Protagonistas

Mientras la farmacéutica deposita en el mostrador todos los productos que me dispongo a pagar, se me ocurre preguntarle tímidamente si tienen mascarillas. Lo hago con el tono del joven que se siente avergonzado por pedir unos preservativos. Y lo hago con pudor porque me abochorna mi aprensión, pero he visto a unos reporteros haciendo entrevistas a pie de calle con mascarilla y Fran Rivera ha dicho que se nos está ocultando algo, así que yo también quiero proteger a mi familia de esta amenaza letal.

La farmacéutica me dice que solo le queda una y yo acepto con resignación (Lo siento, familia, yo llegué primero) Acto seguido, me enseña una mascarilla para el pelo: “lleva queratina y se ha vendido muy bien”. Comprobando descolocada que esta mujer vive absolutamente ajena a la psicosis nacional, me quedo más tranquila y, por no revelarme como una histérica que se deja manipular por el alarmismo mediático, incluyo la mascarilla de queratina en mi bolsa y me voy a casa. No me salvará del coronavirus (las otras tampoco) pero me mantendrá hidratada la melena.

Unos días después de aquella anécdota, fui calmándome bastante con un argumento no menos vergonzante que todo lo que acabo de relatar: “ya sería casualidad que, habiendo solo una docena de casos en España, justo me tocara a mí”. Un momento: ¿Casualidad? ¿Justo a mí? ¿Y no es casualidad en los demás? A ver, que para ellos también es raro que les toque, ¿o es que solo es raro si me pasa A MÍ?

¿Pero quién me creo yo que soy? Pues la protagonista de esta película apocalíptica.

Soy protagonista de mi vida porque yo soy yo, me conozco de siempre, incluso desde antes de nacer, todo en mi vida pasa por mí y las otras vidas las veo desde mi perspectiva.

Digamos que yo soy Nicole Kidman en una película de acción (con menos años y bastantes más arrugas) y vosotros sois el personaje secundario; un amigo negro bonachón, un gordo simpático o un asiático gracioso… No, en este caso el asiático no nos parece gracioso, nos parece sospechoso. Así que nos quedamos con el amigo negro.

Cuando ves a Nicole Kidman en el reparto de una película, das por hecho que no la van a matar, y de hacerlo, será una muerte épica, no una mierda de muerte por una mierda de gripe. Sabes perfectamente que no van a gastarse una pasta en contratarla para acabar con ella en la primera media hora pidiendo más paracetamol en la camilla de un ambulatorio saturado.

Y eso mismo nos pasa en el primer mundo, no podemos imaginar que hayamos nacido, crecido y llegado hasta aquí, para que ahora acabe con nosotros un virus desconocido con forma de gripe. No, este no es el final para un protagonista, en todo caso es un final totalmente coherente para el amigo negro, que sois todos los demás.

Nos manejamos solo en los límites de lo probable, sin tener en cuenta que a veces sucede lo improbable para desbaratar esta estabilidad que damos por sentada, solo por ser quienes somos y vivir donde vivimos.

Vivimos con miedo constante a que nos pase algo y, al mismo tiempo, asistimos perplejos a la posibilidad de que, efectivamente, pueda pasarnos algo.

Cuando sucede algo horrible, uno se pregunta “¿por qué a mí?”, sin haberse preguntado jamás “¿por qué a ellos?”. “¿Por qué a los demás?” Al margen de la inutilidad de preguntarse nada frente una tragedia, en este primer mundo vivimos relajados porque pensamos que los dramas están reservados para los otros, que además deben de sufrirlos mucho menos porque ya están acostumbrados.

Y claro que nos afecta que a los demás les ocurran tragedias, no somos unos monstruos, pero sería mucho más injusto que nos pasara a nosotros.

Por eso, mientras los ignorantes espectadores seguíamos la información sobre la extensión del coronavirus (MINUTO A MINUTO súper tranquilos) temiendo que llegase a nuestra ciudad, en el fondo no pensábamos que pudiera ocurrir. A ver, que esto es Madrid, no uno de esos sitios de segunda en los que viven los demás. En la capital no puede pasarnos nada malo, la sanidad va bien, no somos chinos, ni pobres, ni nada de eso, pagamos nuestros impuestos y saludamos al conserje todas las mañanas, ¿qué podría turbar esta apacible y, sobre todo, MERECIDA vida? … ¡TODO!

Puede pasarnos cualquier cosa porque, aunque somos la Nicole Kidman de nuestra vida, también somos el amigo negro en la de todos los demás.

Y todavía con la incertidumbre en el cuerpo, me dispongo a aplicarme la mascarilla de queratina por lo que pueda pasar. Si me pilla el coronavirus, al menos que sea con la melena hidratada.

5 comentarios

5 Respuestas a “Protagonistas”

  1. O'farrill dice:

    Efectivamente Bárbara. En esto que conocemos como primer mundo, parece imposible que exista algo que pueda turbar nuestra cómoda existencia. Sobre todo entre los jóvenes, acostumbrados a una «dolce vita» pagada por los progenitores y ajenos a lo que puede suponer cualquier conflicto. Hoy, el CESEDEN se presenta «Panorama geopolítico de los conflictos», un trabajo llevado a cabo por los analistas del centro donde vamos a encontrar las opiniones de aquellos que cada día se ocupan de nuestra seguridad desde la objetividad y el conocimiento. ¿Alguien puede creer que esto interese a la sociedad en su conjunto y a los jóvenes en particular?
    Escondemos la cabeza como los avestruces porque rehuímos enfrentarnos a cualquier contingencia que no esté en nuestra «vida administrada» (Juan Manuel Agulles) y ya se ocupan por varias vias y por distintos intereses de que continuemos asustados, sometidos y dependientes de nuestras autoridades (que a su vez dependen de otros poderes).
    Y nos sorprende que sea precisamente en este caso sea a nosotros, los desarrollados, a quienes afecte un simple virus, cuando estamos sobremedicados (no hay más que ver los anuncios en TV), nos hinchamos de ejercicios en el gimnasio para estar «guay», seguimos dietas estrafalarias para cuidar de nuestro cuerpo y pensamos que lo que ocurre más allá es una serie de ficción televisiva.
    Un saludo.

  2. Paco dice:

    La verdad es que sí que somos un tanto narcisistas considerándonos los actores principales de nuestra propia vida.

    No sé si os ha ocurrido pero ¿no habéis tenido alguna vez la tentación de pensar que lo que se cuenta en la película “El show de Truman” nos puede estar ocurriendo de verdad? Que todo el mundo está puesto ahí para hacer de figurinistas en esta película que es nuestra vida?

    Bien pensado sería un esfuerzo enorme que, no sólo las personas que hay a nuestro alrededor, sino también los animales, las cosas, las ciudades, etc. se hayan colocado ahí únicamente para que sirvan de decorado, de acompañamiento a nuestra vida (que es la importante).

    Visto así el pensamiento se ve absurdo por lo que lo descartamos racionalmente con un punto de conmiseración hacia nosotros mismos, pero, a pesar de ello, con mucha más frecuencia de la que querremos admitir, en la práctica actuamos como si nos lo creyéramos a pies juntillas.

    Muchas veces tenemos el convencimiento de que el mundo se ha confabulado contra nosotros, que nos tienen manía (o envidia), que se empeñan en hacernos la puñeta y dificultarnos la vida en vez de hacernos las cosas más fáciles. ¡Con lo razonable y buena persona que soy yo!

    Nos cuesta admitir que los otros también son protagonistas de su propia película y que quizá esa mala actitud hacia nosotros está más influida por sus propios problemas que porque nos tenga manía o nos quiera fastidiar.

    Intentar ver la película desde el punto de vista del espectador, y no del nuestro como protagonista, nos ayudaría a ver las cosas más claras.

  3. Ligur dice:

    Cuando estoy en el andén del metro y alguien bosteza, casi todo el mundo que ve ese acto, se contagia y sufre unas ganas irrefrenables de bostezar. Cuando alguien cuenta que en el colegio de sus hijos hay un brote de piojos, según lo van contando, la gente se pone a rascarse.
    El miedo hace su labor de zapa y los medios de comunicación no se verán en otra.
    Hay que ser prudentes, y tener un poco de sentido común. No ver la televisión.
    A este Coronavirus Wuhanense, creo, no hay que menospreciarlo, ni tampoco colocarlo en la cúspide de nuestros miedos.

    Aún y así quiero dejar estas cifras, sin obviar en absoluto lo que tenemos encima:

    800 millones de personas pasan hambre en el mundo

    8.500 niños mueren cada día en el mundo de hambre

    4.5 millones de personas son víctimas de la explotación sexual forzosa.
    Sin contar con el abuso sexual que se produce dentro del matrimonio.

    2.000 millones de personas no tienen acceso al agua potable.

    40 millones de esclavos en el mundo.

    55,7 MILLONES DE ABORTOS AL AÑO EN EL MUNDO

    ¿Coronavirus?, ¡¡¡ pero que pijo es eso !!!!

    Saludos

  4. Manu Oquendo dice:

    Cada día se diagnostican más casos de cáncer que de este virus contagioso pero nos hemos instalado en una cierta psicosis. Supongo que los mayores, que junto a los sanitarios somos el segmento de mayor riesgo, lo estamos mucho más. Dentro de este grupo crece la sospecha de si esto no será una variante discreta de la Eutanasia y sus Protocolos Terminales Administrados porque comenzamos a sentirnos «un problema» para el resto.
    Hace unas semanas un grupo de críos de la secta de Greta Lunberg esparcía la especie de que no valía la pena explicar nada a los mayores porque no íbamos a estar por aquí mucho más tiempo. Hoy el Parlamento Europeo rompe sus protocolos contra el virus para que entre la nueva niña del exorcista. Europa recuerda un tanto a aquella vieja película de «Morte a Venezia». La Venecia lúgubre que tan bien pintaba Aiwazovski a la luz de la luna.

    Algunas empresas ya han comenzado a enviar a casa a pasar la cuarentena a empleados que han viajado a Italia –ayer conocí un caso de esta misma semana en un banco importante– y las tripulaciones con rutas al norte de Italia con pernocta en Bolonia o Milán están muy aprehensivas y preocupadas.
    Bastantes países ya han cerrado fronteras selectivamente pero la UE se encuentra poco dispuesta a saltarse sus propios mitos.

    Y por aquí habrá que ver qué tal nos funciona el «Estado Autonómico» ante cuestiones que ya no son de «buen rollito eterno». De momento solo se ven datos aislados. ¿No hay ya una Web Ministerial que muestre hora a hora el mapa de afectados, personas en cuarentena domiciliaria, hospitalizados, fallecidos y recuperados latentes o definitivos? ¿Dan datos puntuales las autonomías o lo están negociando en «la Mesa»?

    Mientras tanto China se ha convertido en modelo global de contención para la Organización Mundial de la Salud. Un respeto con China, nos recuerda la Dña. Tatiana Fisac.

    De todas formas, ayer vimos a una Asociación Empresarial –SEOPAN– que aprovechó este momento de psicosis y angustia creciente para reiterar su oferta al gobierno de poner una Tasa por Km a todos los usuarios de la red de transporte «routier» –hoy gratuita– para….. pagarles a ellos el mantenimiento.

    Además ofrecían recaudarlo en los «Nuevos Peajes» (naturalmente gestionados por ellos) por anticipado para que Moncloa tuviese un «remanente». Hace un par de semanas una de las patronales catalanas azuzó al Gobierno de Sánchez-Iglesias contra Isabel Díaz Ayuso para que nos subiese mucho más los impuestos en Madrid.
    Debe de ser para que podamos financiar más a la Tarraconensis y a Vascongadas a través del fondo de solidaridad interterritorial y del «kupo».

    O sea, que siempre hay pescadores insospechados en las aguas revueltas.
    El caso es que «la calle» comienza a darse cuenta de que el las empresas que viven del Gasto Público (casi todo el IBEX) y esta Moncloa Bolivariana están más próximos de lo que muchos pensábamos.

    Tranquilidad y discernimiento en tiempos de mudanza recomendaba Ignacio de Loyola.

    Saludos y gracias por otro estupendo artículo

  5. pasmao dice:

    Excelente artículo Bárbara.

    No se ha muerto nadie de sobredosis de ironía, así que leña al mono que es de goma (no se que dirán los animalistas al respecto, si por mono o porque sea de goma/no reciclable).

    Excelentes comentarios también. Y excelentes otros artículos. Tampoco existe la sobredosis de calidad, así que tranquilos.

    Respecto la piel de toro todo (lo referente a contagios, movimientos de población..) hay que tomarlo y considerarlo respecto a una fecha: 8M

    Para esa fecha se están promocionando grandes concentraciones y quien alerte al respecto (y lo contradictorio que es respecto medidas que se están tomando en otros paises por el virus ese) puede ser fusilado al amanecer por atentar contra el derecho a emborracharse y llegar sola a casa.

    Sólo a partir de entonces nos enteraremos de que es lo que nos preparan desde el «Estao» y/con todos esos parásitos asociados, algunos muy bien citados por MANU, cómo las SEOPANes de turno.. a los que cada vez que escucho cómo largan un globo sonda me entran unas ganas de hacer «un» algo (que no puedo poner por escrito) que tiemble el Misterio.

    Nos esperan tiempos interesantes, esta vez me temo que en exceso.

    Un muy cordial saludo.

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