Se prevé que en el año 2050 la población mundial será de 9700 millones de seres humanos y que el 70% de esta población vivirá en ciudades. India superará a China y será el país más poblado del mundo. Nigeria será el tercero, con 400 millones de habitantes.

Más de la mitad de los que vendrán nacerán en África, de modo que tres de cada cinco africanos tendrán menos de 30 años. Para entonces, Europa será un continente envejecido: el número de personas mayores de 60 años doblará a las que tienen menos de 15.

En lo que se refiere a lo económico, los llamados países del E7 (China, India, Indonesia, Brasil, Rusia, México y Turquía) continuarán creciendo, hasta el punto de que generarán el 50% del PIB mundial, mientras que las economías del Grupo de los 7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) solo aportarán el 20%.

Comparando el PIB de los distintos Estados, seis de las siete primeras posiciones del ranking mundial corresponderán a estos países emergentes, con China e India a la cabeza, desplazando a Estados Unidos al tercer lugar. Sin embargo, aunque sus economías crezcan menos de lo que lo hacían, los países del G7 seguirán a la cabeza en lo que se refiere a la renta per cápita.

Las carreteras, los hospitales, la educación, las pensiones y las prestaciones sociales seguirán siendo mejores en los países industrializados que en los países emergentes; debido, entre otros factores, a su nivel de desarrollo actual y al distinto ritmo con el que aumentará su población. Así, por ejemplo, aunque el ritmo de crecimiento y el PIB de la India sobrepasarán en 2050 al de Estados Unidos, todavía habrá una gran diferencia entre ambos países, ya que ambos han evolucionado desde situaciones de partida muy distintas y la población de uno de ellos será el cuádruple que la del otro.

Hasta el momento, un país cuya economía crece necesita disponer de abundante población en edad de trabajar, y a la inversa, el que esa población exista y sea joven es un impulso al crecimiento. Sin embargo, no basta con que haya suficientes trabajadores sino que también se necesita que estos trabajadores estén cualificados. La India, por ejemplo, tiene 487 millones de trabajadores potenciales, pero una gran mayoría de ellos carece de las destrezas adecuadas. Y estas destrezas se adquieren en las escuelas y las universidades. Cuanto mayor sea el número de niños y jóvenes que accedan a estos centros y cuanto mayor sea el tiempo que permanezcan en ellos, mayor será el número de trabajadores preparados de los que se podrá disponer en el futuro.

Se crea así un bucle entre la educación y el crecimiento económico: para crecer se necesita más educación, pero para que la educación sea posible es necesario crecer. Un círculo vicioso del que pocos países pueden salir; especialmente si, como está sucediendo en los países africanos, su población se duplica cada 15 años pero no lo hace su economía. Para aumentar el nivel educativo de toda la población, es necesario que esta se estabilice y que, al mismo tiempo, el PIB no deje de crecer.

Así es como han funcionado las cosas hasta el momento; pero puede que, en el futuro, incluso en el más cercano, lo hagan de forma diferente. Y hay muchas razones para pensar que esto pueda producirse.

Para empezar, el desarrollo tecnológico en general y la automatización, la robótica y la inteligencia artificial en particular, están haciendo posible que el mantenimiento de la actividad económica se lleve a cabo con un número cada vez más reducido de personas. Las predicciones apuntan a que sería suficiente con que trabajara el 20% de la población, mientras que el 80% restante no se necesitaría.

Por otro lado, si se fija como principal objetivo de una nación su crecimiento económico, olvidando otros aspectos como la distribución y la equidad social o la calidad de las relaciones personales, es posible conseguir este desarrollo sin que toda la población esté educada. Basta con que lo esté una minoría que cubra las necesidades productivas y haga el país lo suficientemente atractivo para los inversores extranjeros. Una nación puede crecer aunque gran parte de su población solo disponga de una educación rudimentaria, siempre que exista una élite competente en la tecnología o los negocios.

A esto hay que añadir que los sistemas educativos actuales, con su entramado de escuelas y universidades, están perdiendo el monopolio de la trasmisión de conocimientos al mismo tiempo que sus titulaciones se devalúan, porque hay más graduados de los que se necesitan o porque, desde el punto de vista del mercado, sus conocimientos son irrelevantes. Estos sistemas, además, son caros. En nuestro país, por ejemplo, el coste de un alumno de primaria es de unos 6000 euros anuales; un gasto que, haciendo las correcciones oportunas en cuanto a salarios y poder adquisitivo, sería difícilmente asumible para los 800 millones de niños y adolescentes que vivirán en África en el 2050.

Trasladar el modelo vigente de enseñanza occidental, universal e inclusivo, al resto de los países es algo poco viable. Además puede que no sea efectivo. La colonización europea supuso la imposición de una forma de instrucción extraña a las culturas, necesidades y formas de educar de los pueblos colonizados; y cabe preguntarse si estos países en su desarrollo seguirán el modo occidental de educar o adoptarán uno propio.

Resulta difícil imaginar un estado del bienestar, al estilo europeo, para 9700 millones de personas de las que una amplia mayoría no tendrán empleo o, de tenerlo, será temporal, precario y mal pagado. Parece que todo apunta a un futuro inmediato en el que habrá una inmensa diferencia entre una élite económica, que podrá disponer de todo tipo de mejoras para sus vidas, y el resto de la población.

Pero, sin negar que esto vaya a suceder, también puede hacerse otra lectura.

El modelo económico actual, basado en el capitalismo, el consumo y el crecimiento continuo contiene en sí mismo las causas de su desaparición, tras crisis sucesivas cada vez más próximas en el tiempo.

De aquí a 2050 nacerán 2200 millones de personas, y la mayoría de ella lo harán países que no serán capaces de educarlas, o incluso alimentarlas, si no reciben ayuda.

Muchos de los jóvenes del futuro no recibirán educación, más allá de lo elemental. Y la formación de los que la reciban será utilitarista y especializada. Las humanidades y las artes entrarán en declive. Y esto, en vez de reforzar el modelo acelerará su caída; ya que, el nacimiento y desarrollo de las civilizaciones y las ciudades, que hicieron y hacen posible que haya ciencia, tecnología, economía y un sistema de gobierno, no habría tenido lugar sin el arte, las religiones y el pensamiento humanista.

Sin filosofía y sin arte, sin referentes históricos, sin ética ni moral, sin arquetipos ni mitologías, no puede construirse ningún tipo de civilización que sea capaz de acoger a miles de millones de personas, por mucha que sea la tecnología de la que se disponga.

Estos valores y referentes de trascendencia y de respeto por lo humano se adquieren y desarrollan mediante la educación y, precisamente por eso, la educación no debería seguir estando en manos de los gobiernos. Especialmente con las circunstancias que se avecinan, en las que para gobernar a los miles de millones de excluidos del sistema productivo será necesario volverlos dependientes, temerosos, ignorantes y sumisos; será necesario adoctrinarlos, además de tenerlos entretenidos.

6 comentarios

6 Respuestas a “La educación en 2050”

  1. Alberto Donaire dice:

    IMPRESIONANTE artículo. Menos mal que al mismo tiempo que se definen estas tendencias también se va intuyendo el surgimiento de nuevas formas de percibir la realidad. ¿Podrá el Poder fagocitarlas a todas?

  2. Loli dice:

    Si uno compara reproducciones gráficas de cómo debieron de ser grandes éxodos en la Historia, se queda con la boca abierta, al menos yo, de que son iguales a las que, esta vez no en dibujos de escenas imaginadas, sino realidades en vivo y en directo como las que se están dando, ahora mismo, en las rutas que desde países de Oriente Medio, y a través de Asia Menor, llegan a Europa.

    Miles de personas, familias enteras, con sus enseres…que suele ser lo puesto y poco más, andando en grandes filas y atravesando continentes enteros, buscando nuevos sitios donde empezar sus vidas, retomar iniciativas, dar nuevos futuros a sus hijos.

    Si volvemos de nuevo la vista a la Historia, nos encontramos con movimientos enormes de poblaciones enteras, que empujadas, bien por situaciones quizás de catástrofes naturales, o de conflictos devastadores, llegaron no solo por tierra, sino también por el agua, a territorios muy apartados de sus lugares de origen.

    Movimientos tales que cambiaron los modelos sociales de los lugares a los que llegaron, de forma categórica.

    Algunos hasta dieron nombre al paso de unos ciclos importantes en la Historia de la humanidad, como el paso de la Edad de Bronce a la Edad de Hierro, con la llegada a las poblaciones del Mediterráneo de los denominados “pueblos del mar”.

    ¿Cómo denominamos ahora la llegada masiva de seres humanos, también familias enteras, a las costas occidentales?….¿refugiados?…¿migrantes ilegales?….

    ¿Qué diferencia ponemos entre lo que estamos viviendo ahora en ese aspecto, y las grandes migraciones de la “Antigüedad”?.

    ¿Qué ahora están ya las naciones delimitadas y constituídas…y antes no?.

    Sabemos que no es así…., también que, a lo mejor, que todo aquello que decidimos es inamovible, como las fronteras, por la propia dinámica de las sociedades, tampoco funcionan de esa manera.

    Las grandes migraciones de la Antigüedad, y las que siguieron, en escalas más o menos menores, o mayores, pues poco se divulga de lo que ocurría y ocurre, a otros lados del mundo, dieron lugar a cambios de población, a su mezcla, a interacciones culturales, a gentes nuevas…y a generaciones que nacieron en el seno de esas interacciones y de nuevos paradigmas…a nuevas formas de civilización, de cultura…y de educación.

    Hasta ahora no estamos tomando en cuenta, en el planteamiento de cómo hacer para mantener los actuales Estados del Bienestar de los países “desarrollados”, que las poblaciones cambiarán.

    Porque, ¿sería posible mantener estados de población “cubierta de derechos y privilegios”, y ….vieja…, conteniendo eternamente a gentes, que llegan de lugares donde se ha reducido a la “inviabilidad” la supervivencia?.

    Tenemos que pensar, que los sistemas educativos que ahora se están planteando, el trabajo de investigación y de revisión, de desarrollo de la didáctica y de la docencia…está en función de las sociedades que se van a formar, y de las pirámides de edad que las van a conformar.

    Y, evidentemente, tendrán que empezar a tomar en cuenta a niños y jóvenes que ahora se les están reteniendo y manteniendo en condiciones que ninguno de nosotros consideramos “dignas”, en fronteras limitadas por alambradas “hirientes”, cargados de historias traumáticas, y “maltratados”, por nuestros miedos.

    Tarde o temprano, esos niños pasarán a formar parte, importante de nuestras sociedades, porque si no desaparecíamos como tales, porque nuestras pirámides de edad así lo están indicando.

    Y nos está importando bastante poco en qué condiciones les estamos dejando para ello.

    ¿Habría que empezar a plantearse que los problemas, las carencias, los abusos y los maltratos de cualquier población del mundo, nos incumben de manera directa?.

    A lo mejor sería interesante empezar a considerar parámetros de este tipo, en los estudios que intentan imaginar cómo se van a desenvolver nuestros modelos sociales, ante los cambios “reales” que parecen apuntar, directamente, a los criterios que creemos, sustentan esos modelos, como acertadamente, me parece, indica el artículo de Enrique.

