Tranquilo, vamos a morir todos, pero tú tranquilo…

Estupor, indignación e ira, en ese orden, es lo que me provoca la gestión que se está haciendo del dichoso caso del coronavirus: aparece un nuevo virus, del que aún apenas se sabe nada, y se llenan los telediarios (que por otro lado no dejan de hablar del tema ni un solo momento) de gente llamando a la calma y convenciéndonos de que se hace lo correcto, lo justo y lo necesario, y que los expertos (que son muy expertos) tienen todo bajo control, y que no hay que preocuparse demasiado, a no ser que seas un anciano ya cascado o alguien inmunodeprimido, que esto es como una gripe.

Hay que transmitir calma y no dejarse llevar por el pánico, nos dicen, y para recalcarlo los medios se llenan de “testimonios” de imbéciles con el virus, aislados en su casa o en un hospital, que nos muestran lo bien que se encuentran, diciéndole a la cámara de sus móviles que “tampoco es para tanto”. Cancelan una media maratón en París para evitar que el virus se lo pase pipa viajando de corredor a corredor a través de escupitajos y toses y, como gesto de rechazo ante el alarmismo provocado se juntan varios miles de imbéciles sin dorsal a esparcir el virus y demostrar que “no tienen miedo”; los mismos valientes que luego van a correr, esta vez con sentido, a las urgencias de un hospital con cualquier ligero carraspeo de garganta.

Imbéciles todos ellos, sí; no me gusta utilizar ese tipo de términos, es más, en este blog no aprobamos cometarios con insultos y descalificaciones (por mucho que a veces estemos de acuerdo con ellos), pero en este caso, si me permiten mis compañeros, haré una excepción, porque no soy capaz de utilizar un adjetivo mejor para describir a estos individuos que una de dos, o son unos capullos asociales o no se han enterado del problema.

Porque el problema no es que una persona joven y en buena condición física enferme y se ponga solo un poco malo, el problema es que, por pura matemática, por cada persona que contrae el virus otras 2,5 (para este virus en concreto) lo harán en el futuro y ese señor joven y fuerte que solo pasa “un ligero resfriado” pero que transmite el virus, estadísticamente, se habrá cargado al menos a una persona de los colectivos de riesgo en solo unos saltos.

El problema es también que mucha gente de la que se cura lo hace porque le tratan en una UCI, donde hay sanitarios, enfermeras y médicos que antes o después van a enfermar por muchas precauciones que tomen, y no van a poder estar allí para atender a aquellos que de verdad lo necesiten, y el sistema de salud puede saturarse y no solo morirán ese tres por ciento de ancianos con enfermedades previas, sino que cuando le dé un ataque al corazón al treintañero ese que fue a París a desafiar al virus mientras se echaba una carrera, no habrá sitio en la UCI para atenderle y la enfermera que tendría que reanimarle puede que esté aislada en cuarentena.

El problema es que en realidad no se sabe cómo actúa el virus, y cuando Trump dice, como un tertuliano más, que el problema pasará con el calor es muy posible que tenga razón, pero también cabe la posibilidad de que a este coronavirus en concreto le guste el calorcito y entonces se lie de verdad.

El problema es que la regla de oro contra cualquier epidemia, sobre todo las desconocidas, es tratar de contenerlas lo antes posible: toda epidemia crece porque cada paciente infectado acaba transmitiendo la enfermedad a más de una persona y si se consigue que por cada infectado haya menos de un contagiado, la epidemia se apaga sola, pero como hay que transmitir la calma a nadie se le ocurre hacer un seguimiento a los miles de seguidores del Valencia que se fueron a ver un partido a zona de riesgo y además se permite la celebración de eventos multitudinarios: ¡a ver quién tiene el valor de obligar a hacer un Madrid-Barcelona a puerta cerrada!.

En China han decretado medidas draconianas para tratar de parar la epidemia, asumiendo un coste económico posiblemente muy elevado para proteger la salud de sus ciudadanos y para tratar de limitar las pérdidas económicas; y mientras, en Europa, se les llena la boca a los responsables políticos tratando de transmitir tranquilidad por un lado mientras se empieza a pedir a la gente que se quede en sus casas, por otro.

Y posiblemente no pase nada, todo era una alarma injustificada y yo lea esto dentro de nada y piense que se me fue la cabeza. Posiblemente dentro de un par de meses, con el calorcito, el virus pierda virulencia y como ha pasado otras veces todo se quede en un susto.

Los que mandaron a sus trabajadores a sus casas a teletrabajar pensarán que tampoco era para tanto (y espero que de paso las empresas descubran que el teletrabajo compensa), los que cancelaron eventos deportivos y los del Mobile pensaran que fueron idiotas y los responsables políticos que están gestionando la crisis se darán palmaditas en la espalda, felicitándose los unos a los otros.

Y nadie aprenderá nada.

Porque lo cierto es que, salvo en China, que se lo están tomando muy en serio, en muchas partes, sobre todo en Europa, se está haciendo todo mal y no se habrá aprendido nada de este “ensayo general” para una pandemia global.

Desde el momento en que, contra las recomendaciones de la OMS y del sentido común, al desatarse la crisis todos los países europeos se saltaron la cuarentena y se trajeron a sus ciudadanos desde las zonas aisladas en China, metiendo al zorro en el gallinero cuando aún no sabes si el zorro es un indefenso animalito al que se puede controlar o tiene capacidad de mutar en un dragón irreductible, los gobiernos europeos están actuando como si no pasara nada, como si fuera una gripe más, cuando en realidad no saben a quién se enfrentan, hasta ahora, cuando pese al incremento alarmante de los casos (ya hay también en niños) todos cruzan los dedos para que se acabe solo sin mutar en algo mucho más peligroso.

Puede que dentro de unos meses alguien lea este post y me tache de tarado alarmista, pero tú, que lo lees ahora, debes de tener en cuenta de que la probabilidad de que no haya nadie para leerlo dentro de unos años porque un virus (este u otro solo un poco más virulento) haya acabado con toda la humanidad (menos con los chinos, ellos sí parecen haber aprendido algo) es distinta de cero, sobre todo si se siguen gestionando estas crisis como si no pasase nada, sin darle demasiada importancia, para no alarmar…

7 comentarios

7 Respuestas a “Tranquilo, vamos a morir todos, pero tú tranquilo…”

  1. Manu Oquendo dice:

    En este enlace viene la evolución mundial de la pandemia, por país y en el caso de China por provincia según es reportada por las autoridades sanitarias.

    https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/situation-reports

    Es interesante ver que China, gracias a su decidida reacción de contención ahora copiada por Italia, está ya en unas tasas de nuevos contagiados muy inferiores a las europeas en los principales países. Apenas hay contagiados fuera de la provincia del principal foco.

    Al abrir el enlace, los datos por país vienen al final, les sugiero vean primero los de hace 3/4 días y después los de antes de ayer y ayer para ver cómo evolucionan los nuevos infectados por día (suponiendo que sean bien reportados por cada Autonomía en nuestro caso). Ayer hubo en España menos que antes de ayer. Veremos lo que sucede tras el fin de semana.

    Nuestra actitud parece menos estricta que la de China que ha sido ejemplar y así lo ha expresado la OMS en tanto que Italia, –finalmente–, trata de reaccionar abandonando la Política de Buen Rollito «Uropeo» propia de los actuales gobiernos de estrellas obsesionadas por su Imagen Visual y una base para muy poquito más.

    En esto, como en otras cosas, los líderes europeos parece que solo salen de sus madrigueras para hacerse una Foto con Greta Thunberg. Ser colonia no da para mucho más en cuestiones de carácter y valía de los liderazgos públicos.

    El impacto económico será importante. Hace ya un par de semanas que leí que China había bajado un 40% su actividad fabril pero nosotros no tenemos tanta industria como ellos. En nuestro caso la caída del turismo ya es enorme y veremos cuánto dura. Si la cosa no se agrava hasta puede ser bueno recuperar un poco de sensatez en los índices y cotizaciones. El petroleo ya está a 40 y bajando. Los países de la OPEC no quieren bajar la producción y entran en guerra de precios. Con lo cual el diferencial de costes de energía de la UE con el resto del mundo aumentará.

    La opinión de los médicos y biólogos que he consultado es la expuesta por el autor del artículo, Sr. Pérez Ponce. En cuanto suba la temperatura el virus fuera del cuerpo contagiará mucho menos. Lo que ya no es tan sencillo es que te expliquen por qué más allá de la sequedad o los rayos ultravioleta.
    Tengan cuidado y muy buenos días.

    1. pasmao dice:

      Apreciado MANU

      La situación es tan surealista que acabarémos viendo a los calentólogos (primos hermanos de los políticos que primero alarman con el bicho y luego dicen que no es nada) implorando por esa subida de temperaturas que tan «nocivos efectos» tiene en los hilos polares y tal y tal.

      Mi pregunta es si como pueblo, o pueblos, aprenderemos algo de esto o si se por el contrario servirá para reforzar aún mas si cabe el poder de quienes hacen y deshacen sin cosecuencias para con ellos mismos gracias a nuestra ignorancia.

      La propagación del virus, la extensión del contagio, los fallecidos, los damnificados directamente y la crisis económica global que nos va a traer es una cosa. Lo otro es otra.

      Un cordial saludo

  2. Loli dice:

    En la víspera del 8-M, el ministro de sanidad español salió pidiendo, en lo que a mí me pareció un patético llamamiento a la sensatez de las personas que, con síntomas de resfriado, quisieran manifestarse, y ante la situación actual y el peligro de contagio masivo, que hicieran el esfuerzo de quedarse en sus casas.

    Las respuestas en las pancartas de las “masivas” manifestaciones ponían de manifiesto el nivel de responsabilidad, de cultura y de consciencia del escenario social actual en el que nos encontramos.

    Efectivamente, da miedo pensar en qué manos nos encontramos.

    También en el estado de confusión y distraimiento que se ha conseguido inyectar a la gente….y que a la que nos hemos entregado sin casi vacilar.

  3. O'farrill dice:

    Totalmente de acuerdo con el «post» de Raul y con el acertado comentario de Manu al que es muy de agradecer su aportación documental. El problema sanitario nos ha cogido con el pie cambiado y, sobre todo, con un gobierno de PNNs más preocupado por sus resultados electorales que por la salud de los ciudadanos. Mientras en la mayor parte de los países se establecen medidas preventivas y sus jefes de gobierno «se ponen las pilas», en España se ha dejado dar la cara a quien no tiene capacidad de tomar decisiones que, para colmo, debe ajustarse a las instrucciones gubernamentales de «aquí no pasa nada». La sociedad de las incertidumbres se ve golpeada de nuevo por algo que se les escapa, pero es incapaz de reaccionar y pedir responsabilidades por todo lo que vamos sabiendo que ocurre en la fase de «contención» e intuyendo que no se le cuenta la verdad (como siempre) y que la espera para tomar medidas más efectivas ha sido el no «aguar» la fiesta del 8M que se vive como un plebiscito de apoyo el gobierno. El día 4 el Ministerio del Interior parece que ya advertía de la necesidad de tomar medidas de mayor calado, pero chocaban con el «feminismo» peculiar del «gobierno feminista» o con sus intereses con respecto a los presupuestos públicos.
    La documentación aportada por Manu Oquendo no es la que aparece en los telediarios y en los medios sumisos. Se ocultan datos sin el menor escrúpulo ante una emergencia nacional y mundial como es este caso (también en otros países de la UE) cuyo rosario de muertes y afectados da para pensar en una «pandemia» que afecta sobre todo al llamado mundo civilizado y que puede suponer un «antes» y un «después» en nuestra percepción del mismo.
    Un saludo.

  4. Julia dice:

    Me parece que hay muchas incongruencias. Si la cosa está grave…¿Por qué muchas personas tenemos que seguir asistiendo a nuestro trabajo? ¿Por qué no se cierra el transporte, por ejemplo? Si sales a hacer algo que no sea trabajar te tachan de irresponsable, pero a muchos sectores nos obligan a seguir asistiendo a nuestros puestos de trabajo, y en muchos casos con contacto directo y continuado con otras personas. Vale, no somos funcionarios, ni podemos hacer «teletrabajo»… Está claro que siempre ha habido niveles.

    1. Isi dice:

      A ver Julia. Todo el personal sanitario que trabaja en centros y hospitales públicos también son funcionarios. Y no. Tampoco teletrabajan.

  5. Manu Oquendo dice:

    Puestos a buscar incongruencias, como comenta Julia, los de más edad podemos recordar una en los primeros años 80, cuando ya era plenamente vigente el modelo de poder global que hoy tenemos en Occidente.
    El diferente comportamiento de las autoridades sanitarias y los gobiernos cuando comenzó el SIDA, una enfermedad de la que morirían contagiados millones de personas. Entonces no solo no se puso la menor barrera a los desplazamientos internacionales sino que se eliminaron algunos certificados de salud previamente exigidos para la inmigración permanente. Esto me consta personalmente porque en aquellos años tuve que cambiar de país tres veces y pude comprobar cómo pruebas que me fueron exigidas la primera vez –en el ámbito de la salud– dejaron de ser un requisito pocos años más tarde en plena explosión del SIDA.
    Aquello, como bien sabemos, fue bastante peor que esto y lo sigue siendo en términos de mortalidad e impacto social. Mi impresión es que la expansión de aquella infección interesaba más que frenarla y que de esta infección de ahora nos interesan otras cosas y por eso se activan las barreras lógicas que entonces se omitieron.

    Demasiadas cosas que, cuando uno hace memoria, nos conducen al célebre » National Security Study Memorandum
    NSSM 200″ de 1974 que tanta y tan discreta influencia ha tenido desde que, en secreto durante 17 años, fue implantado por los EEUU.

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