Escraches

El termino escrache no entró en el diccionario de la RAE hasta 2018. La academia lo define como “Manifestación popular de protesta contra una persona, generalmente del ámbito de la política o de la administración, que se realiza frente a su domicilio o en algún lugar público al que deba concurrir”.

El origen del vocablo está en Argentina donde procede de las víctimas de la dictadura argentina de los años noventa. Esta práctica se empleó para protestar contra la impunidad de los crímenes cometidos por militares.

En España se empezó a utilizar en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid cuando Rosa Díez, entonces dirigente de UPyD, fue interrumpida por varios estudiantes animados por el actual vicepresidente del gobierno.

Fueron muy habituales también, durante la época de la reciente crisis financiera, contra los desahucios de viviendas por parte de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, liderada por la actual alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Estas protestas fueron inicialmente contra los bancos, pero pronto se centraron contra algunos representantes destacados del gobierno en aquel momento como Esteban González Pons o Soraya Sáenz de Santamaría. En el caso de esta última se concentraron 300 personas a la puerta de su casa en 2013 para protestar contra los desahucios y señalar a la entonces vicepresidenta por su oposición a cambiar la ley hipotecaria. González Pons presentó una denuncia cuando, en fechas similares, 50 personas estuvieron aporreando la puerta de su domicilio particular durante media hora.

Más recientemente, tanto el ministro Ábalos como el vicepresidente Pablo Iglesias y la ministra Irene Montero han sufrido también escraches en sus domicilios y lugares de vacación. Sorprende un tanto las airadas protestas de líderes de sus formaciones políticas, especialmente de Unidas Podemos, cuando unos años atrás el propio Iglesias calificaba estas acciones como “jarabe democrático de los de abajo contra los de arriba” y las alentaba.

Muchos de los que han sufrido estos hechos han interpuesto demandas ante el juzgado que, casi siempre, han resultado desestimadas.

El profesor de Derecho Penal Miguel Capuz en un reciente artículo advierte que “el Código Penal se rige por el principio de mínima intervención”, lo cual implica, en el caso que nos ocupa, que “sin que haya violencia física ni fuerza en las cosas, no hay delito”. El mismo autor nos recuerda que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) “siempre ha dicho que al político en ejercicio hay que aplicarle el límite más amplio”.

Cuando se archivó la denuncia interpuesta por familiares de Sáenz de Santamaría en 2013, el titular del juzgado indicó que el derecho a la intimidad de la vicepresidenta «cede» ante los derechos colectivos «por su carácter de persona de relevancia pública dedicada a la gestión política«.

En el Código Penal, para considerarse delito de acoso continuado, se establecen cuatro supuestos: la vigilancia o persecución de la víctima, el intento de contacto, el uso indebido de datos personales o el atentar contra su libertad o su patrimonio. En la mayor parte de los casos los jueces estiman que no se dan estas circunstancias para considerar que hay delito.

Tanto en el caso de políticos de derechas como de izquierdas se considera que estos actos son “incómodos”, pero que no son punibles legalmente.

Se defiende la prevalencia de la libertad de manifestación y de participación ciudadana, siendo al parecer la mayoría de tribunales y colectivos judiciales contrarios a tener una ley más severa.

Desde un punto de vista estrictamente jurídico todo esto parece correcto, pero me gustaría dar mi opinión teniendo en cuenta otras consideraciones cuando estas acciones se realizan en los domicilios particulares de los afectados.

En primer lugar un escrache afecta no solo al político de turno, sino a su familia. ¿Qué culpa tienen sus allegados de lo que se le responsabiliza a éste? ¿Por qué tienen que aguantar que se les moleste en su ámbito privado?

Estoy de acuerdo con Pablo Iglesias cuando afirmaba que “No hay derecho a que mis hijos tengan que sufrir las consecuencias del compromiso y las tareas políticas de sus padres”. Esto obviamente es válido para cualquier otro político.

Me choca que haya tanta sensibilidad social con los temas de acoso escolar y no se piense en el efecto que puede tener en los niños a cargo de las personas objeto de estas acciones. No quiero ni imaginar el miedo que habrán sentido los hijos y familiares de Sáenz de Santamaría o de Iglesias cuando hayan visto a una turba de gente armando ruido a la puerta de su casa.

En segundo lugar considero que estas acciones tienen por objeto intimidar a los políticos para que no lleven a cabo las ideas y programa en los que creen. Si estuviéramos hablando de una manifestación en un lugar público entendería que se trata de la libertad de expresión, pero ir a tu casa particular, donde se encuentran tu familia y vecinos, supone que quieres condicionar la opinión y voluntad de la persona a través de sus allegados. Habrá excelentes profesionales que, pudiendo hacer un magnífico servicio en la administración pública, no se arriesguen a exponer a sus familias a un calvario de este tipo.

En último lugar, aunque sea legal, el alentar o justificar los escraches como medida de acción política es, como mínimo, poco elegante, de mal estilo. La libertad de expresión tiene un extraordinario valor para las sociedades democráticas, pero estamos llegando a un momento en el que todo vale, y esto no debería ser así.

En la tradición política europea, en contraste con la americana, se ha respetado habitualmente la diferenciación entre la esfera pública y la privada. Tal y como vamos parece que las fronteras se van diluyendo, pero además de una manera, a mi juicio, rastrera.

Parece que no nos acabamos de dar cuenta de que, en Política, lo que hay son adversarios, no enemigos. Los escraches propician un clima de violencia en el que se acaba por no respetar ni la intimidad familiar, a la que todo el mundo tiene derecho ni, en el fondo, la posibilidad de opinar de forma distinta sin ser violentado psicológicamente.

Las acciones que nos ocupan tienen un riesgo claro de derivar en actos violentos, como ya ha ocurrido en varias ocasiones. Es por ello que, independientemente de lo que digan los jueces, desde un punto de vista político, no se deberían admitir, ni mucho menos alentarlas, cuando se producen frente a los domicilios particulares.

5 comentarios

5 Respuestas a “Escraches”

  1. pasmao dice:

    Apreciado Don Francisco

    Ha olvidado usted los escraches sufridos por la población «españolista», en Vascongadas, Cataluña, Navarra, ya ahora (también) en Valencia (Comunidad) y Baleares.

    Una parte importante del por qué se ha ido incrementando el voto separatista es porque esta población o se ha largado, o se ha achantado o se ha «asimilado» (para hacerse pedonar).

    En teoría son personas «anónimas», pero lo son entre comillas porque no lo son/eran en su «entorno», de ahí el éxito del escrache: Se los ha expuesto a una masa que se encontraba amparada desde el Poder. Mientras tanto se ha tapado esta situación en los medios de comunicación.

    Pero cómo no son/eran políticos «profesionales» cómo Doña Soraya, el Sr Pons, Iglesias, etc.. parece que no existieran. Pero su efecto ha sido mucho peor que los escraches por usted mencionados.

    Tenga usted en cuenta que si desde el aparato político profesional, desde el PP hasta el mundo de Podemos (y separatistas) no se hubieran tolerado de manera efectiva (y cuano quieren pueden) los escraches por mi mencionados (lo que habrñía tenido un costo político); mucho mas difíaicl habrían sido los otros.

    No los justifico. Pero su inacción de antes ha devenido en una especie de justicia kármica.

    Un muy cordial saludo

    1. Francisco Díaz-Andreu dice:

      Hola Pasmao.
      Me parece acertado incluir en este capítulo de los escraches a los sufridos por personas no vinculadas a la política.
      Sigue siendo válido el argumento que el objeto de estas acciones es forzar la opinión o las acciones de una personas haciendo víctimas de los escraches a su familia.

  2. Loli dice:

    El mundo digital 27 de Septiembre 2020:

    “Illa no ha contestado a la pregunta sobre la diferente situación epidemiológica entre la ciudad de Madrid y la de Barcelona…..afirma que “el modelo de actuación es la misma con todas las CCAA seguirá siéndolo…?????”.

    “Dimite Emilio Bouza…el Fernando Simón madrileño, con críticas a Illa por dinamitar el consenso con Madrid…el médico critica a Salvador Illa que convocó una rueda de Prensa a la misma hora que la Comunidad de Madrid en la que se anunciaban las nuevas medidas restrictivas….así, el viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19 anunciaba la ampliación de las restricciones a ocho nuevas áreas de la región, el ministro de Sanidad pedía que se confinase la ciudad de Madrid”.

    “Illa pasa en 48 horas de felicitar a Madrid a pedir su cerrojazo con un informe que no muestra un cambio sustancial”.

    “Las Palmas….cuarentena a niños sin síntomas y sin contacto con positivos: es un castigo por no autorizar la PCR”.

    Totalmente de acuerdo con que los escraches “propician un clima de violencia en el que se acaba por no respetar ni la intimidad familiar, a la que todo el mundo tiene derecho, ni en el fondo la posibilidad de opinar sin ser violentado psicológicamente…”.

    Según ello, totalmente lógico y aceptable, lo que desde las instituciones se están infringiendo a la población, bajo el “paraguas Covid19”, sin argumentación coherente ni específica , sin datos fiables ni demostrables ni intención de transparencia alguna para poder acceder a más información, ….si no podemos denominarlo “escrache”, ¿cómo lo llamaríamos…?.

    Hay que tener en cuenta que las medidas que se están imponiendo bajo la desinformación, presión y amenazas, afectan a todas las personas, familias con sus hijos incluidos….niños a cuyos padres se les amenaza con excluirlos si no acceden a someter, aún innecesariamente, a medidas intervencionistas y agresivas….a sus hijos.

    ¿Cómo debemos denominar a esto?.

    “En Política, lo que hay son adversarios, no enemigos….”

    Entonces: ¿por qué parece que para la clase política…. los enemigos somos los ciudadanos?.

  3. Ligur dice:

    Totalmente en contra de este sistema de acoso a cualquier persona, aunque no hay que olvidar quien puso esta moda, este “jarabe democrático”. A estos delincuentes, no les gusta su propia medicina.

    Se han olvidado mencionar el cobarde escrache y persecución de las hordas del rojerío podemita más infecto (siempre es infecto y cobarde) el año pasado en la pradera de San Isidro a Begoña Villacís estando embarazada de 8 meses.
    Sin olvidar la persecución por la calle a Cifuentes con saña, insultos y escupitajos incluidos.
    Ya no solo vociferan e insultan frente a una casa, si no también en la calle, donde pillan al infeliz escrachado, sin posibilidad de escaparse, ocultarse ni defenderse.

    Pero también se olvidan, de que un señalamiento hacia una persona en diferido, se convierte en un acoso real en las redes sociales. Periodistas y empresarios, son señalados, vapuleados y tildados de fascistas, por criticar las actuaciones del gobierno o por que simplemente, donan respiradores o máquinas para fabricar mascarillas.

    Desde el 31 y durante la contienda civil, fueron asesinados miles y miles de curas, monjas y de otras confesiones en toda España. Civiles señalados por que iban a misa y pensar distinto; amen de la quema de iglesias y conventos.
    El matonismo de esta gentuza de momento parece que no pasara de bravuconadas soeces y actos vandálicos cobardes. Eso si, se van entrenando con quemas de cajeros y contenedores de basuras.

    En el 36, un señalamiento en el Congreso de los Diputados por esa panda de facinerosos, equivalía a que el señalado, aparecería al día siguiente, con dos tiros en la cabeza en las tapias de un cementerio.

    Ese fue el destino de Calvo Sotelo y con su ejecución cobarde, realizada por un pistolero socialista, militante del partido y guardaespaldas de Indalecio Prieto, presidente del partido socialista. Con su asesinato, se dio el “pistoletazo” para el comienzo de la guerra civil Española.

    Ahí lo dejo

    Saludos

  4. O'farrill dice:

    Creo que ahora es toda la sociedad la que está «escrachada» si nos atenemos a la violencia ejercida desde el poder sobre ella. Ya lo apunta Loli en su comentario y no voy a insistir en ello.
    Cualquier tipo de violencia ejercida sobre personas en inferioridad de condiciones, ya está tipificada en el C.P. Igual que están los fraudes, engaños, coacciones, robos y violencia desde las instituciones al Estado (a la soberanía nacional). Pero ahí pinchamos en hueso, como ha demostrado la actuación de «nuestra» Fiscalía (del Estado) con el anuncio de la desestimación de todas las querellas y demandas referentes al tema del Covid 19.
    Todavía no se ha desvelado por parte de quien lo denunció en las cintas del comisario Villarejo, la identidad de las personas que la Sra. Delgado observó en tierras hispánicas con menores. Todavía no sabemos las razones por las que un Jefe de Estado no puede acudir a un acto protocolario en cualquier lugar del territorio nacional.
    Los «escraches» son una forma de guerrilla urbana que, para según que caso, representan «jarabe democrático» o «violencia». Como siempre las dos varas de medir tan diferentes pero…. ¡tan bien utilizadas en los relatos que ocasionan…! Pero, en el fondo, son la forma equivocada de dirimir los problemas. Ocurren porque tenemos un Parlamento de diseño similar en todas las formaciones (menos una), que no representa en realidad a quienes se supone, sino a los partidos. Ocurre porque los debates reales sobre las situaciones reales, al final son escondidos por «inconvenientes» (¿para quien?) Y, mientras tanto, nos vamos entreteniendo con fuegos artificiales, embobados como niños ante el prestidigitador y su corte de ayudantes. Y mientras tanto, una nación que había superado enfrentamientos y violencias, que había encontrado el denominador común de los problemas diarios y se reconocía en ellos sin preguntar por ideologías caducas, ahora se ha elegido para hacer un experimento social que mida nuestra capacidad de sometimiento. Esos son los peligrosos juegos en que estamos…. los «escraches» parte del humo con que se intenta tapar la gravedad de lo que nos pasa. Un saludo.

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