Cualquier presidente del Gobierno o ministro nos diría solemnemente que todo lo que ha hecho tenía la intención de lograr “un futuro mejor” para nuestro país; y probablemente es cierto. Pero lo que aquí se plantea es si el modo de pensar y “proyectar” ese futuro está siendo el más adecuado.

Bajemos un momento a la dura realidad. Si en una charla de amigos pudiéramos preguntarles a cada uno de los altos cargos del Gobierno y de la Administración cuanto tiempo dedican a pensar y a proyectar el futuro, en su respectivo ámbito de competencias, no me extrañaría que el 90% de ellos nos dijeran, en confianza, “Mira, yo bastante tengo con resolver los problemas del día a día, como para ponerme a pensar en más cosas”. Porque es verdad que en puestos de mucha responsabilidad el día a día te “come”.

Por tanto, si tú fueras parte del Gobierno y, además de resolver los problemas cotidianos, quisieras dirigir al país hacia un futuro mejor, no tendrías más remedio que sacar tiempo de donde fuera para pensar: qué debe entenderse por un futuro “mejor”, qué cambios o reformas son claves, cómo las vas a conseguir, qué consecuencias tendrán a corto y largo plazo y cómo se las vas a explicar a la gente. Pero, a medida que te fueras metiendo en ello te irías dando cuenta de dos cosas: una, que esta reflexión es mucho más importante y necesaria de lo que creías al principio y, dos, que también es mucho más compleja y laboriosa de lo que pensabas.

Aunque para hacer frente al día a día a menudo no queda más remedio que improvisar, apoyándote en tu experiencia y en la de tu equipo, para proyectar el futuro de un país eso no vale. Entre otras cosas porque los cambios que ello conlleva se refieren a cuestiones de gran complejidad y trascendencia para la sociedad; como todo lo que se refiere a la educación, el mercado laboral, la sanidad, las pensiones, las Administraciones Públicas, la fiscalidad, el sistema financiero, la justicia, etc. Los temas son tantos y tan complejos como para tener ocupados a todos nuestros gobiernos durante varias décadas. La cuestión, entonces, es: ¿cómo se pueden pensar y proyectar estas reformas de la mejor forma posible?

En teoría, los partidos que tienen posibilidades de gobernar deberían concurrir a las elecciones con su diagnóstico hecho sobre cada una de estas materias y con su solución bien meditada. Como ya he hablado de esto no entraré ahora en detalles. Pero, lo cierto es que estas organizaciones apenas dedican tiempo a esto y cuando llegan al poder, en muchos de estos temas están prácticamente en blanco.

A un ministro recién nombrado lo que más le preocupa es designar rápidamente a quienes van a asumir los puestos clave de su ministerio. Cierto que la mayoría de ellos son funcionarios, y algunos con amplia experiencia en las Administraciones; pero raro será que tengan claro lo que hay que hacer en los ámbitos para los que les designan. Luego, a medida que va pasando el tiempo, los nuevos responsables políticos van escuchando lo que les cuentan los funcionarios que están en contacto con ellos y, según el estilo de gestión de cada uno, van empapándose más o menos de la experiencia y conocimientos que estos les transmiten.

¿Significa esto que esa reflexión profunda sobre los grandes cambios que necesita el país sale de los funcionarios de la Administración? Tampoco. Los funcionarios de mayor rango, cuando llevan muchos años, acumulan un amplio conocimiento sobre el funcionamiento y las necesidades del sector de la sociedad que les compete, pero eso solo no basta.

Para llevar a cabo ese tipo de reflexión es necesario dedicar mucho tiempo a recabar datos e información, consultar a los mejores expertos del país, pensar juntos y debatir, cuantificar los costes, evaluar las consecuencias y negociar y establecer la mejor forma de hacer los cambios. Si empiezas desde cero, lo normal es que eso te lleve buena parte de la legislatura. Por eso, muchas de las reformas que lanzan los gobiernos tienen ese inconfundible aroma a improvisación.

Para hacerlo bien es necesario tener gente experta de nivel preparando con tiempo y rigor los cambios que se requieren. No me refiero a los clásicos comités de “sabios” a los que se recurre de vez en cuando en la Administración, y que a veces son muy útiles. De lo que hablo es de crear estructuras de trabajo permanentes, de que los ministerios se doten de eso que en el mundo anglosajón llaman “think tanks”: gabinetes de análisis estratégicos, dedicados a comprender bien el funcionamiento del sector de la sociedad correspondiente y a identificar las medidas que requerirían, en una perspectiva de corto, medio y largo plazo. Algo que, dicho sea de paso, en
otros países constituye ya una larga tradición pero que en España es casi inédito. Con todo, esto solo sería una condición necesaria (imprescindible, diría yo) pero no suficiente.

Cada ministerio tiene su propia perspectiva y la mayoría de los cambios a los que me estoy refiriendo necesitan ser contemplados desde distintas ópticas. Haría falta, por tanto, que esos gabinetes ministeriales trabajaran bien coordinados. Pero además tendrían que hacerlo en contacto con expertos de diversas disciplinas y sectores de actividad, ajenos a la Administración y al mundo de la política.

Pongo un ejemplo: imaginemos que quisiéramos abordar en serio el sistema de educación que necesita el país. Bueno, pues no podríamos limitarnos a escuchar a los funcionarios del Ministerio de Educación, o de las Comunidades Autónomas; necesariamente tendríamos que escuchar a profesores, pedagogos, psicólogos, neurólogos, padres, empresarios y, desde luego, a antiguos alumnos ¡e, incluso, a los actuales! Todo ello, ¡ojo!, para proyectar algo que se notará al cabo de 20 años: cuando los niños que están hoy en la guardería terminen su ciclo de estudios. Pero supongamos que además nos preocupa que, cuando llegue ese día, no sigan engordando la pavorosa cifra de paro juvenil que tiene este país. Entonces tendríamos que conectar la reflexión anterior con otras análogas sobre, por ejemplo, la estrategia industrial que nos conviene impulsar y el tipo de puestos de trabajo que podremos crear en el marco de esta economía globalizada, cómo fomentar la creación de empresas en esos sectores, qué legislación laboral y qué tipo de fiscalidad contribuyen mejor a ello, etc., etc.

¿Suena exagerado? Pues intentemos imaginar cómo deben pensar y elaborar sus estrategias las grandes multinacionales petroleras o farmacéuticas, por citar dos ejemplos. En ambos casos es frecuente invertir enormes sumas de dinero en actividades de I+D durante 10 o 15 años, con lo cual están acostumbrados a proyectar sus decisiones y negocios con perspectivas de 20 y 30 años. Así que, si ellos pueden hacerlo, ¿por qué no va a poder hacerlo el Gobierno de la Nación?

Volvemos a la cuestión: ¿cómo hacerlo? Lo más práctico sería que, apoyados en el trabajo de esos “think tanks”, los propios ministerios lanzaran y pilotaran el debate sobre este tipo de temas con las partes afectadas de la sociedad. Requeriría, eso sí, la voluntad de hacer las cosas en serio, sin pretender rentabilizarlo políticamente. Aunque, inevitablemente, una iniciativa de este tipo cargaría con la sospecha (fundada, en la mayoría de las ocasiones) de que los resultados serían filtrados de acuerdo con los criterios e intereses del Gobierno o de la Administración.

Desde luego lo ideal sería que la iniciativa de analizar las reformas necesarias, impulsar los correspondientes debates y procesos de reflexión, culminando todo ello en la elaboración de las propuestas finales, partiera de la propia sociedad, aunque para ello se apoyara en la Administración. En parte, esto es lo que hacen en Estados Unidos y otros países muchas de las fundaciones y ONG´s, apoyadas en “think tanks” propios o independientes; una forma de proceder de la que en España apenas hay tradición. Supone, como tantas veces hemos dicho, una vitalidad en la sociedad civil que aquí estamos lejos de alcanzar.

En cualquier caso, sea de unos o de otros la iniciativa, lo importante es que se tome. Porque, sin este tipo de reflexiones, las reformas que se acaben haciendo, y que determinan nuestro futuro, se harán sin medir bien las consecuencias y sin saber a dónde nos llevan. Y eso, se diga lo que se diga, no es gobernar pensando en el futuro.

20 comentarios

20 Respuestas a “¿NOS GOBIERNAN PENSANDO EN EL FUTURO?”

  1. AdamSmith dice:

    Gracias por compartir sus ideas. Estoy totalmente de acuerdo con usted cuando dice que «Pero, a medida que te fueras metiendo en ello te irías dando cuenta de dos cosas: una, que esta reflexión es mucho más importante y necesaria de lo que creías al principio y, dos, que también es mucho más compleja y laboriosa de lo que pensabas.»

    En realidad su punto es válido para todas las decisiones que tomamos, sea de manera individual o de alguna forma colectiva (desde la familia hasta el Estado y las Naciones Unidas). Uno podría conversar largamente sobre cómo han ido cambiando las teorías sobre las decisiones, especialmente las teorías racionales que dominan el análisis de la Economía como disciplina de estudio, y cómo las teorías que inicialmente se postularon para decisiones individuales se han extendido a las decisiones colectivas. Y también conversar sobre lo mucho que ha cambiado la práctica de todas las decisiones en los últimos 100 años. Un factor crítico de esos cambios, teóricos y prácticos, es una mejor comprensión del contexto en que se toman las decisiones, algo que en el caso de las decisiones colectivas siempre ha sido esencial.

    El caso extremo es la política y en particular el gobierno en cuanto ejercicio colectivo del poder coactivo legítimo donde el contexto condiciona fuertemente las negociaciones que terminan en decisiones. Mi impresión, luego de 50 años de estudiar todos estos asuntos, es que si no entendemos el contexto poco o nada valdrá el conocimiento acumulado. En particular, las simplificaciones burdas sobre el contexto de la política, entendida como actividad humana sobre el acceso al y el goce del poder coactivo legitimo, poco o nada ayudan y peor todavía terminan en frustración, esa frustración que en el siglo XX facilitó gobiernos totalitarios.

  2. Inés dice:

    Si, yo creo que lo hacen. Piensan perfectamente en su futuro y en el de sus asociados, por eso van trasladando bienes y servicios a sitios seguros, y lo que no son capaces de retener, lo venden.

    Para eso, van eliminando cualquier tipo de organización independiente del estado, o bien la rellenan con gente a la que previamente han comprado.

    Los cambios que se han hecho en poco tiempo condicionarán en un montón de años el futuro inmediato y afectarán a varias generaciones.

    Millones de personas sin acceso a un empleo en edad activa, jóvenes sin acceso a una educación y derivados según habilidades concretas dictadas en unas pruebas inventadas por terceros según sus propias normas de calidad, cantidad y contenidos pasarán por épocas de incertidumbre y enfermedad que podrían haberse evitado.

    Las decisiones sobre protección de costas, bosques cielos- si, también hay intentos claros de manipulación de nubes- subsuelos, y el agua, han producido ya consecuencias en la agricultura, la ganadería y la vida de la gente afectada por esos «proyectos de infraestructura».

    Los cambios que consolidan hay que hacerlos desde abajo, en grupos de personas con formas parecidas de entender el mundo y unidas en eso, en una obra común, no en una ideología común.

    Hay otra mucha gente que prefiere no hacer nada, otra que no puede y otra que lo ve distinto, otra que ya no sabe ni lo que quiere y las discusiones se quedan en eso, en palabras que no conducen a actos responsables.

    El mejor ejemplo de que a los gobiernos de la mayoría de este planeta no les interesan sus ciudadanos es que no respetan las voces mayoritarias e imponen sus leyes en contra de una gran mayoría de la población pero hay otros tantos ejemplos de cómo la gente unida puede cambiar el futuro si se aplica en ello con hechos y con convicción.

  3. Maximilien Robespierre dice:

    Cruda realidad, que resulta demoledora para la oligarquia de los partidos, y para sus esbirros..

  4. Teresa Cabarrush dice:

    Extraordinario artículo, importantísimas sus reflexiones, Gracias por su gran aportación.

    Todavía no entiendo ni comprendo ( será que tengo una razón distorsionada ),que pueda ser Presidente o Presidenta de cualquier organismo o territorio, alguien que no sabe donde tiene la mano derecha ni la izquierda, esa es la verdad, por supuesto que el autor tiene toda la razón, se necesita de Personas Expertas ( pero Expertos con Buena Voluntad ).

    Siempre me acuerdo de ese cuento de Guy de Maupassant, no recuerdo el título, creo recordar que era un Abogado y se trataba de un juicio, el abogado era un Señor impecablemente correcto y toda la sociedad incorrecta, tanto era así, que el pobre Señor se volvió loco. Muchas veces me pregunto si ese cuento pudiera llegar a ser realidad. Es decir, si la mayoría actúan de una forma, ¿ quiere decir que ellos no están equivocados ? o por el contrario, ¿ es la minoría la que pueda tener razón y ser correctos ?.

    Estoy de acuerdo con el autor y el Señor AdamSmith en la importancia del párrafo: » Pero a medidas que te fueras metiendo…», no voy a repetirlo. Bastante razón lleva la Señora Inés.

    Saludos.

  5. Manu Oquendo dice:

    He guardado el artículo del Sr. Bautista para ir construyendo sobre él algunos de los elementos de la próxima generación de sistemas de gestión pública, los que emerjan de nuevas constituciones porque las actuales ya están obsoletas.

    Es más sencillo diseñar un sistema de gestión que las normas que definen y regulan el poder del Estado.
    Es evidente que la pregunta del autor es retórica. Tan evidente como la obsolescencia constitucional de las formas vigentes de poder. Entre muchos otros, nuestro Pedro de Vega lo refleja perfectamente en si reeditada obra «La Reforma Constitucional y la problemática del poder constituyente» 1985(Tecnos) donde lo resume en seis palabras. «El constituido ha capturado al constituyente».

    Cuando los presidentes del gobierno de una nación como España usan su momento de gloria y poder para ir «redondeando» su CV para posteriores empleos está dicho todo y el juguete está irremediablemente roto.

  6. AdamSmith dice:

    Para conocer el contexto de la política es esencial conocer cómo se forma y qué papel juega la opinión pública en el proceso de las decisiones de los órganos del Estado. Quizás la opinión pública es el factor menos comprendido de ese proceso. En las democracias constitucionales, en períodos entre elecciones, buena parte de la política se juega a través de la manipulación de la opinión pública y así es que los medios de comunicación han logrado su tajada de poder (no porque sean buenos o porque sepan algo sino simplemente porque son fieles servidores de los políticos para los que trabajan). Gracias a internet, el casi-monopolio que unos pocos medios de comunicación alcanzaron después de la 2da. guerra y 1990 fue en gran medida porque aceptaron trabajar para los políticos. Hoy por suerte ese casi-monopolio se ha quebrado, aunque todavía algunos medios pre-internet den la pelea para mantener los privilegios asociados a su servilismo hacia los políticos. Por cierto, España es un ejemplo grotesco de tal servilismo, agravado por la insolvencia de las empresas controladoras de los medios.

  7. Manuel Bautista dice:

    Apunta usted a una cuestión muy interesante. Es cierto que la opinión pública determina, en gran medida, la orientación de la política y que, por tanto, es un objetivo manipularla.

    Es evidente que hay muchos poderes, y no solo políticos, decididos a manipular y moldear la opinión de la sociedad. Sin ir más lejos, la publicidad es una industria enormemente potente. Pero eso pone mas en evidencia la docilidad con que dejamos que nos formen las ideas.

    Desde este punto de vista, cuando, como usted señala, internet se abre como una posibilidad de «librepensamiento», lo que vemos es que se llena de ruido y de estupideces.

    ¿No será que, en el fondo, si nos quitaran de encima el pretexto (real) de los manipuladores, y nos quedáramos solos, nosotros, con nuestras ideas, descubriríamos lo difícil que es producir una idea interesante?

    Un saludo y muchas gracias por su comentario

    1. AdamSmith dice:

      En las democracias constitucionales, la ignorancia de los votantes es un tema que preocupa a muchos e incluso ha habido algunas investigaciones interesantes sobre sus causas y efectos. Pienso que la explicación es clara: el costo de conocer algo es alto, muy alto, en relación al beneficio personal que cada votante puede obtener de ese costo. La clave está en por qué el costo es alto y la explicación es que para creer hay que ver(ificar). Más allá de la recriminación de Jesús a Tomás, creer sin verificar es posible sólo si se ha invertido mucho en establecer una relación de confianza con otra persona, esto es, en relaciones donde la identidad de las partes es esencial. En las relaciones anónimas, el alto costo de verificar nos lleva a distinguir entre situaciones en que damos el beneficio de la duda, creemos pero sabemos que no hemos verificado, y situaciones en que por falta de verificación negamos ese beneficio. Así, en las relaciones entre elitistas y no-elitistas, los primeros invierten en ganarse la confianza de los segundos y su mayor éxito es la lealtad incondicional, pero cualquier ganancia se irá perdiendo si no se actúa de acuerdo con las expectativas de los segundos. En todas las actividades, hoy tenemos la impresión de que el costo de verificar habría estado aumentando, pero mi impresión es que hoy tenemos una mejor idea de cuan alto es el costo de verificar a pesar de que este costo habría estado disminuyendo. En otras palabras, antes no nos atrevíamos a cuestionar muchas cosas porque la verificación era prácticamente imposible, mientras que hoy aun sabiendo del alto costo de verificar, nos atrevemos a cuestionar mucho más que antes porque por lo menos en algunas actividades el costo de verificar ha disminuido y es inferior al beneficio del conocimiento adicional.

      1. Manuel Bautista dice:

        Apunta usted a una cuestión muy interesante.

        ¿Hasta qué punto es posible construir una «auténtica» democracia, en sociedades tan complejas como las nuestras, sin que la ciudadanía pueda verificar la validez de las decisiones de los gobernantes?

        En parte, como usted señala, por el enorme coste en tiempo y esfuerzo que eso le requeriría a los ciudadanos.

        En parte también por el «ruido» que se introduce con la proliferación de opiniones distintas; honestas y justificadas (porque no hay verdades únicas) unas, pero interesadamente tendenciosas otras.

        En parte también porque se ha ido configurando una actitud social cómoda, que se considera con derecho a opinar pese a su manifiesta ignorancia, solo porque paga impuestos, vota y «esto es la democracia».

        También porque a los poderes que gobiernan y dirigen nuestros destinos les resulta mucho más fácil, aparentemente, si el grueso de la ciudadanía se dejase manejar como si fuera un rebaño.

        La cuestión que se plantea es: si cada ciudadano estuviese dispuesto a formarse e informarse lo suficiente como para tener sus propias ideas y criterios, bien elaborados, como para juzgar lo que hace o no hace el gobierno de turno, ¿sería más fácil gobernar una sociedad así o sería más difícil? ¿O requeriría otra manera muy distinta de gobernar?

        Un cordial saludo y muchas gracias por su comentario

  8. Teresa Cabarrush dice:

    Manipulación hay en casi todo, las personas se preguntan si hasta en los Blogs existe esa manipulación también. En cuanto a las estupideces, siempre se pueden decir en cualquier momento y ámbito. Aunque a veces las estupideces no son tales, si hay comentarios estúpidos ¿ por qué son censurados ? ¿ Por estúpidos o tenían algo de importante ?.

    Si yo digo por ejemplo, Un Blog es Toda una Sociedad, alguien podrá pensar, ¡ qué estupidez esta diciendo la Cabarrush !, y tiene derecho a pensarlo, habrá otras personas que sepan de lo que estoy hablando ¿ o no ?.

    Que ALGO pueda ser aparentemente estúpido o absurdo no quiere decir que lo sea, puede ser que no lo entendamos. En otro Blog, hay un editor genial, estuvimos comentando precisamente sobre las preguntas absurdas, y él decía que había aprendido mucho con las preguntas o contestaciones aparentemente simples o absurdas, es más, decía el editor, que ninguna pregunta es absurda.

    A veces ,las preguntas simples ( aparentemente estúpidas )son las que dan en diana, desmorona todo un castillo ( artículo ). No olvidemos que la sencillez y lo simple tiene poder también.

    Lleva razón Usted en esto: » ¿No será que, en el fondo, si nos quitaran de encima el pretexto (real) de los manipuladores, y nos quedáramos solos, nosotros, con nuestras ideas, descubriríamos lo difícil que es producir una idea interesante?», puede que sea difícil, pero no imposible.

    Y considero, que las censuras de opiniones sin razón alguna en cualquier blog, es una falta de respeto, hacia la persona que teclea ,no por gusto.

    Mi estimado Señor AdamSmith, también se intenta eliminar la genialidad, no había caído en la cuenta. Hay personas que opinan que si se tiene ingenio de simpatía junto a la seriedad de un comentario es absurdo o estúpido. ¿ No es la risa signo de inteligencia e ingenio ?, miremos esta escena de este músico.

    http://www.youtube.com/watch?v=lh7NHJkVP3k

    Cada vez prefiero más lo simple y absurdo, es más real que la propia Realidad. ¿ O no ?

    Llegará un tiempo que se cuente…Erase una vez….existió la amabilidad y pregunten los niños ¿ y eso que era abuela ?.

    Saludos.

    1. Manuel Bautista dice:

      Estimada Teresa,

      Es verdad que cuando en un blog se censura un comentario existe la posibilidad de perder alguno que estuviera diciendo algo que realmente tuviera interés para alguien. Pero, por otro lado, también existe el riesgo de que un blog, si los editores no ejercen un cierto control, acabe llenándose de comentarios sin interés y que el blog pierda atractivo.

      Si quienes se acercan a este blog para leer el último comentario llegan a la conclusión de que, cada vez más frecuentemente, lo que han leído no les merecía el tiempo que han dedicado, cada vez tendrán menos ganas de leer los comentarios y perderemos posibilidades de leer otras opiniones interesantes.

      Estamos convencidos de que el interés del blog lo da, junto con la calidad de los propios artículos que publicamos, la calidad de los comentarios y el interés de los debates que surgen. Y esto nos obliga a cuidar que los comentaristas no monopolicen con sus intervenciones tales debates, sobre todo si ya se limitan a ser reiterativos, y a velar por el interés de los mismos.

      Comprendo, desde luego, que esto pueda parecer «manipulador», sobre todo al censurado, pero a los editores de este blog, que dedicamos mucho tiempo a intentar crear un foro de reflexión interesante que atraiga, por ello, a mucha gente, nos parece que esa dosis de «manipulación» es el precio que tenemos que pagar.

      Dicho esto, debo decirle que en este blog, de los cerca de 2000 comentarios que llevamos, hemos censurado menos de 20; es decir, uno por cada cien. No puede decirse, por tanto, que pequemos de censores.

      Un saludo y espero contar con su comprensión

      1. Teresa Cabarrush dice:

        Estimado Señor Bautista, bien explicado y comprendido. Gracias por su respuesta.

        Saludos.

    2. Enrique Sánchez Ludeña dice:

      Estimada Teresa,

      Falta de respeto es la pretensión de utilizar los espacios creados por otros sin ninguna mesura.

      Este es un blog de reflexión y debate, que pretende ser ecléctico y estar abierto a todas las opiniones e ideas interesantes, cuando las haya. Por favor, revise todos los comentarios que le hemos aprobado (tanto los que se refieren al artículo en sí como a los que comentan a otros comentaristas), así como aquellos (pocos) que le hemos rechazado y valore cuántos eran pertinentes y cuántos se podrían haber evitado.

      1. Marta del A. dice:

        Con toda sinceridad opino como Manuel y Enrique. A mí si hay muchos comentarios vacuos, que nada tienen que ver con el tema, o que simplemente aprovechan un espacio en la red creado por otros para hacer comentarios propios nada interesantes, hace que pierda interés por esa página. Y creo que la comentarista que ha escrito con anterioridad en general me produce este efecto. Por supuesto es decisión de los responsables de la web, qué subir y qué no y me apresuro a darles las gracias por todo su esfuerzo y tesón.

      2. Teresa Cabarrush dice:

        Gracias por su recomendación, Señor Sánchez, siempre me gusta las críticas constructivas y las acepto. Como en todo, puede ser que mis comentarios son muy normalitos, y comprendo a la Señor Marta que no les guste, los vea sin importancia, pero en fin, cada uno aporta lo que puede ¿ no le parece ?. ¿ Son sus comentarios tan brillantes siempre ? pregunto, o¿ a veces les sale mejor que otras? ¿ Sus comentarios son siempre del gusto de todas las personas ?.

        ¿ A ver si los Blogs elitistas no lo son tanto ?.

        Y disculpen si este es un Blog elitista, siento haberme equivocado, yo soy muy normalita…les dejo paso sin interrupciones a sus brillantes ideas.

        Puede que haya personas que quieran rellenar huecos, pero no es mi caso, ni mucho menos.

        Disculpen mis intromisiones inoportunas según Ustedes, y tontas…no veo sus artículos tontos ni ningún comentario, no los he visto.

        ¿ Es tonta la figura de Giordano Bruno para censurar sus palabras ?…

        Saludos a todos y suerte con su brillante blog.

  9. Manu Oquendo dice:

    Efectivamente, el comentario de Adam Smith sobre la opinión también me parece muy relevante. Internet no es la única forma de desarrollar una opinión pública menos manipulada por el poder pero es cierto que la opinión y su formación es un elemento crucial.
    Entre otras cosas porque de los cuatro pilares del poder social (Coactivo, Político, Económico e Ideológico) es el único accesible por los ciudadanos.
    De hecho la Ilustración fue un modelo de desarrollo de poder ideológico al margen de un poder que había perdido legitimidad.
    Saludos

  10. Teresa Cabarrush dice:

    Les debo y les doy Un Gracias muy grande a Ustedes, ¡ NO saben lo que me han ayudado, a ver mejor !, el más maravilloso Mundo : » LO INCONMENSURABLE, INTELIGENCIA Y CORAZÓN».

    Un mundo tan rico como esta última canción que ofrezco aquí. Gracias.

    http://www.youtube.com/watch?v=EPcIeTJCX2w

    Cada persona tiene cabida en un Mundo concreto, todos no pertenecemos al mismo.

    Saludos y Hasta un Siempre.

  11. Xema dice:

    Me remito a la pregunta del artículo ¿nos gobiernan pensando en el futuro?.
    ¿quien es «nos gobiernan»? ¿políticos? ¿banqueros? o ¿empresarios?. Si se refiere a políticos esta clara la respuesta. No.
    A través de las diferentes legislaturas no ha habido un solo partido político que no haya cambiado las leyes en educación una y otra vez a su antojo. Siempre unilateralmente y obedeciendo a la masa burguesa cuyo objetivo es crear una sociedad aborregada, obediente, falta de creatividad, y carente de proyectos. Por que no olvidemos que nuestro deber es obedecer, callar y tragar.
    No olvidemos que los políticos son simples títeres de los que realmente tienen la sarten por el mango.
    Sólo nos salva un profesorado que ve más allá de lo «estipulado» por los gobiernos y busca la forma de hacer que sus alumnos aprendan a ser libre pensadores y tengan suficiente capacidad para ser «un poco autónomos»; eso si. siempre arriesgandose a perder su puesto de trabajo o ser discriminado por los propios compañeros. Acusados de provocar reveldes o no llevar la «linea» educativa impuesta.

    Atentamente
    Xema

  12. Deivi de los bosques dice:

    Buenas, la principal apreciación que se me ocurre a raiz del artículo de una persona que ha ostentado cargos de nivel de Director General… y que reconoce que el trabajo del dia a día le come (lo cual es en realidad inadmisible… si le pasa a un director general, figúrense a un presidente… prácticamente vive para salvar la cara en el telediario), y sé de lo que habla porque tengo experiencia en el sector… es muy sencilla. Vamos a ver… dos cosas de cajon. 1ª… si hay mucho trabajo necesito herramientas adecuadas al trabajo que voy a hacer. Para que se hagan una idea, si hay que talar los arboles de un bosque, se sigue haciendo con hachas, y sacando la leña con mulas. 2ª gran parte del trabajo se la llevan las dificultades que ponen los propios políticos en leyes reguladoras, y desarrolladoras de regulación sobre regulación, que no hace mas que complicar el trabajo, y que al final quedan en nada, o lo que es peor en sanciones.
    En cuanto a la primera idea… las herramienta ideal es el analisis de datos… seguramente habrán visto a los brokers trabajando con 2 o 3 pantallas llenas de datos en tiempo real… eso hace falta y mucho en el sector público… por no hablar del sistema de agragación de datos que sirve a las pantallas que ellos miran.
    Y en cuanto a la segunda idea… fundamental la eliminación de una mayoría de la legislación, y dejar al sentido común hablar mientras no se escriba algo simple, y fácil de comprobar…. lo de que sea fácil de comprobar… es una pequeña garantía de que esa ley o norma será útil, y se cumplirá. Ambas cosas, utilidad y cumplimiento de la legislación no hay que perderlas de vista, máxime cuando hay tanto trabajo por hacer en tantos campos ¿no les parece?

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