Primero fue la burbuja financiera alimentada de productos tóxicos (lo que es igual a falsos o de menor valor que los precios manejados), la que llevó a la quiebra a algunos operadores poco avisados o excesivamente listos. Luego en España (y en otros lugares) fue la burbuja inmobiliaria donde la inflación de precios se ha cobrado una factura impensable hace unos cuantos años. Ahora -y desde hace algún tiempo-, se siguen inflando otras burbujas, como es el caso del arte, en una competencia desaforada por lograr los primeros puestos en el ranking de…

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