Marco Aurelio bronzo

Las dedicatorias de los libros son un género propio lleno de maravillosos ejemplos de frases brillantes que en algunas ocasiones son mucho mejores que el propio libro dedicado, y para mí, sin duda, la mejor dedicatoria que he leído jamás es la de un libro llamado “La fuga de Logan”.

No voy a entrar en el libro, que no me gustó cuando lo leí hace muchos años y que, pese a que introduce una idea interesante que quién sabe si al próximo líder populista que votemos le parecerá maravillosa (una sociedad futura donde todo el mundo ha de morir cuando cumple una determinada edad, no recuerdo bien si eran 30 o 35 años…), no creo que me gustase ahora tampoco, porque lo que de verdad me impactó de ese libro fue su larga dedicatoria, que empezaba: “a los muchos personajes pintorescos que nos acompañaron en nuestra adolescencia…” y seguía dedicando el libro, entre muchos otros a Fú Manchú, el capitán Nemo o John Silver el Largo. ¡Maravilloso!

Empiezo por aquí antes de entrar en el tema porque siempre he tenido claro que si en algún momento las musas deciden que tengo que escribir un libro plagiaré el esquema de esa deliciosa dedicatoria y se lo dedicaré a los muchos personajes que me vienen fascinando desde niño, reales e inventados, y junto a un largo etcétera que incluirá a gente como Aníbal, Sandokan, Ulises, Miles Vorkosigan, Obelix, Daenerys Targaryen, Richard Feynman, Irene Adler o el ya mencionado John Silver el Largo habrá un hueco para Marco Aurelio.

¿Y por qué saca este tío ahora, en un blog de esta temática y sin venir mucho a cuento, en tiempos de confinamientos y con la que está cayendo, al viejecito simpático al que mata el Joker al principio de Gladiator? (antes de seguir, Cómodo no mató a su padre, y aunque sí que era un sádico aficionado a batirse con gladiadores drogados no murió en la arena, sino asesinado en un complot de sus guardias pretorianos).

Pues sale por varios motivos: el primero, porque tuvo que lidiar con la que hasta entonces fue la mayor epidemia de la historia y el segundo, porque os quiero recomendar su libro si aún no lo habéis leído, uno de los libros más alucinantes que jamás se han escrito: Las Meditaciones, un libro también de larguísima dedicatoria y cuya lectura en estos tiempos es altamente recomendable, más incluso de lo que lo era en los ya lejanos tiempos de vino y rosas de hace tres meses…

Marco Aurelio fue el último de los “emperadores buenos” o adoptivos, una costumbre que empezó con Nerva en la que el Emperador adoptaba a alguien que “apuntaba maneras” y luego le traspasaba el poder, nombrándole César (el título de César era para el heredero, el de Augusto, para el emperador, que tenía el Imperium, es decir, el mando sobre las legiones), y fue el último porque un hombre tan recto y capaz como él sin embargo nombró heredero a su lamentable hijo Cómodo, que resultó ser algo así como nuestro Fernando VII, pero en romano. Marco Aurelio, por su parte, había sido nombrado César por su predecesor Antonino Pio, al que se dice que Adriano confirmó en el poder bajo la promesa de que hiciera su sucesor a Marco Aurelio, que le había impactado por su sabiduría y temple incluso ya de chaval.

Marco Aurelio fue nombrado emperador junto a Lucio Vero y fue el primer momento en el Imperio Romano en el que se compartía tal responsabilidad, y les fue bien; les fue bien gobernando en pareja, digo, porque por lo demás, al recto y muy estoico Marco Aurelio le crecían los enanos: su padre adoptivo había gobernado durante 23 años en paz casi absoluta durante posiblemente el periodo de mayor prosperidad del Imperio mientras que él, junto a Vero al principio y en solitario después, se pasó su vida de un lado a otro de sus dominios sofocando invasiones (para parar una de ellas, que llegó a entrar en Italia, reunió el mayor ejercito jamás reunido por Roma pese a que la población ya estaba diezmada por la epidemia) y aunque al principio no tenía mucha experiencia como general acabo convertido en un consumado guerrero, lo que le permitió vencer en todas sus campañas menos en una, la que luchó contra la peste que lleva el nombre de su dinastía: la peste Antonina.

