Ante la envergadura que va tomando esta crisis, en la que parece que nuestro modo de vida amenaza con desmoronarse, la gente señala a los políticos como los principales culpables de semejante desaguisado. Ellos, se dice, son los que han gestionado el país y son, por tanto, los responsables de no haber previsto lo que se nos venía encima, de no haberlo evitado y, lo que es peor, de no tener ni idea de cómo sacarnos de este lío monumental. Da igual si estaban en la oposición o gobernando, porque esto se ha venido gestando desde hace mucho y todos, por acción u omisión, han contribuido.

Semejante descrédito hace que muchos vuelvan su mirada hacia los técnicos, tecnócratas o como se les quiera llamar. Gente a la que se le supone seria y rigurosa, conocedora en profundidad de los temas de su ámbito y, sobre todo, limpios de las prácticas viciosas que se le atribuyen a la política. Gente, en definitiva, a la que “solo le interesa hacer bien las cosas”. Visto así parece que todo se solucionaría sustituyendo a los unos por los otros.

Afortunada o desafortunadamente –según se mire- el problema que tenemos entre manos tiene un alcance mucho mayor, y no se resuelve cambiando solo a la tripulación. Si algo se ha puesto claramente de manifiesto con esta crisis es la ausencia de ideas. Parece que nadie, sea técnico o político, sabe qué hacer ni hacia dónde dirigirse. Por otra parte, líderes políticos, intelectuales y formadores de opinión del mundo desarrollado tratan por todos los medios de encontrar la manera de salir de esta crisis cambiando lo menos posible el modelo actual. Asumiendo que, de todos modos, algo tendrá que cambiar, el debate se limita a discutir qué aspectos de nuestro modelo de sociedad son más prioritarios, y no se deben tocar, y en qué otros se puede ceder. Como si el tipo de sociedad que tenemos fuera realmente inmejorable y todas nuestras energías tuvieran que centrarse en protegerlo a ultranza.

Aunque oímos con frecuencia que esta es una crisis “sistémica” –es decir, que afecta a lo esencial de nuestro modo de vida- tal afirmación es más una expresión de pánico ante la marea de cambios que se nos vienen encima, que una disposición a intentar entrever lo que pueda haber más allá. Porque apenas se ve a nadie dispuesto a emprender el viaje intelectual de concebir otro modelo, cuando hay indicios más que suficientes de que es justamente eso lo que se necesita.

No es difícil percatarse de que aunque esta crisis haga inviables algunos aspectos clave de nuestra forma de vida también traerá oportunidades interesantes. Pero lo verdaderamente difícil es que surjan ideas sobre cómo aprovechar esas oportunidades y sobre los cambios que conviene impulsar. Y, sobre todo, que surjan las personas capaces de llevarlas a la práctica. Porque son dos cosas lo que necesitamos: las personas capaces de concebir las bases de una nueva cultura social, económica y educativa; y las personas capaces de convertir esas ideas en proyectos políticos, de explicárselos a la sociedad y de gestionarlos si les dan la oportunidad. Claro, me dirán, ¿y de dónde sacamos a esa gente? Pues sí, ése es el gran problema.

Si estuviéramos en una situación en la que no hubiera que complicarse mucho la vida cambiándolo todo, porque fuera suficiente con hacer algunas mejoras por aquí y por allá para que nuestro mundo volviera a ser tan estupendo como antes, seguro que habría gente capacitada para ello. Entre esos técnicos que tanta confianza dan e, incluso, entre los mismos políticos. Porque unos y otros, cada cual en su parcela, mal que bien saben cómo gestionar este mundo y, por tanto, todo se reduciría a seleccionar a los mejores.

Pero esto cada vez tiene más pinta de que no se soluciona aplicando las mismas ideas y recetas de siempre ni, por tanto, recurriendo a los buenos oficios de los de siempre, sean técnicos o políticos. Ni los partidos ni las instituciones, empresas o universidades parecen estar en condiciones de poder suministrar el nuevo tipo de ideas y dirigentes que nos harían falta. Y tampoco la sociedad parece más fecunda. Hemos generado tal grado de unanimidad social en que vivíamos en el mejor de los mundos que apenas nadie se ha ocupado de cuestionarlo y buscar otras opciones. Cuando uno vuelve la vista al activismo intelectual y cultural de la España de principios del siglo XX, no puede por menos que sentir desolación ante el yermo panorama actual.

