¿Tiene futuro la izquierda?

En los últimos tiempos se ha visto a las clases trabajadoras atraídas por los partidos de derecha y por la abstención. En España y Europa se ha comenzado a abandonar a la izquierda desde la izquierda.

Este fenómeno ¿puede provocar que la moderna socialdemocracia se incline hacia políticas menos redistributivas, disminuyendo su preocupación social?. Es decir, ¿la izquierda es cada vez menos izquierda?. ¿Aparecerán cada vez más partidos de izquierda que desorienten y dispersen a sus votantes? ¿Qué futuro tiene la izquierda?

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Con la participación de Manuel Bautista, Carlos Peiró, Francisco Díaz-Andreu, Enrique Sánchez e Iván Oriola.

3 comentarios

3 Respuestas a “¿Tiene futuro la izquierda?”

  1. Manu Oquendo dice:

    He escuchado la tertulia esta madrugada y me ha parecido, como en la anterior ocasión, muy interesante aunque un tanto de guante blanco con la Izquierda.

    Una vez al mes me reuno fuera de Madrid unas horas con un grupo de izquierdas cristiano –en mi opinión una contradición muy frecuente– para debatir algunas cuestiones sociales. No pude asistir a la última reunión a causa de la nevada burgalesa de finales de Noviembre pasado, pero he recibido un resumen de sus conclusiones que son bastante semejantes a las que emergen del pod-cast. Es decir, la Izquierda ha dejado de ser sacrosanta fundamentalmente por dos cosas.
    1. A pesar de la retórica protectora es ya mucha la evidencia de que no solo no resuelve sino que perjudica incluso cuando, de buena fe, pretende «hacer el bien».
    2. Ya es perceptible la dinámica de fragmentación social y los esfuerzos de Ingeniería Social –inauditos para la Izquierda anterior a Gramsci– en los que el Neo-Marxismo se ha implicado con nefastos efectos en el presente y futuro de las sociedades occidentales. La huella de Gramsci y sus profetas de los 80 y 90 ha sido una especie de caballo de Atila para nuestras sociedades. Mucha gente de Izquierdas, –gentes de buena voluntad, sin duda,– lo ignora y haría bien en remediarlo.
    Afortunadamente en el pod-cast se habló de muchos temas para abordar en profundidad en sucesivas sesiones.

    El caso es que sorprende muy agradablemente la variedad de perrspectivas, no pocas de ellas muy incisivas, y se refuerza la necesidad de seguir profundizando para una mejor sincronización de percepciones y realidad.

    Dicho lo cual me gustaría aportar aquí alguno de los comentarios escritos que envié a mis compañeros de este segundo grupo. Nuestra próxima reunión será a finales de Enero si el tiempo lo permite para abordar algún otro problema social.

    Cita:

    Hay palabras que no describen la realidad. Es el caso de la palabra «Democracia» con seiscientas acepciones diferentes. Los semiólogos conocen estas palabras como «Significantes Vacíos» porque cada uno las entiende como quiere y están plenamente desvinculadas de la realidad que pretenden describir.

    La Izquierda posterior a Antonio Gramsci y sus discípulos Laclau y Mouffe ha focalizado una parte de su Guerra Cultural en alterar el significado de muchas palabras o en pretender describir la realidad con términos que, en puridad académica, no lo hacen.

    Es el caso de la palabra «capitalismo» que es un instrumento de creación y de producción que funciona igual en China, Rusia o New York al tiempo que su significado marxista es simplemente que no se acepta que los instrumentos de producción estén en manos privadas. Donde deben de estar, dicen, es en el Estado y éste en manos del Partido que representa al «Proletariado».

    Y ello a pesar de que llevamos casi cien años viendo que no hay mejor mecanismo para crear miseria que poner el capital de las personas en manos de un partido y que éste decida por todos. Como si la inteligencia y buena voluntad de unos pocos pudiera superar a las mentes libres de decenas de millones de personas. Este es el nivel de la pretensión. Irracional y primitivo.

    Algo parecido sucede con la palabra Neo-Liberalismo. Una palabra esencialmente inexistente en la realidad económica de la Unión Europea. Por varias razones evidentes para cualquier estudioso de la cuestión.
    La fundamental es que las decisiones económicas relevantes –qué producir y dónde, por ejemplo– ya no se toman por personas libres sino que se someten a millones de normas, creencias, intereses, vetos y autorizaciones previas de las Burocracias Europeas o de sus delegados estatales o regionales.
    Y ello bajo una Fiscalidad Total (por todos los conceptos fiscales) que hace que cualquier producto o servicio tenga un Coste Fiscal no inferior al 65% del precio de venta. Es decir, de lejos, mucho más que China, Rusia, los EEUU o Japón.
    Podemos creer que estamos comprando un coche pero el 70% de lo que pagamos son impuestos y tasas muchos de ellos escondidos como sucede con la energía. De ahí para arriba. Normalmente solo el IVA es superior al Coste de Producción puro.

    Es la consecuencia de que la UE se creó, tras el Plan Marshall, como muro de contención Social Demócrata ante la Unión Soviética. La URSS murió. Nosotros seguimos como si nada a base de emitir deuda.

    Hoy, sesenta o setenta años más tarde de su nacimiento , en la UE nos enfrentamos al declive económico (parcialmente oculto en sus apariencias por la deuda más espantosa de la historia) desde hace décadas y no podemos, en puridad científica y académica, atribuir estos resultados a lo Inexistente. Si lo hacemos será por cuestiones de otra naturaleza.

    Sin embargo es cierto que tenemos un problemón. Yo lo definiría por sus efectos: Se está destrozando y empobreciendo a una clase media trabajadora enorme. La mayor de la historia humana.

    Pero lo que no podemos hacer es describir el problema erróneamente sacando balones fuera y achacándoselos a quien ni siquiera estuvo presente en su génesis o en su ejecución.

    Cuando no formulamos correctamente un problema, lo que no debemos esperar es que el problema no se agrave y esto le está sucediendo a una UE que, por ejemplo, primero sube a escondidas el Impuesto del CO2 –desde 4.5 euros tonelada– a 65€tm este pasado Noviembre y luego se sorprende de que ya no podamos fabricar Aluminio o Acero. Aquí un ejemplo bien conocido: https://elpais.com/economia/2021-12-29/alcoa-para-las-cubas-y-espana-dejara-de-producir-aluminio-primario-durante-los-proximos-dos-anos.html

    O de que los precios industriales suban un 33% en Noviembre y los costes de energía fabril y de cogeneración industrial en un 88% y que no suba todo brutalmente como ya está pasando con los costes de Construcción de Viviendas. Luego diremos que suben los pisos y los alquileres porque hay explotación. Pues no es así: son los actos de Gobierno, de Gobiernos Social Demócratas, los que producen de modo cartesiano estos resultados.

    Tememos muy graves problemas y no podemos obviar que son fruto de un Régimen Social-Demócrata de Izquierdas y de Derechas porque ambas hacen lo mismo (ahí tenemos la reforma laboral final que preserva el 90% de la de Rajoy).
    Solo identificando la causa verdadera podremos encontrar soluciones. Algo que se sabe desde Aristóteles. Por cierto, el mismo Aristóteles cuya enseñanza desaparece en la UE.

    Fin de cita.

    En mi opinión la Izquierda tiene futuro, por dos razones.

    En primer lugar está generando mucha pobreza y trayéndola –como apuntó uno de los contertlios del pod-cast. Es decir, cada vez más gente caerá en la trampa de la Retórica Buenista.
    En segundo lugar porque está siguiendo al pie de la letra las órdenes en cuestiones como la ingeniería escolar vía Adoctrinamiento Obligatorio LGTBI que exige el Nuevo Orden Mundial (NWO) y sus «Agendas».

    Por cierto, El PP se comporta igual de servil porque la Ley LGTBI de Madrid, una de las más duras e irracionales de España, la implantó Cristina Cifuentes.
    Mientras la Izquierda siga ciegamente la Agenda del NWO tendrá futuro.

    Saludos, Enhorabuena y adelante.

  2. Ligur dice:

    Pues si, mucho blanqueo veo también. Es como si el esfuerzo para “salvar” al género humano y colocarlo en el trampolín de cualquier tipo de evolución, tuviera que hacerlo indefectiblemente la izquierda.
    Si criticamos, odiamos o defenestramos ferozmente a Hitler, Musolini, Franco y no lo hacemos con Stalin, Mao, Fidel C. o el Che Guevara, algo esta pasando, algo no funciona bien en las cabezas pensantes de los defensores de estos últimos.

    La creación de una sólida sociedad civil, sería la solución apremiante que necesitamos la ciudadanía para librarnos y olvidarnos de una vez por todas, de los desequilibrios y peligros que comportan los partidos políticos que actualmente nos acechan y olvidar a las derechas, izquierdas y (centros), que solo existen en el imaginario de los poderes que quieren dividirnos y por desgracia, en la gran mayoría de la sociedad.

    Saludos

  3. O'farrill dice:

    El filósofo Gustavo Bueno habla de «El mito de la izquierda» y acierta. La izquierda oficial es un trampantojo para captura de incautos por parte de unos hábiles mensajes y manipulaciones de quienes se pueden beneficiar de sus resultados sociales. Es fácil hablar y prometer de cara a los espectadores, mientras se cruzan los dedos por la espalda. Otra cosa es que existan aún creyentes en la «lucha del proletariado» y en «La Internacional» con sus «parias de la Tierra».
    La revolución bolchevique tuvo su momento histórico y lo aprovechó. Luego se demostraría que los beneficiados no fueron los revolucionarios, sino los más hábiles en imponer un sistema totalitario que aplastaba cualquier disensión.
    Eso es lo que ha venido demostrando el devenir de los acontecimientos: la gente se hartó de seguir siendo siervos de unos amos que se arrogaban la capacidad de transformar la sociedad, cuando lo que en realidad buscaron fue el poder sobre los demás con sus rendimientos correspondientes.
    Tolstoi, allá en el año 1900 escribió «Contra aquellos que nos gobiernan» dice: «…los hombres inteligentes e instruidos de nuestros días dan el mismo crédito a las promesas de los socialistas, que al paraíso de los teólogos». La Historia demostrará que la consecución del poder, no se hacepor ni para el pueblo, sino sin el pueblo al que consideran «gentuza» (en palabras de un supuesto comunista).
    Otra cosa es la habilidad de captura y aprovechamiento en beneficio propio de conceptos rimbombantes con que justificar sus desmanes, tal como vemos en estos tiempos donde sólo se plantea una división social clara: los tontos útiles al servicio del capitalismo salvaje que ejecutan las órdenes y el pueblo simple donde debería residir la «soberanía nacional de la que emanan los poderes del Estado», sometido, explotado, manipulado, adoctrinado y precarizado por quienes deben servirlo.
    Seguir hablando de «izquierdas» o «derechas» es seguir contemplando las sombras chinescas del prestidigitador de turno y hacernos trampas a nosotros mismos.
    Un saludo.

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