Nos hemos vuelto altamente dependientes de tecnologías que no comprendemos y que apenas sabemos utilizar. Hasta las actividades más cotidianas, como desplazarse, cocinar, lavar la ropa  o cuidar de nuestros niños y ancianos, dependen cada vez más de la intervención de una máquina. Incluso necesitamos máquinas para entretenernos o divertirnos, para llenar el vacío que produce el ocio. Para muchos de nosotros, cuando no funciona el coche, se estropea la lavadora, se agota la batería del teléfono o no disponemos de acceso a Internet la vida se complica enormemente.

Desconocemos cómo se fabrican la mayoría de los bienes que consumimos. Nos basta con saber que existen artefactos y técnicos capaces de fabricarlos, que se dispone de automatismos y robots, o de miles de personas poco cualificadas y mal pagadas, que elaboran indefinidamente una pieza o ejecutan repetidamente una operación que se encadena con otras hasta concluir cualquiera de los objetos que se pueden comprar o utilizar.

Así, mientras que haya recursos con los que hacerlos y dinero con los que pagarlos, se van produciendo y consumiendo los objetos. Hasta que el mercado se satura de productos que son cada vez más innecesarios y menos duraderos, hasta que rebosa de bienes que después acarrean males y de servicios que suponen una servidumbre.

Y entre los que producen y los que consumen se inventan ocupaciones, se crean empleos y se ejecutan trabajos que no se necesitan, son improductivos, no requieren la cantidad de tiempo y de personas que se les dedican o no aportan ningún valor, pero que son indispensables para que el mayor número posible de personas disponga de ingresos para poder consumir. Y se da la paradoja de que uno tiene que trabajar para poder pagar el coche que necesita para llegar al trabajo.

Entre tanto, hay una economía invisible, que no se contabiliza en el PIB, pero que produce riqueza. Esta economía comprende el trabajo no remunerado de todos aquellos que limpian, cocinan, cuidan niños o enfermos y tantas otras labores que sostienen el funcionamiento familiar y social.  Es la economía de las amas de casa, los jubilados, los voluntarios, y de todos aquellos que contribuyen a que su entorno llegue a estar mejor de lo que está. Lo que todas estas personas aportan o podrían aportar, lo que saben, hacen o tienen es un recurso valioso que no se está contabilizando y no se está contemplando en la economía actual.

Como tampoco se están teniendo en cuenta ciertas actividades que el consumidor realiza para poder consumir o mientras consume. Por ejemplo, gestionar su cuenta bancaria desde Internet, recoger su mesa en un autoservicio, montar el mueble que ha comprado en unos grandes almacenes, servirse la gasolina y tantas otras operaciones que ahorran costes al que vende el servicio pero le suponen un tiempo y un trabajo al consumidor, y no siempre una factura más barata.  En estos casos,  el consumidor se implica  en la manufactura o la ejecución del producto que demanda con lo que también actúa como productor. Se convierte en una versión muy limitada de lo que Alvin Toffler llamaría un prosumidor: alguien que se involucra en la elaboración del producto que consume y además le añade un valor.

La figura del consumidor que también es productor resulta muy clara en Internet, donde abundan los usuarios que, a su vez, son creadores de contenidos. Muchas veces sin afán lucrativo, tan solo utilizando, generando e intercambiando información; atendiendo a las propias necesidades y solucionando las necesidades de otros a través de la red, con lo que hacen que la red crezca a medida que se usa.

Resulta más difícil extender el concepto de prosumo a otras actividades y ámbitos distintos de Internet, pero cabe imaginar redes de prosumidores que intercambian recursos, trabajo o conocimientos para resolver sus problemas o satisfacer sus inquietudes. Serían personas implicadas y comprometidas con aquello que eligen y utilizan. Y ya empiezan a proliferar iniciativas, como los bancos de tiempo, los intercambios de bienes y servicios entre particulares, la financiación colectiva (crowdfunding) o el uso compartido de locales y vehículos, que apuntan en ese sentido.

Y es muy posible que en la economía del futuro, en la que los recursos y los empleos, tal y como los entendemos ahora, serán todavía más escasos, el prosumo y los prosumidores adquieran mucha más relevancia de la que ahora tienen. Es muy posible que la gente adquiera o tenga que recuperar habilidades que la hagan menos dependiente del dinero y de los mercados.

Nos encontramos atrapados en un círculo vicioso en el que el problema del desempleo solo se resuelve aumentando el consumo para que este empleo se genere, y para ello se invierte dinero público del que solo se dispone si hay más empleo y más consumo, y así sucesivamente. Pero en cada vuelta de esta espiral se va quedando más gente en el camino, porque no se trata solo de crear empleo sino también de que haya gente preparada para desempeñarlo. Vivimos en la contradicción de que sobra mano de obra pero los empleos no se cubren. Porque lo que demanda el mercado son personas que conozcan determinadas tecnologías o tengan habilidades muy concretas, y este no es el caso de la mayoría de los parados.

Es decir, nos encaminamos hacia un mundo muy poblado en el que muchas de las destrezas de las que se dispone tienen poco valor en el mercado, bien porque no se demandan, bien porque puede hacerlas una máquina o hay muchas personas que pueden llevarlas a cabo. Y la educación que recibimos no solo no intenta solucionar esta tendencia sino que, por el contrario, la refuerza. Es una educación encaminada a la formación de un número reducido de especialistas en las necesidades actuales, no en las futuras, que da como subproducto una amplia mayoría de personas poco cualificadas.

Personas a las que se ha educado como consumidores pasivos, a través de metodologías en las que se almacena pero no se crea, no se construye a partir de lo que se recibe ni se le aporta ningún valor. Se nos ha acostumbrado a asimilar aquello que nos dan, sin plantearnos que podríamos tomar parte activa en su elaboración.

En un mundo donde, comenzando con muy pocos medios materiales, se puede levantar un imperio como los de Google o Facebook, todavía se está proporcionando una educación que está diseñada para empresas, instituciones, naciones y formas de proceder muy jerárquicas y centralizadas, en las que resulta indispensable la burocracia.

No se está formando a personas polivalentes y flexibles, tal vez con menos conocimientos académicos pero con una alta capacidad de aprendizaje.  Ni se las está enseñando a resolver situaciones inciertas, de manera autónoma y con recursos limitados. No se está educando a personas que necesiten pocas cosas materiales, pero reciban mucho de las aportaciones intangibles, como el arte, la amistad o el placer de comprender, que son las que nos otorgan nuestra cualidad de humanidad.

16 comentarios

16 Respuestas a “PROSUMO”

  1. Adam Smith dice:

    Discrepo profundamente con todo su análisis y especialmente con su párrafo final. No conozco su entorno, ese mundo pequeño en que cada uno de nosotros se mueve durante el día y todos los días, pero he vivido muchos años y en varias partes del mundo para saber por simple observación de los entornos en que he vivido que usted está profundamente equivocado. El mundo ha cambiado y para bien y sobretodo para bien de miles de millones de personas que jamás habrían nacido o que jamás habrían podido vivir las experiencias que hoy disfrutan. Sí, digo disfrutan aun a sabiendas de que tenemos que trabajar (es decir, en incurrir en el costo de dedicar tiempo a cosas que no nos gustan) para poder hacerlo. En este mismo momento, a través de la ventana veo a mucha gente yendo a trabajar (cerca de las 8 de la mañana en Santiago de Chile) y si fuera cruel me reiría de sus caras adormecidas y de las horas que muchos pasarán haciendo cosas que no disfrutan para nada, pero me río de mi mismo porque estoy seguro que la gran mayoría de esas personas cuando terminen sus trabajos tendrán horas felices haciendo no lo que usted o yo creemos que deben hacer sino haciendo lo que a ellos los hace felices.

    1. colapso2015 dice:

      “para bien de miles de millones de personas que jamás habrían nacido”
      … la humanidad no es un aspecto cuantitativo, esto es, que existan 100 o un millón de personas vivas no indica NADA. En tal caso podríamos decir, con su argumento, todo aquello tienda a aumentar el número de personas vivas es válido. Por ejemplo, que alguien expropie mi propiedad para alimentar a los hijos de no se quien,…, Argumento (éxito = vida = verdad), falso y peligroso.
      Darwinismo social.

      “trabajar (es decir, en incurrir en el costo de dedicar tiempo a cosas que no nos gustan”
      Perdone,…,trabajar no es eso,…, usted ya define trabajo y el sistema que valida y valora el “trabajo”*. Tiene un mapa mental –de lo que debe ser el mundo– y a partir de ahí elabora un comportamiento inducido de cada una de esas piezas de su ficción mental.

      “tendrán horas felices haciendo no lo que usted o yo creemos que deben hacer sino haciendo lo que a ellos los hace felices”
      Quizá clarificaría su visión del tema,…, ¿cuanto dedica a “trabajar” (neg-ocio) y cuanto al ocio una persona en alguna de las zonas más áridas de África?
      En una región con 15-25mm de precipitaciones en África, donde un 61% de la tribu es activa solamente se dedican 2,5 días a la semana por individuo activo a mantener la tribu (Richard Lee).
      ¿Cómo es que la expectativa de vida fue inferior durante casi 150 años en la era industrializada a una tribu cazadora recolectora?

      MITOS. No es tan simple.

      *:… yo apuesto que trabajo es algo que como concepto procede del neolítico. Esas deformaciones en los huesos,…, por tareas repetitivas. Hombre neolítico un 10% más bajo y un 10% menos de cerebro.

      1. Adam Smith dice:

        Respeto todo lo que usted dice, pero no estoy de acuerdo con ninguna de sus ideas. En todo caso, además de diferencias en valores, nuestras posiciones reflejan profundas diferencias en creencias sobre la experiencia de la humanidad en los últimos x millones de años hasta hoy día. La principal diferencia en valores es que yo jamás diría que sus ideas son peligrosas aunque las considere totalmente equivocadas. La principal diferencia en creencias parece estar en cómo nos aproximamos a su formación; yo separo mis valores de mis creencias aun aceptando las grandes dificultades que esta separación plantea.

        La gracia de la humanidad es su cantidad y su diversidad porque ambas reflejan o el éxito en desarrollar las habilidades necesarias para adaptarse a una cambiante naturaleza o la infinita bondad de algún Dios. Mientras algunos siguen discutiendo las dos alternativas, otros preferimos suponer la primera y seguir pensando cómo nos seguiremos adaptando.

        1. colapso2015 dice:

          “yo jamás diría que sus ideas son peligrosas aunque las considere totalmente equivocadas”

          Una cosa es el respeto y otra la ceguera, por ejemplo, pensar que las personas no son un fin en si mismas, una materia prima para hacer jabón o participar de un modelo de “valores” superiores, un recuerdo relativamente cercano. Negar que la pluma es tan peligrosa como la espada,…

          “yo separo mis valores** de mis creencias** aun aceptando las grandes dificultades que esta separación plantea. “
          Esta frase no tiene sentido.

          “el éxito en desarrollar las habilidades necesarias para adaptarse a una cambiante naturaleza o la infinita bondad de algún Dios”
          Recae en la falacia, la supervivencia no implica VERDAD, porque el ser humano ya no es una máquina orgánica simple; donde supervivencia = éxito = verdad. En caso contrario, ¿Dónde está esa diversidad humana que enarbola, …?

          Me da la impresión, usted confunde sus valores y creencias, con “el progreso” de UNA PARTE de la humanidad. Algo que posiblemente no esté tan relacionado como usted cree.

          *:10. m. Fil. Cualidad que poseen algunas realidades, consideradas bienes, por lo cual son estimables.
          **:1. f. Firme asentimiento y conformidad con algo.

  2. Alicia Bermúdez dice:

    Leí hace poco, no sé si en un enlace que alguien puso en algún comentario a no recuerdo qué artículo en este mismo blog, que las primeras bombillas que se fabricaron podían funcionar durante cien años, y que cuando los fabricantes se percataron de que no eran rentables dedicaron trabajo y esfuerzo y estudio (y dinero, claro) a lograr una bombilla que no durase más de mil horas.
    ¿Cómo sería el mundo si las bombillas durasen cien años? ¿Si todos los artículos de uso y consumo estuvieran diseñados para durar indefinidamente?
    Cuando ya todos tuviésemos el coche, la televisión, la lavadora, el móvil, y toda la serie de artilugios que muy posiblemente, y si hubiera voluntad de ello sería posible, no habría que reponer y por tanto volver a fabricar, nos estaría sobrando tiempo a todos para salir de esa espiral disparatada en la que estamos inmersos.
    Comprar un coche, con el dinero que se obtiene trabajando, para acudir al trabajo, por ejemplo ¿No es un poquito kafkiano?
    Seguramente hubo un instante en el tiempo, en la historia de la humanidad, en que existió la opción de crear una sociedad totalmente distinta de la que hoy tenemos. Pero, ¿quién?, ¿quién sería?, ¿a quién interesó que la sociedad que pudo llegar a ser se quedara en lo que es y en lo que somos?
    ¿Y eso no es ya reversible?
    Otra cosa. Lo que comenta Enrique de, ya sé que es un ejemplo, personas que se ponen de acuerdo para compartir coche. Bueno, pues las empresas de transporte han puesto el grito en el cielo y exigido que eso se regule, y que lleve los impuestos y trámites burocráticos correspondientes porque, alegan, es competencia desleal.
    Habría algo más normal, en un mundo lógico, que el que tiene algo con que cubrir una necesidad lo ponga al servicio del que tiene esa necesidad y este, a cambio, corresponda de algún modo a la gracia recibida del que aporta el “algo”. Pero, claro, tal y como están las cosas, y tal como es nuestra mentalidad y el mundo que tenemos montado, la forma de “corresponder” siempre es dinero. Que enfada al que tiene su vida y su negocio organizado en torno al dinero que se verá mermado por culpa de un “espontaneo”.
    Y así nos vamos quitando libertades, los unos a los otros. Y cada día estamos más acorralados por leyes para defendernos del de al lado, cada vez más acorralado por leyes que van a defenderlo de nosotros.
    Eslabones de una cadena, todos, que a su vez nos encadena.
    Pero igual que los fabricantes de bombillas supieron ingeniárselas para fabricar una bombilla menos perdurable, ¿no vamos a ser capaces, entre todos los que vivimos, de ingeniárnoslas para conseguir que la cadena de la que somos prisioneros y eslabones se rompa por alguna parte?

    1. Adam Smith dice:

      Lamento que usted se considere prisionera de una cadena, mucho más de una cadena que no ha existido, no existe y jamás existirá. Que la sumisión haya sido una constante de la historia de la humanidad dice más sobre los sumisos que sobre los tiranos, pero por suerte muchos han sabido superar esa sumisión y conseguir su libertad, y por cierto sus herederos nos sentimos muy agradecidos que lo hayan hecho.

      En todo caso, si usted observa la realidad de la vida social se dará cuenta lo difícil que es que dos o más personas desconocidas se pongan de acuerdo para hacer algo nuevo (hoy una pareja de desconocidos tiene sexo porque creen que pueden controlar sus consecuencias pero más allá del sexo es difícil encontrar acuerdos entre personas desconocidas que se den tan fácil). Por eso, su pregunta final en que habla de un acuerdo entre todos los que vivimos, tiene una respuesta clarísima; jamás seremos capaces de ponernos todos de acuerdo en cambiar el mundo.

      1. Alicia Bermúdez dice:

        Pero es que no pretendo que nos pongamos de acuerdo, sino que cada uno rompa, por sí solo, los eslabones de la cadena a los que esté teniendo acceso. Ser, digamos, una especie de “antisistema” pero sin ruido, ni alboroto, ni violencia.

        1. Adam Smith dice:

          En pocas palabras, usted propone juntos pero no revueltos. Bueno, no se sorprenderá que le diga que así ha sido durante los últimos millones de años y lo que hoy podemos observar es precisamente un mundo de juntos pero no revueltos.

          O quizás usted está soñando con un nuevo humano. Le cuento que el viernes pasado entretuve a una de mis nietas para festejarle sus 4 años. Luego le dije a mi nuera que hizo mucho ruido y armó grandes alborotos pero se aguantó las ganas de pegarle a unos cuantos chicos en la plaza. Y que tenía un gran desafío por delante, no para lograr una mujer perfecta sino simplemente una mujer como ella y ojalá mejor (mi nuera admite que está lejos de ser perfecta). Ahora extrapole este desafío a los millones de recién nacidos y pregúntese por qué y cómo podrían ser diferentes a los jóvenes de hoy. La única respuesta que la historia nos dice que podemos descartar es que el Estado, en cuanto manifestación de un colectivo (tribu, comunidad, nación, o cualquier otro que los soñadores propongan), será un factor positivo en esa transformación.

          1. Alicia Bermúdez dice:

            Creo que tampoco es eso. Pero su discurso me resulta demasiado intelectual, y me pierdo.

  3. Inés dice:

    Que oportuno el escrito sobre la dirección y la intención de la educación a la que nos intentan someter- a todos- sobre lo que se considera conocimiento y logros en el aprendizaje.
    No veo tele hace bastante tiempo, pero a veces es inevitable enterarse de algunas informaciones.
    Esta mañana la gente comentaba acerca del Informe Pisa y buscando la información en los periódicos convencionales me encuentro con algún titular al puro estilo dramático literal que nos rodea
    ” El drama del informe PISA” ( dice la editorial del País) Otra vez con la misma historia que me enfada tanto que me gustaría gritar ¿pero es que estamos todos lelos o qué?
    Porque está cantado que el famoso Informe es un despropósito, un arma poderosa de presión dirigida al desgaste de aquellos que se lo crean.
    Pruebas? en “La Vanguardia” hay un enlace que permite que juguemos un rato a su juego.
    Cuando entras a ver las preguntas en las que valoran “el conocimiento”
    Lo único que concluyo es que con quince años en el 2014, estoy segura de que me saldría del examen a la segunda pregunta, y probablemente le diría a mis padres que me sacaran del colegio.
    (Confieso que la idea de sacar a mi hijo de suyo me ronda demasiado últimamente).
    Lo bueno es que con ésto de la transparencia, además de las preguntas, de cómo estén enunciadas y de qué es lo que les importa que resolvamos, pues es genial porque te dan la solución correcta.
    Hay una en que tres se tienen que juntar en un punto en 31 minutos, sobre un plano de tráfico si tardas 33 minutos ya has fallado! ah! y se supone que vas en coche porque hay otra en la que tienes que comprar bonos de metro que es graciosísima porque la respuesta que dan por correcta supone estarte media hora delante de la máquina de los billetes automáticos ( pero no han puesto que en la mayoría ya no funcionan monedas, y por supuesto asumen que han despedido a todos los que vendían los billetes)
    Después le dicen a un niño de 15 años que como se acaba de sacar el carnet que elija él el coche sobre la base de un ahorro en nosequé que se lleva con el segundo alguna décima, y ese tiene una respuesta obvia, es la pregunta la que me preocupa.
    Pero bueno, también está Helen que va siempre en bici- menos mal- y en una va a darse un paseo al lago ( típico de los alemanes) – bueno bueno me digo, ésta está mejor.
    Ay pero la pobre Helen tiene que calcular la media de sus Km/h de ida y vuelta y planearse la ruta, dice el enunciado, porque se sabe un camino más corto para la vuelta. Esa la fallé por dos décimas en la velocidad media que tenía que calcular pero en la ” vida real “- conocimientos que quieren que aprendamos es su objetivo- la pobre Helen seguro que se caía de la bici, y por supuesto no le iba a dar tiempo de admirar los árboles, ni escuchar a los pájaros y el baño, rapidito.
    Así que mi respuesta me sitúa a 6 o 7 puntos por debajo de Corea o Alemania, o diciéndolo más claro, soy más torpe, más torpe, por supuesto.
    Y ya para acabar – y recuperar el humor- la del monte Fuji no tiene desperdicio, se podría montar una parodia con la pregunta. Nueve kilómetros de recorrido tenía que hacer subiendo a 1.5 km/h y bajando al doble, jajja, y preguntan cuando habría que salir de la vuelta para llegar abajo a las 8 de la tarde, por diossss!!! Que si los chicos se creen esas preguntas literalmente- espero que los nuestros no- pues imaginaros..
    Había que escribir la respuesta y aquí la alumna ha contestado que jamás iría sola al Monte Fuji sin guía y que imaginando lo popular del Monte y lo lleno que estará de turistas, pues que habría que salir la noche antes y plantar la sombrilla como en Benidor. Obviamente he fallado, porque la vuelta habría que empezar a hacerla a las 11 de la mañana.
    Si me lee, señora Gomendio, que soy docente, no me culpe a mí de los bajos redimientos de los alumnos, culpe a los profesores del Sr Schleicher y a sus asesores y se lo demuestro:
    Dígame, Ministerio de Educación, si una puerta giratoria de esas de cuatro hojas- que pesan lo que ni se y casi nunca funcionan y están ahí no para que entre mas gente de una vez sino para todo lo contrario, para limitar la entrada y que vayamos mas despacio a esos edificios fríos y burocratizados y nos de tiempo de irnos sacando del bolso la documentación….. si ahí nos preguntan cuantos entran en media hora, dado que caben dos en cada hoja, y nos dan los minutos de vuelta , enfín… ( léase el enunciado)..
    ¿Cómo me puede decir PISA que la respuesta es 720 personas que entran en media hora?.. Eso será muy matemático pero es imposible tener enlatadas en cada vuelta a ocho personas que deben ponerse de acuerdo para entrar juntas en cada aspa del molinillo ese.. por favor.
    Y los padres no deberían angustiarse y aumentar las clases particulares de sus hijos para estas chorradas, eso es lo que debería contarse pero lo que se cuenta es que los de Madrid y no se que Instituto son más listos que los del otro..
    Negocio, todo negocio. Ese es el interés real de estas noticias
    Y por supuesto, PROSUMO, nunca mejor dicho, hasta para ir al monte.

  4. xema dice:

    Buenas.
    Sr. Enrique, aunque comparto parte del artículo tengo que hacer un comentario sobre el mismo. Aunque no falto de razón en su escrito donde pone en la mesa problemas con los que nos encontramos en la actualidad, bien es cierto que también aporta ideas y soluciones en el mismo.
    Aunque parezca una sociedad adormecida y pasiva en su mayoría hay una pequeña clase que se está levantando por que ve que la corriente que le empuja no es la correcta o no es de su agrado y usted mismo es un claro ejemplo.
    La sociedad es cambiante constantemente, el futuro no existe, hay que vivir el presente y con esta premisa algunos jovenes (y no tan jovenes) ya están elaborando el nuevo mundo.
    Todo va muy rápido, cuesta adaptarse a las especialidades, a las tegnologias, a la medicina y en general a todo lo que evoluciona con nosotros ¿que estudia un joven de hoy si no sabe cual va a ser su futuro?. Lo que hoy es moda mañana es pasado, lo que hoy estudias ¿te valdrá para el día de mañana?.
    Yo creo en un futuro esperanzador por que la humanidad tiene la capacidad de crear problemas donde no los hay y soluciones donde no se necesitan.
    Salud

  5. José Maria Bravo dice:

    Bello articulo. Lo denomino porque me atrevo a llamar las cosas desde la emoción. Nos hemos a llamar útil a un utensilio que nos hace mas veloz la existencia. Ya no sumamos, ya no imaginamos. Recuerdo que lo que mas impresionaba de las costumbres norteamericanas era el consumo de vitaminas. Vitaminas para ser mas fuertes, para vigorizar la inteligencia, para la piel, para el pelo, etc. Vitaminas que suplen el trabajo, el ejercicio, el sueño, la vida.

    Toda actividad, aquellas que en la Cosmologia se llama los trabajos y los dias se suple por la tecnica, la cosificacion del hombre.

    Por eso el valor económico del hombre se ha depauperado. El valor de cada hombre se ha desestimado.

    Yendo a cuestiones sociales, a los ancianos se les recluye, a los niños, a los que tienen la suerte de nacer, se les confina en las guarderias, etc.

    Y hablamos de la explosión demografica. Calculamos las distancias por fronteras, analizamos el mundo desde despachos cerrados. Contamos el número de parados estadisticamente. No vemos la vida como algo bello que hay que esculpir

  6. Maximilien Robespierre dice:

    Sorprendido me encuentro

    Realmente
    ¿ hemos aprendido a leer ?

    Tal vez si.
    Pero . . .

    ¿Hemos apredido a comprender lo leido?

    Creo que no. Y lo ponen de manifiesto las opiniones vertidas respecto a lo escrito.

    ¿ Como se puede estar en desacuerdo con una serie de hechos patentes que el autor del articulo pone de manfiesto ? -repito HECHOS, observaciones de la realidad contidiana- no opiniones. Son hechos palpables con los sentidos – con el sentido comun- y observando la realidad que nos rodea.

  7. Cristina dice:

    Gracias al último comentario me quedo más tranquila. Pensaba que era yo quien no entendía nada. Es tan claro el artículo como enrevesadas las interpretaciones.

    Volvedlo a leer. Yo, por si acaso, lo he hecho y como dice Maximilien, el autor refleja con sus palabras hechos cotidianos, una fotografía de una parte de la realidad que nos rodea.

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