Los ciudadanos de los Estados Unidos nunca han tenido un rey, pero una vez, hace ya algún tiempo, tuvieron un Emperador.

Emperor_Joshua_A._Norton_I

By H.W. Bradley or William Rulofson [Public domain], via Wikimedia Commons

 

El 17 de septiembre de 1859 apareció en el San Francisco Bulletin el siguiente texto, firmado por Norton Primero, Emperador de los Estados Unidos de América:

“A petición, y por deseo, perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton, antes de Bahia de Algoa, del Cabo de Buena Esperanza, y ahora por los pasados 9 años y 10 meses de San Francisco, California, me declaro y proclamo emperador de estos Estados Unidos; y en virtud de la autoridad de tal modo investida en mí, por este medio dirijo y ordeno a los representantes de los diferentes Estados de la Unión a constituirse en asamblea en la Sala de Conciertos de esta ciudad, el primer día de febrero próximo, donde se realizarán tales alteraciones en las leyes existentes de la Unión como para mitigar los males bajo los cuales el país está trabajando, y de tal modo justificar la confianza que existe, tanto en el país como en el extranjero, en nuestra estabilidad e integridad”

El autoproclamado emperador Norton I, que no contento con ello luego añadió a su título el de “Protector de Méjico” -porque según él era evidente la incapacidad de los mejicanos para regir sus propios asuntos- justificó la toma del poder diciendo que “el fraude y la corrupción previenen un expresión justa y apropiada de la voz pública; esa violación directa de las leyes ocurre constantemente, ocasionada por la muchedumbre, los partidos, las facciones y bajo influencia de sectas políticas; el ciudadano no tiene esa protección y propiedad personales a las que tiene derecho”. Y utilizó este argumento para disolver el Congreso de los Estados Unidos, diciendo que en el nuevo orden, bajo su Imperio, ya no sería necesario.

Por terminar con la anécdota –es un personaje fascinante que ejerció como “emperador” 21 años, durante los cuales ningún teatro en San Francisco se atrevía a estrenar una obra sin reservarle un palco a él y sus dos perros, que supuestamente se carteó con la Reina Victoria de Inglaterra y que llegó a parar a una turba que se dirigía a quemar el barrio chino, unos dicen que rezando y otros que entonando una canción a voz en grito, con un discurso acerca de las bondades de llevarse bien y la necesidad de amar al prójimo que sorprendió tanto a los alborotadores como a las víctimas, e hizo que todo el mundo volviese a sus casas, sin quemar a nadie y al parecer satisfecho–  es la única persona en la historia del país que, en la casilla “ocupación” del censo estadounidense, la profesión con la que aparecía era “emperador” (claro, que también constaba que era un lunático).

Ahora, con la misma –nula– legitimidad, algo que tan divertido parece cuando hablamos de un personaje excéntrico que no hizo mal a nadie y se convirtió en una atracción turística en San Francisco, puede tener implicaciones dramáticas en el caso de Cataluña.

Porque no nos confundamos, el Parlamento Catalán tiene la misma legitimidad para proclamar la “desconexión democrática” de España que Norton para autoproclamarse emperador: ninguna.

Yo no soy jurista, ni por formación ni por intereses; y no siento ninguna afinidad por los argumentarios  jurídicos. Creo que muchas veces sobran por todos lados leyes y procedimientos y no entiendo porque hay 17 parlamentos autonómicos y uno nacional cuya misión es hacer leyes como quien hace churros, y cómo un porcentaje tan elevado de la sociedad puede vivir de discutir matices de los matices de un texto que alguien escribió, o más posiblemente transcribió, en contextos sociales, tecnológicos, políticos y totalmente diferentes a los actuales.

Pero dicho esto, el ajedrez deja de ser ajedrez si movemos las piezas como nos apetece. La sociedad ha de regirse por unas reglas, y si un ciudadano cualquiera está obligado a cumplir las leyes con las que se dota una sociedad, un Parlamento Autonómico, cuya legitimidad deriva precisamente de esas leyes que ahora amenaza con no cumplir, con mayor motivo.

Y desde mi punto de vista es llamativo como el aumento del apoyo electoral a la CUP puede ligarse directamente con la desestructuración que supone la intención de hacer lo que le da la gana con la ley a alguien como Mas, y con el calado de este discurso “antisistema” (el de Mas incluso en mayor medida que el de la CUP) en la sociedad catalana.

Por eso no solo me parece irracional, sino casi surrealista, la deriva que está tomando ese problema. Con la que sigue cayendo ahí fuera ¿de verdad es tan importante para Cataluña ser o no ser una nación?

Yo no creo en los Nacionalismos, pero sí creo en las reglas del juego: señores parlamentarios independentistas catalanes, si empiezan a mover las piezas como les da la gana se están cargando el juego; luego, cuando traten de hacer cumplir las leyes que les interese no pretendan que sus peones se muevan siguiendo las normas de un juego que ya no existe.

Norton I fue un farsante, un iluminado o un loco que llegó a ser querido y respetado por sus vecinos. Basta decir que, en una ciudad de cien mil habitantes, a su entierro, costeado por la ciudad y de primera clase, acudieron más de treinta mil personas. Tanto es así que su detención, por un policía novato, para que recibiera tratamiento psiquiátrico, provocó una revuelta en San Francisco y su inmediata liberación por el jefe de policía, que llegó a decir de él que “no ha derramado una gota de sangre; no ha robado a nadie y no ha saqueado ningún país, que es más de lo que puede decirse de sus colegas”. 

Del emperador Mas ya sabemos que ha robado (al menos un 3%); solo espero que en su huida por apoderarse de la patria de más de la mitad de los catalanes, aquellos que dijeron que no a la independencia en fechas recientes, no acabe también provocando la muerte de alguien.

3 comentarios

3 Respuestas a “El emperador Mas”

  1. Teilhard dice:

    Solo nos acordamos…cuando llueve. Entiendo su poco aprecio por la ciencia del derecho, pero es que por estos lares lo tenemos de muy baja calidad. Hacemos leyes como churros, sin estudiar como terminan integrándose en el sistema

    En todo caso, las ansias de libertad colectiva y de los catalanes, es un vector que por su fuerza y por su claro sentido, no se puede ignorar ni despreciar sin más.

    L

  2. Sedente dice:

    Este señor es uno de los ejemplos por los que, contra todo pronóstico, llegué a concebir y pensar en un método democrático y de consulta a la ciudadanía donde se exigiera un conocimiento sobre lo votado.
    Los dirigentes o los que aspiran a serlo deberían tener como requisito indispensable la voluntad y capacidad de hacer lo mejor para el beneficio del conjunto del pueblo.

    El conductor de un autobús debe tener, además de los conocimientos y habilidades necesarias para conducir un autobús, el tácito deseo de conseguir el bienestar del conjunto de los ocupantes del autobús, así como una expresa voluntad de hacerlo.
    Aunque algunos ocupantes del vehículo le dijeran a voces al conductor que quieren despeñarse por un barranco o que conduzca de forma temeraria para aumentar su adrenalina y aparente alegría, un conductor comprometido en el beneficio de sus ocupantes debería hacer caso omiso de las arengas de los vociferantes ocupantes aun siendo estos mayoría.
    ¿Por qué?
    Simplemente porque la actuación de un responsable dirigente no es el llevar a la catástrofe o de mala manera a las personas de las que se ha responsabilizado.
    Un padre responsable no hace caso de las peticiones irresponsables de su hijo, si no que le aconseja y conduce con paciencia para su propio bienestar.

    Es así que alguien que opte a dirigir a quien sea no debería actuar con irresponsabilidad.

    Por el contrario y además, creo que todos somos un poco responsables de que señores como este estén donde están. En otros países, lugares u ocasiones hemos visto cómo personas sin los conocimientos mínimos o necesarios han optado a conducir o dirigir estamentos de poder con penosos resultados. Tanto éstos como los que solo pretenden su beneficio son un mal que se podría y debería evitar.

    Saludos.

  3. Manu Oquendo dice:

    Finalmente comienza a salir a la luz lo bien sabido.

    ……………Ni UDEF, ni CNI, ni Guardia Civil. El dossier Pujol- Andorra está en manos del FBI, la DEA y la CIA. Es tan gordo lo que ha pasado durante estos últimos 30 años que la única “salida” del clan es dar una patada a la mesa del tablero político español, europeo e internacional con la proclamación unilateral de la independencia de Catalunya… y que sea lo que Dios quiera……………………

    http://www.eltriangle.eu/es/notices/2015/11/el-porque-de-todo-4737.php

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