Explicaba Heráclito que el conocimiento es como una circunferencia en cuyo interior se coloca lo que sabemos y en el exterior lo que desconocemos. Cuanto más conocemos, más grande es el círculo pero también crece la línea que dibuja la frontera con lo que ignoramos. Cuanto más sabemos, mayor es la consciencia de la inmensidad de lo ignorado. Nos asomamos al abismo infinito de lo desconocido. Por el contrario, el que sabe poco tiene una frontera relativamente pequeña con la ignorancia, lo que le genera esa falsa sensación de confortabilidad que da creer que lo poco que se sabe coincide aproximadamente con todo lo que existe. Desde esta perspectiva se entiende bien la frase atribuida al sabio Sócrates de solo sé que no sé nada.

Un libro interesante, llamado Sapiens, escrito por el historiador Yuval Harari,  trata de analizar resumidamente la historia de la humanidad para llegar a la conclusión, entre otras, de que una de las diferencias del ser humano con otros animales es su capacidad para el relato, lo que le habría permitido crear grandes comunidades relativamente homogéneas que comparten una historia colectiva.

Esa facilidad para el relato colectivizado es lo que da origen a los Estados nación, que  hacen dos cosas con gran eficiencia.

Primero, reducen y simplifican el ámbito del conocimiento a lo que interesa a la Nación. Se estudia así la historia y geografía de esta como si fuera lo único que existiera en el gran Universo, despreciando el resto en cuanto no es “nuestro”. Todos los españoles conocemos el Ebro, el Tajo o el Guadalquivir y sabemos situarlos con cierta precisión y definirlos por alguna de sus características (el Ebro es el más caudaloso, mientras el Tajo es el más largo, se repite cansinamente en las escuelas). Pero poco o nada sabemos del río Yangtsé (el más largo de Asia y el tercero más largo del mundo) o del río Amarillo, en cuyas cuencas surgió la civilización han. Si nos preguntan por Alfonso X el Sabio sabríamos ubicarlo temporalmente y dar algunos rasgos definitorios de su reinado. Sin embargo, no creo que muchos pudieran decir gran cosa de Gengis Kan o del gran Kan Kublai fundador de la dinastía Yuan, que fijó la capital en Pekín. Es decir, sabemos mucho de lo que hay, ocurre y ocurrió en un concreto espacio geográfico; pero no sabemos nada de lo que, en esos mismos tiempos, ocurría en otros puntos geográficos.

Esta reducción y delimitación del conocimiento hace que nuestra frontera con lo ignorado se reduzca. Nos hace sentir seguros en una ignorancia compartida. Y aquí entramos en la segunda herramienta que manejan las Naciones. El relato minimizado de la “realidad” ha de ser único y compartido para crear lazos de unión entre los miembros de la colectividad. Es imprescindible que todos pensemos que Fernando el Católico fue un héroe mientras Boabdil o el Zagal dos villanos.

A este relato uniforme y compartido se llega a través de la poderosa herramienta estatal de la educación universal y obligatoria, de cuya potencia conformadora ya hemos hablado en otros artículos.

Obviamente este relato único es siempre mentira, en mayor o menor medida. Todo acontecimiento histórico se completa con suposiciones dado que no se conservan todos los datos necesarios para saber lo que realmente ocurrió. Las secuencias perdidas de la película se rellenan con lo que suponemos que pudo ocurrir. Además, en función de la ideología, creencias y afinidades se relata la historia de una u otra forma. Lo vemos cada día en cómo los medios de comunicación de uno y otro color nos cuentan un mismo suceso.

Podríamos añadir que parece claro que cuanto más pequeño es nuestro círculo de conocimiento, más eficaz es la alienación colectiva nacional; desde la premisa de que cuanto más ignorantes, más manipulables y, por el contrario, cuanto mayor es el conocimiento menor es la posibilidad de dominio. Así, la hipnosis colectiva resulta mucho más eficaz, por ejemplo, si reducimos la realidad a una parte del Ebro y nos detenemos en lo que en torno a ese espacio ocurrió en 1714. El círculo es estrecho. Tendemos a creer que sabemos mucho sobre dos cosas. El resto no existe. Estorba al relato. Nos sentimos con una gran afinidad con todo el que conoce lo que ocurrió en aquel año en la geografía regada por el Ebro. El péndulo va de un lado a otro con nuestros ojos fijos sobre su movimiento repetitivo. Hipnosis colectiva.