Pues bien, empezando por lo primero, si queremos que surja una nueva cultura, que surjan un montón de ideas nuevas e interesantes, lo primero que hemos de hacer es quitarle su condición sagrada, su “intocabilidad”, a las ideas en las que se ha venido basando nuestro modelo de vida. No para pisotearlas sino para generar la libertad psicológica e intelectual necesaria para revisar, sin miedo ni cortapisas, el modo de vida que hemos dado por bueno hasta ahora y estar en condiciones de buscar e imaginar otras posibilidades quizás mejores. Por ello, habría que empezar por liberarse del pensamiento “políticamente correcto” y ser mucho más transgresores.

La masificación de la cultura a la que hemos llegado es el resultado, por una parte, de la expansión de la sociedad de consumo, que mide el interés de las cosas por su atractivo para ser consumidas masivamente, y por otra parte, por una nefasta interpretación de lo que debe ser la cultura en una democracia. Porque es cierto que la democracia debe servir para acercar la cultura al pueblo, pero no bajando el nivel de la cultura para hacerla más cómodamente accesible al pueblo, que es lo que se suele hacer, sino subiendo el nivel de formación del pueblo para hacerle capaz de llegar a los más elevados niveles culturales. Lo que es muy distinto. El caso es que la masificación de la cultura, tal como se practica, significa que si hay una idea que a la mayoría de la gente le resulta extraña o requiere demasiado esfuerzo para entenderla, esa idea no vale. Y como además la mayoría de los ciudadanos tendemos a pensar cada vez menos y queremos que nos den todo masticadito, las ideas de éxito cada vez son más elementales. Con esta actitud tan extendida –donde “el cliente-ciudadano siempre tiene razón”, aunque no la tenga- ¿cómo pretendemos salir de esta crisis? ¿Qué posibilidades de éxito podrían tener las nuevas ideas que se generasen, por muy brillantes que fueran, si paralelamente los ciudadanos no dejamos a un lado esa actitud entre indolente y arrogante y, asumiendo nuestra ignorancia, emprendemos el proceso de autoformación que cada uno requiera para vaciarnos de la basura acumulada y ponernos en condiciones de entender y valorar tales ideas?

Por otra parte, junto a esta masificación de la cultura se ha producido otro error garrafal de “interpretación democrática” con la demonización de las élites intelectuales. Si la cultura solo puede ser democrática cuando las mayorías sociales son las que deciden qué es lo que vale y qué es lo que no vale, ¿para qué sirven las élites? ¿Acaso pueden aportar algún valor si se alejan demasiado de los gustos y preferencias de esas mayorías sociales? Ahora bien, si entendemos –como propongo- que la democratización de la cultura consiste en ayudar a todos los ciudadanos que lo deseen a desarrollar sus propias capacidades para formarse cultural e intelectualmente, de modo que cada vez más vayan pudiendo asimilar y producir ideas de mayor nivel, en ese caso el papel de las élites sí sería muy relevante. Porque serían las que innovarían y descubrirían conceptos nuevos que, a su vez, “alimentarían” al resto de la sociedad en ese proceso de enriquecimiento cultural.

Ahora bien, ¿de qué élites estoy hablando? No me estoy refiriendo a ninguna clase de grupo, y menos organizado. Me refiero al individuo como élite. A que cada individuo pueda llegar a ser élite. A que se convenza de que puede y debe llevar a cabo el proceso de formación y desarrollo de sí mismo que le sitúe en condiciones de producir y aportar esos nuevos conceptos culturales que necesita la sociedad. Cuantas más personas adoptaran esta actitud, más gente habría “tirando del carro” para producir ese cambio cultural. Y más fácil sería llevar a cabo el cambio social que necesitamos. Por eso necesitamos élites, y ojalá llegase un momento en que todos los ciudadanos fuéramos élite. Cada cual a su manera.

Por tanto, conscientes de la necesidad de generar ese cambio cultural –yo diría, esa revolución cultural- que nos saque de la gris atonía en que nos hemos acostumbrado a vivir, y conscientes de que eso no se va a hacer desde las instituciones, la única esperanza que queda es la activación desde la sociedad civil: que surjan muchas iniciativas con la vocación de construir nuevos horizontes culturales y de impregnar con ellas al conjunto de la sociedad.

25 comentarios

25 Respuestas a “LA CRISIS ES SOBRE TODO DE IDEAS”

  1. Alicia dice:

    Tenemos la sociedad que entre todos hemos ido aceptando, con unos gobernantes o con otros. Nos hemos ido acomodando, ya desde los años 60 del siglo pasado cuando hubo aquella especie de eclosión económica en que todos podíamos tener acceso a todo, a ser una sociedad consumista y voraz, una sociedad de individuos empobrecidos en unas aspiraciones que pudieron ser otras, y llegar más alto, pero se quedaron estancadas en las barrigas y en los bolsillos. Y desde entonces, décadas después, con gobiernos de distinto signo, esa mentalidad de que la felicidad nos la va a proporcionar el adquirir cosas y objetos y cachivaches, sigue arraigada en todos nosotros como el mayor logro a alcanzar y, si ya se tuviera o tuviese, conservarlo a toda costa.
    Aquí mismo, en este blog, artículos y articulistas magníficos centráis el foco de atención en la economía. No ponéis, ni los ciudadanos en general ponemos, tanta pasión en lamentar y denunciar otros muchos aspectos de la crisis a la que hemos llegado como sí aplicamos a lamentar y denunciar los aspectos económicos de la crisis en cuestión.
    Pero las cosas están como están, y gobernantes siempre tanto de un partido como del contrario los habrá, y los ciudadanos los seguiremos eligiendo y alternando o absteniéndonos de acudir a las urnas en función de hasta qué punto aquellos en los que creímos nos decepcionaron o no.
    En aspectos que no son económicos ¿está habiendo alguna diferencia entre el gobierno anterior y el actual en lo referente al tema de ETA y de las excarcelaciones?, ¿ha tomado este gobierno alguna decisión en contra de la liberalización del aborto que el anterior propugnó e implantó? Derogar una ley no lleva mucho trámite ni demasiado papeleo; sacas una ley orgánica al respecto y al día siguiente entra en vigor, pero estos, con una mayoría absoluta que se lo permite y de sobra no lo están haciendo.
    En un orden de cosas infinitamente menos importante, la ley del tabaco. El gobierno anterior la impuso porque sí — atentando contra los derechos de los particulares, que una cosa es un hospital y otra un bar, donde habrá de ser el dueño quien decida si se fuma o no — y el actual no osa ni en volverla un poquito más flexible. Y no es, en realidad, una cuestión tan menor o de tan poca importancia; es reducir libertades, a todos los niveles, e irnos encerrando en círculos de prohibiciones. Y lo aceptamos, refunfuñamos y poco pero lo aceptamos.
    Y la cultura ¿Qué cultura es la que queremos? El saber en sí mismo nos importa un bledo. El saber si no es para aplicarlo a los ingresos y al status no lo apreciamos, nos tiene sin cuidado. La formación sólo es interesante si se va a aplicar a la vida profesional, ¿pero qué necesidad tendría un pocero de ser culto?
    Pues a mí me parecería maravilloso que el pocero o el alicatador de cocinas fuese alguien que me dejara con la boca abierta cuando abriera la suya; pero para eso haría falta tener otro concepto de “cultura” y otro concepto de “utilidad”.
    Así que, y termino, con los conceptos de TODO lo que nos concierne o debería concernirnos con los que nos manejamos parece que no tenemos muy fácil que las cosas cambien.
    Y lo he escrito a puñaos, así que estará lleno de marrones.

    1. Espectador Nato dice:

      Creo que hay tres cosas que dices, Alicia, en lo que discrepo: a)Estos (como dices tú) sí están cambiando las leyes a su antojo, porque saben que no va a haber otra mayoría absoluta en muchos años, b)La ley antitabaco no la impuso el gobierno anterior porque sí, sino por imposición europea (yo entré fumando en Brujas en 1.974 y todos me miraron mal …)y c), cuando el alicatador o el pocero son de paises del Este de Europa es más que probable que sean más cultos que tú …

      1. Alicia dice:

        ¿Estos están cambiando las leyes a su antojo o al antojo ajeno? Y eso que como bien dices no va a haber otra mayoría absoluta en muchos años; espero que ni para los “estos” ni para los otros, distintos (porque con esa afirmación fácil de que todos los políticos son iguales y que se hace con tanta frecuencia no estoy de acuerdo) pero no mejores unos que otros.
        De todas maneras y si hubiese sabido que el antojo iba a ser el que está siendo me hubiese abstenido de votar.
        Sí, es verdad, estaba pensando al escribir en alicatadores y poceros procedentes de los países del este; que no hicieron sus carreras ilusionados con la idea de alicatar cuartos de baño o desatrancar letrinas. Lo que pasa es que me lo planteo del revés; saber, tener cultura, saber estar y desenvolverse y, con independencia de eso, elegir, luego, qué trabajo desempeñar.
        ¿O es que el alicatador, o el pocero, no tiene derecho a ser un señor?
        Pero tenemos la tendencia antipática de catalogar la dignidad de las personas por su profesión.
        Y estoy segura que para toda profesión, por extraña que sea o indeseada para otros, habrá alguno que la desee, por las razones que sea.

  2. mariangeles dice:

    tal vez tengamos que pensar que el camino hacia la deshumanización y la voracidad por la competitividad y laexclusión ” de los de siempre” ha llevado al fin a muchas culturas e Imperios.
    Hay cosas sencillas , como hacen los vecinos franceses; es claro que quien más tienen , tiene que dar más, no se `puede seguir tolerando que haya más ricos, cada minuto y montones de pobres.
    Toda idea, ideología y pensamiento ya ha hecho su andadura y ahora todo es ” NEO”, pero curiosamente quien se abre camino, quien no deja su ideologia es la derecha conservadora- católica: periódicos, televisiones, poder en la sombra…….
    Para mí está claro, esto es un cambio de era, y es de todas las personas intentar empezar a construir, ¡¡ porque ya sabemos dónde está lo peor¡¡

  3. Eloísa dice:

    Me pregunto cómo desarrollar en todos y cada uno las ganas de aprender, de descubrir, de fascinarse… ¿Qué más nos tiene que pasar para que eso nos suceda, para que reconozcamos la necesidad vital de conocer y no de tener? ¿Cómo despertarnos y ver personas y posibilidades de belleza en vez de instrumentos y posibilidades de dinero si los manejamos a nuestro antojo? ¿Nos faltan ideas o nos sobran deseos?

  4. Creo que más que falta de ideas, el problema es de la ideología que no permite a unos y a otros salirse por la tangente de vez en cuando.
    Necesitamos “pensar en grande” aprender a flexibilizar las cosas, y no aferrarnos a planteamientos obsoletos que por norma general sólo benefician a la gente que está en la parte alta de la pirámide.
    Las ideas no son más que propuestas, un campo de pruebas constante, no existe una sociedad perfecta ni una estructura social, somos cambio que en cierto modo se puede controlar, pero sin pasarse.

    1. JAVIER MARTÍN dice:

      Probablemente estoy de acuerdo contigo, pero haría hincapié en la necesidad de “atomizar” las ideas, como contraposición a lo que podríamos llamar “packs ideológicos”. Para empezar, estos “packs” han sido muy adulterados por los políticos, por la Historia, y por las circunstancias de cada territorio. En España, por ejemplo, se da la extraña circunstancia de que todas las posturas que rechazan el centralismo se suelen vincular a la izquierda, simplemente por contraposición a la postura de un régimen de derechas que fue centralista. Sin embargo, resulta que el régimen de derechas en cuestión apostó más por la empresa pública (técnicamente más de izquierdas), mientras que otras fuerzas menos derechistas han privatizado numerosas empresas públicas (técnicamente una medida de derechas). Es decir, que el pack ideológico “derecha” y el pack ideológico “izquierda”, al menos en España, no parecen demasiado coherentes. Creo que todos tenemos mucha culpa de esto (no sólo los políticos), ya que nos gusta sintonizar al 100% con alguien, o bien verle como un enemigo total. Supongo que nos hace la vida más fácil, o eso creemos.

      1. Alicia dice:

        Buenísimo comentario, Javier. Y tienes mucha razón en lo de ese gusto enfermizo que suele tenerse por sintonizar totalmente con alguien y por descartar, de plano, al que se nos queda en un 99%.

  5. Emiliano dice:

    El autor hace su crítica más concreta en sólo dos aspectos. Los llama “el pensamiento políticamente correcto” y también la “garrafal interpretación democrática”. Bueno, los demás también podemos aportar algunos ejemplos.

    Si verdaderamente para superar la crisis de ideas “lo primero que hemos de hacer es quitarle su condición sagrada, su “intocabilidad”, a las ideas en las que se ha venido basando nuestro modelo de vida”, entonces debemos empezar por dudar de las ideas liberales, que hoy en día aparecen como intocables. Dudar de la economía liberal, del sistema financiero, incluso de la propiedad privada. Dudar de la UE, del Euro. Dudar del poder y la libertad que tienen las grandes corporaciones que gobiernan el mundo, y de la sumisión que parece necesaria simplemente para tener trabajo. Dudar de la Patria, de la Monarquía y del Papado. Dudar de nuestro sistema educativo y de nuestro sistema de crianza en el hogar. Dudar de que consumiendo seamos más felices, dudar de nuestra visión del ser humano. Y sobre todo, dudar de que no sea posible cambiar todo esto.

    Liberar nuestra inteligencia de todos esos “no se puede”, y dejarla crear.

  6. suleiman dice:

    Toda ideología nace con vocación de doctrina. Los ideologos son los sacerdotes de su religión, y su fin es secar cualquier otra idea que no case con la ideología.

    La ciencia sabe que cualquier certeza está sujeta al tiempo, es transitoria y objeto de duda sistemática. Esa especie en extinción llamada buscador aventurero, está en permanente crisis de ideas. Creación, recreación y metamorfosis. La pasión por el descubrimiento, y la desconsideración por las doctrinas.

  7. Manu Oquendo dice:

    El comentario de Alicia acerca de lo difícil que resulta distinguir entre las políticas de Rajoy y Zapatero sugiere que la naturaleza del problema es sistémica en mayor medida de lo que pudiera parecer.

    Es decir, que si un servidor –que se tiene por persona estupenda y de acendrada probidad– se pusiera de gestor monclovita o de alcalde de su pueblo terminaría subiéndoos el IVA al 24% y quitando la bandera de España que ya ni en la vieja capitanía del puerto mantienen.

    Por otra parte quiero felicitar al autor y a todos los comentarios porque son de calidad y se aprende con ellos.

    Este amanecer que quisiera glorioso me pilla triste por la deriva fragmentada y agónica de nuestra vieja tierra y tengo que hacer un esfuerzo para mantener un cierto ánimo al escribir estas líneas.
    En fin, iba a decir que casi todos los ciudadanos de occidente compartimos desde hace años un problema que tiene raíces históricas profundas y complejas.

    Se salvan, y no mucho, países nicho, capaces de exportar lo que otros hemos dejado de producir.

    Pero, además de lo anterior,lo nuestro tiene un plus de grave maldición bíblica autoinfligida. La foto de Mas sonriente ante el derrumbe en la portada de los periódicos me ha hecho daño físico. ¿De qué se ríe este hombre?

    No podemos culpar a otros de lo que nosotros mismos hacemos.

  8. Alicia dice:

    Acabo de encontrar una cosa en internet que me ha parecido muy curiosa, es el concepto de “Felicidad Nacional Bruta”
    Me ha gustado tanto que os lo quería enseñar, pero ahora mismo no soy capaz de encontrar el artículo con el que mejor pudiese cuadrar. He buscado, por cierto, entre las etiquetas “felicidad”; pero, no. Tenéis muchísimas etiquetas para los artículos pero ninguna en la que se lea felicidad. Y eso me da a mí una muy mala espina de que por algo será.
    Bueno, que os dejo el enlace en el nick, pero por si falla lo pongo también aquí.
    Y, por favor, escribid algún articulo que lleve la etiqueta “felicidad”.

  9. suleiman dice:

    Felicidad y Dios, son dos términos o conceptos de los que más sufrimiento y dolor han causado en este mundo, y que contaminados y sobados por medio mundo deben estar en cuarentena de siglos

  10. José María Bravo dice:

    En este muy interesante articulo de Bautista se entreven asuntos cuestionables de nuestro modelo socio-político. Yo dividiría en dos mi comentario: la visión actual como consecuencia del pasado y la visión del porvenir.

    Es evidente que en las teorías del poder siempre ha existido el mito del retorno. Este mito, como todos sabemos, tiene una raíz filosófica y religiosa. Esta en la sicología de las masas. Es el regreso al bienestar de los brazos maternos, para dar un ejemplo simple. Evidentemente, en la Mitología tiene otras connotaciones

    En esas nos encontramos ahora, como dice Bautista, queremos retornar a los tiempos de lo que llamábamos “bonanza económica”. Queremos volver al modelo de instituciones que nos identificaban con nuestro poder, con nuestro estado, con nuestra propiedad. A todo eso tendemos a llamarlo Unidad y a la vez utilizamos, de una manera algo contradictoria, el “concepto” de Independencia. Quizas, singularmente en España, se rememora el pasado Imperial. Recordemos que España, antes de Nación, fue Imperio. Esa remora ha sido una de las improntas educativas.

    Pero, con que nos encontramos ahora?. Con un país con dificultades, como muchos del entorno. Con el agravante, pseudo cultural de la época, de ser un país del Sur. (me remito, de alguna manera al articulo, en esta web, de Taid Rodriguez “Calvino contra el Dios del Vino). Todo esto nos esta llevando a un pesimismo que necesita, como dice Bautista, nuevas “ideas”

    Pero cuales son las nuevas Ideas?. No podemos ira al rebufo de las “Ideologías” imperantes que además se han venido a llamar “el fin de las Ideologías”. Y esto quería decir el “Estado de Bienestar”. Exactamente, en el Estado de Bienestar no importan las “ideas”. Lo único que importa es la satisfacción “corporal” de las masas.

    Pero que es una idea?. Etimológicamente se emparenta con una visión, quizás, por qué no?, con un sueño. Quizás es lo que tenemos que hacer soñar en lo nuevo, escudriñar en el amanecer. Construir, como dice Bautista, desde nuestra individualidad comprometida con lo otro y con los otros. Eso es, quizás, la sociedad civil.

    Quizás, mi único reproche al articulo de Bautista es seguir utilizando palabras, de alguna manera inconscientes, como Elite, etc. Una de las cuestiones que tenemos que abordar es cambiar nuestro lenguaje, abrir el horizonte a nuevas ideas, es abrir el horizonte a nuevas palabras. A desatar el nudo que nos ata a reproducir lo esperado.

  11. ´M. A. P. dice:

    Después de años de crisis, de negación de la crisis, de asunción de la crisis, de dimes, diretes, , golpes y contragolpes, de justificaciones de este gobierno y del que sigue, de esta oposición y la siguiente, se siente nausea y cansancio, hartazgo de tertulias pobres, de informaciones a ras de tierra, con poco nivel. Es que todo es así; somos nosotros así. La famosa igualdad, los derechos adquiridos, el estado del bienestar, la cultura, la educación…¿ Qué igualdad ¿ ¿ Qué cultura¿ ¿ Pero de veras nos creemos que todo esto es defendible?

    Es interesante apostar por ese individuo que aspira a ser élite y cree en esa posibilidad y es exigente con sus obligaciones; es interesante que yo y el otro nos lo creamos y no estemos esperando a que el político de turno nos resuelva la papeleta; es interesante que creamos que esta crisis, dura, puede dar paso a un cambio profundo, que surja una nueva sociedad civil mas comprometida.

  12. Ernesto dice:

    El problema de fondo es el que se menciona en el último párrafo. Cómo rompemos el círculo vicioso actual, donde los políticos controlan el sistema educativo y no les interesa cambiar el status quo vigente, porque no les conviene “espabilar a los gilipollas, porque después se les vuelven en su contra”. Es un conflicto de poder. Tal vez lo conveniente no sea oponer resistencia sino acelerar las causas que están haciendo que el sistema actual se desmorone, para de esa forma erosionar la base de poder de las clases dirigentes políticas que oponen resistencia al cambio de paradigma actual, y luego el cambio será más fácil porque se habrán eliminado los obstáculos que lo impiden……

  13. Borja dice:

    Dices cosas muy interesantes, pero me asustan términos como “masificación de la cultura” cuando sin embargo entro en, por ejemplo, la wikipedia y observo que muchas de las entradas en español son de las peor redactadas, con menor referencias, y con contenido de peor calidad y satisfactorio. La cultura debe ser un “incentivo” que haga a las personas que crean esas entradas de wikipedia a esforzarse en trasmitir claramente hasta la última gota del concepto a tratar, y con mucha humildad, lo cual agradezco que notaras que nos hace falta bastante en esta sociedad.

  14. Sito dice:

    Si hay eclosión de blogs y foros, si cada vez tenemos más fuentes de información, redes sociales, más lecturas, contacto con más gente de la que hace unos años podríamos imaginar, ¿como puede defenderse una crisis de ideas? Diariamente leo decenas de ideas de reputados juristas, estupendos economistas, médicos, ingenieros, incluso expolíticos, las opiniones en algunos periódicos comienzan a ser la mejor sección, los blogs de expertos cada día tienen más audiencia, se fundan movimientos como Sociedad Civil, como Reconversión.es, nuevos partidos como UPyD, Ciudatans, Partido X, nuevos medios de comunicación y confidenciales … Los jóvenes que se quedan en España están decidiendo emprender a través de “sus ideas”, porque o emigras o emprendes o no hay nada.

    No hay crisis de ideas, en cada lectura, en cada café o en cada reunión leo y escucho a personas, a cuidadanos coherentes, razonables, que formulan soluciones para el país. Pues ninguna de las medidas propuestas, de las que se critican, se analizan, etc. se toman. Es más, se adoptan las totalmente contrarias. No es falta de voz es falta de oído. Es como si arriba estuvieran sordos.

    Con lo cual, lo que sí es verdad del artículo es la crisis de gente. Ideas hay por doquier. La cuestión es, ¿no hay un “Suárez” del siglo XXI? Muchos esperamos algún profesional reconocido, alguien de prestigio, una personalidad independiente, un líder que agrupe a más líderes (empresarios, abogados, médicos, notarios, registradores, periodistas, artistas… “profesionales en la política, no de la política” y que regenere la democracia en España.

    Ahí si que ahí una crisis.

  15. Manuel Bautista dice:

    Efectivamente hay un bullir de inquietudes y, si lo queremos llamar así, también de “ideas”, como apunta Sito en su comentario.
    La cuestión es a qué llamamos tener ideas o mejor dicho a qué clase de ideas me estoy refiriendo.
    Teniendo en cuenta la dimensión de la crisis en la que estamos inmersos, creo que no nos va a bastar con las ideas habituales, que en mi opinión se siguen construyendo con los mismos referentes e ingredientes que las que han valido hasta ahora.
    Nos haría falta que surgieran ideas que miraran más lejos y que no estuvieran tan “sometidas” a los valores, miedos y clichés con los que hemos conformado nuestra visión de la realidad hasta ahora.
    Y entre tanto bullir de ideas como se leen o se escuchan, es difícil encontrar alguna que no hayamos oído ya.

    Un saludo

    1. Edrall dice:

      Lo unico q hay que hacer es volar a la civilizacion en pedazos. Entonces se darán cuenta de su burrería mental.

  16. gema dice:

    En un mes de euro por receta, se han recaudado unos 5millones de euros que no serán devueltos; es dinero no?, aquella huelga de parquímetros de una semana en Madrid se perdieron miles y miles de euros-en una semana!–o sea que no hay dinero?, no estamos en el siglo XIX, de fábricas y obreros, una máquina te hace el trabajo de miles de personas sin rechistar ni media..y no se sindicaliza, incluso hay robots que operan!!- gran ingenio el humano sí señor!!!……ahora que se condena al paro y precariedad y deshaucio ha quién no tiene o posee Capital..

    Està claro que trabajo y dinero-que no Economía..tienen poco que ver Realmente..sino, que pregunten a los Borbones.. así las cosas, o se pone dinero en circulación al minimisimo o nulo interés y con otros plazos de devolución, y se entiende que cada persona ha de tener o contar con unos minimos y no tan minimos para vivir..si no hay laboral que lo provea..o Tendremos Crisis por los siglos de los glos…..amén!——-

  17. Valentina dice:

    A dieciocho de agosto, domingo, en Madrid para más datos, a eso de la media mañana, a escasos diez minutos de la hora del ángelus, a mí, al entrar una vez más a ver qué hay de nuevo y encontrar, como en tantos otros días de este mismo mes de agosto, que tan formales los administradores colocáis puntualmente, cada domingo y cada miércoles, el artículo correspondiente (repetición, sí, pero que lo ponéis, y eso es una deferencia para con los lectores que debe agradecerse y se agradece) y que (porque, ya digo, entro todos los días), sin embargo (una que yo conocía decía sin en cambio) los asiduos o no leemos (aunque me imagino que sí) o no comentamos, doy en pensar — que es a lo que iba pero es que hay que ver cómo me enredo y que por eso, al abrirlo hoy, y volver a no ver comentarios nuevos, me he dicho yo “crisis, crisis, crisis a ver si va a ser la crisis” y, por eso, me he dicho también “anda y busca a ver si va a haber un artículo que hable de ella; y aquí estaba: “La crisis es sobre todo de ideas” — que sí, que es por lo que he querido buscar un artículo que hable justo de CRISIS para plasmar en sitio adecuado mis ideas al respecto —, en pensar… (un poquito más arriba) que es que a lo mejor no hay crisis y que es nada más una leyenda urbana que ha ido tomando cuerpo y nos la hemos terminado creyendo pero no hay crisis.
    Que digo yo que no la hay, más que nada, porque hace años que no veía yo un Madrid tan vacío en un agosto, de verdad. Que a ver si todo el mundo habla de la crisis por aquello de que “porque hay mucha gente que lo está pasando muy mal” — que se repite mucho en las tertulias de radio y de tele pero, sobre todo en la tele el o la que tal dice se le ve (a él) perfectamente trajeado y con pinta de señor bien y, si es una ella, pues tan monísima y su vestido de moda y sus tacones y su pelo de peluquería, es decir… cierro los guiones y sigo — que, cuando los oyes, parece siempre que hablan de otros, pero nunca de ellos. Que por eso digo que a ver si es que es que, todos, muy obedientes, nos la hemos creído pero, al (a lo mejor) no vivirla en las propias carnes pero no querer desentonar nos metemos en el roll de que sí, de que está ahí, pero…
    Pero como si digo que a lo mejor es que no hay crisis (de la económica, hablo, pero pensando ahora en la de ideas, que es por lo que me ha venido tan como anillo al dedo este artículo — aunque ya sé que el señor Bautista se refiere a ideas para gobernar y esas cosas —; si digo que no hay crisis (insisto, económica) alguien puede sentir unas ganas terribles de sacarme los ojos porque, eso es verdad “hay mucha gente que lo está pasando muy mal”, diré que a lo mejor no sólo para gobernar y cosas así sino para todo en general: crisis de ideas.
    Crisis de ideas porque, vamos a ver, ¿es que andáis todo el mundo en las playas, panza arriba y haciendo el gandul o la gandula o es que a nadie se le ocurre nada que escribir?
    Hombre — o mujer, o niño o fraile —, por favor; que agosto en Madrid es muy, pero que muy desolado y se deprime una, y a lo mejor uno también, aunque los caballeros suelen ser menos propenso, de entrar en el blog y, día tras otro, la mayoría de las veces nada nuevo.
    Pero el ecuador está pasado, y en agosto frío en rostro y ya llegará el cálido invierno, que lo digo en serio porque la vida de invierno se me ha antojado siempre a mí como que más cálida; y volveréis.
    Así que, aprovechad lo que queda, pero, entre chapuzón y chapuzón y ración de pescaitos en chiringuito, ¿nadie puede hacer el favor de dejar unas líneas y que cuando una entre a ver que hay “anda, mira qué alegría, que algo nuevo”?
    Bueno, ya está, y que se me disculpen las faltas de las ortografías y las erratas porque no he tenido ganas de, por eso de que es agosto, repasar.
    Y, ahora, a ver si entra o no ha servido de nada tanto teclear.
    Si no entra insistiré, y si aparece luego seis o siete veces pues que quien administre borren las que sobren, (o todas).
    Alicia

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