A ver si os suena: un momento de masiva crisis de liquidez, propiciada por compañías y bancos que soportan mucha más deuda de la que pueden responder con sus activos; ricos haciéndose mucho más ricos, apostando su dinero en una burbuja que parece que jamás va a estallar y una clase media que se juega sus ahorros, creyendo que ellos, que en ese mundo no son más que tiernas gacelitas, están preparados para jugar en un territorio por el que campan a sus anchas los leones. A esto se une la venta masiva “en corto” de acciones, acciones que posteriormente vuelven a comprarse cuando cae su precio, dando como resultado que los que saben de qué va el juego obtienen unos beneficios estratosféricos mientras el resto ve como se evaporan sus riquezas.

Aunque el esquema es prácticamente el mismo, no hablo de Lehman Brothers, ni siquiera de nuestras cajas de ahorros, estoy hablando en este caso de la Compañía de los mares del Sur, una entidad a imagen y semejanza de la famosa Compañía de las Indias Orientales, que provocó en 1720 una ola de bancarrotas que solo pudo ser contenida por el Gobierno Británico mediante masivos rescates, dando lugar a una indignación popular. Exactamente igual que ahora.

Y a los que defienden que el trato que se da a los Rato y compañía carece de garantías jurídicas cabría recordarles que, al explotar la burbuja de los Mares del Sur, el Parlamento Británico llegó a discutir una moción en la que se solicitaba “meter a los culpables en sacos de arpillera y arrojarlos al Támesis”.

Eran tiempos más salvajes, pero al final, lo que pasó entonces, como ahora, es que la justicia no suele ser demasiado dura con aquellos que mueven los hilos del poder económico y la propuesta no llegó a ser aprobada.

Exactamente igual que ahora, entonces se siguió el mismo patrón: una vez pasada la furia inicial los Parlamentos aprueban nuevas regulaciones, que parecen más sensatas que las que condujeron a la crisis, pero que enseguida resultan ser un coladero para aquellos que tienen los conocimientos y la ambición de hacerse ricos, y estos enseguida encuentran nuevos resquicios en la Ley, entre otras cosas porque son los propios banqueros los que, ayudándose de las famosas “puertas giratorias” son los que han creado la nueva legislación.

Está claro que, a imagen de Vidocq, el delincuente francés que tras cambiarse de bando fundó la Sûrete francesa (en la que a su vez empleaba a ex convictos para “cazar” a delincuentes en activo), los que mejor saben cómo funciona el sistema bancario serían los más adecuados para regularlo, pero el argumento falla en el momento en sabes que esos señores han dejado muchos amigos en el mundillo y que casi con total seguridad van a volver a él.

Y aunque aparentemente un señor que viene de Lehman Brothers o de Goldman Sachs está cualificado para crear la legislación que afecta a su negocio, sería como si la legislación penitenciaria la hiciese un preso con muchos amigos en la cárcel que y además sabe que va a volver a prisión. Un ejemplo: la respuesta de los legisladores americanos a la crisis de 2008 fue la ley Dodd-Frank, un documento que en sus primeros borradores podría servir para algo, pero que en su estado final solo se puede aplicar a menos del 20% de los mercados financieros; esta ley fue redactada por altos cargos de la administración provenientes de los grandes bancos de inversión a cuyas tropelías trataba de poner coto.

Una vez se maquilla la inoperatividad de los organismos supervisores, entre otras cosas porque se trata de un mercado absolutamente globalizado en que una regulación muy exigente por parte de un país no sirve de nada si no va acompañada de una respuesta global al problema, los banqueros prometen actuar con más responsabilidad y, como el marido infiel, juran y perjuran que nunca más volverá a pasar, que han aprendido, que no volverán a poner en peligro un sistema en el que son tan felices…

Y durante algún tiempo pasan a tener un “perfil bajo”; desaparecen de la primera línea, a la que solo vuelven en juicios en los que se enfrentan a penas insignificantes, porque pocas veces se puede probar el robo, y porque la mala gestión, y desgraciadamente la incompetencia y la estupidez, de momento, no están penadas por ninguna ley. Ellos, que lo saben, tratan de mostrar su mejor cara y alegan ignorancia supina de lo que pasaba bajo sus narices mientras disfrutaban de los lujos propios de su condición.

Unos lujos que, naturalmente, creen merecer, porque no encontrarás a uno solo de los responsables de la crisis bancaria que aún colea, ni en España ni en EEUU, ni en Inglaterra…en ningún sitio, que no crea que su posición y el ritmo de vida que llevaba no era merecido.

Todos, desde los mediocres políticos, sindicalistas y profesores de universidad del consejo de administración de Bankia, que no tuvieron ningún reparo en comprar lencería y en pagar copas en lugares de dudosa reputación con las tarjetas black, hasta el Gran Maestro de Bridge que dirigía Bear Stearns (no es una metáfora: Jimmy Cayne entró en el banco porque conoció al que fue su mentor en la institución en una partida de cartas), que permanecía aislado jugando una partida de diez días mientras su banco se hundía, creían merecer todo lo que tenían.

Y en realidad, después de la crisis, en el sector nada cambia: los métodos de trabajo siguen siendo los mismos y los riesgos que se asumen (con dinero de otros, o peor aún, con el dinero de todos), enormes. Si acaso cambian ligeramente las conductas públicas y lo que sigue exactamente igual son los sueldos: siempre estratosféricos.

Que la banca, en el actual sistema económico, es un mal necesario es algo que no duda nadie. Ni el más reaccionario de los marxistas negará hoy que la banca es necesaria, pero por otro lado ni el neoliberal más convencido te dirá que el sistema funciona.

Y no me refiero solo a nuestro casposo sistema de Cajas de Ahorros controladas por políticos, me refiero al sistema bancario en general y a la forma en que se premia y castiga a los que lo dirigen, un sistema que fomenta la opacidad y el riesgo, ya que los éxitos son de los gestores (y cobran por ellos) y los fracasos se colectivizan (y por increíble que nos parezca, sus causantes también suelen ser recompensados por ellos).

Es tiempo de cambios en política: el momento perfecto para revisarlo todo, para regular con unas nuevas bases un sistema imprescindible como es la banca, pero que no puede seguir siendo el paraíso de los que buscan brutales beneficios personal sabiendo que sus errores se van a colectivizar.

Antes de que los gestores de este desastre dejen de salir en televisión,  en juicios de los que casi con total seguridad saldrán indemnes, ahora que parece que las aguas están en calma, encauzadas por los miles de millones que los contribuyentes hemos puesto para evitar que los ríos se desborden. Ahora es el momento.

Antes de que se nos olvide.

6 comentarios

6 Respuestas a “Banqueros”

  1. O'Farrill dice:

    No sólo es el sistema financiero Raúl, las grandes corporaciones necesitan también una pasada. Sobre todo después de los procesos de concentración que se han llevado por delante cualquier atisbo de competencia y han laminado los conocimientos, oficios y actividades productivas reales para formar un imperio de dominio tecnológico que nos va a costar muy caro.
    Desde el momento en que se empezó a confundir política y economía, hemos asistido al predominio de ésta y, dentro de la misma, la especulación financiera como gran maestre del sistema que tenemos. Los “mejores” iban al sector de negocios y se aprovechaban de sus “relaciones políticas” que dejaban para los “mandados” o “actores secundarios” para hacer el trabajo sucio: legislar y gobernar al servicio de aquéllos.
    El dinero, aunque no exista en realidad y, como tú dices las “burbujas” de sobrevaloraciòn de activos y reservas, no se corresponden con la realidad, todos nos hemos embarcado en el divertido juego de las “pompas de jabón” esperando siempre que no nos estalle la nuestra. Para eso debemos manejar además el relato, el cuento y la manipulación mediática con que se nos lleva donde les interesa pero, esto tiene “color de hormiga” (como dice mi hija). Por mucha obsolescencia programada y mucha moda de lo efímero que se utilice, el sistema está haciendo aguas por todos sus costados: en el político, en el social y en el económico. El problema es que nadie está dispuesto a rectificar aunque nos vaya el futuro en ello.
    Artículos como el tuyo y una pedagogía permanente en la construcción de alternativas nos pueden ayudar a entender lo que nos empeñamos en no conocer.
    Muchas gracias.

