiendo subir y bajar por las mismas calles.

    Para materializar dicha “norma”, se colocarán señalizaciones en verde y rojo, mientras policías municipales controlarán el acceso a las calles, apercibiendo a las personas que no la cumplan.

    Todo ello por “nuestra seguridad” para “evitar aglomeraciones …que conllevan molestias y situaciones problemáticas a la ciudadanía en su cita multitudinaria de compras festivas”

    Reconozco que ante el anuncio de esta medida, primero sentí una profunda rebeldía, …¿cómo….qué no podré moverme y andar por donde yo quiera?.

    Luego, sin embargo, esa resistencia se tambaleó ante una inquietante duda que me asaltó…¿y si tuvieran razón, y si fuera necesario protegernos de nosotros mismos, de la incomodidad de las aglomeraciones navideñas?..

    Muchas veces en esa zona me he sentido, por estos eventos, asfixiada, agredida….no podía andar, continuamente “encontrándome”, con otras gentes, otras personas, que venían y pensaban seguramente lo mismo de mí…¿es que no podías haber elegido otro día?…

    Y es ese es un comentario que se oye verbalmente, fuera ya de las estructura mental del pensamiento…y la gente se ve obligada a verse, a mirarse….y surgen enfados…y hay que buscar caminos o ritmos de caminar que tengan en cuenta a los otros…, y además, encima…, te das cuenta, porque el encuentro es inevitable…y además tan cercano, de que existen personas más vulnerables a las que tienes que ceder tu paso, que otras se acercan a ti con actitud desafiante…..y otras con caras amables….,

    A veces llega un momento en que no puedes cumplir el deseo original, el plan preestablecido…y esa compra diseñada…o no se realiza, o se convierte en otra cosa…

    Y muy enfadado….o encantado de la vida porque te has dado cuenta de la necesidad era relativa, o porque has conocido alguien que se cruzaba contigo…y te ha sorprendido, o porque has tenido una discusión absurda acerca de “un mire por dónde va, por favor”….y has recogido una experiencia…

    El otro día escuché a alguien insinuar, a al menos así creí entender, que porqué había que evitar que las personas accedieran a la experiencia de esas aglomeraciones.

    Lo que nos lleva a ellas, el afán de consumo….o la “normalidad” de ese acto, enmarcado y “normalizado” desde la educación dentro de modelo social que hemos consensuado…

    Y aprender de lo que conlleva…quizás nos enseñe cosas, como he dicho antes, inesperadas…., que de otro modo no las veríamos, o nos sucederían en otro contexto…y sería otra experiencia, otro aprendizaje…, otro descubrimiento.

    La verdad, es que el desarrollo de esta idea, que no parece políticamente “correcta”, acabó con mi resistencia a no rebelarme hacia la “norma”….

    Porque nadie somos “normales”, porque la “normalidad”, es un consenso que no responde a la realidad ni de los seres humanos ni de su funcionamiento….

    Y, si como dice Carlos en su comentario, “estas sociedades tan complacientes consigo mismas, están permanentemente impidiendo que los conflictos puedan emerger”….entiendo que también estamos permanentemente impidiendo su resolución, y el encuentro de nuevas posibilidades en nuestra capacidad de crecer…

    Y sin ese desarrollo, e impidiendo, encima la más mínima posibilidad de que el “encuentro” que ayuda al reflejo de nuestros “conflictos” internos, se produzca y tengamos l la posibilidad de mirarlos cara a cara y darles salida…., éstos se quedan enmarañados en nuestras entrañas…, siendo semilla de un enlentecimiento brutal y sinsentido de nuestra posibilidad de avance….

    ¡Déjenme que vaya por donde yo quiera, no me eviten encuentros o desencuentros por “norma”!, porque nadie es normal, no hay patrón o estereotipo que pueda describir a los seres humanos, somos diferentes todos y cada uno de nosotros, y solo en la referencia del “encuentro”, seguramente, podremos darnos cuenta de esas diferencias, y respetarlas….y dar gracias por ellas.

    Instaurar en el ánimo de las personas…la “tranquilidad”, atrancar y cegar sus posibilidades de trabajo y reflexión, puede confundirse con “velar por su seguridad”, y de paso, asegurarse de que los conflictos no afloran y se quedan en los recovecos de las entrañas, para ser convocados cuando el modelo ve tambalear su tiempo…

    Entonces sí, se les llama a todos juntos, ciegos, enrabietados…y a lo mejor, entonces,… se le denomina “rebeldes” y “buscadores de justicia”.

  5. A huevo!! 1 diciembre, 2017 at 20:36 #

    Tengo por costumbre traicionarme… Una pena..

    Calles de sentido único para viandantes?..
    Tendrán que tener en cuenta que entiende la gente por “sentido único” o si hay que coger la calle con el único sentido de que disponemos.. El sentido “zombie” de compraaaaa… Compraa..
    Que si fuera ese el sentido, sería como sentido-cero, y lo del sentido único queda como raro: el caso es manejar a la gente… En vez de otros planteos…
    Y después de esta tontería dicha..
    Leo por ahí : “deberíamos estar muy atentos a nuestras creencias”…
    Desde ahí se crea/o hace-deshace nuestra vida..

    …. Curioso que den las becas por diciembre /Navidad y.. No al inicio del curso para poder adquirir libros y textos con los que estudiar!!
    A qué os las quitamos- por hablar???? –

    A veces leo con quien estudia y si no me equivoco y hasta me sorprende : Santo Tomás de Aquino en sus muchas teorías afirma que lo que se aleja de lo natural es corrompible/ o corrupto…
    Me llama la atención: va en busca de la verdad de la existencia de Dios etc…

    No… Hablaré mucho más : este mundo tan sumamente materialista, en un nivel general está muy alejado de Dios!! (cada cual cómo entienda esto de Dios), están dejando enloquecida a la gente… Juventud sobreTodo y nos están haciendo Creer cosas que no son/o no debieran ser…
    Pero ahí.. Cada cual ya vé…

  6. Carlos López 5 diciembre, 2017 at 13:22 #

    Hola Carlos, a mi también me ha interesado esa forma de primera forma de conflicto. Emocional, frentista y nada constructiva.

    Yo la achaco a un cambio social que, afortunadamente, cada vez va disminuyendo la coacción física y en el que la política se mueve en mayor proporción por manipulación psicológica.

    Yo me lo he explicado así, como distorsiones cognitivas de toda una sociedad.
    Emociologías
    http://pajobvios.blogspot.fr/2016/12/emociologias-el-libro.html

    Y creo que las sociedades necesitan ser más conscientes del poder de las distorsiones.
    Emociologías: la fuerza del prejuicio
    http://pajobvios.blogspot.fr/2017/10/emociologias-la-fuerza-del-prejuicio.html

    Y adecuar los sistemas a ello.
    Razón y emoción en política
    http://pajobvios.blogspot.fr/2017/10/razon-y-emocion-en-politica.html

    Un saludo,

  7. Carlos Peiró Ripoll 5 diciembre, 2017 at 15:08 #

    Hola Carlos,

    Gracias por tu comentario.

    Efectivamente los cambios sociales nos van sobreviniendo, y anteceden con mucho a los cambios de mentalidad con los que los analizamos. En el caso de los conflictos, han quedado ampliamente desechados aquellos que dan lugar a enfrentamientos físicos, que solo por el hecho de que tomen esas formas son directamente descalificados. Las imágenes que pueblan abiertamente las televisiones en todo el mundo, seguro que han tenido mucho que ver en ello.

    Y se abren camino dos formas de canalizar los conflictos que, sin ser nuevos, sí están adquiriendo la categoría de máximos exponentes en la expresión de la conflictividad personal y, sobretodo, social.

    El primero de ellos proviene de la violencia contenida, es decir, aquella manera de agresividad con todos los componentes emocionales negativos implicados, que solo tiene como premisa fundamental no traspasar la línea roja de la agresión física. Pareciera que el único síntoma importante en el desarrollo de un conflicto fuera de “cara a la galería”, en el que lo significativo es no lesionar la integridad física del contrario. Muy lejos de entender lo que sucede, aún más de asumir la posibilidad de otros puntos de vista diferentes, y sin un atisbo de capacidad para echar marcha atrás en la razón en la que se apoya, solo pretende guardar las formas un mínimo. Desde estas ópticas, no hay más daño que el físico, desconsiderando las otras formas posibles, muchas veces más lesivas que el primero. El ámbito escolar y el de género son dos buenos escenarios en los que se ejemplifican estas nuevas formas “bien vistas” de violencia.

    La segunda, denominada la del “lobo solitario”, se podría definir como una implosión autolítica vengativa hacia los demás, independientemente del argumentario que sustenta el discurso de quien lo comete, ya sea religioso (yihadismo radical), ya sea biográfico (atentar contra tus compañeros académicos y profesores), ya sea vecinal (contra tu entorno vital), etc.

    Me pregunto como tú, si convendría solo preparar a las sociedades para ser más conscientes del poder de las distorsiones, o si seguir la tesis de la conocida película “El club de la lucha” en el que el subconsciente machacado por las permanentes frustaciones por un mundo que carece de sentido, encuentra su salida por otras vías de índole no racional.

    Es un tema complejo que requiere de muchos puntos de vista y debates reflexivos.

    Saludos cordiales,

    • Carlos López 5 diciembre, 2017 at 17:22 #

      Sí, es un tema complejo y actual. Uno de los retos de nuestro tiempo.

      Yo lo centro menos en la violencia previa que se expresa y más en la estimulación mediante un discurso distorsionado que hace que aflore.

      Un tema muy interesante.

      Un saludo cordial,

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