    1. Alicia dice:

      Si yo fuera el alma o la mente de todas las mujeres del mundo en edad de procrear – entelequia del todo descabellada, lo sé – todas las mujeres del mundo se negarían a tener hijos. No los abortarían, por supuesto; es que ni siquiera los engendrarían, y no es necesario ningún anticonceptivo ni cualquier otro método; basta con la voluntad de no ceder a esos impulsos tan básico y tan, por lo visto, inherentes a la condición humana frente a los que parece ser se nubla la razón y – de puro rebote – se paren hijos sin pararse a pensar qué vida va a dárseles.
      Pero, ya digo, es una entelequia.
      Sin embargo me gusta imaginarlo. Y que en unas cuantas décadas los que ya estamos desapareceríamos. Y no quedaría sobre la faz de la Tierra ni sufrimiento ni quien lo infligiera ni quien lo padeciese.
      Y a esta bola que gira en la que estamos, una vez deshabitada, pues que la zurciesen.
      Vaya. Me acabo de dar cuenta de los animales, que seguirían engendrando, y de las plantas…
      Así que los animales se perpetuarían, y subsistirían siendo depredadores unos de otros, como ha sido siempre.
      ¿Pero no es conmovedor lo nada de odio, ni de ira, ni de maldad con que el león destroza entre sus fauces a la gacela?
      Con las plantas como que me pierdo un poco. Porque las que sólo sirven para una menestra o acompañar a un solomillo como guarnición no sabrían, las pobres, el para qué de su existir.
      Pero son tontadas que yo digo.
      No me hagáis caso.
      Y las mujeres – curiosamente las de los países donde más problemas van a encontrar los hijos que paran – seguirán pariendo, como conejas. Y con la misma falta de raciocinio de las conejas que (eso las exonera de culpa) no tienen responsabilidad sobre sus actos.
      Y así crece, de día en día y porque la (…) – empieza con “J” – es un derecho humano, una estirpe de esclavos.
      Y hablo de las mujeres porque por esos azares de la vida yo lo soy. Pero, para los hombres, pues la misma receta; que, lo puedo demostrar, es sencillísima.

  3. Juan Teruel dice:

    El Poder tiene mucho poder, pero nunca es absoluto, y ha podido frenar y ralentizar la Evolución, nunca pararla. Ahora mismo es capaz de fagocitar las iniciativas humanas, aunque el cambio en el modelo y sistema educativo está siendo una necesidad imperiosa a todos los niveles y en muchos espacios distintos, que no creo que se pueda detener. La cuestión será cómo se las va a componer para distorsionarlas, desviarlas y desdibujarlas.

    La transformación, en cualquier caso, está en otro plano.

    Enhorabuena a este autor desatado.

  4. Manu Oquendo dice:

    Podríamos comenzar por recuperar la Enseñanza Por Libre que existía en la última etapa de Franco y, creo, desde la República.

    De ese modo ayudaríamos a varias cosas.

    1. Tendríamos más chicos como este. https://economia.elpais.com/economia/2017/07/18/actualidad/1500385881_837539.html
    2. Daríamos una salida en plena libertad que los nacionalismos periféricos, totalitarios educativos donde los haya, no pueden ni plantearse emular.
    3, La libertad de enseñanza en España dejaría de ser una mentira.

    Saludos

    1. pasmao dice:

      Apreciado Manu

      No se si sólo en la última etapa de Franco. El colegio Virtelia se creó en 1939, en Barcelona. Muy probablemente después de que entraran allí las tropas de Franco, antes lo veo difícil.

      La enseñanaza era exclusivamente en catalán. Y por allí pasó esa creme de Maragalles, Obiols, Roca,… de la horable sociedad Barcelonesa.

      Lo que ahora se niega en castellano para los vulgares mortales.

      https://ca.wikipedia.org/wiki/Escola_Virtèlia

      El link sólo existe en catalán y no creo que sea por casualidad.

      Otra cosa es la milonga que nos cuentan ahora de lo que allí pasó entonces y del herocico comportamiento de los nietos de entonces contra no se sabe muy bien quien.

      un cordial saludo

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