La filosofía no sirve para nada

¿Para qué sirve la filosofía? es más ¿De qué hablamos cuando hablamos de filosofía?

La filosofía nace del asombro y de la duda, lo cuestiona todo. Es decir, al plantearnos, hoy, aquí, qué es la filosofía y si sirve o no para algo estamos haciendo filosofía misma.

Históricamente la Filosofía se ha entendido como el conjunto de procesos del ser humano, mediante los cuales ha tratado, desde el pensamiento, de entender el mundo, la vida y a uno mismo.

En el programa de hoy queríamos acercarnos a esta “discusión básica del ser humano” con Platón, Descartes, Kant, Nietzsche y Heidegger. Pero, por lo que sea, no han podido venir.

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Con la participación de Candela Pérez, Anne Sophie de la Dehesa, Carlos Peiró, Manuel Bautista, Enrique Sánchez, Iván Oriola.

2 comentarios

2 Respuestas a “La filosofía no sirve para nada”

  1. Alicia dice:

    Termino de escuchar el podcast “La filosofía no sirve para nada”, y ahora mismo, según tecleo, no puedo apartar de mi mente el remolino de sensaciones, y de sentimientos y de pensamientos, que se ha ido generando en mí a medida y al hilo de que escuchaba, y de qué escuchaba, y de cómo escuchaba movida, o guiada, por qué me estaba moviendo – o removiendo – cada matización, cada expresión, cada timbre de voz, cada gesto que iba imaginando, dibujando en mi cabeza, acompañando a la palabra de cada uno de los participantes.
    Ello me lleva a considerar, en una vuelta de tuerca que me doy a mí misma, y tomándome quizás la libertad de ser osada, que, aunque no existiera la filosofía como materia académica, aunque jamás un ser humano hubiese leído ni tuviese conocimiento de que otros pensaron, ni de qué pensaron, ni de cómo lo plasmaron o trasmitieron o expresaron, no podría evitar ese ser humano — por el sólo hecho de estar en el mundo y tener consciencia (incluso ignorando, si me apuran, que eso que está teniendo se llame consciencia) de la existencia de un mundo exterior a sí mismo — cuestionarse qué mueve, y para qué lo mueve, a ese exterior al “yo mismo” que uno es incapaz de abarcar.
    Consideración que me lleva, en una especie de nueva vuelta de tuerca y volviéndome a tomar la libertad de ser osada, que si en cada ser humano no salta la chispa que lo haga plantearse y cavilar sobre su entorno y todo el más allá de lo pensable (y aun de lo impensable) no servirá de nada todo el cúmulo de intelectualidad que haya podido, a través de estudios y por más sesudos que hayan sido, atesorar.
    Así que, osada una vez más, me arriesgo a opinar que la filosofía no sirve para nada.
    Me ha servido sí, el escucharos, y el sentir qué estaba sintiendo al escucharos, y el asentir o el discrepar dentro de mí, con cada uno de vosotros y con la forma y manera en que cada cual os habéis manifestado y expresado.
    Pero eso no obvia que me sirva también, y me mueva y remueva también, no voy a engañaros, qué dice, o cómo lo dice y cómo lo expresa, una mujer corriente o un hombre común en la cola de la charcutería o en la barra de un bar.
    ¿Habría de desprenderse de lo que termino de afirmar que bajo el rasero de lo que termino de escuchar al nivel que le aplico a lo escuchado en la cola de la charcutería o la barra de un bar?
    Por supuesto que no. Pero hay veces (pocas) que en colas de charcuterías y barras de bares se escuchan cosas maravillosamente sorprendentes que pueden llegar a emocionar e incluso a conmocionar.
    Así que gracias por el post, de todo corazón, que me ha evitado, en poco menos de una hora cómodamente sentada y fumando cigarrillos, el deambular de cola en cola y de barra en barra buscando ansiosamente con qué conmoverme y en qué pensar pensando, por cierto, que sería maravilloso que todos los lugares, aun los más insospechados, fueran inmensos foros, enormes, abiertos, en los que toda la motivación o finalidad fuera el pensar.

  2. O'farrill dice:

    No he podido oir la conversación por problemas informáticos, pero me parece un tema de gran interés si ya empezamos a cuestionar la «utilidad» del conocimiento. Porque eso es la Filosofía: pensar, debatir, opinar y transmitir todo ese conjunto de conocimientos (racionales o puramente intuitivos)de las personas (no sólo de los «profesionales» que no pudieron asistir).
    Cuando en lugar de eso nos resignamos a asumir toda aquella «cocina» oficial de lo correcto, bien por comodidad, bien por simple cobardía, estamos haciendo dejación de uno de los sentidos más humanos: disentir, criticar, desconfiar, intuir y actuar en consecuencia. Ya estamos programados para que sólo podamos digerir lo establecido por una supuesta ciencia dogmática que sirve de soporte al poder totalitario que, cada vez, es más evidente.
    Así nos va…. Un saludo.

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