Si la vida formara parte de un argumento de Aldous Huxley, nuestros movimientos estarían programados por una élite erigida para controlarnos a través de un ordenador central. La población no podría gobernarse a sí misma porque sus instintos inconscientes son violentos y egoístas, así que éstos deben permanecer ocultos e incluso desaparecer para adaptarse al sistema. El sistema está pensado para proteger a la población de sí misma.

¿Y quién nos protege a nosotros del sistema? Nuestra capacidad de discernir, nuestra inquietud política y social y nuestra formación.

Pero si esto fuera una novela de ciencia ficción, existiría una estrategia mediática ejecutada minuciosamente por el ordenador central para intentar anular nuestro pensamiento y nuestro impulso de reflexión, dando paso a una especie de anestesia neuronal.

En esta estrategia es importante que existan elementos en los medios de comunicación que mermen los impulsos de espectadores, lectores y oyentes. No digo nada nuevo si aseguro que una ciudadanía estúpida y analfabeta es fácilmente manejable. Esto es tan evidente que lo saben hasta algunos tertulianos. El problema es que se ha hecho de forma tan descarada a lo largo de los años, que los espectadores que protagonizan esta novela futurista se han empezado a dar cuenta de la manipulación. ¿Qué haría el autor si la audiencia estuviera a punto de desenmascarar tan maquiavélicas intenciones? Darles la vuelta. Si se está intentando fomentar la incultura y la población lo descubre, ten preparado un buen contraataque: Convierte la incultura en un nuevo y lúdico movimiento social.

Y de repente, lo impensable, claro, para eso es ciencia ficción: sería parte de la propia “élite intelectual” la que empezaría a defender ciertos formatos y contenidos. Gente que ha leído, ha estudiado, ha viajado y ha aprendido varios idiomas animaría a los más analfabetos a que siguieran siéndolo. Y de forma casi inconsciente, se acabaría disfrazando de libertad y modernidad la tendencia de militar a favor de la ignorancia. Viniendo de gente formada intelectualmente sería doblemente perverso. Por un lado, éstos podrían intuir que algunos mensajes idiotizan a gente que está menos preparada que ellos. Por otro, sabrían también que mientras la gente se idiotiza ellos podrían seguir perteneciendo a la élite.

Y en algunos pasajes de la novela se aplaudiría entre risas a personajes divertidos y espontáneos que aseguran no haber leído nunca un libro. Reconocer la ignorancia puede ser un buen paso para alcanzar el conocimiento, pero alardear de la ignorancia es de ser muy imbécil.

Una cosa es dedicarnos a tragar basura catódica en nuestra intimidad, cada uno sabrá qué quiere hacer con su tiempo, y otra justificarnos articulando un discurso social en defensa de lo que claramente es un ataque a la inteligencia del espectador.

Pero en la trama de esta historia, todos los que no apoyan el lúdico hábito de ensalzar al inculto serán tachados de reaccionarios snobs y moralistas. Y en este punto descubrimos que el contraataque planeado y llevado a cabo por el ordenador central ha sido un éxito. Entre otras cosas, porque nadie sospecha que se trate de un contraataque planeado.

Freud decía haber descubierto primitivas fuerzas sexuales y agresivas escondidas dentro de las mentes humanas que acabarían llevando a las sociedades a la destrucción si no eran controladas. Estos pensamientos fueron recogidos por su sobrino americano, Edward Bernays, que enseñó a las corporaciones de EEUU cómo conseguir que la gente quisiera cosas que no necesitaba utilizando sus deseos inconscientes. Se confirmó así que satisfaciendo los deseos íntimos egoístas de la gente se les hace más dóciles. Y aquí nace el llamado “Yo consumista”. Pero este “Yo” no solo consume IPhones; también consume slogans, estilos de vida e ideologías.

Es lógico que no sepamos dónde y cómo nacen nuestras ideas, e incluso me parece sano que éstas se nutran inevitablemente de todo lo que nos rodea, lo que encuentro peligroso es que no nos detengamos a cuestionar el origen de lo que defendemos tan férreamente como nuestro.

Hay quien mataría por defender sus ideas. Hay quien mataría a quien defienda la pena de muerte. Hay quien mataría para defender la paz en el mundo. Hay anti abortistas que matarían a las madres para defender a los hijos. Hay pro abortistas que matarían a los que no son pro abortistas por defender a las madres. Porque no hay nada más importante en este mundo que nuestras ideas. Bien, pero ya que nos ponemos en este extremo, ¿no sería mejor tener claro si esas ideas por las que estamos dispuestos a “morir” realmente son nuestras?

Para localizar la manipulación imagino que tendríamos que conocer bien el terreno en el que nos movemos. Pero para conocer ese terreno deberíamos caminar sin limitaciones; misión imposible mientras nuestras mentes permanezcan subyugadas por esas garrapatas llamadas prejuicios. Y si existe una ideología sin prejuicios que venga alguien y me lo demuestre. A mí, como a muchos otros, me gusta leer las opiniones de los que piensan como yo, aunque quizá haya llegado el momento de preguntarme: ¿Qué pienso yo?

Pero bueno, afortunadamente, la vida real no tiene nada que ver con una novela de Aldous Huxley… ¿O sí?

17 comentarios

17 Respuestas a “UN MUNDO FELIZ”

  1. Xurxo dice:

    No somos conscientes de nada.

  2. No sé de pro abortistas que hayan matado a anti abortistas, pero lo contrario ha sucedido en más de una ocasión. Cuidado con ponerse en el medio entre dos supuestos extremos, que no siempre es el mejor sitio

    Anti-abortion violence –
    http://en.wikipedia.org/wiki/Anti-abortion_violence#Murders

    1. Bárbara Alpuente dice:

      Tomo nota.

  3. Remedios dice:

    No hay pro abortistas que han matado a anti abortistas, porque ya deben tener cubierto el cupo con matar a los niños intrauterinamente. Es más sutil, más limpio, mejor visto y no se hace casi ruido… ¡Y puedes salir como el bueno de la peli!

    ¿Cómo osa la autora en ponerles el medio de dos extremos?

    ¡Pobres inocentes!… los pro abortistas, con lo que sufren ellos.

    1. Bárbara Alpuente dice:

      Gracias a los dos por comentar, pero me gustaría que el debate no tirara por aquí; es un tema importante como para abordarlo en tres comentarios. Yo pretendía hablar, entre otras cosas, de la violencia que generan nuestras ideas contra las ideas de los otros.

      Saludos.

      1. Yo ya he dejado claro quién ejerce la violencia: los fetistas

    2. Alicia Bermúdez dice:

      Es que los abortistas, Remedios, defienden el derecho de las mujeres a decidir cuando quieren ser madres. Y tienen derecho a decidirlo, claro, y sería tan sencillo como no abrirse de piernas cuando no se sienten con ganas o con fuerzas de asumir la responsabilidad de ser madres.
      Vivimos unos tiempos en los que el fornicar cuando a uno o a una le viene en gana es, por lo visto, un derecho humano. Pero asumir responsabilidades ni es obligatorio ni está de moda.

  4. M. dice:

    Nada Barbara, tu a lo tuyo. Por los comentarios, una se da cuenta de que hay gente que no ve más allá de lo que quiere ver y de la superficialidad, no se fija en la idea inherente del articulo. A ver si no enseñamos a analizar las cosas en cuestion y no tirar por otros derroteros. En esto se ve la incultura y la violencia de opiniones de la que hablas.
    Bravisimo por el articulo! Tu sarcasmo, imaginacion y escritura nos encanta a todos.

  5. Yo. dice:

    “Es más fácil engañar a la gente que convencerles de que han sido engañados”

    “Entre capullos y gaviotas nos han tomado por idiotas”–que lo piensen y lo crean no significa que necesariamente lo seamos.

    Por este mundo sólo pasamos una vez, una sola VEZ…cada cual verá que hace con su vida, y el paraiso yo creo que no viene “después de”, mas vale tenerlo aquí-nuestro paraiso- por si lo otro fuera otra engañifa más.

  6. José Luis Carrillo dice:

    Resulta curioso la tendencia que tenemos los humanos de apropiarnos de todo lo que nos encontramos o nos llega por cualquier medio y sentirnos dueños de ello sin ningún reparo.

    Con este artículo, Bárbara saca a debate uno de esos temas que por ser tan común no se le presta la atención que posiblemente requiere. Las Ideas.

    Siguiendo con la ciencia ficción, me imagino que “algo” nos llega por el aire en forma de onda con una frecuencia determinada que tiene que coincidir con la misma frecuencia con la que operan nuestros circuitos cerebrales, (porque si no coincide no lo captaríamos), estos, inmediatamente lo hacen suyo y lo envían, posiblemente más rápido que la velocidad de la luz, al punto del cerebro donde llega todo lo que percibimos a través de los sentidos, además de las sensaciones y emociones, y todo se traduce a un lenguaje que sea aceptado por nuestra razón, para por ultimo convertirlo primero en ideas y luego en palabras.

    El problema, siguiendo con la ciencia ficción, es cuando en esa especie de estafeta central de correos donde llega todo, tiene goteras, está sucia o llena de ruidos, y para la distribución de los datos, solo utiliza un tipo de circuito y el resto por falta de uso, se encuentra en estado de oxidación o sencillamente cortocircuitados.

    Este relato de ficción, viene a demostrar mi ignorancia al respecto del origen de las ideas, pero lo que si tengo claro es, que la traducción que haga de lo que me llega del exterior va a depender del orden y limpieza que tenga en mi “estafeta de correos”, y de la importancia que de a mi razón.

    No sé cuál será el grado de posible estupidez que se pueda cargar uno por morir por una idea, pero mucho menos alcanzo a comprender cuál será el alcance de la carga, del que mata a otro por una idea.

    José Luis Carrillo

  7. david dice:

    El mundo está hecho de materia en incesante movimiento y de espíritu que nos anima y al mismo tiempo nos puede desanimar ; y de mentiras a las cuales les decimos paradigmas. Buen artículos de doña Bárbara.

  8. Teresa Cabarrush dice:

    Magnífico artículo Señora Alpuente. Hay una pregunta en el aire ¿ habrán perdido las personas su propia identidad ?. En cuanto al final de su artículo fantástico, cuántos personajes de los libros ( sobre todo de los clásicos ) salen de esos libros para formar parte de la realidad y cuantas personas-personajes de la realidad podrían intervenir en una de esas obras magistrales, vamos si siguiera viviendo Dumas, lo bordaría.

    Saludos.

  9. Alicia Bermúdez dice:

    Nos hemos enzarzado algunos, es verdad, centrándonos en un punto concreto del artículo; prueba ello de que como indica Barbará en su último comentario la confrontación de ideas genera violencia.
    Y es que es difícil no poner pasión en defender las propias cuando se siente que son agredidas, y sólo — tal vez — porque son eso, las nuestras, aunque no nos sea posible delimitar o nos falte capacidad de análisis para poder estar seguros de hasta qué punto emanan de nuestro propio ser o son nada más aprendidas y asumidas.
    Y también es complicado reconocer esos límites porque mucho de lo aprendido está ligado estrechamente al mundo de las emociones, y de los afectos, y de las vivencias de cada uno; y cada uno tenemos, de algún modo, en nuestra propia casa o en nuestra propia familia o en nuestro propio entorno, algún “gran hermano” — aparte del que ya representa la sociedad entera — por el que nos sentimos observados; pero también tenemos todos dentro y aunque pretendamos a veces ignorarlo un “alguien” que nos vigila, un alguien implacable que nos juzga por más que no vaya a señalarnos con el dedo y ponernos en evidencia ante los otros, ni a mirarnos ceñudo con unos ojos que no podemos verle.
    Si atendiéramos, sólo un poco, a ese observador que llevamos dentro, y no tanto a qué es a criterio de la sociedad lo conveniente o “políticamente correcto” — frase que encuentro abominable por cierto — podríamos responder, sin dificultad alguna, a la pregunta “¿qué pienso yo?”.
    ¿Pero donde iría uno con su “qué pienso yo” más que a la soledad más absoluta?
    Quizás y al escribir estoy nada más largando tópicos que están en la mente de cualquiera. La realidad es que a nadie interesa el pensamiento de otro excepto para reforzar y afianzarse en el propio. Que vuelve a ser un tópico.
    Se me ocurre el mundo de las amistades. El tener muchos o pocos amigos.
    ¿Cuántos sapos hace falta tragarse para tener amigos?
    Todos somos el “gran hermano” del que tenemos enfrente y, para corresponder, igual que sucede en la amistad, consentimos en aceptarlo como el “gran hermano” nuestro.
    Así que a la última pregunta del artículo yo respondo “no” porque ¿cuál es la vida real de cada uno?, ¿quién vive en realidad una propia vida?
    Resulta gracioso y contradictorio que, siendo los humanos tan egoístas como somos, nos inmolemos tanto y constantemente por y para los demás.

  10. isabel dice:

    Hace mucho tiempo que te quería felicitar Bárbara, te sigo desde que escribías en Yo Dona y no hay un sólo artículo tuyo que no me haya hecho reflexionar.
    Me gusta tu manera de pensar y de plantear ciertos temas.
    Muchas gracias.

  11. Sí hay un gobierno en la sombra que decide qué hay que hacer para que los ricos sigan siendo ricos y el resto de la población luche por sobrevivir. Es una casta, es una clase de personas que tienen en sus manos la manguera del agua que bebemos los demás mortales.

    No, no son los políticos. Ellos creen que gobiernan, hasta que llegan al poder y se dan cuenta de que no pueden hacer lo que les gustaría. Hay un poder fáctico que les encorseta y si sacan la cabeza, se la cortan.

    Esa casta gobernante no es otra que la de los banqueros. Los que tienen el dinero tienen el poder. Lo demás, es un teatro de marionetas.

  12. Israel dice:

    Por mi parte hace muchísimo tiempo que lo tengo claro: solo mataría por aquello por lo que estoy dispuesto a morir. Y, le pese a quien le pese, el campo es muy pequeño: sólo incluyo a mi familia.

  13. Bárbara Ansoáin dice:

    Suelo pensar que los temas del gobierno de la sombra, los banqueros, el gran mercado y el gran hermano son invenciones nuestras que alimentamos y perpetuamos con quejas, ideas fáciles, reflexiones fáciles, con hábitos, victimismo y por apego. A mi me gusta la frase de este artículo ”cada uno sabrá que quiere hacer con su tiempo”
    y su energía emocional. La violencia es innata pero el viaje del amansamiento, llegar a pacificarnos y saber expresar nuestra capacidad de amar es el comienzo de encontarar la autoridad personal para vivir fuera de los sistema que representan la ignorancia y seguir contituyendo y sosteniéndonos en grupos y sistemas más representativos de nuestros valores, que ya hay muchos.

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