Parece ser que los soldados que volvían victoriosos de la campaña en Oriente trajeron consigo una epidemia (hoy sabemos que posiblemente era viruela) que además de al co-emperador Vero se llevó por delante a una parte importante de la población del Imperio; uno de cada cuatro infectados morían y los más de cinco millones de muertos de la plaga diezmaron el ejército y sumieron a Roma en una importante crisis de la que no terminaría nunca de recuperarse. Esperemos salir mejor parados de esta…

Cualquiera que haya leído las Meditaciones sabe que a Marco Aurelio, consciente de lo efímero de la fama y la gloria (aquí una curiosidad: la suya es la única estatua ecuestre que se conserva de un emperador y no fue convertida en cañones durante el Renacimiento porque creían que era de Constantino, cristiano) no le daba importancia ninguna a la imagen que de él tuviera la posteridad, pero sin embargo le fastidiaba bastante que la peste llevara el nombre de su admirado Antonino, una de las personas a las que dedica Las Meditaciones.

No obstante, la fama que Marco Aurelio no quería no se la concedió la peste que describió Galeno (su médico, por cierto), sus exitosas campañas militares o su justo gobierno del Imperio sino sus escritos, que empezó escribiendo para sí mismo, para guiarse en el mando del Imperio y de sí mismo, y donde nos dejó sus pensamientos, sus meditaciones, su forma de entender el gobierno y la existencia.

Ahora cualquier gobernante de pacotilla escribe su manual de resistencia o sus memorias, incluso alguno que no llegó a gobernar hace sus pinitos contándonos su preclara visión del asunto, pero los libros de los políticos no dejan de ser memorias inconsistentes más llenas de historietas y anécdotas que de verdaderas reflexiones con un mínimo interés.

Por eso, si quieres leer algo interesante este confinamiento, algo que te va a servir de verdad y que al mismo tiempo te hará darte una idea de cuán lejos están los que nos gobiernan de lo que debería ser un verdadero gobernante, este es tu libro para lo que queda de la cuarentena: Las Meditaciones, de Marco Aurelio.

Tiene casi dos milenios, pero te va a encantar.

3 comentarios

3 Respuestas a “Te voy a recomendar un libro”

  1. Ligur dice:

    Gracias, seguro que ese libro que comentas estará bien.
    Pero sinceramente, el mejor libro que he leído en décadas, donde la Verdad y el Conocimiento se intuye y descubre desde el primer párrafo;
    Donde la interactuación del hombre y la consciencia es palpable, sumergiéndote en un estado nunca antes percibido por los sentidos conocidos de la razón.

    Os lo aconsejo:
    “ 49 Respuestas a la Aventura del Pensamiento”
    de Eduardo Pérez de Carrera.

  2. Rafa dice:

    Como curiosidad y casualidad yo tambien cuando empezó el confinamiento (quizá porque emitieron la película de Gladiator), me interesé por Marco Aurelio y su obra Meditaciones.

    Aunque tengo un libro editado de manera muy escueta, suficiente para coincidir contigo en que ante todo fué un hombre y un dirigente reflexivo y honesto, que sirve de ejemplo a la sociedad y no digamos a los que pretenden actualmente ponerse al servicio de los demás en la llamada práctica política.

    Solo comentar que su tutor Adriano, también emperador hispano, le puso el apelativo de «Verissimus», traducido por honesto.

    Y tambien reseñar una de las reflexiones de su libro.

    » No estimes jamas por conveniente a tí lo que alguna vez te obligará a traicionar la lealtad, a abandonar el pudor, a odiar a alguien, a sospechar, a maldecir, ser hipocrita, a desear algo que necesita paredes y cortinas, pues el que prefiere su propia inteligencia y su divinidad y el culto a la excelencia de esta, no precisará la soledad ni la muchedumbre »

    Vamos lo mismo que ahora.

    Un abrazo

  3. Manu Oquendo dice:

    Muchas gracias. Lo leeré cuando termine esta pesadilla.
    Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies