
El 3 de marzo de 2023 cumple trece años la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, es decir, la ley del aborto del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.
Lo primero que hay que recordar es que, en el recurso de inconstitucionalidad planteado contra esa ley por más de 50 diputados del PP, se solicitó la suspensión de la vigencia de la ley hasta que se resolviera el recurso, dados los perjuicios irreparables que podía ocasionar (abortos consumados e ¿inconstitucionales?). Y el TC, en un famoso Auto de 2010, dictado con numerosos votos particulares, dijo que no tenía facultades para suspender la vigencia de una ley estatal, pero daría al recurso una tramitación preferente y urgente. Trece años después seguimos sin sentencia, aunque parece que es inminente.
No ocurrió lo mismo con la primera Ley Orgánica que despenalizó el aborto en España en 1985. En ese momento existía el llamado recurso previo de inconstitucionalidad contra leyes orgánicas, que permitía recurrir el proyecto o proposición antes de su aprobación por las Cortes, para que el TC, con carácter previo, se pronunciara sobre su constitucionalidad. Así, el proyecto del gobierno socialista de Felipe González se sometió al TC, que lo validó a través de la Sentencia 53/1985, con lo que los parlamentarios pudieron votar el proyecto siendo conscientes de su constitucionalidad. Por desgracia, hoy no existe el recurso previo de inconstitucionalidad, salvo para las reformas de estatutos de autonomía.
La ley de 1985 despenalizó el delito de aborto en tres supuestos: peligro para la vida o salud de la mujer, que el embarazo fuese resultado de una violación o que el feto hubiera de nacer con graves taras físicas o psíquicas.
El planteamiento del TC en la Sentencia 53/1985 se basó en tratar de hacer un análisis jurídico, con independencia de creencias éticas o morales, reconociendo que el derecho a la vida merece la más intensa protección, dado que, si desaparece la vida, obviamente se extinguen los restantes derechos. Por ello, siempre se ha hablado del derecho a la vida como el único absoluto, que sólo cede cuando entra en conflicto con el derecho a la vida de otra persona (como, por ejemplo, puede ser el caso de la legítima defensa).
La discusión ante el TC giraba en si, cuando el artículo 15 de la Constitución habla de que todos tienen derecho a la vida, ese todos incluía al nasciturus, es decir, al concebido y no nacido. En nuestro derecho civil, inspirado en el derecho romano, la personalidad se adquiría cuando el feto vivía 24 horas enteramente desprendido del seno materno (en 2011 se suprimió el requisito de las 24 horas, bastando con el nacimiento).
En cualquier caso, la Sentencia partía de que la vida humana es un devenir, un proceso que comienza con la gestación, en el curso de la cual una realidad biológica va tomando corpórea y sensitivamente configuración humana, y que termina en la muerte; es un continuo sometido por efectos del tiempo a cambios cualitativos de naturaleza somática y psíquica que tienen un reflejo en el status jurídico.
Para el TC, desde el inicio de la gestación surge un tercero existencialmente distinto de la madre, por lo que la vida del nasciturus es un bien jurídico digno de protección constitucional. Sin embargo, hasta el nacimiento no se adquiere un derecho pleno a la vida (sino que todavía estaría en formación), por lo que, el bien jurídico, vida del nasciturus, podía ceder en el conflicto con otros derechos de la mujer, como los derechos al libre desarrollo de su personalidad, a la integridad física y moral o a la libertad de ideas y creencias. En este conflicto, entendió el TC que los supuestos contemplados en la ley de 1985 eran constitucionales.
La ley del aborto de 2010 pasa a un sistema doble de plazos y supuestos. En las 14 primeras semanas el aborto es libre a voluntad de la mujer; y entre la semana 14 y la 22 rige un sistema de supuestos (grave riesgo para la vida o salud de la mujer o riesgo de graves anomalías o enfermedades en el feto).
Ya se ha filtrado en todos los medios de comunicación que el TC va a validar plenamente la ley de 2010. Y es curioso cómo, sin mucha explicación, el centro del debate ha ido variando en estos años. Inicialmente se daba por hecho que la vida del concebido era un bien constitucional digno de protección, pero que, excepcionalmente, podía ceder cuando entraba en conflicto con otros derechos de la mujer. Ahora el debate se sitúa exclusivamente en el plano del derecho de la mujer a abortar. Por lo tanto, si el aborto es un derecho de la mujer, conceptualmente, es porque hemos dejado de considerar que la vida del nasciturus sea un bien digno de protección (al menos en el tiempo durante el que se puede terminar con su vida libremente).
Y me da pavor cuando existe un consenso tan absoluto sobre cuestiones de las que sabemos tan poco y que presentan tantos interrogantes, como, por ejemplo, ¿Cuándo empieza la vida humana? ¿Cuándo termina? ¿Qué es un ser humano? ¿Por qué hasta la semana 12 de gestación, el nasciturus no tiene derecho alguno, pero en la semana 12 y 1 día comienza a tener derechos? ¿Por qué en la semana 22 y 1 día de gestación los derechos del nasciturus son invulnerables, pero antes no? Si, según la Sentencia de 1985, la vida humana es un devenir que comienza con la gestación ¿es la falta de total desarrollo lo que justifica que pueda eliminarse una vida? Si es así ¿Cuántos seres humanos llegan a su pleno desarrollo? Si la justificación es la falta de autonomía del nasciturus ¿no se caracteriza el Estado social precisamente por una mayor protección del menos autónomo?
No tengo respuesta a ninguna de las anteriores preguntas, pero sorprende que parezca hasta reprochable que nos las hagamos, teniendo en cuenta que estamos decidiendo sobre la vida de ser humano y sobre la libertad en el desarrollo de la vida de una mujer.
Sócrates decía que son más importantes las preguntas que las respuestas. Y ahora hay demasiados temas sobre los que parece que no pueden hacerse ni las preguntas.










Derecho es una construcción humana y es algo para expertos
Lo verdaderamente interesante es: qué debe hacer el Estado respecto al aborto
Mi opinión es la siguiente: actuar en dos ámbitos. Uno, ético/moral, haciendo pedagogía (a favor o en contra) refiriendo lo deseable, informando desde todos los puntos de vista, fuera del ámbito de lo permitido/punible. Dos, al legislar y decir lo que se permite y lo que no, creo que se debe minimizar en lo posible (mediante la investigación médica) el plazo para tomar la decisión sin otros factores buscando evitar el sufrimiento del feto; se debe recalcar que puede haber terceros (el padre) afectados seriamente por esa decisión (de la gestante) e identificar escenarios y gestionarlos.
Creo que debe intentarse en lo posible una solución mejor como ideal de vida virtuosa (exigirnos a nosotros mismos lo deseable), por ejemplo, dándolo en adopción, ayudas del Estado a madres solteras, etc. y que, agotadas éstas, dejar que cada persona actúe con su conciencia. Con pocas semanas de gestación tenemos un potencial de vida que no es equiparable a una persona nacida, sobre todo en cuanto a su conciencia de existir y sentir. Lo ideal es que no se hiciera pero no me considero con la capacidad moral de obligar a que una mujer, de manera no trivial, no lo hiciera si así lo considera sin causar sufrimiento al feto.
También considero que se debe limitar su número (sé que es demagógico pensar que la gente aborta como método anticonceptivo, porque creo que no es la generalidad, pero no está de más que la ley lo limite por si se diera el caso).
Hay un estupendo libro de Joaquín María Nebreda que analiza jurídica y biológicamente esta cuestión (entre otras cosas de lo que llama «crisis ética de la civilización»). Se titula nada más y nada menos que «Dignidad Humana» que me permito aconsejar.
Abortar algo, significa evitar algo, interrumpir algo para que no llegue a su fin. Este es el hecho puro y duro del aborto de seres humanos: impedir el nacimiento de una vida humana y, lo que es peor, la salvaje forma de hacerlo.
En un mundo donde la sexualidad natural se ha convertido en fetiche del placer por la también natural atracción sexual, es lógico que la promiscuidad tenga consecuencias y las libertades en que se basan los placeres, no contemplen la responsabilidad de los mismos, olvidando que en todo caso se trata de la reproducción de la especie.
Pero se trata de una especie vilipendiada en los últimos tiempos por sus fechorías (desde la Prehistoria hasta nuestros días). Una especie que lo único que ha hecho ha sido destruir, contaminar y pervertir a la Naturaleza, poniéndola a su servicio en eso que llamamos «civilización» y que las nuevas tecnologías (alabadas por cierto en una paradoja singular) acabarán por rematar.
En toda esta cuestión se entrecruzan creencias nacidas del Derecho Natural como es la conciencia de saber que «matar» a alguien (y el embrión ya es alguien desde el pnto de vista biológico) o a algo es una mala acción y el Derecho Positivo que se ha impuesto desde posiciones del poder político antes y económico ahora a conveniencia de cada momento.
Detrás está esa limitación al crecimiento de población donde dicen que sobra el 90% de la poblaciòn, se supone que para dar paso privilegiado a la experimentación eugenésica que ya Francis Galton (primo de Charles Darwin) defendía en 1800 para la selección artificial (no natural) de los más aptos a través de la experimentación genética (por ejmplo en el laboratorio estadounidense de Cold Spring Harbour en 1890, en NUeva York en 1910 y en la Colonia Estatal de Virginia en 1920 donde era legal esterilizar a los considerados «no aptos» para el sistema), que culminó con la aceptación de la constitucionalidad de tal esterilización por la Corte Suprema americana en 1927 con el caso Bucks vs. Bell, resulto por el juez Oliver Wendell con la frase: «tres generaciones de imbéciles son suficientes». Pensamiento en que parece coincidían personajes como Churchill, Roosevelt y el premio Nobel Linus Pauling (entre otros). Luego la fama de estas prácticas se la llevaron otros condenados en Nüremberg tras la 2ª G.M.
Mientras tanto cerca de 100.000 seres vivos, con su ADN propio, son eliminados cada año por su propia especie.
Un saludo.
Suscribo lo dicho por el Sr. O’Farrill. Que, resumido y en castizo, se resume en «lo que es, es».
Lo cual quiere decir que en el modelo de sociedad impulsado por los EEUU a través de su memorandum 200 de la NSA y por la izquierda post marxista del castrista foro S. Paulo, un polvo tiene mucho más valor que una vida humana.
No le demos muchas vueltas. Lo que es, es y los argumentos son los mismos que cuando el senado romano durante 200 años discutió si el ahogamiento de niños o su abandono en el bosque era o no un derecho legítimo.
Ya sabemos lo que somos, las preferencias y los valores de los que nos mandan.
PS. El memorandum 200, aquí. https://pdf.usaid.gov/pdf_docs/Pcaab500.pdf
Es de 1974 y secreto. Al final solo salió a la luz en 1991 tras un largo proceso judicial. Sigue vigente y no se ha traducido al español.
Comparto la grave preocupación del autor ante el silencio social tras la nada edificante jugarreta de Pumpido.
No solo por el pronunciamiento express sino también por la, para mi, notoria carencia de valores dignos. Esto último no debe sorprender porque para la antropología socialista el ser hujmano es meramente instrumental e intrascendente. Como para pararse en barras.
Es difícil, por tanto, barrer con la toga más basura del camino. Al igual que algún comentario anterior es evidente que todos –Feijóo notoriamente– han seguido los criminales dictados de la NSA memorándum 200, de 1974 secreto hasta 1991. La madre de toda la legislación Europea del Aborto está ya en ella. El enlave está en post anteriores pero ya es conocido por este foro hace años.
La ley del Aborto, desde Zapatero y al igual que la última Ley Trans fue fruto podrido del Mandato Imperial y en la segunda, Mandato Genocida del Parlamento Europeo en Febrero del 2006 y fue seguido al pie de la letra en España por PSOE, PP, PNV, Podemismo, Batasunos y Generalitat de la Tarraconensis. Todos Cipayos.
Y sobre todo ello el Silencio Civil. Nuestro silencio.
En las últimas semanas hemos vivido la quiebra de la legitimidad –ya bastante dañada– del Tribunal Constitucional por la no inhibición de magistrados comprometidos política y judicialmente con la ley del aborto de Zapatero. Tras esta autodescalificación este tribunal político procedió a la legitimación de dicha ley y lo hizo en contra de la constitución vigente que establece la obligación del Estado de proteger la vida.
Ambas cosas difícilmente superables como actos inmorales, ignominiosos y serviles.
Rotos los diques, la «riuá» está cantada. Luego vienen los viejos, los disminuidos ya van cayendo cuando les toque y los sobrantes que a decir de los Maltusianos en el poder Occidental somos no menos del 80%.
Un número reducido de letrados va a continuar los pleitos dentro y fuera de España pero el hecho es que cada vez estamos más en tierra de nadie en lo que al Derecho y sus Fundamentos se refiere. El jefe de la «oposisionsita», Sr. Feijóo, hace a su vez el papelón de declararse medio conforme y trata de pasar página de modo que, en la quiebra del Estado de Derecho, no se note mucho su complaciente impotencia.
Las constituciones marcan, fundamentalmente, los límites al poder y estas cosas suelen tener su importancia desde que un General Chino, Sun Tzu, lo dejó por escrito hace unos dos mil setecientos años en su famoso «Libro de la Guerra»: Si pierdes el Dao, la virtud, no vayas la la guerra porque la perderás con toda seguridad.
Personalmente lo que más me ha llamado la atención es el Silencio sobre ambas cuestiones. Incluyo en dicho silencio a gran parte del Humanismo y del Cristianismo autóctonos. Quizás esté justificado el silencio porque quienes en su interior se avergüenzan de vivir callados en esta sociedad sufren tres patologías: la Disonancia cognitiva, la Corrección política como forma de autocensura y el Instinto de la manada bien amaestrada desde la guardería.
Un matrimonio joven, hoy día, asume ese otrora compromiso vital sabiendo que tiene una probabilidad de divorcio bien superior al 70%. Lo cual quiere decir que el daño a la autoestima de sus hijos está garantizado y que en esas condiciones no es nada fácil salir adelante en la vida. La familia hetero-patriarcal tan del agrado de Esquerra, Bildu, Podemos, etc. es la institución de pertenencia más valiosa para niños y jóvenes.
Naturalmente se la están quitando deliberadamente en aras de la destrucción de la sociedad.
Las élites de Occidente, testigos de su fracaso, han decidido unirse a los totalitarios.
Ergo quienes trabajan contra ella están haciendo un daño deliberado a decenas de millones de niños y jóvenes cuya inmensa mayoría no conseguirá salir del pozo en toda su vida.
Al mismo tiempo que se rompe nuestro TC y la creencia en el mito del Estado de Derecho, se están rompiendo otras cosas.
Ya es imposible ignorar que nuestros políticos se han candidatado a petimetres sumisos del poder Imperial y para este poder trabajan con denuedo.
Que de este poder emanan leyes de todo tipo destinadas a rompernos cada día un poco más y que cuando la Sra. Montero y su compañero Pedro Sánchez se empeñan en un auténtico genocidio LGTB, saben que se están labrando un futuro. Sus antecesoras y antecesores del PSOE vivieron muy bien en la ONU tras cumplir su «obligación» a sabiendas que nadie del PP va a mover un dedo en contra.
No hay democracia ni soberanía sin una sociedad civil capaz de organizarse para defenderse.
Saludos cordiales.