Conflicto jurídico – conflicto político

En la maravillosa novela “El mundo de ayer”, Stefan Zweig cuenta la historia de una generación -su generación- a la que le tocó en “suerte” tener que vivir las dos Guerras Mundiales.

Cuenta como en la Viena de antes de la primera Gran Guerra las palabras que mejor podían definir el sentir de la sociedad eran seguridad y estabilidad. El Imperio era una roca, los avances médicos hacían retirarse a las viejas epidemias que habían asolado Europa, la prosperidad económica permitía soñar con un mundo sin pobreza… Nada podía llevar a pensar en el horror que vendría después. Nada sugería la fragilidad de ese mundo, la facilidad con la que se desmoronaría. Y, sin embargo, así ocurrió.

Quizás el momento en que damos por hecho algo y dejamos de defenderlo, sea también el momento en que empezamos a perderlo.

Uno de los más reconocidos politólogos contemporáneos –Giovanni Sartori- decía que el conflicto enriquece el debate y la democracia, por lo que no es necesario el consenso, según él, ni siquiera sobre la cultura política. Para la supervivencia de cualquier democracia sólo es imprescindible un único consenso social: el relativo a las reglas del juego, es decir, al método de resolución de conflictos (“Si este método de resolución de los conflictos no es aceptado colectivamente, entonces una democracia no puede existir”; ¿Qué es la democracia?, 1993).

Mucho se ha criticado al nuevo gobierno de Sánchez y sus pactos secretos con los nacionalistas y, sobre todo, con ERC. Sin embargo, en estos 40 años de democracia los dos partidos mayoritarios han sido culpables de ceder frente a los nacionalistas para conseguir acceder al poder y mantenerse en él. Y así nos ha ido.

Pero hay una diferencia cualitativa importante. Hasta ahora las negociaciones/cesiones tenían que ver con el otorgamiento de una mayor cuota de poder a las comunidades nacionalistas frente al Estado. Nunca se habían centrado las negociaciones en lo que Sartori llamaba las reglas del juego. Estas son las que ahora se están poniendo en cuestión. Y tengo una mala noticia: las democracias son más frágiles de lo que pensamos.

Una de las reglas de oro de cualquier democracia es que la ley, mientras está vigente, se cumple. Y que, si todos los ciudadanos tenemos el deber de cumplir la ley, ese deber es todavía más intenso en el caso de las personas que ejercen el poder público, dado que tienen que cumplir y hacer cumplir la ley.

También es regla esencial que al poder judicial corresponde actuar como garantía última del cumplimiento de la ley, sancionando, en su caso, los incumplimientos. Con independencia de quien incumpla.

Estas reglas básicas del juego democrático son las que se están poniendo en tela de juicio por el nuevo Gobierno de la Nación, ante su necesidad de apoyarse en un partido político cuyo objetivo ha sido y es demoler las estructuras del Estado.

No me voy a meter en la calificación de las causas ni las soluciones del conflicto político en Cataluña. Cada uno podrá tener su opinión. Lo que es cierto es que una buena parte de la población de esa comunidad ha sido convencida de que lo que más le conviene es separarse de España y, si tiene que hacerse a las bravas, ignorando las reglas del juego, hágase… Y este es un grave problema político que puede dar al traste con nuestra democracia.

Pero, paralelamente, lo que es indiscutible es que desde que el 9 de noviembre de 2015 el Parlamento de Cataluña aprobó la llamada propuesta de resolución sobre el inicio del proceso político ese Parlamento decidió, nada menos, lo que eufemísticamente denominaron desconectarse de la ley y de lo que resolvieran los tribunales de justicia, especialmente el Tribunal Constitucional, instando al Gobierno de la Generalidad a obedecer sólo lo que aprobara el Parlamento de esa comunidad. Desde entonces los responsables políticos de Cataluña han estado simple y llanamente desobedeciendo reiteradamente leyes y sentencias judiciales. Además, según sentencia firme del Tribunal Supremo, en 2017 políticos de Cataluña cometieron delito de sedición, uno de los delitos más graves contra el orden público.

En una democracia, corresponde a los tribunales imponer el cumplimiento de las leyes y sancionar las infracciones. Si, como da la sensación, el Gobierno hubiera pactado con ERC maniatar a la justicia para que esta no pueda desarrollar su función constitucional, en su intención de solucionar lo que se ha llamado problema político, estaría contribuyendo a dinamitar las reglas del juego en las que se basa la democracia.

El Gobierno puede dirigir la actuación de la abogacía del Estado. Esto forma parte de esas reglas del juego. Otra cosa será que los medios de comunicación o la ciudadanía puedan criticar las instrucciones que dé o que pueda reprobar que se negocie una investidura a través del contenido de escritos procesales de carácter eminentemente técnico.

Otra cosa es la Fiscalía, que tiene un estatuto constitucional de independencia y la misión de perseguir los delitos, atendiendo exclusivamente a la ley y al interés público. Esta institución ha desarrollado su función de manera intachable no sólo ante el Tribunal Supremo, sino en Cataluña en un ambiente de presión extrema, teniendo que dirigir la acción penal incluso contra el Presidente de la Generalidad, cuando se situó en franca desobediencia. Torcer la actuación de la Fiscalía por parte del Gobierno, sería difícil de asimilar.

Pero, sin duda, lo más grave sería intentar asaltar el propio Poder Judicial. Las primeras declaraciones públicas de relevancia de Iglesias como Vicepresidente, deslegitimando a la justicia española por el revés del Tribunal de Justicia de la UE, son ciertamente inquietantes. Parecen el pistoletazo de salida para tratar de domar a la justicia. Y esto sí sería degradar gravemente las reglas democráticas.

Habrá que estar alerta. Desde distintas ideologías son legítimas una enorme gama de acciones políticas, pero siempre a partir del escrupuloso respeto a las reglas del juego. De otro modo, la propia democracia está en peligro.

6 comentarios

6 Respuestas a “Conflicto jurídico – conflicto político”

  1. Paco dice:

    Lo que está en juego es la independencia del poder judicial frente al político. Esto, que se repite de manera reiterada por los políticos cuando están en la oposición, parece que se les olvida en cuanto llegan al poder. Seguramente porque es muy difícil dejar escapar una parte del poder adquirido en las urnas y evitar la posibilidad de que haya un “moscardón” que no obedece a tus intereses.

    La independencia judicial que tanto reclaman los políticos independistas es la misma que de forma descarada atacan en cuanto los jueces no son favorables a sus tesis. Es parte de la posverdad en la que estamos viviendo.

    ¿Qué soluciones se pueden dar a este tema? Entre las que me atrevería a apuntar están la de que se necesite una mayoría cualificada (por ejemplo tres cuartas partes del congreso) para poder aprobar el nombramiento del fiscal general del estado y que tenga demostrada capacidad para el cargo. Esto forzaría a los partidos a buscar una persona de consenso y evitaría las manipulaciones tan obvias que se están dando en este momento.

    En cuanto a la composición del Consejo General del Poder Judicial habría que buscar fórmulas nuevas. La actual de que cada partido proponga a los “suyos” ofrece una imagen deplorable de politización. Los medios hablan claramente de los jueces de tal partido y los de tal otro que han votado (cómo no) acorde a los intereses del partido que les ha propuesto. Una alternativa sería que los nombrasen internamente los propios jueces, pero esto pecaría de corporativismo y se podría dar la posibilidad de este órgano estuviese cerca de los jueces pero lejos de la sociedad.

    Como en tantas otras cosas el uso de contrapoderes permite compensar los defectos de cada alternativa. Por ello una solución a explorar es la de un sistema mixto en el que parte sea elegido por el parlamento (de nuevo se podría exigir mayoría cualificada) y parte por los jueces

  2. O'farrill dice:

    Estimado Isaac, me ha llamado la atención una frase del «post» que demuestra lo influidos que estamos por la terminología que nos han impuesto. Se trata de: «….una mayor cuota de poder de las comunidades nacionalistas, frente al Estado». Ese ha sido el gran error, entender que las CC.AA. no son el Estado (por muy nacionalistas que sean), sino que son ellas mismas «estados». Las cuotas de poder son titularidad última de las competencias del Estado por mucho que hayan entregado o cedido para su gestión autonómica. Gestión que, a su vez, debe gozar de las mismas características en todo el territorio del Estado, so pena de estar quebrando una vez más el principio constitucional de «igualdad» que, a estas alturas de la película, ya se ha convertido en un término vacío.
    Estamos ante un conflicto jurídico en nuestro ordenamiento que ha dado lugar a los conflictos políticos correspondientes. Cuando la propia C.E. dice una cosa y la contraria, cuando se la retuerce o modifica sin que los responsables de atender a su respeto digan nada, cuando se ha liquidado en la práctica política cualquier recuerdo de un tal Montesquieu, cuando estamos además sometidos a intereses particulares (recomiendo el libro «Soros») o a una manipulación mediática informativa (recomiendo «Desinformación»), cuando los ciudadanos pierden cada día más libertades…. estamos ante un estado de otro corte, un estado despótico, autoritario con claras tendencias al totalitarismo que cree que el Estado se confunde con el personaje de turno.
    Totalmente de acuerdo contigo en que hay muchas razones y muestras para alarmarse y que, como he comentado ya en alguna ocasión, la situación requiere una cirugía de hierro donde las mayores responsabilidades están en los cuerpos del Estado (que no del gobierno) y en las propias instituciones del Estado (que no del gobierno). Son los únicos que pueden plantarse y decir el conocido «no es no» a tanto desmán jurídico y a tanto despropósito administrativo como vamos conociendo. Todos están al servicio de la soberanía nacional (el Estado) y siempre es más importante su defensa que las componendas que algunos llaman «política».
    Un cordial saludo.

  3. Lucas Montes dice:

    ¿Es que ustedes aceptan que hasta ahora el poder judicial era independiente del político?
    ¿No es cierto que el poder judicial solo se ha renovado bajo gobiernos del PP?
    ¿No supone eso que hace mucho que se asaltó el poder judicial por parte de los políticos?

  4. pasmao dice:

    Buenas tardes Don Isaac

    Notable escrito, pero es usted demasiado benévolo para con PPSOE. Dice usted «los dos partidos mayoritarios han sido culpables de ceder frente a los nacionalistas para conseguir acceder al poder y mantenerse en él. Y así nos ha ido.».. cómo si dichos partidos hubieran cedido irremediablemente, para simplemente completar mayorías que les permitieran gobernar..

    El problema es que no creo que haya habido cesión alguna, ha habido cómo poco un reparto de papeles.

    Las supuestas cesiones han sido la mas perfecta excusa para que en las otras Taifas (donde gobernaban/gobiernan PPSOE) se fueran implementando las mismas estructuras corruptas a las que previamente había habido que ceder ante los nacionalistas.

    Ni el PSOE podría haber hecho lo que ha hecho en Andalucía sin que nadie les tosiera desde el poder central ni el PP lo mismo en Galicia, por ejemplo.

    Ahora mismo esa deriva en saltarse las reglas del juego no se dá sólo en Cataluña, también en Vascongadas y Navarra. Hasta ahí podría ser «normal», pero también Baleares y Valencia, y hasta en Galicia, y me refiero al tema de la lengua y cómo se incumplen los derechos de los españoles hablantes en esas Taifas.

    Nos comenta usted acerca de la intención de condicionar las decisiones judiciales.. por desgracia LUCAS MONTES en su comentario está cargado de razón.

    Yo simplemente recuerdo el caso de Jordi Pujol senior. Éste señor debería de haber ido ya a la cárcel en los primeros 80, cuando aún no habían enterrado a Montesquieau, y ni le cuento después. Y aún se permitió la desfachatez de exponer en el parlamento catalán una grotesca teoría acerca de los árboles y los nidos.

    Si esa persona hubiera ido a la cárcel, cuando tuvo que haber ido, es posible que nos hubiéramos ahorrado muchos referendums «que no son» y «ensoñaciones» diversas, pero me temo que ni PP y ni PSOE hubieran podido consolidar su poder en sus Taifas habituales (las pactadas con vascos y catalanes, las otras 15) y todas sus corrupciones anexas.

    Por desgracia los polvos que nos han llevado a estos lodos lo son desde hace mucho.

    Las «cesiones» han servido para hacer huella y que las otras 15 tuvieran mucho mas fácil proceder.

    El pasado 155 descafeinado sólo se entiende (así de descafeinado) en que una Taifa cómo Cataluña intervenida de verdad habría dejado en evidencia que son y para que sirven el resto de las Taifas, y dejra eso en la retina del españolito medio era un riesgo que no se podían permitir.

    Un cordial saludo

  5. O'farrill dice:

    Me permito señalar que el tema está siendo objeto de un amplio debate en diferentes foros. Entre ellos «Hay Derecho» que está básicamente dedicado a cuestiones jurídicas.
    No, no se trata de algo puntual susceptible de poder ser reformado sin más. Es una parte del «sistema» político-administrativo que se nos ha impuesto desde el mundo partidario, donde priman los intereses personales de «colocación»en cargos (cuantos más mejor) , los favores mutuos (hoy por tí, mañana por mí), un modelo de representación política discriminatorio y ajeno al principio de igualdad constitucional, donde se guarda fidelidad al partido, no a la soberanía popular, una perversión en funciones de cada uno de los poderes, unas «puertas giratorias» que se hacen más evidentes con el caso de la Fiscalía General del Estado….
    Parece que empieza a existir una preocupación más amplia por lo que ha venido ocurriendo desde hace décadas (primer gobierno PSOE que declaró por boca de Alfonso Guerra la muerte de Montesquieu), que ha vulnerado, retorcido y modificado la Constitución, sin que nadie moviese una ceja (es más, la puesta de perfil era más pragmática), donde ambos partidos mayoritarios fueron refundados a mayor gloria de sus líderes y en función de sus intereses personales o políticos. La muestra: el nuevo PSOE convertido en el feudo de su secretario general. Ya se veía venir cuando los partidos no fueron el resultado de una acción cívica colegiada, sino el «invento» particular o la promoción de intereses puntuales…. ¿Qué pintan personajes como Soros o el propio Macron interfiriendo en los asuntos españoles por vías más o menos directas? Lo que pintaron en tiempos las tutelas externas de EE.UU. y de sus secretarios de Estado como Kissinger o Bzerzinsky y sus sueños de imperio «global» que ahora han sido convenientemente embridados. O la interferencia de Stalin en el sistema republicano español con las consecuencias que sabemos: una guerra civil.
    Ahora es la UE quien ha jugado a esa «globalización» haciendo seguidismo de las políticas americanas hasta Obama (el que nos exigía invertir en armas desde el Nobel de la Paz, una paradoja más del surrealismo en que nos movemos), en lugar de atender las preocupaciones reales de sus ciudadanos.
    Lo malo es que la toma de conciencia sigue siendo minoritaria. Que el mundo mediático está hábilmente diseñado para la difusión de los mensajes convenientes (hay que recordar el duopolio televisivo implantado con Rajoy). Que se anuncian represiones penales contra las libertades más básicas de pensamiento, expresión y opinión. Que se dictan sentencias políticamente correctas y que el propio presidente del gobierno se arroga poder sobre las instituciones del Estado (que no del gobierno) y actúa en consecuencia.
    Tenemos un estado fallido por las muchas concesiones que han hecho en su nombre unos y otros; por el caos de su ordenamiento jurídico; por la quiebra del sistema autonómico convertido en potenciales estados independientes; por la primacía de intereses particulares sobre los del Estado y porque han hecho de nosotros una sociedad anómica (Dalmacio Negro), ignorante, cómoda, sometida, resignada, influenciada por banalidades televisivas o tecnológicas, manipulable y miedosa a la que es posible engañar con los nuevos mitos ideológicos….. Así nos va.
    Un cordial saludo.

  6. Manu Oquendo dice:

    El breve artículo de Isaac es muy oportuno.

    Especialmente por lo bien que nos recuerda el frágil tránsito entre lo idílico-idealizado y la realidad subyacente. Los «trending topics», –los mantras del gran lavado de cerebro de la socialdemocracia europea obligatoria por diseño imperial– van exactamente en la misma dirección que la situación que nos llevó a dos guerras y a convertirnos, de potencias imperiales, en pretenciosas y decadentes colonias que siguen bailando mientras la nave se hunde y los más avispados ya saltan al agua. Miren el «mapamundi» antes de las dos guerras y después. Comparen los años 70 con la actualidad.

    Un biólogo amigo comentaba estos días que la UE vive una situación extraña: un Parásito se ha apoderado de su cerebro y lo lleva a la muerte inexorable. Lo extraño, decía, es que normalmente los parásitos de éxito son especialistas en evitar que se muera el huésped mientras le extraen hasta, casi, la última gota. El sistema, fríamente analizado, es Parasítico y ya está en Rendimientos Negativos para la sociedad.

    La gran pregunta es ¿dónde se irá el parásito cuando el anfitrión muera? ¿Tiene algún cuerpo caliente esperando?

    Una segunda cuestión es la alusión que hace Isaac al «level playing field». Al campo de juego con reglas justas e idénticas para todos. Un campo en el cual la diversidad y la fragmentación son «bienes» en vez de, como en la naturaleza sucede, «males» objetivos porque se mueren las bases de la unión y la fuerza. Esto es así. El “campo de juego” y muchos de los equipos –más de media Liga– no comparten las mismas reglas ni los mismos objetivos. Hay que reconocer que aquellas ideologías ancladas en el liberalismo del XIX siguen funcionando ingenuamente con esta mentalidad. Con ello son de modo sistemático víctimas propiciatorias de quienes ven y usan el Sistema Político y de Poder desde otra perspectiva.

    Me explico.

    El análisis de la situación no puede omitir el hecho evidente de que hay fuerzas políticas que utilizan la agresión y el ataque constante a todos los niveles sociales para la consecución de sus objetivos. Son quienes usan el «campo de juego» para «obligar al resto y para sus Ingenierías sociales». Los Parasíticos que nunca crean, solo consumen y limitan la capacidad creativa del resto.

    En otras palabras, no estamos en un “level playing field” , un campo de juego abierto en el cual todos juegan con las mismas reglas, e ignorarlo es suicida como estamos viendo. Hay equipos que juegan a otro juego e imponen sus reglas.
    Algo que Antonio Gramsci y sucesores captaron perfectamente para convertir la Sociedad Civil en un CAMPO DE BATALLA, en cada trinchera (sic) que pudiera dar lugar a la disensión fragmentadora y a la «hegemonía» ideológica en la que hoy nos encontramos ante «socialdemócratas de todos los partidos».
    Esta es una agresión sistemática a toda la sociedad y que pasa desapercibida pero que es muy real y plenamente Gramsciana. Utilizo la palabra “agresión” no en sus aspectos físicos más burdos sino en su acepción moderna cuando se trata de Guerras Híbridas o, en su caso, de creación de Territorios Grises.
    Ante ello el nivel de respuesta debe, por fuerza, ser cualitativamente semejante o superior y para articularlo llevamos décadas de retraso e inacción.

    Por si lo anterior fuera poco, la actual coyuntura española refleja no solamente las agendas de la Izquierda Radical Postmarxista –agendas, estrategias y tácticas descritas muy minuciosamente por Laclau y Mouffe (Nota 1) desde 1987, antes de la caída del muro– sino otros intereses sin los cuales la izquierda y sus aliados internos –nacionalismos interiores en el caso de España–no podrían encontrarse en esta situación ni disfrutarían de la potente maquinaria mediática, legal y jurisdiccional que la apoya dentro y fuera de España.

    Una evidente diferencia entre estas fuerzas y “nosotros los ingenuos» es que ellas han desarrollado y trabajado muy a fondo Procesos de Gestión Estratégica. “Nosotros”, en la mejor de las hipótesis, salvo contadísimas e insuficientes excepciones, hemos respondido con impulsos de corta duración y mal o muy insuficientemente estudiados y apoyados. Sin visión estratégica profunda y frecuentemente basados en tácticas reactivas. A la defensiva y creyéndonos lo del «campo de juego justo».

    Además de lo anterior, –que es casi definitorio para garantizar la derrota–, entre estos “agentes” y estas “agendas” parece evidente que operan al menos Otros Dos muy importantes sin cuyo concurso esta situación no sería tan grave.

    En primer lugar los Grandes Grupos Empresariales autóctonos –españoles y europeos– que derivan sus ingresos del gasto público creciente –y que sin él desfallecerían–.
    Estas compañías de hecho ya operan como apéndices de una economía muy fuertemente estatalizada y bajo leyes que ratifican este papel en numerosas funciones públicas. No abordo aquí los grandes Lobbies Empresariales de la UE (European Round Table, etc.) que ejercen un peso legislativo y de dirección estratégica muy superior al conocido públicamente.

    En segundo lugar, y tan importante o más que el primero, están las Políticas y los Intereses geoestratégicos de lo que podríamos describir como la “Metrópoli Imperial” y sus Instituciones de Gobierno a ambos lados del Atlántico. Para ver su inmenso peso –también intelectual– y su capilaridad quiero aquí citar dos viejos documentos comprensiblemente aún no bien sopesados.

    El conocido como “National Security Memorandum 200” de Kissinger en 1974 – plenamente operativo pero secreto hasta 1991—y las páginas de «The Grand Chessboard» de 1997 del recientemente fallecido Brzezinski.

    Gran parte de lo que hoy está sucediendo en España y en Europa hunde sus raíces en ambos documentos. Es por tanto imposible soslayar o minimizar la importancia de este factor y de la acción coordinada de la TRIADA: Izquierda Postmarxista, Empresas dependientes del Sector Público e Intereses Imperiales en determinadas políticas sociales de alto interés para la cúpula de la Metrópoli. Una inmensa alianza.

    Cualquier acción defensiva de porte estratégico debe obligatoriamente considerar estos factores y definir con discernimiento su relación con ellos.

    A su vez llama poderosamente la atención la amplitud de sus escalas temporales –las décadas de trabajo minucioso de estos agentes– lo cual apunta a un hilo conductor de naturaleza estratégica sostenida en el tiempo y fuera del alcance del ciclo político de las social-democracias europeas que ya se manifiestan claramente instrumentales.

    En mi opinión estos aspectos son cruciales para definir y ejecutar las respuestas a esta coyuntura y a sus factores causales. Respuesta que debe incluir, en primer lugar, además de la Visión y el Horizonte, aspectos organizacionales y motivacionales capaces de sostener en el tiempo direcciones y planes –estratégicos y tácticos— durante periodos muy superiores a lo que podríamos llamar “el último tercio de nuestras vidas terrenales”.

    ¿Qué entendemos por respuesta estratégica? Muy sencillo: el Planteamiento estructurado de una serie de Objetivos (Horizontes, Visión, etc). Las Razones y los Sentimientos que nos mueven para intentar alcanzarlos y los Medios que será necesario ir produciendo para ello.

    Algunas sensaciones finales que quiero compartir:

    1. El núcleo seminal de cualquier respuesta cívica a esta situación debe tener como objetivo a corto y medio plazo frenar y revertir los procesos de captura de la Hegemonía Cultural. Estas organizaciones deben ser algo bastante parecido a una “hermandad en red” integrada inicialmente por personas en el último tercio de sus vidas, reflexivas y operativas y con fuertes vínculos de confianza personal.
    Antes de esa etapa de la vida, los riesgos personales y de carrera profesional, por no hablar de disponibilidades de tiempo reducidas, etc, son un problema operativo y para las capacidades de “discernimiento” y de “aprendizaje” de estas organizaciones que van a estar más mediatizadas que si el peso fundamental cae en las últimas etapas vitales. Etapas que, por cierto, junto a crecientes achaques, acumula de largo el mayor capital de conocimiento y experiencia de nuestras vidas.

    2. Las Estructuras de Poder, formal e informal, están en este momento en alerta constante, con inmensos recursos de vigilancia y actuando contra la “disidencia” con todas las armas a su disposición. Por cierto, esto es pura Doctrina Gramsciana: en cuanto la Sociedad Civil da señales de salirse del “pensamiento hegemónico” –como acabamos de ver con algo tan inocuo como el Pin Parental o con aquellos profesores discrepantes de cuestiones varias, desde el Género a la Historia pasando por los contenidos excluidos de tesis doctorales.
    Este factor lleva inexorablemente a líneas de defensa fluidas y no siempre explícitas. Me gustaría apuntar aquí que, fuera del Marxismo, quienes más atención han dedicado a estudiar, aplicar y complementar a Gramsci son especialistas “Anglo” y de los EEUU como, por ejemplo, el célebre Lawrence Freedman.

    3. La cuestión de los Valores (Horizonte, Visión, Misión, etc) es crucial porque, además de ser factor de cohesión interno, va a facilitar o dificultar mucho no solo la defensa y el ataque sino la formación de alianzas estratégicas y tácticas. Si se hace muy cerrada “ideológicamente” se abren flancos a formas de ataque “pavlovianas” muy ensayadas y eficaces con la consiguiente reducción de efectividad Comunicativa.

    4. Un punto común que podría ampliar el campo de alianzas y “atracción social” sería una visión del ser humano como ser Trascendente, actuando en un universo con una Causa Primera y en el cual la creación es un acto interminable de afecto. Ágape.
    Este planteamiento va directo contra la esencia Nihilista y Relativista del actual modelo social que, como estamos viendo, ya es reconocido como un fracaso histórico del actual “espíritu de occidente” por la gran mayoría de la población que «sabe» que el ser humano tiene alma y no es solo un ente material y efímero. Creo que esto es importante entre otras cosas porque es uno de los clamorosos fracasos de la “oposición” en su triste y decadente su antropología. Esto es monoteísmo cultural, cierto, pero también pura Grecia Clásica hasta Plotino. Y recordemos que hacen todo lo que pueden para borrar, del Mapa y de la Memoria, la Grecia Clásica

    5. El tiempo que dediquemos a “pensar” juntos y con calidad estas cuestiones es uno de los factores de éxito más importantes. La Gestión Estratégica es un Proceso más que un esfuerzo Puntual y tan importante como la calidad del mismo es la calidad de Ejecución de los Detalles.

    Saludos cordiales y muchas gracias.

    Nota 1. “Hegemonía y estrategia socialista”. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Título original Hegemony and Socialist Strategy. 1987. Hay ediciones recientes en español y encuentro de especial interés el último capítulo, el IV Hegemonía y Radicalización de la Democracia. Páginas 191-239.

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