Es posible aprobarlo todo, incluso con buena nota y, sin embargo, tener que volver a estudiar (y a aprobar) lo mismo en el curso siguiente. Basta con cambiarse de comunidad autónoma, por ejemplo de Galicia a Madrid, o de Andalucía a Murcia.

Aunque hay un currículo común para todo el Estado, cada autonomía tiene un amplio margen para secuenciarlo como le parezca. Puede, además, incorporar asignaturas propias y dedicarle más o menos horas a las materias de oferta obligada. También puede decidir si la enseñanza es o no bilingüe, o trilingüe si es que tiene lengua propia.

Así, por ejemplo, dependiendo de donde viva, un alumno de 13 o 14 años estudiará Geografía e Historia, o solo Geografía, quedando la Historia para el curso siguiente; según cuál sea el lugar de residencia, ese año se tendrán clases de Tecnología, pero no de Música, las Ciencias Naturales se impartirán en inglés o en castellano y así sucesivamente.

Ya es bastante discutible segmentar el saber en asignaturas y distribuirlas por cursos, pero todavía lo es más que esta distribución  dependa de la distancia que nos separa de una frontera administrativa. Y lo es mucho más que muchas de estas diferencias se deban a criterios políticos más que pedagógicos.

Un asunto tan serio como la educación debería estar protegido de los vaivenes políticos; salvo que se pretenda adoctrinar desde el poder, como en los gobiernos totalitarios. Y esta no es una opción que pueda contemplarse en un sistema político como el nuestro, en el que los partidos se van alternando en el gobierno según determinan los resultados electorales. Pero el hecho es que no lo está y las leyes educativas se suceden con más frecuencia de la que se necesitaría para evaluar sus resultados.

Parece que la tónica dominante, cuando se alcanza la mayoría suficiente para hacerlo, es derogar la ley educativa del gobierno anterior y promulgar otra que la sustituya. Pero el proceso es largo y, para completarlo, se requiere más de una legislatura. Y puede suceder, como ya ha sucedido, que se pierdan las siguientes elecciones y la nueva ley no llegue a aplicarse o quede interrumpida, coexistiendo con la ley que pretende reemplazar.

Después de un largo proceso de contestación, la LOMCE se aprobó definitivamente hace dos años, con el resto de las fuerzas políticas en contra, valiéndose de la potestad de imponer que otorga la mayoría absoluta. Lo mismo que se está imponiendo su calendario de implantación, que está siendo mucho más acelerado de lo que la experiencia aconseja y los presupuestos permiten.  Y parte de esta prisa se deriva del recuerdo de cómo se paralizó la LOCE, que se promulgó en 2002 y no se llegó a aplicar, después de que el PP perdiera las elecciones generales.

A estas alturas, la LOMCE está a medio implantar: en el próximo curso, 2015-2016, se completará su desarrollo en la Educación Primaria y comenzará a aplicarse en los cursos impares de la ESO y el Bachillerato; teniendo previsto terminar el proceso, con los cursos pares, en el año siguiente. Salvo en Andalucía y País Vasco que, por mucho que lo diga la ley, no iniciarán la reforma de la Secundaria hasta el curso 2016-2017.

Estas son las previsiones, pero la situación política ha cambiado. En este momento, vistos los resultados de las elecciones autonómicas, se puede suponer que el ganador de las próximas elecciones generales, sea el que sea, tendrá que pactar. Y es muy posible que una ley tan rechazada como la LOMCE se vaya a modificar sustancialmente, si es que no se llega a derogar.

Pero el próximo curso empieza en Septiembre y las elecciones generales son a final de año.  En aquellas comunidades donde ha habido un giro, los nuevos gobiernos autonómicos han heredado una normativa, unos currículos y unos calendarios de implantación de una ley educativa que rechazan. Y la heredan en Junio, al final de curso, que es el momento en el que se decide la organización del curso siguiente, esto es, el número de grupos de cada centro, las asignaturas que se imparten, los horarios, las plantillas de profesores, los libros de texto, etc. En definitiva, a la dificultad que suponía poner en marcha una ley sin tiempo y sin presupuesto se añade ahora la incertidumbre, la sospecha de que lo que se haga no va a prosperar.

Entre tanto, padres, alumnos, profesores  y demás colectivos vinculados a la enseñanza tienen que tomar decisiones que les van a afectar y que van a afectar a otros, no solo en lo académico o en lo económico, sino también en lo familiar.

Una situación catastrófica, como puede deducirse, que solo se sostiene por la propia inercia del sistema escolar, en el que, una vez que se vuelve a poner en marcha, cada cual asume el papel que le ha tocado: enseña a sumar, recita listas, corrige exámenes, subraya, completa formularios… Año tras año.

2 comentarios

2 Respuestas a “Enseñanza de temporada”

  1. Loli dice:

    Hace poco asistí a un espectáculo que creo no equivocarme si lo califico como único.

    Un cantaor, un guitarrista y un flamencólogo, todos ellos excepcionales, juntos, regalando con generosidad inusitada, lo que una persona le decía a otra una vez cuando trataba de definir el flamenco “oro de veinticuatro quilates”, oro puro, como nos explicaba el experto flamencólogo.

    Y explicó más, mucho más, y algo de toda esa maravilla que nos contaba, empezó a destilarse, algo que solo es capaz de conocerse a través del estudio desinteresado y apasionado, que propicia la capacidad de asociación y apertura, cuando se profundiza en algo tan mágico como el arte: algo que crecía y se extendía, se extiende….abarca caminos interiores y se abre a una extensa geografía.

    Geografía ,Historia, que abarca desde el Norte hasta el Sur…Sur…Mediterráneo, Islas…y hastan saltan charcos de agua salada y se entrelazan allende los mares.

    Raíces de tonadillas, soleares, madrugás, tangos, fandangos, alegrías….no sé nada de flamenco..en general de nada…y en este estado, sus palabras me dejaban atónita…porque resonaban en mí…no me eran ajenas.

    Ritmos, sonidos, cante, música….y palabras …. con raíces…orígenes comunes….antiquísimos y con ubicaciones sorprendentes….que con solo seguirlas nos conducen a mundos y tierras que laten con fuerza en nuestra propia realidad.

    Raíces de las que dan cuenta los mitos, la topografía, la geología…. el folklore…como también apuntaba una día un experto historiador amigo.

    ¿Cómo es posible pretender formar y enseñar a buscar las propias posibilidades de descubrimiento, si parcelamos, rompemos (aunque sea de manera ficticia), esas raíces y los caminos comunes que definen?¿cómo potenciamos la capacidad de asociación necesaria en todo aprendizaje?.

    Eso supone romper también caminos interiores, aislar…esconder los recursos de exploración exterior e interior….se quiera o no.

    Esa parcelación interesada en la enseñanza de materias, responde a un segregacionismo ávido de poder….y corremos el peligro de que a su sombra crezca una sociedad de seres aislados y con el corazón encogido de miedo : a veces lo llaman “psicopatía”.

    1. duende dice:

      Si señor, los seres humanos tienen tanto que enseñarse en un rato de charla, en un tiempor de musica, de teatro, me gusta mucho tu comentario Loli, abrazo.

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