Me gusta pensar que cuando nacemos a la vida somos anarquistas porque todos llegamos libres de doctrina, completamente ajenos a cualquier concepto de poder. Pero enseguida, casi desde la concepción, empezamos a recibir la acción modeladora de quienes llegaron antes que nosotros. Luego nos pasamos la infancia soñando con llegar a mayores para ser por fin independientes, libres del gobierno de los adultos que nos rodean; la adolescencia es una efervescencia que anuncia que ese momento parece aproximarse. Pero un día descubrimos que la autoridad que entonces nos ceñía no ha hecho sino cambiar de manos sin solución de…

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