Tantos días son, nada menos, que un tercio de la existencia de la Tierra como planeta; la cuarta parte de lo que se calcula que lleva la Vida en ella. Una cifra seiscientas y pico veces más de la existencia del primer Homo conocido, y casi tres mil veces más de la aparición del Sapiens, y ese es el resultado de la suma del tiempo que se perdió en las dos grandes guerras mundiales del pasado siglo.

En días la cifra se eleva aproximadamente a 617.000.000.000 (617.000 Md) días. En solo 100 años (un siglo) se dejó de vivir toda esta cantidad de vida, resultado de cruzar el número de fallecidos durante los más importantes conflictos bélicos de esta época con la esperanza media de vida por entonces. Esto sin contar el efecto en el acortamiento de la vida de la aún mayor cifra de los heridos que se produjeron en ellas.

Vidas que no se pudieron vivir porque a quienes vivieron las guerras, las guerras les dejaron sin ellas. Contando con los de primera fila de combate, y también los de la segunda, pero sin poder contabilizar unas cuantas filas más que con alta probabilidad resultaron afectadas.

Más allá de la deuda contraída con quienes triunfaron, evitando con sus vidas que el totalitarismo se hiciera con el control del mundo, la afectación de los dos conflictos bélicos es de tal magnitud que cuesta dimensionarlo adecuadamente. Más allá de la enloquecida e inviable propuesta de dominar el mundo, sometiendo a pueblos y culturas, está la inmensa devastación sufrida en medio mundo. Más allá de los personajes que lideraron los bandos en conflicto, unos los vencedores exaltados, y otros los vencidos vilipendiados, está el impresionante horror que prevalece en las mentes de los privilegiados supervivientes y sus descendientes, y los descendientes de estos, y más.

Cabe preguntarse si el objetivo era lograr la victoria sobre el enemigo, o someter a las generaciones posteriores a la mayor y abismal de las tragedias.

Cabe preguntarse dónde estaría ahora la humanidad, con toda esa vida no vivida, si se hubiera podido vivir.

El colectivo humano actual le debe a la humanidad 617 mil millones de días por vivir, y nosotros aún abducidos por el espanto.

Un comentario

Una respuesta para “Seiscientos diecisiete mil millones de días”

  1. Loli dice:

    Impresionante lo que planteas y manifiestas en este artículo Carlos.

    Algo que no aparece ni comentado ni valorado, ni estudiado y profundizado, que yo sepa al menos, a nivel divulgativo, ni mucho menos se explica así en las escuelas, en los centros educativos.

    Y creo, sin embargo que es la forma más directa y objetiva de contemplar las razones de las guerras, y sobre todo, de las que afectan a un nivel planetario de forma tan clara sin tapujos, como fueron las dos Guerras Mundiales del siglo pasado.

    Guerras que se sabía afectarían no solo a las occidentales y “desarrolladas” sociedades naciones contendientes, sino no todo lo que influenciaban en forma de colonias y de mercado, al mundo entero.

    Borrando en unos pocos años la posibilidad de miles de millones de días vividos, y tendiendo sobre el resto de los seres una tenebrosa neblina, a sabiendas, quizás, de que eso costaría de nuevo “su tiempo”, en poder disiparse.

    Y ahora…..resulta que sobra gente en el mundo….un mundo que tira el alimento en pos de no se sabe bien que intereses…aunque le llamen “estrategias de mercado”…

    Un mundo, donde no hace falta irse muy lejos para ver grandes y ricas extensiones de tierras
    prácticamente deshabitadas….aquí en Europa, por ejemplo…

    Un mundo donde se pone trabas a los nacimientos en naciones de viejos…..y se teme la llegada de poblaciones jóvenes.

    Un mundo que, como pones de manifiesto, Carlos, necesita saldar una deuda de millones de vidas, y facilitar la llegada de muchísimas más….para limpiar tinieblas y caminar en su destino.
    .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies