El deporte como arma política

El deporte, además del ejercicio físico al que se le asocia, tiene beneficio en la mejora de la salud y propicia valores importantes para el ser humano, como la capacidad de superación de uno mismo, el trabajo en equipo, así como el respeto al oponente y a unas reglas acordadas. Está también, en general, asociado a la competitividad.

En los Principios Fundamentales del Olimpismo incluidos en la Carta Olímpica se recoge que “El objetivo de este movimiento es poner el deporte al servicio del desarrollo armónico de la Humanidad, con vistas a promover una sociedad pacifica empeñada en la preservación de la dignidad humana”. Más adelante indica que “Reconociendo que la práctica del deporte ocurre en el marco de la sociedad, las organizaciones deportivas del Movimiento Olímpico aplicarán la neutralidad política”.

No obstante dicha neutralidad es más difícil de lo que parece.

En sus comienzos históricos, en el 776 a.C. en Olimpia, se reunían los atletas de las distintas zonas de Grecia para competir en los deportes de la época. Los ganadores eran considerados héroes ya que encarnaban la superioridad de sus localidades de origen frente al resto. Como premio se les colocaba una corona hecha de ramas de olivo y, a partir de ese momento, su manutención corría a cargo del municipio.

Durante la celebración de los juegos se establecía una tregua militar entre los distintos pueblos participantes (dicho sea de paso, eran bastante frecuentes los conflictos armados entre ellos). Como vemos, ya en aquella época el deporte tenía implicaciones claramente políticas.

Ese espíritu de armonía entre los pueblos fue recogido por el barón de Coubertin en 1896 en la creación de los juegos olímpicos de la era moderna tal y como hemos visto en la mencionada Carta.

¿Por qué el deporte ocupa un lugar tan destacado en la sociedad hoy en día? Me gustaría compartir unas reflexiones sobre este tema:

En primer lugar, el deporte es una manera de canalizar nuestros instintos de lucha y competición. No somos tan distintos de los humanos de hace 10.000 o 50.000 años que competían por el territorio y por los recursos (de hecho sigue habiendo guerras en la actualidad, algunas de forma soterrada). Si analizamos la mayor parte de los deportes, el juego consiste en ocupar el terreno del otro, meter un balón superando la defensa del contrario, ser mejores que los oponentes, etc. En estos casos la fuerza física es un elemento importante, aparte de la habilidad y la inteligencia. A los ganadores se les considera además héroes por parte de sus seguidores.

En el fútbol son famosos los “clásicos”, encuentros que enfrentan a los mejores equipos, en los que subyace la rivalidad entre las ciudades que representan. Las manifestaciones de los hinchas violentos no son más que la punta del iceberg de los sentimientos que ocupan la mente de una parte importante de los aficionados.

Lo mismo ocurre en las competiciones internacionales. El deporte tuvo un lugar importante en la época de la Guerra Fría cuando, en palabras de Xavier Pujadas “la única manera de hacer posible una gran competición internacional entre países ideológicamente enfrentados era crear una ficción de neutralidad y apoliticismo que hiciese que todos los implicados se pudiesen sentir más o menos cómodos”. Aun así el boicot de EE.UU. y sus aliados a los JJ.OO. de Moscú en 1980 como protesta por la invasión soviética de Afganistán, así como el boicot posterior a los juegos de Los Ángeles en 1984 son reflejo de la tensión del momento histórico.

Cuando en 1972 el americano Bobby Fisher ganó el campeonato mundial de ajedrez al ruso Boris Spassky se dirimía en el tablero mucho más que una partida de este juego; se ponía en entredicho la superioridad histórica en esta disciplina de los soviéticos. La humillación fue tan grande que, rechazado por las autoridades de su país, B. Spassky acabó adquiriendo la ciudadanía francesa.

¿Y qué decir del famoso partido de fútbol entre Argentina e Inglaterra en el mundial de México de 1986? En este partido el recientemente desaparecido Maradona consiguió los goles que vencieron a una Inglaterra que había humillado a su país recientemente en la guerra de las Malvinas.

Como acertadamente apuntó Francesco Screti “el fútbol es la continuación de la guerra con otros medios” parafraseando la conocida frase de Carl von Clausewitz de que “la guerra es la continuación de la política con otros medios”.

Un tema a destacar es que, aunque hay muchas mujeres aficionadas a los deportes de competición, es una realidad que la afición mayoritaria es masculina. Este hecho coincide con que los hombres son, en general, más competitivos que sus compañeras quienes, quizás por una herencia evolutiva ancestral, son más colaborativas y, quizá por ello, más inteligentes.

Un segundo tema, muy relacionado con los instintos de competición mencionados, es el uso del deporte como propaganda política. Una vez obtenido un éxito hay que explotarlo, ya que refleja no solo el esfuerzo y constancia del atleta que lo ha obtenido, sino la consecución de un logro como grupo social y el de los líderes que lo dirigen (aunque en algunos casos éstos hayan tenido poco mérito en ello). El caso es que hay que aprovechar el ambiente de euforia general y apuntarse el tanto (cuando hay un fracaso se tiende a minimizarlo y ocultarlo).

La recepción de los deportistas ganadores por parte de las autoridades en lugares emblemáticos, como ayuntamientos y sedes gubernamentales no solo son un homenaje a sus méritos, sino una manera de capitalizar el éxito.

Los campeonatos mundiales y los juegos olímpicos son una forma de reflejar el poderío de las naciones. Hay una verdadera carrera por ver qué país consigue más medallas, y así se convirtió en su día en una verdadera obsesión por ejemplo en la Unión Soviética y sus aliados, a veces llegando a emplear incluso métodos poco ortodoxos como el dopaje.

Es bien conocido que los éxitos del Real Madrid sirvieron al régimen de Franco para que el país destacara internacionalmente en una época en que se padecía un duro aislamiento internacional en España.

En tercer lugar los acontecimientos deportivos se han empleado en ocasiones para distraer a la ciudadanía de los problemas realmente importantes de la sociedad. Es el famoso “pan y toros” para el pueblo.

Esto, de lo que también se le acusaba a Franco, fue ya empleado por los romanos cuando propiciaban los espectáculos en el circo para mantener contento al pueblo.

El deporte tiene indudablemente una componente de espectáculo de masas y, como tal, no es malo en sí, pero sí que lo es cuando se emplea por las autoridades con el objetivo de mantenernos distraídos y adormecer nuestro espíritu crítico. No es casualidad que en el “Mundo Feliz” de Aldous Huxley se recurriera a los espectáculos y los deportes como actividad propiciada desde arriba para una sociedad adocenada y tontamente “feliz”.

Quizás el deporte espectáculo moviliza tanto a las masas por su «elementalidad». No requiere un gran esfuerzo de reflexión, los buenos son los míos y los malos los contrarios. Por eso estimula tanto las pasiones. En este sentido, su mayor valor político es, precisamente, que atrae y retiene a las masas en una actividad muy simple. Desde luego no las ayuda a ejercitar el pensamiento complejo. Sin embargo, la realidad y el mundo son complejos. ¿Es una nueva versión del «opio del pueblo»?

Si no se fomentan actividades artísticas y que favorezcan nuestra capacidad de reflexión se corre el peligro que otras actividades más simples acaben ocupando todo el espacio de nuestro tiempo y nuestra mente.

En cuarto lugar hay que reconocer que los acontecimientos deportivos se han empleado en algunos momentos para mejorar las relaciones políticas y económicas entre países. Es la denominada “diplomacia del deporte”.

Ha surgido el deporte como nuevo instrumento de poder en la sociedad actual. En palabras de Emilio Fernández Peña en un informe publicado por el Real Instituto Elcano “Consideramos aquí al deporte como un poder blando, con gran capacidad de ejercer influencia y promover los intereses de un Estado ante terceros, siguiendo la definición clásica de diplomacia”.

Ejemplos de ello son cuando el presidente americano Richard Nixon estimuló el viaje de jugadores estadounidenses de ping-pong a China a fin de facilitar el deshielo de relaciones entre ambos países, o la tregua olímpica de 1992 en la guerra de la antigua Yugoslavia. Otro más reciente es la participación conjunta de las dos Coreas en los Juegos de Pyeongchang de 2018, así como su propuesta de presentar equipos conjuntos en los próximos JJ.OO. de Tokio y de preparar una candidatura conjunta para los de 2032. El Comité Olímpico Internacional ha tenido en muchos de estos casos un protagonismo importante siguiendo la estela de Coubertin.

Como quinto punto querría destacar el uso del deporte para reforzar la identidad cultural o étnica de una comunidad. Nos vienen a la mente aquí las importantes inversiones que las Comunidades Autónomas en España hacen en sus actividades deportivas ancestrales.

La frase “El Barça es más que un club” nos transmite el mensaje de que ese equipo de fútbol, para sus seguidores (y para los que no lo son en cierto modo) representa una identidad cultural y algo que va más allá de la actividad deportiva.

Incluso en las ciudades con varios equipos, cada uno de ellos representa en cierto modo a una clase social o forma de actuar con la que sus seguidores se sienten identificados.

Un caso digno de mención, y llevado al cine con éxito, es cuando Nelson Mandela, recientemente elegido presidente de una Sudáfrica que empezaba a dejar atrás el régimen racista anterior, aprovechó el mundial de Rugby de 1995 para conseguir que toda la población apoyara a su equipo nacional (que de hecho ganó el campeonato) uniendo en ello a sudafricanos blancos y negros con el objetivo de conseguir la reconciliación entre los mismos.

Mandela declaró en aquellos momentos: “El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de ilusionar, tiene el poder de unir a la gente de una manera que pocas cosas lo pueden hacer”

Finalmente me gustaría destacar la utilización de los eventos deportivos para la reivindicación de posturas políticas.

El caso más famoso posiblemente es el de los JJ.OO. de Berlín de 1936 que Hitler quiso aprovechar para evidenciar con triunfos la pretendida superioridad de la raza aria. La sorpresa que le deparaba el destino es que un atleta de raza negra, Jesse Owen, acaparó el protagonismo de estos juegos al obtener cuatro medallas de oro.

La lucha a favor de los derechos de las minorías raciales tuvo como protagonistas a Tommie Smith y John Carlos, medallistas olímpicos en México 1968, con su gesto en el podio del levantar el puño, símbolo del Black Power, y, más recientemente, con el plante de los jugadores de la NBA en apoyo del movimiento Black Lives Matters. Cuando estos últimos acordaron volver a jugar, Jaylen Brown, escolta de los Boston Celtics, declaró: “mejor quedarnos aquí y convertir cada partido que juguemos en un formidable escaparate para nuestras ideas que irnos a casa y que el mundo deje de escucharnos», lo cual nos confirma la relevancia del altavoz mediático del que eran conscientes.

Más cerca nuestra son más que conocidos los abucheos al himno nacional y la exhibición de banderas independentistas en algunos partidos de fútbol destacados.

Los eventos deportivos tienen actualmente una repercusión mediática muy significativa y, por tanto, una gran influencia en toda la sociedad. Ello conlleva una responsabilidad adicional para los deportistas ya que, con sus declaraciones y actitudes, sirven de modelo a la población y, en particular, a los más jóvenes.

¿El deporte debe ser apolítico?

En primer lugar deberemos diferenciar entre el deporte de aficionado (que tiene más que ver con el ejercicio físico y las virtudes que se le asocian) y el deporte profesional y de masas, que tiene más una componente de espectáculo a veces que de puro deporte.

En el segundo caso es donde viene la polémica ya que, como ya hemos visto por los ejemplos históricos mostrados, siempre ha sido difícil la separación.

En el espíritu fundacional del olimpismo moderno siempre ha estado la voluntad de separarse de la política con el objetivo de que el deporte sirviera para la paz. No obstante hoy en día tanto el COI como la FIFA toleran en sus competiciones las condenas del racismo, la homofobia o la violencia machista, siempre que se haga dentro de unos límites.

Lo deseable es que el deporte siga siendo apolítico aun sin renunciar a reivindicar causas nobles. Ahora bien, ¿hay algo que no sea político? ¿Seremos capaces de poner el límite en el lugar adecuado? Ahí está la dificultad.

9 comentarios

9 Respuestas a “El deporte como arma política”

  1. O'farrill dice:

    El problema parece que viene siempre de «profesionalizar» lo que debía practicarse por pura y simple afición. Cuando el dinero como arma de destrucción masiva penetra en cualquier sector o cualquier actividad, parecen desmoronarse los principios éticos iniciales.
    Efectivamente el deporte se puede utilizar como arma política, confundiendo a sus seguidores con simpatizantes de unas ideologías u otras. Por ejemplo, el Real Madrid siempre fue considerado un equipo de «derechas» (quizás por su tipología de socios y el presupuesto manejado) mientras el Atlético de Madrid, se le suponía más relacionado con la gente del pueblo vulgar. Cuando los «popes» deportivos se manifiestan políticamente, están consiguiendo que en su afición prenda el mensaje.
    Cuando además los ídolos deportivos son homenajeados más allá de sus hazañas deportivas y se convierten en «ejemplos» a seguir tanto en moda, como en forma de vida como en la continua adulación de sus personas, se ha creado una nueva religión más poderosa aún que las ideas políticas (cada vez más banales). Ninguna manifestación social es equiparable a las provocadas por algún triunfo deportivo (sobre todo fútbol) donde se reúnen cientos de miles de aficionados que consideran a sus héroes como dioses a los que adorar e incluso por los que perder la vida.
    Todo ello nos indica lo vulnerables que somos al run-run mediático de propaganda en un sentido u otro y cuanto nos falta de solidez intelectual y moral, para la proporcionaidad y buen discernimiento al juzgar la importancia de las cosas.
    Un saludo.

    1. Francisco Díaz-Andreu dice:

      Hola O’Farrill
      Como indicas gran parte de la politización del deporte viene derivada del hecho de la profesionalización del mismo.
      La mayoría de los beneficios que se obtienen del deporte vienen del deporte de aficionados y en esto habría que hacer mucho más por fomentar el mismo. De hecho esto es lo que, en lo que afecta a la Administración, se denomina “política deportiva”, tema que no he cubierto en el artículo y que daría como para otro.
      La idealización que se hace de los deportistas estrella refleja, como dices, lo vulnerables que somos a la propaganda y lo limitado de nuestros intereses vitales. Para ello no veo más remedio que la educación y el fomento de la cultura y del espíritu intelectual y crítico.

  2. pasmao dice:

    Excelente recopilatorio Don Francisco

    Yo por centrarme en el deporte rey (por mucho republicano que haya nunca se le llamará el deporte Presidente de la Republica, que cosas pasan).. y el aspecto sobre el que ha O’Farrill del deporte aficionado; simplemente recordar a la selección de Dinamarca en la Eurocopa del 92, que ganó con un equipo de pseudo profesionales y sin Laudrup. Además de clasificada porque la UEFA (ellos son así) expulsó a Yugoslavia (por «fachas») y Dinamarca okupó su plaza.

    Por lo visto una vez ganada, aquello «degeneró» en una gran borrachera nacional, y un recuerdo de el año que vivieron «peligrosamente» y punto. No se pusieron a hacer estadios de 100.000 espectadores, ni se promovieron equipos profesionales sin una base real. Aquí vemos cómo desde los presupuestos nacionales, autonómicos y locales mientras que por un lado se les clava a los jugadores mas de un 55% de IRPF (depende de la Taifa) por otro lado se miman a equipos que bajan a 2ª, se les regala estadios municipales (o les dejan muy baratitos) pero a cambio de chantajes extraños (caso del Celta o del Depor, no recuerdo muy bien) etc..

    Respecto al deporte profesional conviene recordar la Ley Bosman. Todo un ejercicio práctico para que el uropeo de a pie supiera por fin que era la libertad de circulación de los trabajadores y quien tenía mas bemoles si Bruselas o la UEFA.

    Por otro lado aún recuerdo lo de los JJOO de Barcelona en el 92. Una pena que nos los dieran, ya sabemos para que sirvieron con su Freedom for Catalonia, y todos esos millones que dieron cancha a que el separatismo mas rancio se reafirmara en su impunidad. Por suerte no los nos dieron a los madrileños los del 2012, y la culpa no fue de Ana Botella, seamos claros (ni de su relaxing cup …) El pastizal que nos ahorramos, aunque ya habíamos tirado un dineral en cajas mágicas, velódromos, piscinas.. que habrían tenido que ser rehechos costando otro pastizal mas. A mayor gloria de la constructoras que tan bien se llevaban con el alcalde anterior.

    Nunca se quiso que el tema de los JJOO se decidiera en referéndum por los madrileños. Que cosa mas rara. Tampoco estaba en el programa electoral de ninguno de los partidos que disputó la alcaldía. Mas raro aún. O no tanto. Si sale gato en el referendum que habrían hecho. La culpa sería de los fachas, seguro.

    Recuerdo que Colombia renunció al Mundial 86 por cómo andaba el país entre Escobares/FARC/Paramilitares y demás y el Mundial se hizo en México. Ahora, por lo visto se necesita blanquear mucho mas dinero que entonces, proveniente del polvo blanco (nunca mejor empleado que en estos casos el verbo blanquear) y un Mundial viene perfecto y están otra vez por la labor. ¿Se imaginan que podría haber conseguido Escobar con ese Mundial del 86?

    Ahora en el deporte hay dos grandes actores mas sobre los que me parece que habría que prestar mas atención.

    – Los medios de comunicación.. sólo hay que ver la bolsa del combate de Mike Tyson..
    – las marcas de ropa deportiva, Nike, Adidas, etc.. y el pastizal que mueven.

    Y cómo último apunte. Supongo que todos recordamos la España futbolera de las dos Eurocopas y el Mundial. Se imaginan que hubiera sido un fracaso, ¿que habría pasado con el gobierno de Zapatero? y la crisis que no fue, seguida de su bajada de pantalones ante Obama, Merkell y Deng; ese Mayo del 2010 si España no hubiera jugado ese Mundial.. o hubiera caído en la primera ronda.

    ¿Habría aguantado Zapatero hasta el verano siguiente?

    Yo aún me espanto recordando donde estábamos económicamente mientras el personal gritaba España oe, eo.. y «todos» pensando que el problema separatista ya se había solucionado. Verano 2010. Sólo hace 10 años y medio.

    Dejo éste link sobre Maradona porque me parece muy pertinente.

    https://msur.es/2020/11/29/topper-maradona-cocaina/

    Y recordar el rugby, el deporte que se resiste cómo gato panza arriba a ir a los JJOO. Precisamente por defender su amateurismo y no querer depender de organizaciones cuasi mafiosas como las que tejen y destejen en el tema de los JJOO. Tiene toda mi admiración.

    Un cordial saludo

    1. Francisco Díaz-Andreu dice:

      Hola Pasmao. De los temas que mencionas hay dos que me han resultado de especial interés.
      El dinero que mueven las marcas de ropa, y en general el «merchandising» que el deporte profesional genera, confirma que estamos hablando de un espectáculo de masas, de algo que va más allá de un deporte. Precisamente esas cantidades ingentes (indecentes en muchos casos dirían algunos) de dinero que se manejan que, en el caso de deportistas famosos, superan con mucho los estratosféricos salarios que tienen, implica que estamos hablando de una maquinaria en la que están implicados no solo los jugadores, sino muchas empresas, con capacidad para presionar por tanto a las administraciones.
      La mención a los medios de comunicación es también muy relevante. No conozco los números de tirada actuales pero hace algún tiempo al menos los periódicos deportivos eran los que más ejemplares vendían de todo el país. ¿Son medios en los que se fomenta el conocimiento, la cultura, el debate sobre temas trascendentes para la sociedad o para el ser humano? No es así. No es que tenga nada en contra de que existan o se lean esos medios, pero me parece triste que el mayor interés de la población esté en saber la alineación de un equipo o la declaración de un entrenador o qué piensa un jugador del último partido.

      1. pasmao dice:

        Muchas gracias por contestar Don Francisco

        Efectivamente, marcas de ropa y merchandising, y medios de comunicación. Me olvidé de otra mas, en alza, las apuestas. Las apuestas son mas bien una especie de parásito, pero un parásito que además aporta. Hay una extraña simbiosis que nutre sobre todo a los medios.

        Es interesante reseñar que las tres participan andan de la mano de lo políticamente correcto y de la Agenda Globalizadora (Al fin y a la postre los JJOO, FIFA, etc.. son una parte muy importante de la tramoya del NOM). Y es aquí donde el tema de la política y el deporte se nos muestra con gran claridad.

        Conocido es, que hay un gran interés en acabar con los antiguos estados nación, sobre todo los occidentales, para que pasen en la práctica a ser tutelados por organismos supranacionales; buscando que sus raíces culturales y estructuras político sociales pretéritas «no molesten» .

        Y una de las maneras mas práctica es conservando lo que de mas tribal tengan, mientras se los despoja del resto de su identidad cultural, legal, social, política y económica. Y ahí encaja perfectamente el tema del deporte.

        Por ejemplo, y respecto España, cuanto mas cerca esté de «la plebe» la idea de que su identidad nacional se conforma, defiende, existe, gracias a «la Roja»; menos vueltas se le dará a la idea de hasta que punto estamos perdiendo soberanía real endeudándonos hasta límites imposibles para además beneficiar, por si fuera poco, a los que mas abogan por nuestra fragmentación territorial. llegándose al caso, por ejemplo, de hipotecar nuestros recursos hídricos y dejarlos en manos de multinacionales (¿que será lo siguiente, el Museo del Prado?) .

        Pero mientras tengamos el opio en vena de «la Roja», que mas podemos pedir.

        Es curioso que incluso en el tema de la secesión catalana se haya puesto sordina al tema de ¿en que liga jugaría el Barsa?, y se haya puesto en sordina tanto por los de aquí cómo por los de allí. Tema tabú entre los tabúes, y ya es decir.

        No es extraño que aunque los grandes clubes Uropeos intenten crear una liga de Furbol Uropea, a semejanza de la NBA useña, desde Uropa no se haya promocionado; siendo algo que a priori debía de estar en su onda.

        La respuesta es que si los clubes que aportan los jugadores a las selecciones se desvinculan de sus naciones, se puede dar una desvinculación de parte de la población del consenso tribal establecido y ello haría que prestaran atención a lo que no deberían. El opio no sería tan efectivo. Y de ahí a acabar dándose cuenta del tocomocho transnacional igual no pasaba mucho tiempo. Ergo, mejor dejar las cosas cómo están.. y que los sentimientos tribales sean cada vez mas tribales y menos patrióticos, no vayamos a liarla.

        Y ahí, esas multinacionales del merchandaising/ropa/medios de comunicación .. tienen mucho que decir.

        Si sale cualquiera, jugador, entrenador.. comentando cualquier cosa que se aleje de ese esquema establecido se queda sin contrato publicitario, la marca deportiva deja de patrocinarle, no sale en los medios.. y hasta le pueden pillar en doping que no se sabe de donde salió.

        En USA ídem con el tema de lo políticamente correcto, lo de BLM, etc.. y lo de arrodillarse o no cuando suena el himno; o dice que Trump no es el anticristo. El que se salte «lo que haya que hacer» se queda sin contrato con Nike, Adidas, Coca cola.. etc, etc..

        Y si eso no es política ¿que es?

        Por lo demás se plantea también otro tema TABÚ ENTRE LOS TABÚES, nadie osa hablar sobre él porque corre el riesgo de morir fusilado al amanecer. Y es el tema de los transgénero en el deporte femenino.

        Hasta que punto, visto el mundo que vivimos, y por donde sopla el viento de lo políticamente correcto, se podrá seguir aplicando las reglas actuales para evitar que se compitan personas que se «sienten» mujeres; pero que biológicamente no lo son, en las competiciones deportivas femeninas.

        ¿Que audiencia tendrá una competición, morbo aparte (que será cosa de dos días), donde el resultado esté mas que claro porque biológicamente haya atletas mas que favorecidos?

        Porque al público de las universidades USA les parecerá muy bien, ídem en Uropa, pero dudo mucho que en China, India, Rusia, países islámicos.. y suman mucha gente con mucho poder adquisitivo … estén tan interesados. Por ejemplo.

        Pero por otro lado, ya lo estamos viendo con lo que le quieren hacer aceptar a Biden si sale, los grupos LGTBi (donde manda la teoría Quer) no creo que acepten que se segregue a muchos de los suyos, y además a los que podrían ser mas representativos. Veremos que pasa en Tokio. Si es que hay JJOO en Tokio.

        Pero que ello es un tema político de primer orden. Y que es un tema que está prohibido que salga en los medios masivos, por lo menos hasta después de Tokio, yo lo veo clarísimo.

        Por lo demás simplemente recordar que en la película Olimpia, sobre los JJOO en Berlín, juegos también muy políticos: Salen bien contentos muchos atletas saludando a la manera romana, y no son precisamente alemanes.

        Un cordial saludo

  3. Raf dice:

    Creo que la política tiene tal voracidad que utiliza todas las armas que tiene a su alcance para conseguir sus fines.

    No iba a ser menos el deporte por su condición de movilizar a las masas, crear opiniones encontradas ( establecer bandos), como fuente de financiación, y además tiene la gran ventaja como tu apuntas de dar apariencia de apolítico, como se podría comprender en su esencia.

    Despues del último campeonato del mundo de futbol, ganado por la selección francesa, se suscitó una gran polémica criticando el origen de los componentes de la selección, pues la mayor parte de ellos o bien habían nacido en África, provinientes de sus excolonias, otros son inmigrantes o hijos de inmigrantes de otras nacionalidades.

    Tuvo que intervenir un representante del gobierno francés defendiendo la nacionalización de los jugadores adscritos de una u otra manera a Francia, pero esto dá idea del gran interes de los paises por ser representados como muestra del poder del pais en cuestión y tener presencia internacional a través del deporte.

    La facilidad con que se le dá la nacionaldad a deportistas sobresalientes priorizándoles sobre los ciudadanos corrientes es muestra de lo que digo.

    Otro ejemplo es el dinero que se mueve a través de clubes, federaciones, fichajes quinielas etc…., que en España solo con el futbol, ya hace unos años representaba mas del 1 % del PIB.
    Por lo que ayuntamientos y corporaciones están encantados de financiar y tener equipos lo mas representativos posible, como fué en el caso de Galicia, durante la maxima expansión del tráfico de droga, en la que dos equipos de futbol que militaban en tercera división pasaron a primera en corto espacio de tiempo.

    Esta situación hace que el deporte de base como actividad de formacion y de valores se vaya empobreciendo como es el caso de muchos clubes que hacen desaparecer sus canteras de base para invertir en fichajes de deportistas de relumbron evitando los gastos de formación.

    Hubo una deportista rumana que fué un icono de la gimnasia como fué Nadia Comanecci, la cual tuvo que someterse a operaciones para alargar su vida deportiva, a instancias de las autoridades políticas de su país.

    Aparte de los ejemplos que tu has citado, en campeonatos internacionales y olimpiadas se han dado por el caracter de difusion que tienen, actos terroristas, como el acaecido en Munich en las Olimpiadas de 1972 donde 11 deportistas israelies fueron rehenes de la organizacion terrorista septiembre negro.

    En casi todas las campañas electorales muchos partidos llevan a sus actos a deportistas de élite para que avalen su campaña.

    En resumidas cuentas que a mi entender, lo que en este momento sería dificil con tantos intereses poíticos creados es despolitizar el deporte, para que este volviera a ser una noble demostración de fuerza, habilidad o destreza.

    Un abrazo

    1. Francisco Díaz-Andreu dice:

      Hola Raf.
      Sacas a relucir varios temas relacionados con el deporte de gran interés lo que corrobora el hecho de que ocupa un lugar muy destacado en la sociedad.
      Citas un tema que me parece de gran interés, el de los clubes que cuidan la cantera y los que prefieren gastarse millonadas en estrellas. Los segundos son los que optan por el deporte espectáculo dejando claro que nada les importan los valores del deporte en su versión más auténtica, que es la del deporte base, la de los que practican el ejercicio por placer.

      Los clubes que fomentan la cantera tienen toda mi admiración.

      Lo que comentas de Francia con la polémica sobre el origen de los jugadores de la selección está muy relacionado con el apartado del artículo en el que indico el uso del deporte para reforzar la identidad cultural o étnica de un pueblo. El hecho de que la mayoría de los jugadores fuesen descendientes de inmigrantes o incluso no hubiesen nacido en Francia es lógico que haya supuesto un choque difícil de asimilar ya que, para muchos, habrá sido difícil identificarse con su equipo nacional en esas circunstancias. Cierto es que Francia es un país en gran medida multicultural debido a la gran inmigración que tiene por lo que sería una buena oportunidad para reclamarlo con parte de su propia identidad cultural.

      En este aspecto veo que lo que está ocurriendo en EE.UU. puede ser el futuro que nos espera. Allí sabemos que los jugadores de la NBA o de fútbol americano juegan donde les contratan, lo que rara vez coincide con su lugar de origen. De hecho hay equipos completos que se cambian de ciudad cuando dejan de ser apoyados en su ubicación anterior. Lo curioso es que la gente les apoya de forma entusiasta aunque, hasta poco tiempo antes, el mismo equipo era su rival. Al final apoyamos a los que dicen llevar nuestros colores, sean quienes sean. Curioso.

  4. Pablo dice:

    Interesante artículo.
    Gracias.

  5. Manu Oquendo dice:

    ¿Por qué tanto futbol en los medios?
    Porque realmente futbol es lo que se «dispensa».
    Hay mucho más futbol todos los días de la semana que el resto de deportes juntos.

    La pregunta tiene una respuesta complicada para tan corto espacio pero los mayores recordarán que en los años 50 el futbol era cosa del domingo por la tarde. Luego, en los primeros sesenta, vino el «sábado tarde libre» y se comenzaron a jugar algunos partidos ese día.
    Por aquel entonces nació el hábito de acusar a Franco de embrutecer las masas dándoles futbol no solo el Domingo por la tarde sino también el Sábado.

    Hoy lo tenemos todos los días de la semana en todos los medios generales, Radio y TV. y –Oh, sorpresa– han callado las voces acusadoras de embrutecer las masas. Esto ya no pasa.

    A mi modo de ver la respuesta tiene que ver con la conjunción astral entre la imposibilidad de este deporte de sostenerse con su recaudación natural y la necesidad de bajar el rasero mental de la ciudadanía todo lo posible. Al Futbol se le ha ayudado camuflándolo como gran impulsor de una publicidad mediática que de otro modo no se produciría. Se crea así un «espacio publicitario premium» –con exclusión de espacios culturales de todo tipo– que se gestiona con facilidad y ayuda a mantener al «pueblo» atento a la llamada ancestral de sus liderazgos naturales.

    Lo que entiendo menos es cómo las mujeres –demostradamente mucho más perspicaces que sus compañeros de viaje– han comenzado a caer en la trampa con tanto entusiasmo.

    Cierro con un dato: La audiencia de Pay Per View, la televisión de Pago, se divide en 45% Futbol, un 45% Porno y todo el resto de Contenidos…..10%.
    Esto es lo que Chomsky –un gran artista semiólogo y muy capaz de ver la paja en el ojo ajeno– llama «La Fabricación del Consenso» (Herman y Chomsky, 1998)

    Luego nos llama la atención que la UE, vaya detrás de Corea en Solicitudes registradas de Propiedad Intelectual. (OMPI)

    Saludos

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