En estos tiempos de incertidumbre y precariedad laboral, el sentir social mayoritario es que tanto la informática como el inglés son casi indispensables para encontrar un empleo. Y este sentir se amplifica desde los medios de comunicación y se recoge en el discurso político. De esta forma, el uso de las nuevas tecnologías y la enseñanza de idiomas se convierten en temas obligados siempre que el candidato o el gobernante de turno hablan de lo educativo.

Como sucede con todo aquello que puede suponer alguna rentabilidad electoral, el inglés y lo digital concentran los esfuerzos y las inversiones, al tiempo que se descuidan otros aspectos, más necesarios pero menos mediáticos, de la educación. Y lo que es peor, la legislación y el gasto se modifican en consecuencia, de modo que quede patente que a estas cuestiones se les presta la debida atención; aunque el resto del edificio se resienta o se desmorone.

Un ejemplo de esta forma de proceder es la mal llamada enseñanza bilingüe, que no es lo que su nombre sugiere sino más bien una enseñanza en dos idiomas; porque el bilingüismo consiste en la adquisición simultánea de dos lenguas, de forma espontánea y en un ambiente donde ambas lenguas coexisten y se emplean indistintamente, y este no es el caso de nuestros colegios e institutos, en los que puede que los alumnos terminen sus estudios con un nivel aceptable de inglés pero sin ser bilingües en absoluto. No obstante, para facilitar la lectura de este artículo, los seguiremos llamando de esa manera.

Entre los proyectos o modelos de enseñanza bilingüe que se están desarrollando en nuestro país, posiblemente sea el de la Comunidad de Madrid el que se tomará como referencia en la mayoría de las Comunidades Autónomas; al menos en aquellas que están gobernadas por el mismo partido. A grandes rasgos consiste en lo siguiente:

Ciertas materias se desarrollan en la lengua materna mientras que otras se imparten en la segunda lengua, generalmente el inglés. Para impartir enseñanzas en esta segunda lengua no hace falta ser bilingüe, sino estar habilitado para impartirlas; es decir, certificar que se tienen conocimientos suficientes del idioma como para desarrollar una clase sin recurrir a la lengua materna de los alumnos, que suele coincidir con la propia. Esta habilitación se obtiene después de haber superado una prueba diseñada a tales efectos. Aunque se dan situaciones absurdas en las que un profesor de inglés no está habilitado para enseñar otras materias en este idioma, porque no ha podido, o no ha querido, cumplir los requisitos necesarios para la habilitación (examen incluido).

En cualquier caso los conocimientos y el dominio del inglés que tienen la mayoría de los docentes habilitados no son los que serían deseables (C2 o Proficiency) sino que son ligeramente superiores a los de un usuario intermedio avanzado. Muchos de estos docentes, además, tienen una pronunciación muy voluntariosa pero claramente incorrecta, posiblemente porque no la adquirieron en edades tempranas. Esta es una de las razones por las que, además del profesorado habilitado, se cuenta con el apoyo de unos auxiliares de conversación que, estos sí, son nativos y, como su nombre indica, se ocupan de hablar con los alumnos y proporcionar la entonación y la pronunciación adecuada del idioma.

En palabras de un conocido político: no se trata de enseñar inglés, sino de enseñar en inglés. Y nos encontramos al profesor de Science intentando explicar con el mejor posible de sus acentos y la versión menos incorrecta de su gramática, las partes del aparato digestivo o en qué consiste la fotosíntesis. Todo ello intercalando, también en inglés, las indicaciones y amonestaciones habituales a los alumnos acerca de cómo deben sentarse, dejar de hostigar con el lápiz al compañero, permanecer en silencio, aguantar hasta que termine la clase para ir al baño y otras similares. Y, lo que resulta mucho más difícil, intentando transmitir el mismo énfasis y la misma pasión que conseguía en sus explicaciones en castellano; es decir, haciendo todo lo posible porque la dificultad lingüística no anule la capacidad de emocionar.

Periódicamente, hay exámenes externos para acreditar los distintos niveles que van adquiriendo los alumnos y, en el último curso de primaria, con 12 años, se lleva a cabo una prueba final. Esta prueba se realiza con el Preliminary English Test for schools de la Universidad de Cambridge, tiene como referencia el nivel B1 (nivel intermedio bajo) del Marco Común Europeo y evalúa las cuatro destrezas básicas de cualquier idioma: hablar, escuchar, leer y escribir. El resultado obtenido en esta prueba condiciona la futura trayectoria académica del alumno.

Una vez acabada la educación primaria en un colegio bilingüe, la continuidad lógica es asistir a un instituto que también lo sea; pero se plantean distintos problemas e incongruencias. Uno de ellos es la diferencia en el dominio de la segunda lengua de los distintos alumnos, bien porque no hayan alcanzado el nivel necesario en la educación primaria, bien porque procedan de un colegio que no era bilingüe. En previsión de esta situación, estos institutos están divididos en dos secciones: el Programa bilingüe y la Sección bilingüe. En la primera de ellas el bilingüismo se reduce a impartir una hora diaria de inglés, además de la tutoría y alguna otra asignatura, mientras que en la segunda la mayoría de las asignaturas, salvo Lengua y Matemáticas, se imparten en este idioma. Para formar parte de esta sección, que es la que más se aproxima a lo que se podría considerar enseñanza bilingüe, es necesario haber superado la prueba final de primaria o acreditar que, como mínimo, se tiene el nivel que en ella se exige.

Esto supone una forma sutil de selección, ya que se agrupa a los alumnos según demuestren o no ciertas habilidades o tengan ciertas competencias; en este caso, el dominio del idioma, aunque podría hacerse lo mismo con el manejo de las matemáticas, en el supuesto de que alguien diseñara algo parecido a unos institutos científicos, o con las habilidades deportivas, si es que se llegara a considerar que el ganar muchas medallas en unas olimpiadas proporciona algún tipo de ventaja internacional. De alguna manera esto se contradice con el diseño general de lo que debe ser una educación inclusiva en la educación obligatoria.

Y esta separación no afecta solo a los alumnos sino también a los profesores. El que un colegio o instituto se convierta en bilingüe requiere de la conformidad del claustro de profesores; pero un centro corre el riesgo de vaciarse si no opta por ello y hay otros centros en sus proximidades que sí ofrecen esta opción. Y al aceptar convertirse en bilingüe se enfrenta a una transición en la que faltan profesores por un lado mientras que sobran por el otro. Es más, a medida que pasan los cursos y el proyecto va creciendo, los profesores no habilitados comienzan a verse desplazados, a pesar de lo buenos que sean impartiendo sus materias. Y podemos encontrarnos con que un magnífico profesor de historia o de biología se reemplaza por un docente inexperto que, no obstante, dispone de un nivel C1 de inglés.

Como, además, este nivel no suele ser suficiente para impartir una clase con soltura, lo que suele suceder es que la principal dificultad de esta clase, tanto para el profesor como para los alumnos, no es la propia de los contenidos sino la que impone la falta de dominio del idioma. Con ello se está consiguiendo que no aprendan bien inglés ni tampoco la asignatura.

El Programa de Colegios Bilingües de la Comunidad de Madrid se puso en marcha en el curso 2004/2005 y todavía es pronto para establecer un juicio definitivo sobre su eficacia o su conveniencia. No obstante, como puede desprenderse de la lectura de este artículo, se plantean dudas acerca de qué se esté haciendo lo más adecuado. La implantación masiva del bilingüismo tiene sus peajes y el ritmo tan elevado al que se está haciendo está obligando a encontrar docentes donde no los hay, está añadiendo todavía más dificultades a los alumnos que ya las tenían, está vaciando ciertas materias de contenido convirtiéndolas en la excusa necesaria para enseñar inglés al tiempo que desplaza o expulsa a otras materias de los horarios, está creando distintas categorías de alumnos y profesores, está suponiendo un gasto considerable que podría emplearse en otras partidas y, en definitiva, está primando una habilidad sobre otras que son tanto o más necesarias que ella.

Estas dudas aumentan todavía más cuando se analiza cómo está implantado el bilingüismo en el resto de Europa. Entonces se descubre que, aunque hay enseñanza bilingüe en la mayoría de los países europeos, esta enseñanza no es el modelo general sino que está orientada hacia la integración de alumnos inmigrantes o bien se destina a comunidades de alumnos que ya son bilingües al llegar a la escuela, por ejemplo los que viven en zonas fronterizas con otro país. Y en el caso concreto de Finlandia, que sí tiene una red de escuelas bilingües, las circunstancias del país y la preparación de los profesores son muy diferentes de las nuestras.

Después de haber pasado varias décadas desde que fuera introducido en los programas escolares, la enseñanza del inglés en nuestro país sigue siendo claramente deficiente. Además de las carencias de los que lo enseñan y la orientación excesivamente académica de nuestra forma de enseñar, se podrían encontrar otras razones para explicar este hecho, como el tamaño de los grupos, la poca similitud de una lengua latina con una lengua sajona, el que no haya sido tan necesario como lo es ahora, el que los dibujos animados, las series y las películas no se emitan en versión original y tantas otras. Pero lo cierto es que, en otros países, sin bilingüismo, con menos horas lectivas y menos esfuerzo se consiguen resultados mucho mejores, sin convertir el inglés en el eje sobre el que gira el resto del aprendizaje.

11 comentarios

11 Respuestas a “BILINGÜISMO”

  1. iiiiiniiiii dice:

    Gran artículo, yo aprendí inglés porque mis padres me metieron en clases privadas de pequeña y cuando empezó internet empece a ver todo en inglés. Si no tradujéramos todo a la fuerza seríamos mejores.
    Yo también tengo otras ideas para mejorar el sistema en conjunto, como fomentar nuestras fortalezas y encontrar una profesión que las utilice en vez de teme que centrarnos sólo en lo que se nos da mal para aprobar todo o incluir los diferentes estilos de aprendizaje.
    Tengo aquí estas ideas por sí te apetece mirar y comentar, agradecería mucho tu opinión
    http://tangledpolitics.wordpress.com/2013/03/12/ya-me-educo-yo-sola/

  2. Inés dice:

    Magnífico artículo.
    Coincido en todo lo que expresas y comparto tus dudas.
    Ahora lo conozco de cerca.
    Por aquí es el AMPA la que de su bolsillo se ha preocupado de contratar a la profesora nativa.
    Mi experiencia con los alumnos de primaria que empiezan en una escuela bilingüe es que no aprenden mas inglés.
    El libro de Science tiene muchos errores de fondo – por ser suave- y de forma, en sus definiciones de fisiología y biología, en lo poco que he leído, pues decidí dejarlo estar.
    A veces incluso se explica distinto al libro de Conocimiento, porque al menos aquí se estudian ambos contenidos paralelamente.

    Hace tiempo que descubrí que la lengua extranjera estudiada como aquí se enseña, centrándose en memorizar gramática y vocabulario, no les cae nada bien a muchos alumnos. Es algo que siempre me he preguntado, y les pregunto en casa ¿cómo puede ser que estáis estudiando Inglés desde los 3 años y no sabéis empalmar dos frases?

    Por otra parte creo que sólo con la madurez se dan cuenta de que les gustaría aprender más, cuando empiezan a interesarse por entender las letras de la música o determinadas películas o a tener amigos con los que quieren comunicarse.
    Por todo ésto y a riesgo de equivocarme, creo que el aprendizaje de una lengua extranjera no puede ser impuesto. Debe surgir, primero como una necesidad que ellos entenderán cuando les llegue la ocasión y luego como parte del aprendizaje o la utilidad que cada cual busque.
    En cuanto a lo de los profesores, igual está empezando a pasar en la Universidad, y por ejemplo se da la paradoja, que a profesorado que ha desarrollado parte de su experiencia investigadora en el extranjero o que siempre publicó sus trabajos en Inglés, se les exija ahora un certificado de tal o cual examen de tal o cual grado cuando hace años que utiliza herramientas en ese idioma para cursos superiores.
    Esto no tendría mayor inconveniente si no fuera que entonces, otros departamentos empiezan a sacar cursos a los que se debe asistir, pagar incluso para poder acceder al papelito que te acredita según su criterio y que ciertamente podría empezar a sustituir en la docencia a personal muy inglés pero sin conocimientos sobre la materia que los estudiantes tienen que asimilar.
    Tendremos que encontrar una fórmula intermedia, sobretodo porque como bien explicas, se está perdiendo un valioso aprendizaje de buenos maestros en materias esenciales, de ciencias y de humanidades en aras de aprenderse los músculos y los huesos y poco más.. en otro idioma.

  3. Pedro dice:

    Buen resumen de lo que el bilingüismo nos ha traído. De hecho el principal problema con el bilingüismo es tratar de implantar un sistema en el que se enseñe en una lengua extranjera en un país donde dicha lengua no está apenas presente. El modelo de aprendizaje de un idioma a través del aprendizaje de otras materias, utilizando el idioma como herramienta, solo es válido si la presencia de este idioma fuera de la escuela es la suficiente. En España la presencia de la lengua inglesa no solo es escasa sino que la mayoría de lo que el alumnado oye fuera de la escuela (y por desgracia dentro también) será cuanto menos incorrecto en su pronunciación.

  4. yolajb dice:

    Comparto prácticamente todo el artículo pero me gustaría matizar un poco el tema de las habilidades. Los niños y niñas que logran superar la primaria bilingüe necesitan, en su mayoria, tener detrás un padre o una madre dedicados a acompañarles en el proceso. En caso de no ser así es importante tener respaldo económico que les permita contratar a profesorado particular, una academia o cursos en el extranjero. Con los horarios y salarios esclavizantes que tienen muchos padres y madres es difícil que esta condición sea viable para todo el alumnado. Así que no es tanto nivel de habilidades como nivel sociocultural de la familia.

    Los efectos de segregación o implantación de itinerarios en la escuela pública, a partir de los 6 años, es bastante más grave de lo que parece.

  5. Fabiana dice:

    Hola a tod@s! Soy profesora de inglés y trabajo y vivo en Argentina. Doy clases en escuelas secundarias y he dado clases en institutos de enseñanza de inglés privados. En la escuela, los alumnos tienen sólo dos horas de inglés por semana, muchas veces en un mismo día. En mi experiencia personal, esta cantidad es insuficiente cuando hablamos de un país que tiene como lengua madre el español, o sea, como mencionan más arriba, inglés no se usa afuera del aula más que en algunos programas de TV, si es que se tienen canales privados. Además, los alumnos no están obligados a realizar tareas en el hogar ni revisan lo visto en clase antes de acudir a ella. Los profesores, desgastados por tantas horas trabajadas (sin las cuales no se llega a un salario digno) y frustrados de poner todo su empeño por dar clases “como le indican en la universidad/terciario”, sin lograr que algún alumno/directivo le preste atención, ya sea por la gran cantidad de alumnos en cada aula, bajo concepto de la materia por parte de los directivos (quienes la mencionan como “materia especial”, lo que significa que casi no se pueden desaprobar alumnos en dicha materia), etc., se rinden viendo cómo sus apuntes de lingüística aplicada caen en desuso. En los institutos de enseñanza de inglés, los profesores no sólo cobran un salario indigno sino que también son obligados a dar cientos de unidades de libros promocionados por un mercado cuya única apetencia es vender, en aras de hacer creer a los padres que su hijo aprende mucho. Mi experiencia en estos lugares me dice que cada vez aprenden menos y terminan sus kilométricos años allí adentro sin poder comunicarse fluidamente en inglés.
    En fin, quien quiera aprender inglés hoy debería pagar bien a una profesora particular que pueda aplicar las teorías lingüísticas correspondientes y tenga tiempo de preparar una clase como se debe. Cariños desde Argentina.

  6. AABRC dice:

    Me gustaría añadir a este artículo, que los profesores nativos no están capacitados para enseñar, ni en las escuelas y ni en los institutos. Saben hablar y pronunciar perfectamente, pero no están capacitados para enseñar. En los países como el UK o USA, los nativos españoles, son profesores que están altamente capacitados y saben enseñar. No van a contratar al primer español que pase, van a buscar a un español cualificado. No es suficiente ser nativo, tiene que tener la preparación necesaria para poder enseñar español.

    Los maestros nativos que están en las escuelas españolas, ni siquiera el 1% esta certificado.

  7. Juan dice:

    Totalmente de acuerdo con tu crítica a los planes de bilingüismo. En Andalucía es también demencial.

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