Imagínate que eres un emprendedor, o un joven empresario, y que tienes una magnífica idea de negocio. Imagina también que eres legal y crees que un buen ciudadano ha de ajustarse a las leyes y debe pagar sus impuestos, aunque no termines de ver claro a donde van a parar los tuyos.

Pongamos, además, que necesitas contratar a alguien para que te ayude en tu incipiente negocio, y digamos también que eres un buen tío y te vas a portar bien y, aunque sabes que podrías aprovecharte de muchos de los que las están pasando canutas, decides que vas a pagar a tu futuro empleado un sueldo “digno”; supongamos, para redondear, mil euros al mes: vas a contratar a un mileurista.

No te sientas demasiado mal por pagar una miseria: cuando alguien, hace muy pocos años, se movía en ese ámbito de sueldos era un pobrecillo explotado, digno de lástima y conmiseración; pero desgraciadamente, hoy en día, cuando alguien gana mil euros al mes su madre, orgullosa, lo comentará con sus amigas hinchando el pecho cual palomo, y ellas la mirarán con envidia, porque sus hijos o están en paro, o se han ido a Alemania, o están estudiando su tercera carrera con 29 años, más que nada por hacer algo: a este punto hemos llegado.

La cosa está muy mal pero tú, joven emprendedor, estás decidido a ayudar a tu país a salir del pozo creando empleo, así que echas mano de tu calculadora y te pones a hacer números: la persona a la que contrates ha de recibir mil euros netos al mes, con dos pagas extras al año, es decir, va a recibir la friolera de 14.000 euros al año. El Estado, vía cotizaciones para la seguridad social e IRPF se queda, cuando el sueldo es de ese orden de magnitud, aproximadamente con el 20% del sueldo neto de tu empleado, por lo que este debe de ser de unos 1.400 euros al mes (pagas extras incluidas) para que le lleguen los mil euros limpios. Además, las cotizaciones a la Seguridad Social de la empresa suponen aproximadamente el 35% del sueldo bruto, con lo que al empresario los 1.000 ridículos euros que va a cobrar ese joven ingeniero o esa abogada le cuestan, de momento, más o menos 1.900 euros al mes.

Por si eso fuera poco, ahora imagina que la persona a la que contratas va a ofrecer un servicio a una tercera persona, que es la que te contrata a ti como empresa. Si esto es así va a tener que pagar el IVA por el trabajo de tu empleado, un IVA que gracias a nuestro Gobierno ha pasado a ser un “moderado 21%”, por lo que tú, empresario, sin contar el margen para mantener tu empresa, contratas a una persona por mil euros mensuales, y esa persona le está costando al cliente final casi 2.300 euros cada mes: así es como el Gobierno fomenta el empleo y quiere acabar con la economía sumergida en España.

Eso suponiendo que tengas una empresa operativa…

España está, según el Banco Mundial, en el puesto 147 entre 180 países analizados por dificultad de creación de empresas, empatada con muchos países africanos. Así, con una situación económica en la que debería tenderse un puente de plata a todo aquel que mostrase la más mínima intención de crear una empresa, todo son trabas: papeleos ridículos, tasas por cualquier estupidez, normativas y más normativas que cumplir (previo informe del personal competente o empresa autorizada que, naturalmente, cobra por ello…). Eso si tu empresa no requiere de un permiso algo más especifico, como abrir un teatro, un bar o algo más “innovador” o “peligroso”, en cuyo caso los tramites y estudios de impacto (ambiental, acústico, etc.) se multiplican hasta el infinito en coste y plazos; es más, si quieres ampliar tu negocio y actuar en otras Comunidades Autónomas, vas a enfrentarte a un galimatías de normativa diversa y probablemente a la necesidad de obtener nuevas autorizaciones (¡unidad de mercado ya, señores!). En Singapur se puede montar una empresa en tres horas con un coste de 200 euros. En España, en el caso más favorable (que nunca se da, por cierto), necesitas al menos 3.000 euros y un mes.

¿En estas condiciones vamos a generar empleo? ¿Quién se lo cree? Los problemas del país pueden ser muchos y son muy complejos y de difícil solución, pero ahora mismo el verdadero problema, el que sirve de catalizador, detonante o causa directa de todos los demás, es el terrible problema del paro, y no veo que la política económica del Gobierno se encamine decididamente hacia lo único que de verdad puede sacarnos de la crisis: la creación de empleo, porque el empleo se crea con una economía dinámica, que facilite la creación de puestos de trabajo y, posiblemente, también con medidas que fomenten la movilidad laboral; pero, hasta ahora, solo se ha tocado el segundo de los palos de la baraja, que una vez más es precisamente el que perjudica a la parte débil y, además, no beneficia de verdad al conjunto del sistema.

Las únicas medidas tomadas por el ejecutivo de Rajoy en materia de empleo, con algún calado, han venido de mano de la reforma laboral. Y no seré yo el que diga que una reforma laboral no era necesaria, eso se lo dejo a los Sindicatos, que de alguna manera tienen que justificar las ingentes subvenciones que se reparten con sus colegas de la Patronal (porque no nos confundamos, son todos colegas y, entre otras cosas, se sentaban todos juntos en los consejos de administración de las cajas que ahora estamos rescatando tu y yo, esas que nos van a costar solo en intereses 3.000 millones al año). Lo que cada vez está más claro es que, a mi entender, esta no es la reforma laboral que España necesitaba, porque hasta cierto punto puedo aceptar que sea preciso facilitar el despido para flexibilizar el mercado, pero solo si por el otro lado favoreces la contratación y la creación de empresas, algo que no se ha hecho hasta ahora.

La clave para que un empresario se decida a contratar a alguien es quitarle el miedo a la indemnización, cosa que ya se ha hecho, convirtiendo España en una fábrica de EREs, pero también rebajando la brutal carga vía impuestos y cargas sociales que supone contratar a una persona. ¿Por qué no trata el Gobierno de facilitar eso también? Hay muchas fórmulas posibles, y las pocas que se han llevado a cabo en este sentido en la reforma laboral de 2012 son claramente insuficientes. Hay mil maneras de fomentar la creación de empresas y la contratación, pero aquí todo son trabas, impuestos y tasas y parece preferible recaudar una miseria ahora que abrir la posibilidad de dinamizar la economía, lo que daría lugar a una mayor recaudación en el futuro y a un menor gasto en subsidios.

Para terminar, un ejemplo de cómo funciona el incentivo empresarial: que la capital mundial del cine esté en Hollywood se lo debemos a Edison, el inventor de la bombilla, que además de ser un genio tenía un lado oscuro que, entre otras cosas, le hacía patentar aparatos desarrollados por otros inventores a su servicio. Uno de estos inventos, el quinetoscopio, era el modelo de primitiva cámara de cine más usado en los albores de la industria cinematográfica en EEUU y al ser Edison el dueño de la patente, fijó una tarifa desorbitada por su uso y monopolizó el acceso al celuloide: si querías rodar una película tenías que pasar por la ‘caja’ de Edison, y si no, recibías la visita de los matones que enviaba. Por este motivo, como la influencia del riquísimo Edison era enorme en la Costa Este de los EEUU, la gente que se quería dedicar al cine acabó instalándose allí donde su mano llegaba con menos fuerza. Así la industria del cine acabó en el soleado Hollywood.

Las empresas crecen donde se les ponen menos trabas y son ellas las que crean empleo y las que tenemos que promocionar si queremos salir de esta.

No hagamos como Edison; no les mandemos a los matones y les obliguemos a irse lejos.

 

7 comentarios

7 Respuestas a “¡ES EL PARO, ESTÚPIDO!”

  1. Alicia Bermúdez dice:

    Pero aun en las condiciones más óptimas — y que no son por cierto las que atravesamos al primer golpe de vista del profano, y, fijándose un poco más, tras la lectura de una situación que tan bien y con tanta claridad y pormenorizadamente expones —, ¿qué expectativas puede tener un posible empresario, por muy emprendedor que sea y por muy a favor que se le pusieran las cosas para poder abrir un negocio, si quienes pudiéramos demandar sus productos no tenemos dinero para adquirirlos?
    Es una especie de círculo vicioso esta situación en que vivimos.
    ¿Qué, de todo cuanto está funcionando mal, habría de ser lo primero que despegase para tirar de todo lo demás?
    Si las empresas no necesitan trabajadores porque no tienen, aunque quieran, qué producir porque no hay quien vaya comprarlo, el paro no disminuirá; y esos que están en el paro seguirán en él no habiendo quien los pueda contratar; y desde el paro no se tiene poder adquisitivo ni esperar tenerlo…
    ¿Cómo se sale de ese lío?

  2. gema dice:

    Acabo de conocer a una persona que habla con dos dedos de frente que se dice, éste el que escribe..

    En un país con desempleo juvenil del 50%..que se dice pronto, y del 25-27% de la población en edad de currar, o se hace algo de verdad..o ni empresas , ni empleo…ni rescates que no valen para nada..ni ná de ná…..eso sí, menos banca y menos banqueros, please.

  3. Victoria dice:

    ¡ Brillante, Raúl !

  4. Teresa Jiménez dice:

    Estando de acuerdo con la mayoría de las cosas que planteas, sí tengo que puntualizar que ahora mismo hay unos cuantos servicios gratuitos de apoyo al emprendedor en los que, entre otros, se informa de la tramitación telemática de sociedades limitadas (www.circe.es). Esta opción hace que un emprendedor pueda constituir una SRL en un plazo muy corto (puede tener un NIF provisional en 24 horas), con pocos paseos y más económicamente (la opción más barata con el capital de 3.000 euros que tú mencionas es de 170 euros, notaría y registros incluidos). También puntualizar que los 3.000 de capital, una vez que el emprendedor ya tiene su NIF, no tiene por qué mantenerlos íntegramente en el banco, pues puede utilizarlos para sus gastos de empresa. Comento esto como pequeño ejemplo de que algunos pasos se dan. Lo que más me llama mucho la atención es la desinformación que existe de estas opciones. En prensa se repita constantemente lo muchísimo que se tarda en constituir una sociedad y lo caro que es.
    Y añadir a tus planteamientos que uno de los problemas más fuertes para las empresas es la terrible morosidad en los cobros. Los peces grandes están abusando una barbaridad de los pequeños y no siempre será porque no tengan para pagar a tiempo, sino porque se saltan los compromisos de pago por la cara. El caos de la Administración pública ya lo conocemos, pero el descontrol de las potentes corporaciones privadas, y de las no tan potentes, es un escándalo. La política del abuso está muy presente en la economía española. Economía que conformamos todos los actores del mercado. Todos.

  5. MSD Soft dice:

    Impresionante artículo, que no he podido dejar de leer hasta que lo he terminado.

    España ha sido desde hace muchos años una dictadura normativa, atemperada por el incumplimiento de la Ley. Hay normas y leyes para aburrir.

    Partiendo de esa misma filosofía, para realizar cualquier actividad empresarial existen normas y más normas, tasas y más tasas, documentación inútil y lenta. Así nos va en España, un país donde la mayoría del tejido productivo está formado por empresas de menos de 5 trabajadores.

    En un comentario anterior matizan que es muy fácil crear una SRL. Es cierto que actualmente no es muy costoso crear una Sociedad Limitada, pero el quid de la cuestión está en contratar personal, no en crear la empresa.

    Todos los argumentos brillantemente expuestos en este artículo son absolutamente ciertos. Al pequeño empresario se le ponen los pelos como escarpias al pensar en todo lo que tiene que afrontar para contratar a una persona.

    Quizás esta crisis galopante que padecemos sirva para que los políticos se den cuenta de que su primera solución, la Reforma Laboral, es claramente insuficiente y que el próximo paso debe ser facilitar al máximo la contratación de trabajadores por parte de los pequeños empresarios. Hasta que este paso no sea una realidad, seguiremos teniendo una tasa de paro de país tercermundista.

  6. Inés dice:

    Raúl, tus cuentas son exactas y no sólo para quien monta una empresa y tiene que contratar personal sino en muchos otros ámbitos que igual conoces.
    Uno de los ejemplos que mejor conozco es el de la contratación de personal con cargo a un proyecto de investigación- figura que existe sólo en el papel- por otra parte.
    Entonces, un IP con una concesión normalita, las sobras que en los años “normales” llegaban al resto de los mortales “periféricos”, se encuentra con un dinero y sus dos manos y unos objetivos y un plan de trabajo, estudiado con mimo y un par de estudiantes a mitad de su formación.
    Se le rompe el alma cuando tiene que utilizar la partida de “Bienes y Servicios” y contratar a su gente y ahorra en fungible todo lo que puede para darle un sueldo respetable, por supuesto que el aspirante o los aspirantes deben entonces darse de alta como autónomos. El resto es exactamente lo que tan bien has explicado. De vergüenza.¿producción científica, dicen ellos? sólo se puede hacer copiando e inventando los datos, cosa que por otra parte les da igual, porque en el mundo los que mandan son los gestores y la ciencia debe ser la primera que se someta al mercado. En caso contrario, llega la Inquisición, el gen más dominante aquí en nuestra jungla.
    Por último una puntualización. No digo que no haya genios con partes oscuras, como todos, pero lo de Edison es uno de esos casos en los que la historia se manipula. Ese señor no inventó nada en su vida, copió, malversó, robó patentes, es muy interesante conocer con rigor el trío Edison, Marconi y Tesla.
    Lo siento Raúl, de Tesla se ha dicho que estaba loco, supongo que lograr cosas que aún hoy son imposibles y demostrarlas es peligroso hasta para la propia razón de quien posee esa gigantesca lucidez.

  7. flecha dice:

    a ver eso es la cruda realidad de España i es triste pero creo yo que si esos no hacen nada esto se va al garete ya estamos casi en la pobreza i creo yo que no queremos llegar a la pobreza extrema. Señor presidente

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