Incubadoras

Después del tsunami de 2004 la ciudad indonesia de Meulaboh recibió ocho incubadoras donadas por distintas ONG internacionales. Se trataba de incubadoras como las que se pueden encontrar en las UCI de neonatos de cualquier hospital del primer mundo: unos aparatos de alta tecnología que cuestan un mínimo de treinta mil euros por unidad.

Tan solo cuatro años después, a finales de 2008, un profesor del MIT llamado Timothy Prestero viajó a esa ciudad y descubrió que todas las incubadoras se encontraban fuera de servicio: las que no se habían averiado por los frecuentes cambios de tensión en el sistema eléctrico habían dejado de estar disponibles por un mantenimiento defectuoso o por los efectos de la humedad tropical sobre los delicados componentes de las máquinas. Por si eso fuera poco, las piezas de recambio no estaban disponibles o eran carísimas para los parámetros de un país del tercer mundo que acaba de ser asolado por una catástrofe, y de haberlo estado para poco habrían servido, ya que la mayor parte del personal a cargo de las incubadoras no entendía inglés, idioma en el que estaban los manuales de reparación.

Ver convertidos en chatarra cara unos elementos tan esenciales como esos (pero no solo las incubadoras: hay estudios que dicen que más del 90% del equipo médico donado a países en desarrollo queda fuera de servicio en los primeros 5 años) dio que pensar a Timothy Prestero, que se puso a trabajar en el desarrollo de una incubadora pensada para zonas rurales de países en vías de desarrollo y que tenía que cumplir unos requisitos básicos: tenía que ser mucho más barata que las convencionales, fácil de mantener y con posibilidad de acceder a repuestos abundantes en los lugares donde fuera a dar servicio, y con esta idea crearon una incubadora a base de recambios de coches, pues si hay algo presente en cualquier país del mundo son coches, automóviles que se mantienen en funcionamiento durante décadas gracias a la habilidad de los locales para repararlos. Una incubadora que utiliza el faro de un Toyota para calentar al bebé es más fácil de reparar que una que utiliza una lámpara térmica de alta tecnología.

Creyeron haber diseñado la incubadora perfecta para países en desarrollo, pero como el mismo diseñador cuenta en esta charla de TED, en la que repasa los errores que cometieron en el proyecto, el invento no llegó a entrar en producción, ya que ellos solo habían tenido en cuenta el componente “operativo” del problema, sin tener en cuenta temas como la distribución del producto, aspectos en el que había demasiados problemas e intereses enfrentados: uno de los más importantes, que las decisiones respecto a la compra de este tipo de aparatos generalmente se toman en estos países a alto nivel, y a ningún ministro o director de hospital le gusta que le identifiquen con la compra de material “de segunda”, por no mencionar que a las grandes empresas fabricantes de material médico tampoco le hacen especial gracia inventos de este tipo, sobre todo en naciones que, pese a tener un alto porcentaje de población en situación de necesidad, también tienen una clase media potente y en desarrollo dispuesta a pagar por un buen servicio sanitario.

Prestero no se rindió, y aunque abandonó el proyecto de la incubadora sigue desarrollando desde su empresa proyectos para ayudar a vivir a neonatos en zonas rurales de países en desarrollo, y no es el único que ha afrontado este problema: se han desarrollado incubadoras low cost utilizando todo tipo de ideas novedosas, desde las inflables hasta las de madera, montables como si se tratara de un mueble de IKEA, inventos ingeniosos que han reducido el coste de este instrumento tan necesario desde los muchos miles de euros que cuestan las de nuestros hospitales hasta unos pocos cientos en el caso de las que menciono, pero que posiblemente se encuentren llegado el momento con problemas similares a los que vivió el diseñador americano.

Y es llamativo que mientras en gran parte del mundo aún hay miles de niños que mueren al nacer porque no disponen de los cuidados más elementales, en este, nuestro primer mundo, cada vez vienen menos niños, en este caso no por falta de cuidados al neonato, sino más bien – y simplificando-, por “falta de cariño” hacia las potenciales madres, a las que se desincentiva totalmente desde todos los ámbitos de la sociedad: dejando a un lado la biología y desde un punto de vista meramente utilitarista, a una mujer no se le motiva para quedarse embarazada, no se le da ningún aliciente, es más son penalizadas.

Para la mayoría de las mujeres tomar la decisión de tener un niño supone también la decisión de aparcar su carrera profesional, porque salvo que se trate de una funcionaria o de la hija de algún banquero, para la mayoría de las carreras profesionales desaparecer de tu puesto de trabajo durante unos meses (incluso siendo muchos menos de los que deberían, si hiciésemos caso a las recomendaciones de la OMS) no es algo precisamente positivo.

Y nos encontramos donde nos encontramos, con mujeres que en muchas profesiones posponen la decisión de ser madres hasta edades tardías en las que empiezan los problemas de fertilidad y, llegado el momento del embarazo, la situación de feto y madre se vuelve más delicada (por no hablar de los riesgos que corren muchas mujeres una vez se han quedado embarazadas, aguantando hasta el final en sus puestos de trabajo por temor a represalias de algún tipo o simplemente al perjuicio económico que supone coger una baja).

A los políticos se les llena la boca hablando de “crisis demográfica” y de “fomento de la natalidad”, pero llegado el momento poco o nada se hace para facilitar la llegada de niños al mundo. Naturalmente que no hay dinero para todo y que nada es gratis, pero si hay algo en lo que hay que invertir dinero es en futuro, y el futuro son los niños, y para que haya niños hay que ponérselo fácil a los padres, sobre todo a las madres.

5 comentarios

5 Respuestas a “Incubadoras”

  1. Paz dice:

    Una baja maternal, planificable, no por el embarazo sino porque desde que la madre lo descubre hasta el parto se puede planificar, de 16 semanas es inasumible, pero una baja, inesperada, de 24 semanas por rotura del ligamento cruzado en el partido de futbito dominguero con los colegas sí. Da qué pensar

  2. Isi dice:

    Siete mil millones de personas en el planeta y hay crisis de natalidad? Yo creo que sobramos algunos millones. O miles de millones. Para qué quieren que seamos más?

  3. Manu Oquendo dice:

    Son raros los trabajos que, en sí mismos y para algunas personas, ofrecen los incentivos no monetarios suficientes para ser considerados verdaderamente vocacionales. Es decir, incentivos morales, capaces de reforzar la andadura vital de esas personas de tal modo que a lo largo de sus vidas puedan ir «ascendiendo» en verdadera «realización» humana. Es más, para la inmensa mayoría de las personas, los trabajos son una forma objetiva de esclavitud, de sometimiento, que el sistema ha sabido «vender» a todos –y muy especialmente a las actuales generaciones de mujeres– para proporcionarles una falsa sensación de independencia personal sometiéndoles, por contra, a las dependencias que más convienen al sistema de Poder

    Al mismo tiempo el ser humano ha sido privado del concepto y de la experiencia de libertad y ha sido convertido en mero instrumento de fines ajenos al ser dominado y regulado ad nauseam. Esta pérdida de autonomía, de libertad y de capacidad de ejercicio de la propia voluntad se conjugan para negar hasta la propia humanidad convertida ya en un mero simulacro. Si no eres libre ni puedes elegir ¿qué tipo de humanidad es la tuya?

    Lo mismo ha sucedido con la experiencia de la Paternidad o la Maternidad. Degradadas ambas y usurpada la Crianza por un sistema de ingeniería de la Conducta a través del adoctrinamiento independiente de la voluntad y de la responsabilidad de los padres. Un sistema en el cual la esclavitud laboral-tributaria se combina con el secuestro de los hijos desde que nacen hasta más allá de la veintena convertidos en extraños que serán dedicados al servicio de los fines del poder y convenientemente adoctrinados para ser víctimas de sus pasiones y emociones antes que de las Razón y del Espíritu. En seres carentes de la cualquier expectativa de trascendencia. Ignorantes hasta de la idea.

    Este cuadro, tan aparentemente hiperbólico, está más cerca de la realidad que cualquier trayectoria vocacional de nuestra naturaleza humana de las que normalmente solo pueden ser vividas fuera del sistema, en las escasas oportunidades –que aún quedan y que son valiosas y trascendentes.

    Como bien señala el autor en el último párrafo ¿qué incentivos ha creado esta sociedad en construir la familia nuclear cuando todas sus acciones legisladas y reguladas se han promulgado………………… precisamente para todo lo contrario?

    Han obedecido a Wolf –en «A critique of pure tolerance», 1965– cuando expone que el requisito para poder «reformar y formar» al ser humano pasa por destruir el «crisol» de la familia. Página 19 si no recuerdo mal.

    Es tiempo de revisar lo destruido intencionalmente.

    Un cordial saludo

  4. Manu Oquendo dice:

    La pregunta de Isi «¿Para qué quieren que seamos más?» es lógica y razonable. Es la pregunta Maltusiana, Masónica, del NWO y, en la actualidad, de un tipo de Izquierda emocional poco dada a la racionalidad en los procesos reflexivos y deliberativos.

    Sin embargo es posible que la pregunta importante sea la contraria……………es decir…………….. «¿Por qué quieren que seamos menos?»

    ¿Por qué?
    ¿Por qué se aplican con tanto denuedo a que seamos menos?
    ¿Desde cuándo se dedican a ello?

    Hay quien sugiere que los medios ingentes y las Políticas de todo Tipo para conseguir que seamos menos comienzan a hacerse disponibles en el momento en que, bajo las órdenes de Kissinger, se termina y se escribe –y se hace secreto oficial durante casi un cuarto de siglo– el siguiente memorandum de 123 páginas que establece como principal prioridad estratégica de los EEUU la reducción de la fertilidad mundial.

    Aquí una breve descripción.
    https://antigua.solidaridad.net/noticia/468/memorandum-200-o-informe-kissinger-documento-desclasificado-

    No demos pues respuestas rápidas a preguntas complejas. Pensemos lentamente para mejor discernir.

    El primer Imperio de Una Especie que mora en un Universo infinito dice que….. no debemos crecer.

    ¿No es curioso?

    Un saludo

  5. Isi dice:

    Supongo que estará de acuerdo, sñ. Oquendo, en que en un planeta limitado nada puede crecer ilimitadamente. Y esto vale para la población, el coltán, el sistema de pensiones, y el mejillón cebra.

    Después se puede hablar, discutir, disentir, e incluso discernir, en el porqué, el para qué, el cómo y el de qué manera. Y sí, siendo 1 la izquierda irreflexiva y 10 los jinetes del informe Kissinger, estoy más cerca del 1 que del 10. Y aquí hay un porqué. Y es porque mientras unos pocos se llevan los beneficios, otros, la inmensa mayoría (izquierdistas o no, irreflexivos o no), pagamos las consecuencias.

    Un saludo.

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