¿Tiene solución la despoblación rural?

Hace poco estuve con mi mujer visitando algunas de las impresionantes iglesias románicas del norte de Palencia. En todos los casos pudimos entrar en ellas gracias a que alguien del pueblo lleva años prestándose a abrir sus puertas a quienes lo solicitan. Se trata de personas de edad avanzada y en pueblos con unas decenas de habitantes igualmente mayores. La conclusión, por tanto, parece evidente: si la despoblación de estas zonas de España sigue su marcha, en pocos años gran parte de ese patrimonio histórico dejará de ser visitable y ni siquiera contará con la suerte de protección que le brindan sus vecinos. Salvo que se solucione de otra manera.

Venimos oyendo hablar del vaciamiento de la España rural desde hace bastante tiempo y parece que ya nos hemos resignado a verlo como un problema sin solución. Pero, cuando uno se adentra en las cifras y piensa un poco en sus implicaciones, se vislumbra un panorama tan abrumador que se resiste a dar la batalla por perdida.

Desde el año 1975 a ahora la población española ha aumentado un 38%, pasando de 34,2 millones de habitantes a unos 47,3 millones. Pero, en ese mismo periodo, 17 provincias han perdido población.

Actualmente, el 70% del territorio de este país está habitado por el 10% de sus habitantes, 4,6 millones. Naturalmente, esto es el resultado de una tendencia que se viene produciendo desde hace varias décadas.

Desde el año 1975 a ahora la población española ha aumentado un 38%, pasando de 34,2 millones de habitantes a unos 47,3 millones. Pero, en ese mismo periodo, 17 provincias han perdido población, siendo Zamora el caso extremo, al perder un 31%.

La pérdida de población ha sido un proceso que se ha ido extendiendo con el tiempo a más provincias, de manera que si, en el año 2001 eran 5.120 municipios (el 63% de los 8.100 que hay en total) los que habían perdido habitantes, en los últimos 10 años son ya 6.516 municipios, un 80,2%.

Ni siquiera nos queda el consuelo de pensar que en el resto de Europa pasa lo mismo porque, según los criterios de la UE, casi la mitad de los municipios españoles están en riesgo de despoblación, una cifra que nos sitúa algo por detrás de Estonia, Finlandia y Letonia, y muy lejos del 10% de municipios con este problema, que tiene de media la Eurozona.

La despoblación tiene, básicamente, dos causas: la caída de la natalidad por una parte y la emigración a otras zonas con mejores perspectivas laborales, por otra. Ambas causas se realimentan porque quienes se van por motivos laborales suelen ser los más jóvenes y, por tanto, los que podrían tener hijos.

Sin embargo, la caída de la natalidad en España es generalizada y, por tanto, es un fenómeno que afecta a todo el país, tanto a las zonas rurales que pierden población como a las zonas urbanas que la aumentan. Es más, desde el año 2015 el crecimiento demográfico del país se sostiene exclusivamente por el incremento de extranjeros.

Teniendo en cuenta la dimensión del gasto público en pensiones (un 37,3% del gasto total), el ritmo al que crece ese gasto y la dificultad política para frenar ese aumento, es difícil que este país tenga margen presupuestario para aumentar sustancialmente el gasto en políticas familiares.

El índice de natalidad podría recuperarse en parte con unas políticas públicas mejor enfocadas y mucho más dotadas económicamente, como muestran las experiencias de Suecia y Francia. Pero, mientras estos dos países gastan en políticas familiares el 3,5% y el 2,9% del PIB, respectivamente, en España este gasto se sitúa en el 1,1% del PIB. Teniendo en cuenta la dimensión del gasto público en pensiones (un 37,3% del gasto total), el ritmo al que crece ese gasto y la dificultad política para frenar ese aumento, es difícil que este país tenga margen presupuestario para aumentar sustancialmente el gasto en políticas familiares.

Si a eso le unimos que la caída de la natalidad tiene también mucho que ver con factores en los que apenas pueden influir las políticas gubernamentales como, por ejemplo, la dificultad de los jóvenes en establecer relaciones de pareja estables y en comprometerse con la crianza de los hijos, se entiende que prácticamente haya que descartar el aumento de la natalidad como vía para la recuperación demográfica.