En España hoy se está practicando una educación compartimentada por pequeños territorios que hemos llamado Comunidades Autónomas. Este sistema lleva en sí mismo inserto el germen del pequeño nacionalismo. Lo hemos visto claramente en Cataluña o en el País Vasco, pero, sin llegar a esos extremos, una educación similar se está llevando a cabo en Baleares, Valencia, Galicia… La semilla de futuros nacionalismos. Si seguimos por este camino en cada Comunidad se estudiará prioritariamente la geografía de su territorio, la historia de lo que en el ocurrió y los logros de los artistas y científicos nacidos en el mismo. Si añadimos que  esa educación reducida resulta además simplificada por una única versión de los hechos (la que interesa al nacionalismo) el cóctel hipnótico es perfecto.

Mucho se ha hablado del empobrecimiento cultural que esta forma de educación supone, pero poco de su eficacia manipulativa y, por tanto, de la incidencia que tiene en la calidad de nuestra democracia. En un reciente artículo hablábamos de los peligros que acechan a cualquier democracia. Lógicamente, cuanto más simplificado es el relato común y, por consiguiente más ignorante es la ciudadanía, más fuerte será la hipnosis colectiva y tendremos menor capacidad para percibir y reaccionar frente a los riesgos de degradación democrática. Y ya hemos señalado que la democracia es el sistema político conocido más exigente con la población y que sin una ciudadanía altamente formada simplemente se degrada en algo parecido a lo que vivimos cada día.

Solo una educación sin fronteras puede romper el catetismo en el que nos hallamos inmersos. Solo este tipo de educación evita que percibamos al otro como extraño, como extranjero.

En otros artículos hemos abogado por una educación no dirigida por los poderes públicos, que siempre pueden tener intereses ajenos a la formación del individuo. Pero mientras llegamos a ese punto, sería bueno que la autoridad que planifica lo que se estudia obligatoriamente tenga una base lo más amplia posible. ¡Basta ya de la caspa de la educación regionalizada! Si hay que optar por algo ¿no sería mejor una educación europea en la que sepamos no sólo quien era Alfonso X el Sabio sino también su bisabuelo, el emperador Barbarroja?

14 comentarios

14 Respuestas a “Educación en el nacionalismo”

  1. Inés dice:

    Se va a quedar sóla Castilla, si, es una pena.
    Y como no es importante que los hijos de castilla conozcan sus ríos…pues les enseñamos el amarillo , que está completamente contaminado y ya no es de ese color.

    Es que no puede ser serio lo que dice, Señor Salama, les enseñamos el Rio Hudson antes de saber de su territorio en el que viven?

    Los que quieran tener esa clase de educación que usted, pero no otros autores de este blog, especifica claramente, una educación planificada por la patria madre, desde el manzanares, pues háganse sus escuelas. Desde mi punto de vista, su visión es la que alienta los nacionalismos.
    ¿Regionalismo casposo?
    Reacciones frente a un gobierno fascista, eso es lo que estamos viendo, e intenciones muy calculadas de desestabilizar territorios para luego intervenirlos. Lo que hace Alemania con otros estados, pretende hacerlo Madrid con las comunidades que no lo somos. Y ya veo que intenta buscarse aliados.

    1. Afrodita dice:

      Perdón que me meta por medio, pero, Inés, ¿estás segura de no haber interpretado algo de manera equivocada? Cuando he leído esta mañana el artículo me ha parecido buenísimo y me produce un algo (mucho) de perplejidad que se pueda digerir de formas tan distintas. De todos modos voy a volver a leerlo yo, que ahora ando intrigada.

      1. Inés dice:

        Afrodita,
        Conocer la historia y la cultura del lugar donde se nace y de nuestros antepasados, y la cultura ( las artes, medicinas, árboles, animales..) para bien y para mal es imprescindible para poder reconocerse en los otros y con ellos. Para apender de los aciertos de los de más lejos y aplicarlos a nuestros errores, hay que distinguir esos errores nuestros.
        Y esto que creo todos compartimos, no está en disyuntiva ninguna con descubrir otros mundos, otros paisajes, otras culturas y otros saberes, muy al revés, nos identifica con lo lejano, nos lo hace cercano, hace que nos reconozcamos en otros pueblos, y si me apuras, en otros animales, en otros seres, porque todos tenemos la misma naturaleza. Por tanto, la “educación en el nacionalismo”, titular del artículo, no se “corrige” eliminando el estudio de lo local, pues ya tenemos historia en España de lo que ocurre cuando a uno no le dejan hablar en lengua propia, ni escribir.
        Entiendo la idea principal, es un error terrible que se alienten los separatismos, si juntos estamos endeudados, ¿que será de nosotros si nos disgregamos? es una estrategia -antigua y reciente- que en épocas de escasez, las oligarquías más pudientes quieran ir por su lado, hacer güetos, atrincherarse y comerciar por su cuenta.. eso es el nacionalismo, cuestión de dinero que apela, como dice el Sr. Theilard, a las emociones. Pero en un post de educación no estoy de acuerdo en que se empiece por lo lejano, debe hacerse a muchas bandas, lo de aquí y lo de allí, porque no podemos jugar más al blanco o negro.

        1. Inés dice:

          Pero no me leas a mí!,
          lee al poeta reciente con el que se cruzó mi comentario, ella o él ( los dos) lo han explicado de forma rotunda. Mil gracias Sedente por la paz con la que nos riega..
          Falta nos hace

          1. Sedente dice:

            Muchas gracias.
            Es demasiado llamarme poeta, pero estoy encantado de poder contribuir y a su vez aprender de todos ustedes.
            Espero no tenga que ser reprendido por mis largos comentarios.

            Un saludo y gracias de nuevo.

        2. Afrodita dice:

          El artículo en ningún momento aboga por eliminar el estudio de lo local. Sí entiendo en él y comparto que tan importante es lo que me queda lejos como lo que me queda cerca. Y que no tengo por qué obstinarme en ignorar que – y es sólo un ejemplo – el río que discurre por delante de mi casa sigue siendo el mismo río aunque cambie de nombre y riegue otras tierras que jamás he visto, y que sigue llevando la misma agua y desembocando en un mismo océano aunque no en el mar Mediterráneo que me es conocido.
          Y lo mismo con las lenguas, y con las razas. Creo que no está de más considerar que todo y todos estamos imbricados. O que tirando cada cual del hilo de su propia historia – y es otro ejemplo – no se llevara la sorpresa de que aquel al que llama “extranjero” es tan de “aquí” o incluso más que uno mismo.
          En cuanto a lo de que a uno no lo dejan hablar ni escribir su propia lengua es exactamente lo que están haciendo los nacionalismos ¿O el idioma español le es “impropio” a cualquier habitante de España cuando, por añadidura, lo tiene incorporado con perfecto desparpajo multitud de gente que jamás ha pisado este país?
          Si en los cuarenta años que duró el franquismo no se hubieran de verdad hablado esas lenguas “prohibidas” se habrían olvidado y extinguido. Pero todo el mundo siguió hablándolo en su vida cotidiana y sin mayor sobresalto. Y me parece bien, pero la actitud revanchista y rencorosa de determinados dirigentes (que no del pueblo llano, no poco “consentidor” o abúlico sin embargo) sólo sirve para convertir en heridas lo que apenas son leves rasguños.

  2. Inés dice:

    Nacionalista es por deficinición una ideología totalitaria que no reconoce los colores ni las lenguas ni las músicas de los otros pueblos que vienen directamente inspiradas por su memoria, sus antepasados y su paisaje y entonces, intenta que se olviden o peor aún, la prohibición por la fuerza de la ley que la mayoría no reconoce.
    Ya se que no me va a responder al comentario, nunca lo hace, pero al menos reflexione sobre lo que ha escrito.

  3. José dice:

    Totalmente de acuerdo con I. Salama.
    El efecto del adoctrinamiento que siempre existe en un sistema educativo dirigido desde un poder público, es inversamente proporcional al grado de universalidad de sus contenidos.
    El espíritu crítico frente a la consigna tribal.
    El valor de lo complejo frente a lo simplificado. Del esfuerzo frente a lo fácil.

    Las sociedades libres son sólo las que conforman ciudadanos libres.

  4. Teilhard dice:

    Ines, permítame que sea, al menos yo, quien de contestación a su comentario.

    Aplaudo traer a colación a Heráclito por cuanto supera la metafísica escolástica del “ser” estático y también porque su metáfora resulta muy visual, aunque hay que saberla entender. El conocimiento no sólo es saber más cosas y más ampliamente, sino tener una mejor comprensión de lo que creemos saber.No es solo ver más lejos, sino también disponer de un microscopio.

    El caso es que en estos pagos se ha procurado de mil maneras la ignorancia de los más en beneficio de los menos. Sin ir más lejos, hoy salta la noticia en los diarios, de un manifiesto de investigadores y catedráticos, nacionales y extranjeros, rechazando los espurios argumentos historicistas de quién pretende expropiar al pueblo ignorante de de uno de los más importantes elementos de su patrimonio cultural y de la humanidad. O que un ministro ha elaborado secretamente una reforma de la constitución, cuando aún, hace poco y en una noche oscura, ya la modifico en aspectos esenciales.

    Quien siembra vientos recoge tempestades y quien siembra ignorancia recoge reacciones pasionales; y en eso estamos. Se subvencionan brutalidades animales y se recorta la ciencia. Se llama proceso constituyente a una reforma ” de ley a ley”, y constitución a una carta otrorgada. Se confunde división de poderes con división de funciones y libertad colectiva con libertades individuales, si no derechos subjetivos.

    Existe miedo a que el común conozca y reflexione sobre los peligrosos conceptos de democracia, nación, estado gobierno, representatividad, división de poderes, soberanía popular o liberad colectiva. Por eso se nos ocupa con football, toros y doctrinas. Todo muy lejos de la razón.

    De aquí vienen los dilemas que nos ocupan estos días y mejor haríamos en estudiar sus causas profundas que forzarlos debajo de la alfombra. Todo problema es una oportunidad y este lo sería de construir una sociedad más saludable, pero no estamos por ese camino, como tampoco lo estuvimos en el pasado.

    Saludos.

  5. Sedente dice:

    Nos hemos salido del mapa y todavía somos incapaces de comprenderlo.

    Parece que todavía estamos adormecidos o medio atontados viendo la inmensidad del océano sin apenas reaccionar.
    Balbuceantes ante el gran descubrimiento.
    Balbuceantes ante la linea horizontal que en realidad es arco y segmento, y ni tan siquiera vemos la flecha pues estamos sobre ella.
    Pisándola. Pisándonos.

    Parece que todavía no somos conscientes de lo que vemos. Todos siempre mirando a la luz como embobados.
    Y cuando cansados de tanta luz la penumbra nos conduce a la oscuridad y a cerrar los ojos para descansar de tanto ver, entonces soñamos en nuestro interior con cosas increíbles y tan imposibles de concebir que las olvidamos rápidamente como si fueran producto de una mente demente o desequilibrada.
    Aún así, allí en la penumbra y la oscuridad de la mente, nos reponemos y descansamos para al día siguiente hartarnos de nuevo de luz.

    Me pregunto que pensarían aquellos que en el volviendo los grandes descubridores que surcaron los mares de éste nuestro planeta escucharon atónitos las historias por aquellos contadas.
    Cómo reaccionaran ante el saber que detrás de aquel horizonte de inmenso mar había gente y tierra y árboles y vida. Y cómo todo esto fue sabido por todos los que la tierra conocida por aquel entonces poblaban.
    Me imagino allí, a la primera linea de hombres y mujeres, de mujeres y hombres ante la orilla del inmenso mar mirando conocedores de aquello que allí al fondo había con la todavía multitud de personas a sus espaldas ciegas e ignorantes de tal hazaña y descubrimiento.
    ¿Cómo explicarles? ¿Cómo esparcir aquella sabiduría a todos?
    ¿Cómo hacerles partícipes de todo aquello que la linea del horizonte escondía?
    Pasan los años y seguimos patidifusos intentando delimitar los conocimientos que en realidad poseemos para que las filas posteriores de agolpados ante la inmensidad del océano piensen que nada hay más allá.

    Hasta el yacente y mencionado Heráclito se recompondría para poder gritar a viva voz: ¿Qué hacen con mi círculo convirtiéndolo en parcela?¿Acaso no saben ya que el círculo es esfera?

    Digo que nos hemos salido del mapa para verlo y todavía somos incapaces de atestiguarlo y hacer partícipes de ello a nuestro hijos, a nuestras familias, a la entera familia que puebla la tierra que un día nos esparcimos y desdoblamos cual pensamiento y desde entonces no hemos dejado de buscar. Y que las ramas del árbol y el árbol en sí es tan inmensamente grande que mientras en un extremo de él es invierno en el otro es verano. Que el árbol dada sus proporciones y características actuales da frutos variados dado su tamaño y extensión, siendo que la Semilla es una y los frutos muchos pues el fruto de la Semilla contiene multitud de semillas a su vez.
    Y todas tan variadas.

    Todavía no sabemos ver que comenzamos a caminar hace muchos años y que de tanto caminar hemos dado ya tantas vueltas que hemos necesitado salir a constatar que estamos en un enorme círculo que es esfera y que parece ser la cosa más singular que conocemos pues es madre y a su vez padre de todos.

    ¿Cómo vamos a enseñar, cómo vamos a seguir enseñando a nuestra familia que la parcela es correcta y quién creería esa cosa como verdadera si la verdad es la que es?
    Que todos nacimos aquí. Que todos somos diferentes pero iguales pues todos somos de aquí.

    Hemos roto la frontera no sin dificultad. Hemos volado sobre ella rodeados de titanio y todo tipo de metales preciosos recogidos con afán día tras día por manos llenas de huellas sobre el barro de forma menesterosa. Hemos tejido batas de colores para ensamblar todas esas piezas y ropas para cubrirnos y no cejar en el intento de conseguir hasta el extremo de matar a quien se interponga delante, de conseguir digo, alcanzar el saber. Y ahora que lo tenemos, ahora que hace pocos años conseguimos vernos desde fuera del mapa ¿Vamos a seguir pensando en parcelas?

    ¿Acaso estamos ciegos del todo?
    ¿Cuál debe ser nuestro saber si no el del conjunto pues todos somos parte del conjunto?
    Todos los frutos del árbol han buscado y participado. Todos han contribuido. Todos se han implicado y se han comprometido.
    Todos los frutos nacidos han vivido y han sido y han estado. Todos han hecho. Todos.

    ¿Cómo todavía seguir enseñando en el error y en lo ajeno si todo nos pertenece?
    ¿Cómo y hasta cuando vamos a seguir tropezando en el error?

    Muchos de nuestros hijos se sientan en las escuelas rodeados de diferentes y variados frutos del árbol. ¿Cómo vamos a explicarles solo sobre una rama en lugar de hablarles del entero árbol? ¿De sus ramas, de sus raíces y de su tronco? ¿De sus frutos?

    Esta es la historia de un todo que se convirtió en muchos. De un todo que creó un paraíso tan excepcional que la vida y el hombre nació en él.
    Así el ser humano comenzó a caminar sobre sus pies dejando huella de cada paso y acción para no perder paso ni huella de todos aquellos pasos.
    Y avanzó por que todo avanza hacia donde se le da y toma. Así se esparció y pobló el entero planeta. El círculo y la esfera. Y salió a ver si así era y vio que así era.

    Cuerpo sobre cuerpo. Vida sobre vida. Fruto sobre fruto del gran árbol de la vida.
    Entre las aguas. Entre sus sudores y lágrimas.
    Todos.

  6. José María dice:

    Creo que en España ha faltado una educación más dirigida a fomentar las fortalezas del alumno y menos a dar conocimientos en bruto sin sentido, en parte respecto a localismos que no tienen sentido en el mundo de hoy. Es bueno estudiar la cultura local, pero al alumno hay que darle instrumentos para que vea que compite en un mundo global.

  7. Inés dice:

    Que pena las cosas que leo.
    De verdad.
    En un mundo que debe prepararse para una grave escasez de recursos, en el que es imprescindible enseñar cómo funciona la materia y energía de lo que somos, y cómo preservar la naturaleza que aún nos queda, cómo van a tener que enfrentarse con intervenciones de tierras- que ya pasa en la mayoría de los pueblos de este mundo, pero que se está acercando..
    También para los no tan jóvenes. Está aquí para todos.
    Pero a más de dos generaciones no les han dado la oportunidad de trabajar para lo que se formaron y muchos están fuera. Lo malo es que cuando se reduzca la posibilidad de viajar, o se cierren completamente las fronteras, y eso me lo dijo el otro día un señor mayor que vendía granadas y almendras en un parque, me dijo: ¿ de que van a vivir mis nietos si no saben cómo se injerta o como se preservan los almendros, o cómo se podan los olivos?
    En un sistema educativo totalmente vendido al mercado, tenemos más que nunca que acercarnos a lo próximo, y para eso hay que conocerlo.
    ¿cómo va a curarse la gente si no tiene dinero para pagar un tratamiento? Y todo esto ya pasa, ya está pasando.
    Lamento que la mayoría de los que ya han vivido una gran parte de sus vidas no se den cuenta de lo que tenemos encima, o les de lo mismo el mundo que se está conformando.
    Un mundo en el que las élites económicas ya van dando por perdido y por eso hay mucha gente que se cree que le van a lanzar a Marte ya mismo. Un mundo en el que la tecnología va a durar un soplo, pues están agotados los materiales básicos para hacerla, y esos materiales básicos, incluído éste desde que me comunico, cuestan sudor y sangre a otros hermanos ( los que han tenido la mala suerte de tener una materia prima en su territorio )
    Hay que enseñar algo bastante más basico, y que ya se ha dicho aquí: como vivir en periodos de incertidumbre, por no decir de guerra.
    Estoy segura de que el mundo ya no existiría como lo conocemos, sino fuera por las anónimas y perseguidas comunidades indígenas que luchan por preservarlo a costa de sus vidas.
    Eso es lo que creo y pienso. Ojalá esté equivocada.

  8. Manu Oquendo dice:

    Un par de apuntes tras el estupendo artículo de Isaac Salama.

    1. La Educación se transfiere a los nacionalistas en paralelo al Cierre de la Constitución de 1978. Esto no es público pero lo saben quienes lo vieron de cerca y de vez en cuando alguno de ellos lo cuenta.

    El caso es que si verifican los Arts. 148 y 149 (Competencias de Autonomías y Estado) no figura este asunto sin el cual el Nacionalismo no puede ni siquiera respirar porque su esencia es Obligar a Hijos ajenos. De hecho sus sistemas educativos son un pesebre para sus agentes sociales con lo que el Partido se ahorra una pasta gansa en comprar lealtades.

    2. Ya son Públicas (1) algunas redacciones que corregirían tamaña “animalada” –no tiene otro nombre– y sin embargo ni uno solo de los partidos que ahora están siendo promocionados por los Grandes Medios (¿Por qué?) toca este asunto vergonzoso.

    Pregunta ¿Por qué se callan?
    Saludos

    (1) “Recuperar España. Una propuesta desde la Constitución”
    Entre los Autores están Otero Novas, Ainhoa Uribe y J. R. Recuero.

    Editorial Universitaria.
    Todo ello por 15 eurillos.

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