Llamamos innovación a cualquier iniciativa que se salga de la clase magistral, la pizarra, los exámenes y el libro de texto; a todo lo que nos parezca moderno o novedoso, especialmente si utiliza la tecnología. Y en muchos casos no son más que anécdotas en el funcionamiento convencional de la escuela
Innovación

Probablemente, durante el Master de Formación del Profesorado, que supuestamente capacita para la docencia, muchos de los profesores de secundaria no hayan oído hablar de John Dewey, Freinet o Vigotsky; pero eso no les impide hablar de innovación educativa, creyendo que sus propuestas y planteamientos son realmente nuevos.

Todavía se sigue comparando la escuela tradicional con la nueva escuela, señalando lo nefasto de la primera y exhaltando las bondades de la segunda; aunque este discurso se remite a los últimos años del siglo XIX. Es más, el escolanovismo, la pedagogía progresista, la nueva educación, o como se la quiera llamar, se remonta, si se me apura, a Rousseau, Pestalozzi y otros, allá por el siglo XVIII. Y si hubiera que buscar un precursor en la fundación de escuelas de vanguardia, este sería Leon Tolstoi, el novelista, que abrió una escuela para los hijos de los campesinos de su finca, basada en el principio de que tanto mejor será el método cuanto menor sea la constricción necesaria para que los niños aprendan.

Hoy en día, cualquier colegio que trabaje por proyectos, emplee algunas de las técnicas del aprendizaje colaborativo o haya sustituido los libros en papel por libros digitales no duda en autocalificarse de innovador, aunque siga agrupando los alumnos por edades, manteniendo las asignaturas, poniendo notas o intentando cumplir los objetivos del currículo. Estos colegios posiblemente desconozcan que el método de proyectos ya se propuso en 1918, por William Heart Kilpatrick, uno de los discípulos de John Dewey; más o menos en los mismos años que Ovide Decroly hablaba sobre los centros de interés y la necesidad de la globalización de los conocimientos.

Incluso se podría decir que, en el pasado reciente, ha habido escuelas más modernas y con una concepción y práctica de la educación mucho más avanzadas que las actuales. La Institución Libre de Enseñanza de Francisco Giner de los Ríos, la Escuela Moderna de Francisco Ferrer y Guardia o la Escuela de Barbiana de Lorenzo Milani son ejemplos clásicos.

En el pasado reciente, ha habido escuelas más modernas y con una concepción y práctica de la educación mucho más avanzadas que las actuales.

Con estos precedentes, al hablar de innovación en la escuela parece que se está hablando de otra cosa, de otro tipo de innovaciones. Llamamos innovación a cualquier iniciativa que se salga de la clase magistral, la pizarra, los exámenes y el libro de texto; a todo lo que nos parezca moderno o novedoso, especialmente si utiliza la tecnología. Por citar algunas, la creación de un blog de aula, la elaboración de un documento on line colaborando en la nube, el uso de un videojuego para aprender inglés, programar un juguete para que recorra un laberinto o sustituir las explicaciones del profesor en el aula por la visualización en casa de vídeos en YouTube todavía se consideran prácticas innovadoras y, en consecuencia, más motivadoras, significativas y eficaces que las metodologías convencionales.

Y, en el fondo, no dejan de ser meras anécdotas, porque el modelo general sigue siendo el mismo. Y con esto no quiero decir que no sean necesarias, útiles o divertidas, pero deben situarse en su contexto y no atribuirles más potencial o valor didáctico del que tienen. En muchos casos sirven para romper la rutina escolar, por lo que tienen de extraordinario o novedoso, o para desarrollar ciertas destrezas, como la programación de dispositivos o el tratamiento de grandes cantidades de información; pero en otros son innecesarias, inadecuadas y hasta contraproducentes.

En contra de lo que se postulaba, las nuevas tecnologías en general e Internet en particular no han cambiado el modelo general de escuela, su esencia y su planteamiento. Más bien se han utilizado para hacer lo mismo de siempre; aunque en muchos casos con peores resultados. Cierto es que se han adquirido nuevas habilidades, y también nuevos hábitos, pero también lo es que se han perdido o se están perdiendo muchas otras.

Es más, tal y como va evolucionando lo que se hace en la escuela, puede que llegue un momento que se considere innovador el uso de la regla y el compás, la escritura manual o la lectura en voz alta; y que se publiquen artículos y se construyan discursos sobre su enorme valor didáctico y cómo contribuyen a construir los aprendizajes de los alumnos.

En Educación, innovar no es ninguna novedad. Enseñar paseando (Aristóteles), enseñar preguntando (Sócrates y Platón), enseñar deleitando (Horacio) o los tratados para la instrucción de príncipes (Jenofonte, Cicerón, Séneca…) son metodologías que ya se propusieron en las Civilizaciones Antiguas como alternativas al aprendizaje basado en la memorización y la repetición.

Y en poco se diferencian de las que ahora se postulan para fomentar la actividad de los alumnos, desarrollar su pensamiento crítico o captar su interés y su atención. Y en todas ellas, para que funcionen, es esencial el educador: lo que sabe, lo que transmite y lo que aporta al desarrollo de sus alumnos. La mejor de las alternativas a cómo se está educando mayoritariamente ahora, como podría ser la de una educación personalizada de tipo tutorial, que incluyera otras experiencias y enseñanzas además de las que pueden adquirirse en la escuela, solo resulta efectiva con buenos tutores. Y si no lo son, la pobreza de los resultados sería mucho más evidente de lo que resulta ahora.

3 comentarios

3 Respuestas a “Innovación”

  1. Paz dice:

    El SABER del maestro es fundamental. El maestro tieneque saber, y mucho. Parece un requisito obvio, pero yo creo que es el menos se cumple. Me diran, el contenido de primaria cualquiera lo sabe, pero no, es necesario saber mucho para poder transmitir a los alumnos (lo
    de alumnado me parece de un cursi supino) que eso no es mas que el principio, que hay un mundo fascinante siguiendo el camino. Mi profesora de matematicas de 6o de EGB era doctora de exactas. La mejor que tuve junto el catedratico de instituto que disfrute de 1o de BUP a COU.
    Lo innovador seria que existieran niveles, como ahora, pero que un alumno pudiera estar en 3o de lengua, 2o de sociales, 5 de matematicas, 6o de dibujo y asi, independientemente de su edad. ¿Por que me hacen una prueba de nivel para jugar al padel y no me ponen directamente con los de mi edad? Pues cuanto mas en el colegio. Cada uno podria ponerse en el nivel desde donde ir progresando, estaria con personas de parecido interes, a gusto, feliz, realizado.
    Parece ser que solo se acepta en cuestion de arte o deporte, en el ambito intelectual se busca un maximo comun divisor muy, muy pequeño, al nivel del mas torpe, siempre. No es justo, ni siuqiera para el torpe

  2. O'farrill dice:

    La verdadera innovación estaría en recuperar los métodos de enseñanza y la figura del “maestro” que no es lo mismo que la del profesor. El maestro tiene una autoridad reconocida por su entorno, principalmente por todos aquellos que reconozcan un aprendizaje continuo a su lado sin necesidad de tratar de materias específicas. Esa función empieza en la familia donde los progenitores, día a día, transmiten experiencias y conocimientos que, no lo dudemos, servirán más tarde o más temprano para formar “personas”. Más tarde vendrá el abrir puertas y ventanas a otros maestros que transmitirán asimismo sus experiencias y conocimientos en materias determinadas que irán completando la tarea familiar.
    Educar es provocar interés y curiosidad primero; ganas de aprender después que no deben terminar nunca pero, la supuesta innovación, parece servir para lo contrario: hacer depender al alumno de tecnologías que “lo saben todo”, cuando no deben ser más que simples herramientas cuya utilidad no supone la anulación de la personalidad propia. Pero estamos en otra escala de control y adoctrinamiento personal en la que ha caído -salvo honrosas excepciones- el sistema educativo. Cuando yo le expliqué a un profesor que prefería que mi hija cuestionase todo, se echó las manos a la cabeza escandalizado. No entendió nada o, siguiendo la tónica general, prefieren preparar dóciles vasallos ignorantes que sirvan a los poderes del momento.
    Un saludo.

  3. Muy claro el post y los comentarios.
    Es muy cierto que erróneamente se valora más el saber que el cuestionar. También la educación nos lleva a interiorizar divisiones y clasificaciones rígidas desde pequeños (1o, 2o, 3o, etc.).

    Parte del avance dentro del sistema educativo, no debería residir simplemente en la cantidad de conocimientos almacenados o evaluados, sino otro conjunto de actividades, como:
    – La capacidad para percibir las limitaciones de aquello que se cree saber.
    – La capacidad para cuestionar aquello que ya se cree saber.
    – La capacidad para cuestionar los límites entre áreas de conocimiento, instructor/instruido, aprendizaje/enseñanza, trabajo colectivo/personal.
    – La investigación y el descubrimiento experimental, desde el desconocimiento.
    – La capacidad de trabajar intensamente en una determinada dirección y simultáneamente estar cuestionando con inteligencia la validez/veracidad de seguir avanzando en dicha dirección asumida.

    O’farril, en ocasiones, creo que muchas personas entienden erróneamente que la acción de cuestionar, significa que previamente creemos que algo no es cierto y que simplemente pasamos a buscar razones para demostrarlo. Y eso los pone nerviosos, los lleva ante el miedo de que ataquemos lo conocido desde la base de nuestras creencias o dogmas personales.
    Pero en realidad al cuestionar algo, no se actúa desde la afirmación o creencia previa de que algo es cierto o falso. Cuestionar es simplemente poner el intenso foco de la razón y la investigación en esa área en concreto.

    Se puede cuestionar intensamente algo, mientras al mismo tiempo se sigue utilizando dicho conocimiento. Pero en cuanto el cuestionamiento indique que ese conocimiento no es veraz, dejará de ser utilizado inmediatamente.

    Un saludo a todos,

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