Cura de humildad

En un reciente artículo del Huffington Post el doctor José María Eiros, catedrático de Microbiología y director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, indicaba con respecto a la actuación en la crisis del coronavirus que “Hemos metido tanto la pata que este virus ha servido como cura de humildad”.

Todavía a finales de febrero Iván Sanz, responsable científico y de vigilancia virológica del mencionado Centro Nacional de Gripe, veía injustificada la alarma por la neumonía de Wuhan y declaraba que “Los coronavirus llevan estando entre nosotros años y causan resfriados comunes”.

Desafortunadamente el Dr. Eiros cayó gravemente enfermo del Covid-19 y, aunque ya está recuperado, la experiencia le marcó profundamente. Tuvo ocasión de apreciar el trabajo heroico y abnegado de muchos sanitarios en su propio hospital (muchos de ellos ni siquiera sabían que él era el director del mismo). Después de ver morir a compañeros de planta y de disponer de mucho tiempo para pensar, llegó a la conclusión de que “Sinceramente, no lo vimos venir, pero así es la vida. Tengo compañeros que dicen que ellos sí, pero yo, humildemente, no. Para mí, sin duda, esto ha sido una llamada a la humildad

Otro caso con ciertas similitudes ha sido el del primer ministro británico, Boris Johnson, cuyas declaraciones, al principio de la pandemia, minimizaban la importancia de la misma, defendía la estrategia de la “inmunidad del rebaño” y su asesor-jefe científico Patrick Vallance estimaba en 5.000-10.000 el total de futuros contagiados en el Reino Unido. Sin embargo, después de haber padecido la enfermedad, pasando por la UCI y necesitando respirador artificial, Boris Johnson ha rectificado sus criterios en cuanto a las restricciones a aplicar y se deshace en elogios hacia el personal sanitario, llegando incluso a poner a su hijo recién nacido el nombre de los médicos que le atendieron en agradecimiento por su labor.

Al día de hoy el número de infectados en su país supera los 230.000 casos y, con más de 33.000 muertos, es el país más golpeado por el coronavirus en Europa. Ojalá el cambio de política del Reino Unido con respecto al tratamiento de la epidemia se hubiera producido antes. Posiblemente estaríamos hablando de un número inferior de fallecidos.

Los presidentes Trump y Bolsonaro, que se han caracterizado por su resistencia a tomar medidas drásticas, han tenido la suerte de no caer enfermos; sin embargo, a la larga, se han visto también obligados a rectificar sus planteamientos iniciales.

Cabe resaltar como dato relevante que, según parece, el cambio en las políticas permisivas de Johnson y Trump se produjo a raíz de la publicación de un informe del Imperial College de Londres del 16 de marzo pasado en el que avisaban que, si no se tomaban medidas, cerca de 2,2 millones de estadounidenses y 510.000 británicos sucumbirían ante el Covid-19 y que el sistema de salud se saturaría en un plazo de dos semanas. No podemos menos que congratularnos del cambio de criterio de estos dirigentes.

Por otro lado, una de las afirmaciones que con vehemencia oímos muchas veces en las declaraciones oficiales durante las primeras semanas de la crisis fue la de que la Sanidad española se encuentra entre las mejores del mundo. La veracidad de esta aseveración depende de cómo se mida la calidad de la sanidad de un país ya que, aunque algunos informes nos sitúan efectivamente a la cabeza, otros nos sitúan en puestos muy inferiores. Lo que es cierto es que el sistema de salud español se ha visto claramente desbordado por esta pandemia y solo el heroísmo y denodado esfuerzo del personal sanitario ha minimizado la tragedia.

En general la actitud en los países occidentales fue la de pensar que esto no nos iba a pasar. Como declaraba Miguel Sebastián en una entrevista hace unas semanas “Hubo una soberbia occidental y europea de decir esto es cosa de chinos, que comen fatal y que tienen un sistema sanitario endeble”. Posiblemente a esta creencia ayudó el hecho de que anteriores epidemias importantes como el SARS, el MERS y el ébola habían tenido poco impacto en el primer mundo. Las características de este coronavirus han hecho que no entienda de países ricos ni pobres y nos haya pillado desprevenidos. Solo hay que repasar en este aspecto las manifestaciones de nuestro propio gobierno hasta el 8 de marzo pasado: todas negaban la importancia del brote y la necesidad de usar mascarillas así como aseguraban la completa disponibilidad del material sanitario necesario.

Como consecuencia de esta actitud en los países más desarrollados conviene recordar que, en estos momentos, aproximadamente un tercio de las muertes diarias debidas a la pandemia corresponden a EEUU y otro tercio a Europa.

Manuel Bautista se preguntaba hace tiempo en un artículo de este mismo blog si no somos la civilización de la prepotencia. Lo cierto es que el mundo occidental ha aportado grandes cosas a la humanidad, y sus valores, sistemas políticos e incluso costumbres se han difundido y copiado por todo el orbe.

No obstante nos está pasando que esa soberbia está impidiendo ver que el mundo está cambiando. Cabe destacar como ejemplo paradigmático que las predicciones apuntan a que la economía china se convertirá en la más potente del mundo en 2030. Este hecho no se reduce exclusivamente al valor numérico del PIB. La influencia china la estamos viendo ya en nuestro día a día: los teléfonos móviles fabricados en dicho país han pasado en muy pocos años a ser de los más vendidos, la tecnología 5G está liderada por ese país y sus compañías de petróleo, transporte, ingeniería y fabricación figuran ya entre las más importantes del mundo. Acompañando a este auge económico va llegando además poco a poco la influencia cultural de la que, estoy seguro, las próximas generaciones serán más conscientes.

Oswald Spengler , en su libro “La decadencia de Occidente” vaticinaba en el momento de su publicación (1918) la inmediatez de dicho declive. Aunque la predicción de Spengler no se ha cumplido, hay signos que nos indican que las cosas ya no son como eran y que sería más inteligente mirar sin prejuicios a otros países y a otras culturas, aprovechar lo que tengan de bueno y adaptarnos sabiamente al cambio.

Como resumen de todo lo indicado anteriormente lo que estoy planteando es que nos hemos equivocado en la gestión de esta crisis del coronavirus, reconozcámoslo claramente, y que el sentimiento de superioridad del primer mundo nos ha perjudicado. Ni supimos ver lo que se nos avecinaba, ni supimos reaccionar a tiempo y, de haberlo hecho, se hubiera evitado el rápido empeoramiento de la situación.

Esta necesaria cura de humidad a la que el análisis de la realidad nos aboca, no impide que pidamos las responsabilidades correspondientes a las administraciones nacionales e internacionales en cuanto a la gestión de la crisis. La fecha en la que se empezaron a tomar las medidas de restricción, así como la disponibilidad de material de protección son algunos de los temas que, con el tiempo, habrá que analizar con más detalle ya que resultan, cuando menos, cuestionables.

Para finalizar me gustaría evocar una tradición de la antigua Roma: los generales vencedores de grandes batallas eran premiados con un desfile triunfal por las principales avenidas de la ciudad. Era costumbre que detrás de él, en el carro en el que desfilaba, fuese un sirviente recordándole las limitaciones de la naturaleza humana a fin de evitar que, en la euforia del momento, se creyera un dios y se dejase llevar por la soberbia.

¡Qué bien nos vendría a todos (y sobre todo a la sociedad occidental en su conjunto) que alguien nos fuese recordando continuamente como un Pepito grillo por detrás aquello de “memento mori” (recuerda que morirás) que le susurraban a los generales romanos!

5 comentarios

5 Respuestas a “Cura de humildad”

  1. pasmao dice:

    Buenas tardes Don Francisco

    Me parece que el Doctor Eiros, y que muchos doctores Eiros, sin duda muy bien intencionados y excelentes profesionales, no han acabado de curarse; me refiero a su cura de humildad, del Coronavirus espero y deseo que estén lo mas reestablecidos posible.

    En los últimos 20 años, y más, pero sobretodo desde el comienzo de siglo, estamos en una carrera (donde prima el que te subvencionen/publiquen) que ha desenfocado las prioridades del mundo científico.

    El tema del cambio climático, del que se culpa al CO2 antropogénico, es un ejemplo bien claro. Hay serias dudas de que el cambio climático (antes calentamiento global) se pueda vincular al incremento del CO2 debido a las actividades humanas. Visto que no hace mucho (400 -2500 años) se alcanzaron temperaturas medias en periodos de tiempo de mas de un siglo o mas) mucho mas altas y bajas que las actuales sin que parezca que la reducida población humana de entonces pueda haber tenido mucho que ver.

    Por otro lado es también evidente que hay un serio problema ecológico global, pero cómo se ha puesto el foco en lo que no es, el problema irá a mas.

    La cuestión es si es casual que ocurran estas cosas, visto el grupo de beneficiados por estos errores, y de que el que se haya perdido el norte científico y que ahora estemos mas cerca de la época en que Galileo tenía que acogerse al «e pur si move» pero bien bajito, que de la Ilustración del XVIII y desarrollo del mundo científico de del XIX y principios del XX no creo que sea casual.

    Podría insistir con otros temas, como el de ignorar que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres son consecuencia del proceso evolutivo y no de un pecado original que afecta sólo al cromosoma XY que nos predisponga a los de sexo masculino a cosas terribles contra las mujeres.

    Pero para que establecer un prontuario (agotador) de este tipo de desatinos, supongo que con esos dos vale para dar una idea de por donde voy.

    El problema de los Dr Eiros del mundo es que creen que sólo incrementando presupuestos, amparados por el estado y organizaciones paraestatales, se podrán evitar pandemias o cisnes negros futuros; cuando el problema es que precisamente de la mano del estado y de instituciones paraestatales ha venido una nueva inquisición, en beneficio de unos pocos, que ha cercenado el espíritu científico y crítico.

    Algo que ha dejado mucho mas fácil el camino a que lo que parecía imposible ocurriera.

    Claro está que si los Dr Eiros del mundo lo denunciaran no saldrían el Huftington, y aledaños.

    Un cordial saludo

  2. Ligur dice:

    Dice D. Francisco:
    – Nos hemos equivocado en la gestión del coronavirus
    No. Ni Ud. ni nadie se ha equivocado. Se ha equivocado el gobierno mintiendo descaradamente.
    Diciendo … que solo habrían 1 o 2 casos.
    Que las mascarillas no eran necesarias. Por poner solo 2 ejemplos. Hay cientos.

    – No supimos ver lo que se avecinaba. No, nosotros claro que no lo sabíamos,
    el gobierno si, si lo sabía con mucha antelación. El gobierno estaba sobreavisado de lo que se venia encima y no hizo ni el güevo. Pasó de todo, vamos, que incurrió en negligencia al no comprar todo el material que los sanitarios necesitaban para atender con un mínimo de protección a los infectados.
    Vea si no el número de personal sanitario enfermo y muerto. Hay que recordar que la OMS avisó con tiempo y aconsejó la compra y tener estock de guantes, mascarillas, respiradores ….
    No vamos a decir como esa ministra que se quejaba de que el virus vino muy rápido sin avisar y no les dio tiempo a reaccionar. Vaya cuajo.

    Creo que una cura de humildad puede estar bien. A veces sucede que uno sabe reconocer esa necesidad y esta abierto a que llegue. La vida entonces se las “apaña” y te la regala por vías y medios insospechados. Sigo pensando que si se quiere, hay que estar atento a su venida. De lo contrario si solo en plan mental dices “quiero, necesito una cura de humildad”, esta nunca llegara por que solo es un planteamiento mental y solo serviría para mortificarse, sin más.
    Véase a Sánchez y al bolivariano Iglesias, viendo lo que estamos viendo, en su puñetera vida tendrán esa cura de humildad, o si, porque ni se plantean que la necesitan y quizá, ni sepan que significa esa palabra.

    Se puede aplaudir todos los días en los balcones y ayudar a los viejos durante este confinamiento pero cuando esto termine …. ¿seguiremos siendo igual de “buenos”? …

    Cuidaros

  3. O'farrill dice:

    Suscribo los comentarios anteriores de Pasmao y Ligur. Por mi parte creo que el mundo de la Ciencia -salvo honrosas excepciones- transcurre en una cierta mitología interesada y que no habrá cura de humildad. He estado durante toda mi vida en ese mundo y, al final, llegas a la conclusión de saber cada vez menos con respecto a las grandes cuestiones científicas. Indudablemente sí hay cosas de menor trascendencia para la Humanidad donde existen teorías que a su vez son perfectamente rebatibles por otras. Esa es la grandeza y la servidumbre de la Ciencia o las constantes curas de humildad por las que tiene que atravesar.
    En el caso del Covid-19 todavía queda muchísimo por saber y, como vemos, cada cual establece opiniones (siempre sanas) sobre su identidad real, estructura, producción, modificaciones o mutaciones, etc. etc. (algo en que parecen haber estado trabajando en Wuhan y quizás en otros lugares). El «salto» a los humanos no es tal salto ya que no somos diferentes al resto de las especies que pueblan la Naturaleza y con las que nos relacionamos. Personalmente me llama la atención que, mientras nos colocan las «mordazas» (mascarillas) a los humanos y nos hayan convertido en una especie peligrosa para las demás, a nadie se le haya podido ocurrir hacer lo mismo con esas mascotas a las que se besa en la boca, que nos lamen o que incluso duermen con nosotros, tras haber metido el hocico en Dios sabe donde….
    Pero vivimos en una época de «modas» y «correcciones» como las defendidas por la Inquisición y por el poder. Una época donde el dinero, la subvención interesada (como dice Pasmao), el esnobismo o las «ocurrencias» de unos u otros, están muy lejos de la humildad que plantea el autor del artículo. Los conocimientos ya no son sobre materias científicas, sino sobre herramientas de trabajo (un matiz muy importante) basadas en aplicaciones tecnológicas de mayor o menor importancia. Hemos transferido la humildad del sabio a la soberbia del «experto».
    Un saludo.

  4. pasmao dice:

    buenas tardes

    por su interés les pongo este link de youtube, son 11 minutos.

    «Visión crítica del Dr Wolfgang Wodarg sobre Covid»

    https://youtu.be/XVRtsw6r9Js

    Antes o después se cargarán el video. Me temo.

    Un cordial saludo

    1. He estado viendo el video del Dr. Wodarg que nos ha indicado Pasmao y sinceramente creo que se puede discrepar de él claramente.
      Una de las ideas que indica este experto es que ha habido coronavirus desde hace muchos años mezclado con el resto de tipos de virus por lo que le parece que se ha exagerado el tema de forma tremenda por parte de los virólogos, intentando con ello conseguir subvenciones de los políticos.
      Hay un dato objetivo: el exceso de muertes habido especialmente en los momentos de mayor virulencia de la pandemia ha sido del orden del doble en todos los países. Wodarg argumenta que eran pacientes que tenían otras enfermedades. ¿Y qué más da? El dato claro es que estadísticamente el número de muertes se ha duplicado y el elemento nuevo en esta ecuación es el coronavirus por lo que éste habrá ayudado a hacer que las otras enfermedades que estas personas tenían se hayan vuelto mortales. El resultado final es el mismo: el fallecimiento.
      Ha habido numerosos artículos en los que se han explicado las diferencias entre la gripe normal y el covid-19: mientras que el primero tiene un número reproductivo de 1,3-1,5, el del segundo está entre 2 y 3, es decir, se contagia mucho más fácilmente, lo cual es especialmente importante teniendo en cuenta que es un factor exponencial. Por otro lado la letalidad de la gripe común es del 0,13% mientras que la del Covid-19 es del orden del 2%, por lo que es claramente más peligrosa.
      Otra cosa que el doctor no menciona es que, aunque puede haber habido coronavirus en la gripe común de años anteriores, la gravedad demostrada de este brote puede ser debido a que la mutación en esta ocasión es mucho más peligrosa. Como bien sabemos los virus de la gripe mutan todos los años por lo que es una posibilidad muy razonable. Lo que no lo es deducir que, como los coronavirus de otros años no eran peligrosos, el de este año tampoco tiene porqué serlo.

Responder a Ligur Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies