Residencias

“Meter a un viejo en una cárcel y visitarlo una vez a la semana, eso es eutanasia”, juzga tajante un humanista.

En las sociedades islámicas no cabe la idea de arrumbar a los viejos en un moridero. En el Corán se menciona la obligación filial de cuidar a los ancianos padres, aunque resulten molestos, porque ellos os han cuidado y alimentado sin reparar en las molestias. En las sociedades de Oriente, se cuida y se respeta a los antepasados cercanos y lejanos, porque son la cadena genética de la que se es tributario.

Conforme los países de Occidente, y algunos de África o de Asia occidentalizados se desarrollaban, se estableció el sistema de residencias, donde se aparca a los ancianos, ya inútiles para la sociedad y la familia.

En esta crisis del coronavirus, no son pocos los viejos que han querido desheredar a sus descendientes al constatar su falta de atención y de amor.

Es curioso que los hijos de los usuarios de esas residencias se quejen de la malnutrición, carencias sanitarias y maltrato hacia sus padres. No parecen sentir remordimiento por haberlos abandonado allí; sólo exigen que las cosas mejoren, pero pocos se plantean recuperar la dignidad de sus padres y la suya, llevándolos a casa. Conviene hacer una salvedad, en los casos de enfermedades neurodegenerativas, que aconsejan tratamiento por parte de especialistas, pero es dudoso que todos los centros que acogen a esas personas cuenten con suficientes profesionales, y ni siquiera con suficientes cuidadores diurnos o nocturnos, precariedad que se palía drogando a los ancianos para que no se autolesionen o molesten. 

Faltan plazas en las residencias baratas, y las caras cuestan alrededor de tres mil euros; quienes pagan esa enorme cantidad no se plantean contratar a las muchas personas dispuestas a pasear, alimentar y limpiar a los ancianos a cambio de la mitad de esa suma. En realidad, parecen querer perderlos de vista, pero se justificarán en que así viven entre sus iguales. No se contempla la riqueza del intercambio generacional; que los nietos abracen y escuchen las historias de sus abuelos, de sus propios juegos y canciones de infancia; que aprendan desde el ejemplo la obligación moral de cuidar al desvalido, de impedir que muera en la tristeza desde la soledad.

Desde siempre, es la mujer quien se ha ocupado de todos los miembros de la familia, de los niños, de los viejos y de los enfermos. El sistema capitalista, con ayuda de postulados feministas, ha conseguido que una familia que antes mantenía con un solo sueldo a varios hijos, requiera ahora los dos sueldos de una pareja, con menos hijos, y no mejor vida. Ya no pueden ocuparse de su gente; reclusión de ancianos donde sea y aparcamiento de niños en actividades extraescolares hasta que consiguen volver a casa. Si un niño amanece enfermo, o se paga a alguien para que lo cuide, si es que lo encuentran en la premura, o se falta al trabajo, y muchas faltas abocan al despido. Por eso las empresas tienden a rechazar a las madres, y las mujeres dudan si pueden permitirse tener hijos.

Cierto que la mujer ha conseguido no depender económicamente de un hombre, que consigue ganarse su vida material, dejando atrás otra forma de sociedad hoy obsoleta. Pero el mercado laboral, al contar con tanto necesitado, ha bajado los sueldos, ha aumentado los abusos y generado el miedo a perder el medio de subsistencia.

Los chacales del dinero arrinconan a las ovejas productoras, a las que se incita a consumir para paliar con objetos perfectamente innecesarios el vacío generado por trabajos frustrantes. Son los nuevos galeotes, encadenados a un barco de negreros, a los que tirarán por la borda si protestan. Pero mucho cuidado, porque aquellos que proclaman la condena de los negreros, no suelen predicar con el ejemplo, y se aseguran una vida confortable, proclamando un comunismo de salón desde mullidas moquetas, coche oficial y guardaespaldas que los protejan de las hordas que les pagan el sueldo.

Habrá que encontrar el punto medio. Se aceptan sugerencias.

Las residencias son un negocio, con los viejos como materia prima, donde se  patea su dignidad y su bienestar. Hay profesionales de los medios que son dueños de residencias de ancianos, donde han invertido como podrían haberlo hecho en un campo de nabos. Los ancianos son su beneficio, que aumenta conforme se prescinde de cuidados médicos y buena alimentación. Todo se justifica en esta sociedad enferma. En medio de tanta crueldad, de la que todos somos de algún modo corresponsables ¿pensamos que nos iremos de rositas?

8 comentarios

8 Respuestas a “Residencias”

  1. Ligur dice:

    Un anciano jamás debería estar confinado en un asilo, ahora llamado residencias de ancianos, a no ser que fuese totalmente indispensable y necesario y la última baza de los hijos que allí los ingresan.
    Poco o nada importa a una gran parte de esta sociedad desnaturalizada el destino de los ancianos y el de los que vienen y son abortados.

    Curioso el paralelismo, cargarse de un plumazo al que quiere nacer y acelerar la marcha de los que están al final del camino. Y es que la ley de eutanasia que se puso en marcha, ya ha empezado a dar sus frutos ahora, en los asilos, cuando comenzó la pandemia. Por eso no han hecho nada para evitar tanta muerte. Y esto aún no a acabado.

    A nuestros viejos se los están cargando y a los que sobreviven en sus casas, cuando pase todo esto, les llevarán como hasta ahora a centros de día a hacer manualidades y a que los animadores les entretengan jugando al parchís y bailando los pajaritos.

    No solamente cuidan de sus viejos la sociedad Islámica, también la Judía.

    Y si Carmina, ya que ha mencionado al comunismo de salón y acepta sugerencias, la mía es la siguiente:
    Con 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, la Unión Europea situó oficialmente al comunismo al mismo nivel que el nazismo.
    Y en España, no se por qué arte de magia, bueno, si lo se, porque el davoniano-sorista Sánchez, reclutó al comunista Iglesias Turrión, para conseguir sus fines más deleznables y ruines.

    Las más de 100 M. de personas que el comunismo asesinó en el mundo (y siguen asesinando), deberían ser más que suficientes para sellar con sal, todo ese vestigio y forma criminal de actuación y pensamiento. Al igual que al nazismo, los dos tenían el mismo fin.

    Saludos

  2. R. Estévez dice:

    Agradecer a Dña. Carmen su breve artículo.
    Pero, antes de continuar, quiero insertar un pequeño recordatorio al socaire del hermoso nombre latino de la Sra. Fort.

    Carmen, carminis es un sustantivo latino cuyo significado es Canto, Música, Poema o composición en verso, es igualmente la Respuesta del Oráculo, el Conjuro, el Hechizo, en suma.
    Al eliminar el latín de nuestros sistemas educativos nos han robado parte de nuestras raíces, de nuestra identidad.

    Una forma de genocidio cultural –propuesta por Gramsci y ejecutada por la UE bajo el empuje de los de siempre– a fin de tener ciudadanos sin más raíces que las que el nuevo orden instaure.
    Son, en este sentido, unos genocidas que han invertido miles de millones en forzarnos adquirir ex-novo alguno de los numerosos dialectos del latin como única base lingüística de nuestra neo-identidad-low cost. Es decir, de nuestra falsa identidad que de este modo contribuye a la fragmentación y al enfrentamiento identitario.

    Una vez pagado el pequeño óbolo diario de Resistencia al Despotismo analfabeto y perverso voy al grano de la cuestión sobre la eutanasia.

    Les invito a ver un video de Évole. Francamente el mejor que le he visto.
    https://www.youtube.com/watch?v=2m6DtqalJaY
    Guárdenlo en su ordenador antes de que los del «pogreso» lo censuren.

    La respuesta política y moral es exigir a nuestros gobernantes autonómicos que se mojen e instalen en los hospitales unidades Paliativas. Hoy apenas existen y desaparecerán –como en Holanda– al poder cargarse a los ancianos directamente.
    Verán ustedes la reacción de los «Pogres» y del «Nuevo Orden».

  3. O'farrill dice:

    Estupendo artículo Carmina en el que sólo faltaría saber el «porqué» está sucediendo esto. En el mundo que llamamos «primitivo» los ancianos son venerados y cuidados hasta sus últimos momentos. Ellos son testimonio de la cultura de cada pueblo, de sus raíces, de sus valores y de sus tradiciones o creencias. Cuando de lo que se trata de de laminar todo eso, los «mayores» (que no los viejos) estorban por su experiencia vital, por su formación, por su intuición natural o desconfianza hacia lo que no está claro.
    En una época de oscurantismo suicida liderada por unos cuantos supuestos iluminados y regada con abundante dinero sacado de la explotación laboral (deslocalización o excedencia de mano de obra), ese dinero es capaz de comprar gobiernos ineptos y propaganda, mucha propaganda.
    No es de ahora el asunto. Viene de lejos y se ha extendido a lo largo del siglo XX para culminar en estos tiempos con fecha fija: la agenda 2030. Ya no es el «1984» de Orwell, es otra fecha fatídica en que se pretende extinguir cualquier rastro de lucidez intelectual, de memoria colectiva, de culturas anteriores (el papel de la contracultura en este proceso es importante), de testimonios históricos, de sueños o de proyectos personales. Como se comentaba en un reciente artículo de Manuel, el gobierno mundial nos alimentará como a los animales de corral cuando crea oportuno o necesario para sus planes.
    Los «mayores» son un incordio para esos planes. Son el espejo donde se reflejan sus imposturas, su mediocridad intelectual y sobre todo su codicia de poder. Por eso hay que desacreditarlos, marginarlos, encerrarlos donde no estorben mucho porque se han convertido en los únicos defensores de eso que llamamos «libertad». Saben porqué lo hacen.
    Un saludo.

  4. Ligur dice:

    A pesar de los pesares, la verdad va saliendo a la luz y más que puede ir saliendo.
    Permitir que en este artículo que no tiene nada que ver con lo que Carmina expone, “cuele” esta noticia. Creo que es interesante.
    De momento, ningún medio televisivo o de prensa Española, se ha hecho eco de esto.

    La revista “Time”, explica como una alianza entre las tecnológicas y los activistas, interfirió en los comicios.

    – La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de 2020 –

    https://time.com/5936036/secret-2020-election-campaign/

    Gracias

    1. O'farrill dice:

      No lo harán amigo Ligur. La decencia informativa hace tiempo que se compró y ahora casi todos reman en la misma dirección globalista. Yo supe de esta noticia a través de un corresponsal español en EE.UU. que ha seguido todo lo ocurrido y de «El Toro TV». Otros analistas ya hablan del «teatro» demócrata en el asunto del «impechment». Como tampoco se descubrirá quien mecía la cuna o engrasaba a los movimientos violentos en EE.UU. La mentira se ha adueñado de la razón y la hipocresía forma parte ya de la naturaleza humana.
      La última noticia que resulta un insulto a la inteligencia que nos queda, es que la comisión investigadora de la OMS que ha visitado China, se reafirma en que el virus proviene del murciélago. Ha sido necesario todo un año de ocultamientos y de muertes para el «parto de los montes» de tal conclusión. Naturalmente que los murciélagos, como todo el mundo animal (incluidos nosotros) somos portadores de virus. ¿Y….?
      Un saludo.

      1. Ligur dice:

        Pues si amigo O`farrill, ni harán ni dirán.
        Dejo este enlace de C. Vidal, donde detalla y desmenuza todo este enjambre de mentiras.

        https://www.youtube.com/watch?v=BOV1YbWFETc

        Aviso, los que padezcan alergia de cualquier tipo, aconsejo no escucharlo, podría ser contraproducente.

        Saludos

  5. BARLOVENTO dice:

    Mis felicitaciones por este excelente artículo sobre los ancianos. Efectivamente las personas mayores son un gran negocio para sacarles descaradamente el dinero en las residencias. Ahí tenemos el caso por citar de; DomusVi, perteneciente a un Fondo de Inversión, Aseguradoras, Cajas de Ahorro, etc. Invierten en «viejos» como si fueran valores bursátiles.
    Por qué en el caso que el anciano fallezca sin herederos ¿dónde va parar su patrimonio?. ¿Las hipotecas invertidas quién las controla?. Si tiene deterioro cognitivo, ¿se incapacita al anciano en función de sus necesidades o del patrimonio?. ¿Quién fiscaliza sus ahorros, sus cuentas?.¿Con quién se posiciona la fiscalía?.
    Resumiendo las residencias son un FRACASO de una sociedad que se dice civilizada, donde se abandona a nuestros mayores y en el que la tristeza, soledad y el deterioro es una hecho. En la mayoría de estos centros se MALTRATA al anciano: físicamente, psicológicamente o económicamente y donde las familias, la sociedad y la justicia prefieren mirar hacia otro lado, ante este fenómeno OCULTO. Si bien muchas veces nos escandalizamos ante el maltrato a un animal, una mujer, etc y sentimos indiferencia hacia el maltrato a un anciano.
    Por esto y otros motivos considero que las residencias deberían ser el último recurso para las personas mayores que VOLUNTARIAMENTE, o salvo como apunta en su artículo padezcan enfermedades neurodegenerativas u otras que requieran cuidados especiales. Los ancianos prefieren estar en sus casas, en su entorno. Cambiemos el modelo y no los olvidemos. A más de uno habrá que recordarle que; nuestros mayores también SON MEMORIA HISTORICA.

  6. Loli dice:

    Me da la impresión de que una cosa que se obvia en cuanto a la “ancianidad”, e incluso desde la propia perspectiva de la psicología evolutiva, (puede que esté equivocada), es la posibilidad de seguir “descubriendo”, de poder seguir “aprendiendo”.

    Pero entendiendo el aprendizaje como un descubrimiento continuado con múltiples derivadas que abarcarían no solo a nivel cognitivo intelectual, que está demostrado se puede mantener hasta el final en edades muy avanzadas, sino en el sensorial.

    Abordarlo desde este último aspecto, esencial por otro lado para el verdadero aprendizaje, el de la experiencia sensitiva, abriría, entiendo, un campo muy desconocido en su amplitud, de, quizás, verdadera adquisición de conocimientos nuevos y distintos por parte de las personas más cercanas, por edad, a la frontera de su vida, que no tendría por qué depender, necesariamente, de su situación “cognitiva” tal y como actualmente la delimitamos clínicamente.

    Claro para adentrarnos en ese campo, como algo fructífero para los ancianos y para el resto de la sociedad, habría que creer que esa capacidad existe, cualquiera que fuere el estado cognitivo de la persona, lo cual significa creer en ella, anciana o no, y no tratar de sacar ningún rendimiento de ello.

    Esto es harto difícil desde una situación de internamiento institucional de los “viejos”, palabra denostada, quizás, porque indica mucho más de lo que a algunos les gustaría, predice una continuidad, o al menos la insinúa…,el viajero que prepara su equipaje para iniciar un camino de aventura hacia las fronteras de otros espacios ignotos…¿de la consciencia?…esa es también una importante posibilidad que no parece contemplarse nunca en “sedes parlamentarias”, a la hora de legislar incógnitas.

    Hay medios relacionados con la propia naturaleza de nuestro funcionamiento biológico, que pueden profundizar en las posibilidades evolutivas aún en organismos “envejecidos”, y que no precisarían de la exhaustiva medicación, o al menos podría menguarla, a la actualmente confiamos el bienestar del cuerpo hasta el final de nuestros días.

    Pero requieren de una atención personalizada que solo se puede potenciar a través del afecto y del cariño, algo muy difícil si el cuidado se hace “profesión remunerada”, y además se tiene que llevar a cabo bajo las características de un producto de mercado, nada atractivo encima, ya que se trata de un negocio con nuestros propios espejos, es decir de algo que se oculta permanentemente desde la educación más temprana, el camino eminente hacia la “vejez”, y hemos denostado ésta hasta límites crueles.

    Se requeriría de otra manera de organizar el modelo social.

    El actual prácticamente constriñe de una manera insoportable las posibilidades, y en muchos casos, el deseo de las familias, de cuidar de sus “mayores”.

    El tiempo, tal y como lo hemos conceptualizado, se convierte en el gran tirano.

    En esta situación muchas familias e incluso mayores sin ellas o matrimonios de edad avanzada sin apoyo familiar, necesitan de un soporte institucional, público, privado o concertado, mal que nos pese, hoy por hoy, para no quedarse en total desamparo.

    Lo que ocurre es si se planteara esa situación de “necesidad”, no como un logro máximo de una sociedad avanzada, sino como un tránsito para asegurarse de que aquellas personas sin posibilidades familiares no queden desamparadas, pero, a la vez, se posibilitara y potenciara el valor del cuidado como responsabilidad social, y no solo eso, se replantearan, incluso, aquellos parámetros con los que se definen los estados cognitivos en determinadas etapas de la vida, hasta, yo diría, que casi desaparecieran y se abordaran de forma personal, como la aventura que podría ser desde el anciano y los que, como experiencia lo digo, tendrían la suerte de acompañar a sus seres queridos hasta la frontera en que se despiden, a lo mejor, las tendencias frías y brutales a las que están abocando el Estado del Bienestar, empezarían también a apuntar a otros valores, y por tanto a otra forma de organizarse.

Responder a O'farrill Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies