Voy a decirte ahora algo que quizá te haga retorcerte en tu silla y llamarme de todo: los derechos humanos en los que crees, aquellos por los que llegado el caso a lo mejor matarías o morirías por defender, no existen, son un mito. Las leyes, los reyes, España, la Constitución, la democracia…son todos mitos inventados. Convenciones a las que hemos llegado, en las que creemos, pero que solo son ciertas en nuestra mente. Lo son en el sentido más amplio del término, en cuanto a creaciones de la mente humana,  mitos que tienen su utilidad, pero invenciones al fin y al cabo.

El concepto de nación, por ejemplo, es algo en lo que creemos porque nos ponemos de acuerdo para creer en ello, es un concepto de la mente que se sirve de mitos para crear sentimientos de vínculo. Eso sí: una vez nos lo creemos, muchos están dispuestos a morir por ello.

Más ejemplos: la democracia es algo que solo tiene sentido porque creemos en ella. A nosotros nos suena razonable, pero en su momento fue un salto conceptual brutal. Un salto conceptual casi del orden de magnitud del que supuso algo tan obvio para nosotros como los “derechos humanos”.

Porque dar por supuesto que cualquier ser humano tiene ciertos derechos solo por serlo es muy reciente; a lo largo de la mayor parte de  la historia de la humanidad los derechos de la gente se fundamentaban en la voluntad de su rey de concedérselos o en la habilidad que tuvieran con la espada. Los derechos humanos son invenciones, en el sentido de que son creaciones del hombre para protegerse frente al poder y de paso proteger el modelo de sociedad que tenemos. Cuando Gengis Kan arrasó la mitad del mundo conocido a nadie se le ocurrió preocuparse por los derechos humanos: simplemente no existía el concepto.

A medida que nuestros mitos comunes cambian, sociedades con otra visión del mundo se presentan ante nosotros como atrasadas, caducas y salvajes. En la sociedad romana, por ejemplo, había ciudadanos romanos, bárbaros y esclavos. Además, no todos los ciudadanos romanos eran iguales: los patricios estaban muy por encima de la plebe en cuanto a derechos y prerrogativas. Por descontado, dentro de cada una de estas categorías de personas, y siempre un escalón por debajo, estaban las mujeres. Para los romanos era evidente que esa era la única concepción posible del mundo, y cuando alguien como Espartaco manifestaba su firme oposición a la idea, la sociedad romana se defendía aplicando la ley en la que creía y crucificándolo boca abajo.

Saltando mucho en el tiempo, la Ilustración dio lugar a un salto radical en cuanto al concepto de “igualdad” en los seres humanos, y ya en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos empieza a fraguarse la idea que compartimos en la actualidad: “todos los hombres son creados por Dios iguales…”, dice dicho texto. Este nuevo mito ya nos gusta más, pero aún hay cosas que ahora nos escandalizan: los que son creados iguales son los hombres libres, pero en este concepto no entran ni esclavos, ni otras razas ni, por supuesto, las mujeres. Si alguien le hubiese dicho a Jefferson que esos derechos humanos que él defendía eran aplicables a sus esclavos, el ilustrado Padre Fundador posiblemente se habría atragantado del susto, o muerto de la risa…

Pero en un nuevo giro la sociedad occidental evolucionó -mejorando, desde mi punto de vista- y ahora, por fortuna, todos los hombres y mujeres, sin importar la raza, partimos, al menos conceptualmente del mismo punto de salida en cuanto a derechos.

Las creencias que compartimos, las que nos hacen fuertes como sociedad, van evolucionando y pese a saber que son mitos, invenciones de la mente, yo- como tú- me los creo, porque está en la naturaleza humana creérselos, simplemente soy consciente de que son ficciones en las que estamos de acuerdo, no inmutables, y por supuesto, susceptibles de mejora.

Y es aquí donde está el quid de la cuestión: nuestra sociedad evoluciona, mejora, avanza, porque lo hacen los mitos que nos creemos.

Por eso yo (y es personal) creo en la igualdad de derechos de todos los seres humanos, dando igual la raza o el sexo, y acepto que el sistema de creencias al que hemos llegado permite un modelo de sociedad más justo (dentro de lo que para mí es justo) que otros sistemas sociales, como podrían ser el romano, el de los esclavistas que redactaron la declaración de independencia o, por supuesto, otros si cabe más deleznables como el de los salvajes del Estado Islámico. Me lo creo hasta el punto de que lo defendería con todas mis fuerzas.

Pero dicho esto, también creo que es ridículo no darse cuenta de que lo que nos permite vivir en sociedad no es más que un mito compartido, y que por lo tanto deberíamos estar dispuestos a cambiar nuestros mapas mentales cuando vemos que fallan; y nuestro modelo de sociedad falla en muchas cosas.

Y a lo mejor porque me lo he creído (y quizá no debería), a mí me gusta la esencia de las creencias que comparte nuestra sociedad: un sistema democrático en el que se respeten los derechos humanos y se garantice la igualdad de oportunidades para todos. Aunque también creo que debemos estar abiertos a ampliar estas creencias, a no dar nada por sentado, a plantearnos nuestro modelo político, nuestra estructura social, nuestra forma de educarnos, de vivir o de morir.

Porque una de las cosas positivas de que no existan verdades absolutas, de que podamos modificar nuestros mitos a medida que evoluciona nuestra idea de sociedad, es que podemos influir en ese cambio, tratando de mejorar la invención que compartimos, intentando alcanzar un tipo de sociedad que se acerque más a lo que ahora creemos que es una sociedad mejor.

17 comentarios

17 Respuestas a “El orden imaginado”

  1. Alicia Bermúdez dice:

    Tecleo aquí como podría teclear en cualquier otro artículo, para confesaros que dejé hace tiempo de leeros con interés.
    A muchos os conozco, personalmente, y de los que no conozco personalmente tengo una muy buena, buenísima opinión.
    Pero…
    ¿Qué le pasa al mundo? ¿Qué nos pasa a todos?
    Personas por las que pondría la mano en el fuego manteniendo que no sois materialistas estáis por completo imbuidos de un discurso que sí lo es. No en el fondo, estoy segura de que en el fondo no; pero sí en la forma.
    Parece que todos y cada uno de los seres vivos tenemos puestas nuestras miras, nuestras esperanzas y nuestras ambiciones en el mundo exterior.
    Un mundo que cuando echó a rodar tenías absolutamente todas las posibilidades de evolucionar en innumerables direcciones ¿Por qué elegimos, quién eligió que lo hiciera en la dirección que lo ha hecho?
    El caso es que ahí está y que ahí estamos; embarrancados, los cultos, los incultos, los listos y los tontos en unos planteamientos y unas búsquedas de soluciones que, perdonadme, se quedan a ras del suelo.
    Es una especie de maldición que nos aqueja. Nos hemos avenido a unas estructuras que todos sabemos que no sirven, y para expresar nuestras disconformidades nos hemos doblegado a un uso de las palabras que, creo sinceramente, no alcanza ni remotamente a reflejar qué se pretenda hacer llegar al sentir del que la lee o la escucha.
    Os leo, me leo, y tengo la sensación de que todo es “producto interior bruto”, “índices de mercado”, “investigación y desarrollo” y otra serie de términos que, si bien la mayoría de los mortales (entre los que me cuento) no tenemos pajolera idea de qué significan, sospechamos que donde tales términos estén no tiene cabida ni tiene nada que hacer cualquier término que haga referencia a alguna abstracción que, por eso, por abstracta no se le concede entidad ni peso suficiente para podernos sacar del hoyo en el que estamos.
    Ayer, salió en todas las noticias habladas, escritas y mostradas, un bebé de apenas unos días de vida fue rescatado de un contenedor subterráneo al que había sido arrojado dentro de una mochila.
    Se me vienen a la cabeza, a la boca y a las puntas de los dedos todo tipo de insultos e improperios para esa cosa llamada ser humano que es la madre de la criatura.
    Pero ningún improperio valdría.
    Pero lo mismo que “pero ningún improperio valdría” tampoco vale el “pero eso son casos aislados y excepcionales”.
    ¿Por qué todos los demás, los buenos, los que tenemos una consciencia clara de qué es el bien y qué es el mal, dedicamos menos discurso a actos como ese que a que un país tenga no sé qué deuda de no se cuántos miles de millones de euros?
    ¿Por qué nos enojan más malos políticos, pésimos políticos incluso, que quizás como seres humanos, en su individualidad, no cometerían jamás un acto semejante?
    Es sin embargo a lo que prestamos atención. A lo que nos creemos que si eso, la política, la economía, funcionan bien el mundo será mejor.
    Y el mundo no va a ser ni una pizca mejor, en ningún aspecto, mientras exista un ser humano capaz de la crueldad.
    Pero crueldad, bondad, ética, son conceptos que han de ser, por lo visto, reservados al ámbito de la privacidad porque, parece, que en qué cabeza cabe atreverse a mencionar tales preocupaciones en un mundo tan atareado con tantos y tan grandes problemas de índole práctico.
    A lo mejor no sería del todo disparatado atreverse.
    Pero no mediante el discurso estructurado, racionalizado y normalizado.
    En fin, que no sé cómo. Estoy, en definitiva, tan empantanada en mi ignorancia como lo estáis en vuestro saber todos los que… eso: sabéis.

  2. Manu Oquendo dice:

    Leer es difícil porque hay que convertir códigos desde un Emisor (que con mucha frecuencia no concreta los significados de alguno de sus códigos) a un Receptor que en bastantes ocasiones parte con ideas diferentes sobre el mismo código.

    Si a esto añadimos las mutaciones de significados que se producen a lo largo del tiempo y la gradación de matices emocionales y simbólicos que los códigos son capaces de evocar, nos encontramos con que el Acto de Intentar Comunicar depende del azar en una gran medida.

    Añadamos que el Capital Simbólico de una sociedad nunca es constante y que este capital sirve de vara de medir en muchas ocasiones. Geometría variable en estado puro mientras tendemos a pensar en que es constante.

    La palabra es limitadísima como medio de expresión. Su capacidad de sembrar confusión es tremenda.

    Digo esto porque he visto en el texto la palabra Democracia (cada vez que la usamos deberíamos definirla porque tiene muchas acepciones de uso –la mayor parte intencionalmente vagas– y muy pocas para los profesionales de ciencias sociales) y porque, tanto Raúl como Alicia, aluden al Bien/Mal como conceptos absolutos o “fuertes”.

    El primero para felicitarse por su inexistencia y Alicia para clamar por su restablecimiento.
    Es el debate recurrente de nuestro tiempo y se produce hasta en la Teología cristiana. No solo en la sociedad y en las personas.

    Frente a esta situación me temo que no nos queda más remedio que ir “discerniendo” a partir de lo que vamos “percibiendo” y de este modo podemos ir configurando nuestra propia cosmología.

    Si este proceso de reflexión e introspección ( algo que exige una cierta determinación personal ) se lleva a cabo durante la vida, muy pronto percibimos que todo tiene un sentido en determinada dirección y lo contrario en otras. Lo que llamamos Bien y Mal encaja en lo armónico y en lo disonante o inarmónico.
    Estas dos categorías realmente son bastante universales. La diversidad esencial es mínima.

    Hoy estamos en un momento histórico en el cual nuestro sistema de Gobierno (Ejercicio del Poder Coactivo Social) no puede permitirse dos cosas.

    1. Un criterio exógeno de Bien y Mal. Si esto existiera tendría que regirse por dicho criterio y su poder no sería tan desorbitado como hoy es.
    2. Una opinión pública capaz de Medir al Poder por medio de criterios morales no definidos por el propio poder.

    La omnipotencia del Derecho Positivo actual y la muerte del llamado Derecho Natural durante el siglo XX (con un par de intentos de reanimación) son el reflejo de esta batalla que hoy va ganando de largo el Estado.

    Pero es una batalla que no ha hecho más que empezar y en un momento en el cual la fragilidad de lo construido con estas carencias ya es evidente.

    Saludos

  3. Loli dice:

    Leer el artículo y sus comentarios, me llevan a reflexionar sobre la necesidad de aumentar el abanico del entorno de todo los que en ellos se habla.

    A complejizar, a darnos cuenta de que nigún término es absoluto, ni siquiera ningún comportamiento, ninguna acción omisión o perjuicio.

    Y que además nada, aunque parezca se produce en el seno más íntimo del pensamiento individual, es inocuo y no deja huella.

    Desde ese aspecto, los conceptos duales y moralistas de bien y de mal, ….se extienden y nos atañen a todos, también su transformación.

    Quizás no me esté explicando bien, pero, por ejemplo, leo en el periódico: “me sentí agobiada”, frase procedente de la madre que supuestamente abandonó a su bebé en un contenedor.

    Acción execrable y terrible, por descartado.

    Pero.. ¿ella es el monstruo…y los demás, buenos y beatíficos ciudadanos los investidos de derecho para juzgarla?.

    Perjuicios, situaciones familiares y económicas, entornos compresivos y dispuestos a ayudar o no…sino todo lo contrario, sentencias “moralistas”, falta de empatía, poca o ninguna disposición muchas veces hacia lo que le ocurre “al vecino”, a lo que ocurre fuera de nosotros y nuestro entorno más cercano, miedo a perder, a dar, a que nuestra supervivencia se vea desequilibrada por los problemas del “otro”.

    Nada, nada puede justificar una acción así, pero no solo a la madre que supuestamente lo realiza, sino que tampoco justifica a todo lo que no se ha hecho desde la sociedad, lo que se ha pensado o dejado de pensar, a todo juicio y perjuicio que se ha lanzado a los cuatro vientos para dejar claro dónde están lo buenos y dónde los malvados…desde nuestro “punto de vista”,desde nuestra “razón”.

    Y ahí, es donde seguimos, me parece, siendo duales y omitiendo la complejidad de las cosas y del mundo que nos ha tocado vivir.

    Intuyo de los comentarios de Manu, que intenta reflejar esa complejidad a la hora de abordar el artículo de Raúl.

    Y, es, seguramente, a partir de ahí, un ejercicio, difícil, y al que no estamos acostumbrados, desde donde podemos empezar a despegar un poquito nuestra alambrada consciencia.

    1. Alicia Bermúdez dice:

      No me nombras, pero me aludes al mencionar el hecho del que escribo en mi comentario. Se me encoge el corazón al comprobar, una vez más, que las palabras no se corresponden con la idea, o no por los menos mis palabras con la idea mía.
      Creo que al decir “moralista” te refieres a mí. Creo también y sin embargo que en absoluto lo soy.
      Pero, en fin, enredaría más si tratase de explicarlo.
      Un pequeño detalle; cada vez que escribes la palabra “perjuicio” me bulle la sensación de que la adecuada sería “prejuicio”. Pero puede que sea una apreciación personal, una de tantas barreras como obstaculizan la comprensión cuando las palabras no hacen referencia al mundo de lo tangible.
      Otro detalle. Hablas de la sociedad y su responsabilidad sobre los actos individuales, condicionados muchas veces por las circunstancias. De eso es de lo que me quejo y lo que me cuesta digerir; que seamos una sociedad – el mundo entero, no sólo la sociedad nuestra occidental – que vive con normalidad el supeditar lo esencial a lo circunstancial.

  4. Loli dice:

    Es verdad que no te nombro Alicia, pero el no hacerlo es también por el hecho de la etiqueta de “moralista”, no te la achaco a tí en concreto y menos por un comentario. He intentado generalizar, y me meto yo misma en todo esto, en cómo aún sin quererlo, somos un sistema social capaz de crear un caldo de cultivo propicio a la desesperación, aún siendo una sociedad del “Bienestar”.

    Hace poco, sin más, y como la cosa más natural, la canciller alemana respondió a la angustia de una niña palestina, brillante ella en sus estudios y adaptación al país de acogida, que su papá debía debía darse prisa si no quería ser deportado.

    La niña se hechó a llorar, y sólo entonces, esta mujer, pareció darse cuenta de la dureza de sus palabras….pero ni aún así, en mi opinión, supo consolarla.

    Esta sociedad fría, racional, mercantilista, no es el mejor modo de favorecer una evolución del ser humano hacia otros campos posibles de alcanzar. Es un poco lo que indica, o así me lo parece, el artículo de Raúl.

    Tienes razón en lo de que la palabra adecuada es “prejuicio”, y no “perjuicio”, y no…no te considero moralista, Alicia, el tema es complejo, la vida lo es….y esa complejidad es la que da vida a este blog….

    1. Adam Smith dice:

      Loli, discrepo profundamente de su comentario sobre la Sra. Merkel. Ella hizo lo que una persona decente hace y no lo que los hipócritas predican pero no practican. Por fin, una mujer que cumple con su responsabilidad legal y no engaña a quien se perjudica por una decisión correcta. Por supuesto, los medios españoles (esos que dan asco por su maldad y falsedad) no informaron que la niña luego reconoció el valor de la Sra. Merkel por decirle la verdad y no ser una vulgar hipócrita. La Sra. Merkel no fue elegida para consolar a los pobres sino para gobernar Alemania dentro de la legalidad y ojalá sirva de ejemplo a los miles de políticos inútiles y corruptos que dominan España.

  5. Adam Smith dice:

    Raúl, su post requeriría un comentario largo sobre lo que entendemos por orden social y no tengo el tiempo para hacerlo. Supongo que usted quiso argumentar en favor de las dos ideas de los dos últimos párrafos–esto es, destacar su preferencia por el orden vigente en cuanto reconoce derechos fundamentales y garantiza igualdad de oportunidades, y reafirmar su fe en que el orden vigente puede seguir mejorando. En cuanto al orden vigente, su caracterización precisa requeriría ahondar en dimensiones que usted no menciona y al mismo tiempo justificar de que no hay forma alguna que un orden social garantice igualdad de oportunidades (por la imposibilidad de definir y aceptar un criterio claro y preciso de igualdad de oportunidades y por la imposibilidad de establecer mecanismo alguno que de garantías–hoy no las tenemos porque los gobiernos son fuentes principales de desigualdades). En cuanto al mejoramiento del orden vigente, siempre es posible, pero interesa saber si es probable o no, lo que a su vez supone una larga reflexión sobre la evolución del orden social.

  6. Loli dice:

    Estimado sr. Smith

    Puede que el comportamiento de la canciller alemana respondiera a una forma de actuar políticamente correcta dentro del modelo social en el que nos encontramos.

    Eso mismo da una idea, a mi modo de ver, de todo lo que le queda aún por recorrer a este modelo, para desplegarse y completarse, para cumplir con el objetivo de favorecer y potenciar el desarrollo del ser humano.

    Avanzar en sensibilidad, cultura, y quizás ahondar en el término igualdad, igualdad dentro de las diferencias de todos las personas,(ninguna es igual), es tenerlas en cuenta en ese aspecto y aplicar la misma medida a todo el mundo sin considerar en todo momento esta realidad, finalmente, se puede convertir en sometimiento de unos sobre otros, aún en una sociedad que se autodefine como democrática.

    Ahondar en todo ello, quizás nos llevaría a unos criterios menos economicistas y mercantilistas (curioso Merkel, el apellido de casada de la dirigente alemana, significa “mercado”, al parecer), ….y también a hacer más flexible, incluso a no tener miedo a romper aquello de “lo políticamente correcto”, o lo de la sinceridad por encima de todo, sin poner, aunque sea un puntito, de sensibilidad, cuestionando también que uno puede estar equivocado en esas políticas, aunque vea difícil cambiarlas….

    El artículo de Raúl, me lleva a esas reflexiones….a todo lo que aún está por desplegar en este sistema democrático que nos parece “completo”.

    1. Adam Smith dice:

      Loli, la Sra. Merkel (a quien usted quiere ofender con referencias a su apellido) hizo lo incorrecto políticamente. Llevó a la contra a esa mayoría de los políticos y sus cómplices intelectuales y sentimentales que no pasan de hipócritas porque fingen preocupación por los demás pero lo único que hacen es abusar de los demás. Los hipócritas prometen pero no cumplen y siempre supieron que no podrían cumplir.

      Si usted quiere consolar y ayudar a los que sufren, el camino es claro porque ya muchos lo han seguido. Es un camino difícil porque hay que sacrificar muchas cosas
      para hacerlo y no se puede esperar que otros agradezcan el sacrifico. Pero por favor no ofenda a quienes no optaron por ese camino, mucho más cuando no parece entender los varios caminos entre los que uno puede elegir. Sí, elegir, porque la gracia de la vida es que podemos elegir, mucho más hoy día que nunca antes, sin que nadie nos imponga un único camino.

  7. Loli dice:

    Sr. Smith

    No he querido ni por lo más remoto ofender a una persona, a la que no conozco personalmente, ni por supuesto su entorno privado,que no me interesa, es de su absoluta privacidad, ni mucho menos la puedo enjuiciar a ese nivel, ni a ella, ni a nadie, faltaría más.

    Si he realizado esa alusión, has sido, simple y llanamente, desde lo anécdotico y curioso en base a su cargo y trascendencia en el funcionamiento de la Unión Europea, solo desde ese aspecto…y ese importante peso en lo que atañe a cómo se están desarrollando las cosas en Europa, no me lo puede negar usted.

    Simplemente, y creo que sin ninguna ofensa personal, reflexioné ante un hecho, que para mí deja patente el importante camino que nos queda por recorrer a todos hacia una sociedad democrática, más justa, sensible, y menos materialista.

    Por último, entiendo que a los dirigentes los elegimos nosotros, y que hoy por hoy, a lo mejor, y como creo quería apuntar Alicia en su comentario, esa tarea de empezar a plantearnos lo “políticamente correcto”, lo que prima o no en nuestras vidas, si merece la pena sacrificar sensibilidad por “miedos” a perder lo que creemos “es nuestro”, a mirar a otros que quieren también levantar sus cabezas con suspicacia como posibles arrebatadores de ese supuesto “estado de bienestar” del que nos creemos poseedores….,empieza por nosotros, en la medida de que seamos capaces de reflexionar y querer enterarnos de cómo funcionan las cosas….y hacia dónde queremos avanzar.

    Y mientras ese paso no se produzca por parte de los que integramos las sociedades, tendremos….los dirigentes que nos merecemos…que elegimos.

    1. Adam Smith dice:

      Loli, lamento que haya elegido mal sus palabras en el comentario anterior para referirse a la Sra. Merkel. Precisamente porque reconozco la importancia del cargo que desempeña la Sra. Merkel rechazo por grotescas y groseras las acusaciones de que ha mostrado falta de simpatía y empatía (esas cosas que tanto gustan y usan los progresistas para esconder sus verdaderas intenciones). La Sra. Merkel hizo lo correcto y si alguien está en desacuerdo con la ley que ella juró hacer cumplir pues que proponga cambiar la ley.

      Respecto a la democracia, en relación a otra cuestión, termino de leer este párrafo escrito por H. L. Mencken (publicado en 1956, poco después de su muerte, en la colección Minority Report)

      The only way that democracy can be made bearable is by developing and cherishing a class of men sufficiently honest and disinterested to challenge the prevailing quacks. No such class has ever appeared in strength in the United States. Thus the business of harassing the quacks devolves upon the newspapers. When they fail in their duty, which is usually, we are at the quacks’ mercy.

      ¿Por qué los políticos de las democracias constitucionales son mentirosos e hipócritas (quacks según Mencken)? La respuesta es simple. En esas democracias, una y mil veces se ha probado que la herramienta eficaz para competir por el poder coactivo legítimo del Estado es el recurso a la emoción de los votantes, no a su razón. Hoy, en España, leyendo las estupideces que dicen los políticos jóvenes uno se da cuenta que aprendieron la lección y no sorprende que su falsedad supere largamente a la de los políticos viejos (y ojo que esas estupideces incluyen afirmaciones de cómplices intelectuales de los políticos jóvenes).

  8. inés dice:

    Algunos se montan su particular discurso al margen de lo escrito en los artículos y que nada tiene que ver con “El orden imaginado” porque Χάος, pobreza y estela de muerte que va dejando la que pretende llamarse “Europa” pero que a diferencia de la diosa- tiene un Mercado por cabeza, no es para nada ordenado, es mafioso, sucio, ilegal, compra-patrias y compra pueblos.. eso que ya hemos presenciado que pasaba allende los mares.
    (La verdadera región de la diosa no está ubicada tan al norte…)
    Pero a menudo, artículos como éste, se llenan de desesperados trolls- así les llaman- yo los llamaría gente acomplejada, gente que apuesta por la explotación allí donde sea posible, y que no tiene pelos en la lengua para defender a aquellos que prometen proteger intereses.
    Ahora que nos va llegando más cerca la venta de territorios, afloran mentiras que ya no cuelan. Los que vivimos con otra lectura somos censurados siquiera por imaginar nuestro propio orden.
    Qué atrevimiento, esperan que sigamos sentados en el pupitre sin rechistar y entonando el mia culpa.
    Radicales por demostrar que otro mundo, aquí y ahora, es posible. Que nos nos vamos a ir ni a Marte ni a Plutón, sino que vamos a luchar con “ella”, poniendo delante de todo la dignidad y la soberanía de nuestros cuerpos serranos, de nuestros campos, espacios, cielos y subsuelos- sobretodo subsuelos-.
    No va a haber tratados de libre saqueo, ni deudas ilegítimas, digan lo que digan y hagan lo que hagan los vendedores de humo.
    Ellos tienen armas de fuego, y papel mojado, que no oro.
    Nosotros nuestra calmada voluntad, la alegría y toda, toda, toda… la vida por delante.

  9. Adam Smith dice:

    Recomiendo leer la columna del profesor Víctor Lapuente Giné hoy en El País

    http://elpais.com/elpais/2015/07/17/opinion/1437141265_387344.html

    Es un anticipo de su próximo libro El Retorno de los Chamanes

    http://www.amazon.es/retorno-los-chamanes-charlatanes-profesionales/dp/8499424406

    pero centrado en Grecia.

    El profesor Lapuente es uno de los pocos españoles que intenta seriamente explicar la política como actividad humana. Por cierto, la crisis económica de los últimos 7 años ha facilitado que los políticos falsos (por mentirosos y/o hipócritas) hayan dado un paso al frente y hoy peleen la primera fila en los escenarios políticos de los países que todavía siguen afectados fuertemente por la crisis.

    Pero los que empezamos a reconocer a esos políticos décadas atrás (gracias a Evita en 1951 antes de que por su enfermedad se retirara de la política) y luego en varios países (incluyendo EEUU –gracias a H. Humphrey y Gene McCarty en Minnesota a fines de los 60– y China –gracias a un puñado de viejos que en los 90 recordaban sus servicios a Mao), no nos sorprendemos de que la política esté dominada por personas malas (con clara intención de hacer daño a quienes denunciaron como sus enemigos) o falsas (lo más común en las democracias constitucionales). El profesor Lapuente cree que en las democracias constitucionales, los chamanes regresan en tiempos de crisis, pero se equivoca porque los chamanes nunca se han ido, siempre han estado –con distintos grados de exposición pública– dominando la política.

    El caso de Grecia, hoy en primera plana, sólo se puede entender dentro del contexto de su larga historia que el profesor Lapuente resume a partir del libro del profesor Kalyvas (Ciencias Políticas, Yale University). Pero los sucesos de los últimos años en Grecia (y otros países en crisis) requieren además poner atención en un problema que por casi 100 años ha sido central en el análisis económico de la política internacional: el trade-off entre financiamiento y ajuste de las economías de Estados-nación en crisis. Si bien uno puede afirmar que la política prima sobre la economía, no es menos cierto que la política reacciona a lo que pasa con la economía.

  10. Manu Oquendo dice:

    Discernir es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo y del primero hay poco y el segundo está cada vez menos de moda.

    La sociedad civil, nosotros, somos propensos a cerrar los ojos y mirar al dedo (preferiblemente el meñique) porque hacerlo más lejos nos es doloroso y exige mucho esfuerzo.
    Pero la comodidad nunca ha resuelto problemas.

    Mientras a nosotros nos sucede esto hay gente que está muy activa estudiando y tratando de gestionar la entropía del sistema manteniendo lo mejor o lo más interesante del mismo.
    Y lo hacen con gran anticipación. En el caso que adjunto hace 40 años.

    En 1975 ya había gente preocupada por las consecuencias de lo que sucedió en el 71 (final de convertibilidad $/Oro y nacimiento del sistema financiero actual basado en olas de crédito de monedas sin respaldo)

    Encargan el estudio a tres auténticas lumbreras de su confianza.

    Tres académicos de gran nivel y de su misma corriente ideológica. Esto se nota tanto en los diagnósticos como en las explicaciones causales. Pero no es esto lo importante. Lo que llama la atención es lo rápidamente que captan tendencias sociales y cómo tratan de entender las dinámicas subyacentes y proyectarlas a futuro.

    Es muy interesante ver los nombres. Los por entonces gestores de La Trilateral y los académicos elegidos.

    Quien de verdad se crea que puede batir esto sin una dedicación y un esfuerzo que mínimamente se les acerque es alguien que ha decidido ignorar el mundo en el que vivimos.
    http://www.trilateral.org/download/doc/crisis_of_democracy.pdf
    Hace 40 años.

    Recomiendo leer las conclusiones. Páginas 156 a 171.

    Seguro que coincidimos en unas y discrepamos en otras, pero lo que también llama la atención es que muchas de las causas y de los factores de degradación del sistema han sido activamente promocionados por los gobiernos de los países de la Trilateral (Bloque Atlántico y Japón por aquel entonces).

    O nos enfrentamos a dinámicas estructurales (poco dependientes de la voluntad de los agentes) o el análisis que hacen los expertos no llega al fondo de las cuestiones.

    Es también muy interesante el “mind-set”, las creencias, los convencimientos y las actitudes de los redactores del informe en cuestión. Para leer despacio y pensando.

    En cualquier caso esto refuerza el convencimiento de que los esfuerzos de los editores del blog es muy de agradecer y se agradece mucho.

    Saludos cordiales y gracias

  11. Brenda Beatriz Diaz Espejel dice:

    Mucho de lo que aquí escriben es practicamente un plagio de los libros de Yuval Noah Harari , deberían ser más éticos en el manejo de su información.

    1. Alicia dice:

      Se me ocurre preguntarme si no podría ser al revés de como usted afirma, pero me contesto que afirmar lo contrario de lo que usted afirma sería incurrir en la misma injusticia, igual de gratuita, en la que incurre usted.
      Todas las ideas, opiniones, conocimientos, todo cuanto compone el acervo del saber de cada ser humano se va nutriendo, poco a poco o mucho a mucho, de ideas opiniones y conocimientos que le llegan de otros que a su vez los recibieron de otros.
      Siempre que se habla, siempre que se escribe, se está construyendo una frase o un discurso que muy posiblemente ya ha construido otro; el mundo ya es muy viejo y los que vivimos en él hemos dicho a lo largo de los siglos muchas cosas, de manera que dar con algo que no tenga alguna similitud con algún otro “algo” o pueda recordarlo sería como encontrar la aguja en el pajar.
      Así que, con todos mis respetos a Yuval Noah Harari, no afirme, por favor, que alguien que haya dicho lo que sea – lo que sea, porque este es un artículo al que se han hecho bastantes comentarios y expresado saberes y opiniones variopintos, de manera que desconociendo, como es mi caso, el autor a que usted alude y a su obra me resulta imposible localizar quién o en qué párrafo habrá escrito algo idéntico – está plagiándolo.
      Desconocía, ya le digo, la existencia de Yuval Noah Harari; ha sido a raíz de leer su comentario cuando he acudido a la Wikipedia, y hétenos aquí que ahí estaba él para que yo me enterase de que nació en…
      Pero no voy a marearla repitiendo lo que he leído en la Wikipedia porque estaría haciendo, imagino, un plagio de la Wikipedia, que, imagino también aunque no debería, si no estará incurriendo en plagio al plasmar en su página unos datos que de alguna otra parte habrá sacado, digo yo ¿O es que son el señor Yuval Noah Harari, y su biografía y su obra, obra y creación genuina de la Wikipedia?
      Pero, bueno; que sea cómo sea tengo que darle las gracias porque por causa de su comentario hoy sé algo que ayer no sabía.
      Tengo, también y sin embargo, que reprocharle a usted el haberme inducido (aun sin quererlo) a albergar la preocupación – tantas como todos tenemos, y ahora esta nueva – de si cada vez que nombre o escriba Yuval Noah Harari la estare plagiando a usted, o a la Wikipedia, o…
      Mejor lo dejo en esos tres puntos suspensivos, que si sigo tirando del hilo lo mismo termino plagiando el código de Hammurabi, y no quiero yo líos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies