La situación es insostenible. Tenemos que hacer algo. Sin ir más lejos, hoy me ha despertado de la siesta un violento incidente que no estoy dispuesto a que se repita: mi cama temblaba con una furia incontrolable. Aterrorizado, he saltado del lecho como si hubiesen conectado mi somier a una corriente de 500 voltios. Lo primero que pensé, indignadísimo, fue que mis nuevos vecinos del piso de arriba habían puesto en marcha una aspiradora atómica o que se habían comprado cuatro lavadoras centrifugadoras de tamaño industrial, o ambas cosas a la vez, y me he levantado dispuesto a subir las escaleras y aporrear su puerta para obligarles a detener sus infernales máquinas, pero para mi sorpresa el ruido y la vibración han cesado repentinamente. Por cierto, como anécdota, recordé con amargura aquel viejo chiste, tan crudamente real; sí, el de un tipo que le dice a otro: “En un segundo pueden pasar muchísimas cosas”. Y el otro le contesta: “A mí me lo vas a decir, que vivo en un primero.” En fin, ese tipo de estupideces, tan humanas, que a cualquiera pueden pasarle por la mente en los momentos más terriblemente dramáticos. Pero me he contenido, he esperado, he anotado la hora y he agarrado la grabadora y el vídeo, dispuesto a grabarlo todo cuando todo volviese a empezar, para acudir bien armado con pruebas demostrativas de su barbarie a la junta de vecinos extraordinaria y urgente que pensaba convocar… Pero nada, no ha habido más aspiraciones ni centrifugaciones. ¡Resulta que era un maldito terremoto! ¡Un movimiento sísmico de magnitud 5.2 en la escala de Richter!

Y lo peor es que me he tenido que enterar por los periódicos en internet. Porque así es como actúan estos movimientos sísmicos, sibilinamente, subrepticiamente, clandestinamente. Subterráneamente. A traición nos sacan a patadas de nuestro merecido descanso vespertino, nos obligan a sentirnos tan frágiles e indefensos como una brizna de hierba en medio de un vendaval, saltándose todo tipo de sistemas de protección, todas las alarmas de seguridad, amenazando nuestra integridad personal y la de nuestras humildes posesiones y desapareciendo impunemente sin dejar rastro (a lo sumo alguna pequeña sacudida de réplica, a modo de rechifla). Es intolerable.

No podemos seguir consintiendo este caos. Hay que decir ¡basta! Yo, como usuario de este planeta, como habitante del globo terráqueo, reclamo mis derechos. Y me declaro absolutamente en contra de los terremotos. No, no me valen las políticas de prevención o los planes de protección contra los seísmos, ni las medidas paliativas de asistencia a los damnificados, ¡lo que hay que conseguir es atajar el problema de raíz e impedir que se produzcan de una puñetera vez!

Es verdad que aquí donde yo vivo, en Madrid, históricamente sus acciones nunca han sido, creo, demasiado violentas, pero aun así afirmo que no deberíamos consentir vivir bajo la permanente amenaza de un desajuste geológico que ya hace siglos que se debería haber neutralizado, atajado, aniquilado. Que sigan existiendo movimientos tectónicos de liberación de energía campando a sus anchas por la superficie de la tierra pone en evidencia la incuria y la apatía de la clase política, la dejación de funciones en que incurren nuestros dirigentes. Es incomprensible que, en un estado de derecho y en pleno siglo XXI, tengamos que consentir este tipo de intimidaciones, esos actos de violencia traumática o, cuando menos, desestabilizadora. No logro entender cómo en países supuestamente democráticos como Japón o México, que padecen de manera mucho más trágica sus consecuencias, el pueblo, que es quien sufre más este tipo de desastres, todavía no se ha levantado contra sus gobernantes para exigir responsabilidades.

Yo, desde luego, no pienso quedarme cruzado de brazos. Por lo pronto ya he empezado a redactar los estatutos de una Asociación Ciudadana Contra los Terremotos. Si me enrollo y me da tiempo incluiré una sección Contra los Volcanes, los Huracanes y los Maremotos. Puede que acabe siendo el germen de un nuevo y decisivo partido político. Alguien tiene que empezar a moverse ¡ya!

4 comentarios

4 Respuestas a “CONTRA LOS TERREMOTOS”

  1. Jesús dice:

    Y todavía no ha dimitido nadie…

  2. Inés dice:

    Por lo que cuenta, seguro que por la capi algunos han debido de asustarse mucho.
    La madre tierra debería alguna vez liberar su energía zarandeando alguno de esos chalecitos de montaña, o los cortijitos metidos en terrenos públicos.
    Lo que pasa es que, Señor Don Mendo, las casitas de hojalata no soportan ni siquiera un mal viento, o un aguacero.

    Que a estas alturas alguien no entienda que los movimientos sísmicos, tsunamis, y demás efectos tienen mucho que ver con la acción humana precisa y determinada, realmente entristece.

    Mucho mas grave me parece lo que se lió con el ébola siendo todo una verdadera farsa.

    Ha habido y sigue habiendo fracking ilegal en ciertas partes del mediterráneo, sólo para que una de nuestras empresas después, cobre teóricamente para recuperar una inversión que ya se sabía no iba a sacar nada.
    Porque no se puede sacar nada donde no hay, y porque está científicamente demostrado que el fracking no es rentable.

    Por supuesto, respeto que usted no lo quiera ver, pero es lógico que la gente se asuste, esos temblorcitos están muy bien.
    A mí me gustaría que en una zona concreta de centroamérica, que quieren partir en dos, alguno de esos volcanes activos se pusiera en danza.
    Me gusta que Gaia se manifieste, pero ni así aprendemos.

  3. Leocadia dice:

    Enhorabuena señor Mendo por su magnífico artículo. Estoy coni usted indignada por una situación que es a todas luces insostenible. Y es tal mi estado que querría formar parte de la asociación que esta usted poniendo en marcha. Y propongo un tema a incluir en sus estatutos: la temperatura del barrio en el que vivo, desfavorecido, obrero y popular, sufre bajadas de hasta tres grados con respecto a la del centro y barrios más ricos de la capital.no deberíamos repartir equitativamente la contaminación de la ciudad?muchas gracias. Un saludo.

  4. Colapso2015 dice:

    En mi cabeza el sentido del humor ha abandonado las galeras,…

    Me he tomado la molestia de tratar de entender lo que dice, pero recordando http://www.otraspoliticas.com/politica/nanopolitica este artículo toma otro sentido bien peculiar.

    En mi opinión, que no criterio, pues tengo dificultad de entender la gente de “sociales”, la planta carnívora le come por los pies y no lo sabe.

    Cuando tenga tiempo, paciencia y inspiración aclararé aquello del mérito para anclar en un contexto. Pero vayamos con lo suyo,…

    En España tenemos mas de 4300 partidos políticos, no obstante por obra de arte y magia sólo unos cuantos tienen visibilidad. Algo parecido a las ideas, que en muchos casos no son mas que una sombra de despotismo hidráulico, en los social, político, …, y me atrevería decir incluso en lo emocional.

    ¿Cuantos de estos conoce? Empecemos … por las cabezas de ese mundo del machit@ alfa líder (“presidente” sin separación de poderes; no democracia):

    New! Podemos – Tertuliano de TV
    New! IU – Tertuliano de TV
    New! PSOE – Tertuliano de TV

    “New!” Ciudadanos – Portada tipo desnudo
    UpyD – Escisión PSOE
    PP – Castucismo post-franquista (Fraga) y de dedazo en dedazo y tiro por que me toca…
    CIU – Castucismo espiritual de depuración, la “banca-da catalana”.

    etc

    ¿Lo tele-vemos?
    ¿Realmente es significativa la exigencia de prohibir los terremotos por ley? Exiliar el miedo a hombros del Dios Estado.

    Según usted:
    “Le conviene a esos poderes. Todo el mundo lo hace en la tele, en los periódicos, en los blogs, en los chats, en las encuestas, en las sobremesas de las cenas… No es de extrañar”

    Es decir: Ruido.
    Discutiendo sobre los malos mundos de ciudadano-idiota que no existe,…, perdiendo la batalla sin un tiro.

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