Con la reciente imputación a la Infanta Cristina por el juez Castro se ha dado un paso más en el desapego que empieza a sentir una parte de la sociedad hacia la monarquía. Los sucesivos escándalos que han afectado a la Familia Real han roto el consenso social que existía en apoyo de esta institución. En este contexto vuelve a ponerse sobre el tapete el debate Monarquía-República con los argumentos habituales a favor o en contra. No obstante, este debate nos ofrece también la oportunidad de reflexionar sobre cuestiones de fondo que rara vez salen a la palestra.
Groucho Marx dijo una vez que “inteligencia militar” eran términos contradictorios. Yo siempre he pensado que el término “Monarquía parlamentaria” también es una contradicción en sí mismo, porque la palabra “parlamentaria”, en nuestro modelo, implica que aquellos que te van a gobernar representan a la ciudadanía y han sido elegidos, con mejor o peor fortuna, por el pueblo, mientras que cuando dices “monarquía”, dices que el antepasado de ese señor fue elegido por Dios (o por la espada) hace muchos siglos. A mí, particularmente, no me gusta cómo está estructurado actualmente el modelo parlamentario en España, y creo que se puede…

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