Ante este panorama, las políticas públicas se proponen actuar sobre aquello que facilite la creación de empleo en las regiones que se están despoblando, retenga a los jóvenes que aún quedan en ellas y atraiga a otros de otras regiones. Básicamente se trata de dotar de buenas infraestructuras de comunicación, servicios médicos y escolares, viviendas accesibles, incentivos fiscales, financiación y asesoramiento para poner en marcha nuevas actividades económicas, etc. Para más detalle se adjunta el enlace a las 130 medidas que han acordado el gobierno central y las Comunidades Autónomas.   

(…) en el año 2019 casi el 10% de los residentes en municipios de menos de 10.000 habitantes habían nacido en el extranjero, y en la franja de edades entre 20 y 39 años, ese porcentaje es del 16%.

Hasta ahora, sin embargo, parece que la vía que ofrece más posibilidades de revertir la tendencia actual es la inmigración. De hecho, en un reciente estudio patrocinado por la Fundación “la Caixa” se concluye que los inmigrantes están rejuveneciendo la España rural. Concretamente, en el año 2019 casi el 10% de los residentes en municipios de menos de 10.000 habitantes habían nacido en el extranjero, y en la franja de edades entre 20 y 39 años, ese porcentaje es del 16%. Según este estudio, la realidad de la España rural está en proceso de transformación a causa de la procedencia y características de los nuevos residentes que, en su mayor parte, vienen de Marruecos y Rumanía.

Desde luego no es ninguna novedad que España va a necesitar que vengan bastantes inmigrantes para cubrir los puestos de trabajo que el envejecimiento de los españoles va a dejar vacantes. Según la ONU, para mantener el mismo ritmo de crecimiento económico, este país necesitará que vengan casi 7 millones más de inmigrantes de aquí al 2.050, a sumar a los 5,5 millones que ya hay.

Al margen de lo que a la economía española le convenga, también está la cuestión de cuántos jóvenes africanos van a venir, queramos o no, si tenemos en cuenta que, según las previsiones de la ONU, en los próximos 30 años la población de ese continente se duplicará y es muy poco probable que sus jóvenes, que ya hoy constituyen el 60% de su población, encuentren trabajo en sus países.  

Por tanto, que la despoblación rural de España se revierta, al menos parcialmente, a base de inmigrantes extranjeros es una hipótesis bastante probable. Claro, siempre y cuando se mantengan los empleos que hoy ocupan a quienes trabajan en la España rural. Y esos empleos están relacionados en gran parte con una agricultura fuertemente subvencionada por la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea.    

La gran pregunta que hemos de hacernos es cuánto tiempo podrá mantener la UE su política agraria basada en aplicar fuertes aranceles para evitar que los productos de otros países sean más competitivos en precio que los nuestros.  

Si la UE quiere evitar que la inmigración procedente de otros países, sobre todo africanos, desborde ampliamente nuestras necesidades laborales y nuestra capacidad de asimilación, parece evidente que tarde o temprano Europa tendrá, entre otras cosas, que renunciar a los aranceles con los que está protegiendo su agricultura para permitir que aumenten sustancialmente las exportaciones agrícolas de esos países hacia nuestros mercados y así facilitar que sus sectores agrícolas se expandan y una gran parte de su juventud encuentre trabajo en ellos.

Ahora bien, a medida que la UE vaya reduciendo las subvenciones agrícolas, la gente que trabaja en la agricultura en nuestras zonas rurales ya no podrá subsistir y se acelerará aún más el abandono de estas zonas. Salvo que esos fondos se siguieran aplicando a sostener otros empleos que no tengan que ver con la agricultura, pero sí con la vida rural.

Un panorama ciertamente complicado del que sorprendentemente se habla poco.

12 comentarios

12 Respuestas a “¿Tiene solución la despoblación rural?”

  1. R. Estévez dice:

    Antes de entrar en la materia del artículo, que es bien interesante, tengo una pregunta: Según creo ya no se hacen censos desde hace muchos años. Por lo menos desde antes de que comenzasen a meter trata gente. (Aznar 1.7 Millones, Zapatero 5.0 Millones, etc.)
    ¿Cómo se sabe con tanta precisión las personas que viven en España y cómo son? Es decir, lo que detalla un censo moderno como el de los EEUU.
    Muchas gracias

  2. Manuel Bautista dice:

    Hola Ramón, como te puedes imaginar no soy ningún experto en esta cuestión que planteas y, por tanto, no se cómo se cuentan los habitantes que hay en España. Simplemente me fío de lo que dice el Instituto Nacional de Estadística. De hecho en su nota de prensa del pasado 21 de junio cuyo enlace adjunto (https://www.ine.es/prensa/cp_e2021_p.pdf) decía que la población de España el 1 de enero de 2021 era exactamente 47.394.223 habitantes. Ahora bien, supongo que si pudiéramos meter la lupa en el modo en que han llegado a esa cifra nos encontraríamos con sorpresas, como en tantas otras cifras oficiales que nos acompañan.
    Un cordial saludo

  3. RBCJ dice:

    Hombre, hablar del tema se habla. hoy por ejemplo se leía «Cien mil cerdos para 131 habitantes: la España vacía se rebela contra las macrogranjas».
    https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/ecologia/2021-10-13/cien-mil-cerdos-para-131-habitantes-la-espana-vacia-que-se-rebela-contra-las-macrogranjas.html
    Lo peor, las las 130 medidas que han acordado el gobierno central y las Comunidades Autónomas. Demasiadas, ¿cómo lo mides y dónde priorizas?.
    cuando trabajamos con matrices salen demasiadas propuestas, algunas son ocurrencias, hasta con sentido , pero NO hay un plan…principio y final.
    Queremos ir al campo y descubrir la naturaleza, los fines de semana y las vacaciones. Los que ya están, quieren trabajo, pero 8.500 municipios parecen demasiados para una correcta planificación de «algo».

    1. Manuel Bautista dice:

      Hola RBCJ,

      Es verdad, casi todos los días sale alguna noticia relacionada con el tema, pero no se ve que haya un debate en profundidad que analice qué alternativas hay, por dónde enfocar las soluciones. No, simplemente estamos en la fase de los lamentos por cómo se está deteriorando la España rural, sin que nadie parezca tomar las riendas para hacer algo con sentido. Y, desde luego, estoy totalmente de acuerdo en que lo de las 130 medidas no es un plan ni nada que se le parezca.

      Y esto sí que requiere una política de Estado, con visión global y a largo plazo. De lo contrario (y no sé si ya se llega tarde) vamos a ver que iniciativas como la de «Teruel Existe» se van a extender y multiplicar, complicando todavía más la gobernabilidad de este país.

      Un saludo

  4. YaMeVoy dice:

    Creo que es obvio que cada pueblo de España no puede ofrecer la educación, la cultura o las carreras profesionales que ofrecen las grandes ciudades.

    Que las ciudades (y cuanto más grandes más) ofrecen mejores oportunidades para los jóvenes (y no tan jóvenes) es obvio. Las empresas hacen lo mismo. Y viene ocurriendo desde hace siglos.

    ¿Por qué hay que hacer algo para revertir lo que la gente prefiere hacer: ir a donde hay más y mejores expectativas de calidad de vida, o sea, las ciudades?

  5. Manu Oquendo dice:

    ¿Tiene solución las despoblación rural?

    Creo que no. Por lo menos mientras los gobiernos europeos sigan sin representarnos y, en vez de hacer lo que queremos, nos sigan obligando a hacer lo que ellos quieren para perpetuarse como Casta Parasitaria.

    Me explico.

    Los procesos que han provocado el vaciamiento de inmensos territorios y la concentración humana, primero en pequeños pueblos y luego en capitales de las que surgirían luego algunas mega-urbes, han durado siglos. Dicen que sin la patata que trajimos de América y sin la eliminación de tierras y bosques comunales de las aldeas no habrían sido posibles las concentraciones de mano de obra, servicios y consumo propias de la era industrial.

    Además, al estudiar estos fenómenos, solemos olvidar un agente social muy importante: Las Necesidades Fiscales de los Gobierno en sentido lato. Este es hoy día el factor más importante ante el cual palidecen muchos de los anteriores incluido el segundo más importante: La necesidad de Controlar a cada persona más fácilmente. Ambos factores trabajan de la mano en la dirección de la masificación.

    Para ello basta recordar lo sucedido en esta pandemia que, por un lado, ha provocado una huida perceptible de las grandes urbes para ir vivir en lugares menos congestionados y un número muy respetable de personas que se pasaron al trabajo a distancia que venía funcionando a medio gas desde los años 90 y, por otro, una clara respuesta del poder que a la chita callando está haciendo que la gente en teletrabajo se vea obligada de nuevo al hábito ineficaz, caro y troglodita de «volver al trabajo presencial» añadiendo 2 horas diarias de transporte al horario laboral diario.

    Sabemos –y olvidamos– que el «contenido fiscal» por todos los impuestos y tasas excede ya el 55 o 60% del PVP de cualquier producto. También de la vivienda en su compra y de prácticamente todo tipo de servicios.

    Es decir, el «Necesitado» más importante de que los precios no bajen es el Estado y, si suben, mucho mejor. Y, si además de subir, alguien nos presta gratis para que sigan subiendo, pues miel sobre hojuelas. El PIB –una métrica perversa porque incentiva las malas practicas económicas–sube y «parece que sube» al mismo tiempo que nos vamos empobreciendo. ¿Lo entienden ustedes?

    Ahora mismo el precio de la luz sube fundamentalmente porque desde 2012 se ha multiplicado 11 veces el precio del «Impuesto sobre el CO2». De 4.5€ a algo más de 50€tonelada de CO2. Un impuestazo que con otra trampa semántica han disfrazado de «derechos de emisión» tras convertir al gas de la vida, el CO2, en en enemigo a exterminar. Como todos emitimos CO2 al vivir ya debemos tener claro que el objetivo último a reducir es… todo lo que vive.

    La consecuencia inmediata de este impuesto es que Todos los Materiales de construcción se han puesto por las nubes y que la vivienda va a subir. Acero, aluminio, cemento, ladrillo, azulejos, plásticos y vidrio son muy altos consumidores de energía y unos cuantos de ellos ya no se pueden fabricar en España. Acaba de cerrar el Aluminio. El acero mucho antes.

    ¿Quién se ha aprovechado el primero de este panorama?

    Muy sencillo, el Gobierno de España que va a subir el valor catastral de las viviendas–ya por encima de su valor de mercado real en muchos casos, y los IBI’s. Y lo hace anticipándose al subidón de precios provocado por la UE que es la que nos sube el Impuesto del CO2. Ayer estaba en toda la Prensa.

    El mismo gobierno de España hace un par de meses nos regalaba el oído diciendo que hasta el 2050 iba a meter unos 200,000 emigrantes al año.

    Emigrantes cuya función soterrada es proporcionar demanda para vivienda por la parte baja de la pirámide porque no se puede uno ni imaginar qué sucedería si los precios de la vivienda comienzan a bajar, por ejemplo, por pura muerte demográfica derivada de políticas públicas y, de nuevo, por una fiscalidad que convierte en idiota estructural a quienes hayan querido tener hijos y cuidarlos.

    Desde el punto de vista anterior, perceptible por cualquiera de nosotros, no me imagino a ningún gobierno fomentando una mejor distribución de la población. Todo lo contrario. Nos van a seguir «concentrando» que es como mejor se maneja al ganado.

    El que no se ocupa de cuestiones «políticas» –es decir, Fiscales– verá lo bien que se ocupan de él quienes viven de la política.

    Saludos

  6. O'farrill dice:

    El comentario de Manu da en el clavo: la concentración absurda y errónea de la población y de sus usos y actividades, ha sido y sigue siendo la «política» de los sucesivos gobiernos.
    En el régimen anterior se crearon «polos de desarrollo» que trataban de corregir la despoblación. En los sucesivos, todo se ha ido -como ahora- en hablar demasiado de ordenación territorial, medio ambiente, ecología, etc. olvidando que existe la especie humana, con sus necesidades y sus proyectos, con sus ilusiones y con sus esperanzas.
    Durante varios años estuve dedicado a este tema y aún sigo insistiendo en el desequilibrio que se ha creado artificialmente por intereses espurios o simple ignorancia e incompetencia. Si a eso unimos la misma línea de concentración en las ideas, opiniones, servicios, actividades, etc. nos daremos cuenta del enorme empobrecimiento que se nos ha ido colando en nuestras sociedades para su mejor control.
    ¿Nos hemos dado cuenta de cómo se ha traspasado la responsabilidad a los ciudadanos desde el mundo administrativo, corporativo o financiero de todos los errores que padecen ellos?
    Todos nuestros agentes están ocupados… ¿qué agentes?
    Un saludo.

  7. Manuel Bautista dice:

    Yo discrepo de la tesis de Manu de que la despoblación rural y la creciente concentración en unas pocas grandes urbes sea al interés de los gobiernos por exprimirnos fiscalmente y, menos aún, por tenernos bien controlados. No lo creo, sinceramente.

    Lo de tenernos a todos los ciudadanos controlados en todos nuestros movimientos está chupado hoy en día con todas las posibilidades que ofrecen las tecnologías. A fin de cuentas, prácticamente todo el mundo usa un teléfono móvil y hace la mayoría de sus transacciones económicas con tarjetas de crédito, independientemente de que viva en la Soria profunda o en el barrio de Chamberí de Madrid, y ya solo con eso (y con el «libre» comercio de nuestros datos personales) cualquier empresa tecnológica del tres al cuarto nos tiene controlados.

    Por otra parte, tampoco me cuadra lo de la motivación fiscal. Como bien decía Manu, el tema de la emigración del campo a las ciudades viene siendo una constante desde hace varios siglos. De hecho, la Revolución Industrial no hubiera sido posible sin este movimiento migratorio. Y en época de Franco, es conocida la disminución que se produjo en el número de personas ocupadas en el sector agrícola y el aumento de las ocupadas en el sector industrial, primero, y luego en el de servicios. Y en todos esos años la presión fiscal era casi inexistente. La presión fiscal creció de verdad a partir de los años 80, con los gobiernos socialistas. Pero, para entonces el fenómeno de la despoblación rural ya estaba muy lanzado.

    Seguramente hay varias causas de este fenómeno, pero si yo tuviera que señalar una como principal diría que ha sido el propio mercado. Las empresas se instalan donde les conviene más en función de la ubicación de sus proveedores, empleados y clientes. Y, como bien señala YaMeVoy en su comentario, la gente va dónde hay más oportunidades para su futuro laboral. Si sus prioridades vitales se centran en su futuro laboral, es evidente que aparentemente lo tienen más fácil en las grandes ciudades.

    En mi opinión, la acción de los gobiernos es la única que podría (si se hiciera bien) frenar o incluso revertir esta tendencia. Porque si lo dejamos a las «fuerzas del mercado», es decir, a lo que les pueda interesar a las empresas, la despoblación no hay quien la pare.

    Un cordial saludo a todos.

    1. Manu Oquendo dice:

      Efectivamente, Manuel.

      Estoy de acuerdo con una parte de tu último comentario.
      En el mío anterior se me quedó en el tintero focalizar con más claridad en las últimas décadas –desde principios de los 70 al final de Bretton Woods y la «apertura a China» de Nixon– el proceso de aceleración de las cargas fiscales hasta superar el 55/60% del PVP de cualquier producto/servicio. De hecho solo el IVA al 21% es más caro que el Coste de Fabricación FOB de cualquier producto industrial. Absolutamente de escándalo. De un nivel tan escandaloso que no habla nada bien de nosotros como ciudadanos y dice mucho de lo fácil que es manipularnos. Esto no había sucedido antes (todos los mayores recordamos el ITE al 1% y la no existencia de «Sales tax» en la mayor parte de USA) y esto comienza a pasar desde el momento en que surge este sistema monetario (el cuarto en 70 años del Siglo XX) basado en crédito barato que solo trata de hacer que el sistema de poder dure, «yet another day». Durar un día más como horizonte.

      Ayer en Prensa: «Este año el Estado será el autor de un «Gasto de 600,000 millones de Euros». Más de la mitad del PIB y sin apoyo en la actividad productiva que sigue cayendo mientras se tiende un tupido velo sobre ello. Todo ello se basa en Consumo, Impuestos crecientes y Crédito a bajo precio. Independientemente de la Pandemia, como veremos.

      En esta situación lo que el Estado no se puede permitir es que las dinámicas de la gran ciudad se reviertan (como sucedería si se fomenta el trabajo a distancia) con la consiguiente reducción del precio de Inmuebles de Oficinas (muchas de ellas innecesarias como sabemos desde los 90) y vivienda.

      Tampoco se puede permitir que el Controvertido y Cuestionado Impuesto sobre el CO2 sea visto como una añagaza falsa pero las cosas ya han llegado a tal nivel de absurdo que no solo cerramos fábricas –y lo ocultan hasta los Sindicatos comprados — sino que ni la construcción puede pagar los precios de los materiales que o han desaparecido o han subido hasta el 200% por causa de las subidas del Impuesto del CO2.
      Ver enlaces de prensa –de hoy mismo– al final del párrafo siguiente.

      El tema que has traído no es tan banal como algunos periódicos creen. No se limita al «Soria existe». Es importantísimo y tiene muchísimas implicaciones y no pocas de ellas van directas al corazón de los problemas que explican el colapso de una civilización en manos de los peores liderazgos de nuestra historia.

      https://www.larazon.es/economia/20211016/vhww2fvpyvesrbakxnej7e3t5e.html
      https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/11433788/10/21/Paron-industrial-por-el-alza-del-precio-de-la-energia-y-las-materias-primas.html

      Al mismo tiempo me temo que la Masificación es Imperativa para el Control y el Manejo de las Masas.

      Naturalmente que, como apuntas, van a seguir vigilando toda nuestra mensajería y la voz digitalizada que es otra forma de mensajería. Internet nació para eso y lo sé de primera mano porque llevo más de 50 años en ese mundo y he vivido desde los conceptos a las razones estratégicas, los programas, los desarrollos de Hard y Soft, etc.

      La diferencia de enfoques no está en el Control por Vigilancia electrónica –igual en ciudad que en un pueblo– sino en el grado de Masificación. Los seres humanos somos psicológicamente muchísimo más influenciables masificados que aislados y el sistema de Poder carece de los recursos para gestionar la disidencia «on-site» a poco que la gente se organice.
      Esta es también la razón sistémica por la cual el Poder favorece los monopolios y los oligopolios hasta formar entre ambos una simbiosis parasitaria que se nutre de nosotros.

      Se puede mangonear a la población creando Centros Libres de Tráfico solo en algunas grandes ciudades. Primero les vendes el Diesel «homologadito y con un lazo» para luego prohibirles circular. Y lo aceptan por sucesivos lavados de cerebro. Pero no se puede hacer lo mismo en nuestros pueblos porque el engaño se ve a la legua y si lo haces no te va a salir gratis, vas a necesitar coacción «presencial». Como sabes he vivido tiempo en cinco países diferentes y trabajado en algunos más: nunca he vivido en una ciudad. Ahora tampoco.

      En fin, querido Manuel, que como no espabilemos nos siguen destrozando. Resistiremos.

      Un abrazo y gracias por el Blog y el artículo.

      PS. Lamentablemente está en Inglés pero este profesor explica de modo muy didáctico el nivel de engaño estadístico al que estamos sometidos. Explica que, en contra de lo publicado, los EEUU no solo no ha crecido sino que llevan decreciendo desde, al menos, los últimos 20 años.
      https://www.youtube.com/watch?v=uhzK9YhrtEU

      1. Manuel Bautista dice:

        Es evidente, Manu, que el gasto público y la presión fiscal se han disparado; en Europa Occidental desde el final de la 2ª Guerra Mundial y en España desde el comienzo de la democracia. Las cifras están ahí y son indiscutibles. Lo que sí es discutible es la causa, o el conjunto de causas, que impulsan esta tendencia.

        Hay quienes piensan (y creo que algunas veces tú mismo lo has expuesto en varios de tus comentarios) que quienes están en el gobierno tienen un interés objetivo en utilizar el gasto público para ganar votos favoreciendo a aquellos sectores del electorado susceptibles de ser captados. En otras palabras, el gasto público sería pura y simplemente un mecanismo de “compra” de votos. La conclusión, por tanto, es obvia: si tuviéramos partidos y políticos verdaderamente honestos y únicamente dispuestos a trabajar por el bien común, no gastarían un duro en comprar votos y el gasto público sería el estrictamente imprescindible; en cualquier caso, mucho menor que el actual.

        Yo discrepo de este punto de vista. Aunque admito que el argumento anterior tiene una parte de verdad, no creo que explique el motivo real de nuestro gasto público.

        En mi opinión, hay dos causas (que se acaban mezclando y confundiendo). Por una parte, la propia democracia promueve que los votantes presionen a los partidos con determinadas demandas, y en la gran mayoría de los casos esas demandas conllevan más gasto público. El ejemplo más claro es el de los pensionistas. No me imagino una democracia (con el nivel de cultura política mayoritaria que tenemos actualmente) que no generase esta dinámica.

        A eso se añade la percepción que se produjo tras la 2ª Guerra Mundial de que había una serie de necesidades sociales que había que atender por una cuestión de justicia elemental. Me refiero, a las pensiones, a la sanidad, a la educación, al seguro de desempleo, de maternidad, etc. En definitiva, a lo que se ha dado en llamar el Estado de Bienestar, que es el grueso de nuestro gasto público.

        Mi conclusión, por tanto, es que, si tuviéramos esos partidos y políticos verdaderamente honestos, de los que hablaba antes, la combinación de esos dos factores (demandas electorales y necesidades sociales) harían que el gasto público fuese prácticamente igual de desmesurado que el que tenemos.

        Otra cuestión es, de cara al futuro, hasta qué punto es sostenible económicamente esta tendencia y hasta qué punto es deseable mantenerla.

        En mi opinión (y creo que en eso sí coincidimos tú y yo) no es sostenible económicamente y, de hecho, se está sosteniendo recurriendo al endeudamiento. Y tampoco creo que sea deseable mantenerla por los efectos perniciosos que genera en la ciudadanía. Pero, eso ya es otro debate.

        Un cordial saludo

        1. O'farrill dice:

          Los partidos políticos son los que acceden al gobierno, luego si son deshonestos los gobiernos también lo serán. Como decía en mi comentario anterior, la ordenación territorial corresponde a políticas de gobierno, la movilidad de las personas tiene un efecto llamada desde los supuestos paraísos (ver ¡Oh, Calcuta..! D. Lapierre) tal como estamos haciendo con los inmigrantes a quienes se condena para ser mano de obra barata (exceso de demanda), pasar hambre o acabar en la delincuencia. Un saludo.

        2. Manu Oquendo dice:

          Buenas noches, Manuel:

          Como bien dices, estamos bastante de acuerdo en el contenido de tu último comentario.

          Durante el reventón de la anterior burbuja hice un análisis, con datos contables reales, del «contenido fiscal» de varios productos cuando llegan al consumidor. Es decir, qué porcentaje de los costes y gastos empresariales representaban los impuestos de todo tipo que incidían sobre ellos.
          Por ejemplo: los salarios tenían un coste empresarial de SS (sin contar la del empleado) que era un 32.5% en media de la masa salarial.
          El impuesto de sociedades no bajaba entonces del 25% si tenías beneficios. Lo que quedaba para ser pagado como dividendos también sería luego gravado adicionalmente a los accionistas cuya empresa –de su propiedad– ya había pagado de Impuestos del 25 al 35% antes de dividendos. Realmente un dislate y un abuso que castiga la actividad económica.

          Y si un año no tenías beneficio, al año siguiente, tenías que seguir Adelantando a Hacienda en proporción a lo que habías pagado cuando tenías beneficios. Tampoco ibas a poder deducirte las pérdidas hasta que estuvieses de nuevo en beneficios en cuyo momento y poco a poco podrías deducirlas. Y si no tenías beneficios te las comías «forever».

          Además de lo anterior, los insumos energéticos llevaban una carga fiscal mínima del 70%, a ello había que sumar Tasas municipales y regionales. Impuestos de actividad, IBIs, IVAs de autoconsumo, costes y licencias de obras y aparcamiento, tasas registrales, etc, etc.

          Por aquel entonces se me olvidó tener en cuenta el Impuesto por Generación de CO2 que entonces era bajo pero que hoy ya es muy alto. Tampoco incluí los impuestos ecológicos –ya hay más de 20 de este tipo en la geografía española– ni el coste de llevar a cabo actividades exigidas por el Estado como Auditorías anuales, Certificados de todo tipo (no discriminación salarial, equidad de género, etc. por ejemplo) y el ya muy importante coste de Validación Externa de tu cumplimiento de normas legales –presunción de inocencia tirada a la basura—por el impacto de la Ley de Responsabilidad Penal Corporativa que carga sobre las empresas el coste de la Vigilancia Procedimental y Penal sobre las actividades de Empleados, Directivos y Clientes. Como los Bancos pero peor.
          Tampoco incluí la Vigilancia porque el Estado ni te protege ni te da seguridad.
          Es decir, un pastón que el Estado nos obliga a gastar innecesariamente para los fines de la empresa. Me dejo cosas en el tintero.

          El caso es que aquel ejercicio, con el IVA al 16%, el Contenido Fiscal del PVP era del 58% del mismo. Si ponemos el IVA actual, dicho Contenido Fiscal pasa del 63%/64%. Si a esto sumamos las «naderías» citadas que no incluí entonces es seguro que dicho coste fiscal supera de largo el 68%. Y sigue subiendo cada año. Nos acaban de multiplicar por 2 el Impuesto del CO2 y ya están avisando de una nueva subida del 50%. Como para comprar coches eléctricos.

          Por eso digo a veces que el funcionamiento real de la UE y su futuro es semejante –o peor– que el de una economía soviética o china. Con una diferencia: Rusos y Chinos saben que mañana será mejor que ayer. Nosotros todo lo contrario. Esto lo ven muy claro Polacos y Húngaros así como los Letones, etc. y por eso se están preguntando muchas cosas. Como hicieron los ingleses y vamos a tener que hacer todos en su momento porque una economía así no se merece ni siquiera el nombre de economía. Es una especie de esclavitud de por vida. ¿Quién puede tener hijos en esta situación?

          Sumémosle lo ya sabido: que los EEUU y la UE hace 25 años detentaban el 75% de las Patentes y la Propiedad intelectual global y hoy este porcentaje no llega al 25% y sigue bajando. La conclusión inevitable es que en la UE estamos muertos y todavía no nos hemos dado cuenta porque se nos está ocultando esta realidad.

          En este contexto sistémico que necesita seguir subiendo impuestos como estamos viendo cada día –hoy le ha tocado a las autovías a pesar de que los automovilistas ya pagamos bastante más de 20,000 Millones de euros por comprar y usar nuestros coches y las autovías cuestan el 5% de esa cantidad– la conclusión es que en niveles de renta subvencionados (varios millones de personas que nunca han contribuido ni trabajado) está a punto de producirse o se está produciendo un goteo al mundo rural donde se pueden complementar sus subvenciones con unas pequeñas explotaciones agropecuarias y algunos servicios y oficios manuales. Además allí el gasto es mínimo.

          Le sumamos a esto algo de trabajo a distancia –si no lo prohíben porque ya se han dado cuenta de que la Fuga puede ser Riada– y creo que veremos reverdecer muchos pueblos preciosos.

          Este fenómeno lo estoy viendo ya en mi pueblo –costa norte–. Un goteo lento pero incesante desde capitales de provincia y otro desde el extranjero de gente que trabaja on-line, en paro o jubilada.

          Yo espero que comience a desarrollarse una pequeña industria artesanal de fabricación y mantenimiento de cosas simples, como bicicletas, que se han puesto por las nubes porque no hay forma de abastecer la demanda.
          Estoy comenzando a verlo en pequeña escala con «kits» de componentes importados. Es algo muy frecuente en muchos países pero no se ha incentivado en España. Aquí se dificulta y se ponen obstáculos. Y además se han perdido muchos oficios por desidia.

          Volveremos a ver arar con mulas o bueyes. ¡Qué digo volveremos!. Ya está pasando lo de Arar. Segar con guadaña nunca se fue. Todo muy bucólico y atractivo para gente que, en una ciudad, está condenada a galeras con un transporte carísimo en latas de sardinas y unos sueldos de miseria porque es imposible pagar más. En Alemania pasa lo mismo. Muchos empleos te exigen vivir cerca por el coste de transporte.

          Por todo ello decía que, como esto comience a pasar de tal modo que las ciudades dejen de crecer, veremos que la promesa de Sánchez de seguir metiendo 200,000 inmigrantes cada año será aplaudida por algunos para que el precio de la vivienda no baje.

          Esta es la consecuencia de tres timos históricos:
          Uno: Permitir la desindustrialización,
          Dos: Hiperregulación y Extractividad Europea y Española
          Tres: Incentivar el vivir a cuenta del Sistema. El viejo Gorroneo que en inglés, más fino, se conoce como «Free Riding».

          Saludos Cordiales

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