Es habitual confundir la complejidad con la complicación y utilizar lo complicado como sinónimo de lo complejo, cuando la una no es lo mismo que la otra. Lo complicado se puede entender y predecir en su totalidad, lo complejo no. Por ejemplo, un ordenador es complicado y un cerebro es complejo. El comportamiento del ordenador se puede explicar y conocer con anterioridad, por muchos componentes que tenga y por muy sofisticados que sean los programas que lo gobiernan. El cerebro es diferente, para entenderlo no basta con conocer sus partes, cómo están dispuestas y qué hace una de ellas por…

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