Todos sabemos que no hay una respuesta científica a esta pregunta; de ahí el baile de cifras que dan los gobernantes. Si, el 1 de septiembre, la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría alegaba que España ya hace un esfuerzo muy grande en la acogida de inmigrantes, para justificar porque solo podríamos acoger 2.749 refugiados, ocho días después, tras la conmoción social por las noticias sobre el sufrimiento de quienes huyen de Siria, aseguraba que España estaba dispuesta a acoger a los 14.931 refugiados más que ahora nos asigna la Comisión Europea. ¿Por qué el Gobierno español se ha resistido a aceptar unas cifras tan ridículas mientras Merkel barajaba recibir en Alemania unos 800.000? ¿Por qué, ante 4 millones de sirios que quieren escapar de su país, la Unión Europea decide que solo puede acoger a 160.000?

Es obvio que para cualquier gobierno acoger refugiados es cargar con un problema. Implica buscarles alojamientos dignos, proporcionarles los servicios que necesiten y mantenerlos hasta que encuentren trabajo. Un coste significativo durante años. No es cómodo, desde luego. Pero la solidaridad no se basa ni se ha basado nunca en la comodidad. Es más, si una decisión de este tipo se somete previamente al cálculo racional acerca de lo que te conviene o no te conviene, de los problemas que te va a crear o sobre cuándo terminará tu compromiso con el necesitado, probablemente nunca se daría el paso adelante.

ayuntamiento

Con la solidaridad tenemos, sin embargo, un problema estructural. Hemos construido un modelo de sociedad basado en que los ciudadanos pagamos unos impuestos elevados y, a cambio, aspiramos a que el Gobierno proporcione las ayudas que unos u otros necesitamos, como parte de esa función redistributiva que atribuimos al Estado. A partir de ahí mucha gente entiende que su responsabilidad personal ante las necesidades de los demás ha sido transferida al Gobierno y que ellos no tienen por qué hacer nada porque ya cumplen pagando sus impuestos.

No obstante, cualquier gobernante debería ser consciente de que, entre sus tareas, también está la de estimular el desarrollo de la solidaridad por parte de sus ciudadanos. En primer lugar por razones prácticas, puesto que vemos a diario que el Estado no es capaz de atender a todos los que lo necesitan, pese a los impuestos que recauda, y probablemente en el futuro cada vez lo va a ser menos viendo nuestra evolución demográfica. Así pues, sería conveniente que los ciudadanos intentáramos cubrir los vacíos que deje el Estado en términos de solidaridad.

Pero también por razones éticas o morales, puesto que la solidaridad es un valor a potenciar como expresión de una civilización más avanzada. Se trata de un impulso de generosidad que surge cuando ves a alguien que necesita tu ayuda y sientes que tienes la responsabilidad de prestársela; y, desde luego, si abundara haría mucho más humana a nuestra sociedad. Pero es un impulso que no surge fácilmente, porque lo primero que nos sale es encerrarnos en nuestros problemas y desentendernos de los demás. Por eso el desarrollo de la solidaridad requiere un ejercicio, una cierta gimnasia. No solo por el beneficio que puedan recibir sus destinatarios, sino también por la costumbre que genera en quienes la practican.

Desde esta perspectiva, es obvio que el Gobierno no puede olvidar el papel de ejemplo o referente que tiene hacia buena parte de la ciudadanía. Si ante el drama de los refugiados adopta una actitud cicatera, aceptando a regañadientes los refugiados que le imponen desde la UE y limitándose a exponer los argumentos que justifican su resistencia, lo que está haciendo es estimular las fibras egoístas y miedosas que tenemos todos. La pedagogía que está haciendo, en este sentido, es tremenda. Mientras que si, por el contrario, hubiese adoptado una actitud generosa, de hacer lo que había que hacer, el efecto sobre la gente habría sido muy positivo ¿Os imagináis el impacto social que habría tenido si, cuando le dijeron a Rajoy que España tenía que acoger a 15.000 refugiados más, hubiera respondido que no, que teniendo en cuenta la magnitud del problema él creía que debíamos acoger el doble, el triple o el cuádruple de esa cifra? Eso sí, dirigiéndose después a los españoles para animarles a que ellos también contribuyan a aliviar el problema.

De todos modos esto no se puede tratar como un asunto de buenos y malos. Es un problema enormemente complejo, con tantas ramificaciones que, si se considera en su globalidad, abruma a cualquiera. Por eso, las posturas racionales y reflexivas suelen acabar en una parálisis y en dejar que todo siga igual. ¿Me habla usted de refugiados? Pero, hombre, no son solo los 4 millones de sirios que quieren huir de su país, es que hay muchísimos más en otros lugares con los mismos derechos a ser atendidos. Solo las cifras oficiales de la ONU contabilizan a ¡casi 60 millones en todo el mundo!. Y ya puestos, ¿por qué distinguir entre refugiados e inmigrantes económicos? ¿Tan distinto es morir por un bombazo que morir de hambre? Pero si incluimos a estos últimos, los que necesitan ayuda superan con creces los mil millones. ¿Y entonces qué hacemos? ¿Acaso tenemos sitio para recibir a tantísima gente? Si el problema fuese de espacio físico, quizás podríamos recibir a 10 o 15 millones teniendo en cuenta la cantidad de territorio que está despoblado. Pero no es cuestión de espacio físico, el problema es que no hay suficientes puestos de trabajo que ofrecerles. Y aunque nadie sabe de verdad cuántos empleos podrían crearse, lo que es seguro es que serían muchos menos de los necesarios para acoger a todos los que querrían venir. Así que, solo por eso, ningún gobierno podría practicar una política de puertas abiertas hacia los inmigrantes/refugiados. Pero, ojo, todo esto es solo una parte del problema. Si de verdad queremos ir a la raíz, hay que actuar en los países de origen y erradicar las causas que generan tanto la miseria como la violencia.

Ahora bien, en esto los gobiernos no están solos. La mayoría de los ciudadanos sienten cierta aprensión ante la idea de que vengan millones de inmigrantes. No solo porque nos puedan quitar trabajo, o nos paguen sueldos más bajos por su culpa, como se suele decir. También hay un sentimiento de propiedad hacia este país por parte de los que somos de aquí. Y, por tanto, no quieren que nos impongan costumbres y creencias extrañas. Vale que vengan unos cuantos, dicen, pero que sean ellos los que se integren, los que se adapten a las nuestras. Además, y aunque no suele decirse, en el fondo están convencidos de que la nuestra es una civilización superior, en todos los sentidos. En realidad, si nos fijamos, son los mimbres de todo nacionalismo. Y políticamente, desde las estructuras de poder de cualquier Estado, es muy rentable alimentar estas posturas, porque cohesiona y hace que la gente se alinee con ese poder.

El caso es que el futuro apunta inexorablemente hacia un mestizaje, en todos los sentidos. Por la evolución demográfica, por la globalización económica y, sobre todo, por la visibilidad que proporcionan los medios de comunicación sobre las condiciones de vida de unos y otros. Un mestizaje que va a tener lugar en los países ricos, naturalmente. Entre ellos el nuestro. Por tanto, aunque no se pueda acoger a todos los que quieren venir, es conveniente que los gobernantes fueran abriendo la mano paulatinamente y tomando las medidas que vayan preparando a la sociedad para aprovechar ese mestizaje cultural. En este sentido, la crisis de los refugiados es una oportunidad más para dar pasos en esa dirección.

23 comentarios

23 Respuestas a “¿Cuántos refugiados podemos acoger?”

  1. Loli dice:

    Hola Manolo

    El análisis que haces de la crisis de los “refugiados”, deja en evidencia no solo el temor de los gobiernos a hacer o decir algo que les vaya a restar votos, o poner en peligro su permanencia en estructuras de poder, sino, y creo que es lo más importante, la más que posible falta de “generosidad” versus “solidaridad”, que se pueda manifestar en la ciudadanía, pasada esta primera oleada de impactación que están provocando las imágenes de la gente maltratada por querer acceder a Europa.

    Y lo digo, porque de tu artículo desprendo que ese temor de los gobiernos a explicar a la población que la solidaridad necesaria para ayudar a los necesitados, pasa por una renuncia importante a lo que consideramos “nuestros logros” “nuestros derechos”, a compartir, e incluso a aceptar una reducción de ingresos y bienes, no ya por recortes estructurales impuestos por el mercado, sino, esta vez, de “motu propio”, porque queremos ejercer como seres humanos, y ayudar…, de forma voluntaria y generosa…,y lo veo difícil a corto, e incluso a medio…y hasta a largo plazo.

    Intuyo que, como bien dices, nos falta ejercitar ese valor que se llama generosidad, pensar primero en el otro, aunque eso nos suponga renuncia. No estamos acostumbrados, y además hay una resistencia psicológica muy fuerte a planteárnoslo siquiera.
    Sí que podemos actuar solidariamente de forma puntual, ahora, (me refiero a la actitud que tenemos como sociedad civil), pero el planteamiento futuro de que seguirá llegando gente a instalarse con nosotros, eso, creo que preferimos ni pensarlo, y como también apuntas en el artículo, se lo delegamos al Estado….que prácticamente hace lo mismo.

    Mientras, el mundo avanza, y la humanidad con él, el mestizaje es inevitable (gracias a Dios, pues ha sido la garantía de que el ser humano pudiera sobrevivir), pero su velocidad es mucho mayor que nuestra actitud de despertar y reflexión ante ello.

    Creo que lo intuímos, pero somos perezosos a la hora de querer asumirlo….porque el miedo a nuevas situaciones que nos despoje de esas que ahora consideramos la base del bienestar, nos hacer oponer una resistencia psicológica tremenda, que, como tal, se puede nutrir de “argumentos razonados”, con apariencias hasta emocionales….mil, eso es posible.

    Mi pregunta es ¿cómo ejercitar, cómo hacer esa gimnasia necesaria para desarrollar esa capacidad humana imprescindible en su evolución que se llama “solidaridad”?, porque hasta ahora, siempre suena como palabra, concepto general y facilón, que nos llena de autosatifación cuando la demandamos (a otros), y nos da un subidón de “ego”, cuando creemos que en algún momento puntual la hemos ejercido.

    Porque el problema vendrá, cuando, nos resistamos o no, se ejercerá de manera continuada…..porque no habrá más remedio.

    Un saludo

    1. San Jorge dice:

      El mestizaje es el fin de la raza humana. Solo las diferencias han provocado el progreso. El mestizaje es como el comunismo, igualdad a la baja. La degradación del ser humano ha empezado. Y usted ayuda a esto. Reflexionar mas.

      1. Alicia dice:

        Una pregunta, San Jorge ¿Conoce usted su linaje, paso a paso, desde sus orígenes más remotos? Todos, absolutamente todos los habitantes del planeta somos mestizos.

        1. San Jorge dice:

          ¿O sea, que soy negro o polinesio y no he dado cuenta? Me imagino que le cuesta diferenciar un finlandes de un congoleño. Cosas.

          1. Inés dice:

            No usted es un troll vayase a hacer selección a Marte, que hay hasta agua!

      2. Loli dice:

        ¿Porqué cree que las diferencias provocan el progreso?, porque hay información que intercambiar.

        No se avanza sin parámetros nuevos, y aquéllas poblaciones que han quedado aisladas y no ha tenido aportes nuevos, han desaparecido, o no han avanzado…..

        Se sorprenderia, amigo mío, lo que un análisis pormenorizado de sus trocitos de ADN, aquéllos que se manifiestan (fenotipo)….y los que no (genotipo) le aclararía al respecto de sus antepasados. En serio…, no se fíe de las apariencias.

        Quizás, algún día, el genoma humano se manifieste en su totalidad a los científicos, y reflexiones como la suya, no encuentren lugar.

        Mientras tanto, de verdad, le recomiendo que amplíe el campo de lo que desconoce, buscando saber más cosas…Verá lo cortitos que nos quedamos en nuestras aseveraciones…y lo apasionante que es el darse cuenta de todo lo que queda por descubrir.

        1. San Jorge dice:

          La información se busca, se crea(a base de las observaciones) Una estadística es mucha información junta, correcto ? Pues haga una búsqueda sobre..digamos las razas de los mas eminentes científicos en física cuántica, matemáticas. U otras ciencias aplicadas. Es la realidad, lo
          Que vas a descubrir. El humanismo no es el/un propósito, que así mismo lo entiendes, claro esta. Tampoco la democracia es un propósito en si misma. Otra cosa es que nos queremos/amamos a nosotros mismos, tanto (hasta) que pintamos los espejos para que nos enseñe lo que queremos. Esto de pensar es sorprendente, genera sorpresas, como bien has dicho. Un saludo, señoras,

          1. Loli dice:

            Una persona, que puede permitírselo, se compra dos pollos para comer. Otra, que no tiene con qué pagar, no se puede comprar ni comer ninguno.

            Pero las dos se han comido uno cada uno.

            Eso es Estadística.

            Busque de verdad, ….. la información no se “crea”, las observaciones, revelan datos del entorno, datos que luego filtramos a través de nuestros sentidos y procesamos a través de nuestras estructuras cerebrales (neocórtex), y luego se ordenan y comunican en forma de pensamientos, hipótesis, …en fin…eso da para otro tema, y gente más preparada ha realizado ya artículos, en este blog muy interesantes y completos al respecto.

            Hay que tener en cuenta de que ese proceso de selección de datos la realizamos de manera subjetiva, a través de esquemas ya preestablecidos, es necesario, porque necesitamos comparar… y tener referentes con qué hacerlo, que una selección objetiva, y más cercana a la realidad, requiere renunciar a muchos estereotipos que tenemos asumidos, requiere formación y humildad….Cuanto menos hay de ambas cosas, esa ordenación de los datos, se hará de forma más interesada y cerrada, más alejada de lo que puede ser esa realidad, a la que siempre nos acercamos desde la parcialidad de nuestros sentidos.

            El poder creador…..no lo tiene nadie…. son palabras mayores. Sí tenemos la posibilidad y la capacidad, posiblemente, de descubrir. y la responsabilidad de “pensar”, como ya se apuntó en este blog en otro comentario.

  2. Manu Oquendo dice:

    Una encuesta de Figaro de hace un par de días (56,000 encuestados, es decir, mucho más que un muestreo estadístico habitual) indicaba que el 89% de los franceses están de acuerdo con lo que están haciendo los Húngaros: Sellar la frontera.

    Están diciendo “Quien haya creado el problema, que lo resuelva”. Razón no les falta. Hay límite.

    Esto pasa en Francia: el país de Europa que más claramente conoce el papel estelar de sus Líderes (Sarkozy y Hollande) en el Incendio deliberado de Libia y Siria respectivamente que son la causa inmediata de cientos de miles de muertes –que no había- y los millones de refugiados que ahora hay.

    Ya he indicado que nuestra postura creo que debe ser la de, en primer lugar, atender a las Víctimas de nuestra Agresión (de eso se trata realmente) pero que de inmediato hay que replantearse en serio qué tipo de Desorden Mundial estamos Creando.
    Qué tipo de Indecencia criminal y qué Problemas.

    A ver si va a resultar que somos nosotros el Imperio del Mal del que tanto se habla y que lo somos con la activa cooperación de la Izquierda Socialdemócrata (calladito está Schultz ¿no? y de una Derecha más o menos Neo-Con que curiosamente es un grupúsculo intelectual nacido en el corazón del Partido Demócrata USA.

    Esto de Buscar el problema y encontrarlo entre nosotros es tremendo y, ciertamente, nos plantea una grave responsabilidad moral.

    Hoy, por ayer, decía el Papa en Cuba que el mundo necesita Reconciliación (no sometimiento) en……………………….. “esta atmósfera de Tercera Guerra Mundial” (sic).

    Es decir lo que cualquier diplomático y alto mando militar occidental nos cuenta con preocupación en Privado y los Titulares de nuestra Prensa Ocultan.

    En fin que gracias por el artículo de Manuel Bautista.

    En el número de Foreign Affairs de este mes se habla claramente de “Outsourcing del problema de los refugiados”. Todo lo hacemos por delegación. Primero las guerras y los muertos, luego……… los refugiados.

    Esto está, reventando, “bursting at the seams”, y no podemos seguir como si fuera “business as usual”. Hay que cambiar y revisar a fondo muchas de las políticas que hemos venido practicando.
    No hemos llegado aquí por azar ni somos inocentes.

    https://www.youtube.com/watch?v=_gHkO0BMlM4

    “Otras Políticas”………..son posibles.

    Saludos

  3. Manuel Bautista dice:

    Hola Loli,

    Es verdad que si nos lo planteamos a largo plazo, con todas las consecuencias que podemos prever, nos paralizamos y, como bien dices, acabamos optando por meter la cabeza bajo el ala y conformarnos con lo que hay. Pero yo creo que el problema hay que encararlo de forma progresiva: hoy y ahora, ¿podemos hacer más esfuerzos en el ejercicio de nuestra solidaridad?

    Preguntas que cómo se puede hacer esa gimnasia. En primer lugar, y a nivel del Gobierno y de las instituciones, cambiando el discurso y planteándolo como algo que debemos hacer. Eso sería muy importante. Probablemente Merkel tuviera in mente otros motivos, pero su discurso ha tenido mucho impacto.

    Pero los ciudadanos también podemos hacer muchas cosas en este aspecto. Por ejemplo, ayudando a las organizaciones (ONGs o lo que sean) que se vienen dedicando a esto desde hace tiempo. De la única forma que podemos hacerlo: con nuestro dinero o nuestra dedicación. Eso sin descartar la ayuda directa que le puedes prestar a alguien que te encuentras por la calle, aunque sea puntual.

    Pero creo que el trabajo de fondo tiene más que ver con el cambio de actitud en cada uno de nosotros, hacia los “nuestros” y los “de fuera”. Ir diluyendo, hasta borrarlo del todo, la interiorización que hacemos en nuestra mente de las fronteras nacionales, de la visión que tenemos asumida del mundo dividido entre los que nos merecemos esto, porque es nuestro, y los que no pueden aspirar a nuestros derechos porque tuvieron la mala suerte de nacer fuera. Tendríamos que evitar dejarnos convencer (que, en el fondo, como tú dices, nos viene muy bien dejarnos convencer) de que es “natural” una visión del mundo tan casposa. Y tendríamos que ir dándole vueltas a cómo debería ser para que fuera de otro modo.

    Muchas gracias por tu comentario. Saludos.

    1. Loli dice:

      Manolo

      Como tú bien dices, el problema de fondo, el principal, el que va a determinar que ese cambio estructural que parece avecinarse se asuma, viene dado por la actitud de cada uno de nosotros, en un cambio de visión y de acomodación, que demanda un importante trabajo.

      Entiendo que ese trabajo requiere una especie de “desaprendizaje” también respecto a todos los esquemas y paradigmas en los que hemos sido educados. Y la educación dentro de un sistema, se puede convertir en una “encerrona”, que diseñada para el niño, suponga más tarde un lastre, complicado de desembarazarse de él, en el adulto. Pero también puede convertirse en lo contrario, en una capacitación para la búsqueda de nuevas alternativas.

      Nuestro modelo social, quizás haya posibilitado dos cosas, una de ellas el acceso a la educación garantizado por el Estado, y otra, que esa educación se convierta en una llave con dos posibles funciones: la de atarnos a la situación establecida, o la de ayudarnos a pensar más allá de esa situación, si somos capaces de querer reconocer los resortes que los procesos educativos, aún desde el control, han abierto en nuestras consciencias.

      En cierto modo, no es poco el trabajo, que a nivel individual, podemos realizar ante los procesos de cambio que se avecinan. Tampoco es fácil querer reconocer que todo lo que ha conformado nuestra supuesta identidad, lo aprendido, aquéllos “logros” que hemos convertido en derechos inalienables….todo..,hemos de replantearlo de nuevo, como hacer un barrido voluntario de esquemas, ante el convencimiento de que hay que dejar espacio a todo lo nuevo que llega….y de forma literal.

      Ese tema de “desaprender”, en general no se entiende muy bien, en esta sociedad, cuando se habla de él, pero parece un paso imprescindible para ser capaces de asumir la evolución en la historia del hombre, proceso que ahora parece haber tomado una velocidad vertiginosa, y que ha pillado,aparentemente, a Occidente y los países “desarrollados” mirándose el ombligo.

      El tema sería, ¿cómo se realiza ese desaprendizaje?¿cómo sabremos que nos estamos desembarazando de actitudes crónicas y admitiendo nuevos paradigmas, como el de la solidaridad “per se”, porque somos seres humanos y estamos dispuestos a la renuncia y a compartir ahora y …luego?.

      Supongo que es algo que va a requerir tiempo (que, me da la sensación, no lo hay), y sobre todo ser capaces de abrir el pensamiento hacia muchos más factores de los que tenemos ahora en cuenta y en los que nos hemos movido y sentido cómodos, hasta el punto de creer que no había más matices que aportar, que éramos el “no va más” de organización social.

      Sería interesante, a lo mejor, matizar un poco más, cómo se “desaprende”, en una sociedad, donde hasta sus dirigentes políticos están potenciando, casi desde el paroxismo, el mantenimiento de situaciones insostenibles, porque todo está cambiando, y además desde discursos antiguos y desde modelos fracasados.

      Un abrazo

  4. Adam Smith dice:

    El problema de los refugiados es consecuencia directa del uso de la fuerza por parte de un grupo que quiere controlar el poder coactivo en un determinado territorio. El problema real es cómo impedir que haya grupos que usen la fuerza para ese propósito, algo que bien sabemos ha marcado la historia de la humanidad. Si se quiere solucionar el problema de los refugiados, la única alternativa es terminar con el uso de la fuerza como medio para acceder y gozar de ese poder—sí, la política es lucha por ese poder, lo ha sido ayer, lo es hoy y lo será mañana en todas y cada una de las parcelas en que se puede dividir arbitrariamente nuestro planeta. Si reconocemos la imposibilidad de terminar con ese uso de la fuerza, tendremos que hacernos cargo de cómo contener el fenómeno lo más posible y de cómo lidiar con sus consecuencias cuando fracasamos en la contención preventiva. En la historia de la humanidad, el estado-nación entendido como concesión a un órgano (el gobierno) del monopolio del uso de la fuerza en su territorio se ha aceptado como solución a ese fenómeno, aunque reconociendo sus limitaciones (fronteras arbitrarias entre estados-nación y lucha por controlar el gobierno dentro de cada estado-nación). Nuestra civilización basada en el estado-nación denuncia como bárbaros a aquellos que no reconocen al estado-nación como solución—sí, desde esta perspectiva, los catalanes son tan bárbaros como los fundamentalistas islámicos.

    Algunos proponen el estado-global como alternativa al estado-nación. Nunca antes la idea del estado-global pareció posible, pero hoy la globalización de nuestra coexistencia, consecuencia a su vez de la cooperación a través de los mercados que sustenta nuestra extraordinaria riqueza, ha hecho que algunos quieran vender el cuento del estado-global. Pero sus intenciones reflejan ignorancia o ingenuidad, o peor falsedad o maldad. Ignorancia de la naturaleza humana e ingenuidad sobre nuestro potencial para superar las limitaciones de nuestra naturaleza (la solidaridad está a la vuelta de la esquina). Falsedad para hacernos creer que algunos son tan buenos como para terminar con los malos que recurren al uso de la fuerza o maldad para hacernos creer que algunos pueden dar seguridad si nos sometemos a ellos.

    Hoy nuestro sistema de estado-nación, con sus muchas limitaciones, sigue siendo mejor que cualquier alternativa. Sí, como siempre, las migraciones serán parte esencial de nuestra demografía, pero debemos distinguir entre emigrantes que intentan cambiar voluntariamente de localidad dentro de un estado-nación o entre estados-nación y aquellos forzados a emigrar por la lucha política en el estado-nación o entre estados-nación (sí, hay otras situaciones de fuerza mayor o fortuitas que pueden ser causa de emigración). La solución del problema de los refugiados debe centrarse primero en poner término a esa lucha política y segundo en ayudar a los refugiados sin generar nuevos conflictos.

    Está claro que vivimos tiempos en que ningún gobierno intentará poner término a la lucha política que ha estado causando la huida de millones de personas desde Oriente Medio y Africa hacia Europa. Las causas de esa cobardía son varias, pero su debate es inútil porque la hipocresía de los gobernantes ha alcanzado niveles extraordinarios al extremo que puede decirse que la causa próxima, no la última, es esa hipocresía. Pero esa hipocresía también se manifiesta en la ayuda a los refugiados. No se puede ser tan ingenuo de pensar que los gobernantes, tan cobardes para hacer frente a los violentos (con su gesto guerrero grotesco, Hollande ha confirmado su cobardía), serán más valientes en ayudar a los refugiados. En realidad, los refugiados plantean un problema grave a los gobernantes hipócritas (y también a su coro de cómplices que claman por solidaridad pero ignoran el malestar de muchos sus conciudadanos). ¿Cómo disfrazarse de solidarios cuando es obvio que cualquier acción seria implica imponer un costo alto a sus votantes, generando nuevos conflictos? Algunos gobernantes (el caso más claro es la Madre Angela de Berlín) puede que vean el problema como oportunidad para posar como buenos, pero pocos, muy pocos, están en esa situación (por supuesto, los políticos de la oposición hablan y prometen lo que saben que jamás cumplirán, pero sabemos que son tan o más hipócritas que los gobernantes). Si se trata de reubicar a unos pocos miles de refugiados en un país grande (más de 10 millones de habitantes), no hay problema, pero hoy se trata de reubicar a millones y no hay gobierno alguno que pueda aceptarlos sin generar conflictos internos graves (Naciones Unidas es una organización extremadamente corrupta y por eso nade le ha prestado atención por décadas).

    1. Manuel Bautista dice:

      Estimado Adam,

      Estoy de acuerdo con usted en que el Estado Global es, hoy por hoy, imposible. Y probablemente indeseable, tal como funcionan las estructuras de poder. Esto admite, no obstante, varios matices en cuanto a la evolución que se está dando del poder de los Estados Nación.

      Pero una cosa es que la realidad económica y política respalde la existencia de los actuales Estados Nación y otra cosa es que los ciudadanos interioricemos mentalmente la conveniencia de que exista la Nación en la que nos ha tocado vivir, con sus fronteras, sus señas de identidad y su Historia, hasta el punto de que no seamos capaces de mirar el mundo sin esas anteojeras.

      En otras palabras, cada persona debe ser libre de ver la realidad sin estar sujeta a las artificialidades que le conviene al poder político. Y eso incluye las fronteras, los pasaportes, el binomio compatriota-extranjero… y tantas cosas.

      En definitiva, entiendo de sobra que los gobiernos defiendan las fronteras de sus países, pero no entiendo por qué razón nosotros, los ciudadanos de a pié, tenemos que entregarnos a su lógica, en lugar de crear la que a nosotros nos parezca más natural.

      Saludos,

      1. Adam Smith dice:

        Manuel,

        Primero, para entender bien el concepto de estado-nación, uno tiene que reconocer que en la práctica ha significado un cheque en blanco para que el gobierno de cada estado intente imponer una identidad artificial a su población que va mucho más allá del documento de identidad y de los derechos políticos de los ciudadanos. Esa identidad define a la nación y debemos agradecer que los intentos de muchos gobiernos han sido tímidos (las graves deficiencias en los mecanismos constitucionales de control del poder coactivo de los gobiernos ha permitido y sigue permitiendo abusos graves y no ponen límites eficaces a los alcances de esos intentos).

        Segundo, en principio los estados-nación con sistemas democráticos y constitucionales dejan un amplio margen de libertad a los ciudadanos de a pié pero pocos (raramente mayorías absolutas) aprovechan esa libertad. Nuestras diferencias personales se dan en varias dimensiones y en particular en valores, habiendo muchos que por seguridad sacrifican cosas que otros jamás sacrificaríamos. No debe extrañar entonces que los políticos siempre hayan explotado a esa gente con falsas promesas y lo sigan haciendo. Por cierto, esa explotación es más fácil cuando la autoridad política no está sujeta a responsabilidad alguna (como de hecho pasa en muchas democracias constitucionales, siendo España un ejemplo claro a pesar del destape de la corrupción, destape que sólo es posible como parte de una guerra entre bandos corruptos).

  5. Alicia dice:

    Llegarán días, no sé cuánto de lejanos pero llegarán, en que al ir a tomar el ascensor en nuestra casa coincidiremos con el vecino del segundo A, pakistaní él y de religión musulmana; y con el del quinto C, judío ortodoxo éste, con su sombrero y sus barbas tan largas; y con el camerunés del octavo D; o con la esposa judía (aunque quizás no ortodoxa porque tengo idea de que los ortodoxos sólo se casan entre sí, pero no me lo sé muy bien) del pakistaní del segundo A; o con una joven madrileña tan de toda la vida como yo que cuida a la anciana colombiana, o dominicana, del cuarto B; o a alguno de los hijos o hijas del camerunés, de rasgos muy exóticos porque la madre (esposa del susodicho) es una polaca muy, pero que muy rubicunda.
    Podría seguir fantaseando infinidad de combinaciones, pero como para muestra basta un botón lo dejo aquí y sigo con la escena del ascensor.
    Nos diremos “buenos días”, todos perfectamente correctos y cordiales.
    Cuando lleguemos a la calle uno encaminará sus pasos hacia la mezquita, otro enfilará hacia la sinagoga, otro hacia su iglesia, otro a su lugar de trabajo y, en fin, cada cual tan campante a sus asuntos y sin el menor sobresalto.
    A mí, sin ir más lejos, me habrán hecho (Dios no lo quiera, pero para el ejemplo) un cargo duplicado con la tarjeta de crédito; iré entonces al banco a que lo solucione, y si la cosa se pone tensa pediré hablar con el director, que será sirio o de Murcia o de Estocolmo o negro como un zapato…
    Llegaran.
    Y el mundo terminará siendo inexorable y felizmente mestizo.
    Es verdad que costará, y que el que todos nos acoplemos, y que el suelo que pisemos lo sintamos y entendamos tan del de al lado como nuestro, no será fácil y llevará tiempo e inquietud y esfuerzo.
    Y todo por más que los gobiernos y los gobernantes se quieran resistir a abrir la mano.
    Es verdad, también y sin embargo, que si viajara me gustaría encontrar que cada país conserva sus rasgos, su fisonomía tan diferente a la de cualquier otro, y notar y sentir al visitarlo que estoy en un lugar distinto no sólo porque tengo delante, por ejemplo, un Taj Mahal o el Machu Picchu.
    No sé si es compatible. Pero quiero las dos cosas.

    1. Pigmallion dice:

      No idealicemos con el mesticismo es una forma de engañarnos, sé realista, el islám no quiere mestizos, quiere conversos.

    2. Jorge dice:

      La multiculturalidad se cura viviviendo varios años en paises mestizos.

  6. Yo lo tengo muy claro, el número de inmigrantes que como tope un país cualquiera puede acoger es aquel que no le impida a sus propios habitantes asegurar su regeneración demográfica.
    Es decir un país como España con esta tasa de natalidad.
    https://www.google.es/search?q=inmigrantes+en+espa%C3%B1a+evolucion&espv=2&biw=1527&bih=841&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0CDcQsARqFQoTCPf-1uuVicgCFQI_GgodjMQJVw#imgrc=VfVXWSZpdJxRWM%3A
    No es que la estadística sea la ciencia de las grandes mentiras, el significado real de esta frase es que las grandes mentiras sólo se detectan por las estadísticas.

    No debería acoger, sino tener una politica de expulsión clara de aquellos que vienen a vivir a costa de los españoles, no aportando nada.
    Las familias españolas están en receso, por no decir “extinción” y sus ingresos no se deben destinar a las urgencias de los países que tienen una explosión demográfica.
    Esa explosión demográfica está utilizando a los niños como ” carne de cañón fotográfico” para manipular por medio de las emociones, pero a los hijos de los españoles no se les fotografía porque simplemente están en el cubo de la basura de una clínica abortiva.
    Aborto que precisamente han estimulado mientras que lo que debían era haber tenido una clara política de natalidad.
    Esto no es casualidad. el Papa es el único que está hablando claro. pero aún se puede ser más evidente.
    Sólo hay una mentalidad en la historia de la humanidad, si es que a ellos se les puede llamar humanos, que pueda hacer de esto no un error sino una forma de guerra.

    La guerra más evolucionada es silenciosa y sin ejércitos, puede llevar a un país a su propia destrucción sin su población apenas lo perciba, nombrarlo abiertamente es lo que todos los políticos están eludiendo.

    1. Loli dice:

      Sandra:

      ¿A qué se refiere cuando habla de “regeneración demográfica”?

      Creo que no podemos planificarlo todo, aunque nos hayan hecho creer que sí.

      En este país y en Europa en general, la edad de tener hijos se ha retrasando cada vez más en función de la idea de poder disfrutar “más de la vida”, o de tener todo planeado para que ningún imprevisto pudiera alterar lo que teníamos ya ideado.

      Pero no controlamos la Naturaleza, ni siquiera la conocemos, y si nacen menos niños, y a veces se producen más problemas en los alumbramientos, o si ni siquiera se producen, es porque, entre otras cosas, cuando las parejas deciden que ya es el momento, a lo mejor esa Naturaleza desconocida, decide que no….

      En los países más pobres, aquéllos azotados por el hambre, las guerras, las atrocidades y la miseria, donde la esperanza de vida es muy corta, las mujeres, y sobre todo las jóvenes, tienen hijos…lo buscan, la vida se abre camino.

      Después de las dos guerras mundiales, Europa experimentó un aumento de nacimientos espectacular, a pesar de lo paupérrimo de las condiciones de vida en que quedaron sus pueblos, y de la ausencia de los estados de bienestar que luego se diseñaron.

      El otro día oí decir a alguien que por la Península Ibérica había pasado mucha gente, y me encantó la sola idea de ser producto de muchas vivencias y experiencias, de “ser mestiza”.

      Imagino que cualquier historiador que quiera profundizar en ello, lo sabe, y lo intuye, vivimos en una tierra que mira al Atlántico y conduce a muchos sitios a partir de ahí.

      El mestizaje es necesario, sin él, entre otras cosas, el ser humano seguramente no podría haber sobrevivido en la Tierra, solo un ejemplo: sin el intercambio de información biológica que para nuestro sistema inmune supone ese mestizaje, a lo mejor no podríamos estar hablando ahora de “población española”… ni de ninguna otra…no habría dado lugar.

      Es muy posible que esos “refugiados”, que con sus familias, con sus niños, con su valentía y determinación en su derecho a vivir y desarrollarse, sean los descendientes de nuestros antepasados, aquellos en tiempos ancestrales, iniciaron grandes migraciones hacia el Oriente….y ahora vuelven, y con más gente y de más sitios, con más cosas que compartir y que contar…

      “Regeneración demográfica”, suena a planear un “cosecha”. No creo que, hoy por hoy, tengamos (gracias a Dios) los conocimientos necesarios para ello, ni que las cosas funcionen así tampoco.

      Un saludo

  7. Jose Maria Bravo dice:

    Interesante articulo. En realidad, como expone el articulo, no es facil asumir asuntos como este. Es facil, ligeramente, sentir una solidaridad sentimental pero, razonar sobre las dificultades, es siempre un ejercicio en donde el ahogo de nuestros propios problemas nos hacen incidir en expresiones de nuestro propio Ego.

    Nuestra educacion, “determinista”, da un valor “etico” a nuestro comportamiento ajustado a unas reglas de conducta que son arraigadas a los “viejos” esquemas de raza, religion, “Nacion”, Estado, etc. Para una aptitud abierta a otras “culturas” se requiere un educacion muy diferente.

    No es facil, como expone el articulo, una decision cabal y sincera. No es facil con los problemas “intimos” del pais abordar los problemas de “otros”. Es sincera y oportuna la reflexion del articulo.

  8. Jorge dice:

    Resumiendo: acoger nos costará nuestro bienestar y el de nuestros hijos y que tenemos que asumirlo por caridad y porque no hay valor de hacer lo contrario.

  9. O'Farrill dice:

    Un principio general (con excepciones) de seguridad hace que la mayor parte de las personas se aferren al lugar donde han nacido y donde tienen raíces familiares. Luego siempre habrá unas minorías atraídas hacia otros espacios por cuestiones diferentes: curiosidad, supervivencia, aventura, etc., pero, si tienen lo que necesitan para vivir en su propia tierra, seguramente se quedarán allí y allí seguirán sus descendientes.
    La emigración voluntaria ha estado motivada por elementos de atracción pero, en este caso (como en tantos otros) ha sido obligada por circunstancias o intereses impuestos desde muy lejos y, desde luego, por los continuos conflictos bélicos, desestabilizaciones e intereses hegemónicos de quienes pretenden mantener en el siglo XXI la idea de imperio más propia de regímenes que han quedado en la Historia o de situaciones de hambre, miseria y epidemias que se llevan por delante miles de vidas humanas. La cifra de “desplazados” por la fuerza es impresionante y ya es hora de preguntarse por los motivos reales de estas muertes y hasta qué punto tenemos alguna responsabilidad en ellas, bien por mirar a otro lado y regodearnos en nuestro egoísmo, bien por seguir manteniendo a quienes provocan estas situaciones y creyendo sus dudosas justificaciones.
    Hay una reacción nueva, aunque lenta y perezosa, en una sociedad perdida entre la manipulación mediática y el miedo a todo lo que le resulta ajeno. Las preguntas buscan respuestas fiables y ya no nos conformamos con las sesgadas interpretaciones que intentan basarse en valores perdidos o todavía sin alcanzar (como las supuestas democracias ejemplares impuestas a cañonazos). Tenemos ejemplos muy próximos con las “primaveras árabes”, con los golpes de estado a gobiernos que no nos gustan y con torpes operaciones de inteligencia ¡qué paradoja!

  10. Yolanda Hdez dice:

    En la vida casi todo es susceptible de mejora, pero pedir más solidaridad a la sociedad española y que venga fomentada por la políticos…no sé. Más bien parece lo contrario, los españoles serían los que dan lecciones de solidaridad a sus gobernantes (sean los que sean). Si bien las listas que realizan los organismos oficiales la mayoría de las veces, responden a objetivos diferentes a reflejar la realidad, según la lista hecha por la OCDE sobre los países más solidarios, España a pesar de la situación económica pasada, – se verá si mantiene esa actitud con lo que se avecine en el futuro-, ocupa el puesto 21 del mundo.
    La proliferación de agrupaciones religiosas o laicas para canalizar esa solidaridad ha sido un ejemplo, y en muchos casos, la sociedad civil ha dado una lección para responder a problemas reales ante la incapacidad de sus políticos, tanto a los de Bruselas, como de la Moncloa, o de sus Comunidades Autónomas o Locales, respectivas. Parece que el gen de la solidaridad está en nuestro ADN. Hace unos meses veíamos en las noticias el arresto por la policía turca, de los voluntarios de la ONG de Socorristas que van a la isla de Lesbos a intentar salvar a las personas que caen al mar, de las lanchas desbordadas. Estos voluntarios comenzaron pagando los viajes con sus ahorros, ahora reciben alguna ayuda procedente de las donaciones de otros particulares.
    En Francia, por ejemplo, se ha llegado incluso a un caso de solidaridad hastiada ante la pasividad de sus gobernantes, se trata de la ciudad de Calais. En 2002 el entonces ministro del interior Nicolas Sarkozy cerró, -tras tres años en funcionamiento-, el centro de acogida de Sangatte para albergar a los refugiados de la guerra de Kosovo. Repartió a los refugiados allí existentes (dos terceras partes se instalaban en el Reino Unido y la tercera parte podía pedir asilo en Francia), pero los refugiados no han dejado de llegar desde entonces procedentes, sobre todo, de Siria, Afganistán, Irak, Sudán del Sur, y Eritrea.
    Se asentaban en los bosques y la ciudadanía se volcó en darles ayuda. Lo que no imaginaban es que iban a ser tantos, que no podrían darles toda la cobertura necesaria para subsistir y acabarían sufriendo robos procedentes de quienes antes ellos alimentaban. En enero de este año se abrió un nuevo campo denominado…” humanitario”, que alberga a 1.500 personas, con preferencia mujeres y niños, pero en la jungle (como llaman los lugareños a los asentamientos en los bosques), hay 4.000 personas identificadas.
    Por otro lado, la terminología es mágica, ahora se habla de acoger “refugiados”, ya no se habla de inmigrantes. Sin embargo, antes de la guerra de Siria, han llegado a nuestra Europa miles de personas que huían o de conflictos armados,- como los existentes en Somalia, Chad, Colombia-, o lo hacían por cualquier otra de las razones recogidas en el artículo 1 de la Convención de Ginebra de 1951, pero a ellos, se les llamaba inmigrantes.
    Al punto que está llegando la situación de la crisis migratoria, de refugiados, como se quiera llamar, sería de agradecer, especialmente por los directamente afectados, que se adoptaran por nuestros gobernantes, de una vez, medidas adecuadas. El tráfico de personas a pesar de ser un delito, no sólo no se persigue, sino que se ha convertido en el segundo negocio más lucrativo del mundo, tras el tráfico de armas, al menos, eso dice Europol. Las soluciones no son sencillas, pero el repetir errores tampoco parece que vaya a ayudar a la situación.
    A nivel internacional, la firma del Acuerdo de la Unión Europea con Marruecos el año pasado, por el que a cambio de realizar una labor de retención de flujo de personas, sin importar el medio para conseguirlo, recibe ayuda económica y apoyo político- comercial, parecería a simple vista, que ha sido útil… los medios de comunicación han dejado de hablar de esos refugiados, y ello a pesar de que siguen llegando a las costas canarias o andaluzas en sus pateras, si bien es cierto, en menor número.
    Ahora se repite la historia con Turquía…
    A nivel nacional, no estaría de más que nuestro Gobierno “recibiera” a alguno más, de los 87 “refugiados”, entre los más de 15.000 que le fueron asignados por la Unión Europea. El resto de países europeos no anda mucho mejor en las cifras de “recibimiento”, así que pocos visos de arrojar luz en este tema ofrecen los dirigentes actuales, y ello a pesar de la solidaridad demostrada en muchas ocasiones, por sus propios ciudadanos.

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