  2. Rosae dice:

    Querido Banco y Cía, a día de hoy me gustaría saber porqué después de “haberles” pagado la Hipoteca durante muchos años y, cerrada ya la cuenta cuyo titular principal falleció, ya que se abrió única y exclusivamente para ese Pago, desearía saber cómo llegan al “domicilio pagado” extractos de una Cuenta que no “existe” de una hipoteca ya pagada, recogido todo ello en un num de contrato de una persona fallecida En Cantidades Negativas, que pareciera que todavía se les DeBe Algo..
    Según SU lógica la de ustedes (bancaria) quizás quede algo por hacer, previo PaGo seguramente..
    pero, estimado Banco, según mi lógica personal o humana..esto, no es rizar ya mucho el Rizo?-
    No es acaso un Abuso más del que ustedes creen que pueden perpetrar por una justicia Ausente?-
    No hay más preguntas señorías;
    Cualquier parecido con la Realidad es de Absoluta Coincidencia.

  3. Lucas Montes dice:

    Porque esto no puede ser eterno. Y hay que preguntar una vez… El clown, el hombre, tiene que preguntar una vez: Esta pantomima sangrienta y desgarrada, este truco monstruoso y despiadado que está aquí ahora en la picota del escarnio… ¿Para qué? ¿Qué significa? ¿Adónde vamos? ¿Adónde nos lleva todo esto? ¿Al saber? ¿A la ética? ¿A la justicia? Pero ¿qué es el saber?, ¿Qué es la ética? ¿Qué es la justicia? ¿Existen? Si no existen ¿Para qué está aquí Don Quijote? Y si existen ¿ El saber, la ética, la justicia son esto? ¿Un truco de pista? ¿Un número de circo? ¿Un pim-pam-pum de feria? ¿Un vocablo gracioso para distraer a los hombres y a los dioses? Respondedme. Que me conteste alguien… ¿Qué es el saber, qué la ética, qué la justicia?. Silencio… Silencio.
    ……………………

    Cuando Don Quijote pronunció por primera vez la palabra Justicia, en el Campo de Montiel… SONÓ en la llanura manchega una carcajada estrepitosa que ha venido rodando de siglo en siglo por la tierra, por el mar y por el viento hasta clavarse en la garganta de todos los hombres con una mueca cínica y metálica. ¡Ja, Ja, Ja! ¡Reíos!… ¡Reíos todos! ¡Que la Justicia no es más que una risa grotesca! ¡Ja, Ja, Ja!

    León Felipe. 1938

    1. O'Farrill dice:

      Magnífico el texto de León Felipe que enlaza con su poema “Es la risa del mundo…” Sólo un poeta así podía darse cuenta y gritar a los que no quieren oír, tanta verdad. Gracias Lucas.
      En otra línea distinta me gustaría llamar la atención sobre la admirable simbiosis entre el sistema bancario y el sistema político para el control de los ciudadanos: Ley/2010 de 28 de abril de prevención de blanqueo de capitales y su reglamento de desarrollo que establece (y se acepta sin decir nada) “informar al Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias de cualquier movimiento, depósitos y operaciones bancarias con identificación de titulares para ser incorporados al Fichero de Titularidades Financieras de la Secretaría de Estado de Economía. Y, digo yo ¿qué pasa con la Ley de Protección de Datos? ¿qué pasa con el derecho a la intimidad de la C.E. ? entre otros….. pero la pregunta del millón: ¿porqué el sistema bancario tan rápido y competente en recurrir otras cuestiones no ha recurrido ésta Ley?

  4. Jose Maria Bravo dice:

    Me produjo interes el articulo. Algo asi como la historia se repite, que puede ser un buen simil de las puertas giratorias. De verdad, me produjo cierta gracia, parte de la amenidad de la forma de escribir de Raul Perez.

    Luis de Guindos, vino de Lehman Brothers. Bueno no hay que pensar mal…

  5. Rosae dice:

    Gracias, Lucas Montes por tu escrito comentario, personalmente ME Encanta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies