Este año no tengo vacaciones, así que solo me queda soñar con ese momento ideal veraniego que desearía vivir. Cierro los ojos con melancolía y dejo volar mis pensamientos por una playa casi desierta en la que un grupo de amigos bastante guapos charlamos y reímos mientras vemos las olas morir y resucitar en la orilla. Mis amigos me presentan a un hombre encantador y atractivo que casualmente se fija en mí (casualmente no, claro, el sueño es mío) y cautivado por mi belleza (que en este caso es muchísima) se me acerca y me ofrece dar un paseo…

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