Los bulos que nos invaden

Las noticias falsas las define la wikipedia como un tipo de bulo que consiste en un contenido seudoperiodístico difundido a través de portales de noticiasprensa escritaradiotelevisión y redes sociales y cuyo objetivo es la desinformación.

Permítaseme emplear aquí esta denominación, o la de noticias falseadas, en vez del innecesario anglicismo, aunque tremendamente extendido, de “fake news”.

Las noticias falsas son tan frecuentes hoy en día que suponen un cáncer que pone en peligro los mismos fundamentos de la democracia y facilita la manipulación de la población y el crecimiento de los populismos. ¿Somos capaces de detectar estas manipulaciones? Varios estudios indican que no es así, lo que aumenta la preocupación que provoca este problema.

Las noticias falsas no son un invento actual. En el libro de Néstor F. Marqués titulado “Fake News de la antigua Roma. Engaños, propaganda y mentiras de hace 2000 años” se describen a modo de ejemplo algunas de estas noticias falsas que han llegado hasta nuestros días, como la imagen de Nerón tocando la lira mientras observaba el incendio de Roma que difundió la película Quo Vadis. Resulta que Nerón no estaba en Roma en ese momento y la arqueología ha demostrado que el incendio fue fortuito.

Lo que hace posiblemente diferente a esta era de Acuario que nos ha tocado vivir es el enorme volumen de noticias que nos llegan y la facilidad con la que se difunden. Esto hace que estemos mucho más expuestos ante las consecuencias negativas de la información manipulada.

El empleo en política de las noticias falsas está aumentando de manera importante. Hay numerosas informaciones que tratan del efecto que ha tenido en la última elección del presidente norteamericano Trump o en el referéndum sobre el Brexit en Gran Bretaña. Son muchas las opiniones que apuntan a que la participación de empresas de Análisis de Datos como Cambridge Analytica o el uso de “bots” por parte rusa tuvieron un efecto decisivo en el resultado de estas votaciones.

En el caso español tenemos el ejemplo de los debates en la reciente campaña electoral. Varios medios analizaron en detalle las afirmaciones hechas por los políticos en las que abundaron las inexactitudes y las falsedades claras.

Es una noticia reconfortante que este tipo de estudios es cada vez más numeroso. Son los denominados “Verificadores de hechos” (“Fact Checking”) que se encargan de comprobar la veracidad y exactitud de las afirmaciones hechas en los medios de comunicación, principalmente por los políticos, pero también las difundidas por la red, en general por personas anónimas, que adquieren una apariencia de verosimilitud a base de que nos lleguen por distintas fuentes muchas veces (eso que dicen que una mentira dicha mil veces se convierte en verdad).

Visitar estos verificadores de información me parece muy saludable y una manera de tener una idea más veraz de lo que está pasando. La verdad absoluta no existe, ya lo sé, pero a éstos les doy el mérito de hacer un esfuerzo por comprobar las fuentes de información y no creérselo todo según les llega.

Aparte de los medios de comunicación convencionales que realizan esta labor me gustaría recomendar entre los verificadores de hechos más destacados en España MiniverMaldita con su web asociada Maltidobulo, y Newtral (asociado al programa El Objetivo de la Sexta). Entre los internacionales destacan FactCheck y PolitiFact (este último incluso puntúa el grado de inexactitud de las afirmaciones de los políticos).

¿Cuáles son las motivaciones para emitir noticias falsas? Eliot Higgins (fundador de la red de investigación Bellingcat) considera que hay 4 motivos para ello y constituyen las cuatro “P”: Pasión, Política, Propaganda y Pago. En este último caso de las motivaciones económicas no me resisto a contar el caso, aunque parezca anecdótico, de los adolescentes de un pueblo de Macedonia que hicieron pingües beneficios inundando las redes de noticias falsas a favor de Trump en las anteriores elecciones. Tuvieron un alto seguimiento en EEUU y por tanto consiguieron importantes ingresos a través de los anuncios de Google. Esto no es más que un síntoma de la degradación a la que se somete la objetividad.

¿Cuál es el efecto en los receptores de esta información? El historiador Timothy Snyder, en una entrevista, indicaba que “Una de las formas más fáciles de manipular a las personas, de mantenerlas lejos de los datos, es dividir el mundo entre ellos y nosotros. Y a Internet eso se le da fenomenal: haz clic en esta dirección y te sentirás estupendamente. Eso, por supuesto, nos devuelve al fascismo, que se basa en esa idea de ellos y nosotros”. Javier Marías, en otra entrevista, decía que “Hay un afán desmedido por creer lo que a cada uno le conviene, o lo tranquiliza. Hay una fortísima tendencia a negar lo desagradable.”

En definitiva, tendemos a dar más peso a nuestras emociones que a los datos objetivos, somos propicios a creer lo que nos conviene o lo que es coherente con la idea que teníamos prefijada. Si la noticia cuadra con nuestras opiniones previas, le damos credibilidad, en caso contrario tendemos a desconfiar de ella.

Estamos en la era de la posverdad, es decir de la distorsión deliberada de la realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.

Y mientras tanto personajes como Donald Trump descalifican de forma reiterada a la prensa considerada seria, acusándola de emitir noticias falsas. Curiosamente lo hace una de las personas que es famosa por la cantidad de noticias falsas que publica, especialmente a través de su cuenta en Twitter. ¿Cuál es el objetivo de estas descalificaciones? En mi opinión se trata de desautorizar a los periodistas que contrastan sus datos e intentan dar información veraz a fin de que, en la desconfianza a todo lo que se publica, optemos por creer cualquier comunicación, especialmente si es la que a él le interesa.

Por otro lado, según varios estudios, se nos engaña con facilidad. Precisamente porque tendemos a dar credibilidad a aquello que confirma nuestra forma de pensar y nos sentimos incómodos con lo que no nos da la razón. En algunas investigaciones incluso se difundieron noticias falsas a propósito y se comprobó que gozaban de la misma credibilidad que las verdaderas. También se ha comprobado que las noticias falsas tienen más difusión en la red que las verdaderas. Los bulos inspiran más morbo, más indignación y somos más propensos a propagarlos.

En mi opinión lo más preocupante es que las noticias falsas, aunque sepamos que son falsas, no tienen efecto apreciable en nuestra intención de voto. Somos muy indulgentes con las falsedades. En un interesante artículo de Marta Garcia Aller se incluyen frases lapidarias que lo dicen todo: “Mi candidato miente, pero tiene razón”, “Será un mentiroso, pero es nuestro mentiroso”. Según el estudio de M. Barber y J.C. Pope saber que tu candidato miente no te hace cambiar el voto sino que incluso puede reforzarlo si el bulo confirma una idea preconcebida.

¿Y qué podemos hacer ante esta situación? Ya he comentado antes lo interesante que es revisar de vez en cuando lo ofrecido por las webs de los Verificadores de datos. Me identifico además mucho con el término acuñado por el periodista Craig Silverman de fomentar un escepticismo emocionales decir enseñar a las personas a dudar de sus reacciones instintivas, de que si te molesta un contenido o coincide excesivamente con tu punto de vista previo, revísalo otra vez.

Nota: En consonancia con lo indicado y aunque haya tratado de ser lo más objetivo posible, recomiendo al lector revisar concienzudamente lo expresado en este escrito y tomar su propio criterio.

13 comentarios

13 Respuestas a “Los bulos que nos invaden”

  1. O'farrill dice:

    Pues cada lector tendrá su propio criterio sobre la «veracidad» de lo expuesto en el artículo «lo más objetivo posible» del autor, aunque tenga sesgos inducidos por la propaganda y la desinformación (como la alusión a los «verificadores» de la verdad y… ¡como no! al presidente americano Trump).
    Es una lástima cuando en España tenemos un verdadero clímax de mentiras, desinformación, manipulación mediática, por parte de los que se dice «nuestros dirigentes», donde los verificadores deberían someterse a su vez a investigación. Es una lástima cuando, si extendemos la visión a lo que ocurre en la UE (en sus dirigentes) donde se «venden» determinadas ideas acientíficas confiando en la ignorancia social y con rendimientos económicos inmediatos (ya he comentado que determinado banco se jactaba de llevar vendidos 2.800 millones de euros en «bonos verdes»).
    Con todo ello estamos ante cuestiones de fe que -como dice el autor- queremos que se transmitan como dogmas si encajan con nuestras ideas o, por el contrario, queremos eliminar si son contrarias.
    En todo ello queda enfrentado el mundo de la racionalidad (ahora negacionistas) con el de la emotividad (ahora creyentes o conversos), tal como ha ido ocurriendo a lo largo de la Historia. De quienes desconfían del «poder» cualquiera que sea y los que están capturados por el mismo en cualquiera de sus formas (adoctrinamiento o simple clientelismo). De quienes quieren tener la libertad de pensar y opinar y de quienes prefieren que se lo den «opinado» desde los medios que mejor le caigan. De quienes creen que la verdad está en un debate permanente y quienes quieren que se la den cocinada por aquellos que le caen bien….. Una sociedad viva, crítica y despierta, frente a una sociedad anómica (Dalmacio Negro), cómoda y resignada, que ha perdido el sentido de lo que significa ser persona libre.
    En todo ello late la peligrosa tendencia orwelliana a la imposición más o menos explícita de un pensamiento único, una policía política (verificadores) del pensamiento y opinión (ya lo dijo todo un general en televisión con motivo de la pandemia, olvidando que su lealtad es al Estado, no al gobierno de turno) y un catálogo de premios y castigos que ya conocemos en sistemas totalitarios.
    Decía mi admirado Benedetti que «al final hay que elegir…»
    Un cordial saludo.

    1. Francisco Díaz-Andreu dice:

      Hola O’Farrill.
      Está muy extendida la costumbre de utilizar siempre los mismos medios de comunicación, páginas web, comentaristas, etc para informarse. Consideramos que son de nuestra cuerda y nos parecen más objetivos que el resto. En el fondo lo que estamos consiguiendo es reforzar nuestras creencias previas, sin dar oportunidad a que otras opiniones nos hagan cambiar la nuestra. En nuestro interior hay miedo a que nos hagan cambiar nuestra opinión, nos parece poco serio, nuestra imagen va a caer a lo más bajo porque nos van a juzgar de veletas.
      Realmente el utilizar varios medios, algunos de ellos no afines, para informarnos es lo más sano que podemos hacer ya que nos permite oír otros puntos de vista. Eso sí, hay que hacerlo con mentalidad abierta, dejando abierta la puerta a la posibilidad de que nos convenzan.
      En cualquier caso estaremos menos manipulados en nuestras opiniones.
      Lo mismo ocurre con los verificadores de noticias. No tenemos que asumir que todo lo que dicen sea totalmente objetivo. Aunque en su mayoría les presumo imparcialidad, es difícil que, si pertenecen a algún grupo de poder, entre col y col no se les deslice alguna lechuga.
      De nuevo lo más sano que podemos hacer es buscar distintas fuentes y comprobar.

      1. O'farrill dice:

        Estimado amigo: agradezco su pronta respuesta a mi comentario sobre un tema muy poliédrico e interesante: ¿de quien nos podemos fiar?
        En los estados constituídos democráticamente, hemos creado unos poderes institucionales sujetos al Estado (no a los gobiernos) que emana de la soberanía nacional (artº 1.2. C:E. en nuestro caso). Una forma pervertida de representación electoral (a través de los partidos) con listas partidarias y por ello sometidas al mandato imperativo de los partidos (de sus jefes, para entendernos) prohibido constitucionalmente (artº 67.2 de la C.E.) que permite el sometimiento de la representación a la voluntad del gobierno encargado de administrar el Estado decentemente (recuerdo aquel «Sr. Rajoy es usted un indecente»). Es decir, de acuerdo con la Constitución que, como es obvio, no se puede ni se debe modificar por actos administrativos o leyes gubernamentales (lo ocurrido con la pandemia y el tiempo transcurrido desde la presentación de recursos ante el TC y la primera sentencia, es una prueba de cómo funciona el sistema, sin tener que salir de nuestras fronteras). Como los temas sobre los que nos informan oficialmente son muchos, voy a dejarlo aquí por ahora pero son una demostración de cómo funcionan también los «verificadores» (a los que usted presume imparcialidad; yo, como soy más mayor, tengo mis dudas sobre todo sabiendo que cobran por ello; quien paga manda).
        Es indudable que hay instituciones cuyos miembros pueden mantener una cierta objetividad en sus dictámenes, pero también es cierto que cuando el gobierno o los intereses privados engrasan esa objetividad suficientemente, puede ocurrir como se dice de la abogacía: «puede defender una cosa y la contraria» (según les paguen también). No hace falta poner ejemplos. En tales circunstancias -como comprenderá- las dudas razonables sobre los dogmas presentados como informaciones veraces, son perfectamente posibles y hasta deseables.
        ¿Para que insistir en la propaganda mediática regada desde intereses particulares? El Sr. Gates pronostica una catástrofe climática augurada por supuestos científicos (pierden su calidad de tales al venderse al mejor postor) y quizás tras pasar por Delfos donde los gases procedentes del suelo producen alucinaciones. Es más, quiere someter el sistema planetario a su capricho a través de gobiernos a los que puede influir (el sabrá porqué). En vez de «el Estado soy yo» (que así lo creen algunos) ya hemos subido el listón para vender profetisas, sacerdotes, ritos y liturgias de acuerdo con visiones distópicas y alarmistas (provocar el pánico social está en el C.P. no recuerdo el artículo). De tales predicciones donde se mezcla el sentido común de la repercusión ambiental de las acciones humanas (positivas en algunos casos, negativas por contaminación en otros) con catástrofes mundiales («ahora sólo nos falta una crisis mundial, para que las naciones acepten el N.O.M.» atribuido a David Rockefeller) con las fantasías más propias de la ciencia-ficción sobre el futuro de la humanidad. Por cierto las islas Maldivas aún no han desaparecido tragadas por el mar (según las informaciones «verídicas») o la ciudad de Nueva York se resiste a ser sumergida en el mar (estaba previto para 2010).
        Como verá hay un interesante y amplísimo debate sobre el tema de la «verdad» y la «mentira». En el mundo mediático existen libros y hasta cursos sobre la desinformación que tiene su fuente en «Propaganda» de Edward Bernays y que siguen al pie de la letra desde Mao o Stalin, hasta Goebbles o los hoy llamados «gobiernos de la verdad» (la suya evidentemente), por no añadir todo lo que se ha dicho y estudiado sobre ingeniería social.
        En fin, volvemos a la casilla de salida con su amable comentario: que cada cual crea en lo que le parezca oportuno pero que nadie se arrogue el privilegio de imponer «su» verdad. Eso es biodiversidad intelectual y hace falta mucha en lugar de volver a la caverna de Platón.
        Un saludo.

  2. Manu Oquendo dice:

    Voy a traer en detalle algo que ha sucedido en las últimas semanas y que muestra que la cuestión de las Noticias Falsas o «fakes» forma parte fundamental de lo que Chomsky denominó el proceso de «Fabricación del Consenso» por parte del Poder Social.

    Se trata de una serie de titulares que tiene lugar desde que, a finales de Junio pasado, el periódico económico Expansión trajo en páginas interiores un artículo de un científico francés que decía, tal cual, lo que a continuación se expone. Todo arranca el pasado 28 de Junio, cuando, como he dicho, Expansión se descolgó con un artículo herético de Pascal Richet. Un nuevo Galileo.

    Dicho artículo llamaba la atención por aportar datos y conclusiones que nunca se ven en la prensa «seria» y exponía algo bien sabido pero oculto del gran público por ser muy Políticamente Incorrecto. Mucho. https://www.fpcs.es/clima-y-co2-la-evidencia-frente-al-dogma/ Este es el artículo
    resumido por su autor y al final de la Nota 1 viene el artículo original en inglés más extenso. Sugiero que los guarden.

    Richet decía que «No hay relación significativa alguna entre CO2 atmosférico y temperatura terrestre» y que la relación que los datos muestran es la contraria de la sostenida por el IPPC y los gobiernos de la UE.

    Es decir, una herejía que en otro tiempo le habría llevado al Auto de Fe y a retractarse en público antes de ser llevado a la pira funeraria. Muchos lectores habituales de Expansión se mostraron curiosos por saber ¿por qué se había publicado a Pascal Richet? cuyo CV resumimos brevemente en la Nota 1.

    El artículo de Expansión apareció en medio del impacto de la Subida Artificial del Precio de la Luz debida fundamentalmente al incremento del precio de los derechos de emisión de CO2 por centrales de ciclo combinado decretado por la UE de Úrsula van der Leyen.
    Si no recuerdo mal este Impuesto por tonelada de CO2 se ha multiplicado por 5 –en pleno verano, para disimular– y es la causa directa del cierre de aquellas pocas industrias intensivas en energía que nos quedan.

    Ya anteriormente se nos había hecho imposible fabricar muchas cosas en España; Aluminio entre ellas. Por tanto no nos va a quedar otra que seguir trayendo emigrantes para mantener el precio de la vivienda a base de crédito barato. No me extraña que el sector de la Vivienda esté que se sale.

    Con esta subida y las que se nos vienen encima se supone que para 2050 habremos evitado el apocalipsis del clima terrestre. Es decir, son incapaces de predecir el tiempo más allá de tres días en gran parte del mundo pero nos prometen que en 30 años, si pagamos y callamos, todo estará bien.

    De verdad, casi prefiero que de una vez lleguen los Extraterrestres.

    Ojo, porque según nos dice esta gente la temperatura ha subido –en 1000 años de datos hábilmente manipulados– como máximo 1.3ºC y en media mucho menos. Ajuste fino.

    Además lo presentan de tal forma que toda esa subida se produce en la última parte del Siglo XX y son capaces de decir «exactamente» cuál era la temperatura media ¿? en cada año desde entonces. A finales del siglo XX el asunto climático se llamaba Calentamiento Global. Luego vieron que a partir de principios de siglo XXI nos «enfriábamos» una pizca, como realmente está sucediendo en nuestro entorno desde los 90, y cambiaron el Mantra a lo que siempre pasa porque el Clima siempre cambia y lo llamaron Cambio Climático sin más.

    Cómo será la cuestión que hasta una Ministra de este Gobierno se vio obligada a sugerir a la UE que se revise el papel del Carbono y del CO2 en sus estrategias geopolíticas, industriales y ambientales como hemos visto en las redes electrónicas. No localizo en enlace de su intervención en Youtube pero seguro que algún compañero lo encuentra.

    El caso es que de forma incipiente comienza a percibirse un hartazgo en muchas partes de la sociedad sobre este y otros manejos en una cuestión que para muchísima gente, habitualmente muy bien informada, no tiene ni credibilidad ni fundamento y no pasa de una psicosis colectiva artificial creada a base de confusionismo, alarmismo y medias verdades, para manipular a las masas de “Contribuyentes Sin Representación” en un momento en el cual ya es evidente que Occidente va de mal en peor porque está en manos de unas élites destructivas de su propia sociedad.

    Esta élites de Vividores que Parasitan nuestras Instituciones nacionales e internacionales no tardaron en ver el peligro de que, además de Richet, otros científicos de verdad comenzasen a hablar y reaccionaron a través de sus medios cautivos. «Con nuestras cosas de comer no se juega», dijeron.
    Dicho y hecho.

    A los pocos días vimos que La Vanguardia del Miércoles 14 de Julio tomó nota y fue el único periódico impreso español que encabezó su Portada con lo siguiente: «Los que Emiten CO2 deben pagar por ello». Letras de gran tamaño al lado de una foto de Úrsula van der Leyen.

    Prepárense pues a pagar por respirar nos venía a decir y lo dijo.
    Pero no debió de gustarle que el resto de la prensa se hiciese la remolona.

    Pero vamos a ver, Doña Úrsula, ¿Qué tienen que ver el CO2 y el Carbono con el Calentamiento o Enfriamiento que estamos viviendo? ¿Justo lo contrario de lo que usted dice? By the way, ¿Cuánto dinero se han gastado ustedes para desarrollar tecnologías de captura de ese carbono que tan siniestro les parece?

    Una amiga, siempre atenta a las reacciones de la prensa sumisa, me lo advirtió hace unos días con un gráfico famoso en un enlace anterior: el famoso y desprestigiado Hockey Stick de Michael Mann (Nota 2) según el cual vivimos el momento más cálido de los últimos mil años. Más que cuando en Groenlandia crecían las arboledas de los poblados Vikingos y Alemania e Inglaterra eran la meca de los viñedos europeos. Una etapa climática de 400 años EXPURGADA de los datos que expone el IPPC como ha sido publicado y no rebatido. El dato también es desmentido por China, que presume de ser el país con más datos fidedignos sobre los últimos 4000 años de historia climática. Algo que nadie más tiene. Aquí el enlace de mi discreta amiga. https://www.vox.com/22613027/un-ipcc-climate-change-report-ar6-disaster

    Los gráficos, como verán ustedes, muestran unos márgenes de error que invalidan todo el conjunto porque en su abrumadora mayor parte son, inevitablemente, hasta tres, cuatro y cinco veces superiores a los de lo datos más actuales que no son pequeños. Por no hablar de otras cuestiones que también ponen en solfa todo el constructo. Dicen los estadísticos anglo Do you want a number? Don’t worry, I’ll give you one.

    Sin entrar en cuestiones más hondas como, por ejemplo, el significado de temperatura media de la Tierra a través de 1000 años de historia. ¿Qué es ese dato? O ¿Qué entidad científica tiene el IPPC? pues resulta que tiene de Científico lo que yo de Párroco. Funcionarios y políticos que viven del paradigma y ya es mucho.

    El caso es que a la voz de mando tras el artículo del IPPC vemos que Todos los Periódicos de España han sido debidamente puestos firmes y han encargado a los becarios de Agosto reaccionar y los editores han elegido los siguientes titulares en respuesta al citado artículo de Pascal Richet.

    La Vanguardia: «Los «Expertos» –sin nombre ni apellidos– alertan (omite “de”) que la crisis climática se agudiza y es irreversible». Otro titular con la ya tradicional deficiente gramática de La Vanguardia pero muy disciplinado.
    El artículo nos habla de los “expertos” de la ONU, ese gran lobby de vividores e ideólogos activistas en pro un solo gobierno mundial en sus manos.
    El periódico de Barcelona no se corta y atribuye al cambio climático los incendios forestales Griegos y de California.

    Mientras tanto seguimos por aquí en un Agosto que, como el del año pasado, hasta hace dos días tampoco alcanza los 40º C en Madrid o los 24ºC en el norte de España. Realmente estamos más fresquitos que en toda mi ya larga vida.

    El Mundo, en primera página como segunda o tercera noticia “El Cambio climático en España: 3.5ºC más ¿?, fuegos ¿? y sequía ¿?». Los signos de interrogación son míos. Mientras tanto los pantanos de Madrid están en máximos históricos. Esta tarde he pasado por Valmayor.

    El País, nos regala esto «La humanidad ha causado ya Daños Irreversibles al Planeta». Primera página a todo trapo que no comento porque la grandeza del medio de la Sra. Botín y Fondos Amigos me supera.

    ABC, el más discreto, dice en portada bajo la foto de un incendio en una de las 6000 islas griegas, que «La mano del hombre sube la temperatura del Planeta» y en letra más pequeña «La ONU alerta de los daños irreversibles para la Tierra y urge evitar el caos climático».

    La Razón de Maruenda hace como que no ha oído las órdenes y no trae la cuestión en portada. Se limita a recordar que Pedro Sánchez quiere educar a nuestros hijos y nietos. Lo cual no es novedad, solo un apretón de tuercas.

    ¿Se habrán quedado tranquilos?

    Esta secuencia de titulares no solo es curiosa sino que analizada da para mucho y sobre todo nos muestra que ni el Poder es fiable ni los medios a su disposición son de fiar. Por que o miente Richet o miente van der Leyen en las razones de su subida de la Luz.

    Saludos

    Nota 1. El Prof. Richet está ligado al Institut de Physique du Globe de Paris desde hace 35 años, habiendo sido también profesor visitante en Stanford University y en el Tokyo Institute of Technology. Autor de numerosos libros y artículos, ha recibido prestigiosos premios a su trayectoria científica, como el Ivan Peychès de la Académie des Sciences francesa, el premio Von Humboldt (Gay-Lussac) y la medalla Urey. Su último trabajo de investigación, cuyas conclusiones resume este artículo, puede encontrarse en hgss-12-97-2021.pdf (copernicus.org).

    Nota 2. Michael Mann. Clima. Para saber de este personaje he ido a la biblia sobre la cuestión: Climagate, 2010, en la que Brian Sussman, veterano climatólogo, expone gran parte del Fraude Global en marcha desde Al Gore.
    Las referencias a Mann vienen en las páginas: 17-19, 35-37, 40-42, 45, 55, 74 y 76. Es muy interesante leer el tipo de personaje que medra en medio de estas cuestiones que generan inmensos negocios cuyas externalidades pagamos todos. Tal parece que como sucede en lo cuántico la presencia de Mann altera los datos a favor de sus conclusiones.

  3. pasmao dice:

    Interesante columna Don Francisco, y también el debate con MANU, O’Farrill y los que puedan venir.

    El ejemplo que salido a la palestra ha sido el del cambio climático y hasta que punto los humanos tenemos mas o menos que ver..

    Yo voy a sacar otro donde, vaya casualidad (cosas que pasan), los actores son casi los mismos aunque el objeto del debate sea otro. Y me refiero al origen del «bicho» en la pandemia. El «bicho» a grandes rasgos o es de origen natural o lo hemos fabricado los humanos (y se nos escapó por error o porque convenía, pero eso es otro debate mas)…

    Y al respecto y desde el origen de la pandemia los que habíamos sugerido que eso no era «natural» hemos sido ridiculizados, anatemizados, terraplanizados, etc.. con todas esas agencias de verificación cayendo cómo mazos sobre el que aventuraba algo diferente de la sopa de murciélago con raspas de escamas de pangolín.

    Es ahora cuando desde altas instancias se empieza a reconocer que, vaya por dios, si es posible que el bicho fuera un experimento de ganancia de función donde se les fue la mano… por decirlo de alguna manera. Y las agencias de verificación que antes decían una cosa ahora o dicen otra o callan como puertas.

    Y es curioso que sea exactamente el mismo establishment «científico» (no los mismos científicos, si no todo el aparataje mediático institucional) que defendía la versión primigenia del bicho «natural» el que defiende/defendía que lo del cambio climático es nuestra «culpa».

    El problema de los medios no es que tengan que luchar contra los bulos, fakes, etc… es que quieren tener el monopolio de los bulos para ser sólo ellos de acuerdo con sus intereses quienes los lanzaban y abrían mas o menos la manija para «administrarlos».

    Y lo que les molesta es que esa posición tan cómoda para ellas, y para el verdadero poder, ahora haya perdido fuerza.

    Yo por mi parte lo primero que exijo es una cierta coherencia. Parto de que la verdad existe.. y cómo tal tiene una coherencia intrínseca, aunque compleja. Y como verdad me refiero a verdad científica no Verdad religiosa. Ese es otro tema.

    Y el problema es que los bulos tengan que ser tratados por el establishment mas como herejías que como bulos, porque en el fondo lo que se nos quiera imponer sea una nueva religión donde no haya separación entre el mundo del Cesar y el de la fe.

    No hay nada mas inquisitorial que el mundo que nos está tocando vivir, y que por desgracia va a mas.

    Un cordial saludo

    1. Francisco Díaz-Andreu dice:

      Hola Pasmao.
      Querría relativizar un tanto la expresión de que “la verdad existe”. Lo que comprobamos en el mundo de la ciencia es que la verdad de hoy es la mentira de mañana. Las teorías de Newton fueron un gran avance en su momento, hasta que se descubrió que no funcionaban a nivel microscópico y surgieron otras teorías, la relatividad y la cuántica, que la explican mejor.
      Esto se ha producido en el campo científico en muy numerosas ocasiones y no digamos ya de la historia. Los acontecimientos del pasado tienden a ser explicados como “verdades” en función de los intereses de las personas que participaron (y vivieron para contarlo, generalmente los vencedores). Incluso este fenómeno se produce muchos siglos después con el empleo del relato histórico, en incluso de la arqueología, como manera de dar soporte a los intereses, en general políticos, del momento actual.
      En el caso del origen de la pandemia se está produciendo ahora un debate cada vez mayor al que el oscurantismo del gobierno chino no ayuda en absoluto. Esa misma falta de cooperación en la investigación hace que aumenten las sospechas.
      Creo que hay que tener cuidado con las conclusiones precipitadas en cualquier ámbito ya que, con el tiempo, la verdad, o al menos resquicios de ella, se van abriendo camino. En el caso de la pandemia estoy convencido de que, antes o después, sabremos qué ha pasado.

      1. pasmao dice:

        Muy buena puntualización Francisco.

        Muchas gracias.

        Pero decirlo de otra manera, la verdad existe (verdad con minúscula) aunque puede estar incompleta.

        Lo esencial de Newton, además de su su descubrimiento, es que buscaba la verdad sin importarle a quien podría agradar o incomodar… y respondía a una ética personal, no a una corte de científicos (aunque existiera una comunidad científica con la que se carteaba ..)

        Parecido ocurrió con Einstein. Que en cierta manera «completó» la teoría Newtoniana desplatonizádola en cierta manera.

        Hasta que llegaron los siguientes con lo del principio de indeterminación y la liaron otra vez… (¿lo volvieron a platonizar?)

        En todo caso había una necesidad, que yo diría hasta vital, existencial… de saber que es lo que había, cómo funciaban las cosas, etc…

        Y todo eso ha faltado y mucho en todo lo del origen del bicho. Y me temo que no ha sido exclusivamente porque los chinos no hayan querido colaborar… Ahí hay mas, mucho mas.

        Por que es obvio que «eso» se sabía al menos desde Enero/Febrero del 2020. Lo del verdadero origen del bicho. No se puede poner uno a desarrollar vacunas, de las que sea, ignorando estos «detalles».

        Y todas esas Agencias de Verificación, que son las que están de hoz y coz a favor de que el hombre está modificando la meteorología con sus excesos industriales, han metido en lo otro (al menos) la pata de forma clamorosa.

        Por otro lado (en su favor) le pongo un link a una noticia donde unos «verificadores» (mas bien de izquierdas, el medio lo es) ponen en sus sitio a otros de mucho mas a la ¿izquierda? que pretendían alimentar el deterioro institucional que hay en Colombia ahora, haciendo correr el bulo de que (en Colombia) la policía estaba contribuyendo al «cuanto peor mejor» … tan en boga.

        Lo que no se, es hasta que punto habrá salido reflejado en los telediarios de RCN o Caracol… el bulo cómo bulo per se, y no como fake.

        Un muy cordial saludo

        https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/detector-este-video-no-prueba-que-el-esmad-fue-el-que-prendi%C3%B3-fuego-a-un-bus-de-transmilenio-en-suba/

      2. O'farrill dice:

        «Creo que hay que tener cuidado con las conclusiones precipitadas…» Totalmente de acuerdo. Precisamente eso es lo que estamos viviendo: unas conclusiones (convertidas en dogmas religiosos) y difundidas por el sistema mediático correspondiente.
        Hace unos meses intenté objetivizar (racionalizar) los datos sobre la pandemia en España a partir de la información oficial (INE). Curiosamente en los años anteriores a 2020 también moría gente (alrededor de unas 450.000 personas de media). Las causas principales: sistema circulatorio (corazón) alrededor de unas 120.000 personas; tumores unas 115.000 personas y aparato respiratorio (al que se asimila el SARS CoV 2) unas 45.000/50.000 anualmente.
        Curiosamente a partir de 2019 desaparecen las muertes por ésta última causa y…¡tachán! aparece el virus que provoca en 15 meses (2020+4 meses de 2021) unas 77.000 defunciones……. ¿a que encajan las cifras…?
        La cuestión es que antes no se consideraba adecuado hablar de muertes y no se extendía el pánico (que es lo que ocurre ahora). O, más sorprendente todavía, extrapolando datos de la incidencia del Covid 19 a unos 100 países de todo el mundo hasta el pasado 6 de agosto, estamos en una horquilla entre los 631.879 de EE.UU. (Trump-Biden) y una sola muerte en Vanuatu, Sáhara Occidental, Monserrat, Granada… (España ocupa el nº 15 con 81.931 a fecha 6 de agosto). Lógicamente es de suponer que la incidencia de fallecidos tiene que ver con la población de cada país, su grado de desarrollo sanitario, su densidad de población en función de su extensión, etc. Pues bien, ahí van datos oficiales: Nigeria, 200.963.529 habitantes, 923.768 km2 y una incidencia Covid de sólo 2.178 fallecidos; Bangladesh, 163.046.161 habitantes, 144.000 km2 tiene una incidencia de 21.902 fallecidos Covid (cuatro veces menor que España y casi 20 veces menos que su vecina India); China, 1.400.050.000 habitantes, 9.562.910 km2 y una incidencia de sólo 4.636 personas o (para no aburrir) Corea del Sur, 51.709.000 habitantes, 100.339 km2 y sólo 2.113 fallecidos (fuente: statista.com/expansión). Si alguien tiene ganas y tiempo de investigar el número de defunciones y sus causas en los años anteriores en estos países, nos iremos aproximando a un mejor conocimiento del asunto.
        Lo que ocurre es que no toda la sociedad es ignorante, vaga o ingenua. De vez en cuando la gente se hace preguntas «de cajón» y busca respuestas racionales a situaciones que se pretenden mantener emotivamente (la propaganda hace mucho, como el «utilizar» a bebés -casi siempre el mismo- para la publicidad de algunas ONGs). Algo anda mal en Naciones Unidas cuando deben buscar financiación externa.
        De nuevo gracias por el debate suscitado por el artículo «lo más objetivo posible».
        Un saludo.

  4. Ligur dice:

    Totalmente de acuerdo con O´farrill;
    Lo que me preocupa es que exista un “ministerio de la verdad” para perseguir cual inquisición, a toda voz disidente, a todo aquel que ose contradecir a este gobierno. Creo que habria que ser muy crítico con la existencia de semejante ministerio.
    Maldita – New-trola, ya sabemos quienes son los encargados de ese control, Ferreras, señora y otros. Los mimados y regados de millones para hacer lo que dice la voz de su amo.
    Con respecto al bicho, como lo llama Pasmao y como dice el autor – todo se acabará sabiendo –, me atrevo a decir, que ya se sabe mucho de lo que pasó, otra cosa es que los medios, los de siempre, regados y engrasados de dinero y publicidad, ni se les pasa por la imaginación, levantar la vista del suelo. Ocurre en España y en más de medio mundo.

    Y en lo que respecta al cansino y tedioso cambio climático, no repetiré lo que ya he dicho otras veces. La exposición de Manu es proverbial.
    La realidad Orwelliana llego a nuestras vidas y muchos son los que quieren comprarla.

    Saludos cordiales

  5. R. Estévez dice:

    Un amigo periodista acaba de enviar este enlace que sigue por WhatsApp.
    Es una entrada en Facebook totalmente verídica –se trata de 4 portadas históricas de «Time» informando de que viene una época de grandes fríos en los años 70 y, un par de décadas después otras cuatro portadas anunciando el Calentamiento Global.
    Lo gracioso es que Facebook lo censura porque ha mandado verificar y el verificador no es capaz de encontrar las portadas accesibles para cualquiera.
    Aquí la historia completa probablemente mejor contada.
    https://www.religionenlibertad.com/blog/651552699/Facebook-no-solo-censura-Facebook-miente.html

    El caso es que los mismos que dijeron lo de las Armas de Destrucción Masiva en Iraq y los que garantizaban una salida tranquila de Kabul se han erigido en verificadores.
    O los que se olvidaron de que este edificio también se cayó unas horas después de las torres gemelas y nadie se acuerda. https://www.youtube.com/watch?v=bWorDrTC0Qg ningún avión le tocó,

    De verdad, alguien decía en este blog hace unos días que ya era hora de que los Extraterrestres tomasen el control.
    Me apunto.

    1. O'farrill dice:

      Creo que poco a poco vamos llegando a una desconfianza instintiva de buena parte de los ciudadanos por los «relatos» oficiales («hemos perdido la guerra del relato» decía Hillary Clinton tras su derrota en EE.UU.) porque una cosa son los cuentos infantiles y otra que se nos quiera infantilizar para colar esos cuentos a los que León Felipe destinó un precioso (y certero) poema. Ya no sólo son personas que por su preparación pueden disentir, sino personas normalitas que, siguiendo a Hamlet, creen que «algo huele a podrido» en los relatos con que se nos adormece.
      Las aportaciones de R. Estévez son interesantes porque muestran la cruda realidad que se esconde en los cuentos. Las portadas de «Time» son un ejemplo la desvergüenza mediática de la que, en otros tiempos, se vanagloriase de «prensa libre». En cuanto al video del edificio que colapsa por sí sólo, parece que estamos ante una demolición controlada que, cuesta creer, proceda del impacto de aviones en las torres gemelas (construidas según el arquitecto que las diseñó y proyectó «a prueba de posibles impactos de aeronaves»). Otra cuestión que ha quedado oscurecida.
      En relación con el buen presidente Biden y sus politicas que iban a enmendar los errores del «malísimo» expresidente Trump, ha saltado la toma de Kabul por los talibanes, lo que no deja muy bien parada la política exterior del nuevo mandatario que empieza a ser criticado por sus muchos fallos (incluso por quienes lo defendieron y apoyaron, lo que parece seguir el guión previsto de sustituirlo por su «vice» más enérgica y joven). Añado un dato para los verificadores: en la primera cumbre USA-China en Alaska, -parece- que éstos le recordaron al Sr. Biden quien le había hecho ganar las elecciones (según prensa).
      Estamos en plena práctica de la captura de conciencias (Mao) por todos los medios posibles, desde diseños y programas que se nos hurtan o se nos sesgan (técnicas desinformación), pero que se olfatean en el medio ambiente (ese tan manoseado y tan poco entendido). Por eso se agradecen artículos como el que ha dado lugar a un debate estimulante.
      Un saludo.

  6. Ligur dice:

    En ABC Opinión, un tal Guy Sorman dice textualmente;
    -Las personas no vacunadas ariesgan su vida – es su elección – pero, lo que es más importante, arriesgan las de todos los que les rodean. Una persona no vacunada, deliberada y orgullosa de serlo, es, por tanto, un delincuente en potencia y en libertad-

    Bueno, después de leer a este energúmeno declarado y en libertad, me pregunto ¿donde están New-trola – Maldita y todas las que el autor nos ha recomendado acudir para desfacer nuestras dudas sobre quien nos engaña o no?.
    Está claro que calladitos y a favor de este sujeto.

    Ahora estamos peor que el año pasado, las vacunas han propiciado la aparición de todas las variantes habidas y …. por haber… esto no ha terminado.
    Que Dios proteja a vacunados y no vacunados.

    Saludos

    1. O'farrill dice:

      Así empezó el nazismo: señalando a grupos de población como delincuentes a los que había que eliminar. Lo mismo que el fascismo o implantación de un pensamiento único. Luego nos ponemos «estupendos» criticando las pajas en el ojo ajeno (que si Trump, que si Polonia, que si Bolsonaro….) sin tener el valor de enfrentar las propias vigas. Lo mismo es aplicable al «pasaporte Covid» que pedimos con entusiasmo. ¡Cuánta ignorancia!
      La UE va poco a poco implantando las imposiciones recibidas de los poderes reales y sirviendo sus caprichos e intereses. ¡Lástima de esa «Europa de los Ciudadanos» que se coló hace años, para devenir en un mero apéndice de la geopolítica y la geoestrategia de los poderosos siguiendo el camino de las instituciones internacionales! Las declaraciones del Sr. Borrell sobre la situación en Afganistán, están en esa línea de falta de ideas y políticas propias de la UE, muy parecidas a las de nuestros gobiernos europeos.
      El mundo está en manos de ególatras caprichosos de ideas mesiánicas, que tratan de esconder sus graves carencias intelectuales, morales o políticas que se ven con fuerzas ante naciones destruidas, estados corrompidos, sociedades manipuladas y valores que se fueron por las cloacas imperiales. Pocos líderes verdaderos con pelo blanco se avendrían a sus caprichos…. por eso se margina la sabiduría y la experiencia.
      En cuanto al comentario de Ligur sobre las pretendidas «vacunas» (que no son tales, pues las reales responden al conocimiento exacto del patógeno y necesitan mucha información, mucho tiempo y muchos ensayos clínicos) ), parece que, en el fondo, tengan razones diferentes a las sanitarias…. Lo que es cierto es que afectan a nuestro sistema inmune natural y diferente en cada persona, sin que se conozcan las consecuencias a medio o largo plazo. Esas son las bases científicas de esta cuestión que los «verificadores» esconden o, peor aún, ignoran expresamente y que los «expertos» de que hablan los políticos no se atreven a decir. Se ha vendido la dignidad profesional por el maldito incentivo económico. Quienes la mantienen son «negacionistas» al parecer. Así nos va y nuestros hijos no se encontrarán con esa sociedad seráfica y feliz que se nos promete, sino con nuevas formas de esclavitud capaces de disponer de ellos a su capricho. Como asusta un poco, mejor ni lo tocamos….
      Un saludo.

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