Contar un chiste consiste en la descripción de una situación totalmente lógica para, súbitamente, concluir en un desenlace absurdo. Por ejemplo:

Un conductor se salta un semáforo y le para un guardia.

– Buenas tardes, ¿no ha visto usted que el semáforo estaba en rojo?

– Es que soy daltónico.

– ¿Qué pasa? ¿ Es que en Daltonia no hay semáforos?

Mientras seguimos el relato ponemos en marcha nuestro hemisferio izquierdo, el analítico y, sin aviso previo, tenemos que cambiar bruscamente a nuestro hemisferio derecho, el analógico, con lo que se produce una confusión, una sorpresa, una breve coexistencia de ambas partes de nuestro cerebro que provoca la risa. Una sensación placentera, liberadora. Por un instante nuestro pensamiento ha dejado de ser dual, basado en la continua elección entre dos categorías, para pasar a ser otra cosa, algo más amplio, más global.

Como la poesía, el humor es una de las herramientas que tenemos a nuestra disposición para trascender las limitaciones que imponen nuestro lenguaje y su producto: el pensamiento racional. Percibimos la realidad en toda su complejidad pero no tenemos recursos, no hay palabras, para traducirla, ni siquiera a nosotros mismos. Hay millones de sensaciones acumuladas que no sabríamos expresar si no dispusiéramos del gesto y la analogía. De ahí que el humor sea tan importante, algo a desarrollar.

Esto no implica que no haya que tomarse nada en serio, ni dejar de darle a las cosas la importancia que se merecen o estar riéndose todo el rato. Simplemente es un recuerdo de que nada suele ser lo que parece y hay múltiples puntos de vista, distintas perspectivas, para contemplar un mismo hecho.

Resulta que nuestros actos podrían tener otras causas y motivaciones distintas de eso que llamamos nuestra voluntad o nuestro libre albedrío. Y es posible que esas causas y motivaciones sean menos serias o menos nobles de lo que nos creemos. Tal vez lo que consideramos esencial sea totalmente intrascendente o anecdótico en el devenir del universo. Si es cierto eso que afirman de que “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo”, deberíamos ser mucho más cuidadosos con lo que hacemos y, al mismo tiempo, relativizar más lo que creemos que nos pasa. Para admitir lo ridículas, absurdas o elementales que pueden llegar a ser nuestras acciones o aspiraciones, y no deprimirnos en consecuencia, necesitamos del humor.

Los antiguos griegos y romanos concebían la salud como el resultado del equilibrio de los cuatro humores (bilis negra, bilis, flema y sangre) y relacionaban el carácter de las personas (melancólico, colérico, flemático o sanguíneo) con la predominancia o el exceso de alguno de ellos. Cuando la mezcla de los cuatro humores daba como resultado un carácter agradable, se decía que la persona estaba de buen humor. Parece que no andaban desencaminados en lo esencial. Siguiendo con el razonamiento, el sentido de los humores o del humor consistiría en la capacidad de detectar o intuir en nuestro funcionamiento, tanto orgánico como mental (si es que se pueden disociar), aquello que nos conduce a ciertos estados o que evita que se produzcan otros. Es decir, sería una manifestación de nuestra inteligencia que nos recuerda la transitoriedad de lo que nos sucede y la posibilidad de reconducirlo.

Cultivar el sentido del humor nos vuelve más inteligentes, queriendo decir con ello que amplía nuestra habilidad para establecer relaciones entre las cosas y nos capacita más para enfrentarnos a nuestros fracasos. Al comprender, sonreímos; como también lo hacemos cuando nos encontramos con la belleza, como si la sonrisa fuera un indicio de que se ha producido un reconocimiento, un encuentro con algo que se estaba buscando.

Y, al igual que sucede con la belleza, si queremos educar en el humor solo podemos hacerlo conviviendo con él y practicándolo; es decir, reconociendo y aprovechando las situaciones que dan pie a que se utilice y evitando o desmontando otras en las que se confunde con el sarcasmo. Con humor es posible resolver situaciones, desmontar actitudes y llegar a entendimientos que serían difícilmente manejables o conseguibles de otra manera. Ha habido, y hay, artistas en conseguirlo, sin llegar al histrionismo ni mover un músculo de la cara.

8 comentarios

8 Respuestas a “Educar en el humor”

  1. Agustín dice:

    El humor es, entre otras cosas, una forma de conocimiento, como explicó Bajtin. Está en el corazón de la famosa educación emocional. Eso es algo que los epistemólogos ni se plantean. Ver: http://www.academia.edu/2345222/El_humor_un_valor_ignorado

    1. Enrique Sánchez Ludeña dice:

      Gracias Agustín por tu aportación. No es fácil acceder al artículo que propones, he tenido que rellenar varios formularios y darme de alta en no me acuerdo donde para poder descargarlo. Está muy escondido, si fuera mío yo lo divulgaría más. Desconocía la existencia de Mijaíl Batjín. Muy buenos los ejemplos del Lazarillo, Charlot y los Simpson.

  2. Agustín dice:

    Es verdad, lo siento. Lo publiqué inicialmente en Cuadernos de Pedagogía, nº 314, 2002. Está directamente accesible (con permiso de la revista) en: http://www.slideshare.net/aciudad120/el-sentido-didctico-del-humor.
    Y la aplicación directa de la estrategia didáctica en mi blog http://www.pulgarcity.blogspot.com.es/ Saludos

  3. Teresa Cabarrush dice:

    Inteligente, Interesante y bello artículo, Señor Sánchez. Tiene razón en todo lo que dice, si nos tomamos las cosas menos seriamente, nos hace más felices, por eso no dejamos de ser serios. Cuando todo está tan serio, mejor algo de ironía, y nos proporciona una energía mayor para tener mejores ideas. Recordemos a Mozart y Valle-Inclán.

    A mi ,un Blog me censuró el link a la música, un poema de Celaya, un artículo de Ángela Becerra, yo al principio no entendía la razón, nunca me la dieron, pues no la tenían, lo que hice tomarme las cosas medio en serio medio en bromas…porque la situación era un tanto ridícula pero simpática al mismo tiempo. No merece la pena tomarse algo demasiado en serio ( salvo excepciones, claro, depende de lo que se trate).

    Educar en el Humor y en la Belleza, dos inteligentes artículos de este Blog. Felicidades. Lleváis toda la razón.

    https://www.youtube.com/watch?v=N3kavVZgsIw

    Saludos cordiales.

  4. Teresa Cabarrush dice:

    Hace unos momentos he visto una escena en el YouTube, que es para reírte hasta el infinito, existen escenas valleinclanescas, educar en la risa es muy beneficioso, mi pregunta es ¿ actuaremos a veces las personas ridículamente y no nos damos cuenta de ello ?, quizás sí.

    En estos últimos días, tan sólo se habla y ríe la gente con…Salud, la risa es salud, y reírse de algo ( simpático ) no de alguien, sino de algo, no es malicioso.

    ¡ Bienvenido el ingenio artístico que nos proporcionaba los grandes autores teatrales, Arniches, Jardiel, Rafael Azcona y muchos más !

    Reitero la importancia de este artículo sobre el Humor.

    https://www.youtube.com/watch?v=DzVWoOd7lRQ

    Saludos.

  5. Luz Maria dice:

    Felices Fiestas!…interesante reflexion.

  6. Gracias Enrique. No había accedido a tu artículo y ahora se me hace imprescindible. Ya he añadido a las referencias tuyas y de Agustín en los artículos de INED21 y ACOGIDA. De esta manera creamos círculos para que otros puedan continuar aportando más conocimiento a un tema, injusta y habitualmente, olvidado. Un abrazo.

    http://ined21.com/humor-y-educacion-unidos-por-la-risa/
    http://acogidayel2.blogspot.com.es/2015/10/humor-y-educacion-unidos-por-la-risa.html
    http://acogidayel2.blogspot.com.es/2015/10/10-razones-para-llevar-el-humor-la.html

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