Confieso que hago mucho uso de Wikipedia, más por pereza que porque me parezca que es la mejor fuente que podría consultar. Tengo mis reservas sobre el saber consensuado y colectivo, sobre esa especie de acuerdo universal entre internautas acerca de lo que debe decirse de cada tema.

Debo reconocer que Wikipedia es más rápida, más cómoda y más barata que cualquier enciclopedia convencional, pero a mí me parece menos rigurosa. Por citar algunos de sus inconvenientes, resulta mucho más útil para conocer al detalle la vida y milagros de un futbolista, un grupo de rock o cualquier personaje de una saga fantástica, que para averiguar, entendiéndolo, en qué consiste la materia oscura o el bosón de Higgs. Todo ello si uno tiene la suerte de que el artículo que busca no es una combinación infumable entre una mala entrada original y el poder devastador del traductor automático de Google.

De alguna manera, Wikipedia contribuye o proporciona una buena herramienta para la difusión del pensamiento único que, en este caso, es el de aquellos que tienen el tiempo y la dedicación necesaria para escribir sus entradas. O para corregir las que escriben otros y ahí está el problema, porque suele pesar más la insistencia que la calidad del que corrige.

Y esto no sería grave si hubiera otras fuentes con las que comparar; pero, lentamente, Wikipedia y Google van ocupándolo todo, convirtiendo en marginales otras alternativas; por supuesto con nuestra colaboración, ya que elegimos estas herramientas y no otras. Y lo mismo sucede con otras técnicas y posibilidades de las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Por desconocimiento, falta de tiempo o de interés en aprender técnicas nuevas; o simplemente porque lo que ya sabemos nos sirve para salir del paso, lo cierto es que estas tecnologías se utilizan mal. Y muchas veces tiene más importancia mostrar que se dispone de ellas y aparentar que se dominan que explorar sus posibilidades. Y de esto no está libre el sistema educativo.

No hace mucho, uno de los antiguos gobernantes de este país decidió que para impulsar la innovación tecnológica era preciso regalar un ordenador portátil a cada uno de los escolares de quinto de primaria, así como potenciar que esta fuera la principal herramienta de aprendizaje. Al parecer no le informaron de que los ordenadores sin programas tienen poca utilidad, que los programas hay que escribirlos, que quien los escribe cobra por hacerlo y necesita un tiempo para realizar su trabajo. Le mintieron al convencerle de que todo puede encontrarse gratis en Internet. Es más, incluso pagando, no está colgado en la red ni todo lo que está impreso ni todo lo que se mueve, sean documentales, películas, videojuegos o aplicaciones interactivas.

Incluso suponiendo que esto no fuera un problema, habría que resolver otros, como el de la conectividad de estos ordenadores entre sí y con el exterior. Para mantener la red de ordenadores de una empresa mediana, con 200 o 300 máquinas en funcionamiento, se necesitan varios técnicos informáticos. En un centro educativo, esta labor la suele llevar a cabo un solo profesor, al que se le asignan unas pocas horas semanales. Este profesor además, debe dinamizar el uso de las TIC y contribuir a la formación de sus compañeros.

Parece que los políticos tienen malos asesores o que no les escuchan cuando no les conviene. La tecnología vende, igual que el inglés, y tiene rentabilidad política porque dota a la escuela del toque necesario de modernidad y futuro. Es mucho más fácil comprar ordenadores y pizarras digitales que cambiar el sistema educativo en profundidad.

Y el resultado es el que cabría esperar: el uso de las nuevas tecnologías para mantener, camuflar o reforzar las viejas prácticas docentes. De esta manera, la pizarra digital se usa para poco más que proyectar películas, Internet para recopilar y copiar datos sin elaboración, la tableta digital para visualizar libros de texto, PowerPoint para impartir la misma clase magistral y acostumbrar a los alumnos a que no tomen apuntes, porque después podrán descargarse las diapositivas, el teléfono móvil para informar a los padres de las faltas de asistencia de los alumnos, y así sucesivamente.

Entre tanto, al margen de la escuela, comienzan a gestarse comunidades y redes de aprendizaje en las que el enorme potencial de estas tecnologías se utiliza para el intercambio de informaciones, experiencias y conocimientos, la participación en proyectos colaborativos, la elaboración de aplicaciones educativas con pocos recursos y mucha creatividad y un largo etcétera de posibilidades que permiten un tipo de educación más abierta y flexible y menos jerárquica que la actual.

Hay, claro está, honrosas y numerosas excepciones que se deben más al voluntarismo del profesorado que a la aplicación de un plan sistemático. Es más, todavía resultan tan extraordinarias que son motivo de ponencias en distintos congresos y encuentros educativos o que se publican en los periódicos como noticia. Incluso es posible encontrar titulares como “El iPad llega a la escuela” o “Hemos conseguido que todos los profesores sepan lo que es un pendrive”, que pueden darnos una idea de cuál es el estado de la cuestión.

Ahora que el sistema educativo se está desmoronando se emplea la tecnología para apuntalarlo. Se intenta suplir con máquinas sus múltiples carencias, olvidando que los logros tecnológicos de la humanidad se suceden mucho más deprisa que nuestra capacidad para asimilarlos y que el beneficio inmediato suele venir acompañado de consecuencias inesperadas.

Y cuando los niños, y no tan niños, leen y escriben con dificultad se emplean sin criterio los teclados y la lectura superficial y ansiosa que suele hacerse en una pantalla. Cuando hablan pobremente y tienen dificultades para comunicarse se fomenta la jerga banal y la soledad encubierta de las redes sociales. Mientras que son incapaces de manipulaciones tan sencillas como recortar, plegar, pegar o hacer un nudo, se potencia el uso de simuladores y realidades virtuales.

Todo ello motivado por el temor de no quedarse atrás, de no parecer moderno, de no innovar, cuando lo que se trata es de recuperar la esencia de lo educativo: acompañar a los demás en su proceso de encuentro consigo mismos, para que sean capaces de desarrollar lo mejor que cada uno de ellos tiene y facilitar que esta aventura se produzca. Si esta intención es real, si se percibe como un intento de ayuda, carente de valoraciones y juicios, lo demás debería producirse por añadidura.

8 comentarios

8 Respuestas a “EL MITO DE LAS TIC”

  1. Santiago Salvador dice:

    Respecto a la Wikipedia, prefiero tener una «información dinámica», que sabes que es un borrador en construcción, que se va consensuando por varias personas, que esperar a tener una «información estática» realizada por unos supuestos expertos, que parecen infalibles. ¿De quién es el pensamiento único?
    Además, una enciclopedia así construida, te hace saber cómo se construye el conocimiento. Tu también puedes aportar sobre lo que sabes…

    Respecto a los ordenadores en el aula, me parece que sabemos muy poco. ¿Cómo hacer para que las personas aprendan mediante el uso del ordenador y otras máquinas? Creo que sabemos muy poco. Es verdad que es muy fácil hacer que se instalen ordenadores en las aulas, y es muy difícil estar seguro de que estás obteniendo una mejora en la calidad del aprendizaje.
    Es muy fácil tratar de acabar adaptando el uso de los ordenadores a las mismas dinámicas de aprendizajes que se utilizaban con los libros de texto, sin investigar los propios modos de aprendizaje que se pueden desarrollar con esta nuevas máquinas en las aulas.
    De hecho, ¿no estamos aprendiendo nosotros mismos de un modo diferente con los ordenadores e Internet.

    Y parece que tampoco sabemos mucho acerca de lo que los niños son capaces de aprender por sí solos jugando con los vídeojuegos. ¿Qué tienen esos pasatiempos que tanto atraen a los niños y a los no tan niños?
    ¿Qué pasaría si a los programadores de videojuegos se le incentivara para que a través de ellos los alumnos acabaran conociendo la geografía, «jugando con los datos históricos», valorando los conocimientos matemáticos…? Quizás ya se está pensando en esto en algún sitio, ¿no?

  2. Manu Oquendo dice:

    Cuando un asunto es aséptico o de naturaleza realmente científica, es decir, fuera del ámbito de las llamadas ciencias sociales tan susceptibles de implicaciones políticas, encuentro que la Wiki en inglés es una herramienta útil que sustituye parcialmente los buenos diccionarios enciclopédicos que para muchas cosas siguen siendo la mejor opción.

    Un Ferrater-Mora o una Enciclopedia Británica siguen siendo una garantía porque ponen su nombre y sabes que su prestigio de alguna forma también depende de su objetividad.

    En España tenemos ejemplos del desmesurado interés de algunos por llenar la Wiki con sus doctrinas y sus versiones.

    Hace no tanto Google Earth nos dió la sorpresa de ver que en el mapa de España la cartografía de Cataluña, con los toponímicos y resto de datos históricos, venían proporcionados directamente por el Instituto Cartográfico de Catalunya.
    Tanto era así que no sé si se habrá corregido pero hasta el «pixelado» era diferente.

    En el caso de Galicia ha sucedido algo curiosísimo. La palabra Galaetia fue la denominación provincial dada a la península en el siglo II de esta era.
    Se cambia el nombre para honrar a las legiones de la Galia que habían llevado el peso de la conquista que duró 200 años hasta que redujeron Cantabria y la tierra de los Astures desde sus campamentos en Aquitania, Bardulia, Caristia y Autrigonia (hoy Vascongadas tratando nuevamente de borrar toda huella) así como desde Palencia y León.

    El centro de esta gran provincia que arrancaba desde la zona de Lérida y desde Albacete hasta el Atlántico, era Ávila, cuna del general Galaetio, la tierra con más restos celtas de la península y no poca toponimia euskérica hoy todavía no cubierta del todo por sucesivas capas toponímicas.

    Es el caso de Arriako, el antiguo nombre de la hoy Guadalajara.

    Galaetia incluía todo menos la zona de la antigua Ampurias/Tarraco, la de Cartago-Nova y, no lo recuerdo ahora, Gades. Es decir colonias que ya lo eran desde siglos antes de la invasión romana desde la hoy Francia.

    El sur de Polonia se conoce como Galitzia por el mismo motivo, fue conquistado poor legiones de la Galia.

    Pues bien, si se mira el término en la Wiki se verá que una superficie muy pequeña que toma una parte de León, Asturias, Zamora y norte de Portugal y hace caso omiso del origen histórico del término.

    En estas circunstancias y sobre todo viendo cómo se financia y lo proclives que son algunos a subvencionar mitos y falsas historias la verdad es la Wiki española y sus copias son un grave problema de fiabilidad y seriedad.

    No se puede pretender, creo, que pasemos nuestro tiempo, escribiendo réplicas a gente empeñada en reescribir la historia.

    La memoria siempre fue un problema. Es efímera y falsificable. A veces lo hacemos instintivamente desde el subconsciente para no hacernos daño. Por eso, el que tenga libros buenos que los guarde en papel. En poco tiempo serán un tesoro.

    En fin, buenos días.

  3. Alicia dice:

    No sé si estoy interpretando bien o mal su escrito, Manu, pero lo he leído más de una vez por aclararme y no lo logro. La conclusión que saco es que usted afirma, o la Wiki en inglés afirma, que prácticamente toda la península era territorio… ¿de los “vascos y las vascas”?
    ¿O de qué otra forma se puede entender el dato de que lo que hoy es Guadalajara fuese antaño Arriako? ¿O que desde Albacete hasta el Atlántico esté todo plagadito de antigua toponimia esuskérica?
    Y otras afirmaciones por el estilo.
    Pienso que tal vez me desorienta que una de las frases de su comentario, esta:
    “Pues bien, si se mira el término en la Wiki se verá que una superficie muy pequeña que toma una parte de León, Asturias, Zamora y norte de Portugal y hace caso omiso del origen histórico del término.”
    Esta frase que entrecomillo parece estar no bien redactada o estar faltando alguna palabra en ella, y quizás ahí esté la clave que no encuentro de una explicación menos… ¡asombrosa!
    Si por el contrario lo estoy entendiendo todo bien me entra la sospecha de si la versión dada por la wiki inglesa no la escribiría de Juana Chaos cuando estuvo viviendo en Irlanda.
    Mi inglés es muy mediocre, tirando a malo, y acudir yo misma a la wiki inglesa no me solucionaría gran cosa.

    1. Manu dice:

      Hola, Alicia, te resumo lo esencial del post, el resto es accesorio,

      1. La Wiki en Inglés es mucho más fiable que en español.
      2. La Wiki español es una herramienta decente para asuntos que no sean politizables. Por ejemplo, la ley de la Gravedad o la curva de Phillips vienen bien explicadas y suelen ser traducciones del inglés.
      3. La Wiki en español es poco fiable en cuestiones históricas y territoriales y los hechos son frecuentemente distorsionados especialmente en temas que interesen a los nacionalismos periféricos.

      El resto o son ejemplos de lo anterior o sobran.
      Lo de Arriako sobra porque, tienes razón, no tiene nada que ver con el asunto; era un ejemplo más de cómo se olvidan las cosas y de lo débil y manipulable que es la memoria humana. Ahora, de repente todos hemos olvidado que hace 10,000 años en Europa había más de 1 km de hielo y vivíamos en Africa, en un Sahara que tenía ríos. Esto, en Europa se prefiere ignorar para que todos seamos de «viejas naciones» que estábamos aquí «de toda la vida». No es cierto.
      La toponimia euskerica es realmente Tamazigh una protolengua Africana que trajimos de vuelta cuando se desecó el Sahara hace seis o siete mil años.

      Algunos blogs te permiten editar lo escrito deprisa pero no es el caso en este por lo que a veces los textos me salen «primitivos».

      Gracias por el aviso.

      Saludos

      1. Alicia dice:

        Te agradezco la aclaración, Manu. Es cierto que para lo que tenga que ver con política la wiki en español siempre muestra unos criterios muy sesgados. Pero no supe interpretar bien tu escrito. Yo, de manera espontánea o que me salga con naturalidad y como propio, no tengo un conocimiento de la historia con el que poder defender ningún tipo de argumentos. Pero sí, creo que tienes razón en que a las personas, a los pueblos en general, nos gusta «maquillar» nuestros pasados y ocultar, o no dar mucha bolilla a lo que suponemos que nos va a quitar algo de nuestro…no me viene una palabra que me termine de acomodar, pero se me viene a la cabeza «tronío», y así lo pongo.
        Gracias por responder.

  4. Inés dice:

    Sin libros, papel y lápices de colores, y campo y cielo y poesía y plantar y bailes juntos y cerámica y que vengan con vestidos hechos por ellos, según su día y que se acuesten en el suelo a aprender a respirar y que sepan la anatomía y la fisiología a la vez que el lenguaje y que se sientan únicos en compañía de los otros y que rían y hagan música y coman zanahorias en el recreo y pan con aceite y caminatas y días de cine y días de cuentos hechos por ellos y mayores enseñando a pequeños y nosotros, ahí, sólo de instrumentos. Y que naden, que naden mucho.

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